La sociedad está desorientada” / “No podemos hacer nada” / “La guerra continua…”
Esta es la percepción que tiene la mayoría de la sociedad vasca y que, en gran medida, se ha contagiado a los movimientos sociales por la paz.
Es la lectura inevitable, cuando nuestro foco de atención se halla sobre el teatro de la gran política.
Sin embargo, en nuestra sociedad plural siguen pasando cosas, siguen surgiendo iniciativas como “Nuestra marcha por la sal”, sigue habiendo posibilidades… En ArtamugarriaK, pequeño colectivo de artivistas, a través de la iniciativa BatzArt!, hemos reflexionado al respecto: todo o casi todo es cuestión de estrategia (y de tácticas).
Quizá ahora no sea el momento de los grandes movimientos masivos que florecieron en la época de la tregua, sino de los pequeños movimientos de una guerrilla de paz y diálogo.
Su arma: la imaginación activista.
Su espacio: el laboratorio experimental de la experiencia.
Su estructura: la red amistosa y la blogsfera.
Tenemos que hacer una cura de humildad: no podemos cambiar el conflicto vasco ni tirar de la tozuda reata de los partidos políticos. Pero podemos agitar nuestra pequeña malatxa de la no violencia activa en la sociedad, en el pueblo, en el barrio, entre los amigos, en el trabajo, en la cultura…
No podemos asaltar ningún palacio de invierno, pero podemos construir una cabaña para reflexionar e intercambiar conocimientos y disfrutar de nuestro fracaso… Es la hora de las nuevas visiones y las pequeñas ideas.
Para dejar de soñar con conquistar quimeras (paz, negociación, reconciliación, Euskal Herria, etc.) y para probar a conocer a nuestros vecinos, a nuestros amigos y enemigos, por ejemplo, con el humor, la ficción, el arte y la cultura. En Uharte, el Taller de escucha que organizamos con el Instituto de Psicoanálisis de Pamplona, nos ha llevado, aparte de reveladoras conclusiones, a preparar una obra de teatro-forum, que el grupo de teatro local, KROMLECH, con gran audacia, ha representado…“LA ESCUCHA QUE HABLA. Disputa en la asamblea vecinal”.
Aparte de salir vivos del intento, solo pretendemos empezar nuestro propio work in progress, un diálogo desde la cultura. Pero sabemos que hay más artistas y titiriteros dispuestos a saltar a la arena pública e implicar al público… y no nos sentimos tan solos en esta cuerda locura. Cuando los políticos permanecen mudos o se les llena la boca de elecciones es la hora de sacar la máscara de Arlequín, para que desde la sabia locura del arte, nos diga unas cuantas verdades…
Nosotros estamos probando con el teatro, con el cine y el vídeo, con el arte, con los talleres interdisciplinares, con las acciones públicas, pero hay más vías posibles.
Todos los colectivos e iniciativas, grandes y pequeños, debiéramos darnos un tiempo para reflexionar estratégicamente sobre nuestra deriva estratégica. Necesitamos emprender una suerte de ‘ejercicios espirituales’ (al estilo de Oteiza) para que la guerra, el sufrimiento y la muerte se trasmuten en una nueva perspectiva desde la acción social y la cultura.
Nuestra contribución a ese nuevo enforque es un laboratorio creativo y nómada de la noviolencia activa y artivista, a través de encuentros, talleres, publicaciones y acciones. Laboratorio al que todos los colectivos y ciudadan@s están invitados a participar…
Si asumimos que no vamos a solucionar el conflicto vasco, quizá nos atrevamos a pensar, a experimentar, lo impensable.
Liberarnos de la angustia del fracaso y de la ineficacia (esos sentimientos tan delicadamente capitalistas) y emprender acciones que demuestren y sean, realmente, formas de convivencia, diálogo y vida.
Parafraseando la máxima altermundialista: otra estrategia es posible… aunque nos encaminemos a otro lugar.