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La que viene

08.06.2010 (10:01 pm) – Filed under: Autores ::

Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política
Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política

Tendríamos que dar por supuesto que para septiembre el escenario será sustancialmente distinto. O bien ETA ha declarado una tregua indefinida y la Izquierda Abertzale declara que tal tregua implica la confirmación definitiva su exclusivo liderazgo no violento. O bien, ante la no declaración (con o sin atentados) la IA declara de forma clara e incondicional su desconexión respecto ETA.

El supuesto es bastante probable en cuanto que obedece a una autoevaluación de la relación costes/beneficios de resultados contundentes. La IA sabe hoy que ya no existe ningún beneficio en el mantenimiento del apoyo o tolerancia respecto a ETA. Su desconexión sólo genera beneficios y, además, en todas las dimensiones: fortalecimiento organizativo, legalización, posibilidades de iniciarse un proceso dialogado hacia la autodeterminación, etc. En el caso de ETA una evaluación racional debería llevarles inevitablemente a la tregua. El problema es que ETA a la hora de evaluar tiende a regirse por limitados e irracionales criterios militares, lo que le conduce sistemáticamente al error. En todo caso lo que resulta muy probable es que la IA en septiembre haya tomado la decisión irreversible de la desconexión con ETA (se halle, o no, esta activa).

Esta nueva situación plantea nuevos retos. A partir de ese momento el protagonismo en el proceso pasa a manos del Estado. El debe legalizar o facilitar la legalización de la IA, para así legitimar una nueva situación en la que, en un contexto estable de no violencia, todas la fuerzas políticas entran en la confrontación electoral y eventualmente en un diálogo dirigido al cambio del marco jurídico-político. Sin embargo, en este caso la evaluación del coste/beneficio no conduce a resultados tan claros como en el caso anterior. El actual Gobierno perdería aún más en credibilidad y en perspectivas -¡y en resultados !- electorales, caso de apoyar un proceso de legalización sólo a partir de declaraciones de paz de ETA, o de la IA, o de los dos. La afirmación no merece excesiva discusión. A aquellos que dicen que el Gobierno podría ganar presentándose como aquel que pacificó el País Vasco deberíamos decirles que el mensaje que recibirán, con desagrado, gran parte de sus potenciales votantes será que el Gobierno ha cedido a la presión de los malvados nacionalistas vascos a cambio de una “increíble y falsa” promesa de paz (hablamos del Gobierno… de España ). A tal argumento se añadirá que lo que debe hacer el Gobierno no es legalizar, ni dialogar, ni hablar. Lo que debe hacer es detener y encarcelar para siempre a todos los terroristas y sus amigos. Y el argumento será bien entendido por sus potenciales votantes (insisto: hablamos del Gobierno de…. España) a quienes les importe muy poco la Paz en Euskadi; a quienes lo único que les interesa (y además, comparativamente, no demasiado) es la liquidación del terrorismo. Y punto.

Un panorama así lleva al Gobierno a una evaluación negativa, en cuanto que aparecen como sensiblemente superiores y, sobre todo, mucho mas ciertos, los costes respecto lo beneficios. La situación podría invertirse si se superase el nivel de declaración. Si, por ejemplo, ETA -con o sin acuerdo previo con el Gobierno- iniciase un proceso material y verificable de desmantelamiento.

Esta nueva y previsible situación asimismo conducirá a otras exigencias y sobre todo a otras dimensiones argumentativas a aquellos ciudadanos comprometidos en la lucha por la Paz en Euskadi. A aquellos ciudadanos o grupos sociales que reclamamos un paz permanente, una -a largo plazo- nueva situación política que consolide un escenario de no violencia. Más concreto a aquellos ciudadanos que recibimos el titulo oficial de “bienintencionados que hacen el juego a los violentos”; titulo otorgado por ilustrados políticos y astutos analistas mediáticos.

En ese nuevo y futuro escenario nuestra reivindicación principal debería ser la de la legalización y los argumentos a emplear deberían ser, sobre todo, de carácter principista. En la situación actual -en este escenario que podríamos definir como de pre-septiembre- en la exigimos el cese definitivo del violencia, nuestra demanda va dirigida -y así debe ser- prioritariamente hacia ETA y la IA, y utilizamos argumentos asentados en principios como el derecho a la vida sin exclusiones, la exclusión de la violencia en la confrontación democrática, etc. Pero debemos reconocer que el protagonismo en tales demandas está asumido precisamente por el actor al que va dirigida nuestra reivindicación: la IA. Y en esta organización o movimiento, la argumentación dominante (no la única) tiene carácter estratégico. La evidencia, incluído el muy largo plazo, de la superioridad de los beneficios sobre los costes en el caso del fin de la violencia. Ello implica que hoy nuestro discurso de principios suene como un telón de fondo, como un apoyo ético a una, por otro lado irreversible, opción política estratégica.

Pero mañana, en el escenario post-septiembre, la situación va a exigir que pase a primer plano la argumentación basada en principios. Va a ser el momento de afirmar que, al margen de los problemas tácticos que el Gobierno tenga con su coyuntura, lo que está en juego es una cuestión de justicia democrática. Que resultará democráticamente insostenible dejar fuera de la confrontación política y electoral a movimientos u organizaciones que han manifestado de forma indubitada su no conexión -su rechazo- con formas violentas de acción política. A lo mejor estamos adelantando acontecimientos y ciertamente mas vale seguir presionando para lograr el primer escenario de noviolencia, pero también auguramos que superar ese segundo reto, el de la Otra exigencia democrática, va a exigir un esfuerzo colectivo superior. Veremos.

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4 Responses

  1. Paul Rios:

    Me parece que has dado en el clavo. En el caso de que lleguemos a septiembre sin una clarificación en el tema de la violencia poco habrá que hacer. En cambio, si hay novedades como las que tú comentas, entonces la prioridad será lograr la legalización de Ezker Abertzalea. Es un condición necesaria para poder abordar un proceso de paz y de mejora de la convivencia. Mi olfato me indica que esa es la hipótesis más probable, así que a la vuelta del verano nos espera un fuerte trabajo para que el Gobierno adopte una actitud facilitadora.

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  2. OrrantiaTar:

    Salud.
    Salud.
    De acuerdo con ambos. Por apuntar una ampliación de las reflexiones y análisis descrito por Ibarra y apuntalado por Rios, entiendo que es muy probable que ETA pare de joderla, que la IA se desentienda de la ‘lucha armada’ por motivos obvios de rentabilidad política en final de trayecto para tanto sacrificio y esfuerzo… Y Me atrevo a aventurar por olfato que el Gobierno de España asumirá costes que amortizará con una campaña de comunicación ad hoc que habrá de ser controvertida, discutida y denigrada por la Oposición y muchas de las victimas de ETA al alimón. Si hay tiempo y se invierte lo suficiente en medidas políticas generosas y controladas y en campaña de comunicación y el PSOE se mantiene unido, para él serán mas los beneficios que los daños electorales en España. ¿En Euskadi?… Lo tienen más jodido con la opción IA en la baraja electoral, el PSE deberá prepararse a pactar con sus antiguos enemigos… o, quizá, un tripartito PNV-PSE-IA…? Mas hipótesis son igualmente probables y alguien debería estar ya trabajando sobre ellas… La Paz no es una declaración sino una consolidación de opciones de nueva democracia en Vasconia, Euskadi y Navarra, de momento… Por soñar que no quede.

    Bien cordialmente. Casi siempre es un placer leer a Pedro, y a Paul.
    Mikel Orrantia -Tar

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  3. bidebi:

    Pues muy bien Pedro Ibarra, esa es una aportación inteligente a la solución por lo menos parcial del conflicto político.
    Y lo digo porque partes de algo que yo vengo repitiendo mucho en los foros. Me refiero a la dialéctica costos/beneficios. Que es una dialéctica o quizás un binomio pero quizás no una dualidad, en cuanto los dos conceptos deberían ir unidos, dependiendo uno del otro. Como en una fría relación mercantil.
    Y soy partidario de ese planteamiento para los que se pueden encontrar todavía dudosos del cese de la violencia de respuesta, porque es el único que puede dar resultados. En oposición al clásico ético o moralista, que no sirve generalmente para nada porque cada persona tiene sus moralidades, sus valoraciones y sus preferencias. Yo hasta me atrevería a decir que el ya mítico “valor supremo de la vida humana” no lo debe de ser tanto cuando lo devaluamos cuando nos interesa, p.e. en guerras “legales” o en auto-defensa. Únicos supuestos legítimos en los que la vida humana deja de tener valor y poco de supremo. Es decir, que la cosa ya no está tan clara cuando partimos de que nuestra propia vida tiene mas valor que la del otro. Quizás el “poner la otra mejilla” de la ideología cristiana sea mas coherente en este sentido. Pero la otra mejilla no la pone ni dios.

    Otro tema interesante es preguntarnos por lo que pretende en realidad el estado eliminando la violencia de ETA.
    Para mí, una cosa simple y solamente eso : eliminar la competencia en el principio del monopolio de la violencia que sustenta el propio estado.
    Monopolio que es legítimo solamente en un estado plenamente democrático que evidentemente no es el caso.

    Yo también he escrito varias veces que consideraría el próximo Septiembre la fecha adecuada para decisivas declaraciones de los agentes que despejaran el horizonte. Y creo que si esto no se produce sería mala señal. El tiempo creo que corre en contra de muchos intereses vascos, aunque otros piensen que el camino se debe de hacer despacio.

    ¿Qué pasaría a partir de Septiembre si lo deseado se produce?.
    Parece que la mayoría del nacionalismo español en realidad no quiere la paz por la paz, si no que lo que quiere es la derrota de ETA, de lo que representa y de paso la derrota de la ideología soberanista.
    Y este va a ser el gran obstáculo. Añadido a la utilización electoralista que el partido de origen franquista ha hecho y seguirá haciendo del conflicto armado y político.

    Por lo tanto, la ecuación que se nos presenta a los que creemos en la no validez de la lucha armada en el presente, puede ser la siguiente :
    - Planteamiento mercantilista y racionalista de costos/beneficios.
    - Argumentario de que Sin violencia todo es posible y de que la violencia de respuesta entorpece la solución.
    - Constatación a corto plazo de que sin violencia tampoco llegará la democracia. (Recordar que estamos hablando de exigencia de mínimos principios democráticos, no hablamos de opciones políticas partidistas).

    ¿Cómo salimos del entuerto?.
    ¿Cuánto tiempo pasará antes de que surja una nueva ETA?.
    Y la pregunta terrible : ¿está legitimada una respuesta violenta cuando se carece de cauces democráticos?.

    Y por último, hay una cosa que me parece sintomática.
    Dando por supuesto que se produzca la renuncia de ETA a la violencia, se nos dice que nos situamos el día después en un escenario en el que lo principal sería conseguir la legalización de todos los partidos políticos. Es decir, damos por supuesto que este estado, aún sin violencia de respuesta, no va a legalizar todas las opciones políticas. Es decir, damos por supuesto que este estado no es democrático, porque estamos diciendo sin decirlo que los partidos ilegalizados lo fueron por sus ideas.
    La democracia no se debería negociar sobre medidas excepcionales cuando además lo que supuestamente las originaron ha desaparecido.
    No me pareció legítima la participación de los demás partidos cuando uno de ellos fue excluido sin justificación democrática, pero es que ya me parecería el colmo su participación en el nuevo escenario si el estado se seguiría negando a legalizar todas las opciones. Entonces si que se podría decir, apaga y vámonos.

    La que nos viene.
    Económica y políticamente.

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  4. Alfondo:

    Veo verde el tema de la legalización, a no ser que la Ley de Partidos sea obviada por motivos de la más fina democracia.
    ¿Estrasburgo apoyaría esta moción? El balance costes/beneficios sería asi salvado.

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