Políticos
04.03.2010 (9:07 am)

- Toti Martínez de Lezea, escritora

Es de agradecer que un movimiento como Lokarri lleve años intentando encontrar un cauce de entendimiento entre, lo que se ha dado por llamar, las diversas sensibilidades políticas de este pequeño rincón del mundo, pero no sé si la edad me ha vuelto escéptica o es que, después de casi una vida observando y estudiando la historia de éste y de otros pueblos, he llegado a la conclusión de que poco podemos hacer los ciudadanos si los políticos no dejan de lado sus ambiciones y rencillas para centrarse en lo que verdaderamente importa, es decir el bien de la ciudadanía que administran y que, siento decirlo, me da la impresión de que les importa bien poco. Ignoro, por supuesto, los grandes designios de nuestra clase política, sus objetivos mesiánicos y su supuesta entrega a la res pública; siento que, en el fondo, la de político es una carrera como otra cualquiera, con sus riesgos y beneficios, sus éxitos y fracasos. Son demasiados los ejemplos de mala práctica, corrupción, clientelismo, malversación, para que les tenga respeto, entendiendo, eso sí, que no todos los políticos son iguales y que también los hay que son honrados, pero el problema estriba en que la mayoría de ellos permanece alejada de la calle, de las necesidades de la ciudadanía, de sus aspiraciones y deseos. Por mucho que nosotros, los ciudadanos de a pie, reclamemos el entendimiento, el diálogo, el olvido de los agravios en aras de la paz; por mucho que rechacemos la violencia y acudamos a las urnas con esperanzas renovadas, nada podrá hacerse si los políticos no nos escuchan, eliminan de un plumazo para su propio beneficio la presencia en las votaciones de miles de ciudadanos, presentan listas cerradas, se insultan, mienten y convierten su función en una lid con el único fin de obtener más poder.





