Debate y conclusiones en Batasuna: reflexiones desde el pesimismo constructivo
Resulta inevitable compartir una sensación de escepticismo y de prevención ante las expectativas que la nueva etapa parece ofrecer. Es cierto que la decepción y el hartazgo acumulado entre todos nosotros tras tantas frustradas tentativas en la búsqueda de la paz rotas por la inercia totalitaria de ETA impone una lectura con sordina de algunas grandilocuentes afirmaciones que se contienen en el documento. Es cierto que hay un exceso de retórica y de abstracción en el discurso…pero, pese a todo, quiero lanzar un mensaje de esperanza y de ánimo hacia quienes desde ese mundo inician una tímida pero importante emancipación frente al yugo militar y totalitario de ETA.
Las críticas de algunas fuerzas políticas y de algunos medios de comunicación se basan en prácticas discursivas a las que estamos acostumbrados en el día a día de nuestra política vasca: quien no haya recurrido a la retórica hueca que tire la primera piedra. Y recordar el pasado es necesario, de acuerdo, pero no puede servir para bloquear el futuro. Debemos dar una nueva (y definitiva) oportunidad a la paz.
Prefiero adoptar, emulando a Norberto Bobbio, una actitud pesimistamente constructiva: el optimismo desbordado que mostramos muchos ante los anuncios de treguas de ETA implica excesivas dosis de entusiasmo, que nubla la reflexión.
Esta declaración de pesimismo constructivo no es un gesto de renuncia: al contrario, es reflejo de sana austeridad emocional, es el deseo de mostrar un prudente rechazo a participar en el séquito mediático de quienes parecen ansiar o desear el inmovilismo absoluto de ese mundo abertzale, su ostracismo social y político… ¡que parecen desear, en realidad, que nada avance, o que parezca moverse para acabar en el mismo sitio!
El pesimismo que reivindico no frena la laboriosidad, las ganas de trabajar a favor de la convivencia entre vascos y por la paz. El optimista pensará que no es necesario hacer nada, que todo se arreglará tarde o temprano; el pesimista “cerrado” defenderá que se haga lo que se haga todo irá de mal en peor.
Y entre ambos planteamientos vitales y emocionales propongo actuar bien, de manera leal a nuestros principios….¡sin pedir garantías absolutas de que finalmente el barco de nuestra sociedad en paz llegue al buen puerto que todos deseamos!
Por primera vez, por ejemplo, aprecio en la reflexión del mundo abertzale radical la necesidad de tocar “suelo”, respecto a la distinción entre tener proyectos, tener ilusiones, tener expectativas políticas… y tener derecho a su materialización por encima de la voluntad mayoritaria del pueblo vasco. Reconocer que todo proyecto conlleva frustraciones, y que no cabe la imposición de proyectos mediante el macabro atajo de la violencia es subir el listón ético del debate hasta el piso en el que toca debatir sobre y de política: para convivir, para criticar, para construir, para debatir, para vivir.
Necesito creer en la sinceridad de las afirmaciones que se contiene en el documento. La credibilidad de su mensaje es anulada de raíz por parte de muchos observadores externos. Yo prefiero apostar por ser un ingenuo perpetuador de la esperanza de una Euskadi en paz, sin equidistancias ni falsas simetrías. La violencia anacrónica, la ideología totalitaria de ETA ha tratado durante demasiado tiempo de usurpar a través del terror nuestra soberanía y nuestra voluntad como nación vasca. Que nadie nos robe nuestra identidad. Es el momento de la política.
















…ha tratado durante demasiado tiempo de usurpar a través del terror nuestra soberanía y nuestra voluntad como nación vasca. Que nadie nos robe nuestra identidad
¿quién dice usted que le roba la soberanía?
¿Quién dice usted que le roba la voluntad como nación?
¿Quién dice usted que le roba la idetidad?
Espabile, por favor. Despierte. Mire a su alrededor, y arriba, y abajo, y abandone la frase fácil construida.
Con tal capacidad de análisis de la realidad fáctica en nuestros “analistas” no vamos muy lejos.
15.07.2010(3:22)Uno, en su ingenuidad, no puede llegar a creer que un señor catedrático escriba las cosas que escribe éste señor catedrático.
Y entonces llega a la conclusión de siempre, que estamos simplemente ante la defensa a ultranza del monopolio de la violencia por parte de un estado no democrático. Que lo importante para esta gente es destruir la competencia a la violencia de su estado. Porque si no es así, uno no puede llegar a entender semejante análisis de un catedrático.
Y no, yo por lo menos no gano en esperanza y optimismo si una cabeza pensante de este país “piensa” así.
Escribir del “yugo militar” de ETA olvidando que todos vivimos bajo una constitución rechazada y elaborada bajo el yugo militar franquista, debe de ser consecuencia de un olvido interesado. Mas aún cuando esa constitución atribuye a los militares el ser “garantes de la unidad patria”.
Insinuar o afirmar que la izquierda abertzale vasca, con el añadido de “radical” para cumplir con la denominación oficial, pretendía imponer un proyecto político “por encima de la voluntad mayoritaria del pueblo vasco”, es sencillamente mentir.
Y es manipular el pensamiento no poner en tema de discusión la legitimidad de la respuesta violenta ante otra violencia que impide la libertad.
Afirmar que ETA ha usurpado la soberanía de los vascos o su voluntad como nación vasca, sinceramente hace reír. Cuando precisamente el origen de ETA, justificado o no, apropiado o no, se encuentra en luchar por recuperar la soberanía vasca y en consecuencia en la formación de la nación política vasca.
Por cierto, ¿las voluntades y las identidades se pueden robar?.
Ni el mismísimo estado español ha conseguido robar la identidad vasca ni la voluntad de ser un pueblo libre.
Por lo tanto, escritos como este, tan parciales, tan simplistas y tan olvidadizos de la realidad total, no contribuyen precisamente a una solución pacífica y democrática del conflicto político entre los vascos y el estado español.
15.07.2010(11:13)¿A un catedrático también habrá que recordarle que la paz no es solamente ausencia de una de las violencias, si no consecuencia de la justicia?. Triste.
El problema es que el estado español carece de tradición democrática y se ampara en estructuras franquistas-la policía,los jueces,los militares-para mantener lo que en resumidas cuentas es Una Grande y Libre.Se impide la soberanía de los pueblos y naciones del estado y se justifica en declaraciones como las de este señor,de muy escaso coeficiente intelectual.
02.08.2010(13:30)