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La construcción de la paz no puede ser una lucha por conseguir o afianzar poder(es): mujeres en procesos de paz

07.04.2010 (9:54 am)

Idoia Llano

Ante las diferentes intervenciones e iniciativas en la construcción de la paz, la ciudadanía, cada uno de nosotros/as, tiene que “poder” sentir, no digo que lo vaya a hacer, pero “tiene” que poder hacerlo, que el alturismo de miras, el intento por conseguir un beneficio para la sociedad es incuestionable.  No se puede dudar de la intención de las personas que negocian o intentan resolver  el conflicto.

Si por casualidad una sombra de duda empaña los objetivos en la negociación, esta nacerá lastrada y con pocas garantías democráticas, y puede que tarde mucho más en convertirse en beneficio social.

La paz y su construcción en situaciones como las que vivimos en Euskadi, son una cuestión socialmente tan crucial, que tocan directamente a los derechos más fundamentales como la vida, en las que intuir que pueden ser puestas al servicio de una agenda (personal o de partidos) de poder, de ambición y protagonismo puede servir para generar desconfianzas difíciles de arraigar.

Creo que algunas mujeres familiares de víctimas del terrorismo desean ante todo olvidar lo que han sufrido, muchas desearán poder perdonar y lo lograrán o …no , otras ni lo uno ni lo otro y otras harán de su condición reivindicación justa y causa social. Leer toda la entrada

¿Memoria compartida?

06.04.2010 (9:34 am)

Sabino Ormazabal, periodista
Sabino Ormazabal, periodista

Víctimas: una de las realidades que con más fuerza ha traspasado éticas, sentimientos, debates, alineamientos y actuaciones políticas y sociales: “mis” víctimas…, “las otras” víctimas, “las” víctimas piensan que…; son víctimas de un conflicto político, son víctimas de una banda de delincuentes asesinos; víctimas hay en todos los lados, no compares unas y otras, víctimas somos todos; víctimas olvidadas y luego homenajeadas, víctimas ignoradas y que así siguen estando; víctimas de primera, víctimas de segunda, las que ni siquiera se las considera como víctimas, las que no se consideran a sí mismas víctimas; víctimas utilizadas políticamente, políticas distintas para el mismo tipo de víctimas…

El nuevo decreto que regula la Educación Primaria y Secundaria, en el que se establece el currículum respecto a las víctimas, tiene como objetivo “garantizar una enseñanza despejada de carga ideológica identitaria”, en palabras de la consejera de Educación del Gobierno vasco, Isabel Celaá (30 de marzo). Un mes antes, el 21 de febrero, Carlos Urquijo, en nombre del PP, solicitaba que la reciente publicación “Vidas Rotas” (Espasa, 2010) fuera incorporada como material didáctico escolar en centros y bibliotecas. En el preámbulo de este libro, Fernando García de Cortázar escribe que “defender a las víctimas del terrorismo es, en España, defender a las víctimas de una idea de la civilización y de una idea de la nación” (p. XX).

No todos los sufrimientos son iguales. Ni sus causas. Vale. Pero hay muchos tipos de sufrimientos y muchas víctimas, incluso dentro de cada uno de los lados. Negarlo y no reconocer a los demás no significa que no existan: “Nuestras víctimas tenían nuestras convicciones” (p. XIX) o “(…) la calidad verdadera de nuestras víctimas es haber querido ser españoles” (p. XVII). ¿Se las despeja así de carga ideológica identitaria?

Hagamos memoria, aunque nos duela: en estos momentos hay seis personas desaparecidas: Fernando Quiroga, Jorge García, Jon Humberto Fouz, Eduardo Moreno, Joxe Miguel Etxeberria y Jean Louis Larre. Ninguna de ellas había cumplido los 30 años cuando desaparecieron. Sus familias no saben nada de ellos. Sí aparecieron los cadáveres de José Luis Martínez, Jesús González, José Ignacio Zabala, José Antonio Lasa o Jon Anza… Tampoco me olvido de todos esos miles de cadáveres que están enterrados en cunetas y fosas sin que, más de 70 años después, sus restos hayan sido recuperados y devueltos a sus familias

Según la Subdirección General de Atención al ciudadano y de asistencia a las víctimas del terrorismo,[1] las distintas ramas de ETA y CAA han matado a 829 personas: (486 miembros de las Fuerzas Armadas y Cuerpos Policiales y 343 civiles) en alrededor de 3.600 atentados, que han causado también 2.400 personas heridas. Entre los dos informes de la DVAT[2] y de DDHH[3] del Gobierno vasco sobre víctimas de vulneraciones del derecho a la vida y a la integridad física y psíquica, son 175 las personas muertas por la violencia policial y de los grupos parapoliciales o de extrema derecha. También se recogen en el segundo informe 600 casos de personas heridas y ejemplos representativos de las miles de personas que han denunciado haber sido torturadas. Según fuentes, entre 5.500 y 7.000 casos

Contamos además con personas amenazadas de todo tipo, con más de 2.000 personas con guardaespaldas, cientos de niñas y niños huérfanos, personas destrozadas física y psíquicamente por atentados o situaciones violentas de diverso signo, violaciones sexuales con motivación política, secuestros con derivas diferentes, agresiones de índole distinta, muchos casos de impunidad

¿Se puede seguir patrimonializando a unas u otras víctimas? ¿No deberíamos hacer una verdadera revolución cultural y reconocer el sufrimiento de los demás?, ¿reconocer que ya va siendo hora de recomponer nuestro tejido social?, ¿que no se debe permitir ni una víctima más, de ningún tipo, empezando por el derecho a la vida? ¿No debería el Estado reconocer su papel en muchas de las violaciones de derechos humanos y actuar en consecuencia? ¿No ha llegado el momento de recuperar y reformular de nuevo la política pública de víctimas desde una visión integrada en la amplia normativa de derechos humanos existente a nivel internacional y que no sea partidista? ¿No ayuda a la convivencia y a consolidar un proceso de paz una visión integral e inclusiva respecto a todas las víctimas?

[1] http://www.mir.es/DGRIS/Terrorismo_de_ETA/ultimas_victimas/p12b-esp.htm
[2] “Informe sobre víctimas del terrorismo practicado por grupos de incontrolados, de extrema derecha y el GAL” de la Dirección de Víctimas de Atención al Terrorismo (DAVT) del Departamento de Interior del Gobierno Vasco, junio de 2008.
[3] “Informe sobre Víctimas de Vulneraciones de Derechos Humanos derivadas de la Violencia de Motivación Política” de la Dirección de Derechos Humanos del Departamento de Justicia, Empleo y Seguridad Social del Gobierno Vasco, junio de 2008.

Valentía para dar el paso de no retorno

29.03.2010 (10:58 am)

Igor Mera
Igor Mera

Cuando, hace varias semanas, recibí la invitación de Lokarri para participar en la construcción colectiva de esta blog tenía muy claro cuál era la reflexión que quería trasladar. Cómo militante, de izquierdas e independentista, quería transmitir el tedio que me provoca el omnipresente conflicto, el bloqueo que éste supone para muchos de los debates nucleares para las izquierdas de este país y el hartazgo que me producen la casi totalidad de las posiciones y opciones políticas entre las que se supone hemos de elegir. Sin embargo, y por desgracia, actualidad manda y en estos momentos resultaría del todo fuera de lugar no prestar atención a los dos hechos trágicos que estos días y horas ocupan nuestra atención: la desaparición y posterior muerte de Jon Anza en circunstancias bastante turbias y la muerte en tiroteo en el día de ayer del gendarme Jean-Serge Nérin. Ambos hechos nos sitúan de frente ante la crudeza del conflicto que vivimos en este país. De la misma manera nos sirven para poner de manifiesto las posiciones que el conjunto de los actores mantienen ante el conflicto.

La aparición del cuerpo de Jon Anza y las reacciones observadas en los responsables políticos del PSOE (desde el ministro Rubalcaba hasta el consejero Ares) nos dejan muy a las claras la miopía con que esta gente mira la cuestión de la democracia y los derechos humanos. Desde el nerviosismo inicial que se podía ver tanto en las redes sociales cómo en las declaraciones a medios, hasta el anuncio hecho por Rubalcaba de que se van a interponer denuncias contra toda aquella persona que hay apuntado en la dirección de que las Fuerzas de Seguridad del Estado Español hayan tenido algo que ver en ello nos dejan ante dos únicas alternativas de pensamiento:

1. De verdad el Estado ha tenido algo que ver en la muerte de Anza, y el PSOE conocedor de ello está tratando de taparlo por todos los medios.

2. Su estrategia de deslegitimación de la violencia es de todo menos inteligente.

En un estado democrático al uso una noticia de este alcance provocaría la emisión por parte de sus representantes políticos de un mensaje claro y taxativo en la línea de que los hechos se esclarecerán, llegándose a sus últimas consecuencias. Más aún, en el caso español y del partido socialista este mensaje debiera ser aún más nítido tras su vergonzoso y criminal pasado. Personalmente confio muy poco en la calidad de la democracia española y de los dos partidos que la sustentan, la misma confianza que me transmiten tanto las fuerzas de seguridad y el sistema jurídico español. En lo que tengo más confianza es en la inteligencia de los Ares y Rubalcaba y no precisamente a la hora de deslegitimar la violencia, sino a la hora de utilizar ese concepto para reforzar la posición política unionista en nuestro país. Leer toda la entrada

Queda tanto por hacer

24.03.2010 (9:00 am)

IME
IME

A veces echo un vistazo a todo lo que rodea a este gran esfuerzo por un nuevo proceso de paz, y a pesar de los datos esperanzadores que nos suceden, no puedo evitar dejar de ser pesimista, pesimista por la terrible desproporción que hay entre lo conseguido hasta hoy y lo que queda por conseguir. No se habrá conseguido nada si antes no se consigue cambiar la mentadidad de la sociedad en la que vivimos.  Me explico.

Como salmantino de nacimiento y descendiente de familia navarra, me considero con capacidad suficiente como para analizar de primera mano las grandes diferencias que existen de percibir la realidad en uno y otro lado del Ebro, ambas partes del estado son como el alfa y el omega, como el blanco y el negro, y el hecho de que todo el aparato del estado, tanto a nivel político como periodístico controle de lleno uno de esos dos lados me preocupa. La sociedad vasca sin lugar a dudas tiene sus imperfecciones y aspectos a mejorar, pero en la sociedad española en sí, cuanto más en esta España profunda de la meseta que me ha tocado vivir, existe una percepción de la realidad que choca frontalmente con los principios básicos sobre los que se sujeta este nuevo proceso de paz que deseamos, se confunden términos, el etnocentrismo que se respira es brutal, no existe tolerancia a la diversidad y es el propio aparato del estado del que hablaba antes quien da fuelle a ese pensamiento, desde el Rey, al presidente del gobierno, pasando por sus distintos ministros y demás instituciones. Lo que opine la sociedad vasca siempre será deleznable e intolerable siempre que sea una opinión diametralmente opuesta a la del otro lado de la orilla ¿por qué?

La sociedad española debe ser democratizada, no es normal que mi familia tras treinta años viviendo aquí celebre que un presunto de “algo” sea torturado, antes no pensaban así, ¿quién les ha contaminado? no es normal que esa postura sea la mayoritaria aquí, en esta sociedad en la que vivo, no existe el nacionalismo español, los nacionalistas son los demás, hablan de unidad e igualdad cuando quieren decir uniformidad y homogeneidad (todos somos iguales mientras todos los demás seais como yo), hablan de integrar las demás culturas en España cuando se refieren a la más clara descripción de etnocidio, para ellos, imponer el catalán es excluir, imponer el español como lengua única es “normalizar”, para ellos no existe el conflicto vasco, solo existen cuatro asesinos que un día decidieron existir como ETA porque odiaban a España y son muy malos, para ellos no existen naciones en españa, solo existe la nación española, en fín, como diría el poema de Eduardo Galeano, ellos hacen arte, los demás artesanía, ellos hablan idiomas, los demás dialectos, ellos tienen cultura, los demás folklore, y así hasta un largo etcétera. Y por supuesto, y al hilo del primer ejemplo, aquí lo único que vale es la unidad de España, lo demás es herejía. Leer toda la entrada

Derecho a vivir, por tanto derecho a pensar

21.02.2010 (11:47 am)
Víctor Manuel Maeztu, Doctor en pedagogía y consejero
Víctor Manuel Maeztu, Doctor en pedagogía

No me da la gana de seguir la corriente del “pienso, luego existo”, me vuelvo a la contra y prefiero seguir la máxima opuesta: “existo, luego pienso”, y desde ahí puedo decir que “no por tener derecho a pensar tengo derecho a la vida”, si no que “primero tengo derecho a la vida y por tanto tengo derecho a pensar libremente”.

Y es que después de muchos años de experiencia vital y de pensamiento, he decidido vivir y pensar en contra de la corriente filosófica imperante en esta sociedad occidental desde hace varios siglos. Pues eso, que por mucho que piense que mi mesa es una castillo medieval, mi mesa sigue siendo un pedazo de madera y hierros en la que tengo que trabajar día a día, o sea que enseguida llego a la conclusión de que no es primero mi pensamiento, sino mi vida.  Porque en la medida que tengo vida puedo ver, oler, tocar, oír la mesa cuando la muevo y hasta chuparla si me apetece (aunque no me suele apetecer), o sea que las cosas están ahí y como estoy vivo puedo tener experiencias sensibles y detectar objetos con los que luego podré construir mi pensamiento.

De ahí (evitando doscientos folios de reflexiones filosóficas) concluyo que las cosas están ahí objetivamente, aunque esté ciego y nunca pueda pensar sobre ellas. Y precisamente una de esas cosas son los seres humanos que son los únicos que pueden hacer esta reflexión; es decir, que son los seres más elevados sobre todas las cosas, precisamente porque tienen pensamiento, con el cual pueden decidir libremente y actuar de una u otra manera, llegando a ser capaces hasta de amar, que me parece la actuación más elevada del ser más elevado de esta tierra.

Y como por fuerza hay que ser breve, tengo que ir concluyendo con lo dicho al inicio. Como estoy vivo y puedo pensar, pienso que todos los demás seres humanos tienen que tener el derecho a seguir vivos para seguir pensando libremente. Así que me parece “inhumano” que alguien coja una pistola y pegue un tiro a otro ser humano para que su pensamiento triunfe.  ¿Cómo va a triunfar tu pensamiento si no eres capaz de respetar la vida que hace que otro ser humano pueda pensar? Y aunque haga unos meses que no hayan matado a nadie,  su existencia como organización con el objetivo de destruir vidas humanas, sobra en esta tierra. Por eso quiero que vivan, para que lleguen a pensar que deben respetar el derecho a vivir de los otros. Todos, ellos incluidos, sólo estando vivos podrán tener el derecho a pensar libremente.

Otra estrategia es posible

17.02.2010 (8:31 am)
Iñaki Arzoz, artista de Artamugarriak

Iñaki Arzoz, artista de Artamugarriak

La sociedad está desorientada” / “No podemos hacer nada” / “La guerra continua…”

Esta es la percepción que tiene la mayoría de la sociedad vasca y que, en gran medida, se ha contagiado a los movimientos sociales por la paz.

Es la lectura inevitable, cuando nuestro foco de atención se halla sobre el teatro de la gran política.

Sin embargo, en nuestra sociedad plural siguen pasando cosas, siguen surgiendo iniciativas como “Nuestra marcha por la sal”, sigue habiendo posibilidades… En ArtamugarriaK, pequeño colectivo de artivistas, a través de la iniciativa BatzArt!, hemos reflexionado al respecto: todo o casi todo es cuestión de estrategia (y de tácticas).

Quizá ahora no sea el momento de los grandes movimientos masivos que florecieron en la época de la tregua, sino de los pequeños movimientos de una guerrilla de paz y diálogo.

Su arma: la imaginación activista.

Su espacio: el laboratorio experimental de la experiencia.

Su estructura: la red amistosa y la blogsfera.

Tenemos que hacer una cura de humildad: no podemos cambiar el conflicto vasco ni tirar de la tozuda reata de los partidos políticos. Pero podemos agitar nuestra pequeña malatxa de la no violencia activa en la sociedad, en el pueblo, en el barrio, entre los amigos, en el trabajo, en la cultura…

No podemos asaltar ningún palacio de invierno, pero podemos construir una cabaña para reflexionar e intercambiar conocimientos y disfrutar de nuestro fracaso… Es la hora de las nuevas visiones y las pequeñas ideas.

Para dejar de soñar con conquistar quimeras (paz, negociación, reconciliación, Euskal Herria, etc.) y para probar a conocer a nuestros vecinos, a nuestros amigos y enemigos, por ejemplo, con el humor, la ficción, el arte y la cultura. En Uharte, el Taller de escucha que organizamos con el Instituto de Psicoanálisis de Pamplona, nos ha llevado, aparte de reveladoras conclusiones, a preparar una obra de teatro-forum, que el grupo de teatro local, KROMLECH, con gran audacia, ha representado…“LA ESCUCHA QUE HABLA. Disputa en la asamblea vecinal”.

Aparte de salir vivos del intento, solo pretendemos empezar nuestro propio work in progress, un diálogo desde la cultura. Pero sabemos que hay más artistas y titiriteros dispuestos a saltar a la arena pública e implicar al público… y no nos sentimos tan solos en esta cuerda locura. Cuando los políticos permanecen mudos o se les llena la boca de elecciones es la hora de sacar la máscara de Arlequín, para que desde la sabia locura del arte, nos diga unas cuantas verdades…

Nosotros estamos probando con el teatro, con el cine y el vídeo, con el arte, con los talleres interdisciplinares, con las acciones públicas, pero hay más vías posibles.

Todos los colectivos e iniciativas, grandes y pequeños, debiéramos darnos un tiempo para reflexionar estratégicamente sobre nuestra deriva estratégica. Necesitamos emprender una suerte de ‘ejercicios espirituales’ (al estilo de Oteiza) para que la guerra, el sufrimiento y la muerte se trasmuten en una nueva perspectiva desde la acción social y la cultura.

Nuestra contribución a ese nuevo enforque es un laboratorio creativo y nómada de la noviolencia activa y artivista, a través de encuentros, talleres, publicaciones y acciones. Laboratorio al que todos los colectivos y ciudadan@s están invitados a participar…

Si asumimos que no vamos a solucionar el conflicto vasco, quizá nos atrevamos a pensar, a experimentar, lo impensable.

Liberarnos de la angustia del fracaso y de la ineficacia (esos sentimientos tan delicadamente capitalistas) y emprender acciones que demuestren y sean, realmente, formas de convivencia, diálogo y vida.

Parafraseando la máxima altermundialista: otra estrategia es posible… aunque nos encaminemos a otro lugar.