Salir del laberinto
El único elemento con capacidad de transformar realmente el enquistado panorama político vasco es el abandono unilateral e incondicional de la actividad terrorista de ETA. Ni los debates en el seno de la izquierda abertzale que no condena la violencia, ni los documentos resultantes de esos debates anunciando la asunción futura de los principios democráticos son, por sí sólos, suficientes a estas alturas de la película. Ha sido la propia ETA, y quienes desde el ámbito político han unido su suerte a ella, quien durante muchos años ha tejido una madeja que ahora resulta imposible de deshacer. Han construido su propio laberinto del que muchos quieren escapar urgentemente, antes de que sea demasiado tarde.
La soledad con la que han tenido que hacer frente a la presentación en sociedad del documento Zutik Euskal Herria es reveladora. Tan sólo un partido y algunas voces, más a título personal que formal, han tomado con interés y han dado por buenos los postulados que en él se recogen. El resto, ha mirado con escepticismo, desconfianza, desinterés o incredulidad. Fiel reflejo de una sociedad hastiada de anuncios de procesos que luego malogran los de siempre.
Los responsables de la izquierda abertzale no han sido conscientes del cambio que ha vivido la sociedad vasca para con el denominado conflicto. Un cambio del que la propia izquierda abertzale, con los dos procesos de paz abortados en la última década, ha sido agente activo. No hace falta ser un avezado observador para medir la ilusión que generó, por imprevisto, el proceso de Lizarra, o el interés y la expectativa que surgieron tras Anoeta en el proceso labrado mano a mano con el PSE-EE y Zapatero y al que luego se sumó el PNV. Esta vez, el efecto pretendido por la izquierda abertzale con su debate y posterior documento ha tenido un efecto similar al de quien ha construido una habitación insonorizada y luego pretende hacer oír su voz más allá del habitáculo. Puedes gritar todo lo que quieras, pero no sirve de mucho.
El resultante de todo ese cambio silencioso es una sociedad que sólo espera ya el día en el que un portavoz autorizado anuncie el fin a tantos años de muerte, destrucción y dolor inútil. Sin más. El resto –el cambio político– , si tiene que ser, será. Y si no, no será. Pero nadie se rasgará las vestiduras ni en un caso ni en el otro. Eso sí: el nivel de exigencia con todo lo referido a los derechos humanos tiene ya un umbral que muy pocos están dispuestos a rebajar. La sociedad vasca no funciona con ETA en su sistema operativo. En el día a día, se ha hecho real el escenario “post-ETA”.
Nadie, o muy pocos, admiten ya salidas ventajistas. No se acepta un proceso en metamorfosis, que empiece de una manera y devenga en otra muy distinta para acabar siendo algo que no estaba en el guión. Si alguien espera todavía que el árbitro mire para otro lado en el minuto noventa para no pitar un fuera de fuego clamoroso y poder marcar así un gol por la escuadra, está equivocado. El Estado –léase PSOE, PP más todos los poderes que lo integran—se siente seguro y ganador, y sólo podrá aceptar ofrecer alguna contrapartida menor –en ningún caso del calado político que estuvo a punto de fraguarse en Loyola—cuando tenga la cabeza de ETA en una bandeja. Los partidos vascos, la mayoría, no están dispuestos a enredarse en un proceso para salvar la vida a una izquierda abertzale que, si consigue ser rehabilitada, aspirará a recuperar su propio espacio político.
A la izquierda abertzale sólo le queda un camino: o convence a ETA, o corta definitivamente la soga que les ata a la piedra que les hunde hasta el fondo. Como lo segundo es harto improbable –el acto trágico de matar al padre no suele ocurrir muchas veces en la historia–, sólo queda la opción de hacer ver a ETA lo positivo de esta salida. O, más que lo positivo, la probable desaparición paulatina del sangrante costo que su actividad está acarreando a lo largo de los últimos años a su mundo: incremento incesante de presos, algunos con condenas cercanas a la cadena perpetua; sufrimiento para cientos de familiares; detención de sus principales referentes civiles; expulsión de la arena política e institucional, con la merma de poder y dinero, y su inoperancia en la toma de decisiones; extensión de los juicios a ámbitos no directamente relacionados con su propia actividad pero que afectan a muchos ciudadanos.
Y todo ello, con una sociedad vasca que no sólo no se moviliza en solidaridad –salvo por cuestiones puntuales–, sino que incluso legitima con su participación las citas electorales en las que se ejecuta el denostado apartheid.
Llegados a este punto, ¿cómo puede la izquierda abertzale terminar de una forma más o menos ordenada con todo esto? Planteo varios puntos, aunque soy consciente de que se necesitarán muchos más:
-Hacer ver a ETA que se ha terminado. Que si quiere seguir en su camino de lucha armada tendrá que hacerlo en solitario.
-Convencer al Gobierno de que esta vez sí, va en serio, y otorgarle a través de los agentes internacionales que tanto se están esforzando por proclamar la sinceridad de la apuesta, firmes garantías de que la izquierda abertzale no va a apoyar ni amparar la violencia dentro de su acción política.
-Trasladar a los partidos vascos un compromiso para entrar en una mesa multipartita donde cada representante ostentará el poder que le otorguen los ciudadanos, pero donde ninguna organización militar puede tener ningún papel de tutelaje. Ello supone abandonar cualquier intento de enmascaramiento para hacer ver lo que no es. El esfuerzo para recuperar credibilidad tiene que ser importante.
-Ir desactivando poco a poco la frustración política que todo este escenario puede ir acarreando en una base que ha vivido demasiado tiempo en el delirio de quienes pensaron que podrían trastocar el orden de las cosas sólo porque alguien decidía quién podía vivir y quién no.
El poder transformador al que aludía al principio de este artículo es real. Sólo la desaparición de un elemento que ha estado presente en la vida de varias generaciones de vascos durante los últimos cincuenta años tendría la auténtica capacidad de cambiar las cosas. Ese cambio, incluso, podría ir en el sentido que dice propugnar ETA: una acumulación de fuerzas real en pos de un cambio de marco político. Veremos qué ocurre.

















He tenido que leer dos veces la frase: “Ni los debates en el seno de la izquierda abertzale que no condena la violencia”
19.03.2010(0:51)¿Cómo?
¿No estaremos fantaseando un poco?Yo podría hablar un rato de las prácticas policiales inmorales e ilegales que he sufrido.De un estado que utiliza sistemáticamente la tortura y ejerce el terrorismo de estado,no espero yo gran cosa.
19.03.2010(13:57)¿Fantaseando? Pues nada, nada, ustedes sigan con su realidad, sigan creyendo que pueden salir del callejon sin salida en el que se encuentran sin exigir y conseguir de ETA un cese unilateral, incondicional y definitivo de su lucha armada. Sigan sin reconocer, aunque sea en la intimidad, la absoluta derrota política del MLNV, y verán cómo no solo la derrota no desaparecerá sino que lo único que conseguirán será alargar unos cuantos años los efectos de esa derrota sobre sus espaldas. Con su pan se lo coman. Este país no les va a esperar.
P.S. Bravo Iñigo por el post. Lo malo de internet es que gente tan indocumentada como la tal Anna se cree con galones suficientes para escupir en público la primera ocurrensia que se le viene a la cabeza al enfrentar un texto que es incapaz de comprender.
19.03.2010(17:03)Iritzi argia iruditu zait eta ados nago. Ezker Abertzalearen apustuan sinistuta nago, baina Frantziako hilketak jipoi handia eman dio borondate onari.
19.03.2010(22:19)Beste alde, non gelditu da Altsasuko agiriari ETAk eman zion babesa? Orduan (urtarrilean, uste dut)eztabaida beroa izan genuen Paul Riosen post bat zela-eta: batzuek itsu-itsuan sinistu zuten ETAren hitza, berdin pentsatzen al dute orain?
ETAk “baza” ederra eman die berriz ere gatazkarekin bukatu nahi ez dutenei. Guri agoantatzea egokitzen zaigu.
Yo también he tenido que leer la frase dos veces al igual que Anna, y no sé, cuando uno escucha o lee un párrafo que dice: “La organización armada vasca Euskadi Ta Askatasuna debería de ratificarse en su posición favorable al desarrollo de un Proceso Democrático expresada en su comunicado publicado en enero”, o “Ahora mas que nunca hemos de consolidar el Proceso Democrático puesto en marcha tras el debate, proceso basado en la activación popular y la acumulación de fuerzas y que debe llevarse adelante exclusivamente por medios políticos y democráticos en ausencia de todo tipo de violencia. La Izquierda Abertzale, aquí y ahora, ratifica su compromiso con la apuesta política recogida en la resolución Zutik Euskal Herria”
Pues no sé, creo que en esas palabras están pidiendo a ETA que deje de cometer actos como el de Francia para dedicarse única y exclusivamente a la política y a los medios democráticos. ¿eso no se puede entender como una condena?
Nos pasamos la vida exigiendo a Batasuna que rechace la violencia de ETA y luego no somos capaces de reconocerlo cuando lo hace, y es más, exigimos condenas a la carta, como Patxi López, obligando a incluir determinadas palabras ¿que es esto una condena a la carta? ya está bien.
El rechazo podría haber sido más duro, no digo que no, pero Batasuna no está exenta de un posible temor hacia los que tienen las pistolas, y su posible miedo o impotencia a la hora de concencer a ETA de que esto se acabó no es censurable, y me parece incluso canallesca la expresión de Zapatero de llamarles cobardes por no exigir más firmemente el fín de la violencia, aquí en España ya sabemos que todos somos muy valientes, muy machotes y muy heroes, acostumbrados a guiarnos siempre por la testosterona en vez de la neurona (y así nos ha ido) pero esto es otra historia, cada paso hacia delante es un triunfo por muy pequeño que sea.
A Ander le diría que a mi entender, éste es un espacio para dialogar y debatir, no para insultar, si entra aquí a llamar indocumantada a otra persona solamente por tener una opinión opuesta, quizá sea él el indocumentado, al no entender el principio b´ñasico de éste blog, y que su descalificación no tienen lugar aquí.
19.03.2010(23:25)Ander,es mejor no insultar,porque alguna vez te han de pillar en renuncio.Me has tomado por miembro de la izkierda abertzale cuando yo soy carlista.
20.03.2010(9:34)El escrito de Iñigo Herce es como un teleberri de hace pocos años cuando él dirigía los informativos claramente manipuladores. No tan manipuladores como los de ahora, pero manipulados políticamente al servicio de un partido, de una ideología, de una forma de ver las cosas y solucionarlas.
Porque manipular descaradamente es presentar una realidad social, con un gravísimo conflicto político, con una infantil disyuntiva ETA sí ETA no. ¿Es consecuencia esa simpleza argumental con una falta de inteligencia personal?. Yo creo que no, es simplemente poner las ideas al servicio de una determinada forma de entender el mundo.
“El cambio político si tiene que ser será, y si no no será”. Estupendo. ¿Y si además rezamos a la amatxo de Begoña para que venga y si no viene aducimos que la Virgen no lo quería y todos contentos?.
Llamar “cambio político” a un conflicto político de falta de libertad por imposición de un estado escasamente democrático, nos aclara perfectamente la ideología del que escribe. No existe conflicto político de la mayoría social, el conflicto es ETA. Y acabada ETA se acabó la rabia y nos dejan ser felices haciendo negocios en España, que éstos no hacen mas que joderla.
He repetido varias veces que estoy convencido que muchos de los mas furibundos que claman por la desaparición de ETA, en realidad, en el fondo de su pensamiento, lo que pretenden es que de paso desaparezca la opción independentista que tanto les molesta. Es decir, que la violencia, los efectos sangrientos de un conflicto político, no son mas que el pretexto perfecto para hacer desaparecer a su vez una ideología política. Que las éticas y morales no son mas que el pretexto perfecto para una molestia política.
En éste sentido, los pretendidos deseos de Herce de intentar salvar los muebles de la IA, además de patéticos por su escasa credibilidad, resultan graciosos como final de su escrito.
Nada se puede discutir con alguien que considera que la violencia es una cosa de un grupo de enfermos y no la consecuencia de un conflicto político a resolver.
20.03.2010(12:39)Lo que uno no entiende es para qué ésta gente escribe en un blog que se llama proceso de paz si para él ni debe existir proceso y solamente la rendición de parte.
Veo que este blog va creciendo y se va haciendo importante porque ya no entran en él sólo los que están a favor de un proceso de paz, independientemente de “los matices”.
Observo con satisfacción y tristeza que crece, que molesta y que llama la atención. Y la tristeza es porque cómo siempre, cuando uno habla de proceso de paz, el recurso más fácil es directamente la desacreditación y el insulto.
En fin, lástima que eso sea un signo de que el blog y el tema, cala…
21.03.2010(1:44)El único elemento con capacidad de transformar realmente el enquistado panorama político vasco es el abandono unilateral e incondicional por parte del Estado de su actitud negativa a reconocer el derecho de autodeterminación del Pueblo Vasco.
21.03.2010(18:53)Y me quedo tan ancho como Iñigo con su análisis inmovilista y caduco.