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Las amenazas no pueden callarnos

11.05.2012 (2:04 pm)

Aitziber Blanco, Lokarri
Aitziber Blanco, Lokarri

El pasado mes de abril, fuimos invitadas por Piedad Córdoba a formar parte del Grupo de Mujeres Gestoras de Paz, integrado entre otras por la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, Xiomara Castro de Zelaya (esposa del expresidente de Honduras), Socorro Gómes (presidenta del Consejo Mundial por la Paz), Mirta Baravalle (fundadora de las Madres de la plaza de Mayo), Maite Aristegi (diputada por Amaiur en Madrid) y Margarita Zapata (presidenta de la Fundación Emiliano Zapata). Nuestro cometido era acompañar el proceso humanitario de liberación de los últimos uniformados que las FARC tenían en su poder. Esta liberación fue posible gracias a la labor mediadora que, durante años, ha venido desarrollando la ex senadora Piedad Córdoba a la cabeza del colectivo social Colombianas y Colombianos por la Paz.

Esta misma semana Piedad Córdoba ha denunciado la intensificación de las amenazas contra su vida. Este hecho es muy grave y más aún teniendo en cuenta que no es aislado, ya que son numerosas las organizaciones de derechos humanos y movimientos populares que de forma continuada están siendo amenazadas.

Desde Euskal Herria podemos contribuir a que al menos estos hechos no queden en el silencio, ni en la sombra denunciando lo que está ocurriendo. Todas las personas en situación de amenaza necesitan toda la solidaridad que podamos mandarles. Un fuerte abrazo.

Aquí se puede ver más información contenida en el comunicado que Colombianas y Colombianos por la Paz dió a conocer el 9 de mayo en Bogotá.

(Nota de prensa de Colombianos y colombianas por la paz – 9 de mayo de 2012)

A PESAR DEL PLAN CONTRA PIEDAD, SEGUIMOS CAMINANDO CON ELLA POR LA PAZ

Hoy en la mañana recibimos la información de un plan en curso para asesinar a nuestra vocera y lideresa, Piedad Córdoba Ruíz. Para esta actuación criminal se han aportado más de 1000 millones de pesos, de sectores de mucho poder, con estos se pagarán algunos ex militares que han participado en este tipo de operaciones contra dirigentes políticos que fueron asesinados y se adquirió un sistema de tecnología de punta para lograr exactitud y precisión en su objetivo.

En la tarde se conocieron más detalles de esta operación, de los planificadores y de los ejecutores. Los fundamentos fácticos de este plan fueron dados a conocer a los entes competentes de investigación a fin de lograr que este plan sea frustrado, la información sea cotejada y se identifique y sancione a los responsables de este plan contra el derecho a la vida, la integridad personal, el derecho a trabajar por la paz y los derechos humanos.

El plan para atentar contra la vida de Piedad Córdoba es la evidencia de la continuidad de estructuras criminales que pretenden imposibilitar la construcción de la paz con base en la justicia.

Esta acción criminal sumada a atentados, desapariciones forzadas, seguimientos, señalamientos y de amenazas de muerte en estos últimos 15 días de integrantes de organizaciones de víctimas, organizaciones de mujeres y LGTB, movimientos sociales, activistas de derechos humanos, y líderes campesinos son la oportunidad para que el gobierno en cabeza del presidente Santos asuma con voluntad férrea el enfrentamiento de estructuras armadas que operan bajo la clandestinidad con la omisión y tolerancia de instancias formadas en la doctrina del “enemigo interno”

Llamamos al gobierno nacional a que su voluntad de aplicar una ley de víctimas sea acompañe coherentemente con decisiones políticas que permitan la protección de los derechos humanos, el desmonte real del paramilitarismo, neoparamilitarismo o las llamadas BACRIM.

Frente a situaciones que se vienen produciendo por las acciones bélicas Colombianas y Colombianos por la Paz, reitera su llamamiento a todas las partes, a la fuerza pública y a las guerrillas de las FARC y del ELN, la aplicación del derecho humanitario en todos sus aspectos, y en particular, sobre la vida y los bienes de civiles.

En relación con la continuidad de hostilidades y acciones bélicas en Caquetá desde el pasado 28 de abril, llamamos nuevamente al gobierno colombiano para que las fuerzas militares apliquen los principios y la normativa del derecho internacional humanitario con los pobladores de La Unión Penaya y sus alrededores, que según, reportes periodísticos se han visto afectados por sus operaciones armadas,

Al mismo tiempo, en relación con la situación del periodista Roméo Langlois, Colombianas y Colombianos por la Paz, reitera su llamado a la guerrilla de las FARC, para que el comunicador sea dejado en libertad con las garantías de protección y de seguridad a la mayor brevedad posible como lo contempla el derecho internacional humanitario.

Las situaciones derivadas del conflicto armado como las que se viven en el Caquetá y en otras regiones del país, son una invitación urgente e imperiosa a la sociedad para que reconozcamos la gravedad de la violencia sociopolítica y la posibilidad de su resolución definitiva por medios distintos a más violencia.

Por eso, Colombianas y Colombianos por la Paz, continuará abriendo espacios para la discusión pública sobre aspectos sustanciales para la aplicación del derecho humanitario entre ellos las limitaciones y la libertad de expresión en contextos de conflicto armado, el sistema carcelario y la situaciones de privados de la libertad, los derechos de la población y de los combatientes de las partes, el delito político, la paz durable y sustentable y la sociedad, los marcos legales para la paz, la paz y la pacificación, entre otros.

En este mismo propósito convoca al país y será parte de una convocatoria que sume los esfuerzos de convergencia de las diversas expresiones de la sociedad que buscan, que promueven, que abogan por la paz a través del diálogo político.

Bogotá, D.C. mayo 9 de 2012

Colombianas y Colombianos por la Paz

Colombianos y colombianas por la paz

04.05.2012 (9:18 am)
Piedad Cordoba, Colombianos y colombianas por la paz
Piedad Córdoba  Colombianos y colombianas por la paz

Piedad Córdoba, líder de Colombianos y colombianas por la paz, escribió este artículo en el Informe Invierno 2012 del Observatorio Social del Proceso de paz. Pasadas las fechas, el 2 de abril las FARC  liberaron a los últimos diez uniformados rehenes gracias a la mediación del grupo de Piedad Córdoba.


Con las evidentes diferencias y sin comparaciones, interrogantes claves sobre el conflicto colombiano sí han coincidido con importantes y vivas conclusiones de lo que pasa en Euskadi. En noviembre de 2011 nos conocimos con Lokarri y otras expresiones sociales y políticas vascas, cuando Colombianas y Colombianos por la Paz, CCP, sostuvimos reuniones públicas con al apoyo de Mundubat, entre quienes constituimos colectivos que trabajan decididamente por la paz y el cambio social. Nos encontramos superando así el peso de una perversa acusación que reinaba sobre una posible relación del entorno vasco con Colombia, asociando a ETA con las guerrillas de las FARC o del ELN. Fruto de esa persecución, no sólo gobiernos como el de Venezuela, sino personas cuya vocación es la salida política, han sufrido injustos señalamientos, criminalizada así la acción de quienes no creen en los gritos de guerra sino en la comprensión de la otredad para construir proyectos de paz, de inclusión y negociación democrática, de convivencia, como imperativo humanista en medio de las degradaciones vividas de mil maneras.

No deseo hablar en primera persona, pero no puedo desconocer pasajes vividos que crean este presente. Soy miembro del Partido Liberal, una de las históricas formaciones, de la que fui senadora, representando un amplio sector no conforme con la situación del país, y en consecuencia buscadora de alternativas. Por esa razón fui secuestrada por paramilitares, quienes con más grupos de la extrema derecha han atentado contra mi vida y mi papel político. Me comprometí con el diálogo para acabar con una larga historia de guerra. En 2008 participé junto con el presidente Hugo Chávez en las gestiones para que fuesen liberadas personas en poder de las FARC. En gran medida lo hemos logrado. Hoy estoy a la espera de que de nuevo sus comandantes me hagan llegar las coordenadas para recibir a los que quedan: los últimos 10 militares y policías desde hace años prisioneros por esa insurgencia, la cual ha dicho además que renuncia a retener más personas por razones de financiación. Del mismo modo, hace un mes recibí una carta pública del ELN, en la que responden a una propuesta de tregua bilateral, para propiciar el acercamiento y el diálogo de las partes.

Acabamos de tener en Bogotá en importante evento sobre paz, derechos humanos y prisiones. Un abogado vasco de Eskubideak nos ha acompañado, entre numerosos delegados que han compartido su experiencia. Días después de ese foro, mientras escribo esto, recibo la noticia que se me niega el permiso para poder visitar las cárceles, junto con una comisión internacional de mujeres gestoras de paz, pues queremos comprobar la situación que allí se vive, en particular de las presas y presos políticos. Se me responde por el gobierno que no hay tal tipo de presos. No me sorprende. Sé de otros conflictos en donde también se niega su existencia. Como lo que pasa en Euskadi. Efectivamente, nos parecemos en más cosas de las que se sospecha. En la determinación de interponernos a la lógica de la confrontación, con una iniciativa desde la sociedad civil comprometida con la paz. Por eso nacimos como CCP en septiembre de 2008, proponiendo mediante el diálogo epistolar retomar la interlocución directa con la insurgencia, para demandar no abandonar la perspectiva de la paz y pedir respeto al derecho internacional humanitario, conscientes que debíamos abogar por la regulación del conflicto, en el que no todo está permitido. Nuestros logros son indiscutibles, y eso molesta a quienes pregonan que no debe se debe conversar con el opositor. Hoy, siguiendo los avances, la izquierda abertzale nos anima a no desistir y saluda los pasos dados por la guerrilla, al tiempo que esperamos del gobierno colombiano el coraje de un gesto. Pedimos nos ayuden desde Euskadi, a habilitar mecanismos como lo fue el grupo de contacto internacional, y otras posibilidades de acompañamiento, para que la paz en Colombia no sea una costosa utopía.


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