A principios del mes de mayo se presentarán las recomendaciones y conclusiones del Foro Social para impulsar el proceso de paz. Hasta entonces, y con el ánimo de continuar informándote cumpliendo con el compromiso adquirido en el Foro, te hacemos llegar las últimas novedades.
Ponencias en vídeo
Si no pudiste acudir al Foro Social o quieres recordar lo que allí se expuso, aquí puedes ver los vídeos de cada ponencia. También puedes ver aquí una selección de fotografías del evento.
Preguntas que quedaron sin contestar
Debido a la falta de tiempo en el Foro Social algunas de las preguntas planteadas desde el público quedaron sin contestar. Los ponentes se comprometieron a contestarlas por escrito. Aquí puedes leer sus respuestas. También puedes ver aquí las presentaciones que utilizaron los ponentes en sus intervenciones
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El jueves 14 de marzo y el viernes 15 a partir de las 17h podrás seguir en directo el Foro Social para impulsar el proceso de paz.
El Foro Social es una iniciativa impulsada por un amplio abanico de organizaciones locales e internacionales que tiene como objetivo fomentar la participación ciudadana y abordar los principales temas en los que, hasta ahora, no hay avances o han sido muy débiles.
Mañana jueves 21 de febrero a partir de las 10,30h de la mañana podrás seguir en directo la presentación del Foro Social para impulsar el proceso de paz.
El Foro Social es una iniciativa impulsada por un amplio abanico de organizaciones locales e internacionales que tiene como objetivo fomentar la participación ciudadana y abordar los principales temas en los que, hasta ahora, no hay avances o han sido muy débiles.
El objetivo de la presentación de mañana es dar a conocer todos los detalles relativos a la celebración de este Foro Social que tendrá lugar el jueves 14 de marzo en Pamplona-Iruña y el viernes 15 de marzo en Bilbao.
El próximo martes 5 de febrero a las 19h en la Casa de Cultura Ignacio Aldekoa de Vitoria-Gasteiz (Paseo de la Florida, 9) presentaremos el documental “Hablan los ojos”. Tras el documental habrá un pequeño coloquio en el que participarán Gorka Espiau, director del documental, y Rosa Rodero, una de loas protagonistas de “Hablan los ojos”. La entrada es libre.
“Hablan los ojos” es un relato construido a través del diálogo acerca del fin de la violencia y el necesario proceso de reconciliación en el que participan dos víctimas del terrorismo (Rosa Rodero y Javi Asla), un militante de la izquierda abertzale que ha pasado 18 años en prisión (Joxean Agirre), la hija de un médico muerto tras recibir malos tratos (Tamara Muruetagoiena), una vocal del Consejo General del Poder Judical (Margarita Robles) y el ex director de Derechos Humanos del Gobierno Vasco (Jon Mirena Landa).
Estas presentaciones se han realizado ya en Donostia, Iruña y en Bilbao. En la capital vizcaína, tras el visionado del documental, se realizó un interesante coloquio que puedes ver a continuación.
Un año después de la experiencia del proyecto “Construyendo puentes de reconciliación”, un grupo de jóvenes de distintas sensibilidades viajó a Belfast con Lokarri del pasado 28 de noviembre al 2 de diciembre. Concretamente, tal y como Lokarri explicó en la presentación del proyecto, participaron en la experiencia miembros de Juventudes Socialistas de Euskadi, Gazte Abertzaleak, Ezker abertzalea, EGI y Alternatiba junto a dos personas de Lokarri.
La conclusión de la vivencia de este año vuelve a ser muy positiva: el hecho de conocer de primera mano el desarrollo del proceso norirlandés y la intensa convivencia entre las personas que participan en la experiencia generan procesos de aprendizaje, diálogo y compromiso difíciles de crear en otros contextos cotidianos.
Difícil es también explicar todo lo aprendido y vivido, pero a continuación intentamos ofrecer una breve crónica del viaje.
1º día: Dublin
La primera parada del grupo fue en Dublin y su parlamento con nuestro anfitrión Ruairi Rowan. Conocimos la institución de la mano de jóvenes del Sinn Féin y pudimos saludar brevemente a Gerry Adams antes de participar en una reunión con representantes del Sinn Féin, entre los que se encontraba Eoin Ó Broin autor del libro “Matxinada. Historia del movimiento juvenil radical vasco” (Txalaparta). En la reunión se destacaron la importancia del diálogo, el importante papel de la juventud o el apoyo internacional. Insistieron también en la paciencia ante momentos en los que parece que todo se bloquea: “siempre toma más tiempo de lo que se piensa”, nos decían. Acabamos el día con una ruta histórica organizada por el Sinn Féin por lugares significativos de Dublín.
2º día: Belfast, viaje al pasado y al futuro
El segundo día del viaje, ya en Belfast, comenzó con una mesa redonda en la sede de Healing Through Remembering, donde participaron periodistas como Brian Rowan y Eamonn Maille, jóvenes de Alliance Party y del Northern Ireland Youth Forum y el ex miembro del grupo armado unionista UDA Jackie McDonald. La conversación fue realmente interesante.
Murales en Sandy Row, barrio unionista
Los periodistas destacaban su papel activo por la paz: al ser agentes que mantienen relación con todas las partes, tenían la responsabilidad de relatar lo que ocurría, lo que tiene que ver con el proceso de la verdad. Tal proceso, que ellos prefieren llamar proceso de explicación o información, no debe confundirse con la acusación, culpa o el perdón, y ante todo no debe ser una batalla “de culpas” entre políticos. Cuando del grupo surgía la pregunta de qué hacer cuando el gobierno no se mueve, contestaban “no merece la pena insistir en criticar al gobierno. Lo que hace falta es persuadirlo, hacer pedagogía y, sobre todo, empezar a usar otro lenguaje. La paz no se trata de exigencias, sino de lo que estás dispuesto a compartir. Pide tomar riesgos y hacer cosas que incomodan”.
Los jóvenes norirlandeses también reafirmaron la importancia de relatar el dibujo completo de lo que ha pasado, ya que las secuelas del conflicto también han llegado a su generación en forma de desconfianza y culpas y es necesario romper barreras.
Jackie McDonald
Por su parte, Jackie McDonald también lo reafirmó: la llave está en la gente joven, porque la carga de la violencia ha llegado a ella también. “Hay que contarles lo que pasó, sin romanticismos, sin orgullo: esto es lo que hicimos y no se debe repetir” decía. Como expresó, también habló de las dificultades que pasan al salir de la cárcel y de lo esenciales que son en cualquier proceso de paz.
Tras esta conversación, el grupo fue a visitar el parlamento norirlandés en Stormont. Conoció su funcionamiento y peculiaridades, se reunió con el presidente del parlamento William Hay y participó en una charla con parlamentarios del Sinn Féin, DUP, SDLP y UUP, donde se vio cómo son capaces de juntarse en la misma mesa representantes que hasta hace unos años eran enemigos.
3º día: las rejas perduran, las paredes hablan
El tercer día fuimos a visitar a la organización Intercomm que trabaja en las relaciones entre comunidades. Allí tuvimos una conversación con distintas personas, muchas de las cuales eran ex-presos tanto unionistas como republicanos que hoy en día trabajan juntos en proyectos como el de Intercomm. Subrayaron que el proceso de paz real ocurre y debe ocurrir en las bases de la sociedad, y ahí las personas presas liberadas tuvieron y tienen un papel clave, aunque todos confirmaron las dificultades a la hora de reintegrarse, bien por recursos prácticos, bien por el odio social generado. El grupo preguntó cómo explicarían a sus nietos/as su relato personal y afirmaron que les es muy difícil hablarles de ciertas cosas a sus familiares pero a la vez es necesario hacerlo para “desarmar las mentes”. “No somos malas personas. Somos buenas personas que han hecho cosas terribles”, expresó uno de ellos.
Reunión en Intercomm
Uno de ellos, John Howcroft, quien fue miembro de un grupo armado unionista y hoy en día es trabajador social y doctorando, nos llevó después a visitar algunos barrios del norte de Belfast, que es la zona donde más se ha concentrado la violencia. Nos mostró murales que antiguamente favorecían la segregación y la violencia y que han sido renovados con el objetivo de comunicar valores a favor de la convivencia, muros que han sido abiertos para que las comunidades se puedan relacionar con más normalidad y edificios reformados en zonas muy conflictivas que ahora acogen personas de ambas comunidades. El ejemplo del propio John fue también revelador.
4º día: Falls Road con Brian Rowan
El periodista Brian Rowan ha sido testigo directo de muchísimos hechos históricos ocurridos durante el proceso de paz, y fue él quien nos llevó a ver las calles de las zonas republicanas alrededor de Falls Road mientras nos contaba anécdotas de esos hitos que él mismo presenció. Vimos murales, memoriales por las víctimas y tomamos un café mientras nos enseñaba el tesoro que había ido acumulando durante años: una carpeta con documentos, recortes y fotografías relevantes de los últimos años, incluyendo declaraciones originales de alto el fuego del IRA, entre otros. También visitamos el museo de presos republicanos antes de ir a reunirnos con Seanna Walsh en Tar Anall.
Seanna Walsh con el comunicado original del alto el fuego del IRA
Seanna Walsh pasó 21 años en prisión por su implicación con el IRA. Amigo de Bobby Sands, fue él quién leyó el comunicado de 2005 donde el IRA declaraba su alto al fuego. Nos contó su relato sobre el proceso de los últimos años, explicando que “no es un conflicto entre católicos y protestantes o republicanos y unionistas. Nosotros en el IRA teníamos claro que nuestra lucha era contra la ocupación Británica, es decir, contra el Gobierno británico, y no contra los unionistas”. Contó cómo la espiral de la violencia no lleva a ningún lado, que por eso concluyeron que hay que intentar negociar con el Gobierno británico y todas las partes llegaron a la misma conclusión.
También hablamos sobre los disidentes del IRA, que son una minoría sin objetivos claros, sobre el proceso de excarcelación aprobado en 1998, sobre perdón, verdad y víctimas… Y para acabar, el grupo le preguntó cómo se había sentido cuando leyó el comunicado que anunciaba el alto el fuego del IRA, a lo cual respondió emocionado “orgulloso y honrado de hacerlo”.
Encuentro con representantes del SDLP
La intensa agenda del viaje terminó con una reunión informal con juventudes del SDLP en un pub. Entre muchos temas, no dejaron de expresar su asombro y tal vez cierta admiración al ver a nuestro grupo de representantes de sensibilidades tan diferentes juntos y con una relación de tanta confianza compartiendo esta experiencia. “Parece que os conocéis desde siempre”, nos decían. Nos contaron que aunque hay relaciones entre las juventudes de distintos partidos, no saben si serían capaces de juntarse para una experiencia de este tipo. Ya les dijimos que quedan invitados a visitarnos.
Y es que como bien dice Ruairi Rowan en su crónica sobre nuestra visita en este artículo, parece que el aprendizaje fue en ambos sentidos y lo aprendido cruza los puentes de reconciliación entre y dentro del País Vasco e Irlanda del Norte.
Nota: pocas horas después de que el grupo regresara, estalló el conflicto que hoy aún perdura en relación a las banderas británicas. Dar seguimiento a la evolución de este conflicto relacionándolo con las reflexiones que nos compartían las personas con las que nos reunimos, también está siendo muy valioso. Vemos que su camino hacia la paz sigue con dificultades, que aquella “carga heredada” de la que nos hablaban está presente, y mostramos nuestro apoyo para que esta manifestación de violencia pueda canalizarse de manera que no pueda volver a repetirse.
Elkarri solo logró ser una influencia positiva para la paz y para nuestra sociedad.
Este 20 de diciembre se cumplen 20 años desde el nacimiento de Elkarri. Este tipo de conmemoraciones se presta a los panegíricos que enumeran elogiosamente hazañas y conquistas. No es mi intención. Tuve la oportunidad de ser coordinador de Elkarri durante 14 años y solo quiero resaltar dos o tres cosas en la perspectiva en que se encuentran la expectativa que teníamos en aquellos años, y la retrospectiva que ofrece hoy aquella experiencia.
Empezaré con una autocrítica. En Elkarri tardamos en darnos cuenta de la importancia real que tenía la cuestión de las víctimas. Llegamos con retraso y, en este tiempo en que conviene hacer revisión crítica del pasado, debemos reconocerlo. Aunque los prejuicios y desconfianzas no lo hicieron fácil, tratamos de recuperar el tiempo perdido. Nuestra aportación más específica y a contracorriente en este campo fue poner el acento en la consideración de todas las víctimas, sin excluir, diluir, ni equiparar ninguna vulneración de derechos humanos.
Primer cartel de Elkarri
También quiero subrayar la que en mi opinión fue la mejor decisión de Elkarri: saber disolverse. Y no solo, que también, porque de su final nacieron Lokarri y Baketik, sino principalmente por otra razón: no convertir el medio en fin. Elkarri desaparece después de 13 años precisamente por esto. Aquel movimiento había sido un buen instrumento social y había cumplido su misión principal: contribuir a que prevaleciera social y políticamente la idea del diálogo frente a la violencia y la incomunicación. Lógicamente, con logros y asignaturas pendientes. Prolongar su éxito de una manera artificiosa era una tentación factible. Sin embargo, decidimos dar por finalizado su ciclo para que Elkarri fuera siempre solo lo que debía ser, un medio y no un fin en sí mismo.
Fue una gran escuela de vida para quienes formamos parte del pasaje de aquel viaje. Defendió ideas muy sencillas; la más importante, el diálogo como método de resolución de conflictos y alternativa a la violencia. Si esta apuesta es sincera y se personaliza equivale a compartir la búsqueda de la verdad, sabiendo que uno no es su dueño. Cómo defender así el diálogo y no sentirse íntimamente interpelado por todas sus consecuencias prácticas en la vida personal, familiar, organizativa… o en las convicciones sociopolíticas. Muchas veces hemos dicho que no fuimos nosotros los que hicimos Elkarri, sino que Elkarri nos hizo a nosotros.
Esto que voy a decir ahora es muy subjetivo, pero no me resisto a mencionarlo: en Elkarri se reunió gente maravillosa. Nos seguimos encontrando de vez en cuando con cualquier excusa o los “veintes de diciembre”. La huella que dejó en nosotros es de las fuertes y todos lo reconocemos cada vez que tenemos ocasión de hacerlo.
Manifestación en Bilbao – 2002
Termino con la idea que para mí es la más importante. Con luces y sombras, porque la realidad siempre es así, al final, después de 14 años de trabajo, Elkarri solo logró una cosa. Entonces, no sabíamos que aquello era lo que íbamos a conseguir. Nos habíamos hecho otras ideas, pero al final ese fue el resultado.
Elkarri solo logró ser una influencia. Mi más ni menos que eso. Una influencia social y política fundamentalmente positiva para la paz y para nuestra sociedad. Con el paso del tiempo he aprendido que esta es la más alta expectativa a la que se puede aspirar: conseguir ser una buena influencia.
Nota: Escribo este artículo en reconocimiento emocionado a todas y cada una de las personas que formaron parte de la aventura de Elkarri y después en Lokarri o en Baketik.
El pasado 14 de diciembre Lokarri, junto con el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián, y con el patrocinio del Departamento de Interior, Justicia y Administración Pública, organizó un Seminario Internacional sobre Diálogo y Convivencia en el Palacio Kursaal.
Bajo el título “Experiencias de diálogo”, Brian Currin, abogado sudafricano que participó en la creación de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, y Alberto Spektorowski, Profesor de Ciencia Política en Tel Aviv que participó en las negociaciones de Camp David, compartieron con los allí asistentes sus respectivas experiencias en Sudáfrica e Israel y Palestina.
Brendan Mackin, sindicalista y miembro de Intercomm, organización que trabaja en el acercamiento entre las comunidades unionistas y republicanas en el norte de Belfast, Carlos Martín Beristáin, médico y doctor en Psicología que desde 1989 trabaja con víctimas de la guerra y organizaciones de derechos humanos y Jonan Fernández, director de Baketik, protagonizaron la segunda de las ponencias: Diálogo para la convivencia.
A continuación podéis ver el vídeo de la presentación y las dos primeras mesas redondas:
La tarde concluyó con las intervenciones de Carmen Magallón, presidenta de la sección española del Women’s International League for Peace and Freedom, y de Javier Orozco, coordinador del programa asturiano de derechos humanos que acoge a sindicalistas y defensores/as de los derechos humanos amenazados/as de muerte en Colombia, quienes resaltaron la importancia del diálogo y la participación ciudadana.
Lokarri han organizado un Seminario Internacional para promover la participación ciudadana en el proceso de paz. A partir de las 16h el Palacio Kursaal ofrecerá un espacio de reflexión, donde escuchar y compartir diferentes experiencias y perspectivas sobre la importancia del diálogo en el impulso y promoción de los procesos de paz y de la convivencia en diferentes lugares del mundo: Irlanda del Norte, Sudáfrica, Israel y Palestina, Colombia y Euskal Herria. Aquí tienes más información del Seminario.
El Seminario se celebra el viernes 14 de diciembre en el Palacio Kursaal de Donostia-San Sebastián y se puede seguir en directo en streaming aquí a partir de las 16h:
El pasado 24 de octubre se estrenó en ETB el documental “Un año sin ETA. 20 O – Año 1“, dirigido por Maite Ibañez y Maite Esparza, donde se analizaba lo acontecido antes y después de la declaración de cese definitivo de la violencia por parte de ETA. El anterior trabajo documental de estas dos directoras, “¿Por quién no doblan las campanas”?, narra en primera persona nueve historias reales de víctimas de abusos policiales producidos entre 1960 y 1978. Con Maite Ibañez y Maite Esparza hablamos sobre sus trabajos documentales.
(Esta entrevista está publicada en el número 41 de la revista Haritu, fechado el 9 de octubre).
¿Qué habéis pretendido con “¿Por quién no doblan las campanas?“?
Maite Ibáñez: Entendemos que para hacer la memoria, la historia de este país, dentro de lo que tanto se reclama de justicia, paz y memoria, tenemos que empezar a reconocer ya a todas las víctimas. Y para eso hay que dar voz a todas ellas. Por eso pensábamos que era necesario que también tuvieran voz las víctimas de abusos policiales.
¿Creéis que puede ayudar a normalizar la convivencia y a la reconciliación?
Maite Esparza: Creo que puede aportar bastante desde la perspectiva de los mensajes que va a recibir la persona que lo vea. El espectador va a tener la oportunidad de contrastar historias muy diferentes, que tienen algo compartido, que es el dolor de una pérdida, en cualquier caso, injusta y violenta. Y creo que las personas que participan aquí, las historias que cuentan, van a evitar que prejuzguemos. Liberar prejuicios es algo que de cara a la construcción de una convivencia cotidiana es importante, y a partir de ahora, quizá especialmente.
Maite Ibáñez: Suele pasar que cuando hablamos de víctimas, al final siempre las ponemos en relación con víctimas del terrorismo, concretamente, víctimas del terrorismo de ETA. En la mayoría de las ocasiones nuestro imaginario siempre nos lleva a esos mismos sitios. Sin embargo, con este trabajo hemos sentido que estábamos sacando del armario a las víctimas de abusos policiales. El propio decreto del gobierno fue un paso en ese sentido. Y nosotros les hemos puesto rostro, les hemos dado voz, y hemos sacado a la luz una realidad que parecía que nunca había ocurrido. Para la mayoría de las personas eran víctimas que no existían, que no estaban incluidas en ninguna parte, nadie las tenía en su referencia mental.
¿Podría haber una segunda parte?
Maite Ibañez: “¿Por quién no doblan las campanas?” es solo un primer paso, porque refleja solo parte de lo ocurrido desde el año 1960 hasta el 1978. En ese sentido hemos seguido el camino que la ley marcaba con el decreto. Pero nuestra intención es que esto tiene que seguir, ya que las víctimas de abusos policiales pasan por encima del año 1978 y hay más, claro está. Y evidentemente, también habrá que darles voz.
Maite Esparza: A mí me gustaría creer que va a haber una segunda parte, por lo que eso implica socialmente hablando. Espero que sí.
Maite Ibáñez: La gente además se ha mostrado muy agradecida. Nos han mostrado mucho agradecimiento en el sentido de “ya era hora”. Había esa sensación de que siempre estábamos contando lo mismo, siempre se estaba mirando desde la misma perspectiva, con la misma mirada… y ya era hora de que también estas historias se contasen. Desde un punto de vista histórico también era necesario destapar todo esto, levantarlo, ponerlo en conocimiento de la gente, ya que la mayoría de las personas no eran conscientes de todas las víctimas que hay con este problema.
(Este artículo está publicado en el número 41 de la revista Haritu, fechado el 9 de octubre)
Colombia ha vivido una larga violencia socio-política, con sus ciclos de agudización y degradación, ha sido medio siglo de un conflicto armado, que tiene sus raíces en un orden rural profundamente inequitativo, excluyente y cuyos actores mas poderosos, la gran mayoría de ellos, han recurrido al ejercicio de la violencia para defender una forma de propiedad. Se inició por el latifundio ganadero en los años sesenta, el cual se expandió en los setenta y los ochenta del siglo pasado y luego se diversificó a otras aéreas productivas. Ésta es una de las raíces.
La otra raíz que alimentó el conflicto, fue la falta de garantías para la competencia política. En Colombia hasta el día de hoy, los que levantan banderas contra la tradición, pueden ser asesinados, pueden ganar elecciones y perderlas en fraudes cada vez más sofisticados. Se generó una cultura de una competencia electoral demasiado desigual. Estas circunstancias empujaron a hombres y mujeres de tres generaciones a buscar el poder por la vía violenta. Después de medio siglo de ejercicio de una acción política con armas, hoy se abre la posibilidad de cerrar en una mesa de diálogos y negociaciones.
Esta confrontación nada bueno le ha traído a Colombia: tenemos una sociedad polarizada por el conflicto, las cifras de desplazados sobrepasan en 10% del total de la población, en los últimos veinticinco años pueden llegar a ser entre 4 y 7 los millones de desplazados, los desaparecidos y los homicidios están por cuantificar pero son cientos de miles, la barbarie ha campeado en campos y ciudades, la violencia contra mujeres, niños y niñas nos han desgarrado como nación.
Luego de tanto esfuerzo por derrotar a las guerrillas de las FARC y el ELN, hoy se abre nuevamente un escenario de diálogos y negociaciones, hay en curso una mesa con las FARC y muy seguramente se abrirá un proceso con el ELN en las próximas semanas o meses.
El país, en general, de manera ampliamente mayoritaria apoya este proceso. Luego vendrán los detalles de su construcción e implementación de lo que se construya como acuerdo y allí el debate ciudadano y político irá delineando los contenidos y el tipo de cierre del conflicto que se construya y el tipo de post-conflicto al que se aboque la sociedad colombiana.
Llegamos nuevamente a un proceso de diálogos y negociaciones –en eso se parecen los conflictos de Colombia y el País Vasco- luego de tres intentos con las FARC y un número similar con el ELN; intentos que han fracasado porque las partes no se han aplicado con determinación a construir el acuerdo y han pensado que pueden mejorar sus posiciones en la confrontación y ganar, derrotando a su enemigo. Hemos estado instalados en un doloroso y sangriento empate negativo, del cual solo se podrá salir en una negociación. (…)
¿Por qué antes no ha sido posible un acuerdo y ahora puede resultar exitoso?
(Sigue. Puedes encontrar el artículo completo aquí).