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No hay tregua

28.07.2010 (11:35 am)

Ion Andoni del Amo
Ion Andoni del Amo

Está siendo un parto largo, sin duda. El diagnóstico ha sido reiterado: vivimos un periodo intermedio caracterizado por el agotamiento del ciclo político anterior – y sus fenómenos estructuradores, vía autonómica y lucha armada – y las dificultades para la apertura de un nuevo ciclo. Las bases ideológicas fueron dibujadas ya por ELA en aquella comparecencia histórica en Gernika en el 97, y desarrolladas por otros agentes durante estos largos años.

¿Por qué entonces tantas dificultades e intentos fallidos? Pues probablemente porque dar por superados con todas sus consecuencias tales fenómenos requiere un proceso de maduración y, dada su importancia en la estructuración del escenario político de las últimas décadas, produce cierta sensación de vértigo que dibuja caminos de ida y vuelta. Pero es que además, en este cambio de ciclo afloran y se entremezclan tres cuestiones, las dos apuntadas y una derivada: la reconducción del conflicto armado y sus consecuencias, el conflicto político de fondo al que apunta la incomodidad de la mayoría social con el marco jurídico-político actual, y la consiguiente restructuración del mapa político derivada de las anteriores. Las tres cuestiones, aunque en diferentes combinaciones, han aflorado simultáneamente en los dos últimos procesos, Lizarra-Garazi y Loiola. Y la conclusión que podríamos extraer es que el intento de resolución global, aún lógico y loable, lo complica seriamente. Porque aparecen temores y condicionantes cruzados: desconfianzas, disputas por la hegemonía política, temores partidistas, temor a que la resolución del conflicto armado sitúe en primer plano el conflicto político, condicionantes y renuncias fruto de determinados pactos, recelos hacia los negociadores… Todos ellos se combinan de tal forma que acaban siendo más los sectores que se sitúan en una posición pasiva, o activamente hostil, que los partidarios de la resolución.

¿Estamos condenados, entonces, a repetir la historia? Ya hubo quien criticó hace años esas concepciones cíclicas de la Historia, y es que las experiencias pasadas nunca son en vano. Hay, quieran o no verse, elementos nuevos en la pista. El primero es la reflexión más amplia, profunda y compartida sobre la necesidad del cambio de ciclo; especialmente en el seno de la izquierda abertzale, pero también en otros agentes. El segundo, que los acuerdos estratégicos y de reconfiguración del escenario político se plantean básicamente entre quienes comparten esta reflexión sobre la necesidad de cambio de ciclo y sus vías, exclusivamente políticas, institucionales y de lucha de masas; esto debiera, a priori, dotarles de mayor estabilidad. El tercero, pero no menos importante, es la apuesta por la unilateralidad para la superación del ciclo anterior por parte de la izquierda abertzale. Los tres, y especialmente el último, parecen desatascar el escenario y romper el esquema de resolución en bloque y simultaneo que tan problemático se había demostrado. Lo que se dibuja, pues, no parece ser un escenario de resolución y acuerdo global, sino la apertura de un proceso en el que a medio-largo plazo, y por vías exclusivamente políticas y democráticas, se plantee una reconfiguración del espacio político, la superación de las consecuencias del conflicto armado, y el conflicto político de fondo, pero en tiempos, momentos y con alianzas distintas, en función de la relación de fuerzas, de forma dinámica y dialéctica.

El escenario ya está en movimiento y son numerosas las señales, más allá de las declaraciones de la izquierda abertzale o la importantísima Declaración de Bruselas: el nerviosismo de algunos, la progresiva configuración de un bloque de izquierda soberanista, las reflexiones de Jesús Eguiguren… O cierto cambio perceptible en la actitud del Ministerio de Interior, que ha pasado de torpedear abiertamente el proceso de la izquierda abertzale a, parece, dejar hacer. Conviene detenerse en este aspecto. Porque la estrategia actual parece ser la de jugar a dos bandas: dejar hacer por si pudieran obtenerse réditos político-electorales, o volver a la mano dura en el último momento en caso contrario. Y esto puede enredar el proceso, porque puede abrir expectativas negociadoras que luego acaben en frustración si las encuestas en España ‘piden’ mano dura.

¿Y ETA? La decisión parece dilatarse y ha habido ya un par de ocasiones de intensos rumores que se han quedado en nada y que ahora apuntan a septiembre. Es evidente que hay diferente percepción de tiempos, y que lo que desde fuera parece lento, desde dentro puede parecer rápido. La decisión requiere un periodo de maduración que es importante, porque lo esencial y novedoso es que la izquierda abertzale arrastre a ETA en su decisión. Por eso es hay que ayudar en lo posible, aunque es cierto que un proceso que no se alimenta es un proceso que se muere. En cualquier caso, la cuestión de la unilateralidad es central, por encima de expectativas negociadoras, porque es la que permite mantener la dirección del proceso de cambio, sin condicionarla en exceso a la dinámica electoral española. En este sentido, una eventual decisión de ETA no supondría una tregua en lo político, sino que puede incluso abrir un camino de confrontación democrática, a favor de los derechos políticos y civiles o del propio derecho a decidir, que habrá que pelear mediante movilización social. Y probablemente es bueno que así sea, porque evita los problemas de la solución global. Abriría no un proceso con fases, etapas o escalones definidos, sino un proceso dinámico, complejo y múltiple en el que estén sucediendo muchas cosas a la vez, con un grado de contradicción sostenible y eficaz, que no suponga una nueva frustración para la masa social movilizada.

NO NEWS: GOOD NEWS

14.06.2010 (9:01 am)

Presidenta de la Sala de lo Social del TSJPV

2010 empezó con fuerza y con una buena cadencia, para nuestro eterno tema, quiero decir. En febrero, la Izquierda Abertzale vinculada a Batasuna hizo su primera declaración en la que, discrepancias aparte por mi parte, manifestó su apuesta por el cambio, por un proceso democrático, de negociación, acuerdo político y participación popular. En marzo se presentó la Declaración de Bruselas, que nos ha ilusionado a muchas personas porque permite pensar que existen bases sólidas sobre las que colocar un punto final a la violencia y a la injusticia desde el compromiso democrático de quienes siguen pretendiendo hacer política. En abril, nuevamente esta Izquierda Abertzale ha apostado con algo más de claridad por esas vías democráticas.

Mayo ha sido un mes más discreto y junio lleva el mismo camino cuando ha consumido ya una tercera parte. Y, por eso, seguramente, escucho a la gente, que empieza a ponerse nerviosa y a preguntarse qué ocurre que no pasa nada, qué pasa que no hay noticias, en qué piensan los unos y los otros, de cuánto tiempo disponemos…

Tenemos prisa, porque tenemos ganas de hablar de otra cosa, de discutir de la reforma laboral, de la respuesta a las crisis, de qué futuro queremos y de cómo nos organizaremos en el futuro.

La prisa no es buena consejera, pero sí lo es la exigencia de responsabilidad a quien tiene que actuar: esto y no otra cosa viene a decir la famosa Declaración de Bruselas.

No crea esa Izquierda Abertzale que ha dado ya todos los pasos imprescindibles, pues aún falta la plena realización de su anunciado compromiso y ya se sabe que “no hay dos sin tres” y que “a la tercera va la vencida”. No crea la Izquierda Abertzale que ETA va a echarle una mano, la ETA que nos ha sumido en este agujero de dolor y de negrura. Tendrá que ser la “política” la que hable, sin complejos y con decisión, con seguridad, con asunción de responsabilidades (que son muchas) y sin arrogancia.

No crea tampoco ETA que bastará callar y refugiarse en el silencio como el avestruz. Tendrá que hablar: apartarse del camino y dejar expreso paso a la política o bien seguir en su locura. Pero tendrá que decidir, ahora que ha sido nuevamente interpelada, esta vez también por quienes tenía más cerca y que le suplican les deje actuar para intentar conseguir sus metas de la única manera que hoy es posible: con la fuerza de la palabra y de los votos. ETA debe saber ya muy bien a estas alturas qué tiene que hacer y cómo va a tener que hacerlo: otras fórmulas anteriores no han servido y menos aún van a servir ahora. También esto lo dice la Declaración de Bruselas: un alto el fuego permanente y completamente verificable.

Hay un tercer sujeto o pata para esta operación y también a él se refiere la Declaración. Se espera que el Gobierno responda “debidamente” a la declaración que se exige a ETA, pues sólo así se podrá avanzar, resolver diferencias y alcanzar una paz duradera. También sabemos qué supondría esta respuesta debida del Gobierno, pues ya se pidió en su día, durante la tregua del año 2006: bastará, de momento, con situarse en los cauces de un Estado de Derecho sin legislación excepcional ni aplicación excepcional de la misma y con respeto a todos los derechos humanos.

Fácil, ¿verdad? Pues eso. Cada cual sabe lo que tiene que hacer, cómo y cuándo tiene que hacerlo; todo está escrito, todo está medido y cada paso tiene fecha, pero yo no la sé. Bastará que se cumpla lo previsto para cada hoja del calendario. Por el momento: no hay noticias, por lo que son buenas noticias. Pero no olvidemos insistir y exigir: sin prisa pero sin pausa, cada cual en su puesto recordando lo esencial, o sea, que queremos ver el final, la paz duradera, en palabras de la Declaración de Bruselas.

A pie de calle

02.06.2010 (12:45 pm)

María Lizardi, Lokarri

Cuando hace más de un año Lokarri afrontó el reto  de implicarse en las redes sociales de internet adoptando nuevas maneras de movilizar y fomentar la participación de la ciudadanía en el proceso hacia la paz, lo hizo con el propósito de compatibilizar  el uso de las nuevas tecnologías con acciones de implicación de corte más tradicional y presencial. Transcurrido este tiempo, podemos decir que ambos caminos se están recorriendo paralelamente, con muchos espacios para la interacción entre ambos y con éxito. La consolidada presencia de Lokarri en Facebook, Twitter o Youtube y la utilización de un gran número de herramientas 2.0  (wikis,  Delicious, Google Groups…)  son un ejemplo de que Lokarri está participando muy activamente en la red.  Además, las conferencias, los encuentros de Foros, las Asambleas Provinciales y las diferentes experiencias a pie de calle, entre otras actividades que se han organizado durante este año y medio, evidencian que la participación ciudadana de manera presencial sigue vigente y fuertemente arraigada como forma de sensibilización e implicación. 

Buena fe de ello dieron las 46 personas que el pasado sábado, 29 de mayo, participaron difundiendo a pie de calle en Donostia, Bilbo  y Hernani la Declaración de Bruselas, esa proclamación de buenas intenciones suscrita por 20 expertos internacionales en resolución de conflictos armados que atesora una inédita oportunidad para comenzar un proceso de paz irreversible. La Declaración de Bruselas ha vuelto a abrir la esperanza. Aunque tímidamente y con prudencia, por los  pesados desengaños que cargan las espaldas de todos los ciudadanos y todas las ciudadanas, volvemos a sentirnos ilusionados. El pasado sábado, esa confianza, ese querer sujetar fuertemente de la mano a quien comienza a dar sus primeros pasos para que consolide su esfuerzo, se hizo notar. Desde quienes llevan más años recorriendo primero en Elkarri y más tarde en Lokarri el difícil camino hacia la paz, hasta nuevas generaciones atraídas por la oportunidad que se está gestando se dieron cita a pie de calle para decir  “no podemos desaprovechar la ocasión abierta para lograr la paz”.

Pero seríamos injustos si centráramos nuestra atención únicamente en el especial ahínco con el que las personas concentradas el sábado explicaban el contenido de la Declaración  invitando a su adhesión, ya que esa voluntad por dar a conocer a pie de calle que existe una vía,  un carril que nos conduzca a la paz  está presente desde el pasado 24 de abril,  cuando varias personas salieron  en Galdakao, Getxo, Gasteiz y Donostia a impulsar la campaña “Sí al proceso de paz” iniciada pocos días antes por Lokarri. Posteriormente, ese impulso se ha ido trasladando a diferentes localidades, en algunas de ellas en repetidas ocasiones, como Barakaldo, Bilbo (Abando, Indautxu y Alde Zaharra) Portugalete, Lazkao, Deba, Tolosa, Errenteria,  Iruñea, Barañain, Burlada,  Beasain. Y parece que las fuerzas no flaquean, porque aún hay ánimo de desplegar mesas, pegar carteles, colocar folletos informativos, repartirlos e informar. Este próximo domingo, por ejemplo, el escenario elegido será la localidad guipuzcoana de Antzuola.

La esperanza ha empezado a contagiarse entre las personas comprometidas con la paz, pero no una esperanza construida sobre endebles cimientos, sino  fundamentada en una clara voluntad de colaborar activamente en la búsqueda de soluciones desde el diálogo y el respeto a los derechos que asisten a todas las personas.   Gracias a todas esas personas que a pie de calle habéis sabido transmitirlo con vuestro calor humano. Pero gracias también  a quienes bien a través de internet, bien participando en el ciclo de mesas redondas que  Lokarri está desarrollando, bien por otras vías, estáis empujando hacia adelante en este nuevo carril.

Brian Currin: “Por favor, no perdáis la esperanza”

30.05.2010 (10:14 pm)

Maialen Lizarra
Maialen Lizarralde, Lokarri

El pasado 19 de mayo, el abogado sudafricano Brian Currin ofreció una conferencia organizada por Lokarri y Fundació per la Pau en Barcelona. Bajo la atención de unas 90 personas, este experimentado abogado compartió sus reflexiones sobre las oportunidades para la paz en el País Vasco.

Tras recordar su trabajo en la facilitación del debate interno de Ezker Abertzalea, destacó los obstáculos que trae consigo la ilegalización: “no se puede tener un proceso de paz exitoso con las consecuencias que tiene la ilegalización”. Confirmó la importancia de los pasos dados por Ezker Abertzalea. El camino abierto por ‘Zutik Euskal Herria, la Declaración de Iruñea y la de Bruselas, ha llevado a Ezker Abertzalea a conseguir 3 cosas: 1) el apoyo social, 2) desarrollar la confianza con otros partidos y 3) el compromiso unilateral e irreversible con la no-violencia.

Currin afirmó que podemos estar ante un alto el fuego de facto: “me sorprendería mucho si ETA cometiese un atentado ahora”. Dijo que Ezker Abertzalea está y estará intentando persuadir a ETA para que ponga fin a la violencia.

En opinión de Currin, ha llegado la hora de que Madrid dé algunos pasos: liberar a los líderes de Ezker Abertzalea para que trabajen por este nuevo camino, acercar presos, legalizar a Batasuna… Expuso la “interesante trayectoria” de Zapatero y expresó querer verle como “el presidente de la paz”: “si él no lo hace, lo hará el que le siga”.

En el momento de las preguntas y reflexiones, salieron muchas ideas desde ese público plural, con víctimas de ETA y miembros de Ezker Abertzalea o el PSOE: falta de credibilidad, necesidad de flexibilizar los plazos, la importancia de que los presos participen en el proceso, la necesidad de que el proceso sea abierto, el dolor y enfado de las víctimas…

Así redondeó Brian Currin la conferencia: “Por favor, no perdáis la esperanza. Gracias y suerte.”

Conferencia de Brian Currin en directo

19.05.2010 (3:51 pm)

Live video chat by Ustream

La conferencia de Brian Currin en directo, a través de este blog. Miércoles 19 de mayo, 19.30 horas.

17.05.2010 (12:33 pm)

La conferencia que ofrecerá Brian Currin el miércoles, 19 de mayo, a las 19.30 horas en Barcelona respondiendo a la invitación de Lokarri y  Fundació per la Pau, se retransmitirá en directo en este blog a través de streaming.

Brian Currin es uno de los más activos mediadores internacionales en procesos de paz. Ha participado en los procesos de paz de Sudáfrica e Irlanda. En su país de origen formó parte de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Sudáfrica y posteriormente ha sido coordinador de la Comisión de Revisión de Sentencias de Norte de Irlanda. Desde entonces Currin también ha trabajado en los procesos de paz de Sri Lanka, Ruanda y Oriente Próximo.

En los últimos meses Brian Currin ha demostrado ser un perfecto conocedor de la realidad vasca. Lokarri ha tenido el placer de invitarle ya en dos ocasiones para dar una charla en Donostia-San Sebastián el pasado octubre y en Madrid en febrero. En dichas charlas confirmó que ha trabajado con la Izquierda Abertzale para diseñar la nueva estrategia que se está dejando ver con los últimos acontecimientos y que está abriendo camino a un nuevo escenario de oportunidades para la paz. También ha promovido la llamada Declaración de Bruselas, donde 20 líderes internacionales piden a ETA un alto el fuego que, debidamente respondido por el Gobierno, sea una oportunidad para una paz definitiva.

Por todo ello, es una gran oportunidad tener la ocasión de escuchar las reflexiones y análisis de Brian Currin en este momento de incipientes oportunidades para la paz en el País Vasco.