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A nuevos tiempos, nuevas soluciones

22.03.2010 (9:06 am) – Filed under: Autores ::

José Luis Salgado, periodista
José Luis Salgado, periodista

Es evidente que la sociedad vasca ha cambiado como de la noche al día desde aquellos oscuros años 70 del siglo pasado en los que se desarrolló ETA como un movimiento anticapitalista y de liberación nacional. En aquellos años, vivamos en un mundo bipolar y en las democracias occidentales se gestaron grupos que tomaron las armas contra el capitalismo, como los Baader-Meinhof en Alemania o las Brigadas Rojas en Italia. Aquí en Euskadi, aún bajo el yugo franquista, este movimiento se definió más como independentista que como anticapitalista, más al estilo del IRA irlandés.

Ese mundo ya ha desaparecido, los equilibrios de poder en el planeta han cambiado radicalmente, la economía se ha globalizado, Internet hace que la información sea accesible e inmediata para una gran parte de la población mundial. Y la sociedad vasca no ha sido ajena a esos cambios de modelo y de pensamiento. Y en relación al fenómeno del terrorismo, se ha ido pasando de la aceptación de un primer momento, al desprecio e incluso, y lo que es más grave en mi opinión, a la más absoluta indiferencia.

Los repetidos fracasos de lograr una paz dialogada en Euskadi han dejado a ETA como un raro espécimen en el panorama político europeo. La indiferencia de la sociedad vasca han permitido al Estado implementar herramientas legales de carácter extraordinario para aislar aún más a los que continúan apostando por una vía que hace mucho tiempo que dejó de tener las más mínima posibilidad de cambiar las cosas. Si bien parece que en los últimos meses se están dando pasos para que la política sustituya a la armas definitivamente, el desenlace aún no está muy claro. Faltan actitudes claras y contundentes que rechacen una vía ya obsoleta y que lo único que puede aportar a nuestra sociedad es más muerte y más dolor, perpetuando el círculo vicioso del odio.

La sociedad vasca quiere la paz y parece que ya le es indiferente que el fin de ETA llegue por vías policiales y judiciales, en lugar de en una negociación para la cual ya queda muy poco margen. Si bien en los últimos comunicados de ETA se habla de superar el conflicto y de compromisos con la democracia, se sigue transmitiendo la imagen de una Euskalherria unidimensional e idealizada, donde solamente tienen cabida los principios por los que han luchado durante tantos años.

Mientras esa parte de la sociedad vasca que continua apoyando, o por lo menos justificando, a ETA no acepte que la realidad vasca es plural, que la mayoría de navarros y de los ciudadanos de Iparralde no quieren formar parte de esa Euskalherria mítica que defienden, la salida democrática al conflicto va a ser imposible.

Da la sensación que el abandono de las armas y la apuesta por vías políticas realistas es percibida por ETA como un fracaso después de tantas décadas de lucha. Pero debería ser el principio de una nueva vía, una oportunidad de oro para agrupar a todo el independentismo vasco para lograr avances con la fuerza de la razón y no de las armas. Esta apuesta por la democracia permitiría superar la vieja visión del conflicto limitado a un tira y afloja Madrid-Euskadi. El bacalao ahora se corta en Bruselas y, como no, en Washington, ámbitos a los que es imposible acudir con una pistola en el cinto. Aquí solo vale el respaldo de la ciudadanía en forma de votos.

En definitiva, los nuevos tiempos requieren nuevas soluciones, nuevas vías que superen los conflictos estancados que ya no pueden ir más allá de donde han llegado a día de hoy. Creo que es el momento crucial en que la que tiene que hablar es la sociedad. Ya basta de que todos hablen en su nombre, y mucho menos que maten en su nombre. Que de una vez se nos pregunte a los vascos que es lo que queremos, cual es el modelo que deseamos desarrollar y que se actúe en consecuencia. Nuestro futuro lo tenemos que definir como sociedad madura que somos. No queremos paternalismos ni tutelas. Queremos una sociedad democrática, una sociedad en la que nosotros seamos los que llevamos las riendas. Y, por encima de todo, queremos la PAZ.

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4 Responses

  1. Javi R:

    Magnífico artículo, José Luis

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  2. Jose Luis Salgado Airas:

    Muchas gracias Javi.

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  3. el banderizo:

    José Luis: Creo que sitúas el debate en sus justos términos cuando apelas al PRINCIPIO DEMOCRÁTICO, al respeto a la voluntad popular, a la aceptación del veredicto de las urnas como principio básico, por encima del cual no caben “objetivos superiores” (independencia u otros) que imperen por encima de la decisión de los ciudadanos de Iparralde, de Nafarroa,….
    Los análisis hay que hacerlos en base a la realidad. Ya no estamos en la dictadura; llevamos más de 30 años votando, somos mayores de edad, no precisamos de tutelas. No hay excusas, ETA debe desaparecer ya; es un anacronismo que sobra y estorba. Y los problemas políticos, los identitarios, los déficits democráticos del Sistema los gestionaremos y trabajaremos para superarlos como hacen los demás: como Cataluña, como Escocia, como Quebec…, sin violencia que lejos de ayudar constituye un nuevo obstáculo. Porque ¿qué tiene que ver con el “conflicto vasco” poner un coche-bomba en el centro de Bilbao o asesinar a Inaxio Uría?. El “conflicto” no puede convertirse en un manto protector que justifique cualquier barbaridad.
    La cultura de la violencia, su justificación, no sólo ha dejado dolor y sufrimiento sino también un comportamiento de la IA ilegalizada caracterizado por tics sectarios donde más allá de la crítica política – totalmente legítima- éllos acostumbran a bendecir o excomulgar, como hicieron con Elkarri en julio de 2005 o con Lokarri en noviembre de 2008 con motivo de la consulta organizada por éstos en Gernika, donde la IA ilegalizada arrancó la propaganda de Lokarri e hizo campaña en contra de la consulta porque ésta no era la consulta que había que hacer. Ahora andamos a vueltas con la apuesta exclusivamente por vías pacíficas. La ciudadanía no está pendiente de los juegos semánticos de la IA ni de su habilidad para sortear los obstáculos que le pone el Estado para volver a ser legales. La ciudadanía lo que desea es que apueste REALMENTE por una convivencia donde se respeten todos los Derechos Humanos de TODAS las personas.

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  4. Alberto Zarate:

    Bravo, José Luis. Tu análisis es muy claro, pero ya habrá quien vea la forma de oscurecerlo.

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