El conflicto violento
11.02.2010 (8:40 am)En ocasiones cuando hablamos de cómo resolver el conflicto violento hacemos apelaciones genéricas a que también hay que exigir el cese de determinadas violencias del Estado porque las mismas pueden suponer una coartada para que ETA siga haciendo uso de la violencia armada. Con esta argumentación le otorgamos a ETA un papel que YA no tiene. Esotorgarle el papel de alguien que responde a una injusticia; y como la injusticia se ejerce con violencia (vulneración de derechos humanos en general y tortura, por ejemplo, en particular), a ese alguien no le queda más remedio que responder violentamente. Ciertamente no es lo que literalmente se defiende con el argumento dela coartada. Pero también me parece que si decimos que ETA tiene una coartada para actuar violentamente (en sentido inverso, así lo hacemos) estamos diciendo que tiene argumentos, JUSTIFICACIÓN, para hacerlo. Siguiendo con este discurso de la coartada, deberíamos admitir que como el Estado, con su violencia constitutiva, impone un indeseado marco político a Euskadi, ETA estaría justificada para exigir, con violencia, otro marco. Es más, en la medida que su violencia no le excluye del escenario político, dado que su violencia es política por estar justificada, ETA estaría legitimada para dialogar con el Estado sobre cuál debe ser ese otro marco. Tendría, como cualquier otro actor político, todo el derecho a exigir que se le escuche y que con ella se dialogue sobre política. En consecuencia, este argumento de la coartada nos llevaría a un escenario insostenible. Y ello es así porque ETA ha dejado de ser (si es que algún día lo fue) alguien que pueda dialogar y establecer acuerdos políticos con gobiernos y partidos. No es un actor político. El problema de fondo estriba en que seguimos, consciente o inconcientemente, introduciendo a ETA en el escenario político. No acabamos de tener claro que los escenarios / procesos en juego son dos; y con dos dinámicas sustancialmente diferentes:
Uno: un problema -ya no político- que es ETA. La única forma de resolverlo es negociar con ellos su disolución más o menos ordenada (presos, armas, etc. ).
Dos: otro problema. Este sí es político. Tiene a su vez dos frentes:
- El estado vulnera derechos humanos. Y hay exigir el cese inmediato de estas vulneraciones. Y punto.
- El estado mantiene un indeseado marco político para Euskadi. Hay que exigir a las fuerzas políticas (o sea, evidentemente no a ETA) diálogo/acuerdo y también consulta refrendaria sobre un nuevo marco/ pacto (o lo que sea). Y punto.





