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Cada cosa a su tiempo

18.05.2012 (11:27 am)

Gorka Ruiz, Bakeola
Gorka Ruiz, director de Bakeola

Aprovecho este espacio que brinda Lokarri para expresar una necesidad sentida: tiempo. Cada cuestión requiere el tiempo que requiere.

Nos encontramos en el tiempo de las sociedades del bienestar caracterizadas por el vértigo y rapidez del desarrollismo así como la satisfacción inmediata de las necesidades. Por ello, es legítimo y comprensible que partidos políticos e instituciones flanqueados por los medios de comunicación quieran “resolver”  este asunto cuanto antes pero la sociedad requiere tiempo, necesitamos tiempo.

Como sociedad cometeríamos un error de bulto si tuviéramos la pretensión de “cerrar” nuestro pasado más reciente en dos – tres años cuando lo vivido, sufrido y aprendido tiene unas raíces que se extienden más allá de medio siglo.

Tampoco se entendería muy bien que nuestra clase política e instituciones abordaran estas cuestiones de la paz, la convivencia, la reconciliación y la normalización política con carácter urgente y prioritario cuando existen otras necesidades básicas no satisfechas como son el empleo y la vivienda, por poner dos ejemplos.

Además de tiempo, es imprescindible que tengamos en cuenta a las personas, a quienes hemos sido, y somos, las personas protagonistas de todo esta historia.

Quiero destacar la centralidad e importancia de estos aspectos: el tiempo social, el cuidado de los procesos y la centralidad de la persona, bases cimentadoras de una paz justa y duradera.

El papel de la sociedad civil en el proceso de paz o en el impulso de la convivencia

El papel de la sociedad civil viene descrito en su definición: conjunto de ciudadanos organizados para actuar en el campo de lo público en busca del bien común, sin ánimo de lucro personal ni búsqueda de poder político o adhesión a un partido determinado.

Sí bien la propia definición me daría para escribir una reflexión completa, me centraré en compartir el enfoque de algunas cuestiones que, a mi entender, nos corresponde como sociedad civil organizada en este contexto:

  • Estar en contacto con las diferentes realidades sociales para detectar sus necesidades y demandas.
  • Hacer de puente, voz y altavoz, canal y correa de transmisión del sentir social.
  • Ser agente crítico, activo y promotor de transformaciones sociales e institucionales.
  • Tejer redes y alianzas para la consecución del bien común pretendido.

Para desarrollar este papel, es conveniente que nos alejemos de algunos peligros: el ombliguismo y la inadecuada simbiosis con partidos políticos e instituciones mostrada en ocasiones por parte del tejido asociativo.

Un tiempo que necesitamos

Tras el cese de la violencia armada de ETA nos encontramos mirando a nuestro pasado, presente y futuro en un mismo tiempo. Un tiempo que necesitamos para:

Mirar, mirarnos y reconocernos personal y socialmente en lo sucedido.

  • Cuidar los procesos de relación, diálogo y entendimiento entre diferentes.
  • Construir las diferentes paces (la “paz positiva”, la “negativa”, la política, la social, la educativa)
  • Comprometernos para que no vuelvan a repetirse los errores cometidos.
  • Sentar las bases de una futura convivencia social reconciliada.

La realidad social es diversa, plural. Lo vivido por cada persona, familia y colectivo, requiere de una mirada y un proceso único, exclusivo. Necesitamos muchos procesos y espacios de relación para hacer las paces, para sanar heridas. Es tiempo para promoverlos, vivirlos, construirlos y compartirlos.

Confío en que desde la sociedad civil pongamos en marcha estos procesos con las dosis de autenticidad y corazón que el momento actual requiere.

Como dice el Principito “he aquí mi secreto, que no puede ser más simple : sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”.

Reconstrucción de la Convivencia y deconstrucción de la violencia

16.05.2012 (9:56 am)
Fabián Laespada y Edorta Jiménez, Gesto por la paz
Fabián Laespada y Edorta Jimenez  Gesto por la paz

La reconstrucción de la convivencia es una tarea ardua y compleja que ha de asumir la sociedad vasca. Mayormente, los desperfectos proceden de la actividad brutal de una organización terrorista que ha atacado a personas y colectivos de esta sociedad. Lo grave es que esas “acciones” han contado con la excusa atenuadora, cuando no apoyo expreso, de una parte de la sociedad que ha tratado de hacer bandos.

Ese minoritario pero numeroso grupo, apegado y coadyuvante durante varias décadas a la estrategia violenta, ha decidido virar su bou y tomar un rumbo distinto y acercarse a la democracia. Es una buena noticia; han de completar ese recorrido, y es responsabilidad exclusivamente suya hacerlo cuanto antes y con claridad. Nos gustaría que ese barco llegara al puerto de la revisión crítica de su propio pasado.

En este proceso social de reconstrucción de la convivencia debemos dotarnos de referencias comunes hacia el futuro, siendo conscientes de las dificultades que nos condicionan el presente, y trabajar la memoria compartida de la lectura del pasado. Para ello, resulta imprescindible:

1. Reconocer los principios y valores de la convivencia pacífica, la utilización del diálogo y de la política como mecanismos fundamentales de relación. Existe un terreno común pre-partidista que consiste en el necesario respeto a los derechos humanos y a los principios democráticos de convivencia. Además, reparemos en que la sociedad vasca ya lleva años de democracia y que el futuro de nuestra sociedad se deberá definir buscando consensos democráticos.

2. Activar el reconocimiento a las víctimas. La sociedad entera debe compartir el reconocimiento del daño causado, encarnado en personas concretas. Pretendemos incorporar la realidad de las víctimas a nuestra memoria social, y esto implica la elaboración de un relato compartido del pasado, que llegue a afirmar que las agresiones recibidas eran injustas. Del otro lado, dos condiciones:

  • son inaceptables los discursos que exaltan supuestos objetivos logrados mediante la violencia y que acaban justificándola. Este es el relato que incluye ETA en toda su historiografía.
  • tampoco es aceptable que se realicen homenajes a quienes han asesinado o colaborado en hacerlo. Es una aberración. Y no hace falta que lo diga una sentencia judicial.

3. Hemos de asumir la aceptación de la aplicación de la justicia. Agitar la predemocrática amnistía como un objetivo realizable es escaparse de los límites del estado de derecho. Por otra parte, las detenciones de etarras que se están produciendo no dinamitan la situación de final de la violencia, no rompen la paz, sino que son la consecuencia lógica del hecho delictivo: administración de justicia. Se deben continuar investigando todos los delitos ocurridos y, celebrar los procesos judiciales pendientes. La mayoría de los casos del GAL y unos 300 asesinatos de ETA siguen sin resolverse. El juicio supone para muchas víctimas, un reconocimiento público de que han sido objeto de una injusticia, y les ayuda a elaborar el duelo y a enfrentarse a su futuro con mayor esperanza y dignidad.

Una vez que una persona ha sido juzgada y condenada, el sistema penitenciario debe cumplir dos funciones: el punitivo, y por otro lado, la labor de reinserción en la sociedad. Fijar unos criterios objetivos que evalúen el proceso de reinserción de los presos, proponiendo que uno de estos criterios sea el reconocimiento como injusto del daño causado, sería una demostración de un cambio de actitud hacia el delito cometido y hacia la víctima. Estos últimos meses nos han demostrado que es posible que esta vía se utilice con carácter general, lo que supondría de facto el realojo de la persona presa en la sociedad. Creemos que hay que apostar por una visión completa y ambiciosa del proceso de construcción de la convivencia y de la deslegitimación compartida de la violencia. Desde el conjunto de la sociedad debemos acompañar el proceso desde el convencimiento de que es posible, y desde la exigencia de que se den los pasos para completarlo en su máximo contenido

Un futuro compartido a través del caleidoscopio ciudadano

19.12.2011 (2:03 pm)

Aitziber Blanco, Lokarri
Aitziber Blanco, Lokarri

Ignorando completamente el desapacible y lluvioso temporal del exterior, el Auditorio del BEC de Barakaldo rezuma un cálido clima para el diálogo. Calurosos y efusivos saludos entre personas que se conocen y que parece que comparten un trocito, unos más y otros menos, de la historia de sus vidas. Guiños más comedidos entre quienes van a comunicarse y a tratarse por primera vez, pero con el mismo semblante de anhelo que los primeros. De anhelo y satisfacción. Satisfacción porque ha llegado el “por fin”. El “por fin nos podemos sentar a dialogar”. El “por fin podemos acercarnos desenfundados de la venda del recelo y la desconfianza. Sin la obcecación de que nuestros diferentes atuendos ideológicos son el veto que marca la prohibida frontera para el entendimiento. Por fin vamos a poder conocernos, escucharnos, saber qué quiere cada uno de nosotros, qué desea, sueña y opina. Qué sospecha, qué teme, sufre y adolece. Y cuál es nuestra historia, la historia de cada uno y cada una, para poder construir una historia común, compartida”.

¿Qué es y qué hay que hacer para conseguir la reconciliación social? A partir de este interrogante empieza a desplegarse todo el caudal de ideas que se esconde tras el anhelo de cada uno de los más de 200 ciudadanos y ciudadanas que nos hemos acercado a este encuentro organizado por Lokarri. Con una agenda de temas a tratar, 13 círculos de personas dialogantes dibujamos un colorido caleidoscopio humano en el Auditorio. Un surtido abanico de cuestiones se deja asomar a través de la ventana del caleidoscopio. “Sin reconocimiento del daño causado, no es posible una convivencia sana y respetuosa” sugiere un participante de uno de los círculos. “Es indispensable garantizar los derechos políticos si queremos ahondar en una reconciliación social efectiva y real” afirma convencida una señora de otro grupo de debate. Desde un tercero se puede escuchar cómo un joven reivindica una política penitenciaria más justa, que garantice la reinserción y el acercamiento de los presos. “El perdón, el perdón por ambas partes, y aprender a respetarnos” son los ingredientes que aporta una chica de otro grupo para la receta de la reconciliación social.

Y más y más ideas y temas tratándose, como la revisión del pasado, la elaboración de un relato de lo ocurrido, la disolución de ETA, la responsabilidad de los gobiernos o el papel de los medios de comunicación, se pueden escuchar en los círculos de debate a los que uno puede acercarse a participar cuando quiere. Y es que la posibilidad participar en cuantos grupos de debate se desee, transitar libremente de uno a otro, y aportar en todos ellos o simplemente escuchar es una de las características del Open Space o espacio abierto, metodología en la que se ha basado Lokarri para desarrollar este encuentro.

Tras los interesantes debates, y ya cerca de las 14.00 h, llega el momento de evaluar: cada participante escribe en un post it qué se lleva de esta intensa mañana de diálogos y lo coloca en el papelógrafo que preside la plenaria. El contenido de los debates recogido en actas será enviado por mail a todas las personas participantes.

Tras la palabras de agradecimiento del Coordinador de Lokarri, Paul Ríos, por la asistencia al acto a todos los participantes y el anuncio de que con los resultados de los diálogos la Red ciudadana propondrá a la sociedad unas ideas concretas para poder caminar hacia la reconciliación social y la convivencia inclusiva, se cierra la ventana del caleidoscopio y la gente se entretiene en los pasillos comentando lo acontecido en la jornada, compartiendo diferentes impresiones.

Algunas de esas impresiones son recogidas y dadas a conocer poco después en Berria TB. Txaro Arteaga, ex-directora de Emakunde, comenta que “es difícil saber cuál es el camino que debemos seguir, pero este tipo de foros son muy importantes para que entre todos aportemos ideas para ir abriendo el camino de la reconciliación social. Hemos trabajado aspectos muy concretos y mi valoración de la jornada es muy positiva. A través de las conversaciones generadas, hemos confirmado una vez más que somos una sociedad muy plural y que el camino no será sencillo, pero hemos percibido mucha ilusión, esperanza confianza en que se consiga” . La periodista Mirentxu Purroy alude a la violencia del Franquismo y a la de ETA al hacer su valoración: “El Franquismo puso muchos muertos y luego vino ETA y puso más. No se ha hecho justicia ni por unos ni por otros. Hay que levantar el silencio, hacer la luz y abrir caminos de esperanza. No podemos esperar a que los partidos tomen decisiones. Los ciudadanos y ciudadanas somos capaces de abrir el camino del entendimiento. Y éste ha sido un encuentro que ha propiciado tender puentes para el entendimiento”.

Pero además de las valoraciones de de Txaro y Mirentxu, seguramente un considerable número de reflexiones e ideas rondarán este día y los siguientes las mentes de los más de 200 asistentes al “Encuentro por la reconciliación social”. Unas meditaciones que servirán de sólido cimiento para saber cómo mirar al pasado, qué hacer en el presente y cómo construir nuestro futuro.

Debate virtual sobre la reconciliación / Berradiskidetzeari buruzko eztabaida

23.11.2011 (11:40 am)

La sociedad vasca se encuentra en un momento importante de cara a asentar las bases de una futura convivencia inclusiva. En el logro de este objetivo, debemos ser capaces de poner en marcha un proceso de reconciliación social de carácter inclusivo, capaz de unir tanto social como políticamente.

Lokarri quiere contribuir a este objetivo, por lo que, a partir de hoy y durante cuatro semanas, pone en marcha a través de este blog una iniciativa de debate virtual que posibilite el diálogo y la escucha entre personas interesadas en la reconciliación social. El objetivo es que fluya el intercambio de ideas, propuestas e incluso preocupaciones sobre los temas a tratar a la hora de abordar un proceso de reconciliación.

Como punto de partida a la conversación os proponemos dos preguntas a las que os pedimos que respondáis o aportéis sugerencias en el apartado para comentarios que figura bajo este post, donde se irá generando la conversación:

-¿Cómo definirías brevemente la reconciliación?

-¿Qué temas crees que deberían tratarse para abordarla?

Además, en la Plaza de la Reconciliación de este blog, Lokarri os proporciona interesante documentación para poder informaros sobre este tema para el debate.

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Euskal gizartea une interesgarria ari da bizitzen etorkizunean elkarbizitza eraikitzaile baten oinarriak finkatzeari begira. Helburu hau lortzeko, barneratzailea izango den berradiskidetze prozesu bat abian jartzeko gai izan behar dugu, bai sozialki bai politikoki batzeko ahalmena izango duen prozesu bat.

Lokarrik helburu horretan lagundu nahi du eta, horregatik, gaur hasita eta lau astean zehar, gizartearen berradiskidetzean interesaturik dauden pertsonen artean elkarrizketa eta entzutea ahalbidetuko duen elkarrizketa birtual bat jartzen du abian blog honen bidez. Berradiskidetze prozesu bat ekiteko orduan landu beharreko gaiei buruz ideien, proposamenen eta baita kezken inguruan ere hartu-eman jarioa sortzea da helburua.

Bi galdera proposatzen dizkizuegu elkarrizketarako abiapuntu bezala. Horiei erantzutea edo iradokizunak egitea eskatzen dizuegu post honen azpiko aldean iruzkinetarako dagoen laukian, elkarrizketa garatuz joango den tokian hain zuzen:

-Nola definituko zenuke laburrean berradiskidetzea?

-Zure ustez, zer gai landu beharko lirateke berradiskidetzeari ekiteko?

Gainera, blog honetako Berradiskidetze Plazan, eztabaidarako gai honi buruzko dokumentazio interesgarria jarri dizue eskuragarri Lokarrik.

Parte har ezazu eztabaida edo elkarrizketa birtual honetan eta eman ezagutzera eta berradiskidetzearen zimenduak ahalik eta pertsona gehienen artean eraikitzea lortuko dugu.


El relato de la memoria

16.11.2011 (3:17 pm)

Dando continuidad al post de Joxean Agirre del pasado 7 de octubre, durante esta semana Procesodepaz.org publicará varios post sobre un tema de tanta transcendencia como es la construcción del relato de la memoria. Javier Merino (historiador y miembro de Bakeaz), Jonan Fernández (director de Baketik) y Daniel Innerarity (Catedrático de filosofía política y social, y director del Instituto de Gobernanza Democrática)  serán quienes aporten su reflexión en torno al tema.

Javier Merino, Historiador y miembro de la Escuela de paz de Bakeaz
Javier Merino, Historiador y miembro de la Escuela de paz de Bakeaz

La necesidad de re c o n s t ruir la convivencia en una sociedad, la vasca en este caso, después de un conflicto serio con graves expresiones de violencia obliga a un esfuerzo de elaboración de un discurso que sea capaz de ayudar a la necesaria reconciliación sin menoscabar la justicia y veracidad del relato explicativo del pasado. En este sentido, la experiencia relativamente reciente de la transición española a la democracia tras la muerte de  Franco puede ser útil de cara a extraer conclusiones sobre sus aciertos y errores. Treinta años después, se ha suscitado desde importantes sectores de la sociedad española la necesidad de revisar un discurso hegemónico caracterizado por la renuncia al análisis riguroso del pasado en aras supuestamente de pre s e rvar la convivencia pacífica; en el relato canónico, se impuso la condonación de los crímenes pretéritos bajo el rótulo general del rechazo a una violencia cruzada desatada en un contexto polémico. La resultante fue un discurso dominante reflejado en la frase «Todos fuimos culpables», con la consiguiente renuncia a la atribución de responsabilidades a quienes violaron los derechos humanos; en buena parte de los casos, esta perspectiva implicó una equiparación de víctimas y verdugos a tod a s luces injusta, y que constituye la razón última de la exigida revisión al cabo de varias décadas.

Volviendo al caso vasco, la responsabilidad de la tarea incumbe a toda la sociedad, pues el conjunto de la misma se ha visto afectado por la violencia (no de la misma manera, obviamente) y la convivencia futura va a estar marcada por la naturaleza del relato que se imponga; pero sin duda el liderazgo corresponde en primer lugar a los dirigentes políticos, elegidos por la ciudadanía para marcar la pauta de los debates políticos y morales que afectan al entramado social en el marco de un Estado de derecho. El discurso debe asimismo re f o rzarse con la labor de los expertos científicos, del tejido asociativo y del conjunto de instituciones, o rganizaciones políticas, sindicales y sociales en sentido amplio. La obligación compartida en esta tesitura es contribuir a la elaboración, en primer lugar, y a la difusión, en segundo, de un relato que tenga como prioridad la explicación y análisis del pasado, sin olvidos ni sesgos interesados, y que se marque como objetivo esencial la reparación moral de las víctimas, de tod o s aquellos que han sufrido directamente la violencia, lo que implica ineludiblemente la ausencia de impunidad.

Debe hacerse justicia, lo que no es incompatible con medidas de perdón encaminadas a la reconciliación siempre que se produzca el reconocimiento del daño causado, de la injusticia cometida en las personas afectadas y la firme voluntad de renunciar al empleo de la violencia. Se trata de premisas imprescindibles para reintegrar en el juego democrático a las personas o g rupos implicados en el pasado en actuaciones violentas, sean ellas producto de la acción terrorista de gru p o s a rmados o de la violación de derechos humanos cometida por personas vinculadas a las instituciones del Estado. Al igual que en las relaciones humanas, la superación de un pasado traumático no puede hacerse desde el silencio y el olvido; tanto como el respeto a las víctimas, lo exige el objetivo de una sociedad sana, que para serlo debe afrontar un futuro reconciliado desde el conocimiento, el análisis y la reflexión sobre un pasado complejo, pero al tiempo éticamente diáfano en cuanto a las violencias y abusos cometidos.

Encuentro, pluralismo y convivencia en “Plaza Euskadi”

04.11.2011 (10:39 am)

La serie documental de EITB “Plaza Euskadi”, que a modo de ensayo sociológico recoge el sentir de la calle sobre diferentes temas, ha publicado tres interesantes capítulos en los que se reflexiona en torno al encuentro entre víctimas, el pluralimo y la convivencia.

¿Qué opina la ciudadanía vasca sobre tolerancia, pluralismo, libertad de expresión y deslegitimación política, social y ética del terrorismo? El programa de EITB  lo daba a conocer ayer a través entrevistas realizadas a pie de calle y que reproducimos a continuación. En ellas, también se pregunta sobre las víctimas: quiénes son, cómo es posible el acercamiento y la solidaridad activa hacia ellos, su presencia en las aulas…

Además, “Plaza Euskadi” ha recogido la reflexión sobre el tema de la convivencia de los analistas Peio Salaburu, Bernardo Atxaga, José Mª Ruiz Soroa, Víctor Urrutia, Jonan Fernández, Arantza Urretabizkaia y Sabino Ormazabal:

Precediendo a los dos capítulos anteriores, “Plaza Euskadi” reunió a  víctimas del terrorismo cocinando cous-cous en un txoko y conversando sobre sus experiencias: Axun Lasa, hermana del miembro de ETA José Antonio Lasa, Amaia Guridi, viuda de Santiago Oleaga, director financiero del Diario Vasco, y Jorge Pérez Jauregi, hermano de Roberto Pérez Jauregi:

¡Bien! Pero no va a ser fácil…

25.10.2011 (8:34 am)

Pedro Eizaguirre Massé
Pedro Eizaguirre Massé

El anuncio de ETA sobre el cese definitivo de “su actividad armada” (…) es una muy buena noticia para la sociedad vasca, una sociedad dividida, pero que en su inmensa mayoría lleva años exigiendo a ETA el cese definitivo de su “actividad armada” (…)

Un largo, difícil y doloroso proceso (excesivamente largo, difícil y doloroso…) nos ha traído hasta aquí, hasta este momento que supone el inicio de otro proceso que también será largo, difícil y doloroso. Pero posible.

Un proceso que debe conducir a una “normalización” de la convivencia en el País Vasco / Euskadi / Euskal Herría, una “normalización “ social y/o política.

La “normalización” de esta convivencia será fruto de la reconciliación…

Para que se produzca la reconciliación, debe practicarse la autocrítica, asumir los errores, arrepentirse del horror/dolor/sufrimiento causado.

También habrá que aguantar el sufrimiento que provocará la necesaria generosidad ante tanto dolor…

Las víctimas no tienen “el deber” de ser generosas con sus verdugos ni de perdonarles. Pero la sociedad en su conjunto sí. Si como sociedad no somos capaces de ser generosos y perdonar, no habrá reconciliación, no seremos capaces de “pasar página”, quedará un poso “cancerígeno” que tarde o temprano generará metástasis en el cuerpo social.

Es necesario ser generosos…

A nivel personal y a nivel colectivo tendremos que echar mano de terapias psicológicas como la “terapia cognitiva”. Tendremos que apoyarnos en el pensamiento de Epicteto: “No nos afecta lo que nos sucede, si no lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede”.

Hoy estrenamos la paz

21.10.2011 (10:49 am)

José Luis Salgado, periodista
José Luis Salgado, periodista

Hace poco más de un mes hablaba en este mismo espacio sobre el paso definitivo, el que nos llevaría de la tregua a la paz. Pues bien, ese paso ya se ha dado. ETA anunció ayer el cese definitivo de su actividad armada y su apuesta decidida por las vías democráticas en cuestiones políticas.

Somos muchos los que llevamos toda una vida esperando este momento y la alegría que ha supuesto el anuncio de ETA apenas se puede expresar con palabras. Se cierra un negro capítulo de nuestra historia y comienza un ilusionante camino hacia la reconciliación y la convivencia pacífica, que seguramente no será fácil, pero si todos somos capaces de poner nuestro granito de arena, lograremos culminar el proceso con éxito.

Hoy es también necesario recordar a todas las víctimas que ha dejado esta locura sin sentido. Son momentos duros para ellos, ya que es inevitable que se cuestionen si realmente ha valido la pena el dolor, el sufrimiento o el sacrificio realizado por ellos, sus familiares o amigos. No pueden sentir la misma alegría que sentimos la mayoría de los ciudadanos vascos, pero me gustaría pensar que ellos también se congratulan de que no vaya a haber nuevas víctimas en este periodo de paz recién estrenado.

Las reacciones a esta noticia han sido positivas en general, aunque hemos escuchado muchas que hablan de vencedores y vencidos. En mi opinión, todos hemos perdido, como sucede siempre que se usan las armas para respaldar ideas políticas. Ni el independentismo vasco ha conseguido sus objetivos mediante lo que han definido como lucha armada ni el estado español ha sido capaz de hacer frente a este cruel desafío desde vías estrictamente democráticas.

Por eso hay que agradecer el esfuerzo de organizaciones como Lokarri y otras que han trabajado incansablemente para que en Euskadi puedan imperar valores como el respeto a los derechos humanos, la paz, la negociación, el diálogo y la convivencia pacífica.

Hoy estrenamos una paz largamente esperada. Pero el reto continúa. No podemos dejar que vuelva a suceder algo como lo que nos ha dividido durante estas últimas décadas. No podemos olvidar el dolor y el sufrimiento causados. No podemos dejar que nuestros hijos crezcan en el odio y el resentimiento. No podemos dejar pasar esta oportunidad de recomponer una sociedad que se merece un futuro mejor.

El paso más importante ya se ha dado: ojalá no tengamos que volver a escuchar el sonido de las armas en nuestras calles nunca más.

“Dejamos de hablar cuando…”

02.06.2011 (12:25 pm)

Maialen Lizarra
Maialen Lizarralde, Lokarri

“En escenarios de conflictos profundos, las palabras y las promesas no constituyen una medida adecuada de que se ha producido un cambio genuino. Las acciones, actitudes, respuestas y conductas de la población sí que lo son” (Lederach, 2007: 99)

Lokarri propone para los Observatorios Locales del proceso de paz encuentros participativos para reflexionar sobre la convivencia en nuestros municipios.

Cuando hablamos sobre el conflicto, muchas veces lo hacemos hablando en términos abstractos y opinando lo que hacen o deberían de hacer políticos, instituciones o colectivos sociales. La realidad es que todo conflicto político afecta al tejido social y a las relaciones cotidianas de personas como tú o como yo: hay quien evita pasar por ciertas calles, hay quien deja de hablar con alguien por la actitud del otro ante un acontecimiento político, hay quien no se atreve a opinar por miedo a generar tensión… Son actitudes cotidianas que interiorizamos y normalizamos ante desencuentros ideológicos o acontecimientos violentos.

Desde Lokarri, proponemos coger la lupa y observar que, efectivamente, cada una de nosotras puede identificar alguna situación concreta en la que las relaciones cotidianas se han visto afectadas por algún acontecimiento político: atentados, detenciones, torturas, violencia callejera, ilegalizaciones, treguas de ETA… Se trata de hacer memoria y preguntarnos cómo han condicionado estos acontecimientos en el día a día del municipio (la panadería, los bares a los que vamos….), en la familia, en el trabajo, con los amigos.

Lejos de pretender entrar a juzgar qué actitudes son correctas o no, se quiere simplemente visibilizar cómo afecta un conflicto político en el tejido social y, por tanto, en la convivencia cotidiana escuchando las diferentes memorias y reflexionar así sobre qué podemos hacer para mejorarla. Se trata, como dice J.P. Lederach, de captar “la sencillez de lo complejo”, que identifica en los escenarios de conflicto los procesos personales que implican emociones y sentimientos, muchas veces obviados por los estudiosos del ámbito.

Con las reflexiones recogidas y las respuestas al cuestionario, Lokarri elaborará el Informe del Observatorio Social del proceso de paz correspondiente a primavera de 2011.

¿Te interesa participar y aportar tu reflexión? Serás bienvenida/o en cualquiera de las reuniones que están organizadas.

¿Quieres organizar una reunión? En este caso, Lokarri te facilitará todo: la dinámica, el material necesario, la dinamización si hace falta… Sólo tienes que reunir a un grupo de personas (mínimo 4-5), concretar una fecha y un sitio y escribir a nafarroa@lokarri.org

Un nuevo período histórico

16.05.2011 (10:29 am)

Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política
Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política

Bueno, pues se acabó. Desde la medianoche del jueves de la semana pasada con la legalización de Bildu por el Tribunal Constitucional, se abre una nueva fase política en nuestro país. Un nuevo período histórico. Ya sé que suena muy contundente, muy tremendo. Pero, sin exagerar, creo que es bastante cierto.

Hagamos un ejercicio de memoria y preguntémonos cómo hemos estado durante al menos los últimos 30 años, representando la política. Permanentemente, a través del marco de la violencia. Lo que percibíamos -o lo que decidieron que debíamos percibir- era que la política en su dimensión más espectacular era, no quizás prioritariamente, pero sí sistemáticamente, lo que ocurría en relación con la violencia. Lo que hacía ETA, lo que hacían lo políticos en relación con ETA. Las decisiones políticas que se proponían o tomaban (algunas especialmente relevantes) estaban marcadas u orientadas por la violencia de ETA. Sin duda, desde el inicio de los 2.000s esa dependencia, objetivamente, desapareció. Pero medios y políticos seguían persistiendo en transmitir esa imagen. La violencia de ETA marcó nuestras vivencias -nuestras opiniones- políticas cotidianas. La existencia de ETA “contaminó” (ahora sí resulta real esa expresión) nuestra visión y nuestras preferencias políticas. Y en muchos casos, sobre todo reactivamente, nuestra acción política.

En los últimos años un nuevo acontecimiento conectado, al menos en origen, a la violencia de ETA refuerza esa dependencia en nuestra mirada y actitud frente a la política. La ilegalizacion de la Izquierda Abertzale introduce, además, la dimensión demócratica en ese escenario marcado por la violencia, reforzando su politización. Ello con la percepción social de que con la ilegalización se estaban vulnerando determinadas pero esenciales exigencias democráticas. En los últimos años la violencia todavía influía en los marcos de comprensión, interpretación y posicionamientos políticos ciudadanos, y al mismo tiempo la exclusión política de una significativa parte de la población generaba desasosiego democrático. Nos representaba el quehacer político -o sin más, la política- como seriamente herida en su flanco democrático.

Bueno, pues todo eso se acabó.

Entramos en una nueva fase donde ETA ha dejado de ser un acontecimiento político. Los partidos e instituciones políticas propondrán y tomarán decisiones políticas, sin conexión ni referencia -ni siquiera retórica- alguna, respecto a la violencia de ETA. Y por supuesto, todos lo partidos y organizaciones políticos entrarán en el juego electoral y la acción política pública. En síntesis, de ahora en adelante cuando se hable de política, solo se hablará y discutirá de cómo gestionar mas adecuadamente, o más útilmente, o también para algunos, más justamente, los intereses colectivos de nuestra comunidad nacional.

Supongo que he exagerado un poco. El corte, la ruptura, no es, por supuesto, ”limpia”. Vamos a seguir viviendo las consecuencias de los sucesos del pasado y el futuro nos plantea retos provenientes de ese mismo pasado.

En primer lugar, queda pendiente el proceso de desaparición de ETA como organización armada y el conectado asunto de la pacífica reincorporación de sus presos y militantes a la sociedad. No parece nada probable que una no solución o mala solución de este asunto provoque una involución, una vuelta al viejo escenario. Pero obvias exigencias de justicia obligan a impulsar la solución del tema.

Un asunto pendiente de mas envergadura es el que hace referencia a la cuestión de la reconciliación y convivencia. Por el momento quizás se puedan apuntar algunas exigencias mínimas. Mas allá de los procesos de reconciliación locales, aquellos en que específicos grupos de víctimas y victimarios tratan de lograr momentos de reconciliación, la sociedad vasca en su conjunto debería lograr un actitud general en la relación con el otro, basada en el reconocimiento y tolerancia, en la que quedase constitutivamente excluida el uso de la violencia y la amenaza de la misma. Para ello parece necesario que, también de forma generalizada, surgiese un declaración compartida -sobre todo de ETA y quienes en mayor o menor medida la apoyaron, pero también del Estado- en al que se reconozca la injusticia del dolor causado y el compromiso de no volver al andadas.

Desde la perspectiva de lo retos políticos, no hay que dejarse deslumbrar por el asunto de la legalización. Esta, sin duda, supone una recuperación de un importante derecho democrático. Pero con o sin legalización, la democracia en Euskadi sigue teniendo muchas insuficiencias y vulneraciones de derechos humanos, como la tortura por ejemplo. Y sigue sin concederse el ejercicio del derecho democrático a decidir sobre si queremos (o no) un nuevo y sustancialmente no dependiente marco de autogobierno. O sea que, al loro.

Y para acabar sería bueno reflexionar sobre cómo el circo de las sentencias judiciales, jaleado por medios y políticos miserables, ha incrementado -más bien impulsado- en Euskadi la cultura política de lo que podríamos llamar el independentismo republicano. Pero eso es otra historia.