Una enseñanza para no repetir errores
29.10.2010 (11:42 am)
“Hay pocos episodios en la Historia, que la posteridad tenga menos motivo para perdonar: una guerra emprendida en defensa de la santidad de los compromisos internacionales, y que acaba con la infracción, por parte de uno de los campeones victoriosos, del más sagrado de esos compromisos”, Así se pronunciaba en 1919 J.M. Keynes, en su libro: “Las consecuencias económicas de la paz,” tras ser testigo directo del Tratado de Paz con el que se dio punto final (¿o seguido?) a la primera Guerra Mundial. Se trata de un libro muy recomendable, especialmente para quienes tienen el papel de evitar que se frustre una paz que ahora tenemos tan cerca. En este libro J.M. Keynes critica la actitud vengativa de Francia y la falta de coraje de países como Estados Unidos que no supieron frenar esas ansias de venganza. El resultado fue un tratado que humillaba a Alemania, una paz cartaginesa impulsada por Clemenceau que nada tenía que ver con la paz magnánima que defendía el Presidente Wilson. Había que aplastar a Alemania para que no tuviese la tentación en el futuro de repetir nuevas invasiones. Hoy ya conocemos el resultado de aquella apuesta. Una enseñanza que nos debería servir para no repetir errores similares en la búsqueda de la PAZ, nuestra PAZ. Las recientes declaraciones de dirigentes del PP exigiendo purgatorios de cuatro años para que la IA no se pueda presentar a las próximas elecciones va más allá de lo que la ley exige y supone una dosis de humillación que en nada beneficia la búsqueda de la paz. Si Rajoy, Basagoiti y compañía asumen el papel de Clemenceau es necesario que Zapatero, Rubalcaba y compañía ejerzan, con más éxito eso sí, el papel que desempeñó Wilson, para imponer una paz magnánima y duradera. La venganza nunca traerá la paz, ésta sólo se podrá asentar con justicia y generosidad.
Todos ellos se apresuran estos días para, en menor o mayor medida, ofrecernos discursos de vencedores y vencidos. Destacan el papel que la ley de partidos o la presión policial han jugado para precipitar esta posición cuando a mi modo de ver, la ley de partidos ahora o los GAL en la década de los 80, han retrasado el proceso de maduración de Batasuna y prolongado su subordinación a ETA. También manifiestan las dudas, razonables en cierto modo, sobre el carácter estratégico o táctico de los movimientos actuales de la IA dada la proximidad de las elecciones municipales. Claro que, la actitud escéptica o pasiva de PSOE y PP también genera dudas sobre su carácter interesado de cara a esas elecciones, especialmente en Euskadi.
Por todo ello, a ambos les ruego que no jueguen al corto plazo, que tengan altura de miras, sean generosos, no se enzarcen en disputas para salir en la foto y catalicen esta oportunidad. Que los errores que apunta J.M. Keynes no se reproduzcan en esta ocasión. De lo contrario, sus palabras con las que arranco este post tendrán tristemente plena vigencia.















