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El cese de ETA

26.10.2011 (9:05 am)

Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política
Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política

Tiempo de evaluaciones. Por qué lo han dejado. Qué es lo que ha supuesto ETA en los últimos 50 años. Qué puede pasar de ahora en adelante.

De momento, algunas muy breves reflexiones sobre el primer tema. ¿Por qué lo ha dejado? Relaciono un conjunto de causas desordenadas. Porque la represión policial y judicial hacían muy difícil -casi imposible- su continuidad como organización violenta. Porque lograron interiorizar (les costó su tiempo) que la sociedad vasca, o el pueblo vasco, o los vascos sin más, consideraban insoportable su existencia, el mantenimiento de su violencia. Porque su “frente” civil, la Izquierda Abertzale les hizo saber con respeto y cariño, pero también con contundencia, que tenían que dejarlo, porque ellos habían optado políticamente por la desconexión estratégica con la violencia. Habían elegido el rechazo al apoyo de las vías violentas en general y en particular –muy en particular– a las lideradas por ETA. Que por tanto, el apoyo político de la IA había desaparecido. Y porque comprendieron (también les costó su tiempo) que precisamente la única forma de que el proyecto independentista tuviese fuerza, presencia social y política y futuro era que ellos -ETA- desapareciesen.

Se trataría ahora de ordenar estas causas. Sólo es posible especular. Quizás podríamos operar con el esquema de causas necesarias pero no suficientes. Y meter en la primera categoría -necesidad de cese- la represión y la desconexión y en la segunda -suficiencia- la convicción política, pero probablemente el proceso es mucho mas circular e interactivo. Cada uno que lo interprete y califique como quiera y pueda, pero con un convicción clara. El conjunto de todas las causas o procesos causales cristalizan en una decisión casi objetivamente irreversible.

Ahora deberíamos decir algo sobre el cómo se ha orientado, facilitado, la ejecución de esta decisión. Merece dedicar algunas líneas al asunto porque pueden aparecer -están apareciendo- mezclados el cómo, el por qué y el contenido del cese definitivo. Todo el proceso que se abre en el último año -declaraciones de tregua, nacimiento de Sortu, declaración de Gernika, más comunicados etc- y, sobre todo, las recomendaciones de la Conferencia Internacional de la Paz y la posterior declaración ratificadora del IA tenían como objetivo hacer creíble (hacer creíble no quiere decir que sea creíble) que la decisión de cese definitivo e incondicional de ETA era una libre decisión política asentada en su convicción de que el momento político -el porvenir del proyecto independentista- así lo exigía. En este sentido, la reciente declaración de la Conferencia Internacional, aun cuando lo único evidente en su texto, lo único que aparece como no dependiente de circunstancias externas o eventuales concursos de diversas e imprecisas voluntades es la exigencia de cese definitivo e incondicional de la violencia de ETA, transmite sin embargo, a través de un lenguaje neutral y deliberadamente frío, la sensación de estar valorando y proponiendo soluciones políticas a un conflicto político.

ETA, como estaba previsto, se apoya en estos “aires” (sólo aires) políticos del texto para justificar su cese. No es cuestión de analizar ahora la veracidad de la exclusividad de esa argumentación política. Tan sólo recordar que la verdad está mucho allá de las declaraciones retóricas. Esta se apoya en los hechos y ahí -sólo ahí- debemos buscar las certezas. Pero sí es momento de decir que todos estos discursos y declaraciones de Conferencias han facilitado la decisión de ETA. La decisión con la que se acabó la historia. La decisión que le ha relegado a la historia.

Hablando de historia, deberíamos valorar también qué ha supuesto ETA en la caracterización, evolución y eventual transformación del conflicto político nacional vasco desde el que -y en el que- nace y frente al que más tarde se autonomiza. Y qué ha supuesto en la sociedad vasca su práctica y cultura de muerte. Pero esto -y el futuro previsible- es otra historia. Otras historias.

¡Bien! Pero no va a ser fácil…

25.10.2011 (8:34 am)

Pedro Eizaguirre Massé
Pedro Eizaguirre Massé

El anuncio de ETA sobre el cese definitivo de “su actividad armada” (…) es una muy buena noticia para la sociedad vasca, una sociedad dividida, pero que en su inmensa mayoría lleva años exigiendo a ETA el cese definitivo de su “actividad armada” (…)

Un largo, difícil y doloroso proceso (excesivamente largo, difícil y doloroso…) nos ha traído hasta aquí, hasta este momento que supone el inicio de otro proceso que también será largo, difícil y doloroso. Pero posible.

Un proceso que debe conducir a una “normalización” de la convivencia en el País Vasco / Euskadi / Euskal Herría, una “normalización “ social y/o política.

La “normalización” de esta convivencia será fruto de la reconciliación…

Para que se produzca la reconciliación, debe practicarse la autocrítica, asumir los errores, arrepentirse del horror/dolor/sufrimiento causado.

También habrá que aguantar el sufrimiento que provocará la necesaria generosidad ante tanto dolor…

Las víctimas no tienen “el deber” de ser generosas con sus verdugos ni de perdonarles. Pero la sociedad en su conjunto sí. Si como sociedad no somos capaces de ser generosos y perdonar, no habrá reconciliación, no seremos capaces de “pasar página”, quedará un poso “cancerígeno” que tarde o temprano generará metástasis en el cuerpo social.

Es necesario ser generosos…

A nivel personal y a nivel colectivo tendremos que echar mano de terapias psicológicas como la “terapia cognitiva”. Tendremos que apoyarnos en el pensamiento de Epicteto: “No nos afecta lo que nos sucede, si no lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede”.

El inicio de una nueva etapa

23.10.2011 (6:03 pm)

Iñigo Lamarca, Arartekoa/Ararteko
Iñigo Lamarca, Ararteko

Lo primero de todo es expresar una alegría inmensa y profunda. Tras la voladura por parte de ETA del Proceso de Loiola había llegado a compartir el convencimiento y el abatimiento que se extendieron en la sociedad vasca de que no llegaríamos a ver en nuestras vidas el final de ETA. Aunque la organización que ha cercenado durante tantas décadas vidas y derechos fundamentales a tantas miles y miles de personas se hallaba muy debilitada, su mera existencia suponía una amenaza permanente para las libertades y derechos de las personas. El anuncio del jueves pasado marca de manera definitiva e irreversible el inicio del camino -esperemos que corto- que conducirá a la desaparición definitiva de una organización que ha ocasionado muchísima muerte y destrucción, violando las más elementales normas éticas y los derechos más básicos de las personas.

Ehundaka hildako utzi ditu 1959an sortu zen aipatu erakunde terroristak, milaka zauritu, milaka biktima… Egun oraindik milaka asko ziren mehatxupean bizi ziren gizon-emakumeak, estortsionatuta edo hertsatuta zeuden pertsonak, beldurraren preso eta askatasunik gabe bizi ziren pertsonak. Horrenbestez, milaka eta milaka lagunek bizitza eskubidea, askatasuna, integritate fisiko eta moralerako eskubidea…bai eta bizipoza ere bere osotasunean berreskuratzea berri izugarri ona da zalantzarik gabe.

Gertakari historiko baten aurrean gaude, gertakari on baten aurrean, eta horrek morala, animoa eta baikortasuna puztu egin beharko lizkiguke. Konturatzen ez ginen arren, nolabaiteko goibeltasuna eta etsipena oso zabalduta zeuden euskal gizartean ETAren ekintzen ondorioz, eta horrek, eta haren indarkeriak berak, nahiz eta horretaz ez jabetu, ia denetan zuen eragina, bai gizartegintzan, bai politikagintzan, bai eta elkarren arteko harremanetan ere.

Lo segundo que quisiera expresar en este breve texto es la felicitación y la enorme gratitud a todas las personas y organizaciones que han hecho posible que ETA haya decidido lo que ha decidido. Sin entrar en la peligrosa y delicada tarea de poner nombres y rostros a los y las hacedores de la paz, sí quiero subrayar que el trabajo y la contribución de Lokarri han sido, sin lugar a dudas, determinantes y quiero reconocerlo públicamente. También merece un público reconocimiento la ingente tarea que han llevado a cabo durante muchos años Gesto por la Paz y Elkarri, que se han dejado la piel, en circunstancias muy difíciles para muchos de sus miembros, en la construcción de condiciones sociales y de argumentos éticos que dejasen sin oxígeno a ETA.

Une hauetan, ezinbestekoa eta beharrezkoa da gogora ekartzea hildakoak, biktimak eta euren senideak eta lagunak. Hemendik aurrera, justizian eta memorian oinarritutako etorkizuna eraiki behar dugu guztion artean. Eta jarduera inportante horretan biktimen eskubideak erdi-erdian kokatu behar ditugu. Etorkizunean bakea eta giza eskubideekiko errespetua euskal gizartearen zutabe nagusi izatea nahi badugu eskubide horiek gizarte balioen bizkarrezurrean txertatu behar ditugu.

Se abre una nueva etapa en Euskadi, sin duda. Una etapa que, como decía en el párrafo precedente, ha de tener como uno de sus basamentos principales la garantía de los derechos de las víctimas de la violencia terrorista; de las víctimas de ETA y también de las producidas por las demás organizaciones terroristas que han operado en Euskadi. La ley 4/2008 de reconocimiento y reparación a las víctimas del terrorismo, magnífica ley aprobada por EAJ-PNV, PSE-EE, PP, Aralar, EA y EB, constituye una herramienta impresdindible para ello. A él habremos de sumarle las conclusiones de la Ponencia parlamentaria que analiza la realidad y los derechos de otras víctimas habidas en un contexto de motivación política (las víctimas de la tortura, de las actuaciones desproporcionadas de la policía, etc.).

Todos los partidos políticos, poderes públicos, agentes sociales, administraciones públicas etc. pero también el conjunto de la sociedad vasca, es decir cada uno de sus ciudadanos y ciudadanas, tenemos la gran responsabilidad de construir el futuro bajo el imperio de los valores éticos de respeto a los derechos humanos. Una tarea hercúlea pero a la vez necesaria e ilusionante. La superación del horror vivido en términos moralmente aceptables -es decir dando al menos la reparación moral debida a todas las víctimas y restaurando de modo integral y pleno, sin excepciones, la vigencia de los derechos humanos- exige el concurso de todos, para lo cual son muchos los que habrán de hacer un ejercicio autocrítico de sus actitudes y comportamientos que han justificado o tolerado las gravísimas conculcaciones de derechos humanos que se han producido en este país.

Hoy estrenamos la paz

21.10.2011 (10:49 am)

José Luis Salgado, periodista
José Luis Salgado, periodista

Hace poco más de un mes hablaba en este mismo espacio sobre el paso definitivo, el que nos llevaría de la tregua a la paz. Pues bien, ese paso ya se ha dado. ETA anunció ayer el cese definitivo de su actividad armada y su apuesta decidida por las vías democráticas en cuestiones políticas.

Somos muchos los que llevamos toda una vida esperando este momento y la alegría que ha supuesto el anuncio de ETA apenas se puede expresar con palabras. Se cierra un negro capítulo de nuestra historia y comienza un ilusionante camino hacia la reconciliación y la convivencia pacífica, que seguramente no será fácil, pero si todos somos capaces de poner nuestro granito de arena, lograremos culminar el proceso con éxito.

Hoy es también necesario recordar a todas las víctimas que ha dejado esta locura sin sentido. Son momentos duros para ellos, ya que es inevitable que se cuestionen si realmente ha valido la pena el dolor, el sufrimiento o el sacrificio realizado por ellos, sus familiares o amigos. No pueden sentir la misma alegría que sentimos la mayoría de los ciudadanos vascos, pero me gustaría pensar que ellos también se congratulan de que no vaya a haber nuevas víctimas en este periodo de paz recién estrenado.

Las reacciones a esta noticia han sido positivas en general, aunque hemos escuchado muchas que hablan de vencedores y vencidos. En mi opinión, todos hemos perdido, como sucede siempre que se usan las armas para respaldar ideas políticas. Ni el independentismo vasco ha conseguido sus objetivos mediante lo que han definido como lucha armada ni el estado español ha sido capaz de hacer frente a este cruel desafío desde vías estrictamente democráticas.

Por eso hay que agradecer el esfuerzo de organizaciones como Lokarri y otras que han trabajado incansablemente para que en Euskadi puedan imperar valores como el respeto a los derechos humanos, la paz, la negociación, el diálogo y la convivencia pacífica.

Hoy estrenamos una paz largamente esperada. Pero el reto continúa. No podemos dejar que vuelva a suceder algo como lo que nos ha dividido durante estas últimas décadas. No podemos olvidar el dolor y el sufrimiento causados. No podemos dejar que nuestros hijos crezcan en el odio y el resentimiento. No podemos dejar pasar esta oportunidad de recomponer una sociedad que se merece un futuro mejor.

El paso más importante ya se ha dado: ojalá no tengamos que volver a escuchar el sonido de las armas en nuestras calles nunca más.

Primeros sentimientos y pensamientos tras la noticia

21.10.2011 (10:01 am)

Jordi Armadans, director de la Fundació per la Pau
Jordi Armadans, director de la Fundació per la Pau

Si siempre he agradecido la ventana que me han ofrecido las amigas y amigos de Lokarri para dialogar sobre el qué, el como y el cuándo de un proceso que nos pudiera llevar al fin de la violencia y a la construcción de la paz, la oportunidad que me ofrecen hoy me parece casi terapéutica.

Ayer, al cabo de poco de la noticia de ETA, sentí la necesidad imperiosa de dirigirme a toda la gente que conozco y quiero de este país. Curiosamente, con algunas y algunos había hablado precisamente ayer. Con otras y otros, después del anuncio, nos ‘abrazamos’ por varias vías tecnológicas. Y sentí esa necesidad, y la siento aún hoy por la mañana, por dos razones.

La primera, claro, por amistad y afecto: sé que muchas y muchos de ellos han sufrido. A veces, los zarpazos de la violencia y la intolerancia. Otras, el ostracismo y el vacío. Algunas otras, la invisibilidad y la frustración por no poder defender sus proyectos políticos. También, una represión que se llevaba por delante derechos y libertades. Casi siempre, la desazón y la desesperanza. Pero, aún así, han seguido trabajando, impulsando, perseverando, confiando en que, finalmente, lo que ayer empezó a pasar, era posible. Mi primer pensamiento fue para todas y todos ellos.

La segunda, menos obvia, pero que me apetece especialmente destacar. Los esfuerzos que han hecho posible el inicio de este proceso de paz, son inmensos, diversos y, aunque probablemente no siempre convergentes, todos, al final, han sumado. Pero, como los medios de comunicación destacan principalmente a la clase política e institucional, yo quiero y encuentro necesario destacar a la gente honesta y libre que ha trabajado por la paz durante todos estos años. A veces desde una primera línea. La mayoría de las veces, desde el anonimato. Sobreponiéndose a las risas de desaprobación de los cínicos, superando la desesperanza de los alicaídos, enfrentándose a los embates de la realidad.

Me atrevo a decir que este capital humano es uno de los fundamentos más sólidos y firmes con los que puede contar el futuro de este, vuestro –y un poco mío- país.

Un fuerte abrazo.

Unas someras reflexiones sobre las críticas a la Conferencia de Aiete y el “conflicto”

18.10.2011 (11:53 am)

Joxerramon Bengoetxea (UPV/EHU, coordinador de EHU Gune)

En Euskadi somos mayoría quienes celebramos con alegría el éxito de la Conferencia de Aiete. Es algo muy importante para acelerar el tan ansiado final de ETA. Pero no podemos ignorar que importantes sectores de la sociedad no comparten nuestro optimismo. A primera vista choca que grupos de víctimas del terrorismo se sientan indignados por la presencia de personalidades tan comprometidas con la solución pacífica de conflictos a escala mundial: Bruntland, Kofi Annan, Ahern, … Las críticas fundamentales son de dos tipos: las basadas en la palabra paz y las basadas en la realidad vasca o española. Dejo de lado otras críticas que caen por su propio peso como cuando se dice (por ejemplo el líder del PP vasco) que la Conferencia no hace sino reforzar las tesis de ETA. Resulta paradójica esta afirmación pues lo primero que hace la resolución es exigir su propio final, algo a lo que la banda armada siempre se ha resistido. También exige un perdón a sus víctimas, y todos sabemos que ETA siempre las ha considerado como consecuencia del “conflicto”. Paso pues a analizar las dos críticas más importantes.

Sabido es que son muchas las personas que niegan la existencia de un conflicto en Euskadi. La Conferencia para la Paz que se ha celebrado en el Palacio de Aiete, Donostia, el 17 de octubre viene entonces criticada por las filas del PP y UPyD y por creadores de opinión de varios medios de comunicación de ámbito nacional español cercanos a los planteamientos de esos partidos como algo contraproducente al generar la impresión de aquí estamos en “Guerra”. El problema es que confunden conflicto y guerra. Es obvio que no estamos en guerra, pero eso no elimina la existencia de uno o varios conflictos.

Nos choca que los más críticos incidan en cambio en un término bélico para proponer su solución: la Victoria frente a ETA, una situación donde haya claros vencedores y vencidos y una clara capitulación por parte de ETA. No es este el lugar para desarrollar la existencia del conflicto o mejor de los conflictos que padece nuestra sociedad. El conflicto que ha causado y causa la mera presencia de ETA es innegable: el recurso a la violencia, a la amenaza, al terror para lograr una serie de objetivos en política. La lucha contra ETA por parte del Estado, a su vez, ha generado su parte de dolor y ha bordeado en varias ocasiones vulneraciones de los derechos fundamentales impropias de un auténtico Estado de Derecho, acuciando si cabe el conflicto. Este conflicto ha sido un drama para nuestra sociedad y sus secuelas van a requerir muchos esfuerzos de convivencia por parte de todos. No va a ser fácil.

Junto a este conflicto, llamémosle “ético”, existe un sano conflicto político sobre los modelos que unos y otros proponemos para la articulación de Euskadi en nuestro contexto europeo y global: desde quienes consideran que mejor quedarnos como estamos ya que gozamos de la mayor autonomía del mundo hasta quienes proponen una independencia casi basada en parámetros de autosuficiencia. Llamar a estas diferencias “conflicto” sería quizás abusar del término, pero el vocablo quizá pueda referirse a otra circunstancia: al hecho de que una gran parte de la población vasca, fundamentada sobre el derecho político y moral a la autodeterminación, reivindica con vehemencia el derecho a decidir su estatus como nación y otra parte de la población vasca y la gran mayoría de la española, apoyándose en la Constitución española, en la “única” nación española y en la interpretación que de este binomio ha realizado el Tribunal Constitucional español en su sentencia sobre el Estatut, niega dicho derecho con igual vehemencia. Este conflicto lo compartimos en Euskadi con otras naciones españolas y europeas.

La segunda fuente de críticas incide en otra idea, expresada con insultante crudeza por un líder del PP, el señor Pons, al decir que quienes vienen a la Conferencia pensando que venían a Ulster o a Sudáfrica no tenían ni puñetera idea. El insulto se las trae. No creo que nadie haya venido a Aiete pensando que el conflicto vasco fuera igual que el de Irlanda del Norte o de Sudáfrica. Tampoco la crisis que padece España es igual que la que padece Grecia, Irlanda o Italia, pero ello no impide que numerosas instituciones las analicen desde una perspectiva sistémica global, aunque las soluciones se tengan que ajustar a cada circunstancia. La acusación de Pons era injusta y muy escorada hacia el españolismo más rancio: que no vengan los extranjeros a enseñarnos nada, los españoles sabemos muy bien lo que hay que hacer. Con mayor elegancia, no es difícil, decía el Lehendakari Lopez desde el Ground Zero que bienvenida sea la Conferencia pero que la solución la han traído los demócratas. La idea es comparable a la de Pons, pero mejor expresada; sin embargo sigue mostrando un cierto escepticismo hacia la presencia de personalidades de fuera que ayuden o faciliten o medien en el conflicto. Esto se puede deber a que la presencia extranjera confirma la existencia del conflicto que desean negar, o a que lo internacionaliza como cuando insta no sólo al Gobierno español sino también al francés a dar ciertos pasos, privando a la esfera puramente interna española de la definición y del tratamiento del asunto; por supuesto que es una cuestión interna, pero España está siendo observada y en cierto modo juzgada por su tratamiento del asunto. Y a algunos estos ojos “extranjeros”, este aliento curioso no les hace ninguna gracia.

Lokarri retransmite en directo la Conferencia Internacional

16.10.2011 (6:06 pm)

El canal de Lokarri retransmitirá parte del programa del acto de clausura de la Conferencia Internacional para promover la resolución del conflicto en el País Vasco, que se celebrará mañana, lunes 17 de octubre. A partir de las 13.00 horas, se podrá seguir en directo la recepción a los destacados líderes internacionales y, por la tarde,  a las 17.00 horas, se retransmitirán  las conclusiones de la Conferencia.

Sigue la retransmisión en directo

Cuando las imágenes despiertan las conciencias: “Lluvia seca”, un documental que sí deja huella… en las mentes

04.10.2011 (9:38 am)

Marion Zapata
Marion Zapata

El primer ciclo de proyecciones del documental “Pluja Seca” –en catalán- realizado por Gorka Espiau, empezado el 12 de mayo en Vitoria-Gasteiz,  sigue difundiéndose en Euskal Herria.

Los Cine-Fórums han ido atrayendo a cada vez más gente, obviamente cumpliendo con su misión informativa y mayéutica. Informativa, por enseñar a la sociedad vasca la importancia del papel de los mediadores internacionales en la resolución del conflicto vasco. Mayéutica, por dar la luz a unos debates e interrogaciones que ya existían en la mente de todos, pero que necesitaban algún anfitrión condescendiente, y un material de base. Pamplona, Vitoria-Gasteiz, Bilbao, Hernani, Irún y Getxo acogieron por turno el documental y a intervinientes que supieron crear interés y disipar dudas. El mismo Gorka Espiau intervino en el fórum de Irún el 8 de junio.

Publicado en primer lugar en catalán por TV3 en febrero, llegó a ser el documental más visto de esa misma cadena… por internet. El interés creciente siendo innegable, una traducción al castellano y una difusión más amplia resultaban imprescindibles. Elaborado un año antes de la tregua, el guion demostró un optimismo casi premonitorio, anticipando el papel crucial que iban a desempeñar los trabajadores de paz.

¿Mediadores, facilitadores? Es bastante complicado elaborar una definición precisa y exhaustiva del trabajo de hombres tales como Brian Currin. El documental no recopila la totalidad de las entrevistas y transmite una realidad parcial, así que hay que guardarse de esbozar un retrato demasiado simplista, considerando esa labor tan fundamental como complejo. Ese trabajo de mediación saca su esencia del secreto, y se inserta en un enfoque mucho más global que el  alto al fuego. “Lluvia seca. Los mediadores internacionales en Euskal Herria”, en castellano, ha permitido unir tres historias: la de Irlanda del Norte, Sudáfrica y Euskal Herria para  entender el largo y pedregoso camino hacia la paz.

Mientras la gente acudiendo a las proyecciones se ha ido aumentando y haciéndose mas joven, los coloquios se han alargado entre un público con deseos de entender y unos intervinientes poco parcos en palabras.

Gracias a la ayuda de Lokarri, el documental –traducido al castellano- ha sido puesto a disposición de cualquier persona con ganas de difundirlo en su escuela, su universidad, su Gaztetxe… con fines divulgativos e informativos. El tema de los mediadores internacionales sigue suscitando muchísimo interés. Para mañana, 5 de octubre, miércoles la plataforma Libre de Bergara, con la colaboración de Lokarri, ha organizado un nuevo cine-forum en Bergara. Esta proyección se realizará a las 19h en la Sala Zabalotegi y contará en el coloquio posterior con la participación del director del documental Gorka Espiau y el coordinador de Lokarri Paul Rios.

El documental “Lluvia seca” ha hecho méritos, y tiene que seguir despertando las mentes de todos. Cuanta más gente entienda el trabajo de los artesanos de la paz, más apoyo tendrán, y más cerca estaremos de una paz duradera e inclusiva.

El estado de las cosas y las cosas del Estado

03.10.2011 (10:40 am)

Ion Andoni del Amo
Ion Andoni del Amo

La firma por parte del colectivo de presos políticos vascos (EPPK) del Acuerdo de Gernika casi coincide en el tiempo con la sentencia del caso Bateragune. Un importante paso adelante, reconocido de forma casi unánime, por un lado, junto al bloqueo por otro. Un retrato de la situación.

La afirmación de Cándido Conde-Pumpido sobre el carácter de la sentencia como “jurídica y no política” y que “contribuye al avance hacia la paz” resulta tan cómica como aquello de “profesional y proporcionada” en boca de Ares sobre el desalojo de Kukutza. Y plantea la pregunta: ¿en qué anda el Estado?

¿La superación de la estrategia de la ilegalización?

La noticia de la legalidad de Bildu para las elecciones del 22M, acogida con entusiasmo en una multitudinaria e histórica sentada popular en el Arenal bilbaíno y en Iruñea, parecía marcar un punto de inflexión. Independientemente de que la secuencia pudo ser la prevista, rechazo en el Supremo y aceptación en el TC, el grado de conmoción en la sociedad vasca causado por el rechazo perpretado por el TS desbordó a casi todos. En apenas una semana, se organizaron movilizaciones y se multiplicaron los pronunciamientos a favor de unas elecciones democráticas con participación de Bildu, desde el rectorado de la UPV-EHU a CC.OO de Euskadi, pasando por el PNV o numerosas voces del PSE, Patxi López incluido. Quizás todavía no totalmente amortizada en España, la estrategia de la ilegalización aparecía como de complicada viabilidad en Euskal Herria.

¿Significa esto el fracaso y fin de la estrategia de la ilegalización? Sí y no, probablemente. Quedan cuestiones pendientes, como el caso de ANV o la decisión sobre Sortu. Pero parece que en su caso más extremo, la alteración del mapa electoral, su aplicación en el nuevo escenario abierto en Euskal Herria parece muy complicada social y políticamente. Más aún tras los contundentes resultados de Bildu. Incluso, en una España al borde del colapso económico, su rédito electoral para PP y PSOE parece en vías de amortización.

Ahora bien, la legalización de Bildu parece interpretarse en la sociedad vasca más como una victoria de la movilización popular que como una aportación desde el Estado al proceso de paz. Lectura que parece reforzar el hecho de que desde el Estado no se renuncia a la utilización política de la estrategia de la ilegalización. Aunque el coste social y político de la ilegalización directa parece inviable en Euskal Herria, sigue utilizándose, más allá de las sentencias prefabricadas, para intentar crear contradicciones en el seno de la izquierda soberanista –la incertidumbre sobre Sortu y sobre los miles de candidatos vetados– o para intentar ‘disciplinar’ a Bildu bajo la amenaza de ilegalización.

La acumulación de izquierda soberanista y la disputa del relato

Los resultados electorales del 22M supusieron un auténtico terremoto político. La estrategia de acumulación de fuerzas soberanistas, con el impulso de las movilizaciones por la legalización, batía records históricos para el soberanismo de izquierdas. Una fotografía que dejaba más en evidencia la artificialidad del parlamento de Gasteiz: el acuerdo de gobierno PP-PSOE apenas alcanzaba el 30% en unas elecciones medianamente democráticas.

La incorporación de Aralar, tras los resultados del 22M, al bloque de izquierda soberanista de cara a las elecciones españolas del 20N, además, agudiza dos líneas de disputa política. La primera, respecto a la hegemonía en el mundo abertzale: el PNV apenas resistía a Bildu haciéndose fuerte en el gran Bilbao. El partido jeltzale continúa reivindicándose como el cauce central pero, a diferencia de otros tiempos, ya no aspira a arrastrar por ambos lados, sino a mantener un precario equilibrio sin caer al vacío por ninguno, especialmente por el lado abertzale. A tal objeto se ha visto obligado a sacrificar la Diputación de Gipuzkoa y numerosos ayuntamientos. La suma de Bildu y Aralar, Amaiur, aísla al PNV en el conjunto del abertzalismo y aspira seriamente a convertirse el 20N en la fuerza más votada en Euskal Herria, lo que ha desatado el nerviosismo y las estridencias en el ahora Partido Nacional Vasco.

La otra línea de disputa, más de fondo, se sitúa en ese campo actualmente tan importante, como señalase Christian Salmon, cual es el del relato. Es el relato sobre el proceso de paz el que está en juego. La unilateralidad del proceso, que permite mantener la iniciativa política, y la fuerza electoral de la suma de izquierda soberanista, han encendido para muchos las alarmas y el temor a que sea este bloque el que elabore el relato. Iñigo Urkullu fue explícito, con cierta desesperación y acritud, en el Alderdi Eguna, al señalar que “este país no le debe nada a la izquierda abertzale”. También está muy presente en círculos de la derecha española, bajo la formulación de la ‘derrota política del terrorismo’. Esta disputa, amén de inercias,parece estar también en el fondo de la utilización de la ilegalización o en la sentencia del caso Bateragune; se trataría de que una eventual decisión de Euskadi Ta Askatasuna fuera vista como consecuencia de la presión policial y judicial, y no sea capitalizada por la izquierda soberanista. En otra versión más sutil, la misma disputa impulsa las apelaciones a un ‘relato compartido sobre lo sucedido’ y ‘una lectura crítica del pasado’; porque una cosa es el reconocimiento del dolor y de las víctimas, necesario en un proceso de paz, y otra muy distinta un relato compartido, que requiere tiempos más largos, y que muchas de las veces ni es posible ni necesario. Lo que está en juego en todos los casos es esa disputa política por el relato y, en concreto, una disputa frente a un pujante bloque de izquierda soberanista.

¿Hacia la confrontación democrática?

La existencia de diferentes relatos, que se disputan hegemonías y adhesiones, no resulta –decíamos cuando criticábamos las apelaciones a un relato compartido– necesariamente negativo. Entra dentro de la dinámica social y democrática. Lo que ocurre en este caso es que no todos los recursos empleados son democráticos (la estrategia de la ilegalización y las sentencias políticas) y, además, tratan de bloquear los avances hacia un escenario de paz integral.

En este contexto, la estrategia del bloque de izquierda soberanista parece clara. Por un lado, seguir avanzando con nuevos pasos, que pongan más en evidencia las estrategias de bloqueo. Por otro, una estrategia de estabilización en las instituciones, que le permita ahuyentar el discurso del miedo que ya ensayaran PP, PSOE y PNV (“se paralizará el país”) y seguir acumulando adhesiones hasta disputar y ganar las elecciones autonómicas. La acción más puramente reivindicativa y simbólica, así, podría trasladarse al marco del parlamento español con Amaiur, al tiempo que Bildu se blindaría en trasladar estabilidad y una gestión de izquierdas. A ello habría que sumar una actividad constante de movilización y activación social.

Pero si, transcurrido el periodo de estabilización y disputa de la hegemonía que lleva a las autonómicas, la situación de bloqueo persistiese, además de la movilización popular, probablemente habría que activar las mayorías institucionales conseguidas y confrontarlas democráticamente a esa estrategia de bloqueo. Y ese escenario también habrá de prepararse con antelación, porque la paralización, atrapamiento u homologación de la izquierda soberanista en el entramado institucional es también otra cara de la disputa y de la estrategia del bloqueo.