De paces
28.02.2010 (10:44 pm)

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Joxerra Bustillo Kastrexana, jbustillo.blogspot.com

Joxerra Bustillo Kastrexana, jbustillo.blogspot.com
La visión de un grabado, en el que aparecía un cementerio con la inscripción “Paz perpetua”, llevó a Inmanuel Kant a escribir todo un tratado filosófico sobre la ausencia de guerras. Relacionar a la paz con la muerte y el silencio es una constante en nuestra cultura y de ahí la expresión “la paz de los cementerios”.
Digo todo esto para referirme al título de esta página, “Proceso de paz”, que no dudo cargado de buenas intenciones. No obstante, mirando a la historia, debemos convenir en que las situaciones de paz vienen a ser un paréntesis entre dos guerras. Un alivio ante la destrucción y el odio, ante la violencia y el abuso. Es por ello que situo el término Paz como una bella utopía a la que debemos aspirar en este pueblo vasco y en todos los demás pueblos del planeta. Entretanto prefiero hablar de paces con minúscula.
Sabido es que nunca conseguiremos alcanzar esa Paz perpetua (tal vez sea lo mejor), pero en el diario ejercicio de intentar conseguirla reside la clave de la convivencia a la que algún día llegaremos.
No voy a entrar en detalles sobre culpables, víctimas y pecados. Habrá tiempo para ello. En esta mi primera intervención en el foro al que he sido invitado, prefiero comenzar con propuestas positivas. Vengo de un espacio ideológico alternativo, tanto en lo social como en lo nacional, y en el soy. Desde que en la noche del 26 al 27 de septiembre de 1975, recién cumplidos los diecisiete, adquirí conciencia nacional y de clase, apenas he variado los fundamentos básicos de mi pensamiento.
Ahora bien, treinta y cinco años dan para mucho. Incluso para pensar en las equivocaciones cometidas colectiva o personalmente, que han sido unas cuantas. Probablemente sea ya tarde para enderezar todos esos yerros, pero aún estamos a tiempo de lograr que no se vuelvan a retorcer. Surgirán otros yerros pero, en todo caso, serán menos pesados de llevar al hombro.
Parece que se acerca el momento de hacer las paces, algo que el DRAE pone en equivalencia con reconciliarse. Si en los cementerios podemos oler los crisantemos, contemplar los ciclámenes y admirar los cipreses, todos ellos organismos vivos, ¿por qué seguir empeñados en releer las lápidas?












