bannerbanner



Antonio Basagoiti es la clave

25.01.2011 (12:28 pm)

José Luis Gómez Llanos
José Luis Gómez Llanos sociólogo y abogado Atalayapolítica.blogstop.com

Estos días, dictado por esa fuerza imparable con la que se propulsan las reacciones políticas, similares a esos reflejos epidérmicos ante una substancia reprobable, Antonio Basagoiti, -en nombre de su partido- condicionado, hasta la exageración, como el resto de las fuerzas políticas en la Euskadi ansiosa de recobrar por fin la paz, ha declarado una serie de cosas, ante el último comunicado de ETA, en la línea de lo que cabía esperar. Y en eso ha sido como todo el mundo: todos han dicho lo que era previsible, ETA incluida.

Da la impresión de que la paz y el final de la violencia son cuestiones sin mayor trascendencia, en la apretada agenda de nuestros políticos, y que las evacuan con una preocupante rapidez. A nadie le hubiera sorprendido que los PC de nuestros partidos políticos hubieran tardado algo más de tiempo en actuar, que la reacción hubiera sido algo menos superficial, más guiada por la cabeza que por las tripas. Hubiéramos aceptado un silencio prudencial de varios días, lo que les hubiera dado más tiempo para reunir a sus ejecutivas, para pulsar los ánimos de las instituciones, consultar a los compañeros de ruta, sondear a los votantes y militantes, para hacerse eco de algo que se parezca a una opinión pública, al sentimiento de la calle. Recabar la opinión de parientes en América, qué se yo, reflexionar pausadamente, qué demonios. Igual ese tempo, ese tono exigible a una forma sostenible e innovadora de hacer política, ha sido, también, víctima de ETA y no se puede hacer con normalidad. Lo admito.

El comunicado, dicen los escribas de la cosa, anuncia una tregua general, permanente, verificable. Elementos, ellos, insuficientes para que el libelo sea tratado en la Corte y cobre rango de ser considerado. A toda vista, Antonio Basagoiti ha sido quien con más dureza y contundencia ha descalificado el anuncio etarra, haciendo “hincapié en la importancia de que ETA-Batasuna no esté en las próximas elecciones municipales porque está convencido de que, de esa forma, van a estar abocados a una crisis total y pasarán de comunicados repetitivos a hacer los deberes: entregar las armas o separarse del todo”. Muy bien, más claro imposible. Muchos coincidimos con él y sabemos que para ETA la estrategia militar es históricamente incuestionable. Pero, pregunto al líder del Partido Popular: ¿Está tan seguro que esa crisis, que sería deseable provocar, en la relación ETA/Batasuna desembocaría en que, ésta última, al fin, haría sus deberes? ¿No sería más probable que su presencia, en las instituciones, hiciese más irreversible la vuelta de ETA a las andadas? Leer toda la entrada

Jaque mate al Estado de Derecho

21.12.2010 (9:25 am)

El Disidente
El Disidente

Como todo el mundo sabe, el Jaque Mate es una jugada en ajedrez que termina con la partida dando la victoria a quien la realiza. La jugada en sí consiste en que con el movimiento de una de las fichas, se mueva el Rey donde se mueva, acabará siendo comido por el contrincante quedando sin escapatoria. Pues algo parecido le ha pasado al Estado español con el anuncio de la izquierda abertzale de la creación del nuevo partido. En este anuncio ha dejado claro que se adaptará a los postulados de la Ley de partidos, rechazando de pleno la violencia para conseguir objetivos políticos y apostando únicamente por los medios políticos y democráticos para conseguirlos. Ante este sencillo movimiento de ficha, el Gobierno español ha reaccionado titubeando, con nerviosismo e improvisación a la hora de oponerse a una próxima legalización de Batasuna. Es decir, volviendo al lenguaje del ajedrez, ante este movimiento de Batasuna, al Rey solo le quedan tres movimientos que realizar, movimientos por los cuales, va a ser comido de cualquier manera.

El primer movimiento que realiza, el más previsible. Asegurar que el anuncio de Batasuna no es suficiente para la legalización y pedirle más ‘hechos’ que verifiquen su rechazo de la violencia. Sin embargo, la ley española establece actualmente unos artículos que cumplir para la creación de un partido político. Si Batasuna los cumple uno por uno, serán los jueces quienes tengan que aplicar la legalidad vigente y legalizar a la IA tradicional, en caso contrario, no la aplicarían a sabiendas, por la presión mediática y política, con lo cual, estarían prevaricando. De todas formas, los políticos españoles, asegurando que ellos mismos no permitirán la legalización de Batasuna, están evidenciando la ausencia de separación de poderes, dando a entender que son ellos, los políticos, y no los jueces, quienes aplican las leyes, una característica propia de los estados más totalitarios.

El segundo movimiento fatídico se daría si tras la negativa a la legalización, el Gobierno de España intenta insistir en que no se persiguen las ideas, sino a los terroristas. De ser así, si el hecho de que Batasuna, por tener unas siglas relacionadas legalmente con una organización armada, ha de ser ilegalizada permanentemente a pesar de los esfuerzos de su base militante por apostar por la palabra y no por la violencia, ¿qué es lo que está persiguiendo y encarcelando el Gobierno de España, la violencia ejercida por una organización terrorista, o unas siglas políticas en concreto? De esta manera, sería más visible que el Estado español persigue ideas y no a violentos.

El tercer movimiento posible es el primero por el cual sería comido de inmediato en la tabla blanquinegra. En relación con el anterior, si el Gobierno de España demuestra que a Batasuna hay que mantenerla ilegal digan lo que digan sus dirigentes en favor de los métodos exclusivamente pacíficos, ¿qué es lo que nos han querido decir los políticos durante estos últimos diez años, asegurando que la condición mínima que había que cumplir para la legalización era la de condenar la violencia? Nuevamente, demuestran que toda la estrategia seguida desde hace diez años ha resultado ser ua farsa. Está claro que hoy por hoy, Batasuna condena la violencia, en un proceso ratificado por su base social, sin precedentes, y la negativa de España ha sido la misma de siempre, desde luego, con ninguno de los tres movimientos posibles, el Estado español quedaría bien parado, más bien quedará como un estado mentiroso y con deslices autoritarios.

Eso sí, si nos fijamos en la masa social española, la que jalea y justifica el frente españolista Patxi-Basagoiti, la que mira para otro lado cuando se trata de tortura policial, la que mientras Batasuna grita Paz, ella grita Guerra, desde luego que nada va a cambiar en ella este jaque mate al estado, ni siquiera percibirá ningún matíz en su escandalosa derrota, pero lo que sí puede ocurrir, es que desde instancias internacionales alguien vuelva a preguntar qué es lo que pasa en España, sacando los colores a este Estado autodenominado de derecho, al igual que ocurre con cada examen sobre derechos humanos en comisarías españolas, al igual que ocurrió con Iniciativa Internacionalista, donde Europa advirtió a España de que no se puede estirar la Ley antiterrorista como un chicle. El momento en el que ETA acepte el desarme (ojalá sea por estas fechas) los tres movimientos del Estado de derecho serán su propia lapidación.

Gernika

17.10.2010 (10:20 pm)

Txema Mauleón, Concejal de Iruña y miembro de Batzarre
Txema Mauleón, Concejal de Iruña y miembro de Batzarre

Sin duda, la cuestión más novedosa de los acuerdos de Gernika es que la Izquierda Abertzale le pide a ETA “un alto el fuego permanente, unilateral y verificable por la comunidad internacional como expresión de voluntad para un definitivo abandono de su actividad armada”. El problema es casi todo lo demás.

Seguimos en el esquema de Anoeta, desarme, presos y víctimas por un lado (ETA-Gobierno) y lo político por otro en la mesa de partidos. El problema está en los vasos comunicantes entre uno y otro ámbito. ¿Está ETA dispuesta a dejarlo sin un acuerdo político? Esta es la cuestión.

Hay elementos políticos que se caerían por su propio peso si ETA lo dejara, como es la vuelta a la legalidad de la Izquierda Abertzale. También la política debería ayudar a una buena reparación de las víctimas de la violencia de todo tipo, de ETA, de los GAL, etc., buscar una salida digna y una reintegración social de los presos, en definitiva, ayudar a solventar el drama humano generado y restaurar los derechos políticos a la izquierda abertzale en sentido amplio.

“La apertura de un proceso de negociación política para buscar un acuerdo incluyente sobre el reconocimiento de la realidad nacional vasca y del derecho a decidir y el respeto a la voluntad popular” que resalta el acuerdo de Gernika, independientemente de su conveniencia a futuro, no se puede ligar al final de ETA, de lo contrario, estaríamos legitimando su actuar violento de los últimos años, cosa que ni es aceptable desde el punto de vista ético ni democrático. Le estaríamos mandando un mensaje a la sociedad de que si un sector de ésta coge la armas, puede conseguir con ellas lo que no puede hacer mediante su representación política.

Gernika, en otro plano, cumple también la función de parte, esto es, movilizar (y dar salida) a la Iquierda Abertzale agrupando al máximo de sectores posible y a los grupos más alejados que sean asequibles (EA), para competir y poner en apuros al PNV. Finalmente, la conformación de un polo soberanista con cierto éxito electoral puede ser la única “victoria” política que poder presentar a su base social como balance de 40 años de violencia.

En todo caso, tras Gernika, viene la entrevista a miembros de ETA que lanza un jarro de agua fría, volviendo al viejo esquema de Paz por autodeterminación y territorialidad por más que lo intenten disfrazar de otra cosa.

Conclusión, o ETA da más pasos y lo deja incondicionalmente en lo político (otra cuestión es el tema presos, víctimas, legalización de Batasuna, etc.), o la Izquierda Abertzale se desmarca de ETA y condena la violencia para conseguir su legalidad. Si no se da una de estas dos cuestiones, Gernika será una nueva escenificación baldía.

Entre todos podemos

20.09.2010 (9:02 am)

José Luis Úriz Iglesias (Portavoz PSN en el Ayuntamiento de Villava-Atarrabia)

El comunicado del 5 de septiembre de ETA ha activado la capacidad de análisis, debate, opinión, y no habrá ningún portavoz mínimamente cualificado, sea cual sea su ideología, que no haya dado su versión de lo acontecido, e incluso de lo que pueda acontecer.

Reconozco que he leído, con más atención en algún caso, todo lo que se ha escrito sobre el tema y me siento un poco decepcionado. Falta lo que los expertos denominan “visión de estado”, que viene a significar algo así como que los intereses comunes estén por encima de los meramente partidistas. En definitiva que la consecución de la paz tiene más valor que la hipotética rentabilidad social o electoral.

Pocos, muy pocos se han atrevido a dar una visión transversal al momento histórico que vivimos. Ni los de una orilla ni de la otra. Cada cual ha ido a lo suyo sin intentar escuchar y comprender al contrario. Y así es muy difícil entenderse y como consecuencia imposible solucionar el conflicto.

Pero hay gentes, estamos gentes, en ambas orillas con capacidad de dialogar, de entendernos e incluso de llegar a acuerdos mínimos, de síntesis. Gentes que durante años hemos mantenido una relación personal imprescindible a la hora de resolver conflictos, en los que en un momento concreto es necesaria tenerse la mutua confianza. En definitiva: confiar en el “otro”.

Esas gentes ahora estamos distanciadas y quizás sea éste el momento de juntarnos, de intentar alrededor de una mesa de café buscar esos puntos de encuentro que no han explorado nuestros “mayores”, y trasladárselos como elementos de reflexión. Crear una plataforma transversal en la que convivamos quienes desde el PSOE o desde Batasuna tenemos esa capacidad. Una plataforma que sirva como grupo de presión en ambas orillas, demostrando que quizás es mucho más fácil de lo que se está planteando el llegar a acuerdos. Acuerdos perfectamente asumibles por los más reticentes, por los más duros de cada bando ahora confrontados. Hacerlo públicamente con comparecencias periódicas que vayan demostrando la viabilidad de esa posibilidad.

Vale la pena hacer el esfuerzo, intentarlo, con prudencia, sin asumir riesgos irreparables. Nos interesa que nuestra acción no provoque efectos contrarios a los deseados, ni tampoco que nos excluya de nuestros respectivos lugares. Puede ser una experiencia que aporte algo positivo, y además demuestre que podemos hablar no sólo entre diferentes sino también entre muy diferentes, y no solo hablar, también elaborar puntos de encuentro y consenso. Posiblemente nos harán poco caso al inicio, pero quizás en un futuro próximo nuestra presión haga avanzar posiciones ahora irreductibles en ambos bandos.

Me consta que en mi partido hay compañeros y compañeras dispuestos, incluso algunos lo han hecho público, y creo que en el mundo de la Izquierda Abertzale también. Intentémoslo, entre todos podemos, al menos entre los que estamos decididos a dialogar. No perdemos nada por hacerlo.

Aquí me tenéis; dispuesto.

Debate y conclusiones en Batasuna: reflexiones desde el pesimismo constructivo

14.07.2010 (10:05 am)

Juanjo Alvarez, Catedrático de Derecho (UPV)

Resulta inevitable compartir una sensación de escepticismo y de prevención ante las expectativas que la nueva etapa parece ofrecer. Es cierto que la decepción y el hartazgo acumulado entre todos nosotros tras tantas frustradas tentativas en la búsqueda de la paz rotas por la inercia totalitaria de ETA impone una lectura con sordina de algunas grandilocuentes afirmaciones que se contienen en el documento. Es cierto que hay un exceso de retórica y de abstracción en el discurso…pero, pese a todo, quiero lanzar un mensaje de esperanza y de ánimo hacia quienes desde ese mundo inician una tímida pero importante emancipación frente al yugo militar y totalitario de ETA.

Las críticas de algunas fuerzas políticas y de algunos medios de comunicación se basan en prácticas discursivas a las que estamos acostumbrados en el día a día de nuestra política vasca: quien no haya recurrido a la retórica hueca que tire la primera piedra. Y recordar el pasado es necesario, de acuerdo, pero no puede servir para bloquear el futuro. Debemos dar una nueva (y definitiva) oportunidad a la paz.
Prefiero adoptar, emulando a Norberto Bobbio, una actitud pesimistamente constructiva: el optimismo desbordado que mostramos muchos ante los anuncios de treguas de ETA implica excesivas dosis de entusiasmo, que nubla la reflexión.

Esta declaración de pesimismo constructivo no es un gesto de renuncia: al contrario, es reflejo de sana austeridad emocional, es el deseo de mostrar un prudente rechazo a participar en el séquito mediático de quienes parecen ansiar o desear el inmovilismo absoluto de ese mundo abertzale, su ostracismo social y político… ¡que parecen desear, en realidad, que nada avance, o que parezca moverse para acabar en el mismo sitio!
El pesimismo que reivindico no frena la laboriosidad, las ganas de trabajar a favor de la convivencia entre vascos y por la paz. El optimista pensará que no es necesario hacer nada, que todo se arreglará tarde o temprano; el pesimista “cerrado” defenderá que se haga lo que se haga todo irá de mal en peor.

Y entre ambos planteamientos vitales y emocionales propongo actuar bien, de manera leal a nuestros principios….¡sin pedir garantías absolutas de que finalmente el barco de nuestra sociedad en paz llegue al buen puerto que todos deseamos!
Por primera vez, por ejemplo, aprecio en la reflexión del mundo abertzale radical la necesidad de tocar “suelo”, respecto a la distinción entre tener proyectos, tener ilusiones, tener expectativas políticas… y tener derecho a su materialización por encima de la voluntad mayoritaria del pueblo vasco. Reconocer que todo proyecto conlleva frustraciones, y que no cabe la imposición de proyectos mediante el macabro atajo de la violencia es subir el listón ético del debate hasta el piso en el que toca debatir sobre y de política: para convivir, para criticar, para construir, para debatir, para vivir.
Necesito creer en la sinceridad de las afirmaciones que se contiene en el documento. La credibilidad de su mensaje es anulada de raíz por parte de muchos observadores externos. Yo prefiero apostar por ser un ingenuo perpetuador de la esperanza de una Euskadi en paz, sin equidistancias ni falsas simetrías. La violencia anacrónica, la ideología totalitaria de ETA ha tratado durante demasiado tiempo de usurpar a través del terror nuestra soberanía y nuestra voluntad como nación vasca. Que nadie nos robe nuestra identidad. Es el momento de la política.

Vuelta de tuerca a la ley de partidos

05.07.2010 (10:18 am)

José Manuel de Pablos
José Manuel de Pablos

¿Para qué ha servido desde su aprobación hace más de ocho años la Ley de Partidos? Para ilegalizar a un único partido político, nada más. Es decir, la Ley de Partidos es una ley formulada y aplicada con la única intencionalidad de anular derechos civiles de un muy determinado segmento de la población, un segmento de la población independentista, socialista y que se ha resistido a condenar la violencia de ETA, no así otros tipos de violencia.

Tras la aprobación de la Ley de Partidos por el Tribunal Supremo, Batasuna alzó recurso ante el Tribunal Constitucional, optando éste por respaldar la decisión del Tribunal Supremo de ilegalización de Batasuna, Euskal Herritarrok y Herri Batasuna, quedando únicamente abierta la posibilidad de recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que, en una sentencia que sorprendió a quienes pensamos que es una ley que vulnera derechos, avaló su contenido.

De todos es sabido que las ideologías no delinquen, delinquen las personas, y para las personas que delinquen, el Código Penal ya está provisto de los mecanismos adecuados para actuar en consecuencia. Se puede, y de hecho se hace con cierta frecuencia, más de la deseable, endurecer las penas que estipula el Código Penal para el castigo de los delitos que cometen las personas, y, en una nueva vuelta de tuerca al despropósito que supone ilegalizar un partido político que no condena un determinado tipo de violencia, en el Reino de España el PSOE y el PP, con el apoyo de Coalición Canaria, hacen posible que el esperpento alcance dimensiones inquisitoriales.

Sorprendente, más teniendo en cuenta que el partido ilegalizado ha comenzado a aplicar los principios que permitirían su legalización a través de la declaración Zutik Euskal Herria (pdf) y con ella dar un paso hacia la normalización política en este país.

O no tan sorprendente.

NO NEWS: GOOD NEWS

14.06.2010 (9:01 am)

Presidenta de la Sala de lo Social del TSJPV

2010 empezó con fuerza y con una buena cadencia, para nuestro eterno tema, quiero decir. En febrero, la Izquierda Abertzale vinculada a Batasuna hizo su primera declaración en la que, discrepancias aparte por mi parte, manifestó su apuesta por el cambio, por un proceso democrático, de negociación, acuerdo político y participación popular. En marzo se presentó la Declaración de Bruselas, que nos ha ilusionado a muchas personas porque permite pensar que existen bases sólidas sobre las que colocar un punto final a la violencia y a la injusticia desde el compromiso democrático de quienes siguen pretendiendo hacer política. En abril, nuevamente esta Izquierda Abertzale ha apostado con algo más de claridad por esas vías democráticas.

Mayo ha sido un mes más discreto y junio lleva el mismo camino cuando ha consumido ya una tercera parte. Y, por eso, seguramente, escucho a la gente, que empieza a ponerse nerviosa y a preguntarse qué ocurre que no pasa nada, qué pasa que no hay noticias, en qué piensan los unos y los otros, de cuánto tiempo disponemos…

Tenemos prisa, porque tenemos ganas de hablar de otra cosa, de discutir de la reforma laboral, de la respuesta a las crisis, de qué futuro queremos y de cómo nos organizaremos en el futuro.

La prisa no es buena consejera, pero sí lo es la exigencia de responsabilidad a quien tiene que actuar: esto y no otra cosa viene a decir la famosa Declaración de Bruselas.

No crea esa Izquierda Abertzale que ha dado ya todos los pasos imprescindibles, pues aún falta la plena realización de su anunciado compromiso y ya se sabe que “no hay dos sin tres” y que “a la tercera va la vencida”. No crea la Izquierda Abertzale que ETA va a echarle una mano, la ETA que nos ha sumido en este agujero de dolor y de negrura. Tendrá que ser la “política” la que hable, sin complejos y con decisión, con seguridad, con asunción de responsabilidades (que son muchas) y sin arrogancia.

No crea tampoco ETA que bastará callar y refugiarse en el silencio como el avestruz. Tendrá que hablar: apartarse del camino y dejar expreso paso a la política o bien seguir en su locura. Pero tendrá que decidir, ahora que ha sido nuevamente interpelada, esta vez también por quienes tenía más cerca y que le suplican les deje actuar para intentar conseguir sus metas de la única manera que hoy es posible: con la fuerza de la palabra y de los votos. ETA debe saber ya muy bien a estas alturas qué tiene que hacer y cómo va a tener que hacerlo: otras fórmulas anteriores no han servido y menos aún van a servir ahora. También esto lo dice la Declaración de Bruselas: un alto el fuego permanente y completamente verificable.

Hay un tercer sujeto o pata para esta operación y también a él se refiere la Declaración. Se espera que el Gobierno responda “debidamente” a la declaración que se exige a ETA, pues sólo así se podrá avanzar, resolver diferencias y alcanzar una paz duradera. También sabemos qué supondría esta respuesta debida del Gobierno, pues ya se pidió en su día, durante la tregua del año 2006: bastará, de momento, con situarse en los cauces de un Estado de Derecho sin legislación excepcional ni aplicación excepcional de la misma y con respeto a todos los derechos humanos.

Fácil, ¿verdad? Pues eso. Cada cual sabe lo que tiene que hacer, cómo y cuándo tiene que hacerlo; todo está escrito, todo está medido y cada paso tiene fecha, pero yo no la sé. Bastará que se cumpla lo previsto para cada hoja del calendario. Por el momento: no hay noticias, por lo que son buenas noticias. Pero no olvidemos insistir y exigir: sin prisa pero sin pausa, cada cual en su puesto recordando lo esencial, o sea, que queremos ver el final, la paz duradera, en palabras de la Declaración de Bruselas.

Engaños

09.04.2010 (7:34 am)

Roberto Cacho
Roberto Cacho

Entre las primeras cosas que aprendí que eran buenas, en el ámbito de la política, no se encuentra que la única solución posible al terrorismo de ETA pasaba por un acuerdo. Me costó llegar a esa conclusión de la que ahora soy un firme convencido. Una paz alcanzada mediante un acuerdo será una paz duradera, sin vencedores ni vencidos; un éxito compartido. En cambio, una paz impuesta sería extremadamente frágil, rodeada de desconfianza, con vencedores y vencidos enfrentados entre sí. Ese enfrentamiento, latente al principio, no permitiría que esa paz lograda artificialmente durase mucho. También reconozco que soy humano y que cuando ETA actúa pienso que el inventor de la Ley del Talión fue una gran persona. Pero no me dura mucho. De hecho, tenía pensado escribir esto hace unos días, y preferí dejarlo “en barbecho”, porque la cercanía del asesinato de Jean-Serge Nérin me haría escribir más con la emoción que con la razón. Y en este proceso la emoción no es un buen camino.

Esas dudas por las que se pasa en los peores momentos, son lógicas en cualquier persona: no podemos abstraernos de la carga emocional de un asesinato. En cambio, los políticos que tienen que llevarnos hasta una paz estable y definitiva deben dejar a un lado esas emociones y actuar exclusivamente en base a la razón. A pesar de ello, son quienes más cambian de mensaje y no mantienen una postura clara y duradera sobre cuál debe ser la mejor solución, decidiendo más con el corazón que con el cerebro. Aznar estuvo a favor del diálogo con ETA, y ahora se retracta de lo que dijo. Lo mismo pasó con Zapatero, quien se mostró dispuesto a hablar con ETA, y ahora se opone a cualquier acuerdo. En el otro lado, Batasuna tampoco ha ayudado mucho a llegar a ese acuerdo. A diferencia de los anteriores, su postura parece firme. Y ese es precisamente su problema (y el nuestro). En manos de Batasuna está la posibilidad de que buena parte de la población que apoya el terrorismo, deje de hacerlo. Pero sigue hablando de proceso democrático sin desmarcarse definitivamente de ETA.

En esos juegos de negocio/no negocio, me desmarco de ETA pero no mucho…, hay determinadas expresiones con las que los políticos tratan de convencernos (creo que buscando el engaño) de que lo que hacen es lo correcto. El PP y el PSOE hablan de “no negociar”, pero jamás les he oido hablar de “no llegar a un acuerdo”. Lo de no negociar con terroristas tiene, para ellos, fácil defensa, pero otra cosa muy distinta es negar la posibilidad de llegar a un acuerdo. ¿Serían capaces de decir con esa claridad que no es bueno llegar a un acuerdo de paz? El lenguaje tiene sus trampas y para estos partidos es más fácil vender lo malo de un difícil camino (las búsqueda del acuerdo o, como dicen ellos, la negociación) que lo bueno de un final feliz (la paz). Batasuna, como decía, está en el mismo juego. En la Declaración de Anoeta encontramos expresiones como “acuerdo”, “diálogo”, “resolución del conflicto”, “proceso de paz”, “resolución democrática”. ¡Qué bien suenan! Si hasta casi dan ganas de votarles (si se pudiera). Pero son palabras que, cuatro años después de haber sido puestas negro sobre blanco, suenan vacías, sin ninguna credibilidad. ¿Cómo es posible recorrer un proceso de paz sin rechazar la violencia?

Este juego de unos y otros es una tremenda irresponsabilidad. Me siento engañado por ambas partes. El PSOE y el PP deben aclarar si creen o creyeron alguna vez en un acuerdo de paz; si nos engañan ahora o nos engañaron antes. Batasuna debe aclarar lo que para ellos es una solución democrática, a qué conflicto se refiere, y cómo entienden la paz, porque a veces me da la impresión de que su democracia no es mi Democracia. En la mía ni se mata ni se tolera que se mate. Esta irresponsabilidad nos puede llevar, como mucho, a una “pax romana”, un periodo relativamente tranquilo, pero con la imposición de una de las partes, la que tiene el poder. Entonces fue Roma la que impuso “su paz” al resto de territorios conquistados. Y no me gusta esa paz artificial. Prefiero una Paz con mayúsculas, duradera, confiable, en libertad. Podríamos llamarle la Pax Bascorum.

En la encrucijada del camino hacia la paz

11.03.2010 (9:04 am)
José Luis Uriz (Portavoz PSN en el Ayuntamiento de Villava-Atarrabia)

Desde que Batasuna presentó en sociedad el resultado de su debate en forma de un texto que había levantado mucha expectación: “Zutik Euskal Herria” que viene a significar algo así como “Euskal Herria en pie”, no dejan de haber análisis sobre cómo afectará éste a la búsqueda de la paz.

En ese debate interno ha habido de todo, desde momentos confusos al filtrarse documentos diferentes, incluso contradictorios, quizás uno que provenía de la línea política y el otro de la militar, hasta inconcebibles vetos de ETA a representantes de Batasuna, sólo porque les llevaba la contraria en una mesa creada para ser controlada por los militares. Incluso se comenta que ha habido “reconversiones” sobre la marcha y que algunos duros se han cambiado de bando en el transcurso de los debates fruto del convencimiento dialéctico de gentes como Otegi.

Pero lo que sí parece contrastado es que por primera vez en la historia de este ya largo y doloroso conflicto, una parte importante de los políticos de la izquierda abertzale se han rebelado ante el poder militar, y quizás el documento sea producto de esa rebelión. Este dato debe ser considerado con más cuidado, por el resto de las fuerzas políticas, especialmente las de ámbito estatal, y más concretamente por el PSOE y el Gobierno de Zapatero. No parece lo mismo lo ocurrido en esta ocasión que en otras anteriores, aunque no debe extrañar el recelo que provoca después de tantos fiascos, de tantos engaños, especialmente a consecuencia del impacto que produjo la ruptura de la anterior tregua con el terrible atentado de la T4. Ahora probablemente los que seguimos defendiendo la vía dialogada para la resolución de este conflicto, incluidos los autores intelectuales del documento sufriremos las consecuencias de ese gravísimo error, y las reacciones que ha provocado caminan en esa dirección. Leer toda la entrada

Las Condiciones para un proceso de paz

16.02.2010 (11:00 am)

Nynaeve, La Rueda del Tiempo

Frente al proceso de paz hay varias posiciones. Pero la que me interesa analizar hoy es la persona que estando de acuerdo con la existencia de un Proceso de Paz, pone como condición que ETA entregue las armas antes de sentarse a negociar.

Me resulta totalmente irreal que alguien crea o considere que “esto” sea una posibilidad. Ponerle esa condición a ETA es cómo decirle al gobierno que su condición previa es que suelte a todos los presos políticos sin delitos de sangre, legalice a Batasuna y deje en suspenso el resto de ilegalizaciones.

Porque son las bazas que tienen ambos. Pedirle a ETA que deje las armas previamente, es pedirle que se rinda. Ahí no hay negociación que valga, sólo esperar clemencia dado su gesto.

Soy consciente de que en muchos casos “esa condición” viene porque nos la han metido hasta en la sopa. Es más, de primeras uno piensa, que es hasta razonable, y si es tan razonable, ¿por qué no lo iba a aceptar ETA si de verdad tiene interés en un proceso de paz?

Se puede pedir un cese de las hostilidades, de hecho más o menos es lo que pasó en el anterior. Y ninguno lo cumplió.

Creo que en todo proceso de paz se ha aprendido algo que sirve para el siguiente. Espero que tras todos los intentos hasta la fecha, empecemos a estar maduros para que el siguiente sea el definitivo, por eso me parece importante señalar, el poco recorrido que tiene dicha condición.

También es cierto que entre los que piensan que esa condición es indispensable hay dos tipos de personas. Las que lo hacen para rechazar de plano un proceso de paz (saben que no es posible) y las que preferirían que fuera así, pero que si luego se sientan y no se ha dado esa condición, aún aceptarán lo positivo que tiene el que por fin, estén tras una mesa y no parapetados cada uno en su trinchera.