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No dejes escapar este momento

10.03.2010 (4:47 pm)

¿Consideras que las recientes declaraciones de Ezker Abertzalea muestran un rechazo nítido a la violencia? ¿Crees que la aceptación de los Principios Mitchell será suficiente para la legalización de Ezker Abertzalea? ¿Qué deberían hacer el Gobierno y los partidos para contribuir a que se sonsolide una oportunidad para la paz?

Estas son algunas de las preguntas del nuevo cuestionario del Observatorio Social del Proceso de Paz impulsado por Lokarri que te animamos a responder.

Tan solo te llevará unos minutos responder y enviar aportaciones que servirán para contribuir y dar avances significativos hacia la paz y la  normalización de la convivencia.

El sexto continente

10.03.2010 (9:29 am)

Manuel Domínguez Moreno, periodista, escritor y poeta

La historia de algunos pueblos no es más que el relato continuo de un Exodo permanente a la búsqueda de unas señas de identidad, de un territorio, de una cultura o, si me apuran, de un Estado que le otorgue carta de naturaleza a sus legítimas aspiraciones en el panorama internacional y en el devenir del resto de las naciones del planeta. Su bien más preciado es la libertad y, casi en el mismo plano, la independencia. Tener la capacidad de decidir su futuro por sí mismo. Poder soñar con lo que quiere ser porque de esta manera comienza a hacer realidad sus pretensiones, a dibujar sus designios, a construir un proyecto, a concretar un propósito, a pergeñar una ambición, compartir un anhelo y mantener viva una esperanza cierta. La historia de la humanidad la protagonizan aquellos pueblos que han logrado que su legado perdure y se transmita de generación en generación.

Es la crónica de una supervivencia en la que han sobrevivido aquellos que nunca se sometieron a los elementos ni a las circunstancias, que no doblaron la cabeza y mantuvieron la frente alta ante los condicionantes de su Epoca y destrozaron paradigmas y modelos para crear otros nuevos, todos los hombres que nunca fueron esclavos de otros hombres ni renunciaron jamás a su memoria en la búsqueda inútil del tiempo perdido, en el intento vano de romper las cadenas que aprisionan el alma, amordazan el verbo y someten la conciencia. Nos podrán despojar de todo, pero seguiremos vivos incluso cuando no reste nada por hacer porque aún conservamos la palabra. Por más que se repita la historia, el futuro sólo pertenece a los que no pierden la esperanza y creen en el cambio entendido como una revolución. La globalización, ese cáncer que avanza conquistando territorios y destruyendo conciencias, propagando la enfermedad incurable de la intransigencia y convirtiendo la insolidaridad y la injusticia en pandemia, profundizando en la brecha moral y en el abismo que separa a ricos y pobres, sólo acerca a los poderosos de este mundo y si rompe algunas barreras es para que el dinero pueda circular libremente, no para que se construyan hospitales y escuelas. Una multinacional siempre optará por patentar la anhelada vacuna contra el sida antes que distribuir gratuitamente un genérico que acabe con la enfermedad.

Hombre rico y hombre pobre. Dictaduras públicas y dictaduras privadas. El fenómeno de la deslocalización salvaje que permite trasladar la producción Integra de fábricas rentables a países en los que la mano de obra es más barata. Niños explotados en talleres hasta la extenuación, cosiendo a mano el calzado deportivo y la camiseta que lucirán las estrellas galácticas del deporte en el circo romano de la televisión. Menores violados en paraísos de la prostitución donde acaudalados turistas del sexo viajan en primera clase y gozan humillando a personas que han sido despojadas de su condición humana pero que contribuyen con su sucia y lúbrica actividad a equilibrar la balanza de pagos e incrementar el Producto Interior Bruto de sus depauperados países de origen. Su nación es su estómago y su hambre es personal e intransferible. Prefieren arriesgar y perder la vida en el desesperado intento de alcanzar a cualquier precio el paraíso capitalista antes que sucumbir a una realidad que a fuerza de ser brutal y cruel se ha convertido en el infierno cotidiano. Prefieren la muerte antes que seguir alimentando un sistema que les niega el pan y la sal. Leer toda la entrada

La conferencia de Brian Currin en Madrid

08.03.2010 (11:12 am)

María Lizardi, Lokarri

Resumen de la conferencia celebrada el 23 de febrero en Madrid.

La conferencia organizada por Lokarri levantó una gran expectación y más de 150 personas acudieron a escuchar las palabras de Brian Currin, que resumimos en el siguiente vídeo.

Vídeo de la charla organizada en Renteria.

Aprovechando su visita, Lokarri facilitó el contacto con Brian Currin para que éste pudiese dar una conferencia en Renteria organizada por distintos partidos políticos de la localidad. La charla completa es muy interesante.

Yihadismo islamista y ETA: firmeza democrática frente a los atajos

08.03.2010 (9:04 am)
Juanjo Alvarez Rubio, Catedrático de Derecho Internacional Privado (UPV)Juanjo Alvarez, Catedrático de Derecho (UPV)

La decisión del Tribunal Supremo sobre el radicalismo islámico pasó casi de puntillas en muchos medios, pero las consecuencias de esa doctrina jurisprudencial, caso de extrapolarse (tal y como demanda una exigencia de lógica coherencia jurídica) al ámbito del denominado “entorno” de ETA supondría una catársis judicial.

La absolución por parte del Tribunal Supremo de catorce militantes islamistas radicales previamente condenados por la Audiencia Nacional se fundamentó en una interpretación del delito de integración en banda armada muy alejada de la aplicada en el caso del terrorismo etarra.

En esencia, y frente a la conocida doctrina de los “círculos concéntricos” que conduce a la criminalización de toda la ideología abertzale, el Tribunal Supremo limita el supuesto delictivo y señala expresamente que una “ideología” o una “creencia” no pueden ser reconvertidas en hecho delictivo de integración en banda armada.

El argumento judicial es claro en este caso: para considerar como terrorista a un grupo no es indispensable que haya cometido ya atentados o que esté en la última fase de preparación, pero sí es necesario que sus miembros hayan pasado del pensamiento a la acción. Y el corolario de esta reflexión, que demuestra la existencia de diferentes varas de medir ante hechos análogos, ya se reflejó en el tenor literal de la sentencia tras el juicio por los atentados del 11-M, al señalar que la coincidencia ideológica con otras personas, aunque sea en torno a ideas violentas, y la relación entre ellos no acredita por sí misma la pertenencia a una organización terrorista.

Expresado de otra forma: una ideología no puede ser convertida en un hecho delictivo de integración en banda armada, “por mucho que los imputados lleguen a proclamar sus convicciones sin ocultar sus deseos de acabar con los infieles, o anhelar la eliminación de lideres políticos”, como hicieron varios de los procesados en cartas interceptadas mientras se encontraban en prisión.

¿Puede esta orientación jurisprudencial ser modificada mediante una reforma legal? ¿Es deseable, en una democracia que dice sustentarse en un Estado de Derecho, legislar ad hoc, para cada caso en concreto? Estos interrogantes merecen respuesta sosegada, desde la reflexión serena no exenta ni reñida con la firmeza y el repudio cívico hacia quienes miran hacia otro lado y responden con elocuente silencio a ataques contra la vida de ciudadanos asesinados por la barbarie totalitaria y fascista que supone ETA.

Sacrificar en el altar de la seguridad derechos de participación política me parece un grave atentado contra los cimientos de una democracia. A los asesinos hay que juzgarles y exigir que cumplan su condena. Ni más ni menos. Y quienes no tienen el coraje ético de reconocer que asesinar y extorsionar son hechos que no admiten contextualizaciones eximentes o justificativas hay que vencerles desde la ética democrática.

Modos de encuentro

04.03.2010 (11:41 pm)
Javier Sádaba, filósofo

Diálogo, convivencia, reconciliación, etc., son conceptos densos, con una larga tradición. El hecho de que estén muy usados corre el peligro de que o bien se degraden o  formen parte de una manera de hablar sin contenido. De ahí que en determinados momentos sea bueno pararse y pensar si no es mejor dejar descansar los argumentos que utilizamos con frecuencia o las palabras que, repetidas una y otra vez, pueden llegar a saturar los oídos de muchos que esperan algo nuevo, menos manido; y es que  machaconamente repetidas se convierten en palabrería. Porque pierden su contorno, señalan de modo cansado a los hechos y se van vaciando poco a poco de su significado original. No quiere esto decir que haya que encogerse de hombros, escudarse en un mutismo indiferente o renunciar a señalar aquello que nos parece de interés. Se trataría , más bien, de un silencio pleno del que, en su momento, saldrán las palabras adecuadas, de seleccionar éstas de forma que, diciendo lo menos, obtengamos el máximo de comprensión.

El lenguaje, sin embargo, es ciego si no está atado a las actitudes de quienes hablan. En este sentido, y en Euskal Herria, además del silencio aludido o de la frase oportuna, lo que habría que hacer es modificar nuestras actitudes. Sin perder los principios que uno cree justos y apoyándolos una y otra vez en razones, la cuestión es actuar sabiendo que raramente se logrará dar con verdades rotundas, que nos confundimos con frecuencia o que nuestros mejores ideales están teñidos de prejuicios. De ahí la conveniencia de unir, artísticamente, la firmeza en lo que se defienda (en este caso, unos derechos que no se ve por qué haya que renunciar a ellos) con la oposición a cualquier dogmatismo. El dogmatismo, provenga de donde provenga, seca las relaciones humanas. Peor aún, las envenena y rompe todo camino a los acuerdos que, no tenemos más remedio, hemos de lograr los humanos para convivir. <b>Leer toda la entrada</b>

Políticos

04.03.2010 (9:07 am)

toti_martinez_de_lezea
Toti Martínez de Lezea, escritora

Es de agradecer que un movimiento como Lokarri lleve años intentando encontrar un cauce de entendimiento entre, lo que se ha dado por llamar, las diversas sensibilidades políticas de este pequeño rincón del mundo, pero no sé si la edad me ha vuelto escéptica o es que, después de casi una vida observando y estudiando la historia de éste y de otros pueblos, he llegado a la conclusión de que poco podemos hacer los ciudadanos si los políticos no dejan de lado sus ambiciones y rencillas para centrarse en lo que verdaderamente importa, es decir el bien de la ciudadanía que administran y que, siento decirlo, me da la impresión de que les importa bien poco. Ignoro, por supuesto, los grandes designios de nuestra clase política, sus objetivos mesiánicos y su supuesta entrega a la res pública; siento que, en el fondo, la de político es una carrera como otra cualquiera, con sus riesgos y beneficios, sus éxitos y fracasos. Son demasiados los ejemplos de mala práctica, corrupción, clientelismo, malversación, para que les tenga respeto, entendiendo, eso sí, que no todos los políticos son iguales y que también los hay que son honrados, pero el problema estriba en que la mayoría de ellos permanece alejada de la calle, de las necesidades de la ciudadanía, de sus aspiraciones y deseos. Por mucho que nosotros, los ciudadanos de a pie, reclamemos el entendimiento, el diálogo, el olvido de los agravios en aras de la paz; por mucho que rechacemos la violencia y acudamos a las urnas con esperanzas renovadas, nada podrá hacerse si los políticos no nos escuchan, eliminan de un plumazo para su propio beneficio la presencia en las votaciones de miles de ciudadanos, presentan listas cerradas, se insultan, mienten y convierten su función en una lid con el único fin de obtener más poder.

Gravedad, ¿por qué no “saudade”?

03.03.2010 (9:03 am)
Asier Gallastegi, Korapilatzen.com

Hace unas semanas estuvo visitándonos un amigo. Nació en Madrid pero vive en Cádiz hace años. Allí era tiempo de chirigotas y colores, en Bilbao los coros salían a cantar en la víspera de Santa Águeda.

Fernando, mi amigo, me llamaba la atención sobre lo que estaba viendo y escuchando. Tenía sensación de algo casi religioso; profundo y denso. Yo, que desde pequeño lo he asociado con un rito lleno de encuentros, amigos y disfrute, le escuchaba sorprendido.

El último de estos versos lo escuchábamos desde el ZubiZuri cuando cruzó ouna trainera por debajo de nosotros. Sí, yo también pensaba que sólo nos faltaba encontrarnos con un harrijasotzaile al cruzar al otro lado, pero la verdad es que eso ocurrió así, como os lo describo, y sólo hace unos días.

En la oscuridad y el silencio, el sonido de los remos rozando la embarcación sonaba grave. Volvieron a llamarle la atención el ritmo y el tono. Parecía la misma música. Esta vez yo también me había dado cuenta.

Hay algo debajo de todo esto. Producto de tantas y tantas acciones e inacciones hay un fondo de tristeza, de melancolía. Si en vez de asomarnos desde Artxanda al Nervión y tantas cosas que nos rodean, lo hiciéramos desde el mirador de Santa Catalina al Tajo, lo llamaríamos “saudade”.

¿Y qué hacemos con estas emociones sin nombre?

¿Nos revolvemos hasta expandir el dolor?, ¿lo acentuamos?, ¿lo envolvemos de nuevos dolores y emociones hasta hacerlo irreconocible?… ¿Planificamos una estrategia llena de color para tapar los dolores con alegrías fingidas?…

Esta parte del mundo necesita alguien que le abrace mientras tararea una canción de cuna, y tendrá que ser en euskera para que nos llegue dentro y le permita llorar todo lo que necesita para seguir siendo.
Mi amigo suele repetir una idea y yo la he hecho mía; “el futuro es mestiza”.

De paces

28.02.2010 (10:44 pm)
Joxerra Bustillo Kastexana
Joxerra Bustillo Kastrexana, jbustillo.blogspot.com

La visión de un grabado, en el que aparecía un cementerio con la inscripción “Paz perpetua”, llevó a Inmanuel Kant a escribir todo un tratado filosófico sobre la ausencia de guerras. Relacionar a la paz con la muerte y el silencio es una constante en nuestra cultura y de ahí la expresión “la paz de los cementerios”.

Digo todo esto para referirme al título de esta página, “Proceso de paz”, que no dudo cargado de buenas intenciones. No obstante, mirando a la historia, debemos convenir en que las situaciones de paz vienen a ser un paréntesis entre dos guerras. Un alivio ante la destrucción y el odio, ante la violencia y el abuso. Es por ello que situo el término Paz como una bella utopía a la que debemos aspirar en este pueblo vasco y en todos los demás pueblos del planeta. Entretanto prefiero hablar de paces con minúscula.

Sabido es que nunca conseguiremos alcanzar esa Paz perpetua (tal vez sea lo mejor), pero en el diario ejercicio de intentar conseguirla reside la clave de la convivencia a la que algún día llegaremos.

No voy a entrar en detalles sobre culpables, víctimas y pecados. Habrá tiempo para ello. En esta mi primera intervención en el foro al que he sido invitado, prefiero comenzar con propuestas positivas. Vengo de un espacio ideológico alternativo, tanto en lo social como en lo nacional, y en el soy. Desde que en la noche del 26 al 27 de septiembre de 1975, recién cumplidos los diecisiete, adquirí conciencia nacional y de clase, apenas he variado los fundamentos básicos de mi pensamiento.

Ahora bien, treinta y cinco años dan para mucho. Incluso para pensar en las equivocaciones cometidas colectiva o personalmente, que han sido unas cuantas. Probablemente sea ya tarde para enderezar todos esos yerros, pero aún estamos a tiempo de lograr que no se vuelvan a retorcer. Surgirán otros yerros pero, en todo caso, serán menos pesados de llevar al hombro.

Parece que se acerca el momento de hacer las paces, algo que el DRAE pone en equivalencia con reconciliarse. Si en los cementerios podemos oler los crisantemos, contemplar los ciclámenes y admirar los cipreses, todos ellos organismos vivos, ¿por qué seguir empeñados en releer las lápidas?

La estación abandonada

25.02.2010 (12:39 pm)
Pablo Aretxabala, Hontza

Ahí sigue, a sus 51 años, sentada en un desvencijado banco del andeń nº 2 de la estación de Canfranc, esperando un tren que ya no llegará, un tren victorioso de banderas rojas revolucionarias e ikurriñas liberadas.

Ahí sigue esperando, en esa especie de cápsula detenida en el tiempo con forma de estación de la que ya no sale ni llega ningún tren porque sus vías ya no encajan con las que utilizan los trenes modernos, y porque ya nadie quiere pasar por Canfranc.

En el pasado unos pocos trenes pasaron por la estación, pero ninguno era el de la victoria y ella los dejó pasar todos y cada uno, esperando que el siguiente fuera el deseado, pero no, no era; y ahora se pregunta a escondidas de sí misma si no habrá tirado por la borda todo este tiempo, sino será cierto que fuera de la estación la vida sigue y que ya nadie la espera.

Son pensamientos dolorosos que tiene que acallar con firmeza; ahora no puede flaquear, después de tanto tiempo, pero… ¿y por qué no rendirse a la evidencia? ¿para qué seguir esperando un tren que en el fondo sabe que no llegará?… aún tiene vida por vivir y podría empezar de nuevo, intentar ser feliz otra vez, volver a su pueblo y tener compañía, amigos, quizá incluso una familia… quizá…

Hoy no, hoy seguirá esperando que llegue su tren soñado, pero quizá mañana reúna las fuerzas para hacerse cargo de su vida, salir a pie de la estación y… sí, quizá mañana.

Sigue en directo la charla de Brian Currin

23.02.2010 (8:05 am)


Hoy, martes 23 de febrero, a partir de las 19.30 h., se podrá seguir en directo la conferencia que Brian Currin dará en Madrid. Lo podréis hacer desde el canal de Lokarri en Ustream o en este mismo blog.

Video clips at Ustream