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Democracia, política y participación

04.02.2010 (3:34 pm) – Filed under: Autores ::

Alicia Suso   Parte Hartuz


No es nueva para casi nadie idea de crisis de la democracia, de la política y de la participación en nuestra sociedad. La actitud general de una gran parte de la ciudadanía hacia la política y las instituciones es negativa, oscila entre la indiferencia y el escepticismo, entre la ausencia de posicionamiento o confrontación, el aburrimiento, y la desconfianza, el recelo, la frustración.

Podríamos pensar entonces que es el tiempo de la sociedad civil organizada, de los movimientos sociales, de las asociaciones… y de las personas que están dispuestas a decir, proponer, construir algo distinto, de manera colectiva. Pero el asociacionismo y las formas tradicionales de participación no encuentran entre la gente una gran aceptación. Los motivos, muchos y diversos: un modelo de sociedad individualista, una política de fomento del asociacionismo prácticamente inexistente o poco adecuada, falta de autonomía económica en las propias asociaciones, problemas de democracia interna en las entidades, ausencia de sensación de excepcionalidad e algunos aspectos (violencia, imposibilidad de acceso a un empleo y a una vivienda digna…),… seguro que la lista podría ampliarse.

Podría ocurrir, que el supuesto rechazo a la política y la participación por parte de las personas jóvenes en particular y de la ciudadanía en general no sea tal, sino, más bien, un rechazo a un tipo de política y un tipo de participación poco adaptado a los nuevos tiempos. Podría ser, un rechazo que abriese el camino a nuevas formas de participación más abiertas, más flexibles, más transformadoras. Frente a la visión de decrecimiento, la de cambios en el modelo de participación.

Sería interesante indagar en esta idea (muchas personas ya lo están haciendo), impulsar formas de participación diferentes… sin renunciar a la capacidad transformadora, tan necesaria en los tiempos que corren. ¿Alguna idea?

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10 Responses

  1. Manolo:

    No creo que nadie se asuste cuando decimos que los niveles de participación social están tirando a bajos. Las recetas de antes ya no valen, o no valen tanto, pero coincido contigo en que la capacidad de transformación sigue estando vigente.

    Quizás haya que espabilarla, darles toques de extra-motivación, y sobre todo buscar las vías para que las personas jóvenes perciban la participación social y política como lo que es, un elemento trasgresor y transformador. Y sin duda internet y las redes sociales son el medio elemental.

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  2. Maialen Lizarra:

    Yo creo que una clave está en sentir que realmente nos escuchan, que no sólo cojan lo que les sirve y les gusta, que asuman TODO lo que la sociedad expresa.

    Pienso que habría que fijarse menos en el “qué les pasa a los ciudadanos para rechazar la participación” y prestar atención al “qué les pasa a los poderes públicos para ignorar lo que la sociedad ya dice”.

    Porque YA expresamos muchas cosas, no sólo a través de cauces oficiales de participación, como el voto o iniciativas esporádicas “participativas”, todo lo que hacemos expresa algo: qué música escuchamos, cómo vestimos, qué enfermedades padecemos, dónde vivimos, a qué reivindicaciones nos adherimos, a cuáles no, lo que decimos y lo que callamos.

    ¿Se busca escuchar todo esto?

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  3. Nynaeve Mandragoran:

    Los años de bonanza económica y/o social. Partíamos de unas posiciones nefastas, hizo que muchos que estuvieron en la brecha en los 70 haya criado a sus hijos, dándoles lo que ellos no pudieron tener, sin ser conscientes de que si a la vez no se les transmitía todo lo que había costado y de dónde se partía, no son capaces de valorarlo.

    Es curioso cómo los jóvenes son capaces de montar un guirigay de cuidado porque no les dejan hacer botellón, por ejemplo.

    Creo que en la sociedad vasca se da algo menos esta situación dado que siguen viviendo un conflicto que mediatiza tanto que los jóvenes toman partido y eso les crea una conciencia social.

    Ojo que estoy generalizando, hay movimientos en alza, cómo es el de antiglobalización o el de V de Vivienda, que además de su propia reivindicación tienen un alto contenido social.

    Creo que ven a los partidos políticos como “viejos”. Y están vertebrando sus propios movimientos. También creo que según vayan observando la caída de su estatus al no poder vivir siempre con sus padres, también se darán cuenta de la necesidad de una mayor implicación en la sociedad.

    Si te falta un día un filete en la mesa, sigues peleando dentro del sistema para volverlo a tener. Cuando sólo puedes comer un filete una vez al mes, te opones al sistema.

    Nos falta hambre… y está empezando a surgir…

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  4. Maialen Lizarra:

    Aparte de la ‘opulencia’ donde hemos crecido como dices, no hemos parado de recibir mensajes para que no hagamos nada…

    Las que soñamos con un mundo mejor, no paramos de oír de nuestros mayores frases como “sí, yo a tu edad también era así pero ya despertarás, ya…”, cuando debería de ser un “claro que sí, nosotros no acertamos, pero vosotras igual sí, adelante!”.

    Búscate un trabajo, hipotécate, cásate y no te metas en líos ni en “política”. Y nos lo hemos creído.

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  5. Nynaeve Mandragoran:

    Bueno, es que suscribo este comentario tuyo 100%. Aunque también en el colectivo de padres, están empezando a pesar las medidas abusivas de la sociedad de hoy para con los jóvenes.

    A muchos les han podido ayudar sus familiares, ahora vuelve ese sistema, pero con muchas menos posibilidades.

    Lo de las hipotecas es otro tema, cómo dice una amiga mía es la que nos esclaviza. Nos hemos comprado una casa y con tal de mantenerla tenemos miedo a perder el curro. Y ese miedo impide que salgas a la calle, que protestes en tus empresas…

    Pero ya te digo, eso lo soluciona el hambre.

    Eso y tocar el estatus de las clases medias. Ellos que han tragadado con todo con tal de intentar llegar al siguiente estatus, ahora ven cómo se empobrecen, ven cómo pierden hasta el estatus que querían abandonar “hacia arriba”. Y eso de verse cómo “pobres”, cómo les toquen mucho las narices, son los que pueden desequilibrarlo todo si salen a la calle.

    (Es que los pobres, para esta sociedad no cuenta, son el 4ºmundo y nos importan un rábano – todo esto generalizando y hablando en un yo mayestático, por supuesto).

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  6. M Carmen:

    Creo que etiquetar a la “sociedad” como no participativa supone meter a muchas personas en un mismo saco.
    Dentro de la sociedad hay personas con gran implicación y quienes no lo son, en esto no podemos hablar de tantos por cientos porque la fuerza de unos participando puede ser mayor que los que están “mirando”.
    En cuanto a los jóvenes es cierto que hay parte de ellos con muchas dificultades para preocuparse de lo que sucede fuera de ellos mismos. Puede que sea cierto que es el resultado de una generación anterior que se ha preocupado mucho por lo que tienen y poco por lo que son.
    Es cierto, que la participación hay que reinventarla todos los días, la sociedad ha cambiado mucho y el tejido social se queda “viejo” y muy usado, así que habra que “reinventar”.
    A Maialen le diría que siga sin hacer caso a sus mayores, como unos cuantos, bastantes, de su generación y que no “despierte” nunca para que pueda seguir soñando, hay algunos que aún peinando canas seguimos soñando.

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  7. bidebi:

    “Eso lo soluciona el hambre”, me parece además de una frase trágica, una especie de pesimismo existencial, que quizás tenga parte de verdad pero que no creo que sea la verdad. Queriendo, quizás, ser optimista.
    Es cierto que el sistema económico nos hace individualistas, acomodaticios, muy miedosos y como decís hipoteca a la mayoría casi de por vida.
    Con nuestra manía de tener propiedades perdemos la poca libertad que nos está concedida y nos ponemos al servicio del nuevo señor que es la banca.
    El rollo social que la mayoría se monta tiene como consecuencia una mayoría bastante idiotizada.
    Por cierto, esa frase del principio se parece bastante a otra que se suele repetir tratando de interpretar la gran crisis económica por la que está pasando el mundo. “Las crisis económicas a lo largo de la historia siempre se han solucionado con guerras”. Disminuye drásticamente la población y las economías resurgen con la reconstrucción. El problema de ésta gran crisis del sistema es que las armas nucleares en poder de muchos impiden por miedo una guerra. Y entonces seguimos siendo demasiados y aumentando como conejos, y tampoco hay reconstrucción que hacer.

    Pero volviendo al asunto, además de los que apuntáis hay otros motivos del desinterés general por la cosa pública. A mi modo de ver la otra pata que falta para entenderlo es la naturaleza del sistema político en el que vivimos.
    Le llaman democracia pero es falso. Sería mas ajustado llamarlo partitocracia.
    Y dentro del sistema de partitocracia, es que ni dentro de los partidos existe democracia. Existe una jerarquía y una obediencia militar. Los partidos están gobernados por una camarilla de media docena de personas, que no solamente mandan absolutamente en el partido, si no que si llegan al gobierno mandan en los destinos del país seis personas que hacen y deshacen.
    (En un país desarrollado en realidad nunca mandan los gobiernos, pero para entendernos). Por lo tanto, vivimos en una partitocracia militar.
    En éstas circunstancias no tienen demasiado sentido las asociaciones ciudadanas al margen de los partidos. Porque evidentemente no sirven para casi nada ya que ni se les escucha ni en consecuencia se les hace caso.
    Son solamente floreros decorativos que a los partidos les caen bien siempre que no molesten demasiado. Por lo tanto, no cabe la extrañeza de que la gente pase, de que la gente se acomode en el escepticismo. Escepticismo que para el 50% se rompe cada cuatro años porque le han hecho creer que su voto sirve para mucho. “Danzad, danzad, malditos”.

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  8. Maialen Lizarra:

    Yéndonos por los cerros de úbeda, os recomiendo este artículo en la linea de lo que comenta bidebi: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=98685

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  9. Nynaeve:

    @M Carmen

    Ya dije que estaba generalizando y no me gusta, pero es que por mucho que sean muchas personas, en términos absolutos son muy pocas.

    Otra cosa es que a mi me encante observar cómo parte de la juventud está abriendo los ojos que mi generación ha ido cerrando…

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  10. Nynaeve:

    @Bibedi

    Es una frase retórica que intenta (veo que sólo con un éxito parcial) resumir gran parte de lo que tú has dicho.

    Vivimos en esta sociedad y los cambios no suelen gustarnos. Nos va “razonablemente bien” así que nos acomodamos. El problema viene cuando ese “razonablemente” se empieza a tornar en ir quitando poco a poco esas comodidades. Se soporta hasta cierto punto. El miedo “lo aguanta” hasta cierto punto. Hay una barrera. Esa es la que yo “dramáticamente” he expresado como hambre. Pero no es sólo eso. Es cuando ya no podemos confiar en que se obtengan los servicios públicos básicos.

    Qué la razón es la sociedad en la que vivimos. Sí, que en general gran parte de la izquierda ha ido cediendo paso a paso hacia el capitalismo, también es verdad. Qué eso precisamente ha roto el equilibrio dónde se sienten a gusto esa gran mayoría, pues también.

    Pero en lo que no estoy de acuerdo contigo es en lo de que las asociaciones ciudadanas les dan más o menos igual. De hecho en muchas ocasiones se han apropiado de ellas.

    O les generan clientismo con sus subvenciones.

    Al poder, sea partitocrático, no le gusta la disidencia y cualquier movimiento ciudadano se puede convertir en un grano en el culo cuando menos se lo esperan (grano en el culo desde su punto de vista). De ahí que se trate de poner palos en las ruedas de gran parte de ellas.

    Los antiglobalización son cuasi terroristas si uno ve las noticias (por ejeplo).

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