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Lealtades

23.06.2011 (8:42 am)

Asier Gallastegi
Asier Gallastegi Korapilatzen.com

A veces, y en estos tiempos de manera reiterativa, surge un análisis que habla de los barros de esta historia que nos atrapa. Las hipótesis suelen ser del tipo de “intereses creados”, “cálculos electorales”, “inercia”… No conozco demasiado la “cara B” de esta batalla, me parece curiosa y me interesa esa sensación compartida desde diferentes lugares, y colores, apuntando a una especie de barro que atrapa y no nos deja avanzar.

Uno puntos que igual otro ya había tejido con más destreza. ¡Cuánto peso tienen nuestros muertos!

Recuerdo una Nochevieja hace unos años en un pueblo de Bizkaia. Música clásica en la plaza del pueblo mientras proyectaban fotografías de presos de ETA. Lo que más me movía era la posibilidad de que alguna de las personas más jóvenes que coincidían en tiempo y espacio entendieran que las decisiones de las personas “proyectadas” puedan ser validas aquí y ahora y para sus vidas.

Para encontrar los que trafican con la memoria de los muertos por acciones terroristas no hace falta buscar, están en cada vez más televisiones y en el impulso de causas judiciales imposibles.

¿Cómo podríamos rescatar tanto dolor para construir? Es como si ahora mismo la memoria solo pudiera tener forma de arma arrojadiza. Una versión muy primitiva del honor a nuestros mayores. “Cómo vosotros sufristeis también nosotros con vosotros”. “¿Cómo voy a vivir a tope si mi padre murió entre un amasijo de hierros?”. “¿Cómo voy a disfrutar si mi madre lleva 20 años encarcelada a 800 kilómetros de los suyos?”

Y puede parecer absurdo. La mayoría de las personas por muy doloridas que se encuentren disfrutan de su cotidiano, ¡Claro! Hablo de las energías puestas en mirar al infinito, superar la inercia, saltar del barro, las conversaciones que se repiten, los análisis políticos estancados, …

No sé si aquí también podríamos decir algo así como “en vuestro honor vamos a construir una sociedad dónde las diferencias construyan”, “respetando lo que fuisteis y sois elegimos vivir a tope nuestra cultura sin miedo a futuros”… Vosotros/as sois vosotros/as y nosotros/as somos nosotros/as.

Y ahora con otra mirada y otro cuerpo, quizás más ligero, a seguir construyendo. Necesitamos recuperar la fuerza de mirar al futuro con todas sus posibilidades. Y vamos a hacerlo para honrar también la memoria de nuestros mayores y nuestras víctimas.

El sacrificio por Euskal Herria, un camino lleno de sillas

20.06.2011 (9:25 am)

Maider Carrere Souto, Secretaria General de Gazte Abertzaleak
Maider Carrere Souto,  Secretaria General de Gazte Abertzaleak

“Siempre vale la agonía de la prisa

aunque se llene de sillas la verdad.”

(Silvio Rodriguez, La canción de las sillas)

Mi amona, recientemente fallecida, siempre me recordaba que el objetivo de cualquier persona era reconocer la importancia de los sacrificios personales por el colectivo, ya que este reconocimiento sería el que ayudaría a poner los soportes de un mundo más justo. Me admitía que buscar el equilibrio no era sencillo, pero el dejar los intereses personales de un lado, y la lucha por todos los derechos para todas las personas, se convirtió en una constante que le llevó a estar en la primera línea del frente desde Venezuela hasta Lemoiz. Una mujer que no tenía límites en la defensa de la justicia, y sobre todo, con una concepción clara de lo que tenía que ser Euskal Herria.

Silvio Rodriguez en “La canción de las sillas” hace alusión a lo débil que puede ser el ser humano en circunstancias adversas, pero lo gratificante que se hace lograr los objetivos marcados a pesar de todas las barreras que se tienen que flanquear. La idea de que en el camino de todas las personas hay sillas que invitan a sentarse, es una idea bastante recurrente en política. Sin embargo, dentro de esta tentadora elección, en Euskal Herria encontramos también a personas atadas a su pasado, a una ideología, a situaciones difíciles vividas durante muchos años. Emociones contrarias y difíciles de controlar; son muchos años en los que esta sociedad ha estado embriagada de dolor, esperanza e ilusiones fallidas. Aunque si hay algo que caracteriza a los habitantes de este pequeño territorio, es el tesón y ánimo con la que cogen la bandera de la democracia y optan por trabajar por lo que verdaderamente creen: en la justicia social y en la implantación de la democracia en paz.

Mujeres y hombres que cada año saltan al panorama político, buscando sumar su granito de arena a lo que creen que es justo. Sin embargo, ya llevamos un par de lustros en que la sociedad de Euskal Herria no ha podido contribuir libremente a la construcción de una democracia, fallida ya desde sus inicios, tras el franquismo. Hoy, aun estando celebrando el triunfo de Bildu, seguimos con organizaciones políticas y sociales ilegalizadas, en un momento donde queda cada vez más lejana la violencia de ETA, y por el contrario, más latente la cerrazón del gobierno español en dar pasos hacia lo que los firmantes de Acuerdo de Gernika consideramos como base para un acuerdo de normalización y cumplimiento de todos los derechos para todas las personas.

Siguiendo lo que Silvio dice al final de esta canción, y ante otro ejemplo de la afirmación que el camino está lleno de sillas, debemos ser capaces de darnos cuenta que la rapiña está esperando a que nos cansemos, a que finalmente ocupemos nuestros sitios y no sigamos en nuestro empeño.

Sin embargo, tengo más claro que nunca que después del camino andado y valorando los grandes hitos que estamos viviendo en las últimas épocas, el que nos rodeen tormentas, el sentimiento de soledad que irrumpe algunas veces o que muchas veces nos inviten a parar, resulta tranquilizador, ya que son indicios indiscutibles que tenemos una buena canción, que estamos rodeados de amigos y amigas, y que vamos en buen sentido.

Hoy BILDU no es simplemente un proyecto a tres, BILDU debe ser considerado un proyecto de más de 300.000 personas que han depositado su confianza. Fuera de cualquier sigla de partido, hay una bolsa de personas que hoy son factores imprescindibles de BILDU, y a ésas es a las que hay que responder directamente, sin más dilación, para que el proyecto se consolide, la madeja siga sumando y sea por fin la que abra, por voluntad de Euskal Herria, las puertas de la normalización y pacificación de este país.

A pesar de que la generación de mi difunta amona va desapareciendo, las siguientes tenemos que ser herederas de su fortaleza y su tesón, y tener presentes que el sacrificio por el colectivo será el que forjará una Euskal Herria libre, unida y más justa. Tan sólo ya por lo que esas personas trabajaron, se merecen que su trabajo tenga una continuación hasta la resolución y reparación para la ciudadanía de este país.

Seguridad y derechos humanos, cuestión de confianza

17.06.2011 (8:00 am)

Aitziber B. Goikoetxea, Lokarri

Hace apenas diez días Aurore Martin, ciudadana francesa (originaria de Xiberua) y militante abertzale de izquierdas, hizo pública su voluntad de volver a la actividad pública tras permanecer seis meses escondida. Sobre ella pesa una orden de detención europea, también conocida como euroorden, emitida por la Audiencia Nacional española y aceptada por el Tribunal de Apelación de Pau. En base a esta orden europea, Aurore sería entregada a la justicia española para ser juzgada por un presunto delito de “participación en organización terrorista”, por lo que podría llegar a cumplir hasta 12 años de prisión. Se le acusa concretamente de haber participado durante los años 2005 a 2008 en comparecencias y ruedas de prensa en territorio español como militante de Batasuna, partido totalmente legal en Ipar Euskal Herria.

El caso de Aurore Martin  vuelve a poner en tela de juicio los fundamentos y los objetivos de la euroorden, un mecanismo que fue propuesto por la Comisión europea en el 2002, tras los atentados del 11S y  aprobado por los Estados miembros. Este mecanismo de entrega, se basa en el principio de la confianza mutua entre los órganos judiciales  haciendo prevalecer la seguridad por encima de libertades y derechos fundamentales. Así, en el caso de Aurore Martin, los tribunales franceses no entran en el fondo de la cuestión, a saber, que es perseguida únicamente por ejercitar su derecho a desarrollar actividades políticas, sino que se limitan a comprobar que la orden de detención es administrativamente correcta.

De esta manera, con la luz verde dada por el tribunal de Pau, París acepta entregar al Estado español a una de sus ciudadanas, un hecho inusual en la historia de la República francesa y una dejación de su deber de garante de los Derechos Humanos al que todo Estado está obligado para con sus ciudadanos.

Es tal la incredulidad provocada por el caso de Aurore Martin que un nutrido grupo de personalidades francesas de horizontes diversos, entre ellas Stephan Hessel -uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos- o el senador biarrota Didier Borotra, han levantado su voz mostrando su total solidaridad. Más de 150 personas de muy diversos ámbitos han plasmado su solidaridad adhiriéndose al manifiesto del Movimiento contra la euroorden.

Este sábado 18 de junio, este movimiento en defensa de los derechos civiles y políticos en Ipar Euskal Herria va a dar un nuevo paso, convocando una jornada de reflexión y movilización en Biarritz. Entre las actividades organizadas, Paul Ríos compartirá su opinión sobre “La resolución del conflicto político vasco” con Veronique Dudouet (Fundación Berhof), Theresa Ruane (SinnFein) y Xabi Larralde (Batasuna).

Después de las elecciones, ¿más cerca de la paz?

15.06.2011 (12:43 pm)
Jordi Armadans, director de la Fundació per la Pau
Jordi Armadans, director de Fundació per la Pau

Hace tiempo que parece claro que ETA y su opción por la violencia están caducadas, totalmente fuera de lugar. Es un buen signo de que el proceso de paz, incipiente y precario, avanza. Y de que hay conquistas sociales –el rechazo a la violencia- que parecen definitivamente ganadas.

El resultado de las recientes elecciones consolida más este escenario: de hecho, diría que el protagonismo de ETA ha sido de los más bajos de entre las elecciones habidas hasta ahora. Como debe ser, claro está.

Es más: Bildu ha obtenido un espectacular resultado precisamente cuándo la izquierda abertzale vinculada a ETA ha explicitado de forma clara su rechazo a la violencia. Cuándo, en el fondo, ha aparecido realmente como un actor político autónomo. Es interesante destacarlo: el gran poder que hoy tiene la izquierda abertzale surge directamente del empoderamiento, de la emancipación y de la autodeterminación que finalmente se ha atrevido a ejercer frente al liderazgo de ETA.

¿Son estos resultados un espaldarazo a las opciones de paz en el País Vasco? Sin duda, lo es que se hayan realizado sin la existencia y amenaza de asesinatos o atentados. Lo es, también, que la sensibilidad que representa la izquierda abertzale oficial haya podido estar presente.

En cualquier caso, para Bildu, es un momento clave. Hasta hace cuatro días, peleaban para que la sensibilidad ideológica que representaban tuviera voz y presencia en las instituciones. De la noche a la mañana, se encuentran con que van a gestionar ayuntamientos y deberán estar al servicio de toda la comunidad. Un gran reto. Y una gran responsabilidad.

Es evidente que así como hay vascos y vascas que han vivido con euforia los buenos resultados electorales de Bildu, hay otras vascas y vascos que lo han vivido con estupor y miedo. Y esa es la gran tarea de toda la gente que pase a asumir tareas institucionales con este nuevo proyecto: construir un futuro sobre nuevas bases y no ojear hacia prácticas antiguas execrables. Que los ayuntamientos con Bildu al frente se encuentren entre los más activamente comprometidos con el respeto a los derechos humanos y la cultura de paz y con el rechazo a opciones violentas y amenazadoras constituiría un paso fundamental más hacia la plena pacificación y normalización del País Vasco.

La deslegitimación final de la violencia

06.06.2011 (10:20 am)

José Luis Salgado, periodista
José Luis Salgado, periodista

La irrupción de Bildu en las instituciones de Euskalherria tras los resultados de las elecciones del pasado día 22 de Mayo ha modificado profundamente el panorama político vasco. A falta de estudios sociológicos más sesudos, da la impresión de que esa parte de la ciudadanía que apuesta por la independencia y que no se había sentido representada por ningún partido político desde la ilegalización de Batasuna, ha avalado en las urnas la apuesta de la Izquierda Abertzale por las vías exclusivamente políticas.

Estos resultados electorales suponen el cierre del círculo de la deslegitimación de la violencia en Euskalherria. La mayoría de la sociedad vasca lleva años expresando el rechazo más enérgico al uso de la violencia con fines políticos, pero ha sido en estas elecciones donde la base social que comparte el ideario de la banda armada ha expresado su voluntad de respaldar la aceptación de la Izquierda abertzale de unos principios democráticos básicos para que se pueda lograr la convivencia pacífica y la reconciliación sin tener que renunciar a su ideario político.

Esto no significa que se hayan cumplido los objetivos de paz y reconciliación por los que muchos abogamos desde hace años. Es evidente que aún hay quien continúa viendo en los miembros de ETA a unos gudaris que luchan por la liberación del pueblo vasco. Pero también perciben que, a efectos prácticos, esa vía no conduce a ningún lugar. Tampoco debemos olvidar que en la misma sociedad vasca hay quien continúa justificando la tortura o el terrorismo de Estado, algo que hace que la reconciliación y la normalización sean metas aún lejanas en el tiempo.

El largo proceso hacia la paz está llenos de baches y de trampas, pero los vascos lo vamos recorriendo poco a poco. Pero el paso más importante lo tiene que dar ETA cuanto antes: debe pasar de la tregua al cese definitivo. Debe darse cuenta, ahora más que nunca, que en la sociedad vasca ya no tiene apoyos y que la mejor opción para alcanzar objetivos políticos es precisamente dar el paso de enterrar definitivamente las pistolas.

Entonces es cuando podremos empezar a restañar definitivamente las heridas que nos dividen.

“Dejamos de hablar cuando…”

02.06.2011 (12:25 pm)

Maialen Lizarra
Maialen Lizarralde, Lokarri

“En escenarios de conflictos profundos, las palabras y las promesas no constituyen una medida adecuada de que se ha producido un cambio genuino. Las acciones, actitudes, respuestas y conductas de la población sí que lo son” (Lederach, 2007: 99)

Lokarri propone para los Observatorios Locales del proceso de paz encuentros participativos para reflexionar sobre la convivencia en nuestros municipios.

Cuando hablamos sobre el conflicto, muchas veces lo hacemos hablando en términos abstractos y opinando lo que hacen o deberían de hacer políticos, instituciones o colectivos sociales. La realidad es que todo conflicto político afecta al tejido social y a las relaciones cotidianas de personas como tú o como yo: hay quien evita pasar por ciertas calles, hay quien deja de hablar con alguien por la actitud del otro ante un acontecimiento político, hay quien no se atreve a opinar por miedo a generar tensión… Son actitudes cotidianas que interiorizamos y normalizamos ante desencuentros ideológicos o acontecimientos violentos.

Desde Lokarri, proponemos coger la lupa y observar que, efectivamente, cada una de nosotras puede identificar alguna situación concreta en la que las relaciones cotidianas se han visto afectadas por algún acontecimiento político: atentados, detenciones, torturas, violencia callejera, ilegalizaciones, treguas de ETA… Se trata de hacer memoria y preguntarnos cómo han condicionado estos acontecimientos en el día a día del municipio (la panadería, los bares a los que vamos….), en la familia, en el trabajo, con los amigos.

Lejos de pretender entrar a juzgar qué actitudes son correctas o no, se quiere simplemente visibilizar cómo afecta un conflicto político en el tejido social y, por tanto, en la convivencia cotidiana escuchando las diferentes memorias y reflexionar así sobre qué podemos hacer para mejorarla. Se trata, como dice J.P. Lederach, de captar “la sencillez de lo complejo”, que identifica en los escenarios de conflicto los procesos personales que implican emociones y sentimientos, muchas veces obviados por los estudiosos del ámbito.

Con las reflexiones recogidas y las respuestas al cuestionario, Lokarri elaborará el Informe del Observatorio Social del proceso de paz correspondiente a primavera de 2011.

¿Te interesa participar y aportar tu reflexión? Serás bienvenida/o en cualquiera de las reuniones que están organizadas.

¿Quieres organizar una reunión? En este caso, Lokarri te facilitará todo: la dinámica, el material necesario, la dinamización si hace falta… Sólo tienes que reunir a un grupo de personas (mínimo 4-5), concretar una fecha y un sitio y escribir a nafarroa@lokarri.org