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Lokarri retransmite en directo la Conferencia Internacional

16.10.2011 (6:06 pm)

El canal de Lokarri retransmitirá parte del programa del acto de clausura de la Conferencia Internacional para promover la resolución del conflicto en el País Vasco, que se celebrará mañana, lunes 17 de octubre. A partir de las 13.00 horas, se podrá seguir en directo la recepción a los destacados líderes internacionales y, por la tarde,  a las 17.00 horas, se retransmitirán  las conclusiones de la Conferencia.

Sigue la retransmisión en directo

Curso sobre paz, conflictos y convivencia. Pamplona, 11, 12 y 13 de mayo

05.05.2011 (12:22 pm)

Organizado por la Cátedra UNESCO de “Ciudadanía, Convivencia y Pluralismo” de la Universidad Pública de Navarra, los días 11, 12 y 13 de mayo tendrá lugar en Pamplona, en el Aula Fernando Remacha del Edificio El Sario de la Universidad Pública de Navarra, el curso “Paz, conflictos y convivencia”.

Con un interesante programa de seminarios y conferencias de carácter abierto, a través del curso se busca hacer una reflexión fundamental sobre la Paz, los Conflictos y la Convivencia de la mano de relevantes personalidades e instituciones que trabajan estos temas en un momento esperanzador y, a la vez, de enorme responsabilidad para lograr entre todos y todas una justicia y paz duraderas y una convivencia reconciliada. El objetivo de los organizadores es que “esta reflexión sea operativa y sirva para afrontar los problemas que tenemos actualmente, los de todos y los que derivan de nuestra específica implicación en los efectos de la violencia por motivos políticos”.

El curso se estructurará en tres áreas temáticas:

I. PERSPECTIVA HISTÓRICA Y CONCEPTOS. Imperativos y amenazas de la Paz.

En esta área se desarrollan las claves fundamentales de una cultura de la paz desde perspectivas históricas, filosóficas y socio-políticas.

II. PAZ Y CONFLICTOS. Quiebras de la convivencia y resolución de conflictos.

En ella se contempla cómo abordar los conflictos, especialmente los generados en nuestra sociedad desigual, diversa y plural. Todo ello desde una filosofía, metodología y técnicas para un abordaje positivo, ético y constructivo de los conflictos.

III. MIRADAS DE PAZ. Consecuencias de la violencia en víctimas y victimarios.

El área se centra en las consecuencias de la violencia en las víctimas y victimarios, desde la cultura de la paz. Verdad y memoria, justicia y reparación, normalización y reconciliación vienen a constituir clave y tónica fundamentales de aquellas miradas.

Las jornadas se apoyarán en los trabajos que las Cátedras, Escuelas, Seminarios y Fundaciones para la Paz de nuestro entorno realizan y que serán presentados a lo largo los tres días. Entre otros, participarán ponentes como Paul Ríos (Coordinador de Lokarri), Jonan Fernández (Director de Baketik), Javier Alcalde (Gesto por la paz), Iñaki Arzoz (Artamugarriak), Carlos Taibo (Profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid), Josep Ramoneda (Director del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), Carles Vidal (Profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona en el Programa de Educación de la Escuela de Cultura de Paz), Carmen Magallón (Directora de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz), Vicente Martínez Guzmán (Director Honorífico de la Cátedra UNESCO de Filosofía para la Paz), Manuela Mesa (Directora del Centro de Educación e Investigación para la Paz (CEIPAZ) -de la Fundación Cultura de Paz-,  Esther Erice (Presidenta de la Audiencia Provincial de Navarra Medidas penales alternativas y política criminal), Manuel Dios (Director del “Seminario Galego de Educación para a Paz) Kristian Herbolzheimer (Director de los Programas Colombia y Filipinas de Conciliation Resources).

Algo se mueve en Euskadi

03.04.2011 (9:52 pm)

Pedro Eizaguirre Massé
Pedro Eizaguirre Massé

En Euskadi, a principios del siglo XXI, continuamos teniendo dos grandes “conflictos”, el conflicto identitario y la existencia de ETA.

El conflicto identitario (quienes somos y a dónde queremos ir), asociado al encaje político del País Vasco en el Estado Español, divide a la sociedad vasca en dos mitades cuantitativamente bastante parecidas. Este “conflicto político” sin resolver, tendrá que resolverse por vías políticas (y al paso que van las cosas, tal vez por vías jurídico-políticas…)

La existencia de ETA es rechazada por la inmensa mayoría de la sociedad vasca, por razones éticas o morales y también por convicciones políticas.

A diferencia de lo que ocurría hace apenas un año, hoy, aquí y ahora todos los partidos políticos abertzales consideran que la violencia de ETA dificulta la lucha política, suponiendo un palo en las ruedas de la lucha del pueblo vasco en relación con el ejercicio de su libre autodeterminación.

La severa “tutela” política que históricamente ha ejercido ETA sobre la izquierda abertzale y, apoyándose en esta, el intento de “tutelar” políticamente a todo el pueblo vasco, ha pasado a la historia.

Los tiempos en los que unos “militares” (ETA) ejercían de severos “tutores” políticos, marcando las líneas de acción política de una izquierda abertzale que se comportaba como si fuera políticamente “menor de edad”, forman ya parte de nuestra historia reciente.

El conflicto de la existencia de ETA (¿ser o no ser?) empieza a ser competencia exclusiva de ETA.

Outro mundo é posíbel

12.12.2010 (9:18 pm)

Tal y como explicamos en un post anterior, Lokarri aterrizó en Galicia el viernes a la noche para enredarse en las actividades del Foro Mundial de Educación.

Entre las actividades autogestionadas, desarrolladas en diferentes facultades de la Universidad de Santiago, el sábado y domingo se han realizado un total de 94 actividades en torno a varios temas: conflictos socio-ecológicos, educación y pedagogía para la paz, derechos de las mujeres e igualdad, diálogo interreligioso, objetivos de desarrollo del milenio, convivencia, expresiones artísticas y paz, antimilitarismo, educación y tecnologías, herramientas metodológicas… Dichas actividades trataban de combinar lo vivencial con lo conceptual.

Este maratón de actividades simultáneas ha permitido dar espacio a una gran diversidad de experiencias en la construcción de una cultura de paz desde diferentes ámbitos y lugares. Por ejemplo, el sábado por la mañana acudimos a tres actividades: “Vivenciando culturas para hacer las paces a través de un taller dialógico participativo” organizado por la Cátedra Unesco de Filosofía para la Paz, la mesa redonda “Paz como cultura: fuentes y recursos para una pedagogía para la paz” por el Seminario Galego de Educación para a paz y “El papel de las mujeres en la construcción de la paz” propuesto por Ceipaz. Vivimos tres experiencias diferentes, y como con todo, en unos casos nuestras expectativas se vieron cumplidas y en otros tuvimos que adaptarnos a los cambios de última hora debidos a la falta de asistencia de participantes y/o ponentes.

La fórmula que el FME ha utilizado para cerrar el día se ha concretado en la llamada plenaria, que en un principio pretendía resumir los contenidos trabajados durante la jornada. Finalmente ha consistido en una interesante mesa redonda, aunque hemos echado en falta una mayor profundización en los conceptos básicos en torno a la cultura de paz.

Tras una primera aproximación al FME, seguiremos contando nuestras experiencias.

El problema español

16.07.2010 (10:30 am)
Joxerra Bustillo Kastexana
Joxerra Bustillo Kastrexana

El reciente triunfo de la selección hispana de fútbol vuelve a poner sobre el tapete el conflicto político existente: el denominado problema español. Después de siglos de dominación sobre pueblos diferentes, como el vasco y el catalán, Castilla/España no ha logrado asimilar dentro de su concepción identitaria, unívoca y poco atrayente, a las mayorías ciudadanas de estas dos naciones sin Estado. Por muchas vueltas que se le quiera dar, por muchas portadas grandilocuentes en los diarios capitalinos, por muchas narraciones al estilo No-Do en emisoras de radio y televisión, vuelve a demostrarse que en Euskal Herria y Catalunya los corazones laten con otro diapasón. Es este y no otro el dilema a resolver.

Además, después de recorrer laberintos jurídicos, propuestas y contrapropuestas, proyectos y remodelaciones, enmiendas y cepillados varios, el Estatut catalán ha sido estoqueado por el Tribunal Constitucional español como si de un Miura se tratara. Aquí sólo hay una nación, la sola nación española, y los demás es adorno, perifollo, en resumen, coros y danzas interpretando sardanas en la Plaza Mayor.

No creo pecar de futurólogo si afirmo que el desencuentro España-Catalunya y el desencuentro España-Euskal Herria tan sólo se pueden solventar por medio del diálogo entre las partes. Pero de un diálogo con contenidos, no en el basado en cuatro frases hechas en las que Madrid mantenga que la Constitución es capaz de albergar en su pluralidad a diferentes naciones y bla, bla, bla. Es más evidente que nunca que no es así, que esas fórmulas inventadas por Suárez están ya caducadas. En su empecinamiento centralista, los integrantes del TC le han dado la puntilla al Estatut y con él han dejado a los pies de los caballos a los sectores posibilistas de PSC y CiU que soñaban con un entendimiento en torno a una especie de España federal.

El problema es que en España no hay federalistas, sino uniformizadores de derechas y de izquierdas, que no son capaces de reconocer de una vez la realidad plurinacional del Estado. Su cerrazón no hace sino expandir las ansias independentistas de catalanes y vascos. Voluntades que, hoy por hoy, no pueden ser expresadas democráticamente en un ejercicio responsable de soberanía en las urnas. Los intentos posibilistas del Plan Ibarretxe y el Estatut, han sido cercenados sin remisión y no se vislumbra en el horizonte ningún líder español capaz de dar un giro copernicano al actual estado de cosas.

La historia nos dice que la paz es el periodo comprendido entre dos guerras. Y nos añade que la violencia ha sido, es y será utilizada como principal arma política por Estados e insurgentes. Por suerte, en Euskal Herria se puede abrir ahora un periodo de paz, por la conjunción de una serie de factores que no tengo aquí espacio para describir. Aprovechemos esta oportunidad con inteligencia. Pero sabiendo que si no se encauza debidamente el problema generador del conflicto, del que ETA no deja de ser un fenómeno derivado, nos esperará una nueva guerra (en el amplio sentido de conflicto), de mayor o menor dimensión, pero de nuevo enquistada en la violencia.

Cultura, violencia y paz

09.07.2010 (10:10 am)

Pere Ortega, Centre d'Estudis per la Pau
Pere Ortega Centre d’Estudis per la Pau

La cultura se puede definir como un conjunto de tradiciones y formas de vida de una comunidad. Estas formas de convivencia condicionan la manera de pensar y de actuar de sus gentes. Además, estas maneras de vivir son producto de una historia particular que las convierten en únicas. La cultura, en resumen, es una construcción social, cambiante pues evoluciona en el transcurrir del tiempo y que explica cómo somos, cómo pensamos y como actuamos.

Entonces, la violencia forma parte de la construcción cultural de una sociedad ¿Y cómo se sitúa una sociedad frente al tema de la violencia? Pues en general la vemos deambular con total libertad en la mayoría de nuestras sociedades. La vemos a diario en las relaciones domésticas, de género, entre jóvenes; también tiene su espacio en los medios de comunicación, en películas, videojuegos y comics, dónde constantemente se producen actos y situaciones violentas. Violencia que tiene su máxima expresión y perversión en los conflictos armados. Tal es la magnitud y la abundancia de la violencia personal en nuestras vidas que pensamos que ésta, en muchas situaciones, está justificada, (los buenos de las películas por ejemplo); o aquellos otros “buenos” que consideramos están legitimados para ejercerla en defensa propia, según el punto de vista ideológico de cada persona. Por ejemplo, los palestinos, uigures, tamiles, kurdos frente a unos estados que los oprimen; o del Gobierno español que participa en la guerra de Afganistán porqué la considera justa.

Las consecuencias de esta situación, se traduce en que haya colectivos o Estados que consideren justa la participación en luchas armadas y guerras. Ya sean, las FARC en Colombia o Estados Unidos en las numerosas guerras en que ha participado. Y esa decisión de participar en una guerra, obedece a la existencia de una sociedad que legitima el uso de la fuerza para resolver un conflicto determinado.

La cultura es el fruto de siglos de historia y su transformación se produce muy lentamente. Así, cambiar el uso de la violencia, tanto en el ámbito personal como en el colectivo, no es una cuestión fácil. Para que se produzca, hace falta un largo trayecto de educación para la paz, hasta que la mayoría de la sociedad esté convencida de que los medios pacíficos son los únicos legitimados para resolver los conflictos. La paz, como todas las utopías sociales es posible alcanzarla. Solo necesita del impulso, compromiso y convencimiento de un movimiento social en buscar la resolución de los conflictos por otros medios que no sean los violentos. Ese es el camino de la paz.

El proceso de paz… ¿Una “reactable”?

30.06.2010 (8:54 am)

Iñaki Arzoz, artista de Artamugarriak

¿Pero qué es una “reac table”? Según la Wikipedia: “un instrumento musical electrónico colaborativo dotado de una interfaz tangible basada en una mesa, e inspirado en los sintetizadores modulares de los años sesenta. Fue desarrollado por el Grupo de Tecnología Musical de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona (…) Múltiples usuarios simultáneos comparten el control total del instrumento moviendo y rotando objetos físicos sobre la superficie de una mesa circular luminosa. Manipulando dichos objetos, los cuales representan los componentes clásicos de un sintetizador modular, los usuarios pueden crear tipologías sonoras complejas y dinámicas, mediante generadores, filtros y moduladores, en una clase de sintetizador modular tangible. (…) Varios músicos simultáneos comparten control completo sobre el instrumento moviendo y rotando los objetos en el redondo tablero luminoso. Al mover y relacionar los objetos por la superficie del tablero se modifica la estructura y los parámetros del sintetizador de sonido. Estos objetos conforman los típicos módulos de un sintetizador modular. Simultáneamente, el proyector muestra la actividad y las características principales del sonido producido, otorgándole de esta forma la necesaria retroalimentación al ejecutante. De esta forma varios músicos pueden compartir el control desplazando y rotando fichas transparentes sobre la mesa luminosa. Cada uno de los usuarios puede crear una función sonora diferente”.

Esta es la descripción aproximada de la reactable, extraño y fascinante instrumento electrónico con forma de mesa, cuya exótica música inunda la red… Ahora relean su descripción -salvando las distancias- como si se tratara de un nuevo proceso de paz… Se ha iniciado un nuevo (pre)proceso de paz y necesitamos nuevos modelos de trabajo para desarrollarlo con perspectivas realistas de éxito. Por un lado reaparece el proceso estrictamente político y por otro -pero no menos importante- se reactiva, tímidamente, el proceso social. De momento pueden ser dos procesos paralelos pero en algún momento han de converger. Para preparar la tesitura de ese encuentro necesitamos entender, concebir e incluso visualizar ese escenario de múltiple interacción futura, un enriquecedor sampling de paz. Es en este sentido que proponemos la figura de la ‘reactable’ como metáfora y modelo, un instrumento colaborativo y participativo para crear la nueva música del proceso de paz.

Hasta ahora, en los fracasados procesos anteriores, hemos intentado seguir el modelo clásico de la orquesta, con su partitura, su director y el conjunto de instrumentistas tocando a su dictado. Pero el caso es que, por diversas razones, la bella composición de la paz triunfante -esa Sinfonía irlandesa- no ha funcionado; De la actuación de la orquesta hispano-vasca del proceso, con varios candidatos a director, queriendo imponer cada cual su partitura, dando instrucciones contradictorias a los interpretes e ignorando al público… ni siquiera ha resultado una radical obra dodecafónica sino, como sabemos, una estrepitosa y explosiva disonancia y la clausura de la orquesta. Este modelo orquestal, jerárquico y dirigista de proceso de paz ha fracasado una y otra vez en nuestro caso. ¿Quizá sea hora de ensayar y practicar el modelo de paz bajo otro paradigma conceptual, como reactable colaborativa y participativa? Los agentes políticos pueden proporcionarnos el marco de la mesa/reactable, pero entre todos tenemos que ir creando la música no escrita del proceso de paz.

Para que este proceso de paz tenga posibilidades reales, ha de transmutarse en una composición abierta, plural, horizontal y reticular, capaz de modular creativamente las tensiones del conflicto en una música común e inacabada, un work in progress nunca interrumpido.

Recientemente (11-12 de junio) se celebraron en Iruñea las II Solasaldiak. Conversaciones sobre noviolencia activa y desobediencia civil, tituladas “Ciudad desobediente”. Se llevaron a cabo talleres como “Un paso más en Nuestra marcha por la sal” y sobre los nuevos centros sociales y culturales alternativos 2.0… En la ciudad está surgiendo una nueva trama de colectivos noviolentos y desobedientes que ya funcionan como una reactable en el ámbito cultural y de las luchas sociales. Y su humilde música popular y amateur invita a los grandes intérpretes del proceso de paz a sumarse a la creación colectiva del proceso con el conjunto de la sociedad vasca…

Por mucho que la orquesta siga a pie juntillas la partitura irlandesa, si no es capaz de elaborar una variación participativa e interactiva con toda la sociedad, en algún momento puede derivar, una vez más, en una peligrosa cacofonía, en la cual sea imposible el acuerdo básico de seguir participando en el proceso.

Hasta ahora las visiones imaginativas, creativas y activistas del conflicto han brillado por su ausencia en el núcleo del proceso de paz vasco. Quizá sea la hora en la que la sociedad y la cultura participen de manera más activa, más que como meros comparsas o corifeos. Acaso proporcionando nuevos imaginarios, de mayor plasticidad, sensibilidad y profundidad, que nos permitan avanzar por sendas inexploradas en el camino de la paz.

La verdadera lucha es contra la indiferencia

24.06.2010 (9:38 am)

José Luis Salgado, periodista
José Luis Salgado, periodista

Poco a poco se van acercando las elecciones municipales y forales de 2011 y los partidos políticos están ya van tomando posiciones para afrontar una dura pre-campaña electoral. Estas son las primeras elecciones desde que se firmó el pacto PSE-PP que llevó a Patxi López a la Lehendakaritza, dando así un vuelco al panorama político e institucional vasco. Los resultados de estas elecciones nos van a permitir visualizar además como ha aceptado la ciudadanía los recortes, tanto económicos como de derechos sociales y laborales, que hemos tenido que sufrir los ciudadanos para contentar a instituciones como el FMI o la Unión Europea.

En este contexto, los últimos movimientos de la Izquierda Abertzale apostando por una salida democrática al conflicto político son percibidos por la ciudadanía con bastante indiferencia. Y esta indiferencia no es debida a que la sociedad vasca no desee un futuro en paz, sino que se debe a que los partidos que tienen la llave que abre el candado de la legalidad repiten una y otra vez que la única forma de que la Izquierda Abertzale se pueda presentar a las elecciones es que se desvinculen de la violencia de ETA.

¿Qué significa esto en realidad? Hace un par de años que se pedía a la IA que condenase la violencia y que apostase por las vías democráticas. Hoy en día ya esto ya no vale. Mientras ETA no desaparezca, no se va a permitir que la IA se presente a las elecciones. Y el fin de ETA ya no va a ser dialogado, ya que PP y PSOE ven a la organización terrorista ya vencida de facto. O bien ETA se rinde sin condiciones o se termina con ella por la vía policial.

Sea cual sea el fin de ETA, a nadie le conviene que se prolongue en el tiempo, más que a los partidos que se benefician electoralmente de la ilegalización de esta opción de izquierda. Si la lucha armada se prolonga, si ETA no se aparta y sigue sin mover ficha, miles de municipios vascos tendrán gobiernos de partidos neoliberales, la izquierda vasca seguirá atomizada e inoperativa, se perderá una oportunidad más para que se afiancen políticas sociales que respondan al pensamiento único mi puesto por los mercados y por instituciones a las que ningún ciudadano ha elegido, pero que gobiernan nuestras vidas a través de quienes les regalan nuestros votos.

Es la organización terrorista la que tiene que valorar su posición: la lucha armada no va a reportar ningún avance político en el conflicto. La oposición de la sociedad vasca a la violencia es clara. La propia existencia de ETA supone la traba más importante para que sus propias posiciones políticas sean excluidas de cualquier institución, justo cuando más alta hace que la izquierda pueda hacer frente unido frente a los excesos de los que han propiciado la crisis y ahora se benefician de ella.

La desaparición de ETA sería un revulsivo para acabar con la indiferencia y el hastío de esta sociedad. Estoy convencido de que los movimientos políticos que se produzcan en un escenario post-terrorismo pueden ser un buen punto de partida para que la sociedad vasca salga de un letargo que ya dura demasiado tiempo y se centre en solucionar los problemas más urgentes que padecemos. Eso no significa que nadie tenga que renunciar a sus objetivos últimos. Simplemente supondría cambiar de estrategia y abandonar una vía que ya ha demostrado sobradamente que no lleva más que a prolongar el odio y el dolor que nuestra sociedad quiere dejar atrás de una vez por todas.

Vergangenheitsbewältigung

04.05.2010 (9:08 am)

Gorka Santamaría
Gorka Santamaría

Debo reconocer, ante todo, que me aburre sobremanera opinar sobre eso que, acertadamente o no, hemos dado a llamar “conflicto vasco”. Me aburre cada vez más. Y me aburre, sobre todo, porque es un debate viciado de raíz, plagado de tabúes y superestructuras argumentales, de discriminadores semánticos y dogmas de obligada aceptación, y por supuesto, de opiniones e injerencias gratuitas, siempre excesivas y exasperantes. Es por todo esto que, cuando me ofrecieron colaborar en este espacio, invitación que acepté gustosamente, no pude evitar preguntarme: “¿Qué demonios puedo aportar yo sobre esto?”

La verdad es que hace tiempo que estoy mentalmente ubicado en el escenario post-conflicto, aún cuando no tengo del todo claro siquiera que tal escenario interese. Ni a unos ni a otros. Y soy consciente de que, al sugerir tal cosa, caigo en la primera trampa semántica, la de la sospecha de equidistancia. Da igual. Ese juego de palabras, que yo mismo he utilizado en ocasiones (ante posturas con connotaciones muy diferentes, eso sí), también pertenece al pasado. No siento la necesidad de templar gaitas, ni tampoco de explicar quiénes son los “unos” y quiénes los “otros”, en esta comedia de papeles cambiantes, porque ni yo mismo lo sé. Así que me permitiré la licencia de caer en estas trampas tantas veces como me apetezca.

Como decía, mi mente está en el escenario post-conflicto. Tengo múltiples razones para pensar así, y posiblemente me llevaría decenas de páginas expresarlas, pero como no son más que conjeturas, las dejaré estar. Sí considero interesante, en cambio, expresar mi moderado optimismo, no ante la posibilidad del fin del conflicto en su vertiente bélica, que es algo que doy por hecho, sino ante las oportunidades que se abren de cara al futuro. No es casual que la palabra china “wei-ji” (危机), que podríamos traducir como “crisis”, no sea sino la conjunción de dos ideogramas que expresan “peligro” (Wēi) y “oportunidad” (). ¿Acaso no ha sido siempre así?

Yo creo que tenemos la enorme oportunidad de reconciliarnos con nuestro pasado para poder así evolucionar hacia una sociedad mejor. Los alemanes también tienen un término para definir este proceso: Vergangenheitsbewältigung. Posiblemente esto explique las altas cotas de bienestar y de conciencia social alcanzadas por un país devastado en múltiples ocasiones por las guerras y los fantasmas del pasado. Pero que nadie se equivoque, vergangenheitsbewältigungno puede limitarse a discernir entre buenos y malos y entrar en la subsiguiente rueda de estigmatizaciones y reparaciones. No es, al menos, la oportunidad que yo veo en todo esto. Creo que la verdadera oportunidad radica en que todos asumamos nuestras responsabilidades desapasionadamente. Tanta responsabilidad tiene quien ha de enseñar a sus hijos abstraerse de la sanguineidad a la hora de mirar con vergüenza el pasado, como quien ha de enseñar a sus hijos a abstraerse de la sanguineidad a la hora de condenarlo. Sin olvidar que es objetivo de todos mirarlo con vergüenza y condenarlo a la vez. No cabría mayor error que proyectar venganzas y frustraciones en quienes han de reconstruir ese escenario en el futuro. Ahí es donde veo el Wēi, el peligro. Por eso creo que un testimonio de una víctima no debería pisar un aula hasta que no hubiéramos hecho todos nuestros deberes, hasta que ningún alumno pudiera interpretarlo como un juicio a su propia sangre. Hoy por hoy, esas circunstancias no se dan, y lo que se está planteado es, a todas luces, precipitado. Significaría cerrar en falso y, honestamente, creo que no nos podemos permitir enterrar esta oportunidad. Ya ha habido demasiados entierros…

Un paso necesario

26.04.2010 (9:21 am)

U. Jaureguibeitia

Entra un tipo en una librería y le dice al tendero: Oye, Hijo de Puta. ¿Tienes el libro de cómo hacer amigos? Lo que puede parecer un mal chiste y un pésimo ejemplo para comenzar un post que hable sobre un proceso de paz encierra, a mi modo de ver, una realidad que experimentamos a diario en nuestro país. Llevamos años, décadas, viendo cómo algunos tratan de enfrentarse a un importante problema sin asumir que todos somos parte del mismo. Es decir, sin autocrítica y sin admitir un papel protagonista en el conflicto.

Para mi, es decepcionante ver como la estrategia política y social de algunos agentes de nuestro país se centra en taparse los ojos ante la raíz del problema. Y en esa estrategia siguen, desgraciadamente, algunos. No reconociendo el conflicto y tomando, por ejemplo, la violencia como una lacra aislada de fondo político alguno y siempre infringida de manera unidireccional. Pero no es así. Claro que no. Quien conoce mínimamente nuestro pequeño país sabe que el verdadero problema radica en que la sociedad está dividida en diferentes maneras de entender cuál debería ser nuestro ordenamiento. Por lo que este argumentario debe ser entendido como un pretexto, una excusa para que los ciudadanos no seamos libres para decidir. Postura a la que además han tenido que añadírsele parches que la sostengan: ilegalizaciones de fuerzas políticas, cierres de medios de comunicación, desacreditación ante denuncias de torturas, y suma y sigue.

Pero no podemos, quienes sí asumimos el problema como político, quedarnos inmóviles también. Ante esa situación de bloqueo creo que hay una fácil y necesaria respuesta. Deshacer el argumentario eliminando su base, lo que se traduce en eliminar la expresión violenta que en este momento se está generando por parte de un pequeño grupo. Es decir, solicitándole a ETA que deje las armas. Algo totalmente necesario para crear un proceso con unos cimientos sólidos. Y en esa solicitud ya estamos muchos, espero que pronto se sumen muchos más. Entonces, el proceso de paz será imparable.