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Vuelta de tuerca a la ley de partidos

05.07.2010 (10:18 am)

José Manuel de Pablos
José Manuel de Pablos

¿Para qué ha servido desde su aprobación hace más de ocho años la Ley de Partidos? Para ilegalizar a un único partido político, nada más. Es decir, la Ley de Partidos es una ley formulada y aplicada con la única intencionalidad de anular derechos civiles de un muy determinado segmento de la población, un segmento de la población independentista, socialista y que se ha resistido a condenar la violencia de ETA, no así otros tipos de violencia.

Tras la aprobación de la Ley de Partidos por el Tribunal Supremo, Batasuna alzó recurso ante el Tribunal Constitucional, optando éste por respaldar la decisión del Tribunal Supremo de ilegalización de Batasuna, Euskal Herritarrok y Herri Batasuna, quedando únicamente abierta la posibilidad de recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que, en una sentencia que sorprendió a quienes pensamos que es una ley que vulnera derechos, avaló su contenido.

De todos es sabido que las ideologías no delinquen, delinquen las personas, y para las personas que delinquen, el Código Penal ya está provisto de los mecanismos adecuados para actuar en consecuencia. Se puede, y de hecho se hace con cierta frecuencia, más de la deseable, endurecer las penas que estipula el Código Penal para el castigo de los delitos que cometen las personas, y, en una nueva vuelta de tuerca al despropósito que supone ilegalizar un partido político que no condena un determinado tipo de violencia, en el Reino de España el PSOE y el PP, con el apoyo de Coalición Canaria, hacen posible que el esperpento alcance dimensiones inquisitoriales.

Sorprendente, más teniendo en cuenta que el partido ilegalizado ha comenzado a aplicar los principios que permitirían su legalización a través de la declaración Zutik Euskal Herria (pdf) y con ella dar un paso hacia la normalización política en este país.

O no tan sorprendente.

Los derechos de las víctimas y la convivencia democrática

09.06.2010 (8:56 pm)

Iñigo Lamarca, Arartekoa/Ararteko
Iñigo Lamarca, Ararteko

Orain urte erdi, abenduaren 15ean hain zuzen, Javier Elzok Eusko Ikaskuntza-Euskadiko Kutxaren 2009ko saria jaso zuen, Donostiako Miramar jauregian izan zen ekitaldi eder batean. Maila handiko epaimahai batek −askotarikoak eta independenteak− aukeratu zuen egunetik egunera ospe handiagoa duen intelektual hori. Goi mailako hitzaldia irakurri zuen, eta hitzaldi hura hedabideen artean nabarmendu ez bazen ere, aretoa bete zuen jendeak eskuak mintzerainoko txalo zaparrada eskaini zion.

Gaurkotasun izpirik galdu ez duen hitzaldi hartan, hizpide izan zituen bakea, bizikidetasuna, zentzuzko elkarrizketa, bidegabekeriei ordaina ematea, egia historikoa eta memoria, biktimak eta biktima-sortzaileak, adiskidetzea eta abar, eta, nire ustez, giltza nagusiak aipatu zituen Euskadin, pixkanaka, gizakien biziak eta oinarri-oinarrizko eskubideak suntsitu dituzten izugarrikeriei ausardiaz eta prestutasunez begiratuko dien gizartea eraikiz joan gaitezen. Neure egin ditut haren azalpenak, eta lehen pertsonan adieraziko ditut, itzal handiko beasaindarraren atzean ezkutatu gabe.

El Parlamento Vasco dio un paso de gigante cuando aprobó en junio de 2003 una Proposición No de Ley, por una abrumadora mayoría, para impulsar una serie de iniciativas dirigidas a las víctimas de los grupos terroristas que han operado en Euskadi. Una de esas iniciativas se plasmó en la ley 4/2008 de reconocimiento y reparación de las víctimas aprobada por PNV, PSE, PP, Aralar, EA y EB, que constituye una formidable herramienta, por su magnífico contenido y por el valor del consenso, para avanzar hacia un escenario en el que las víctimas de todos los grupos terroristas (no hay duda, como lo decíamos en nuestro informe, de que los destinatarios de la ley son todas ellas) vean plenamente reconocidos sus derechos a la verdad, memoria, dignidad, reparación y participación, al tiempo que se profundiza en la deslegitimación de la violencia terrorista y en la asunción de los valores democráticos basados en el respeto a los derechos humanos. Nos urge que ETA desaparezca y con ello la amenaza de muerte que pesa sobre decenas de miles de personas, pero al mismo tiempo debemos hacer un esfuerzo notable por avanzar en el reconocimiento y reparación de las víctimas de los demás grupos terroristas (BVE, GAE, GAL etc.), que han estado –y siguen estándolo- bastante olvidadas.

La convivencia democrática deberá estar basada en Euskadi, para que sea sólida y justa, en el tándem formado por la vigencia plena de los valores democráticos, de una parte, y de otra el reconocimiento de los derechos anteriormente referidos de las víctimas de los terribles episodios de violencia que han asolado nuestra en las últimas décadas. En este sentido, debemos significar que el franquismo no ha saldado aún sus deudas, y las víctimas de la brutal dictadura esperan el turno para que la verdad y la justicia salgan por la puerta grande de la democracia.

Otro colectivo que aguarda su momento es el constituido por las víctimas de las torturas y malos tratos. y de los excesos policiales. La Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco aprobó, justo una semana después del discurso de Elzo, una Proposición No de Ley sobre víctimas de vulneraciones de derechos humanos derivadas de la violencia de motivación política y lo hizo por unanimidad, instando al Gobierno Vasco a que presente un informe en el plazo de seis meses. Hay que recordar que la dirección de derechos humanos del anterior Ejecutivo ya realizó un estudio que recogía las vulneraciones de derechos y las víctimas producidas por la práctica de la tortura, las penas de muerte dictadas por Franco, la acción de grupos parapoliciales y ultras, las desapariciones y las personas muertas y heridas por intervenciones policiales (mención expresa merecen a este respecto los terribles sucesos del 3 de marzo de 1976 en Vitoria-Gasteiz).

Abordar todas las cuestiones señaladas y conseguir lo antes posible la desaparición de ETA. así como la implantación plena de los derechos de las víctimas de los cuatro grupos referidos, no será tarea fácil, de ninguna de las maneras, y habrá que trabajar con inteligencia, con tesón y procurando consensos políticos y sociales lo más amplios posibles, pero en cualquier caso hay razones fundadas para la esperanza y el optimismo. Con la directriz del imperio de los derechos humanos y con mucha humanidad, como decía Elzo, lo conseguiremos.

El árbol en la semilla

03.05.2010 (10:59 am)

Gorka Ruiz, Bakeola
Gorka Ruiz, director de Bakeola

Decía Gandhi que “el fin está en los medios, como el árbol en la semilla”.

Estos días estamos asistiendo a un intenso debate en los medios de comunicación en torno a la reformulación del Plan Vasco de Educación para la Paz y los Derechos Humanos.

Hablando de Educación para la Paz debemos garantizar una coherencia entre el medio para lograrla y la finalidad que se persigue. De no ser así, podemos caer en una contradicción difícil de sostener y que estaría apoyada sobre pies de barro, pues aquello que se defiende es obviado en sus medios.

Me animo a lanzar algunas propuestas para construir juntos el camino que tenemos por delante…

…definamos un proceso de trabajo cuidado para elaborar el Plan.

…en el que se aborden las cuestiones políticas y pedagógicas de manera complementaria y equilibrada.

…que cuente con una amplia participación de las instituciones, el sistema educativo, las organizaciones sociales y los partidos en las diferentes fases del proceso.

…con los medios de comunicación en un segundo plano (al menos en un inicio).

…que valore el trabajo ya realizado …un proceso que cuide la dignidad de las personas y colectivos antes, durante y después del Plan.

…un proceso sereno, sin prisas y tejido con responsabilidad.

La tarea de construir juntos, las políticas de educación para la paz y los derechos humanos, lo requiere.

Hago mía la petición en la que los colectivos de victimas del terrorismo instan al conjunto de los partidos políticos a consensuar el texto del Plan con el mismo espíritu que presidió el debate de la Ley de Reconocimiento y Reparación.

Las victimas, las organizaciones sociales, la comunidad educativa, y el conjunto de la sociedad lo agradeceremos.

Mientras tanto seguimos plantando semillas en un bosque complejo, sin perder la esperanza de que educar para la paz en nuestra tierra es posible.

Plan de Educación para la Paz: educar con el ejemplo.

27.04.2010 (9:26 am)

José Manuel de Pablos
José Manuel de Pablos

Ante la penúltima polémica provocada por el actual Gobierno Vasco del PSE y sus socios preferentes del PP con las intenciones del Departamento de Educación de implantar en los ciclos de formación escolar de Educación Primaria y Educación Secundaria la asignatura de Educación para la Paz, quisiera dejar aquí algunas consideraciones que como padre siento que son importantes para la formación académica y, sobre todo, moral de mis hijos.

De las cinco definiciones que el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua recoge para el vocablo Educar quiero resaltar la segunda, que dice:

Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc.

La definición que hace la Real Academia Española de la Lengua no es de mi entero agrado, en el sentido que la educación no debiera ser solo impartida a niños y jóvenes, sino que también en la edad adulta se pueden “desarrollar y perfeccionar facultades intelectuales y morales…”; y que este ejemplo de la persona adulta esforzándose en alcanzar un grado mayor de educación es el mejor legado que puedo transmitir a mis hijos y la mayor lección que creo podré jamás impartirles.

Porque es al andar, como recomiendan los expertos en Pedagogía, que mejor podemos enseñar a recorrer el camino, y somos las personas adultas quienes primero tenemos que educarnos en la Paz para transmitir a las generaciones venideras el valor de la Paz y el respeto a los Derechos Humanos para todos y en todo momento.

Por estas consideraciones se me hace difícil entender que los mismos políticos que no hacen todo lo necesario para que las recomendaciones del Relator Especial de la ONU en España para la Tortura, y las recomendaciones que Amnistía Internacional recoge en su informe Sal en la Herida sean puestas en práctica, pretendan crear un plan de estudios para formar a mis hijos en el respeto, la convivencia y la Paz.

En el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, la primera definición que aparece para el vocablo Educar es:

Dirigir, encaminar, doctrinar.

Así, a mis hijos no, gracias.

Cultura para la convivencia

22.04.2010 (9:19 am)

Santiago Eraso

Vivimos tiempos de incertidumbre democrática, desprestigio político y descrédito económico. En el subconsciente colectivo se ha instalado la premisa del triunfo absoluto de la democracia parlamentaria, la consagración de la globalización y el asentamiento definitivo del libre mercado, como única herramienta para la gestión de lo social. En este diagnóstico de la realidad, parafraseando a Tony Judt, sobre el olvidado siglo XX y las ideas que conformaron su tiempo, se impone un nuevo paradigma apolítico, basado en el valor incontestable del presente postmoderno e irrefutable. En una cínica resignación ante la seducción de la actualidad, en un ejercicio de cómoda conveniencia, mostramos el convencimiento -en nuestros cálculos económicos, prácticas políticas, estrategias internacionales e incluso en las prioridades culturales y educativas- de que el pasado no tiene nada de interés que enseñarnos. Todo aquello que el siglo pasado instauró queda convertido en reliquia histórica, monumentalizada, desprovista de las herramientas de análisis y transformación del presente que proporciona la memoria.

Hemos olvidado el verdadero sentido de la guerra, porque la política contraterrorista del consenso internacional nos ciega el juicio y nos amordaza la opinión. Tratamos al Estado como una fuente de ineficacia económica e intromisión social, porque el ejercicio prepotente del individualismo nos produce beneficios particulares más inmediatos y menos fiscalizables, es decir, menos sociales. Hemos olvidado cómo pensar políticamente, porque no concebimos la acción pública más allá de un economicismo estrecho. Somos escépticos, si no activamente recelosos, ante cualquier objetivo político que nos haga pensar más allá de nuestros réditos personales. La democracia, como política de lo común, no nos interesa. Nos olvidamos, con facilidad interesada, que es un sistema de organización política, cuya característica principal es que la titularidad del poder reside en la totalidad de los miembros que constituyen el grupo gobernado; que es un modo de estructurar lo individual y lo colectivo a través de un sistema de representación regulado por elecciones periódicas, pero también una manera integral de comprender y activar las relaciones humanas particulares y universales. En sentido amplio, la democracia es una forma de convivencia social, de construcción comunitaria, entre libres e iguales que luchan por seguir siendo sujetos políticos. Nos olvidamos que se construye desde la memoria, que las cosas son porque, mucho antes, tomaron cuerpo a partir de la acción y la responsabilidad de muchas personas. Leer toda la entrada

Para todos y en todo momento

12.04.2010 (9:16 am)

José Manuel de Pablos
José Manuel de Pablos

Artículo 3
Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 5
Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 7
Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 9
Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10
Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11
1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Artículo 19
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20
1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.

Declaración Universal de Derechos Humanos

Apelar al cumplimiento de estos artículos de una declaración que fue redactada en su día con más dosis de farsa que empeño en hacerla cumplir puede acarrearme el calificativo de ingenuo. Si la Declaración Universal de Derechos Humanos se viola sistemáticamente en todos los rincones del planeta ¿por qué debiera ser la piedra angular sobre la que construir la paz? Mi respuesta es: porque la interiorización de estos derechos para todas las personas y en todas las circunstancias es la única garantía de una convivencia realmente pacífica. Reivindicar cualquiera de estos derechos cuando favorecen “posturas propias” y obviar estos derechos cuando quienes los perjudicados son “los otros”convierte a quienes así actúan en farsantes. Y en eso precisamente es en lo que se ha convertido la tragedia que vivimos, en una gran farsa, en un gran enredo que sirve para aparentar y engañar. Leer toda la entrada

Proceso de paz

31.03.2010 (3:38 pm)
Pedro Casas, miembro de Lokarri
Pedro Casas, colaborador de Lokarri

Dice el refrán que “dos no riñen si uno no quiere”. Podríamos aplicar esta filosofía popular a la situación, que ya se prolonga demasiado tiempo, de que “dos no acuerdan si uno no quiere”. Realmente esto ha sido así en las ocasiones anteriores, y no está muy claro que la situación esté cambiando hacia un proceso de paz duradero.

Entre las circunstancias que dificultan el avance hacia un acuerdo podríamos citar:

- El no reconocimiento de la “contra-parte” en el acuerdo.
- La minusvaloración del adversario, o la sobrevaloración propia.
- El peso del sufrimiento pasado, y el temor a defraudar el sacrificio realizado.
- La desmedida ambición que no permite conformarse con los términos de un posible acuerdo.

Para superar estas dificultades, tanto objetivas como subjetivas (en estos procesos a veces las subjetivas tienen más peso que las otras), y que se encuentran presentes en la mesa de negociación, lo aconsejable es mirar adelante y ser capaces de valorar los beneficios futuros que podrán compensar las hipotéticas pérdidas de un posible acuerdo.

El gobierno central parece crecido en su ofensiva, en la que no repara en detalles, ni en consecuencias, ni en los daños colaterales que su proceder pueda tener (o a lo mejor todo esto está bien calculado). Y en estas circunstancias es fácil interpretar esta actuación como provocación, con el riesgo de desencadenar reacciones de imprevisibles consecuencias.

Frente a este escenario delicado, hay que saludar las tentativas por buscar una alternativa política alejada de la violencia y vulneración de los derechos humanos, y que esperemos se abra camino a pesar de las minas que está encontrando a su paso.

No estamos precisamente en el mejor momento para un entendimiento entre las partes, lo que parece abocarnos a un nuevo período de incertidumbre y prolongación del sufrimiento. Por ello hace falta un nuevo protagonismo de otros agentes que puedan contribuir al clima favorable de un necesario proceso de paz, que ayude a superar las desconfianzas y ponga el punto de mira hacia el futuro.

Zona de sombras

30.03.2010 (9:18 am)
Santiago Eraso

Los seres humanos renunciamos a parte de nuestra libertad para conseguir mayor seguridad. El control del uso atemperado de la violencia que el Estado ejerce para garantizar nuestros derechos y deberes es una cuestión central del ethos democrático. Tanto es así que, para que un régimen político pueda considerase democrático, las prerrogativas que concedemos al Estado para el ejercicio de la fuerza, siempre deben pasar por el estricto cumplimiento de la ley, porque su justa aplicación impide cualquier deriva autoritaria y modera las formas de coerción.

El equilibrio entre la utilización de la violencia legítima que ejerce el Estado y el respeto a todos los derechos de los ciudadanos es el pilar fundamental por el que se demuestra la verdadera esencia democrática de cualquier sistema político.

Biopoder es un concepto acuñado por Michel Foucault para referirse a un conjunto de tecnologías de dominación y control de la población que los Estados modernos aplican para la regulación y normativización de sus ciudadanos. En su libro Vigilar y castigar, el filósofo francés analiza las relaciones entre el poder y las personas y nos muestra como el Estado pretende convertir la vida humana en objeto administrable en todos los ámbitos donde la ley pueda ser aplicada.

Con anterioridad, el sociólogo norteamericano Erving Goffman, en su libro Internados, ya había desarrollado el concepto “institución total”, término acuñado para describir las condiciones de vida en las cárceles, psiquiátricos, internados escolares y otros espacios de reclusión. En la actualidad, por extensión del significado, también se emplea para describir centros de internamiento para extranjeros, centros de acogida para niños o menores y otras variantes más imprecisas, pero igual de reguladoras de la vida de algunas personas. Del mismo modo, otras medidas coercitivas como la ampliación del tiempo de estancia en comisaría, malos tratos físicos y psicológicos están siendo motivo de análisis y denuncia de diferentes organismos internacionales, vinculados a los Derechos Humanos.

Más allá de estas tecnologías de internamiento, otros sutiles mecanismos de invasión y vigilancia permiten que el biopoder alcance los rincones más privados de nuestra vida personal. Estamos entrando en sociedades de control, que ya no funcionan tan sólo mediante el encierro sino ejerciendo una vigilancia continua y una comunicación instantánea. Siempre y en todo lugar, estamos cada vez más “protegidos” y, por tanto, en nombre de nuestra seguridad, somos conminados a ceder al Estado nuestra libertad. Asistimos impávidos a que las zonas de sombras que rodean la democracia se extiendan a los umbrales de nuestros cuerpos. Vivimos cada vez más expuestos, sin que nuestra capacidad de reacción permita poner en cuestión la autoridad sobrevenida que actúa por encima y, demasiadas veces, por debajo de la ley.

En su trilogía “Homo Sacer. El poder soberano y la nuda vida”, Giorgio Agamben intenta demostrar que toda la historia jurídica de occidente constituye un intento de gestionar la vida humana, reduciéndola a nuda vida. La mayor y última consecuencia de considerar al hombre como mera vida, es que ésta puede ser aniquilada sin que el delito entre en la esfera de lo punible. Los campos de concentración de exterminio serían el paradigma de esta impunidad. Esta circunstancia límite somete a una dura prueba todos los referentes éticos válidos hasta el momento. El filósofo italiano intenta mostrar que los remedios humanistas -Declaración de Derechos Humanos, Declaraciones Internacionales por la Paz, etc.- son impotentes ante el extremo gesto de la biopolítica, y que sólo encarando ésta como realidad mundial, como cumplimiento paradójico de la promesa del desarrollo social y político de occidente, puede plantearse resistencia a cualquier deriva autoritaria.

Derecho a vivir, por tanto derecho a pensar

21.02.2010 (11:47 am)
Víctor Manuel Maeztu, Doctor en pedagogía y consejero
Víctor Manuel Maeztu, Doctor en pedagogía

No me da la gana de seguir la corriente del “pienso, luego existo”, me vuelvo a la contra y prefiero seguir la máxima opuesta: “existo, luego pienso”, y desde ahí puedo decir que “no por tener derecho a pensar tengo derecho a la vida”, si no que “primero tengo derecho a la vida y por tanto tengo derecho a pensar libremente”.

Y es que después de muchos años de experiencia vital y de pensamiento, he decidido vivir y pensar en contra de la corriente filosófica imperante en esta sociedad occidental desde hace varios siglos. Pues eso, que por mucho que piense que mi mesa es una castillo medieval, mi mesa sigue siendo un pedazo de madera y hierros en la que tengo que trabajar día a día, o sea que enseguida llego a la conclusión de que no es primero mi pensamiento, sino mi vida.  Porque en la medida que tengo vida puedo ver, oler, tocar, oír la mesa cuando la muevo y hasta chuparla si me apetece (aunque no me suele apetecer), o sea que las cosas están ahí y como estoy vivo puedo tener experiencias sensibles y detectar objetos con los que luego podré construir mi pensamiento.

De ahí (evitando doscientos folios de reflexiones filosóficas) concluyo que las cosas están ahí objetivamente, aunque esté ciego y nunca pueda pensar sobre ellas. Y precisamente una de esas cosas son los seres humanos que son los únicos que pueden hacer esta reflexión; es decir, que son los seres más elevados sobre todas las cosas, precisamente porque tienen pensamiento, con el cual pueden decidir libremente y actuar de una u otra manera, llegando a ser capaces hasta de amar, que me parece la actuación más elevada del ser más elevado de esta tierra.

Y como por fuerza hay que ser breve, tengo que ir concluyendo con lo dicho al inicio. Como estoy vivo y puedo pensar, pienso que todos los demás seres humanos tienen que tener el derecho a seguir vivos para seguir pensando libremente. Así que me parece “inhumano” que alguien coja una pistola y pegue un tiro a otro ser humano para que su pensamiento triunfe.  ¿Cómo va a triunfar tu pensamiento si no eres capaz de respetar la vida que hace que otro ser humano pueda pensar? Y aunque haga unos meses que no hayan matado a nadie,  su existencia como organización con el objetivo de destruir vidas humanas, sobra en esta tierra. Por eso quiero que vivan, para que lleguen a pensar que deben respetar el derecho a vivir de los otros. Todos, ellos incluidos, sólo estando vivos podrán tener el derecho a pensar libremente.

¿Cómo valoras el documento de Ezker Abertzalea?

18.02.2010 (6:39 pm)

La presentación del nuevo documento de Ezker Abertzalea, “Zutik Euskal Herria”, ha generado muchas reacciones a nivel político. En la blogosfera también se pueden encontrar análisis, valoraciones y puntos de vista muy interesantes y recomendables de leer. Además, todos ellos son una invitación a dialogar sobre este documento y las oportunidades para la paz

Joxerra Bustillo destaca que el documento “certifica la consolidación de un proceso de calado estratégico que puede poner a la izquierda independentista en condiciones de liderar a todo un amplio sector social que aspira al desarrollo nacional y social del pueblo vasco sin cortapisas foráneas.”

En Bits RojiVerdes plantean que “lo cierto es que los abertzales no van a dar su apoyo a métodos violentos para conseguir sus fines políticos.”

Popota resume que “la izquierda abertzale apuesta por la confrontación democrática, consciente de que eso es lo que debilita al estado, y por aparcar el terrorismo, que es lo que lo fortalece.”

Mikel Arana manifiesta que el debate le parece sincero pero concluye que “una vez más estamos en el mismo punto, aquel en el que la IA política, muy a su pesar, sigue siendo rehén de las decisiones de una cúpula militar.”

Jon Inchaurraga, en Aberriberri, cree que “seguimos en las mismas. No hay una arrepentimiento ni siquiera una valoración mínimamente crítica de la violencia de ETA. Al mismo tiempo, se acusa a todos los demás de intentar “destruir” el independentismo vasco.”

Floren Aoiz hace especial hincapié en las reacciones al decir que “en estas coordenadas, cada agente se retrata en su respuesta a la decisión de las bases de la izquierda abertzale. Quien de un modo u otro ve con buenos ojos los avances hacia horizontes de democracia y construcción nacional vasca ha recibido con satisfacción la noticia. Por el contrario, se imponen las críticas, exigencias y muestras de escepticismo entre quienes se sienten molestos, nerviosos o incluso alarmados ante la perspectiva de salir de la espiral.”

Oskar Matute saluda la iniciativa y añade “me alegro profundamente y prefiero volver a ilusionarme, aun a riesgo de un nuevo desencanto”

A Iñigo Urkullu el documento le parece correcto y dice estar “convencido de que hay mucha gente en “esa” izquierda abertzale que está convencida de que ETA debe desaparecer. Pero también creo que hay algunos que se mueven entre la estrategia y la táctica. La estrategia es lo que ellos llaman lucha armada y la táctica los procesos de paz.”

Txema Oleaga afirma que “de nuevo siguen sembrando la duda. Vuelven a utilizar la ambigüedad y el mismo lenguaje de siempre para no desmarcarse clara y rotundamente de ETA y de la violencia.”

Biturie, en Arabatik, es taxativo “la vanguardia en el MLNV está ya definitivamente en manos políticas.”

Peio Urzelaik uste du bide orri argia dela “ETAk oraindik ez du adierazi noraino eta nola dagoen engaiatua estrategia berritu honetan, baina argi dago, azken agirian esaten zuenez, «ezker abertzalearen borrokaren ardatza aurrerantzean prozesu demokratikoa» bada, Zutik Euskal Herria ebazpenak jasotzen dituen terminoetan izan beharko duela.”

Xabier Letonaren ustez, dokumentuan planteatzen dituzten “ideia horien atzean da, ezkutuan, garrantzitsuena: une honetan borroka armatuak ez du balio burujabezaleen indar metaketa egituratzeko eta, beraz, alboratu egin behar da.”

Jose Luis Uriz mantiene que “en esta ocasión van en serio, y que por primera vez en la historia de este ya largo y doloroso conflicto, los políticos se rebelan ante los militares.”

Javier Madrazo sostiene que “la experiencia nos obliga a ser cautos sobre el papel que juega ETA en esta coyuntura. No obstante, tampoco podemos negar la evidencia ni el alcance de la resolución “Zutik Euskal Herria”, que constituye un avance importante, que el Gobierno Zapatero debería tomar en consideración.”

Finalmente, Nynaeve cree que “es pronto, que esa iniciativa es una carrera de fondo y por mucho que algunos tengamos prisa, no por correr más se llega antes.”

Estas son algunas de las valoraciones publicadas en la blogosfera. ¿Cuál es la tuya?