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Movilización popular en Colombia para respaldar la negociación

31.10.2012 (10:06 am)

Yuveli Maritza Muñoz, Comité Permanente por la defensa de los Derechos Humanos

El inicio del proceso de paz es una posibilidad de solucionar políticamente el conflicto social y armado en el cual se ha visto inmersa Colombia país durante muchos años. Para la inmensa mayoría del pueblo colombiano, en especial para los defensores de derechos humanos que hemos venido luchando de forma imparable por la defensa de los derechos humanos, es positivo. Por fin se puede lograr en este proceso el respeto al Derecho Internacional Humanitario y una salida política y negociada al conflicto interno. De igual manera es una oportunidad de construir un mejor país con justicia social, democracias, paz y soberanía, a través del diálogo y la participación de la sociedad colombiana.

Uno de los mayores retos a los que se tendrá que enfrentar este proceso es el de trabajar por una paz estable y duradera, buscando evitar que se repita este conflicto, protegiendo a la población civil de los efectos del conflicto armado. Habría que buscar un acuerdo de paz que permita poner fin a la confrontación armada, que buscara reconstruir y sanar las heridas dejadas por la guerra de tal forma que se pueda avanzar en un proceso de reconciliación de una sociedad que ha sido fracturada por el conflicto.

Debemos defender, respaldar y proteger el proceso de paz con el fin de no permitir el sabotaje y la descalificación por parte de la derecha reaccionaria, tal y como ocurriera en el pasado.

Así pues, como ciudadanía, hay que propiciar iniciativas al proceso y crear propuestas que apoyen esta negociación con la garantía de que el gobierno nacional y la guerrilla las tomen en consideración para incorporarlas dentro de este proceso.

El papel que debería desempeñar la ciudadanía y la comunidad internacional es rodear la negociación y respaldarla a través de la movilización popular con el fin de aislar a los que se oponen al proceso, evitando las provocaciones o sabotajes. Asimismo conformar un evento nacional e internacional que tenga amplia repercusión en el país y en el exterior para defender este proceso de paz contribuiría a su consolidación.

Juventud, paz, expresionismo abstracto y levadura crítica

30.10.2012 (10:02 am)

Maialen Lizarra
Maialen Lizarralde, Lokarri

¿Qué es paz, conflicto o violencia? ¿Es posible un lenguaje común? ¿Qué puede aportar la juventud a la construcción de la paz?

El pasado sábado 27 de octubre Lokarri organizó un taller de formación sobre cultura de paz y transformación de conflictos con la lente puesta en la juventud, de la mano de Kristian Herbolzheimer (Conciliation Resources). Miembros de diversas organizaciones juveniles se juntaron para, conjuntamente, escuchar y aportar su visión y salir así con algunas pinceladas sobre todas esas preguntas. Entre ellas estaban jóvenes de Alternatiba, Aralar, EGI, Ezker abertzalea, Gazte Abertzaleak, Juventudes Socialistas de Euskadi, Juventudes Socialistas de Navarra, Gazteok Bai, EGK y STEE-EILAS, y muchos otros excusaron su presencia.

El día empezó con una telaraña hecha entre las personas participantes y muchas preguntas que resolver durante el día. Kristian Herbolzheimer, con su amplia experiencia en procesos de paz (Colombia y Filipinas, entre otros) comenzó explicando las tendencias internacionales en construcción de paz y ofreció una perspectiva de cómo han sido y cómo son hoy en día los conflictos violentos de todo el mundo. Acabó esta parte con una frase que se fue asumiendo según pasaban las horas: La paz es una construcción colectiva. Todos y todas tenemos un papel que jugar.

Se continuó con los conceptos clave: paz, violencia, conflicto y guerra. ¿Qué significan para las personas participantes? ¿Qué consensos hay en el mundo de la construcción de la paz? Las y los jóvenes debatieron con profundidad, unieron conceptos con la realidad concreta del proceso vasco hacia la paz, escucharon las diferentes definiciones y al final se pudieron detectar significados comunes, asumiendo que tanto los significados como el lenguaje no son cerrados, sino que son algo dinámico que cambia con el tiempo y el desarrollo de cada sociedad e individuo.

Kristian ofreció un resumen muy visual sobre qué es la construcción de la paz:

Este cuadro expresionista-abstracto de Pollock, representa el caos que supone un proceso de paz a primera vista. Hay diferentes colores, diferentes formas, diferentes capas, pero todas imprescindibles, como son los actores, los caminos en la construcción de la paz. En el caos creativo se acaba generando una obra de arte. Para que salga bien hace falta tomar riesgos, tener una meta clara pero asumiendo que no sabes con qué te vas a encontrar, pensando que hay otra manera de hacer las cosas y no estando satisfecho con lo que hay, teniendo imaginación y creatividad para probar cosas diferentes. Lo que hagas generará incomprensión, te acabará quemando porque te sentirás incomprendido, pero hacen falta personas que sean la levadura crítica, esa levadura que hace subir a la masa. Eso es ser constructor/a de paz.

Y así el día fue respondiendo y a la vez haciendo nuevas preguntas: la participación de toda la sociedad es muy importante para construir la paz, pero ¿cómo hacerlo? Como jóvenes, ¿qué aportación específica podemos hacer a la construcción de la paz? Creatividad, apertura, estar libres de odios pasados, capacidad para relacionarse con normalidad…

Unos 20 jóvenes se  juntaron el sábado para pasar todo el día en un taller de formación entre jóvenes de distintas sensibilidades, con apertura, curiosidad y ganas de continuar. No hace falta mucho más para saber que esto es una aportación concreta a la construcción de la paz. Toda una capa de un cuadro expresionista abstracto, donde posibles levaduras críticas se mueven en caminos irregulares, coloridos, en un desorden ordenado.

Claves para una negociación exitosa en Colombia

26.10.2012 (12:15 pm)
Kristian Herbolzheimer Conciliation resources

El éxito de las nuevas negociaciones de paz depende de la voluntad efectiva de las partes, de tener representantes capacitados para la negociación y de un diálogo nacional paralelo a la negociación. Ciertos hechos actuales abren el camino hacia la paz:

- Las FARC anuncian el fin del secuestro y llaman a negociar

- El Presidente reconoce el conflicto armado, lidera reformas políticas, y apunta a “la victoria de la paz”.

- Las FARC aceptan diálogos en el exterior.

- La gestión de la información: la confirmación de los diálogos tomó por sorpresa al país.

- La disposición inmediata del ELN de converger en un proceso de negociación.

- La apuesta radical por la paz de sectores sociales, sobre todo los indígenas.

- La emergencia con fuerza de la Marcha Patriótica como nuevo espacio social y político de la izquierda.

- La perseverancia de Noruega en su labor pacificadora.

- El protagonismo de América Latina en el acompañamiento internacional.

El hastío de la guerra

Tanto gobierno como insurgencia parecen haber entendido que la guerra ha sido un fracaso: muy pocos han ganado con el conflicto, y la inmensa mayoría ha sufrido –de forma directa o indirecta– las consecuencias de la confrontación. Hoy el país está hastiado de violencia. Con el tiempo la sociedad podrá reflexionar sobre las responsabilidades colectivas en la continuación de una espiral de violencia tan prolongada.

Buenos negociadores

El gobierno tiene bien identificados los argumentos, los métodos y los márgenes para la negociación, y está preparado para abordar los retos que enfrentará tanto en la mesa de negociación como ante la oposición que puedan despertar los diálogos.

La guerrilla estará menos preparada. La asimetría en recursos humanos y económicos que se da en las guerras internas también se reproduce en los escenarios de paz; la guerra no da tregua y no permite preparar escenarios de construcción de paz. Además, la mayoría de los cuadros de las FARC con experiencia de negociación han muerto.

Ambas partes deben dialogar con todo el apoyo técnico y político necesario.

Un diálogo nacional

El protagonismo inicial es del gobierno y la insurgencia. Pero la transformación real de los problemas estructurales es una tarea colectiva que involucra a todos los agentes sociales, políticos y económicos. A este efecto convendría convocar iniciativas que conduzcan a un Diálogo Nacional para establecer un diagnóstico compartido sobre los múltiples conflictos y el proceso para superarlos. El objetivo de este Diálogo Nacional sería identificar un horizonte común del cual nadie se sienta excluido. Al mismo tiempo la paz es también un proceso personal. Ningún acuerdo de paz cura las heridas, la desconfianza y la prevención tan arraigadas tras décadas de confrontación.

Innovar para no fracasar

Todos los países en transición hacia la paz comparten el reto de innovar para lograr mejores resultados. Algunas de las tendencias globales sugieren:

- Crear equipos de negociación plurales, donde gobierno e insurgencia combinan cuadros propios con personas externas que aportan experiencia y representatividad de múltiples sectores, juntando fortaleza política, experiencia técnica, diversidad de opinión y capacidad de empatía.

- Dar protagonismo a las mujeres en la deliberación y en la toma de decisiones. Ellas aportan visiones complementarias, imprescindibles para el éxito del proceso.

- Rodear las negociaciones con mecanismos híbridos de apoyo e implementación, donde confluyen actores armados, instituciones, diplomáticos y sociedad civil.

- Reconocer el valor y fortalecer las otras vías hacia la paz: el empoderamiento ciudadano, el fortalecimiento de la democracia, la defensa de los derechos humanos, el desarme de la palabra, la transformación ética y cultural, el valor de la diferencia, la paz personal…

La paradoja de un escenario de negociación consiste en que las partes que se enfrentan también se necesitan: un nuevo fracaso sería una derrota colectiva, para la insurgencia, para el gobierno, para el país y para la comunidad internacional.

Esta paradoja es motivo de esperanza.

Reflexiones sobre “Hablan los ojos”

23.10.2012 (11:50 am)

Mikel Casado (Miembro de Lokarri)

El pasado 17 de octubre, con motivo de la celebración del primer aniversario de la Conferencia de Aiete, tuve ocasión de ver el estreno del documental “Hablan los ojos”, en el que se ve dialogar, cara a cara, víctimas de un lado y otro del conflicto que parece haber visto el final definitivo. Como miembro de Lokarri que soy, me gustaría comentar un par de aspectos que el documental explicita, y que tienen gran importancia en cuanto a la forma de encarar el futuro. Al mismo tiempo, me gustaría que esos comentarios sirvieran como una aportación más para la comprensión del fenómeno. Esos dos aspectos son la reconciliación y el relato, y, por encima de ambos, el diálogo.

Creo que lo que en realidad está en juego es la verdad. Cada cual cree estar en posesión de la suya. Pero al mismo tiempo, el ser humano, es un buscador de la verdad. Pero, como la verdad no existe como absoluta, se tiene que conformar con verdades compartibles. Claro que para ello es necesaria la previa actitud positiva de acercarse a otras visiones. El estudio, la lectura, pueden ser formas de hacerlo. El diálogo es otra forma. Decía el filósofo Gadamer que, a falta de verdades absolutas, la verdad aparece en el diálogo. Y tal diálogo puede servir para la reconciliación y para el relato.

En cuanto a la reconciliación, el documental expone de una manera sencilla, nada pretenciosa, la magia que en algunos casos puede surgir del diálogo, del intercambio de ideas y sentimientos entre dos personas que en un principio podrían considerarse antagónicas e irreconciliables.

Pero claro, en el diálogo hace falta aceptar hablar y escuchar. Pero puede que a ese diálogo, a ese intercambio de ideas y sentimientos, aunque se acuda con buena voluntad, acuda alguien con la intención de no cambiar un ápice algunas de sus verdades, o de no dejarse llevar más allá de los límites previamente autoimpuestos. Es decir, que alguno de los interlocutores, por las razones que sean, no esté dispuesto a tocar algún aspecto que le resulte demasiado espinoso, doloroso o escabroso. Y puede que lo consiga. Y ello es respetable, mucho mérito tiene el exponerse, aunque pueda, a priori, ser mejor ir totalmente abierto.

Pero también es posible que, en el transcurso de la conversación, bien por las razones o sentimientos expuestos por el otro interlocutor, quien previamente no estaba dispuesto a pasar de una autoimpuesta línea roja, se vea superado por la situación y, liberado de alguna rigidez, sentirse más capaz de soltar ideas, emociones retenidas, y comunicarse más fácilmente, más humanamente, con quien tiene enfrente y comprenderlo, incluso de abrazarse. Es lo que tiene el diálogo, que no sabemos qué vamos a encontrar ni en los otros ni en nosotros mismos.

Creo que en el documental se ve algo de esto. Esta suerte de, llamémoslo magia, puede o no darse en ese momento, pero puede ocurrir en otro, si se está dispuesto a llevarlo a cabo. Se trata de intentarlo, cada diálogo puede no ser definitivo, pero sí puede ser una gota que va calando y formando parte de nosotros, de nuestra forma de ver el fenómeno, y haciendo más fácil la comprensión de los otros. Eso es algo que conviene a quienes han sufrido una u otra forma de violencia y a la sociedad entera.

El segundo aspecto que quiero comentar es el del relato. Parece que hay quienes ven preciso encontrar el relato total, la historia realmente sucedida en las últimas décadas. Como si tuviéramos que aceptar que sólo hay un relato y levantar acta de ello. Me parece a mí que esto tiene algo de reminiscencia religiosa, una especie de nostalgia de la verdad absoluta divina que, a pesar de haber sido arrumbada por el descreimiento, aparece de otras maneras. Buscar el verdadero único relato total o historia de lo acontecido en las últimas décadas es algo legítimo, aunque sea imposible. Pues no podemos esperar que haya un solo relato, ya que no hay un ojo superior absoluto, divino, que haya hecho una fotografía total, espacial y temporal, de la historia del conflicto

Se ha repetido hasta la saciedad que cada uno de nosotros, como individuos, conocemos (o creemos conocer) la realidad histórica a través de unas gafas invisibles, que no son otra cosa que los sentimientos, prejuicios o intereses. Por eso unos ven lo que no ven otros, o lo ven de diferente color. Decía Pascal que no sólo pensamos con la razón, también con las vísceras. Pues lo mismo ocurre al mirar la realidad. De modo que pueden escribirse tantos relatos como individuos perceptores. Aunque sí es cierto que el relato que alguien hace se puede parecer más a los relatos de otras personas que comparten afinidades ideológicas o los mismos tipos de sentimientos, prejuicios e intereses. Pero no hay un relato único verdadero que se pueda imponer al resto.

En el documental también se ve algo de esto pues se aprecia que entre los interlocutores no hay acuerdo sobre un solo relato, pero se está dispuesto a compartir el propio, exponerlo a los demás sin ánimo de imposición, pero sí dispuestos a, escuchando las versiones diferentes, hacer correcciones sobre el propio, ver verdades que antes no se habían tenido en cuenta, sufrimientos vividos por otros, sentimientos que no hemos vivido. Sólo tenemos retazos parciales, aristas más o menos imperfectas de lo ocurrido, que esperan completarse en un diálogo sincero, abierto, con unos y otros, duradero en el tiempo, casi eterno. Cada vez nos acercaremos más, sin llegar nunca a ello, a la verdad. Y en ese dialogar se facilita la convivencia, la reconciliación. Quizá lo más importante sea el camino más que el punto de llegada.

Por eso el documental es una oportunidad para descubrir el diálogo no sólo como instrumento sino también como contexto en el que nos acerquemos a reconciliaciones y a relatos compartidos.

A continuación puedes ver íntegro el documental “Hablan los ojos – Parlen els ulls”

Retos del próximo gobierno

22.10.2012 (10:04 am)

Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política
Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política

(Este artículo está publicado en el número 41 de la revista Haritu, fechado el 9 de octubre)

Se supone que próximo Gobierno deberá consolidar el proceso de paz y la normalización de la convivencia

El asunto plantea varias dudas. Por un lado no sabemos quien va a estar en el próximo gobierno, con lo cual a lo mejor, hacer un catálogo de buenos deseos y demandas puede ser ejercicio muy inútil. El próximo Gobierno a lo peor nada tendrá que ver con nuestras sentidas y sinceras peticiones, pero no porque las vea difíciles de poner practica sino porque, sin más, es contrario a las mismas. Haríamos, pues un relato que nada tiene que ver con la realidad porque no tiene ninguna cercanía con lo posible.

Pero también es verdad qua podemos admitir como muy probable que surja un futuro Gobierno proclive en principio a poner en marcha mediadas dirigidas a asumir nuestras demandas de paz y normalización. Es muy probable que el nacionalismo vasco democrático en alguna, o en las dos, de sus hoy, dos versiones, este prioritariamente presente en el gobierno. De antemano tal Gobierno parecería muy interesado en hacer cosas relacionadas con la paz y la normalización.

Sin embargo la duda mas profunda, el problema que entiendo mal definido, es de carácter conceptual. No esta claro cuál es esa paz que debe restaurarse y cual es esa anormalidad que debe normalizarse. No se trata tanto de buscar una adecuada respuesta a un problema. Es algo previo. Es una pregunta: ¿cuál es el problema?

Empecemos con el asunto de la paz. Se puede definir la misma de varias maneras

1. La ausencia de confrontación política armada en el territorio. Pues esa paz ya parece lograda. Uno de los contendientes ha dicho que lo deja de forma incondicional. Luego ya no hay guerra. O sea que desde esta perspectiva no tiene demasiado sentido demandar la paz.

2. Otro enfoque mas riguroso es el que nos habla de la paz como de una situación de convivencia armónica, porque la misma está asentada en la libertad, la igualdad, la justicia y el bienestar de todos lo ciudadanos. Es cierto. Pero también lo es que tal paz y su obtención poco tienen que ver con la confrontación violenta que hemos tenido en las ultimas décadas. En consecuencia deberá demandarse a ese futuro gobierno, como a cualquier otro gobierno y mas allá de la confrontación violenta habida en su territorio, que lleve a cabo políticas de justicia igualdad, etc dirigidas a asentar una verdadera paz

3. Un tercer enfoque es el preventivo. Aquel que hace referencia a demandas y decisiones políticas que impiden o disuadan a determinados grupos a volver a la guerra. Políticas que deslegitiman la vuelta a la violencia. Porque las razones esgrimidas para su vuelta, aparecerán como injustificadas, dado que las decisiones políticas que se implementen irán en la dirección solicitada por los potenciales grupos proclives a la opción violenta. Por el contrario, en un escenario así parecería que tales grupos tendrían causas justificadas para reiniciar la violencia caso de que no lleven a cabo esas decisiones políticas cercanas a sus demandas. Fea conclusión. Acerquemos el asunto. Es bueno y deseable que el nuevo Gobierno Vasco establezca conversaciones interpartidarias dirigidas a discutir, y eventualmente establecer, un nuevo marco de autogobierno. Es bueno y deseable porque es más democrático y porque avanza hacia lo que desde la perspectiva nacional, es deseado por una mayoría de la población. Es bueno y deseable por democrático y por justo. Nada tiene que ver con la paz. Y si tiene que ver con la paz, mal asunto. Quiere decir que ETA, al margen de su declaraciones, todavía no se cree que su cierre es incondicional; que por tanto, para ellos, la paz es la concesión de sus demandas políticas. Por eso, para no alimentar ese posible malentendido (por no llamarlo, ya a estas alturas, increíble ignorancia ) no resulta bueno y deseable pedir la paz. Hay que pedir democracia.

4. Finalmente cabe entender que cuando hablamos de paz pedimos la concreta desaparición de las consecuencias de la guerra . Hay paz -sería mas exacto decir hay más paz- en cuanto se eliminan o al menos alivian, las heridas del enfrentamiento armado. Aquí sí parece que el futuro Gobierno debería y podría hacer cosas concretas. Presionar para que se establezca un camino de salida digna para los presos y para la vuelta de lo exiliados. Y apoyar con todas las medidas de solidaridad posible a las victimas. A todas las victimas por igual.

Lo de la normalización en general también es asunto algo confuso.

Me permito reproducir lo que escribía hace un par de años sobre el discurso del PSE después de asumir el Gobierno de Euskadi, cuando afirmaban su compromiso de cambiar para lograr la normalidad. Literalmente esta es la crítica que hacia:

“(Es al revés. Lo normal es …no cambiar ) Lo normal es dejar las cosas como están. Si se proponen como un gobierno de izquierdas deberían exigir más …anormalidad. Lo normal es lo que hay. Y no puedo creer que al nuevo gobierno le gusta lo que hay.

No se sostiene (la promesa de normalidad) porque…el debate entre normalidad y anormalidad, diseccionado racionalmente, conduce al estricto vacío. Al absurdo. Los que estaban de acuerdo con algunas propuestas del viejo gobierno (nacionalista ) ¿eran una cuadrilla de anormales? Los votantes de izquierda del nuevo gobierno que quieren que este haga una política social transformadora ¿son también anormales por exigir cambios sustanciales? ¿Son normales los gobiernos que promueven el que el personal no se preocupe de los grandes retos de la gestión publica? (me refería a la propuesta de Nuevo Pacto Estatutario de Ibarretxe ) ¿Son más normales que aquellos que introducen en el espacio publico cuestiones de alto significado político? Preguntas de imposible contestación porque se basen en un concepto absurdo y…perfectamente inútil para definir y valorar la acción política “.

Este discurso y concepto de la normalización debe ser mirado con mucho cuidado. Y con mucha prevención.

Así por ejemplo, si la Izquierda Abertzale habla de normalización ¿de que habla? Si lo anormal era la violencia, ya no hay que establecer la normalidad. Esta ya existe dado que ha desparecido la anormal violencia. Si afirma que la normalización consiste en el establecimiento de un nuevo marco jurídico, parece que si lo normal es lo que hay, lo anormal, aunque probablemente justo, sea pedir el cambio. A no ser que pretendan…tranquilizarnos. “Nuestro” nuevo Gobierno -dicen- instaurará la normalidad. Con ello la emoción que se quiere transmitir a los ciudadanos es que tras un época plagada de sobresaltos, y aun de espantos, ahora pasaremos a tiempos de sosiego en los que el gobierno hará, cosas normales, para que nosotros podamos llevar un vida también normal. Pues qué bien. Pero no se sostiene. Porque la guerra ya se acabó por lo que en este extremo nada debe normalizarse. Y por otro lado lo que se supone que quieren hacer es cambiar el status de autogobierno. Abandonar la normalidad de lo que existe, de lo que se autoreproduce cotidianamente. O sea que no nos tranquilicen. Que nos parece muy bien que quieran cambiar. Pero que llamen a las cosas por su nombre.

El concreto asunto de la normalización de la convivencia puede tener otra dimensión. Es cierto que, abandonado este pantanoso y sinsentido discurso de la normalización, el nuevo Gobierno sí debía y sí podía hacer algo para que convivamos mejor. Tendríamos que definir que es convivir mejor y que al respecto podría hacer el gobierno.

El Gobierno podría actuar en el terreno de la reconciliación colectiva social. En ésta no aparecen daños directos materiales tangibles visibles, individualizables. No nos referimos por tanto a los familiares de asesinados, a los lesionados, torturados, amenazados (de realmente amenazados). Hablamos del conjunto de sociedad que ha percibido que se vulneran las normas de convivencia social. Que, con mayor o menor cabreo, no ha sufrido un daño directo, sino que como miembro de esa sociedad ha sentido que las relaciones de convivencia estaban siendo destruidas por la violencia.

Con este escenario en mente, lo mas deseable y probablemente lo único posible, es acordar colectivamente la falta de legitimidad del daño causado y el compromiso claro de que nadie, elegirá la acción violenta por razones o exigencias políticas y/o sociales. Deberían en esta línea especificarse todas las formas de violencia que se rechazan, lo que supondría implícitamente aceptar otra formas de violencia tales como la presión colectiva en la movilización social y/o la coacción legal y legitima del Estado. Y en el impulso, y aun la materialización, de este acuerdo colectivo, el nuevo Gobierno puede tener un papel determinante.

Diálogo, consenso y unilateralidad

19.10.2012 (10:29 am)
Paul Rios, Coordinador de Lokarri
Paul Ríos Coordinador de Lokarri

Esta semana estamos celebrando el aniversario de la Conferencia Internacional de Donostia y el final de la violencia de ETA. Estos hechos, junto a la legalización de Sortu, han permitido lograr las condiciones para un proceso de paz irreversible. Son los puntales para considerar que nadie se tenga que sentir amenazado y/o excluido por su forma de pensar. Son la garantía para garantizar la seguridad y la libertad de todas las personas.

Pese a estos acontecimientos, aún hay quien se empeña en mantener un discurso anclado en el pasado cuando objetivamente hay datos más que suficientes para pensar que el final de la violencia de ETA no tiene vuelta atrás. En otoño se cumplen  tres años desde que ETA cometió su último atentado planificado y dos años desde que hizo pública su decisión de no cometer acciones armadas ofensivas. También casi desde hace dos años no emplea la extorsión del impuesto revolucionario, como recientemente ha confirmado el presidente de los empresarios de Navarra. Por si fuera poco, la Comisión Internacional de Verificación confirma el hecho de que ETA mantiene su compromiso con el final de la violencia. Finalmente, el propio Ministerio de Interior sostiene que no hay datos que lleven a pensar un replanteamiento de la decisión tomada.

El gran obstáculo al que se está enfrentando el proceso de paz es la exigencia del Gobierno de la disolución de ETA como condición previa para abrir contactos, cuando la propia ETA reclama esos contactos para avanzar hacia el desarme y el desmantelamiento. Así planteado, este dilema tiene difícil solución mientras uno de los dos no cambie su decisión. En este estado de cosas, conviene recordar cuál ha sido una de las grandes claves para que el proceso de paz se haya puesto en marcha: la unilateralidad. Ésta debe ser la guía para que el proceso se consolide.

La unilateralidad implica que tanto el gobierno como ETA den los pasos que estén en sus manos para que haya un avance sustancial. Ya en primavera Lokarri puso el acento en fijar el protagonismo del proceso en la sociedad vasca. Así, ambos deben reflexionar sobre lo que tienen que hacer para atender a los deseos sociales mayoritarios de paz, Derechos Humanos, inclusión, pluralismo, diálogo y convivencia.

En este sentido, conviene clarificar y dotar de legitimidad a la voluntad de la ciudadanía. Nada mejor para ello que los partidos políticos pongan en marcha un espacio de diálogo donde consensuar una agenda de desarme, desmantelamiento y reintegración. Esta agenda debería recoger una serie de llamamientos al Gobierno y a ETA para que den los pasos unilaterales que la situación requiere.

La situación a partir del 21 de octubre, momento en el que se celebrarán elecciones en la CAV, es ideal para lograr este objetivo. El próximo parlamento será el primero en el que estén representadas todas las tradiciones políticas sin que la amenaza de la violencia de ETA esté presente. Así, se abre un periodo cuasi constituyente que debe ser un acicate para que todos los partidos den lo mejor de sí mismos para que, todos juntos, impulsen la consolidación de la paz. Conviene recordar que la responsabilidad de los partidos políticos, del gobierno y de las instituciones es dar solución a los problemas de la sociedad. No pueden resignarse ante las dificultades, menos aún en un momento como el actual, en el que se dan las condiciones y las oportunidades. La falta de acierto sería comprendido por la sociedad vasca; el no haberlo intentado sería, en cambio, inaceptable.

Celebración del Aniversario de Aiete

18.10.2012 (4:45 pm)

Ayer celebramos el primer aniversario de la Conferencia Internacional de Aiete. Para ello organizamos un acto sencillo en la misma sala en la que un año atrás relevantes personalidades internacionales y la mayoría de partidos políticos y sindicatos estuvieron reunidos.

Paul Ríos, coordinador de Lokarri, introdujo el acto:

Tras la introducción pudimos disfrutar del documental “Hablan los ojos”, producido por Baleuko y TV3, un relato construido a través del diálogo acerca del fin de la violencia y el necesario proceso de reconciliación.

Una vez finalizada la proyección hubo un interesante coloquio que podéis ver aquí:

Aniversario de la Conferencia Internacional de Aiete

17.10.2012 (12:22 pm)

Hoy celebramos el primer aniversario de la Conferencia Internacional de Aiete, un hito importante en el camino hacia la consolidación de la paz. Aquel día junto con relevantes personalidades internacionales, logramos reunir, en una fotografía inédita, a la mayoría de partidos políticos y sindicatos.

Ya que el aniversario coincide con la campaña electoral, en Lokarri hemos querido organizar un acto sencillo para celebrarlo. Concretamente, proyectaremos el documental “Hablan los ojos” en el propio Palacio de Aiete. Este trabajo es un relato de lleno matices sobre el fin de la violencia y el necesario proceso de reconciliación un año después de la Conferencia de Paz.

Tras el estreno del documental, producido por TV3 y Baleuko, habrá un interesante coloquio en el que participarán, entre otros, Gorka Espiau, director del “Hablan los ojos” y Paul Ríos, coordinador de Lokarri.

Hablan los ojos

16.10.2012 (9:26 am)

Hoy martes 16, a las 21.50h TV3  estrena “Parlen els ulls – Hablan los ojos“, un documental dirigido por Gorka Espiau y producido por Baleuko, que muestra la magia del diálogo para acercar las posiciones más alejadas después del final de ETA.

Todas las sensibilidades políticas tienen su relato sobre el fin de ETA, pero no hay diálogo entre sí. Cada uno trata de convertir su manera de interpretar los hechos en la historia verdadera. Este documental intenta romper esta espiral de incomunicación a través del diálogo entre seis relatos diferentes sobre el pasado y el futuro de la sociedad vasca al caserío Zabalgana del Museo Chillida.

El documental lo protagonizan dos víctimas del terrorismo (Rosa Rodero y Javi Asla), un militante de la izquierda abertzale que ha pasado 18 años en prisión (Joxean Agirre), la hija de un médico muerto tras recibir malos tratos (Tamara Muruetagoiena), una vocal del Consejo General del Poder Judical (Margarita Robles) y el ex director de Derechos Humanos del Gobierno Vasco (Jon Mirena Landa).

“Hablan los ojos” ofrece una fotografía con matices de la realidad vasca un año después del anuncio de ETA. Luces y sombras que nos permitan aspirar a un futuro relato compartido. ¿Viviremos una petición pública de perdón por el daño causado? ¿Qué pasará con los más de 700 presos de ETA? Como se debería tratar el proceso de reconciliación? Cada uno expone su relato, escucha, discute … y surge la magia en el momento más inesperado.

Coincidiendo con el primer aniversario de la Conferencia Internacional de Aiete, Lokarri ha organizado un acto sencillo para celebrarlo donde se proyectará “Parlen els ulls – Hablan los ojos” con un posterior coloquio con Gorka Espiau y algún protagonista del documental. La cita es mañana miércoles 17 en el Palacio de Aiete de Donostia-San Sebastián a las 19h. El aforo está completo.


Propuestas de UPyD para consolidar la paz

15.10.2012 (5:08 pm)

Lokarri ha solicitado a todos los y las candidatos y candidatas que graben un vídeo en el que resuman sus propuestas sobre los pasos que deben darse para impulsar el proceso de paz y la normalización de la convivencia, son los candidatos a consolidar la paz. A esta petición han respondido Patxi López, Iñigo Urkullu, Laura Mintegi, José Navas, Mikel Arana y Aitor Urresti.

El candidato a lehendakari por UPyD, Gorka Maneiro, no ha querido participar en esta iniciativa. Aún así exponemos sus propuestas para consolidar el proceso de paz. ¿Qué opinas sobre sus propuestas?


- Programa electoral de UPyD:

http://www.gorkamaneiro.es/wp-content/uploads/2012/09/Programa%20Electoral%20Euskadi%20dictamen%20def-2.pdf

(página 47: “Defensa del estado de derecho y derrota de ETA”)

- Blog de Gorka Maneiro: http://www.gorkamaneiro.es/category/blog

- Twitter: https://twitter.com/Gorka_Maneiro


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