Proceso de paz
Dice el refrán que “dos no riñen si uno no quiere”. Podríamos aplicar esta filosofía popular a la situación, que ya se prolonga demasiado tiempo, de que “dos no acuerdan si uno no quiere”. Realmente esto ha sido así en las ocasiones anteriores, y no está muy claro que la situación esté cambiando hacia un proceso de paz duradero.
Entre las circunstancias que dificultan el avance hacia un acuerdo podríamos citar:
- El no reconocimiento de la “contra-parte” en el acuerdo.
- La minusvaloración del adversario, o la sobrevaloración propia.
- El peso del sufrimiento pasado, y el temor a defraudar el sacrificio realizado.
- La desmedida ambición que no permite conformarse con los términos de un posible acuerdo.
Para superar estas dificultades, tanto objetivas como subjetivas (en estos procesos a veces las subjetivas tienen más peso que las otras), y que se encuentran presentes en la mesa de negociación, lo aconsejable es mirar adelante y ser capaces de valorar los beneficios futuros que podrán compensar las hipotéticas pérdidas de un posible acuerdo.
El gobierno central parece crecido en su ofensiva, en la que no repara en detalles, ni en consecuencias, ni en los daños colaterales que su proceder pueda tener (o a lo mejor todo esto está bien calculado). Y en estas circunstancias es fácil interpretar esta actuación como provocación, con el riesgo de desencadenar reacciones de imprevisibles consecuencias.
Frente a este escenario delicado, hay que saludar las tentativas por buscar una alternativa política alejada de la violencia y vulneración de los derechos humanos, y que esperemos se abra camino a pesar de las minas que está encontrando a su paso.
No estamos precisamente en el mejor momento para un entendimiento entre las partes, lo que parece abocarnos a un nuevo período de incertidumbre y prolongación del sufrimiento. Por ello hace falta un nuevo protagonismo de otros agentes que puedan contribuir al clima favorable de un necesario proceso de paz, que ayude a superar las desconfianzas y ponga el punto de mira hacia el futuro.


















Gustiz ados esaten den guztiarekin. Baita ere, aurrekoan biktimei buruz esaten denarekin. Une honetan bai nire semea eta horrekin familia guztia estatuak biktimak bihurtu gaitu. Inolako deliturik egin gabe atxilotu eta kartzelatu dute, “supuesta pertenencia”, indizioak autoa egiteko: ezker abertzaleko gazteen topagune zein martxetan parte hartzea, herriko gazte asanladako partaide izatea, herriko kultur etxean bileraren bat egitea, … Politika honekin estatua eta bere “justizia”k familia, koadrila, koadrilaren familiak,gure bi herrietan ezagutzen gaituzten jendeak, ia herriko guztiak aterrorizatu egin gaituzte. ETAk egiten duena terrorismoa da, baina estatuak egiten duena ere bai. Enpatikoak izateko ezin dugu INJUSTIZIA INJUSTZIAZ borrokatu. Asertiboak izan gaitezan, gure ideiak, identitatea, eskubideak eta abarrekoak defendatuz baina besteenak errespetatuz.
07.04.2010(0:07)