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Nota de prensa de Martin MacGuinness y Jonathan Powell

17.07.2014 (11:52 am)

Por indicación de Martin MacGuinness y Jonathan Powell publicamos esta nota de prensa sobre su reciente visita.

Press release

We visited the Basque Country on 16 July to hear first-hand from party leaders about progress made in the peace process.
It is not for us to tell any individual or group what they should do but rather we wanted to hear from everyone what progress has been made and what the next steps should be.
Having spoken with all the party leaders who agreed to meet us we believe there is a willingness in the region to make progress during 2014 before the election season commences again next year. We stand ready to help in any way we can.
We will report back what we have heard during the visit to the participants in the Aiete meeting and consult them on the creation of a follow up group.

Issued by Martin McGuinness, Deputy First Minister of Northern Ireland, and Jonathan Powell, CEO of Inter Mediate.

July 17, 2014

Nota de prensa

El 16 de julio visitamos el País Vasco para conocer de primera mano la opinión de dirigentes de partidos políticos sobre el desarrollo del proceso de paz.
No ha sido nuestra intención decir a ninguna persona o grupo qué es lo que deberían hacer. Nuestro propósito ha sido conocer qué opinaba cada uno de ellos sobre los avances producidos y cuáles deberían ser los siguientes pasos.
Tras hablar con los dirigentes políticos que han estado de acuerdo en reunirse con nosotros estamos convencidos de que existe en la región la voluntad de avanzar en 2014, antes de que comience la campaña electoral del próximo año. Estamos dispuestos a prestar nuestra ayuda en cualquier forma que se considere útil.
Finalmente, informaremos sobre nuestra visita a los participantes en la reunión de Aiete y los consultaremos sobre la creación de un grupo de seguimiento.

Nota de prensa de Martin McGuinness, Primer Ministro Adjunto de Irlanda del Norte, y Jonathan Powell, Director Ejecutivo de Inter Mediate.

17 de julio de 2014

Streaming encuentro “Uruguay por la paz en el País Vasco”

05.06.2014 (4:25 pm)

El encuentro “Uruguay por la paz en País Vasco” va a tener lugar hoy jueves 5 de junio a las 22h, hora peninsular, en el Palacio Legislativo de Montevideo. La iniciativa está organizada por la Presidencia de Cámara de los representantes y el Centro Vasco Euskal Erria. En este evento, en el que participa Paul Ríos, coordinador de Lokarri, una amplia y plural representación política de Uruguay va a apoyar nuestro proceso de paz.

Síguelo en directo aquí a partir de las 22h

Harold Good: 12 aprendizajes del desarme en Irlanda del Norte

15.04.2014 (1:11 pm)

El 10 de abril el reverendo Harold Good ofreció una charla sobre “Los aprendizajes del desarme en Irlanda del Norte”, en un acto organizado por Lokarri en el Museo San Telmo de Donostia-San Sebastián. Las personas asistentes tuvimos el privilegio de escuchar de primera mano lo expuesto por Harold Good, un hombre bueno, comprometido y cercano.

Desde un primer momento el Reverendo quiso dejar claro que su pretensión no era dar lecciones a nadie sobre cómo se deben hacer las cosas. El simplemente trataría de compartir con todas las personas presentes cómo se desarrolló el proceso de paz en Irlanda del Norte, qué errores se cometieron y qué fue lo que funcionó, ya que todo el mundo puede aprender de las experiencias ajenas.

Así pues, tras contextualizar brevemente el conflicto vivido en Irlanda y las consecuencias que años de enfrentamiento habían producido, realizó un repaso de los hitos que fueron consolidando el proceso de paz: conversaciones discretas, facilitación internacional, Acuerdo de Viernes Santo, refrendo popular… hasta llegar al desarme.

Según Good, el desarme se produjo con éxito gracias a todo el trabajo realizado previamente y compartió con todas las personas asistentes las 12 lecciones que aprendieron en Irlanda del Norte:

1. Diálogo honesto, con interlocutores

No hacer del desarme una condición previa para el diálogo. Dentro del IRA había dos cosas que estaban penadas con la muerte: el delatar a otro miembro y el entregar el arma. Por lo tanto, no se podía pedir a los miembros del IRA que se desarmaran como condición previa a ningún diálogo. Cuando partes enfrentadas no consiguen llegar a acuerdos, la intermediación de personas ajenas al conflicto, de interlocutores, facilita el diálogo honesto.

2. Confirmar el deseo mutuo y el compromiso

Todas las partes implicadas tienen que tener claro que desean una solución. En Irlanda del Norte la gente estaba harta de aquella situación y nadie deseaba que sus descendientes vivieran lo que habían vivido. Tanto unionistas como republicanos tenían claro que la violencia no podía lograr el objetivo político y que no iba a haber una solución militar. Era tiempo de hablar y de comprometerse para llegar a cumplir el deseo mayoritario de un futuro mejor.

3. Acordar una facilitación independiente – internacional

Personas independientes pueden facilitar el diálogo, pero es importante que esas personas cuenten con la confianza de ambas partes, que no tengan un historial que les pueda vincular con ninguno de los lados y que cuenten con la aprobación de todos. En el caso de Irlanda del Norte se conformó la Comisión Internacional Independiente para el Desarme, formada por el general canadiense John de Chastelain, el brigadier finlandés Tauno Nieminen y el embajador estadounidense Andrew Sens. Ambas partes debían acordar cuál sería la función de las personas facilitadoras

4. Acordar una definición de desarme

Todas las partes tienen que estar de acuerdo en qué es un desarme. En 1997 se aprobó una ley que definía los conceptos “poner fuera de alcance” y “poner fuera de uso”, acordada por Gran Bretaña y por la República de Irlanda y que el IRA aceptó. El “cómo” se desarrollaría ese desarme se acordó entre la Comisión para el Desarme y el IRA.

5. Involucrar a los agentes clave

No se puede trabajar “para” o “en nombre de”… Hay que trabajar “con”. Si quieres que una organización armada como el IRA o ETA se involucre en el proceso tienes que trabajar “con” ellos.

6. Paciencia

En Irlanda del Norte fueron necesarios 9 años de conversaciones, escucha y espera para culminar con éxito el proceso de desarme. Hubo avances, pausas, más avances, bloqueos… Hubo que entender las dificultades que tenían las partes implicadas y por eso, la paciencia es una virtud imprescindible que se ejercita en todo proceso de paz.

7. Confianza

Hay que confiar en el otro, confiar en uno mismo, tener claro el compromiso de alcanzar un objetivo deseado por todas y todos: un futuro mejor en el que nuestros hijos e hijas no tengan que vivir lo que nos ha tocado a nuestra generación. Confianza de todos en cada uno y de cada uno en todos.

8. Transparencia

Es recomendable la implicación de testigos independientes que cuenten con la confianza de la comunidad para garantizar la transparencia del proceso. En el caso de Irlanda del Norte, el padre Alec Reid, perteneciente a la comunidad católica republicana y el propio Harold Good, pastor protestante miembro de la comunidad protestante unionista ejercieron de testigos del desarme. Aunque ciertos sectores exigieron pruebas gráficas, el desarme del IRA se produjo fuera de las cámaras y focos. No hubo imágenes de las armas entregadas por el IRA. Según Good “en vez de cámaras nuestros ojos fueron las lentes a través de las cuales se vio el desarme” y las comunidades a las que representaban confiaron en su palabra.

Como testigos independientes ambos contaban con un documento que garantizaba su inmunidad, y que en caso de ser encontrados con armamento los exculpaba de cualquier delito. No tuvieron que hacer uso de esa inmunidad garantizada ya que el proceso se llevó a cabo con suma discreción y en secreto.

9. Significado del simbolismo

La intención es tan importante o más que el contenido. En el caso vasco, según el pastor protestante, la puesta fuera de uso operativo realizada por ETA en febrero quizá no satisfizo a todas las partes. Pero más importante que lo que se vio en el vídeo de la entrega de armas es la intención demostrada por ETA de desarmarse. “En nuestro caso fui testigo de cómo se inutilizaba una cantidad enorme de armas pero más importante que lo que vi fue aquello que escuché”. Para Harold Good escuchar a las personas implicadas en ese proceso decir que esperaban que sus descendientes no tuvieran que empuñar un arma nunca más o que deseaban la paz fue más significativo que la acción en sí de entregarlas.

10. Reciprocidad

Todos deseamos que nuestras acciones obtengan una respuesta a cambio, que un gesto se corresponda con otro gesto, un avance con otro avance. Por eso, para Harold Good es importante el concepto de reciprocidad y lo define como reconocimiento y aceptación, como respuesta a un proceso genuino y verificable. En el caso norirlandés la respuesta al desarme fue la formación de un gobierno conjunto entre unionistas y nacionalistas.

11. Desarmar la mente

Este proceso lleva más tiempo que el del desarme físico. Desarmar la mente, desarmar el lenguaje resulta complicado. En Irlanda del Norte aún están trabajando en ello, a pesar del tiempo transcurrido. Para que se dé este paso es necesario un final donde todas las partes sientan satisfechas y rechazar cualquier proceso que exija la humillación de alguna de las partes. Es un ejercicio complicado, ya que aún hoy, en Irlanda del Norte hay tanto unionistas como republicanos que se sienten traicionados con el devenir del proceso. Sin embargo, cuando se les pregunta qué tres cosas creen que han perdido o en qué tres aspectos creen que han claudicado no saben qué responder. Sin embargo, cuando se les pregunta qué tres cosas han mejorado no les cuesta tanto encontrar una respuesta. Los representantes políticos ya no están enfrentados y discuten acerca de educación y sanidad, en vez de acerca del conflicto.

12. Hacer posible lo “imposible

El proceso de paz desarrollado en Irlanda del Norte ha hecho posibles cosas que hasta hace no mucho parecían imposibles. La última imagen “imposible” de la que hemos sido testigos se produjo justo un día antes de esta conferencia: la reina Isabel II recibió al exdirigente del IRA Martin McGuinness en una cena oficial en el Palacio de Windsor.

Para terminar, Harold Good, quiso mandar un mensaje de esperanza a la sociedad vasca invitándonos a que seamos “prisioneros de la esperanza” para que nuestro viaje hacia la paz llegue a buen término.

A continuación puedes ver la conferencia íntegra, en inglés:

Harold Good: Decommisioning in Northern Ireland from Lokarri on Vimeo.

Juicio por una acción noviolenta a un antimilitarista

14.01.2014 (10:04 am)
El pasado 6 de diciembre de 2012, el Grupo antimilitarista de Bilbao (KEM-MOC) realizó una acción noviolenta en la exposición para homenajear al Regimiento Garellano que tenía lugar esos días en el Centro Municipal de Distrito de Basurto (Bilbao). Este regimiento cuenta con el dudoso honor de haber participado en el pasado en guerras como las de Cuba o Marruecos y estar tomando parte actualmente en la de Afganistán, guerras que han causado cientos de miles de muertes, una gran parte de ellas, civiles.

En el transcurso de la acción, cuyo objetivo era denunciar la obscenidad de homenajear a la institución causante de tantas muertes, miseria y destrucción, varios antimilitaristas se encadenaron a un vehículo militar que estaba expuesto en la muestra, mientras que otro grupo lanzaba octavillas, exhibía banderas contra la guerra y coreaba lemas como “Ningún ejercito defiende la paz” y “Ejerzitoak apurtu”.

Mientras tanto, aprovechando que la policía y los militares centraban su atención en éstos y los sacaban en volandas del recinto, otro grupo de activistas sustrajo un casco militar de la exposición.

Al de unos pocos días, una vez “desmilitarizado” y reconvertido en kaskulore (símbolo antimilitarista), el casco fue presentado en la localidad de Gernika. Además de por la propia simbología que tiene esta villa como ciudad víctima de la sinrazón de la guerra, las y los antimilitaristas eligieron otros dos lugares de esta localidad con gran carga simbólica.

El primero de ellos, y donde el casco fue presentado a los medios de comunicación, fue Astra, antigua fábrica de armas transformada actualmente en centro de creación cultural. Este lugar es, sin duda, un ejemplo de lo que debería hacerse con cualquier instalación militar o fábrica de armas: ser reconvertida al servicio de la sociedad, la cultura, la salud o la educación.

Y en segundo lugar, la institución a la fue entregada el caso para su reubicación, el Museo de la Paz de Gernika, ejemplo de donde deberían estar las armas y demás objetos militares con el fin de recordarnos las atrocidades de la guerra, a diferencia de las exposiciones organizadas para celebrar la existencia de los ejércitos y sus “hazañas”.

Al acto asistieron como muestra de apoyo a los y las antimilitaristas personalidades del mundo de la cultura, de la Universidad y de los movimientos sociales de Bizkaia. Así, participaron en la rueda de prensa el músico Natxo de Felipe, el profesor de la UPV/EHU Pedro Ibarra y representantes de colectivos sociales como Ekologistak Martxan, Gernika Gogoratuz o Ideasur.

Un año después, y como consecuencia de esta acción noviolenta, uno de los miembros del KEM-MOC, Ignacio Sanz, ha sido acusado de atentado contra agentes de la autoridad y lesiones durante el desarrollo de la acción, por lo que será juzgado el próximo 21 de enero. La petición fiscal es de 3 años de cárcel y varios miles de euros de multa.

Con este motivo, y desde la convicción de que la noviolencia y la desobediencia civil son herramientas válidas y necesarias para la construcción de una sociedad más justa y en paz, os animamos a tomar parte en la campaña impulsada por el KEM-MOC de envío de cartas y/o faxes de apoyo a Ignacio al juzgado, la fiscalía y la Consejería de Seguridad (que es quien ejerce la acusación particular y ha activado el proceso). El envío ha de hacerse por correo postal o por fax. Para acceder a la carta, pincha aquí.

Streaming presentación Comisión para impulsar el proceso de paz

21.12.2013 (10:02 am)

El  lunes 23 de diciembre a partir de las 11,30h podrás seguir en directo la presentación de la Comisión para impulsar el proceso de paz.

Bake Bidea y Lokarri, organizadoras del Foro Social para impulsar el proceso de paz, quieren impulsar la creación de un grupo de personas cuya función principal será gestionar la implementación de las recomendaciones con las instituciones, partidos y demás actores implicados en el proceso de paz. La Comisión que se presentará el próximo lunes está compuesta por ocho personas, de pensamiento y procedencia plurales y diversas,

Colombia camina hacia el cierre del conflicto armado y la construcción de la paz

11.12.2013 (4:41 pm)

Artículo realizado por Luis Eduardo Célis – Analista del conflicto armado. Publicado en el número 43 de la revista Haritu

El 18 de octubre de 2012, se instaló en Oslo, Noruega, la mesa de diálogos y negociaciones entre el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC. Es pertinente, ahora que se habla sobre la viabilidad de que este proceso sea exitoso, realizar algunas consideraciones y propuestas, para que pensemos sobre lo avanzado y en qué condiciones continuar en una tarea tan monumental y prioritaria, como lo es cerrar este conflicto armado y emprender una nueva etapa de la vida nacional, donde dejemos atrás las violencias e imposiciones que tanto daño nos han hecho como país y como sociedad.

Una guerra de medio siglo no se soluciona a las carreras, hay que lograr un proceso de diálogos y acercamiento de las propuestas, que hagan viable cerrar este enfrentamiento que tantas heridas ha causado. Dos actores, que han buscado acabar el uno con el otro, como lo son el estado y la guerrilla, tienen enormes desconfianzas reciprocas, que solo se podrán superar con la convicción mutua que ha llegado el momento de poner punto final a la violencia y deberán trabajar juntos, con la pluralidad social, gremial y política, por un país donde sea posible la vida digna, respetando las diferencias, pero encontrando un orden de convivencia de mayor calidad, donde sea posible la construcción y la realización de un estado social y de derecho, con garantías para la participación ciudadana, el disenso, el ejercicio de los derechos y la búsqueda colectiva de nuevos consensos que nos permitan vivir juntos y juntas, sin miedos, ni imposiciones.

A un año de instalada la mesa de diálogos y negociaciones entre el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y las FARC, hay logros concretos, que valorar y defender: se han puesto de acuerdo sobre muchos puntos del tema de desarrollo rural e integral, faltan aspectos en este punto, pero dada la magnitud del tema rural, avances en la materia son valiosos; han discutido y llegado a acuerdos parciales sobre el tema de la participación social y política y lo más seguro es que lo cierren en la XVI ronda; han discutido sobre muchos de los temas pactados en la agenda y la voluntad de las dos partes es acercar sus posiciones y lograr un acuerdo global.

Faltan temas para tener un acuerdo firmado, faltan temas claves, como el reconocimiento de responsabilidades en esta larga y degradada confrontación. Pero ante una voluntad ciudadana mayoritaria por un país en paz y con las reformas que lo hagan viable las partes saben que no pueden ser inferiores ante este reto.

Luego de un año de instalada la mesa de diálogos y negociaciones, lo que se requiere es que las partes continúen trabajando y se obtengan nuevos desarrollos en la construcción del acuerdo. Aún queda trabajo por adelantar y hay que aprovechar el tiempo en ello.

La paz negociada está en curso, la mayoría de la ciudadanía en Colombia mantenemos nuestro compromiso e interés en acompañarla y promoverla, defender este proyecto de nuevo país. Nos debe seguir convocando la paz negociada y reafirmarnos ante el mundo que seguimos en el propósito de respaldar y participar de este esfuerzo de nación por una Colombia en paz y reconciliada, desde la pluralidad de procesos comunitarios y regiones, que día a día trabajamos por un país sin violencias ni autoritarismos y con posibilidades para la vida digna.

Lo positivo y lo negativo en la Mesa de conversaciones colombiana

10.12.2013 (10:02 am)

Artículo realizado por Carlos Alberto Ruiz – Colombianos y Colombianas por la paz. Publicado en el número 43 de la revista Haritu


El hecho positivo y vertebral es que se mantiene la Mesa de conversaciones. Es un avance, por el solo acontecimiento que representa, frente al negacionismo de la etapa Uribe, en la que de manera irracional negaba la posibilidad de conversar, no porque no lo haya hecho, pues entabló contactos con las FARC y mantuvo también en Cuba unos diálogos con el ELN, sino porque no hubo reconocimiento de una dialéctica y de unos interlocutores, como en el presente proceso, que podríamos caracterizar con valoraciones de doble tipo. De un lado lo que le configura: la Mesa tiene un mandato que está en el Acuerdo y en la Agenda, y tiene por ello unos garantes, un acompañamiento, una facilitación, más unas condiciones propicias de encuentro y seguridad, así como protocolos paralelos que ayudan a surtirlo con cierto orden. Y por cuanto se ha logrado discutir en el primer punto problemáticas de lo agrario, del campo, lográndose un pacto muy general, insuficiente frente a las necesidades de reforma profunda. Así como se debate en el segundo acerca de la participación política, que ha permitido recoger, como en el primer punto, un apreciable conjunto de ideas, de propuestas, de exigencias, de análisis, provenientes de organizaciones sociales, de expertos, que han arrojado insumos. Por ello no hay que desestimar la Mesa, sino darle la importancia que tiene frente a un complejo desafío histórico.

Lo negativo salta a la vista también, y la raíz de las falencias tiene que ver no tanto con inconvenientes procedimentales sino con las líneas rojas que de antemano y de manera constante, el gobierno Santos antepone y se empeña en sacralizar, por encima de un interés más general para la paz en el país. Aunque niega que el propósito de los diálogos sea la rendición insurgente, tanto esas líneas rojas (no tocar en absoluto ni el modelo económico ni nada de la doctrina y práctica de las fuerzas militares y de policía), como otros hechos patentes en declaraciones vertidas por ejemplo por el belicista Ministro de Defensa, indican que el objetivo estratégico es el quiebre de la guerrilla, su derrota definitiva, y no unas mínimas transformaciones sociales, políticas y económicas. Santos mismo juega a ese doble lenguaje, manteniendo la Mesa, pero yendo a fondo en materia económica, con una política neoliberal, y en lo militar, con un vertiginoso aumento del pie de fuerza y de las operaciones bélicas, además de la articulación real que se sigue produciendo entre fuerza pública y paramilitares en muchas zonas del país, que ponen en entredicho su voluntad de retorno y resarcimiento de desplazados, por ejemplo, que siguen siendo asesinados impunemente, o amenazadas sus organizaciones o líderes sociales y de derechos humanos. Esto tiene que ver con la Mesa en cuanto incapacidad allí expuesta, pues el gobierno quiere que no se refleje en absoluto la realidad del país en La Habana; que nada de eso sea abordado, como si de lo que se fuera hablar correspondiera a algo externo del conflicto. Es una temerosa posición escolar pero perversa, que “MacDonaliza” la paz. Esto ha significado que el gobierno quiera aislar la Mesa de las movilizaciones sociales que han ocurrido reclamando o reivindicando políticas de reinserción social del Estado. Parece ratificarse la tesis de que sólo interesa al Estado y al Establecimiento representado, la reinserción de las guerrillas y no hablar de su propia responsabilidad y reinserción social frente a las demandas de bienestar que se están poniendo de manifiesto.

La Mesa de La Habana adolece de otra Mesa. La que debería ya haberse dado con el ELN. Acá al parecer se irradia más de lo mismo. El gobierno ha apostado por imponer un modelo de conversaciones con condiciones e imperativos, con verticalidad, que este grupo insurgente ha rechazado, declarando no sólo que debe ser horizontal, sino abierto, o sea que su visión no es la de la claudicación, sino la del debate de temas que conciernen a la democracia, a su ejercicio en la vida del país, en materias que deben ser objeto de acuerdos. Y ha asegurado dos veces que está ya listo a dialogar, que tiene nombrada una Delegación para ello. El gobierno no ha respondido con coherencia, sino de modo falaz.

¿Cuáles son los retos del proceso de paz colombiano hoy en día?

Los retos atañen a los puntos de vista que se debaten, por lo tanto difieren según la parte o actor del que hablemos. De ahí que, si anticipamos desafíos comunes, nos debamos referir a la posibilidad de construir reglas con garantías, con mecanismos vinculantes para todas las partes que intervienen: el gobierno, las guerrillas, la sociedad, los poderes que deben ceder a fin de reformas que aseguren dicha dinámica de cambio. Mientras no existan esas garantías de dar pasos de paz transformadora, y que se respetarán, no representarán los avances formales temáticos una verdadera búsqueda de la salida, sino que serán “palos de ciego”, a sabiendas que pueden ser la fórmula de engaño, de aplicación combinada del “garrote” a la insurgencia al tiempo que se le da a algunos de sus miembros algo de la “zanahoria” prometida. Como es el Marco Jurídico para la Paz, que es una herramienta jurídico-política para disuadir a la guerrilla y obtener el Estado su conformidad para una serie de propósitos, como es la impunidad y reforzamiento de las propias fuerzas militares y de policía.

Los desafíos son por tanto los de construir un modelo que no sea como el centroamericano, que en retrospectiva es deplorable, pues al tiempo que se pactó la pacificación como entrega de las guerrillas, la población sufrió todavía más empobrecimiento y exclusión, más degradación, dispersión y violencia, sin tener ya una expresión política articuladora, con lo cual tuvo que circunscribir sus alternativas a las permitidas por una política neoliberal y militarista como la que se vive en Guatemala o El Salvador. De ahí que nuestro reto sea ir a un proceso de democracia, de Estado Social de Derecho, no sólo de desarme o desmovilización insurgente. En ese sentido, pensamos que si bien hay que generar sinergias con otros países, y con la región, y que si bien hace falta aprender o valorar lecciones y experiencias de otras latitudes y tiempos, el logro de la Paz en Colombia debe ser un resultado legítimo y fiable recobrando soberanía popular: sólo en tanto a la pluralidad de organizaciones populares, de movimientos sociales, se le deje participar, sin represión, junto a expresiones políticas con programas de cambio. Por supuesto que el escenario intermedio ideal donde esto debe ser contrastado es el de una Asamblea Constituyente, de tal modo que se pongan en marcha debates no especulativos sino resolutivos en un nuevo ordenamiento que sea base de la paz.

Colombia ha aprendido que la negociación política es la mejor opción

09.12.2013 (10:14 am)


Artículo realizado por Carlos Salgado Araméndez – Director de Planeta Paz. Publicado en el número 43 de la revista Haritu


Hace un año que el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo [FARC-EP], manifestaron su decisión de avanzar en el “Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, cuyo escenario principal de conversaciones es La Habana – Cuba. Ya son conocidos los temas que aborda el Acuerdo y bien vale la pena preguntarse el sentido de  los avances a la fecha y los retos en el inmediato futuro. Colombia ha tenido que aprender que la negociación política es la mejor opción.

Habría al menos tres formas de abordar los avances a la fecha: la persistencia en sostener la Mesa para el Acuerdo, lo alcanzado desde la perspectiva inicial de los dos actores, y las oportunidades para la sociedad colombiana.

En lo que respecta al primer punto, la evidencia es clara: la Mesa se mantiene, muy a pesar de quienes desde distintas orillas negaron o pusieron en duda la disposición de las partes o supusieron que la pesada herencia del gobierno anterior iba a aplastar el desarrollo del Acuerdo. Estamos entonces frente a dos conquistas: es viable una negociación política del conflicto armado y hay evidencia que demuestra que el uribismo (tendencia política que sigue al expresidente Álvaro Uribe) no logró colonizar tanto como se creía la mentalidad colombiana.

Es necesario precisar que la sensibilidad del presidente Juan Manuel Santos frente a la negociación se deriva de las crudas implicaciones del conflicto y de intereses muy específicos, pero que tendrá que demostrarse en otros campos si es que hay un resultado positivo del Acuerdo, pues hasta la fecha sus políticas económicas están crudamente orientadas por las restrictivas lógicas del mercado.

También es útil precisar que las FARC han demostrado mayor flexibilidad de la esperada en los temas a tratar, si bien han tenido que aceptar que las recomposiciones sociales y políticas, y del conflicto mismo, no permiten, como antaño, una salida fácil a los escenarios políticos. En este campo, la comandancia de la organización tendrá que reconocer plenamente la importancia de nuevos actores como las Víctimas y las restricciones jurídicas en derechos humanos, que son un punto de tensión para dar viabilidad a su participación en política.

La perspectiva inicial de los actores es importante para valorar los alcances de la Mesa y estimar si dan respuesta a sus intereses.

Estimo que el Gobierno habría tenido al menos cinco razones para involucrarse en la negociación: el contexto internacional tiende a resolver los conflictos armados por la vía negociada; la dinámica de la economía y de los mercados demanda mayor fluidez para su circulación, siendo el conflicto armado interno un obstáculo para la aplicación de la inversión, en un momento en el cual el retorno a las economías extractivas le aparece como la opción para insertarse en los canales internacionales; el cambio en la comprensión sobre lo rural, enfocado ahora en el uso de todos los territorios y la explotación de todos los recursos disponibles; una cierta sensibilidad a viejos principios liberales que hablan de incorporar a segmentos de la población y restaurar ciertos derechos básicos; la necesidad de un nuevo ordenamiento político local, territorial, que permita la fluidez de las nuevas relaciones que se quieren promover.

Por su parte, las FARC tendrían también al menos cinco razones para involucrarse en la negociación: un contexto internacional que les cierra canales de apoyo y que ha influido fuertemente en dar prioridad a los derechos políticos; la presión militar, que ha demostrado un cambio cualitativo en la confrontación a favor del Gobierno; el reconocimiento de que las dinámicas de los conflictos han cambiado y ahora sus viejos territorios son objetos de formas diferentes de uso y apropiación, con conflictos más extendidos geográficamente y el involucramiento de más actores; mayores grados de autonomía de organizaciones sociales; interés por reivindicar su plataforma política participando en la acción política legal, demasiado importante para redefinir los rumbos de lo local, lo regional y nacional.

Si aceptamos estas razones, lo realizado por la Mesa hasta la fecha da lugar a los intereses de cada parte y es positivo para el Acuerdo, tanto por la agenda que acordaron como por lo que públicamente se ha puesto de manifiesto, independiente de las tensiones que son propias como que las FARC quieran ganar espacio para abordar otros temas o que el Gobierno quiera restringirlos.

Los retos y oportunidades para la sociedad


La negociación no es la paz, pero consolidar los resultados a la fecha y un Acuerdo final positivo darían lugar en el corto plazo a implicaciones importantes para la vida social y política del país, en particular, para las organizaciones populares, en los siguientes aspectos:

- Ayudaría a recomponer la crítica situación de las regiones, marcada por la funcionalización del conflicto armado que hacen grupos de poder. Ello demanda del Estado una acción práctica que brinde garantías a la población, sobre todo para la época electoral que se avecina.

- Permitiría que las organizaciones populares tengan mayor autonomía para el ejercicio de sus proyectos y planes de vida.

- Abriría canales para recomponer los poderes que atenazan la política local, territorial y nacional, si es que el Estado se decide a desmantelarlos.

- Pondría valores éticos a la democracia, si recompone el sentido de lo público, apoya el reconocimiento de actores y avala redistribución de activos a favor de actores estigmatizados.

- Podría inclinar la balanza hacia una mayor integración del campesinado en las políticas públicas estatales –por ejemplo, con el ejercicio efectivo de las zonas de reserva campesina y zonas de reserva alimentaria-.

Quizá el reto inmediato más importante es cómo resolver las tensiones jurídicas derivadas de la aplicación de la legislación nacional e internacional sobre derechos humanos –materia de los puntos siguientes en la agenda-, que no se zanja con el simple argumento de encontrar un orden nacional para la paz que esté por encima de los condicionamientos en este campo con sistemas de refrendación –como quiere imponer el Gobierno- o con la realización de constituyentes –como insisten las FARC-. Siendo este efectivamente un problema jurídico, su esencia es ética, pues mal podrá sostenerse el Acuerdo si de las implicaciones del conflicto y su negociación no derivamos nuevas formas de construir la política y la cultura para la paz.

Avances determinantes en el proceso de paz

05.12.2013 (6:30 pm)

Recientemente se han cumplido dos años desde el final de la violencia de ETA. Un análisis a la situación actual del proceso de paz y normalización de la convivencia permite concluir que existen dificultades y obstáculos serios que permitan nuevos avances. Principalmente, pueden resumirse en cuatro grandes grupos: 1) ETA no ha dado pasos hacia su desarme efectivo, 2) el Gobierno de España mantiene su negativa a contribuir a la consolidación de la paz, 3) los partidos políticos tienen serias dificultades para articular un diálogo ordenado para consensuar las bases de la convivencia y 4) las actitudes y discursos se mantienen en claves del pasado, subrayando las responsabilidades y no las soluciones.

Lokarri es consciente de todas estas dificultades. Posiblemente, animados por una esperanza que algunos asemejan a ingenuidad, hemos caído en la tentación de pensar que la consolidación de la paz iba a ser una tarea más sencilla de lo que finalmente ha sido. El pasado mes de noviembre Lokarri participó en un seminario celebrado en Zabreg (Croacia) en la que se analizó el trabajo por abordar el pasado en situaciones tras un conflicto violento. Diversas organizaciones provenientes de los Balcanes y el Norte de Irlanda participaron en el mismo y llama la atención de que, al comparar las graves divisiones que permanecen en ambas zonas de Europa, objetivamente, dada la cohesión en la sociedad vasca, se puede considerar que nos encontramos en una situación de mayores oportunidades para afrontar lo sucedido y difundir una cultura de paz que ayude a evitar que tanto sufrimiento se repita en el futuro. Siendo así, ¿por qué nos cuesta tanto avanzar?


No es sencillo responder a esta pregunta. Se puede recurrir a dos ideas que pueden servir de guía para encontrar una explicación. En primer lugar, es necesario interiorizar que salimos de una etapa muy dura que ha dejado terribles consecuencias y éstas no desaparecen de la noche a la mañana. En segundo lugar, no es factible ni realista buscar una solución al mismo tiempo a todos los problemas a los que nos enfrentamos. Así, conviven en el proceso de paz momentos de avance con otros donde afloran las dificultades.

Los dos últimos años han sido fructíferos en lo que se refiere a los avances. Ejemplo de ello es que ETA ha dejado la violencia, que Sortu ha sido legalizado, que el Tribunal de Estrasburgo ha derogado la doctrina Parot y que se han multiplicado los actos de reconciliación y reconocimiento mutuo, como la iniciativa Glencree o el reciente homenaje a Joseba Goikoetxea. El resultado de todo ello es la desaparición de la amenaza de ETA, la presencia de todas las tendencias políticas en las instituciones, una mayor garantía de los Derechos Humanos de las personas presas y una progresiva normalización de la convivencia. Se trata en todos los casos de mejoras de la situación que, además, tienen una difícil, por no decir imposible, vuelta atrás.
Estos avances determinantes pueden ser la base sobre la que ir dando nuevos pasos para alcanzar el objetivo: consolidar una convivencia basada en el respeto a los Derechos Humanos, el pluralismo y la memoria. Al final de la violencia le debe seguir el comienzo de un desarme efectivo de ETA. A la legalización, un diálogo sincero y constructivo entre todos los partidos políticos. A la derogación de la doctrina Parot, la mejora de la situación de las personas presas. A los actos de reconocimiento mutuo, más y más pequeños gestos de respeto y empatía. Solo así se podrá ir construyendo, piedra a piedra, el camino de la convivencia.

Encuentro Continental por la paz en el País Vasco

16.10.2013 (3:48 pm)

El jueves 17 de octubre tuvo lugar el Encuentro Continental por la paz en el País Vasco en México. En este acto 18 personalidades de Latinoamérica, incluidos 12 ex-presidentes, firmaron la Declaración de Aiete. Aquí puedes ver el vídeo completo del evento:

Encuentro continental por la paz en el País Vasco (México) from Lokarri on Vimeo.


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