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Una enseñanza para no repetir errores

29.10.2010 (11:42 am)

Bakeaorain
Bakeaorain

“Hay pocos episodios en la Historia, que la posteridad tenga menos motivo para perdonar: una guerra emprendida en defensa de la santidad de los compromisos internacionales, y que acaba con la infracción, por parte de uno de los campeones victoriosos, del más sagrado de esos compromisos”, Así se pronunciaba en 1919 J.M. Keynes, en su libro: “Las consecuencias económicas de la paz,” tras ser testigo directo del Tratado de Paz con el que se dio punto final (¿o seguido?) a la primera Guerra Mundial. Se trata de un libro muy recomendable, especialmente para quienes tienen el papel de evitar que se frustre una paz que ahora tenemos tan cerca. En este libro J.M. Keynes critica la actitud vengativa de Francia y la falta de coraje de países como Estados Unidos que no supieron frenar esas ansias de venganza. El resultado fue un tratado que humillaba a Alemania, una paz cartaginesa impulsada por Clemenceau que nada tenía que ver con la paz magnánima que defendía el Presidente Wilson. Había que aplastar a Alemania para que no tuviese la tentación en el futuro de repetir nuevas invasiones. Hoy ya conocemos el resultado de aquella apuesta. Una enseñanza que nos debería servir para no repetir errores similares en la búsqueda de la PAZ, nuestra PAZ. Las recientes declaraciones de dirigentes del PP exigiendo purgatorios de cuatro años para que la IA no se pueda presentar a las próximas elecciones va más allá de lo que la ley exige y supone una dosis de humillación que en nada beneficia la búsqueda de la paz. Si Rajoy, Basagoiti y compañía asumen el papel de Clemenceau es necesario que Zapatero, Rubalcaba y compañía ejerzan, con más éxito eso sí, el papel que desempeñó Wilson, para imponer una paz magnánima y duradera. La venganza nunca traerá la paz, ésta sólo se podrá asentar con justicia y generosidad.

Todos ellos se apresuran estos días para, en menor o mayor medida, ofrecernos discursos de vencedores y vencidos. Destacan el papel que la ley de partidos o la presión policial han jugado para precipitar esta posición cuando a mi modo de ver, la ley de partidos ahora o los GAL en la década de los 80, han retrasado el proceso de maduración de Batasuna y prolongado su subordinación a ETA. También manifiestan las dudas, razonables en cierto modo, sobre el carácter estratégico o táctico de los movimientos actuales de la IA dada la proximidad de las elecciones municipales. Claro que, la actitud escéptica o pasiva de PSOE y PP también genera dudas sobre su carácter interesado de cara a esas elecciones, especialmente en Euskadi.

Por todo ello, a ambos les ruego que no jueguen al corto plazo, que tengan altura de miras, sean generosos, no se enzarcen en disputas para salir en la foto y catalicen esta oportunidad. Que los errores que apunta J.M. Keynes no se reproduzcan en esta ocasión. De lo contrario, sus palabras con las que arranco este post tendrán tristemente plena vigencia.

“¡Siempre adelante, Iko!”

28.10.2010 (12:23 pm)

Maider Carrere, Secretaria general de Gazte Abertzaleak y miembro de GazteHerria

Era un día gris cuando te conocí. En el trabajo de organizar GaztEHerria, en esa sala donde nos juntamos los diferentes agentes que iríamos conformándola.

Han pasado los días y las semanas. Hace dos semanas estuvimos en Bruselas. No fueron mis mejores días: estaba cansada y en cierta manera, a sabiendas cuál era nuestro destino, sentía una tristeza infinita dentro de mí. Nuestro destino. Cuando decidimos ir allí ya sabíamos que la juventud independentista iba a ser nuevamente golpeada. Y nuestro cometido era llevar la preocupación que nos causaba este hecho a Bruselas. GaztEHerria tenía que cumplir con ese deber y allí nos fuimos a llevar la voz de la juventud vasca a Bruselas.

Y no sólo la preocupación. Unos días antes como firmantes del “Acuerdo de Gernika” estuvimos también en Gernika tanto el portavoz de GaztEHerria como parte de los agentes que lo componemos. Una vez más, como acostumbrábamos, todos los miembros juntos, contentos y contentas, porque sabíamos que el “Acuerdo de Gernika” era gracias a parte del trabajo que habíamos realizado durante estos meses. Y lo firmamos. Uno por uno nos fuimos levantado y lo firmamos. Tú, Ikoitz Arrese, como responsable de Ikasle Abertzaleak, una vez más te levantaste para firmarlo.

Y con ese acuerdo bajo el brazo fuiste a Bruselas hace unas semanas a contar a los miembros del parlamento de Flandes y de Europa que te quisieron escuchar la noticia de una nueva época en Euskal Herria.

Ya han pasado dos semanas de ese viaje. La última vez que nos vimos fue la tarde del pasado jueves. Salías de la reunión donde se decidía la socialización del “Acuerdo de Gernika”. Alegre, animado, con el carácter trabajador con el que te conocí desde el primer momento: “Carrere ¡hablamos!”, “Sí, tenemos que poner una reunión para la semana que viene”… “¡Animo!”, “¡Siempre adelante, Iko!”. Así fue nuestro último adiós.

Hoy de aquello ya ha pasado casi una semana. Y como si hubiera pasado un Tsunami, han destrozado tu libertad y a todas las personas que hemos estado contigo sen os han quedado los trozos de tu recuerdo. Día tras día, ahora que has estado incomunicado, hemos estado esperando cualquier noticia tuya. Hemos exigido tu libertad por activa y por pasiva.

Como Tsunamis, las noticias vienen, pasan, la gente da sus opiniones, hay otros que desconocen la trascendencia de esta operación policial… Pero han surgido muchas emociones dentro de mí; todas las reuniones hechas estos meses, el trabajo no se quedará en la nada, y estés donde estés, el trabajo que iniciamos seguirá adelante. Tú creías en esto, estábamos trabajando el desarrollo de un nuevo marco, y miles de veces hemos escuchado de tu boca la importancia de trabajar la ilusión y la nueva época que vivíamos en Euskal Herria.

Seguiremos trabajando porque te lo debemos. Amigo, sacaremos adelante esta ola de la revolución juvenil hasta que logremos liberarte!!

“Presoak kalera, amnistia erdia”

25.10.2010 (8:50 am)

Galder González Larrañaga
Galder González Larrañaga

Cuando algunos políticos y tertulianos valoraron la manifestación masiva del 2 de octubre en Bilbo, citaron la presunta desproporción en la balanza de gritos de los y las manifestantes. Según algunos no era de recibo que en una manifestación denunciando la prohibición de manifestaciones y exigiendo todos los derechos para todas las personas se gritara contundentemente “Presoak kalera, amnistia osoa” y no se hiciera mención en esos gritos a ETA. Podría estar de acuerdo con parte de esa argumentación, pero la gente que se manifestó era de una ideología concreta y, por lo tanto, no se pude pedir que cambien su discurso porque no sé quién podría ponerse nervioso.

Sin embargo este artículo no trata sobre lo apropiado de los gritos de amnistía en una manifestación por todos los derechos de todas las personas. Doy por hecho que, cuando en este país todos los derechos sean respetados, incluyendo el de autodeterminación o el derecho a la vida, la amnistía estará incluida en el pack.

Cuando representantes de varios partidos, sindicatos y organizaciones sociales firmaron en Gernika un acuerdo sobre los mínimos democráticos, algunos de los partidos que criticaban la manifestación vieron con buenos ojos ese paso. Es más, Aralar, que acompañó en el coro al PNV, firmó ese mismo documento. ¿Y qué es lo que se dice en ese documento? Bueno, pues uno de los pasos que se exige es el cumplimiento de las medidas legales que los estados no están dispuestos a asumir. Que cumplan sus propias leyes, no más.

En estos momentos existen más de una decena de presos y presas gravemente enfermas que deberían estar en la calle. No mañana, ni dentro de un año. No. Ya es ya. Asimismo más de un centenar de prisioneros políticos han cumplido ya la totalidad de sus penas. También deberían estar en la calle. Más de un centenar: se dice pronto. De igual manera existen más de 200 presos y presas únicamente por su actividad política. Ni armas, ni muertes… actividad política que en cualquier otro lugar con un mínimo de democracia sería perfectamente legal. Decenas de jóvenes en la cárcel con la única acusación genérica de ser miembros de Segi. Internacionlistas, editores de periódicos o miembros de partidos políticos. Otro centenar largo de personas tienen privada toda actividad política a pesar de estar en la calle. Y miles y miles de personas no pueden ejercer el derecho al sufragio pasivo.

Leyes fascistas como la Ley de Partidos, usada en Turquía como ejemplo para aniquilar kurdos, deben ser abolidas o, por lo menos, dejadas en suspenso ya. Ya no es mañana ni en el 2012. Ya es ayer. Conseguir una situación de mínimos donde, por lo menos, todas las ideas puedan ser defendidas por igual es urgente. De acuerdo con sus leyes, las creadas ad hoc para el enemigo, ésas que sólo pretenden arrinconar a las personas de izquierdas y abertzales a la cárcel y la desaparición, la Izquierda Abertzale debería tener ya un referente político-legal. Y todas las personas presas por haber militado en un partido deberían estar en la calle. Es simple. Es democrático. No cabe mucha discusión sobre este tema.

¿Se resuelve el conflicto solo con que estos centenares de presos y presas y estas decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas recuperen sus derechos? No. Pero es un paso, aunque insuficiente. En estos tiempos en los que se discute (cada vez menos) la suficiencia o insuficiencia de los pasos dados por ETA y por la izquierda abertzale sería bueno ver como otros dan pasos insuficientes. No hace falta que los presos salgan a la calle con una amnistía general. Bastaría para ver que hay pasos algo mucho más insuficiente. A todos los que se escandalizaron por pedir la amnistía en una manifestación en Bilbo les hago una sugerencia de lema: “Presoak kalera, amnistia erdia”. Incluyan en esa mitad a presos enfermos, preventivos y condenados por su mera actividad política pública. También a las personas que han cumplido ya su pena. Eso será un paso, insuficiente, pero un paso, al fin y al cabo.

Gernika

17.10.2010 (10:20 pm)

Txema Mauleón, Concejal de Iruña y miembro de Batzarre
Txema Mauleón, Concejal de Iruña y miembro de Batzarre

Sin duda, la cuestión más novedosa de los acuerdos de Gernika es que la Izquierda Abertzale le pide a ETA “un alto el fuego permanente, unilateral y verificable por la comunidad internacional como expresión de voluntad para un definitivo abandono de su actividad armada”. El problema es casi todo lo demás.

Seguimos en el esquema de Anoeta, desarme, presos y víctimas por un lado (ETA-Gobierno) y lo político por otro en la mesa de partidos. El problema está en los vasos comunicantes entre uno y otro ámbito. ¿Está ETA dispuesta a dejarlo sin un acuerdo político? Esta es la cuestión.

Hay elementos políticos que se caerían por su propio peso si ETA lo dejara, como es la vuelta a la legalidad de la Izquierda Abertzale. También la política debería ayudar a una buena reparación de las víctimas de la violencia de todo tipo, de ETA, de los GAL, etc., buscar una salida digna y una reintegración social de los presos, en definitiva, ayudar a solventar el drama humano generado y restaurar los derechos políticos a la izquierda abertzale en sentido amplio.

“La apertura de un proceso de negociación política para buscar un acuerdo incluyente sobre el reconocimiento de la realidad nacional vasca y del derecho a decidir y el respeto a la voluntad popular” que resalta el acuerdo de Gernika, independientemente de su conveniencia a futuro, no se puede ligar al final de ETA, de lo contrario, estaríamos legitimando su actuar violento de los últimos años, cosa que ni es aceptable desde el punto de vista ético ni democrático. Le estaríamos mandando un mensaje a la sociedad de que si un sector de ésta coge la armas, puede conseguir con ellas lo que no puede hacer mediante su representación política.

Gernika, en otro plano, cumple también la función de parte, esto es, movilizar (y dar salida) a la Iquierda Abertzale agrupando al máximo de sectores posible y a los grupos más alejados que sean asequibles (EA), para competir y poner en apuros al PNV. Finalmente, la conformación de un polo soberanista con cierto éxito electoral puede ser la única “victoria” política que poder presentar a su base social como balance de 40 años de violencia.

En todo caso, tras Gernika, viene la entrevista a miembros de ETA que lanza un jarro de agua fría, volviendo al viejo esquema de Paz por autodeterminación y territorialidad por más que lo intenten disfrazar de otra cosa.

Conclusión, o ETA da más pasos y lo deja incondicionalmente en lo político (otra cuestión es el tema presos, víctimas, legalización de Batasuna, etc.), o la Izquierda Abertzale se desmarca de ETA y condena la violencia para conseguir su legalidad. Si no se da una de estas dos cuestiones, Gernika será una nueva escenificación baldía.

Estrellas Que Alcanzar. Un movimiento social a favor de la Memoria Histórica

14.10.2010 (1:11 pm)

La película “Estrellas que Alcanzar” plantea de forma narrativa, una revisión a una época oscura, en la que mucha gente tuvo que callar para poder sobrevivir; y que tuvo que soñar para no perder la ilusión por vivir, especialmente y agravado por su condición de mujer. Creemos que para pasar página de aquella oscura época primero hay que leerla, solo así aprenderemos lo necesario para no permitir que hechos como aquellos vuelvan a suceder.

Un poco de historia:

“Izarren Argia-Estrellas que Alcanzar” es una película, un largometraje, cuya historia se sitúa en la cárcel de mujeres de Saturrarán entre los años 1938 y 1944. Se centra en la situación de la mujeres presas y los niños que a éstas les arrebataron, les quitaron, les robaron. Además de una película histórica, es también un film reivindicativo ya que recupera un protagonismo de la mujer en la historia. Muchas personas creen que las mujeres no participaban en las guerras, pero no es cierto, muchas combatieron y muchísimas más fueron encerradas simplemente por una cuestión de género, por ser mujeres, hijas, hermanas, madres, amigas… de alguien no afín al régimen.

Hay muchas historias reales que contar pero nosotros nos hemos centrado en el tema de los niños robados porque creemos que es un tema poco tratado y que sin embargo es necesario conocer. Sabemos los casos de los niños de El Salvador, de Chile, de Argentina… pero lamentablemente no hace falta ir tan lejos. Esas situaciones se vivieron también aquí, a muy pocos kilómetros, entre Ondarroa y Mutriku, en el penal de Saturrarán. Y sin embargo sabemos muy poco. Por el penal pasaron más de 4000 mujeres y registró 177 muertes, de las cuales 59 fueron niños. Se calcula que en todo el Estado al menos 30.000 niños fueron arrebatados, robados a sus madres.

La película:

La película se estrena el 22 de octubre. La historia que contamos en “Izarren argia” es la historia de unas reclusas, Victoria, que podría ser cualquiera de ellas; y es a través de su recuerdo, de su lucha, que nos daremos cuenta cómo vivían en aquella prisión, y de cómo tuvieron que soportar día tras día la peor cara de la guerra; la de los que sólo pueden esperar subsistiendo en condiciones infrahumanas.

Por eso “Izarren argia” es un homenaje a todas esas mujeres. Mujeres de diferentes partes del Estado que fueron encarceladas, y obligadas a sobrevivir en un lugar que no habían elegido, separadas de sus seres queridos. Mujeres sin opción, sin voz, pero con mucha, mucha esperanza.

Y por eso es necesaria esta película, para hacer justicia a esas mujeres, para no permitir que su historia se la lleve el viento de la desvergüenza, pero sobre todo para enseñar, que incluso en tiempos difíciles y terriblemente oscuros, cabe un lugar para la esperanza.

El movimiento social:

Todas esas son las razones por las que hemos hecho Estrellas que Alcanzar, para homenajear a todas esas mujeres y a todos esos niños. Para demostrar que incluso en los momentos más difíciles hay un espacio para la esperanza.

Pero conseguir todo eso de inmediato no es sencillo. Por esa razón partiendo de los testimonios y documentos recopilados en el proceso de documentación de la película hemos editado un libro titulado “no lloréis, lo que tenéis que hacer es no olvidarnos”. Es una frase de una mujer que estuvo presa en Saturrarán. Pero esto no es todo, también hemos creado una unidad didáctica para escolares y junto a colectivos de Memoria Histórica hemos puesto en marcha “El autobús de las estrellas de la Memoria”. Se trata de un autobús que recorre diferentes localidades de nuestro pueblo difundiendo, dando luz a esas otras historias recuperando la Memoria Histórica. En cada lugar el autobús va llenándose de pequeñas estrellas que recogen nombres de víctimas muertas por la represión franquista. Se trata de homenajearlas, de darles luz, de traerlas al presente, de alcanzar estrellas. Junto a la película y el libro esta es nuestra pequeña aportación a la Memoria Histórica.

Deshaciendo entuertos

08.10.2010 (9:02 am)

Jordi Armadans, director de la Fundació per la Pau
Jordi Armadans, director de la Fundació per la Pau

No es algo nuevo, pero últimamente lo percibo con más intensidad. Me refiero a una confusión sobre las estrategias para terminar con la violencia en el País Vasco y la cercanía o no a ETA.

Por muchas cosas afirmadas, publicadas y difundidas, parece que hubiera dos sectores: uno, crítico con la violencia pero que en el fondo es ‘cercano’ a ETA y, por ello, pide un final pactado de la violencia, y, otro, radicalmente distante de ETA que, obviamente, no apuesta por el diálogo y sólo contempla, simple y llanamente, su derrota.

Como todo tópico tiene su parte de verdad. Evidentemente, gente cercana a ETA preferirá un proceso en el cuál ETA tenga su protagonismo y espacio y, por el contrario, gente que desprecia profundamente a ETA se sentirá más a gusto con una perspectiva de ‘vencerla’.

Pero hay otra gente (es mi caso, y quiero creer que el de mucha otra gente en el País Vasco, en Catalunya y en el conjunto del Estado español) que se mueve en otro parámetro.

Veamos: si ETA y todos los sectores que le dan apoyo moral, técnico o político se dieran cuenta esta misma noche que la violencia política no solo es absurda sino que además inflinge un dolor inaceptable y mañana se dejaran de grandilocuencia vacía y asumieran el grave error de su apuesta violenta, personalmente me sentiría plenamente satisfecho.

El problema es que es altamente improbable que esto suceda. Pero además, sabemos que incluso en el óptimo escenario actual de un incipiente proceso de paz (Declaración de Bruselas, paso adelante y valiente de la izquierda abertzale descartando la violencia, comunicados de ETA dónde se declara abierta a terminar con su actividad, etc.), ni que sea por experiencia comparada con otros procesos y situaciones, hay algunos elementos a tener en cuenta:

1. Que toda ‘institución’ (también, un grupo armado fuera de la legalidad) tiende a perpetuarse y difícilmente se ‘suicidará’ sin alicientes, estímulos y contextos adecuados para que lo haga.

2. Que en todo proceso de paz incipiente, tan importante que lo que ha permitido vislumbrar un final de la violencia es que se pueda completar esa final con éxito, evitando crisis o disidencias que puedan permitir el resurgir de la violencia.

3. Que un final pactado y negociado de un ciclo de violencia política es la mejor base para afrontar con garantías un apasionante pero también durísimo reto: construir unas nuevas bases compartidas para la convivencia con la terrible dificultad de integrar en una misma comunidad a personas que han sufrido la violencia y personas que la han ejercido.

Por todo ello, fuera del tópico debate –‘comprensivos con ETA que apuestan por el diálogo’ versus ‘críticos con la violencia que apuestan por el fin de ETA’- creo que hay una tercera apuesta: los categóricamente convencidos, ética e ideológicamente que la violencia es inaceptable e intolerable pero que tienen claro que la mejor manera de pensar en un futuro sin violencia política es poder conseguir un final pactado, organizado y consensuado de la violencia entre todos los actores que han participado y sufrido esa violencia.

Vender la piel del oso antes de cazarlo

06.10.2010 (9:33 am)

Gorka Santamaría
Gorka Santamaría

Últimamente vengo constatando cómo aquí todo el mundo se apunta a vender la piel del oso antes de cazarlo. Basta con un movimiento mínimamente novedoso de lo que antes era Herri Batasuna, y el gallinero se revoluciona. Usando esa terminología que nos es tan familiar, todos quieren agitar el árbol, por si las nueces: unos, escenificando aquellas alianzas que se morían de ganas por establecer, pero un mero formalismo se lo impedía; otros, dejando claro que harán lo que sea para no perder su protagonismo; los de más allá, dejando entrever que eso que siempre se había reclamado como prioritario, a lo mejor ahora no conviene tanto, máxime cuando la amenaza ya había pasado de asfixiante a letárgica, y va mejor tensar la cuerda y alargar la cosa para seguir sacando réditos; y los de siempre, pues como siempre, sin más ambición que el sufi raspado, “que el profe me tiene manía”… en definitiva, que el escenario no ha cambiado tanto como podemos presuponer.

Sí, es cierto, se ha dado un paso importante. Parece que, poco a poco, muchos de los que faltaban se van poco a poco convenciendo de que es imprescindible que ETA desaparezca. Y es una buena noticia, sin duda novedosa, que debemos celebrar. Pero la violencia es algo más que la violencia armada, y yo sigo echando de menos el conocer cuál es su definición de violencia, más que nada, para saber a qué atenerme. Me gustaría saber si el día de mañana, renunciarán al control absoluto de la calle en sus feudos tradicionales, al control de lo que se dice en público, en la taberna del pueblo, en una clase de primaria, en la parada del autobús. Me gustaría saber si esa reclamación de derechos humanos y civiles también contempla que nadie más siga sintiéndose amedrentado, amenazado o, simplemente, anulado como persona, únicamente por pensar diferente allí donde se impone el pensamiento uniforme. Y me gustaría saberlo, porque no tengo nada claro que esos preceptos básicos sean compartidos por quienes se arrogan los derechos genéricos detrás de una pancarta, pero en lo concreto, en lo individual, no paran de violarlos. Sin ir más lejos, los violan al obviarlos sistemáticamente. O al ignorar su gradación. Porque podemos estar de acuerdo en que cerrar un periódico por su ideología es denunciable. Pero es infinitamente más lesivo para una persona tener que cerrar la boca durante décadas. Creo que no podemos aceptar el discurso de que todas las formas de sufrimiento son iguales, porque no lo son. Si lo aceptamos, terminaremos cayendo en las mismas perversiones que ciertos comunicados traslucen, de modo que tan lesivo es que te amputen la vida como que en tu carnet de identidad figure una bandera que te desagrada.

Si hablamos de construir un nuevo escenario, debemos exigir honestidad y autocrítica a quienes se han afanado en destruirlo durante décadas. Por supuesto, debemos aceptar que se sumen a su construcción, si es que realmente lo desean. Pero qué menos que exigir un diagnóstico mínimamente honesto, y no el mismo refrito de siempre, pero con un poco de jengibre, para poder siquiera confiar un poquito. Y ese paso también les corresponde a ellos, en primer lugar, y sin contraprestaciones ni exigencias alternativas. No tutelarnos es la deuda que nos deben a todos, y a la vez, la mejor manera de hacer honor al “derecho a decidir” que nos otorgan y con el que tanto se les llena la boca.

Desgraciadamente, y ojalá me equivoque, no hay de momento motivos para la confianza. Me temo que “el fin de la violencia”, como mucho, se quedará en nada más que un oso enfermo terminal con la piel llena de ronchas, que morirá por inanición. Todos se apuntarán a vender su piel, pero de baratillo. Y el “nuevo escenario”, por lo que se ve y se pudo constatar el mismo sábado pasado, está dinamitado y segmentado antes de comenzarse a construir.

La verdad es que cuesta asumir que ese escenario que tanto anhelábamos, ahora que se ve más cerca que nunca, se torne tan poco ilusionante…

Una paz cada vez más cercana

05.10.2010 (9:06 am)

José Luis Salgado, periodista
José Luis Salgado, periodista

En mi último artículo en este foro, allá por el mes de mayo, me quejaba de la indiferencia de la sociedad vasca ante los primeros pasos de la Izquierda Abertzale por desvincularse de la violencia. Concluía con la premisa de que era necesario un importante paso de ETA hacia su propia desaparición para que la sociedad vasca reaccionase. Las cosas han cambiado mucho desde entonces: afortunadamente, ETA se ha decidido a hacer callar sus armas (al menos momentáneamente), algo que, como muchos predecíamos, ha empezado a cambiar el escenario político de nuestro país.

Una buena muestra del fin de esa indiferencia que nos atenazaba es la manifestación del pasado sábado en Bilbao: casi 50 mil personas movilizadas en favor de los derechos humanos, civiles y políticos. Representantes de todas las fuerzas políticas vascas, excepto PSE y PP, de sindicatos, de organizaciones de todo tipo se manifestaron a favor de lo más básico de la democracia. Ciudadanos cansados de la violencia de ETA, pero también de leyes y de tribunales de excepción. Ya hemos sufrido demasiado tiempo con ambas estrategias, ambas lesivas para la pacífica convivencia que deseamos la mayoría de los vascos.

Tras la declaración de tregua de ETA, su aceptación de la Declaración de Bruselas y la firma del Acuerdo de Gernika, la posición de los partidos mayoritarios en el Estado es la misma que antes del verano: ETA no ha abandonado las armas y por tanto, no hay que modificar la política antiterrorista, entiéndase ésta coma la suma de acciones policiales contra miembros de la organización y acciones judiciales contra lo que han criminalizado como el “entorno de ETA”. No quieren dar a ETA la oportunidad de ir dando pasos hacia el punto de no retorno, la entrega de armas y el abandono definitivo de la lucha armada. Ellos quieren emitir su comunicado modelo “Cautivo y desarmado…”.

Las declaraciones de Rodolfo Ares advirtiendo al PNV sobre la pretensión del “polo soberanista” de sustituirle como fuerza hegemónica del nacionalismo vasco ponen de manifiesto la predilección del PSE por un nacionalismo dividido. El Consejero de Interior reitera que “nada ha cambiado en ETA” y se empeña en no creer en que la Izquierda Abertzale no contemple la violencia dentro de su estrategia política. En cuanto al PP, varios de sus representantes han expresado que la tregua de ETA es sólo una treta para poder concurrir a las próximas elecciones municipales. También apuestan por la continuidad de la política actual para acabar definitivamente con el terrorismo.

A pesar de lo que piensen algunos, la situación está cambiando y la paz se ve cada vez más cercana, aunque en ningún caso, inmediata. Los que se han acostumbrado a barrer y esconder el conflicto político bajo el felpudo de la violencia tendrán que darse cuenta de que ya no lo pueden seguir haciendo. Muchos estamos deseando ver qué sucede en una Euskadi sin violencia, incluso aquellos que no somos nacionalistas, pero que pensamos que el derecho a decidir es uno de los pilares de la democracia real. El día que ETA desaparezca, la única imposición por las armas será el Artículo 8 del Título Preliminar de la Constitución de 1978.

Estamos en un momento clave de nuestra historia y creo que es buen momento para reconocer el trabajo de gente como los miembros de Lokarri, que nunca han desesperado y siempre han trabajado, incluso en los momentos más negros del conflicto, por ver una Euskadi en paz. Me enorgullece haber compartido mesa de debate con ellos, una mesa siempre abierta a todas las opiniones e ideas y me entristece que sean atacados desde ciertos medios de comunicación, fieles a su estrategia de criminalizar todo lo que no comulgue con sus ideas inamovibles. Aún queda mucho trabajo por hacer, pero sé que van a estar ahí hasta el final, hasta que todos los habitantes de este país nos podamos mirar a la cara sin odio en la mirada.

“No a la prohibición de manifestaciones. Ninguna imposición, ninguna violencia. Sí a los derechos humanos, civiles y políticos”

03.10.2010 (10:22 pm)

José Manuel de Pablos
José Manuel de Pablos

Ayer acudí a la manifestación de Bilbao convocada bajo el lema “No a la prohibición de manifestaciones. Ninguna imposición, ninguna violencia. Sí a los derechos humanos, civiles y políticos”. Mi valoración general sobre el desarrollo de la misma es muy positiva, exceptuando los momentos en los que un numeroso grupo de personas aprovechó el momento para proferir consignas con las que podía estar de acuerdo o no, pero que estaban totalmente fuera de lugar. Si hay que reclamar la independencia y una amnistía se convoca un acto explícitamente para ello y se grita lo que haya que gritar. Eso en el caso de que la autoridad pertinente “tenga a bien” permitir el desarrollo de una manifestación que reivindique tales pretensiones.

No a la prohibición de manifestaciones. Los ejemplos que podía utilizar para justificar la necesidad de convocar una manifestación que reclame el derecho legítimo de la ciudadanía a manifestarse son varios, y no hace falta ir muy atrás en el tiempo. Ayer, una nutrida representación de esa ciudadanía volvió a dar ejemplo de que es posible manifestarse sin causar grandes inconvenientes, siempre que las autoridades públicas renuncien a la coacción y la prohibición y siempre que la policía se limite a realizar funciones que no vayan más allá de garantizar los mínimos transtornos posibles en la jornada para las personas ajenas a las manifestaciones. Y no olvidemos que las distintas policías son un cuerpo al servicio de las autoridades públicas, por lo que la responsabilidad máxima siempre corresponde a estas.

Ninguna imposición, ninguna violencia. No soy ningún experto en anális políticos y sociales, y no quiere perderme en fundamentos filosóficos, que tampoco domino, sobre la pregunta “¿que es imposición? y ¿qué es violencia”? Considero que la mayoría de la población debiera saber discernir entre estos aspectos, y saber, aunque solo fuera de manera intuitiva, cuando se producen cualquiera de estos hechos. Algunas situaciones de este tipo las tenemos todos claras: matar a un ser humano es violencia, torturar a un ser humano es violencia; querer mantener determinado status político es imposición, negarse a desaparecer de la escena contraviniendo los deseos de la mayoría de la ciudadanía es imposición. Ayer decenas de miles de personas se manifestaron en contra. Que tomen nota quienes están obligados a hacerlo.

Sí a los derechos humanos, civiles y políticos. Para que una sociedad pueda desarrollarse libremente es fundamental que esté amparada por unos mínimos que, de forma paradójica, raramente se dan de manera conjunta en las llamadas “sociedades libres”. Toda sociedad que no respete y ampare al individuo de manera particular, y a la propia sociedad de forma conjunta, es una sociedad enferma. Atajar una enfermedad requiere de un tratamiento específico, y la primera premisa de este tratamiento pasa por la educación. Dificilmente respetaremos al adversario como ser digno de respeto si no tenemos asumido que este principio es válido para tod@s y en todo momento. Dificilmente podremos pedir respeto a nuestros derechos si previamente no respetamos los derechos de los demás. Dejemos de buscar causas para “defendernos de los ataques del adversario” y empecemos a buscar causas para “convivir de forma pacífica con el adversario”.

 Foto: Gara