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“Diálogo y convivencia” – Streaming

03.12.2012 (1:53 pm)

Lokarri  han organizado un Seminario Internacional para promover la participación ciudadana en el proceso de paz. A partir de las 16h el Palacio Kursaal ofrecerá un espacio de reflexión, donde escuchar y compartir diferentes experiencias y perspectivas sobre la importancia del diálogo en el impulso y promoción de los procesos de paz y de la convivencia en diferentes lugares del mundo: Irlanda del Norte, Sudáfrica, Israel y Palestina, Colombia y Euskal Herria. Aquí tienes más información del Seminario.

El Seminario se celebra el viernes 14 de diciembre en el Palacio Kursaal de Donostia-San Sebastián y se puede seguir en directo en streaming aquí a partir de las 16h:



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Retos del próximo gobierno

22.10.2012 (10:04 am)

Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política
Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política

(Este artículo está publicado en el número 41 de la revista Haritu, fechado el 9 de octubre)

Se supone que próximo Gobierno deberá consolidar el proceso de paz y la normalización de la convivencia

El asunto plantea varias dudas. Por un lado no sabemos quien va a estar en el próximo gobierno, con lo cual a lo mejor, hacer un catálogo de buenos deseos y demandas puede ser ejercicio muy inútil. El próximo Gobierno a lo peor nada tendrá que ver con nuestras sentidas y sinceras peticiones, pero no porque las vea difíciles de poner practica sino porque, sin más, es contrario a las mismas. Haríamos, pues un relato que nada tiene que ver con la realidad porque no tiene ninguna cercanía con lo posible.

Pero también es verdad qua podemos admitir como muy probable que surja un futuro Gobierno proclive en principio a poner en marcha mediadas dirigidas a asumir nuestras demandas de paz y normalización. Es muy probable que el nacionalismo vasco democrático en alguna, o en las dos, de sus hoy, dos versiones, este prioritariamente presente en el gobierno. De antemano tal Gobierno parecería muy interesado en hacer cosas relacionadas con la paz y la normalización.

Sin embargo la duda mas profunda, el problema que entiendo mal definido, es de carácter conceptual. No esta claro cuál es esa paz que debe restaurarse y cual es esa anormalidad que debe normalizarse. No se trata tanto de buscar una adecuada respuesta a un problema. Es algo previo. Es una pregunta: ¿cuál es el problema?

Empecemos con el asunto de la paz. Se puede definir la misma de varias maneras

1. La ausencia de confrontación política armada en el territorio. Pues esa paz ya parece lograda. Uno de los contendientes ha dicho que lo deja de forma incondicional. Luego ya no hay guerra. O sea que desde esta perspectiva no tiene demasiado sentido demandar la paz.

2. Otro enfoque mas riguroso es el que nos habla de la paz como de una situación de convivencia armónica, porque la misma está asentada en la libertad, la igualdad, la justicia y el bienestar de todos lo ciudadanos. Es cierto. Pero también lo es que tal paz y su obtención poco tienen que ver con la confrontación violenta que hemos tenido en las ultimas décadas. En consecuencia deberá demandarse a ese futuro gobierno, como a cualquier otro gobierno y mas allá de la confrontación violenta habida en su territorio, que lleve a cabo políticas de justicia igualdad, etc dirigidas a asentar una verdadera paz

3. Un tercer enfoque es el preventivo. Aquel que hace referencia a demandas y decisiones políticas que impiden o disuadan a determinados grupos a volver a la guerra. Políticas que deslegitiman la vuelta a la violencia. Porque las razones esgrimidas para su vuelta, aparecerán como injustificadas, dado que las decisiones políticas que se implementen irán en la dirección solicitada por los potenciales grupos proclives a la opción violenta. Por el contrario, en un escenario así parecería que tales grupos tendrían causas justificadas para reiniciar la violencia caso de que no lleven a cabo esas decisiones políticas cercanas a sus demandas. Fea conclusión. Acerquemos el asunto. Es bueno y deseable que el nuevo Gobierno Vasco establezca conversaciones interpartidarias dirigidas a discutir, y eventualmente establecer, un nuevo marco de autogobierno. Es bueno y deseable porque es más democrático y porque avanza hacia lo que desde la perspectiva nacional, es deseado por una mayoría de la población. Es bueno y deseable por democrático y por justo. Nada tiene que ver con la paz. Y si tiene que ver con la paz, mal asunto. Quiere decir que ETA, al margen de su declaraciones, todavía no se cree que su cierre es incondicional; que por tanto, para ellos, la paz es la concesión de sus demandas políticas. Por eso, para no alimentar ese posible malentendido (por no llamarlo, ya a estas alturas, increíble ignorancia ) no resulta bueno y deseable pedir la paz. Hay que pedir democracia.

4. Finalmente cabe entender que cuando hablamos de paz pedimos la concreta desaparición de las consecuencias de la guerra . Hay paz -sería mas exacto decir hay más paz- en cuanto se eliminan o al menos alivian, las heridas del enfrentamiento armado. Aquí sí parece que el futuro Gobierno debería y podría hacer cosas concretas. Presionar para que se establezca un camino de salida digna para los presos y para la vuelta de lo exiliados. Y apoyar con todas las medidas de solidaridad posible a las victimas. A todas las victimas por igual.

Lo de la normalización en general también es asunto algo confuso.

Me permito reproducir lo que escribía hace un par de años sobre el discurso del PSE después de asumir el Gobierno de Euskadi, cuando afirmaban su compromiso de cambiar para lograr la normalidad. Literalmente esta es la crítica que hacia:

“(Es al revés. Lo normal es …no cambiar ) Lo normal es dejar las cosas como están. Si se proponen como un gobierno de izquierdas deberían exigir más …anormalidad. Lo normal es lo que hay. Y no puedo creer que al nuevo gobierno le gusta lo que hay.

No se sostiene (la promesa de normalidad) porque…el debate entre normalidad y anormalidad, diseccionado racionalmente, conduce al estricto vacío. Al absurdo. Los que estaban de acuerdo con algunas propuestas del viejo gobierno (nacionalista ) ¿eran una cuadrilla de anormales? Los votantes de izquierda del nuevo gobierno que quieren que este haga una política social transformadora ¿son también anormales por exigir cambios sustanciales? ¿Son normales los gobiernos que promueven el que el personal no se preocupe de los grandes retos de la gestión publica? (me refería a la propuesta de Nuevo Pacto Estatutario de Ibarretxe ) ¿Son más normales que aquellos que introducen en el espacio publico cuestiones de alto significado político? Preguntas de imposible contestación porque se basen en un concepto absurdo y…perfectamente inútil para definir y valorar la acción política “.

Este discurso y concepto de la normalización debe ser mirado con mucho cuidado. Y con mucha prevención.

Así por ejemplo, si la Izquierda Abertzale habla de normalización ¿de que habla? Si lo anormal era la violencia, ya no hay que establecer la normalidad. Esta ya existe dado que ha desparecido la anormal violencia. Si afirma que la normalización consiste en el establecimiento de un nuevo marco jurídico, parece que si lo normal es lo que hay, lo anormal, aunque probablemente justo, sea pedir el cambio. A no ser que pretendan…tranquilizarnos. “Nuestro” nuevo Gobierno -dicen- instaurará la normalidad. Con ello la emoción que se quiere transmitir a los ciudadanos es que tras un época plagada de sobresaltos, y aun de espantos, ahora pasaremos a tiempos de sosiego en los que el gobierno hará, cosas normales, para que nosotros podamos llevar un vida también normal. Pues qué bien. Pero no se sostiene. Porque la guerra ya se acabó por lo que en este extremo nada debe normalizarse. Y por otro lado lo que se supone que quieren hacer es cambiar el status de autogobierno. Abandonar la normalidad de lo que existe, de lo que se autoreproduce cotidianamente. O sea que no nos tranquilicen. Que nos parece muy bien que quieran cambiar. Pero que llamen a las cosas por su nombre.

El concreto asunto de la normalización de la convivencia puede tener otra dimensión. Es cierto que, abandonado este pantanoso y sinsentido discurso de la normalización, el nuevo Gobierno sí debía y sí podía hacer algo para que convivamos mejor. Tendríamos que definir que es convivir mejor y que al respecto podría hacer el gobierno.

El Gobierno podría actuar en el terreno de la reconciliación colectiva social. En ésta no aparecen daños directos materiales tangibles visibles, individualizables. No nos referimos por tanto a los familiares de asesinados, a los lesionados, torturados, amenazados (de realmente amenazados). Hablamos del conjunto de sociedad que ha percibido que se vulneran las normas de convivencia social. Que, con mayor o menor cabreo, no ha sufrido un daño directo, sino que como miembro de esa sociedad ha sentido que las relaciones de convivencia estaban siendo destruidas por la violencia.

Con este escenario en mente, lo mas deseable y probablemente lo único posible, es acordar colectivamente la falta de legitimidad del daño causado y el compromiso claro de que nadie, elegirá la acción violenta por razones o exigencias políticas y/o sociales. Deberían en esta línea especificarse todas las formas de violencia que se rechazan, lo que supondría implícitamente aceptar otra formas de violencia tales como la presión colectiva en la movilización social y/o la coacción legal y legitima del Estado. Y en el impulso, y aun la materialización, de este acuerdo colectivo, el nuevo Gobierno puede tener un papel determinante.

Cada cosa a su tiempo

18.05.2012 (11:27 am)

Gorka Ruiz, Bakeola
Gorka Ruiz, director de Bakeola

Aprovecho este espacio que brinda Lokarri para expresar una necesidad sentida: tiempo. Cada cuestión requiere el tiempo que requiere.

Nos encontramos en el tiempo de las sociedades del bienestar caracterizadas por el vértigo y rapidez del desarrollismo así como la satisfacción inmediata de las necesidades. Por ello, es legítimo y comprensible que partidos políticos e instituciones flanqueados por los medios de comunicación quieran “resolver”  este asunto cuanto antes pero la sociedad requiere tiempo, necesitamos tiempo.

Como sociedad cometeríamos un error de bulto si tuviéramos la pretensión de “cerrar” nuestro pasado más reciente en dos – tres años cuando lo vivido, sufrido y aprendido tiene unas raíces que se extienden más allá de medio siglo.

Tampoco se entendería muy bien que nuestra clase política e instituciones abordaran estas cuestiones de la paz, la convivencia, la reconciliación y la normalización política con carácter urgente y prioritario cuando existen otras necesidades básicas no satisfechas como son el empleo y la vivienda, por poner dos ejemplos.

Además de tiempo, es imprescindible que tengamos en cuenta a las personas, a quienes hemos sido, y somos, las personas protagonistas de todo esta historia.

Quiero destacar la centralidad e importancia de estos aspectos: el tiempo social, el cuidado de los procesos y la centralidad de la persona, bases cimentadoras de una paz justa y duradera.

El papel de la sociedad civil en el proceso de paz o en el impulso de la convivencia

El papel de la sociedad civil viene descrito en su definición: conjunto de ciudadanos organizados para actuar en el campo de lo público en busca del bien común, sin ánimo de lucro personal ni búsqueda de poder político o adhesión a un partido determinado.

Sí bien la propia definición me daría para escribir una reflexión completa, me centraré en compartir el enfoque de algunas cuestiones que, a mi entender, nos corresponde como sociedad civil organizada en este contexto:

  • Estar en contacto con las diferentes realidades sociales para detectar sus necesidades y demandas.
  • Hacer de puente, voz y altavoz, canal y correa de transmisión del sentir social.
  • Ser agente crítico, activo y promotor de transformaciones sociales e institucionales.
  • Tejer redes y alianzas para la consecución del bien común pretendido.

Para desarrollar este papel, es conveniente que nos alejemos de algunos peligros: el ombliguismo y la inadecuada simbiosis con partidos políticos e instituciones mostrada en ocasiones por parte del tejido asociativo.

Un tiempo que necesitamos

Tras el cese de la violencia armada de ETA nos encontramos mirando a nuestro pasado, presente y futuro en un mismo tiempo. Un tiempo que necesitamos para:

Mirar, mirarnos y reconocernos personal y socialmente en lo sucedido.

  • Cuidar los procesos de relación, diálogo y entendimiento entre diferentes.
  • Construir las diferentes paces (la “paz positiva”, la “negativa”, la política, la social, la educativa)
  • Comprometernos para que no vuelvan a repetirse los errores cometidos.
  • Sentar las bases de una futura convivencia social reconciliada.

La realidad social es diversa, plural. Lo vivido por cada persona, familia y colectivo, requiere de una mirada y un proceso único, exclusivo. Necesitamos muchos procesos y espacios de relación para hacer las paces, para sanar heridas. Es tiempo para promoverlos, vivirlos, construirlos y compartirlos.

Confío en que desde la sociedad civil pongamos en marcha estos procesos con las dosis de autenticidad y corazón que el momento actual requiere.

Como dice el Principito “he aquí mi secreto, que no puede ser más simple : sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”.

Reconstrucción de la Convivencia y deconstrucción de la violencia

16.05.2012 (9:56 am)
Fabián Laespada y Edorta Jiménez, Gesto por la paz
Fabián Laespada y Edorta Jimenez  Gesto por la paz

La reconstrucción de la convivencia es una tarea ardua y compleja que ha de asumir la sociedad vasca. Mayormente, los desperfectos proceden de la actividad brutal de una organización terrorista que ha atacado a personas y colectivos de esta sociedad. Lo grave es que esas “acciones” han contado con la excusa atenuadora, cuando no apoyo expreso, de una parte de la sociedad que ha tratado de hacer bandos.

Ese minoritario pero numeroso grupo, apegado y coadyuvante durante varias décadas a la estrategia violenta, ha decidido virar su bou y tomar un rumbo distinto y acercarse a la democracia. Es una buena noticia; han de completar ese recorrido, y es responsabilidad exclusivamente suya hacerlo cuanto antes y con claridad. Nos gustaría que ese barco llegara al puerto de la revisión crítica de su propio pasado.

En este proceso social de reconstrucción de la convivencia debemos dotarnos de referencias comunes hacia el futuro, siendo conscientes de las dificultades que nos condicionan el presente, y trabajar la memoria compartida de la lectura del pasado. Para ello, resulta imprescindible:

1. Reconocer los principios y valores de la convivencia pacífica, la utilización del diálogo y de la política como mecanismos fundamentales de relación. Existe un terreno común pre-partidista que consiste en el necesario respeto a los derechos humanos y a los principios democráticos de convivencia. Además, reparemos en que la sociedad vasca ya lleva años de democracia y que el futuro de nuestra sociedad se deberá definir buscando consensos democráticos.

2. Activar el reconocimiento a las víctimas. La sociedad entera debe compartir el reconocimiento del daño causado, encarnado en personas concretas. Pretendemos incorporar la realidad de las víctimas a nuestra memoria social, y esto implica la elaboración de un relato compartido del pasado, que llegue a afirmar que las agresiones recibidas eran injustas. Del otro lado, dos condiciones:

  • son inaceptables los discursos que exaltan supuestos objetivos logrados mediante la violencia y que acaban justificándola. Este es el relato que incluye ETA en toda su historiografía.
  • tampoco es aceptable que se realicen homenajes a quienes han asesinado o colaborado en hacerlo. Es una aberración. Y no hace falta que lo diga una sentencia judicial.

3. Hemos de asumir la aceptación de la aplicación de la justicia. Agitar la predemocrática amnistía como un objetivo realizable es escaparse de los límites del estado de derecho. Por otra parte, las detenciones de etarras que se están produciendo no dinamitan la situación de final de la violencia, no rompen la paz, sino que son la consecuencia lógica del hecho delictivo: administración de justicia. Se deben continuar investigando todos los delitos ocurridos y, celebrar los procesos judiciales pendientes. La mayoría de los casos del GAL y unos 300 asesinatos de ETA siguen sin resolverse. El juicio supone para muchas víctimas, un reconocimiento público de que han sido objeto de una injusticia, y les ayuda a elaborar el duelo y a enfrentarse a su futuro con mayor esperanza y dignidad.

Una vez que una persona ha sido juzgada y condenada, el sistema penitenciario debe cumplir dos funciones: el punitivo, y por otro lado, la labor de reinserción en la sociedad. Fijar unos criterios objetivos que evalúen el proceso de reinserción de los presos, proponiendo que uno de estos criterios sea el reconocimiento como injusto del daño causado, sería una demostración de un cambio de actitud hacia el delito cometido y hacia la víctima. Estos últimos meses nos han demostrado que es posible que esta vía se utilice con carácter general, lo que supondría de facto el realojo de la persona presa en la sociedad. Creemos que hay que apostar por una visión completa y ambiciosa del proceso de construcción de la convivencia y de la deslegitimación compartida de la violencia. Desde el conjunto de la sociedad debemos acompañar el proceso desde el convencimiento de que es posible, y desde la exigencia de que se den los pasos para completarlo en su máximo contenido

Un futuro compartido a través del caleidoscopio ciudadano

19.12.2011 (2:03 pm)

Aitziber Blanco, Lokarri
Aitziber Blanco, Lokarri

Ignorando completamente el desapacible y lluvioso temporal del exterior, el Auditorio del BEC de Barakaldo rezuma un cálido clima para el diálogo. Calurosos y efusivos saludos entre personas que se conocen y que parece que comparten un trocito, unos más y otros menos, de la historia de sus vidas. Guiños más comedidos entre quienes van a comunicarse y a tratarse por primera vez, pero con el mismo semblante de anhelo que los primeros. De anhelo y satisfacción. Satisfacción porque ha llegado el “por fin”. El “por fin nos podemos sentar a dialogar”. El “por fin podemos acercarnos desenfundados de la venda del recelo y la desconfianza. Sin la obcecación de que nuestros diferentes atuendos ideológicos son el veto que marca la prohibida frontera para el entendimiento. Por fin vamos a poder conocernos, escucharnos, saber qué quiere cada uno de nosotros, qué desea, sueña y opina. Qué sospecha, qué teme, sufre y adolece. Y cuál es nuestra historia, la historia de cada uno y cada una, para poder construir una historia común, compartida”.

¿Qué es y qué hay que hacer para conseguir la reconciliación social? A partir de este interrogante empieza a desplegarse todo el caudal de ideas que se esconde tras el anhelo de cada uno de los más de 200 ciudadanos y ciudadanas que nos hemos acercado a este encuentro organizado por Lokarri. Con una agenda de temas a tratar, 13 círculos de personas dialogantes dibujamos un colorido caleidoscopio humano en el Auditorio. Un surtido abanico de cuestiones se deja asomar a través de la ventana del caleidoscopio. “Sin reconocimiento del daño causado, no es posible una convivencia sana y respetuosa” sugiere un participante de uno de los círculos. “Es indispensable garantizar los derechos políticos si queremos ahondar en una reconciliación social efectiva y real” afirma convencida una señora de otro grupo de debate. Desde un tercero se puede escuchar cómo un joven reivindica una política penitenciaria más justa, que garantice la reinserción y el acercamiento de los presos. “El perdón, el perdón por ambas partes, y aprender a respetarnos” son los ingredientes que aporta una chica de otro grupo para la receta de la reconciliación social.

Y más y más ideas y temas tratándose, como la revisión del pasado, la elaboración de un relato de lo ocurrido, la disolución de ETA, la responsabilidad de los gobiernos o el papel de los medios de comunicación, se pueden escuchar en los círculos de debate a los que uno puede acercarse a participar cuando quiere. Y es que la posibilidad participar en cuantos grupos de debate se desee, transitar libremente de uno a otro, y aportar en todos ellos o simplemente escuchar es una de las características del Open Space o espacio abierto, metodología en la que se ha basado Lokarri para desarrollar este encuentro.

Tras los interesantes debates, y ya cerca de las 14.00 h, llega el momento de evaluar: cada participante escribe en un post it qué se lleva de esta intensa mañana de diálogos y lo coloca en el papelógrafo que preside la plenaria. El contenido de los debates recogido en actas será enviado por mail a todas las personas participantes.

Tras la palabras de agradecimiento del Coordinador de Lokarri, Paul Ríos, por la asistencia al acto a todos los participantes y el anuncio de que con los resultados de los diálogos la Red ciudadana propondrá a la sociedad unas ideas concretas para poder caminar hacia la reconciliación social y la convivencia inclusiva, se cierra la ventana del caleidoscopio y la gente se entretiene en los pasillos comentando lo acontecido en la jornada, compartiendo diferentes impresiones.

Algunas de esas impresiones son recogidas y dadas a conocer poco después en Berria TB. Txaro Arteaga, ex-directora de Emakunde, comenta que “es difícil saber cuál es el camino que debemos seguir, pero este tipo de foros son muy importantes para que entre todos aportemos ideas para ir abriendo el camino de la reconciliación social. Hemos trabajado aspectos muy concretos y mi valoración de la jornada es muy positiva. A través de las conversaciones generadas, hemos confirmado una vez más que somos una sociedad muy plural y que el camino no será sencillo, pero hemos percibido mucha ilusión, esperanza confianza en que se consiga” . La periodista Mirentxu Purroy alude a la violencia del Franquismo y a la de ETA al hacer su valoración: “El Franquismo puso muchos muertos y luego vino ETA y puso más. No se ha hecho justicia ni por unos ni por otros. Hay que levantar el silencio, hacer la luz y abrir caminos de esperanza. No podemos esperar a que los partidos tomen decisiones. Los ciudadanos y ciudadanas somos capaces de abrir el camino del entendimiento. Y éste ha sido un encuentro que ha propiciado tender puentes para el entendimiento”.

Pero además de las valoraciones de de Txaro y Mirentxu, seguramente un considerable número de reflexiones e ideas rondarán este día y los siguientes las mentes de los más de 200 asistentes al “Encuentro por la reconciliación social”. Unas meditaciones que servirán de sólido cimiento para saber cómo mirar al pasado, qué hacer en el presente y cómo construir nuestro futuro.

Debate virtual sobre la reconciliación / Berradiskidetzeari buruzko eztabaida

23.11.2011 (11:40 am)

La sociedad vasca se encuentra en un momento importante de cara a asentar las bases de una futura convivencia inclusiva. En el logro de este objetivo, debemos ser capaces de poner en marcha un proceso de reconciliación social de carácter inclusivo, capaz de unir tanto social como políticamente.

Lokarri quiere contribuir a este objetivo, por lo que, a partir de hoy y durante cuatro semanas, pone en marcha a través de este blog una iniciativa de debate virtual que posibilite el diálogo y la escucha entre personas interesadas en la reconciliación social. El objetivo es que fluya el intercambio de ideas, propuestas e incluso preocupaciones sobre los temas a tratar a la hora de abordar un proceso de reconciliación.

Como punto de partida a la conversación os proponemos dos preguntas a las que os pedimos que respondáis o aportéis sugerencias en el apartado para comentarios que figura bajo este post, donde se irá generando la conversación:

-¿Cómo definirías brevemente la reconciliación?

-¿Qué temas crees que deberían tratarse para abordarla?

Además, en la Plaza de la Reconciliación de este blog, Lokarri os proporciona interesante documentación para poder informaros sobre este tema para el debate.

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Euskal gizartea une interesgarria ari da bizitzen etorkizunean elkarbizitza eraikitzaile baten oinarriak finkatzeari begira. Helburu hau lortzeko, barneratzailea izango den berradiskidetze prozesu bat abian jartzeko gai izan behar dugu, bai sozialki bai politikoki batzeko ahalmena izango duen prozesu bat.

Lokarrik helburu horretan lagundu nahi du eta, horregatik, gaur hasita eta lau astean zehar, gizartearen berradiskidetzean interesaturik dauden pertsonen artean elkarrizketa eta entzutea ahalbidetuko duen elkarrizketa birtual bat jartzen du abian blog honen bidez. Berradiskidetze prozesu bat ekiteko orduan landu beharreko gaiei buruz ideien, proposamenen eta baita kezken inguruan ere hartu-eman jarioa sortzea da helburua.

Bi galdera proposatzen dizkizuegu elkarrizketarako abiapuntu bezala. Horiei erantzutea edo iradokizunak egitea eskatzen dizuegu post honen azpiko aldean iruzkinetarako dagoen laukian, elkarrizketa garatuz joango den tokian hain zuzen:

-Nola definituko zenuke laburrean berradiskidetzea?

-Zure ustez, zer gai landu beharko lirateke berradiskidetzeari ekiteko?

Gainera, blog honetako Berradiskidetze Plazan, eztabaidarako gai honi buruzko dokumentazio interesgarria jarri dizue eskuragarri Lokarrik.

Parte har ezazu eztabaida edo elkarrizketa birtual honetan eta eman ezagutzera eta berradiskidetzearen zimenduak ahalik eta pertsona gehienen artean eraikitzea lortuko dugu.


El relato de la memoria

16.11.2011 (3:17 pm)

Dando continuidad al post de Joxean Agirre del pasado 7 de octubre, durante esta semana Procesodepaz.org publicará varios post sobre un tema de tanta transcendencia como es la construcción del relato de la memoria. Javier Merino (historiador y miembro de Bakeaz), Jonan Fernández (director de Baketik) y Daniel Innerarity (Catedrático de filosofía política y social, y director del Instituto de Gobernanza Democrática)  serán quienes aporten su reflexión en torno al tema.

Javier Merino, Historiador y miembro de la Escuela de paz de Bakeaz
Javier Merino, Historiador y miembro de la Escuela de paz de Bakeaz

La necesidad de re c o n s t ruir la convivencia en una sociedad, la vasca en este caso, después de un conflicto serio con graves expresiones de violencia obliga a un esfuerzo de elaboración de un discurso que sea capaz de ayudar a la necesaria reconciliación sin menoscabar la justicia y veracidad del relato explicativo del pasado. En este sentido, la experiencia relativamente reciente de la transición española a la democracia tras la muerte de  Franco puede ser útil de cara a extraer conclusiones sobre sus aciertos y errores. Treinta años después, se ha suscitado desde importantes sectores de la sociedad española la necesidad de revisar un discurso hegemónico caracterizado por la renuncia al análisis riguroso del pasado en aras supuestamente de pre s e rvar la convivencia pacífica; en el relato canónico, se impuso la condonación de los crímenes pretéritos bajo el rótulo general del rechazo a una violencia cruzada desatada en un contexto polémico. La resultante fue un discurso dominante reflejado en la frase «Todos fuimos culpables», con la consiguiente renuncia a la atribución de responsabilidades a quienes violaron los derechos humanos; en buena parte de los casos, esta perspectiva implicó una equiparación de víctimas y verdugos a tod a s luces injusta, y que constituye la razón última de la exigida revisión al cabo de varias décadas.

Volviendo al caso vasco, la responsabilidad de la tarea incumbe a toda la sociedad, pues el conjunto de la misma se ha visto afectado por la violencia (no de la misma manera, obviamente) y la convivencia futura va a estar marcada por la naturaleza del relato que se imponga; pero sin duda el liderazgo corresponde en primer lugar a los dirigentes políticos, elegidos por la ciudadanía para marcar la pauta de los debates políticos y morales que afectan al entramado social en el marco de un Estado de derecho. El discurso debe asimismo re f o rzarse con la labor de los expertos científicos, del tejido asociativo y del conjunto de instituciones, o rganizaciones políticas, sindicales y sociales en sentido amplio. La obligación compartida en esta tesitura es contribuir a la elaboración, en primer lugar, y a la difusión, en segundo, de un relato que tenga como prioridad la explicación y análisis del pasado, sin olvidos ni sesgos interesados, y que se marque como objetivo esencial la reparación moral de las víctimas, de tod o s aquellos que han sufrido directamente la violencia, lo que implica ineludiblemente la ausencia de impunidad.

Debe hacerse justicia, lo que no es incompatible con medidas de perdón encaminadas a la reconciliación siempre que se produzca el reconocimiento del daño causado, de la injusticia cometida en las personas afectadas y la firme voluntad de renunciar al empleo de la violencia. Se trata de premisas imprescindibles para reintegrar en el juego democrático a las personas o g rupos implicados en el pasado en actuaciones violentas, sean ellas producto de la acción terrorista de gru p o s a rmados o de la violación de derechos humanos cometida por personas vinculadas a las instituciones del Estado. Al igual que en las relaciones humanas, la superación de un pasado traumático no puede hacerse desde el silencio y el olvido; tanto como el respeto a las víctimas, lo exige el objetivo de una sociedad sana, que para serlo debe afrontar un futuro reconciliado desde el conocimiento, el análisis y la reflexión sobre un pasado complejo, pero al tiempo éticamente diáfano en cuanto a las violencias y abusos cometidos.

Encuentro, pluralismo y convivencia en “Plaza Euskadi”

04.11.2011 (10:39 am)

La serie documental de EITB “Plaza Euskadi”, que a modo de ensayo sociológico recoge el sentir de la calle sobre diferentes temas, ha publicado tres interesantes capítulos en los que se reflexiona en torno al encuentro entre víctimas, el pluralimo y la convivencia.

¿Qué opina la ciudadanía vasca sobre tolerancia, pluralismo, libertad de expresión y deslegitimación política, social y ética del terrorismo? El programa de EITB  lo daba a conocer ayer a través entrevistas realizadas a pie de calle y que reproducimos a continuación. En ellas, también se pregunta sobre las víctimas: quiénes son, cómo es posible el acercamiento y la solidaridad activa hacia ellos, su presencia en las aulas…

Además, “Plaza Euskadi” ha recogido la reflexión sobre el tema de la convivencia de los analistas Peio Salaburu, Bernardo Atxaga, José Mª Ruiz Soroa, Víctor Urrutia, Jonan Fernández, Arantza Urretabizkaia y Sabino Ormazabal:

Precediendo a los dos capítulos anteriores, “Plaza Euskadi” reunió a  víctimas del terrorismo cocinando cous-cous en un txoko y conversando sobre sus experiencias: Axun Lasa, hermana del miembro de ETA José Antonio Lasa, Amaia Guridi, viuda de Santiago Oleaga, director financiero del Diario Vasco, y Jorge Pérez Jauregi, hermano de Roberto Pérez Jauregi:

¡Bien! Pero no va a ser fácil…

25.10.2011 (8:34 am)

Pedro Eizaguirre Massé
Pedro Eizaguirre Massé

El anuncio de ETA sobre el cese definitivo de “su actividad armada” (…) es una muy buena noticia para la sociedad vasca, una sociedad dividida, pero que en su inmensa mayoría lleva años exigiendo a ETA el cese definitivo de su “actividad armada” (…)

Un largo, difícil y doloroso proceso (excesivamente largo, difícil y doloroso…) nos ha traído hasta aquí, hasta este momento que supone el inicio de otro proceso que también será largo, difícil y doloroso. Pero posible.

Un proceso que debe conducir a una “normalización” de la convivencia en el País Vasco / Euskadi / Euskal Herría, una “normalización “ social y/o política.

La “normalización” de esta convivencia será fruto de la reconciliación…

Para que se produzca la reconciliación, debe practicarse la autocrítica, asumir los errores, arrepentirse del horror/dolor/sufrimiento causado.

También habrá que aguantar el sufrimiento que provocará la necesaria generosidad ante tanto dolor…

Las víctimas no tienen “el deber” de ser generosas con sus verdugos ni de perdonarles. Pero la sociedad en su conjunto sí. Si como sociedad no somos capaces de ser generosos y perdonar, no habrá reconciliación, no seremos capaces de “pasar página”, quedará un poso “cancerígeno” que tarde o temprano generará metástasis en el cuerpo social.

Es necesario ser generosos…

A nivel personal y a nivel colectivo tendremos que echar mano de terapias psicológicas como la “terapia cognitiva”. Tendremos que apoyarnos en el pensamiento de Epicteto: “No nos afecta lo que nos sucede, si no lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede”.

Hoy estrenamos la paz

21.10.2011 (10:49 am)

José Luis Salgado, periodista
José Luis Salgado, periodista

Hace poco más de un mes hablaba en este mismo espacio sobre el paso definitivo, el que nos llevaría de la tregua a la paz. Pues bien, ese paso ya se ha dado. ETA anunció ayer el cese definitivo de su actividad armada y su apuesta decidida por las vías democráticas en cuestiones políticas.

Somos muchos los que llevamos toda una vida esperando este momento y la alegría que ha supuesto el anuncio de ETA apenas se puede expresar con palabras. Se cierra un negro capítulo de nuestra historia y comienza un ilusionante camino hacia la reconciliación y la convivencia pacífica, que seguramente no será fácil, pero si todos somos capaces de poner nuestro granito de arena, lograremos culminar el proceso con éxito.

Hoy es también necesario recordar a todas las víctimas que ha dejado esta locura sin sentido. Son momentos duros para ellos, ya que es inevitable que se cuestionen si realmente ha valido la pena el dolor, el sufrimiento o el sacrificio realizado por ellos, sus familiares o amigos. No pueden sentir la misma alegría que sentimos la mayoría de los ciudadanos vascos, pero me gustaría pensar que ellos también se congratulan de que no vaya a haber nuevas víctimas en este periodo de paz recién estrenado.

Las reacciones a esta noticia han sido positivas en general, aunque hemos escuchado muchas que hablan de vencedores y vencidos. En mi opinión, todos hemos perdido, como sucede siempre que se usan las armas para respaldar ideas políticas. Ni el independentismo vasco ha conseguido sus objetivos mediante lo que han definido como lucha armada ni el estado español ha sido capaz de hacer frente a este cruel desafío desde vías estrictamente democráticas.

Por eso hay que agradecer el esfuerzo de organizaciones como Lokarri y otras que han trabajado incansablemente para que en Euskadi puedan imperar valores como el respeto a los derechos humanos, la paz, la negociación, el diálogo y la convivencia pacífica.

Hoy estrenamos una paz largamente esperada. Pero el reto continúa. No podemos dejar que vuelva a suceder algo como lo que nos ha dividido durante estas últimas décadas. No podemos olvidar el dolor y el sufrimiento causados. No podemos dejar que nuestros hijos crezcan en el odio y el resentimiento. No podemos dejar pasar esta oportunidad de recomponer una sociedad que se merece un futuro mejor.

El paso más importante ya se ha dado: ojalá no tengamos que volver a escuchar el sonido de las armas en nuestras calles nunca más.