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Antonio Basagoiti es la clave

25.01.2011 (12:28 pm) – Filed under: Autores ::

José Luis Gómez Llanos
José Luis Gómez Llanos sociólogo y abogado Atalayapolítica.blogstop.com

Estos días, dictado por esa fuerza imparable con la que se propulsan las reacciones políticas, similares a esos reflejos epidérmicos ante una substancia reprobable, Antonio Basagoiti, -en nombre de su partido- condicionado, hasta la exageración, como el resto de las fuerzas políticas en la Euskadi ansiosa de recobrar por fin la paz, ha declarado una serie de cosas, ante el último comunicado de ETA, en la línea de lo que cabía esperar. Y en eso ha sido como todo el mundo: todos han dicho lo que era previsible, ETA incluida.

Da la impresión de que la paz y el final de la violencia son cuestiones sin mayor trascendencia, en la apretada agenda de nuestros políticos, y que las evacuan con una preocupante rapidez. A nadie le hubiera sorprendido que los PC de nuestros partidos políticos hubieran tardado algo más de tiempo en actuar, que la reacción hubiera sido algo menos superficial, más guiada por la cabeza que por las tripas. Hubiéramos aceptado un silencio prudencial de varios días, lo que les hubiera dado más tiempo para reunir a sus ejecutivas, para pulsar los ánimos de las instituciones, consultar a los compañeros de ruta, sondear a los votantes y militantes, para hacerse eco de algo que se parezca a una opinión pública, al sentimiento de la calle. Recabar la opinión de parientes en América, qué se yo, reflexionar pausadamente, qué demonios. Igual ese tempo, ese tono exigible a una forma sostenible e innovadora de hacer política, ha sido, también, víctima de ETA y no se puede hacer con normalidad. Lo admito.

El comunicado, dicen los escribas de la cosa, anuncia una tregua general, permanente, verificable. Elementos, ellos, insuficientes para que el libelo sea tratado en la Corte y cobre rango de ser considerado. A toda vista, Antonio Basagoiti ha sido quien con más dureza y contundencia ha descalificado el anuncio etarra, haciendo “hincapié en la importancia de que ETA-Batasuna no esté en las próximas elecciones municipales porque está convencido de que, de esa forma, van a estar abocados a una crisis total y pasarán de comunicados repetitivos a hacer los deberes: entregar las armas o separarse del todo”. Muy bien, más claro imposible. Muchos coincidimos con él y sabemos que para ETA la estrategia militar es históricamente incuestionable. Pero, pregunto al líder del Partido Popular: ¿Está tan seguro que esa crisis, que sería deseable provocar, en la relación ETA/Batasuna desembocaría en que, ésta última, al fin, haría sus deberes? ¿No sería más probable que su presencia, en las instituciones, hiciese más irreversible la vuelta de ETA a las andadas?

Es evidente que existe una pugna sin cuartel en el seno de ETA como en todas las encrucijadas en la que ha estado, entre los que quieren parar y los que no lo quieren hacer. Esta vez, además, la frontera está más delimitada entre los políticos (Batasuna) y los militares (ETA) y no tan difusa como en ocasiones anteriores, donde los enfrentamientos estratégicos recorrían, de forma transversal, ambas esferas de ese mundo. Mantener todo como está, -a Batasuna fuera de las elecciones, a los cientos de miles de manifestantes de su última demostración de fuerzas en Bilbao en la más viva de las frustraciones, a los presos dispersos y en condiciones humanas discutibles- sería otro golpe de tuerca al inmovilismo.

Antonio Basagoiti no puede dejar que su compañero de armas y exministro del Interior sangilice, de nuevo, el discurso del Partido Popular, tras los esfuerzos notorios realizados por el político bilbaíno y su equipo, para ser más receptivo a este país. Antonio Basagoiti puede que acierte cuando afirma: “Avances, si se quieren ver, que se vean, pero objetivamente es lo de siempre, un paréntesis subordinado a sus múltiples paranoias”. Pero, le pregunto: si nos encontramos ante sujetos presos de sus alucinaciones y paranoias como él afirma, ¿es prudente llevarles hasta el límite?, ¿no es arriesgado cerrar la salida a un paranoico cuya reacción ya no es ni previsible ni proporcionada? A un paranoico jamás hay que echarle un pulso ni hacer lo que exige, claro está, pero, entre esos dos extremos caben políticas inteligentes, finas. ¿De qué lado quiere, Antonio Basagoiti, que caiga la balanza, en el pulso interno, en el seno de la Izquierda Aberzale?

Quizás, sea Antonio Basagoiti a quien le corresponda romper este círculo vicioso en el que nos encontramos. Mentalmente, está a su alcance tanto por su carácter, como por el momento de su carrera en el que se encuentra. ¿PNV y PP no son los dos principales valedores del foralismo renovado y moderno, del mantenimiento de las diputaciones, etcétera? A ver cuándo eso se traduce en alianzas tácticas y sirve, también, para traer la paz. Por otro lado, también hay que decir que se tienen que reunir unas condiciones mínimas que permitan a Antonio Basagoiti dar un paso al frente. Porque ¿es que alguien, con dos dedos de frente, cree que se pueda avanzar sin convencer a este político, sin darle garantías, sin permitirle ir a Madrid con esa tarjeta de visita, sin ayudarle a hacer bascular a su partido hacia nuevos horizontes? Todos sabemos que, en realidad, la paz siempre será reversible o no será, como la vida misma. Dejémonos de tonterías. No seamos prisioneros de las palabras. Entregad las armas y que…, quien las entregue, las puede volver a coger a la vuelta de la esquina. Por Dios, abramos los ojos, y dejemos los viejos latiguillos para otros menesteres. Sólo las cosas que son reversibles se hacen con determinación y voluntad. Antonio Basagoiti, ¿dejará a su principal rival constitucionalista el monopolio de “hacer posible la integración” de Batasuna? ¿La derecha liberal vasca dará una oportunidad para que se consolide la suficiente ideología pacifista, en el seno de la izquierda abertzale, que permita que la paz se asiente de verdad? A ETA hay que exigirle que su cese de la violencia sea permanente, definitivo, general, verificable, biodegradable y mucho más. A ETA le exigimos todo, y será siempre poco, pero a los políticos también les debemos exigir que sean receptivos, sostenibles, innovadores y sensatos ante el momento histórico actual. ¿Alguien pensaba que ETA, con la solemnidad de un cisterciense, en su comunicado iba a solicitar beneficiarse de la ley concursal por haber dado en quiebra?

Los malabarismos ya no sirven: la clave es Antonio Basagoiti, hombre fuerte de la derecha vasca, al que la Historia del País Vasco reubicará en el lugar singular que le corresponde pese a que la política, enfrascada en su rutina diaria, rácana y sectaria, se lo niegue aún. Es muy probable que, con el tiempo, se le reconozca que fue quien puso, en el mapa de la Euskadi que todos los demócratas queremos, a una derecha respetuosa de esta tierra, de su historia, de su lengua, en el lugar democrático que le corresponde. También, por un político por el que la paz fue posible, porque supo sacar a su partido en Euskadi de las trincheras, de un modo inédito y eficaz.

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5 Responses

  1. Tweets that mention Antonio Basagoiti es la clave -- Topsy.com:

    [...] This post was mentioned on Twitter by Paul Rios, Susana and debochkah, Raphael Tsavkko. Raphael Tsavkko said: RT @Paulrios: RT @Nynaeve Proceso de Paz: Antonio Basagoiti es la clave http://bit.ly/eJZGmW [...]

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  2. L. Martínez:

    Muy buena idea y artículo. Debería leérselo Basagoiti y escoger su destino. Pero es difícil creérselo después de leer la entrevista de hace unos días en Noticias de Gipuzkoa, donde recita de memoria la letanía de siempre del PP. Aunque podría repetirse el caso de giro total como el de aquel chico del Movimiento que fue el primer presidente democrático después de Franco.

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  3. Alfredo Mtnez:

    Estoy seguro de que Basagoiti se lee todo lo que se publica de él… Por cierto no conocía el Blog de este abogado-sociólogo, muy interesante.

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  4. NickNeuk:

    Sr Gómez, si Basagoiti es la clave de lo que deba ocurrir en este país, estamos realmente *@#%$ (*fastidiados).

    SI ha escuchado a Mayor Oreja y a Basagoiti, su verdadero interés y obsesión no es que no exista ETA, o que no haya violencia, es según declaran, que los separatistas no tengan opción política. Impedir que acudan a elecciones, y qué decir de impedir a toda costa cualquier movimiento aún democrático o cívico que tenga como peligro la secesión de la indivisible España.

    Pero eso no lo digo yo, lo dicen ellos. Mayor Oreja se expresa a menudo diciendo que un proceso como el irlandés sería catastrófico para España, porque significaría el nacimiento de un movimiento secesionista-separatista que aunándose con el “Estatuto Catalán” acabara con la ruptura de España. (Y son prácticamente palabras literales suyas).
    Y no tiene más que leer a Joseba Arregi, para quien la desaparición de la violencia ya no es lo deseable, sino lo exigible es que renuncien al proyecto político que tal y tal y tal, que acaten la Constitución, su fundamento. O sea, que renuncien a sus postulados políticos.

    Ya las caras se destapan y muestran lo que todos preveíamos, que la violencia les importa un carajo. Que su objetivo real es la clandestinidad permanente de un proyecto político, y su inviabilidad sea como sea. Y de alguna manera, que es preferible la violencia a un escenario sin violencia donde todos los proyectos se midan en las urnas y se respeten.

    Si usted está confiando en la buena fe de Basagoiti, va dado. Si prefirieran la paz a la victoria de sus postulados, otro gallo hubiera cantado desde hace tiempo, pero no es así. Ahora su interés no es el fin de ETA, es impedir que Batasuna esté en las elecciones. Creo que está más que claro.

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  5. Joxerra Bustillo:

    Aunque no estoy de acuerdo con los argumentos de fondo del artículo, me parece muy interesante que se empiece a hablar del PP como un partido que puede hacer cosas en la consolidación de un nuevo escenario vasco. El PP está ahí, nos guste o no, para quedarse y habrá que seguir su evolución con detenimiento.

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