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Algo se mueve en Euskadi

03.04.2011 (9:52 pm)

Pedro Eizaguirre Massé
Pedro Eizaguirre Massé

En Euskadi, a principios del siglo XXI, continuamos teniendo dos grandes “conflictos”, el conflicto identitario y la existencia de ETA.

El conflicto identitario (quienes somos y a dónde queremos ir), asociado al encaje político del País Vasco en el Estado Español, divide a la sociedad vasca en dos mitades cuantitativamente bastante parecidas. Este “conflicto político” sin resolver, tendrá que resolverse por vías políticas (y al paso que van las cosas, tal vez por vías jurídico-políticas…)

La existencia de ETA es rechazada por la inmensa mayoría de la sociedad vasca, por razones éticas o morales y también por convicciones políticas.

A diferencia de lo que ocurría hace apenas un año, hoy, aquí y ahora todos los partidos políticos abertzales consideran que la violencia de ETA dificulta la lucha política, suponiendo un palo en las ruedas de la lucha del pueblo vasco en relación con el ejercicio de su libre autodeterminación.

La severa “tutela” política que históricamente ha ejercido ETA sobre la izquierda abertzale y, apoyándose en esta, el intento de “tutelar” políticamente a todo el pueblo vasco, ha pasado a la historia.

Los tiempos en los que unos “militares” (ETA) ejercían de severos “tutores” políticos, marcando las líneas de acción política de una izquierda abertzale que se comportaba como si fuera políticamente “menor de edad”, forman ya parte de nuestra historia reciente.

El conflicto de la existencia de ETA (¿ser o no ser?) empieza a ser competencia exclusiva de ETA.

La existencia de ETA

08.12.2010 (9:27 pm)

Pedro Eizaguirre Massé
Pedro Eizaguirre Massé

La existencia de ETA sigue condicionando la realidad política en Euskadi y en toda Euskal Herría. Pero ETA ha perdido gran parte de su capacidad de “tutoría” sobre el Pueblo Vasco.

Cada vez se hace más evidente para más ciudadan@s vasc@s que la existencia de ETA hoy, aquí y ahora a principios del siglo XXI, es un lastre que dificulta la lucha política del Pueblo Vasco a favor del ejercicio de la libre autodeterminación de su futuro.

Cada vez es más evidente para más ciudadan@s que cuando ETA desaparezca, al Estado le resultará cada vez más difícil justificar la prohibición de consultas y/o referéndums en los que el Pueblo Vasco pueda pronunciarse al respecto de su futuro, y más posibilidades tendrá la lucha política para poner en evidencia esa drástica “tutoría” por parte del gobierno del Estado.

Exijo el cese de la violencia

12.03.2010 (10:01 am)

Anna

Tengo claro que todas las violencias tienen una causa. Soy consciente de que algunas violencias tienen una causa que puedo disculpar. Afirmo que no todas las violencias son iguales. Me parece una estupidez condenar las violencias, porque, sinceramente, prefiero eliminarlas. Y para eliminarlas hay que acudir a las causas.

Yo no soy española, pero no porque España me avergüence, sino porque soy catalana. Dicho esto, yo me avergüenzo de España, pero no porque sea catalana, sino porque es un estado fascista y violento.

No lo digo con ánimo de ofender. Reconozco públicamente que me siento orgullosa de una parte del pueblo español y que de igual modo me avergüenzo de una parte del pueblo catalán. Sólo constato un hecho. No creo que sea el lugar ni el momento indicado para hablar de la “transición” del dictador genocida a la monarquía del movimiento. Baste decir que seguimos en el franquismo, pero que ahora se nos permite ratificarlo cada 4 años.

Me gustaría remarcar una nimiedad del espíritu de la transición, que creo que es una causa importante de su violencia: los herederos del régimen fijaron el límite del ejercicio de las libertades públicas en todo aquello que atentara “a la unidad, independencia y seguridad del Estado”. Actualmente se amparan en su constitución como límite de todo debate y dan por sentado que las “nacionalidades” encuentran en ella todo el reconocimiento que pueden obtener. Su ejército es el único entre los paises “democráticos” que tiene como misión constitucional garantizar la integridad territorial del estado. España una, ante todo.

Siguiendo este espíritu, no es extraño encontrarse con que contra el nacionalismo “todo vale”. No he dicho terrorismo, he dicho nacionalismo. En el caso de Euskal Herria, porque “ETA mata con la excusa de exigir el derecho de autodeterminación de los vascos, así que todos los que defienden el derecho de autodeterminación de los vascos son etarras”. Y punto. La sociedad vasca padece un decaimiento moral. Y punto y aparte.

Pero como (por el momento) administrativamente soy ciudadana del reino católico (y así lo atestiguan mi DNI y mi declaración de impuestos), creo que tengo derecho a exigirle que deje de atentar contra “su pueblo”. Porque lo hace utilizando tanto su fuerza legal (fuerzas armadas, administración pública, medios de comunicación, tribunales y policías) como la ilegal. Este estado asesina, tortura y secuestra. Y no sólo eso, sino que aplaude y condona a sus asesinos, torturadores y secuestradores. Practica el derecho penal de autor, el derecho penal del enemigo, el derecho penal de la voluntad. Recorta libertades y garantías. Y encima tiene el cinismo de llamarse “estado de derecho”.

Precisamente ésa, la violencia de un estado contra sus ciudadanos, a los que además ha convencido de que es necesaria, es la más repugnante.