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“Presoak kalera, amnistia erdia”

25.10.2010 (8:50 am)

Galder González Larrañaga
Galder González Larrañaga

Cuando algunos políticos y tertulianos valoraron la manifestación masiva del 2 de octubre en Bilbo, citaron la presunta desproporción en la balanza de gritos de los y las manifestantes. Según algunos no era de recibo que en una manifestación denunciando la prohibición de manifestaciones y exigiendo todos los derechos para todas las personas se gritara contundentemente “Presoak kalera, amnistia osoa” y no se hiciera mención en esos gritos a ETA. Podría estar de acuerdo con parte de esa argumentación, pero la gente que se manifestó era de una ideología concreta y, por lo tanto, no se pude pedir que cambien su discurso porque no sé quién podría ponerse nervioso.

Sin embargo este artículo no trata sobre lo apropiado de los gritos de amnistía en una manifestación por todos los derechos de todas las personas. Doy por hecho que, cuando en este país todos los derechos sean respetados, incluyendo el de autodeterminación o el derecho a la vida, la amnistía estará incluida en el pack.

Cuando representantes de varios partidos, sindicatos y organizaciones sociales firmaron en Gernika un acuerdo sobre los mínimos democráticos, algunos de los partidos que criticaban la manifestación vieron con buenos ojos ese paso. Es más, Aralar, que acompañó en el coro al PNV, firmó ese mismo documento. ¿Y qué es lo que se dice en ese documento? Bueno, pues uno de los pasos que se exige es el cumplimiento de las medidas legales que los estados no están dispuestos a asumir. Que cumplan sus propias leyes, no más.

En estos momentos existen más de una decena de presos y presas gravemente enfermas que deberían estar en la calle. No mañana, ni dentro de un año. No. Ya es ya. Asimismo más de un centenar de prisioneros políticos han cumplido ya la totalidad de sus penas. También deberían estar en la calle. Más de un centenar: se dice pronto. De igual manera existen más de 200 presos y presas únicamente por su actividad política. Ni armas, ni muertes… actividad política que en cualquier otro lugar con un mínimo de democracia sería perfectamente legal. Decenas de jóvenes en la cárcel con la única acusación genérica de ser miembros de Segi. Internacionlistas, editores de periódicos o miembros de partidos políticos. Otro centenar largo de personas tienen privada toda actividad política a pesar de estar en la calle. Y miles y miles de personas no pueden ejercer el derecho al sufragio pasivo.

Leyes fascistas como la Ley de Partidos, usada en Turquía como ejemplo para aniquilar kurdos, deben ser abolidas o, por lo menos, dejadas en suspenso ya. Ya no es mañana ni en el 2012. Ya es ayer. Conseguir una situación de mínimos donde, por lo menos, todas las ideas puedan ser defendidas por igual es urgente. De acuerdo con sus leyes, las creadas ad hoc para el enemigo, ésas que sólo pretenden arrinconar a las personas de izquierdas y abertzales a la cárcel y la desaparición, la Izquierda Abertzale debería tener ya un referente político-legal. Y todas las personas presas por haber militado en un partido deberían estar en la calle. Es simple. Es democrático. No cabe mucha discusión sobre este tema.

¿Se resuelve el conflicto solo con que estos centenares de presos y presas y estas decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas recuperen sus derechos? No. Pero es un paso, aunque insuficiente. En estos tiempos en los que se discute (cada vez menos) la suficiencia o insuficiencia de los pasos dados por ETA y por la izquierda abertzale sería bueno ver como otros dan pasos insuficientes. No hace falta que los presos salgan a la calle con una amnistía general. Bastaría para ver que hay pasos algo mucho más insuficiente. A todos los que se escandalizaron por pedir la amnistía en una manifestación en Bilbo les hago una sugerencia de lema: “Presoak kalera, amnistia erdia”. Incluyan en esa mitad a presos enfermos, preventivos y condenados por su mera actividad política pública. También a las personas que han cumplido ya su pena. Eso será un paso, insuficiente, pero un paso, al fin y al cabo.

Dejar paso a los optimistas

05.02.2010 (10:03 am)

David Barbero, escritor y periodista David Barbero, periodista

-Queremos que seas uno de los participantes en el blog de esta organización por el acuerdo político en Euskadi. Deberás enviar un artículo cada …

-Querida amiga, creo que te equivocas. Es mejor que tú no me hagas esa oferta o que yo no la acepte.

-¿Por qué?

-Sería perjudicial.

-Has colaborado con esta organización en muchas ocasiones.

-Iba a decir que las cosas han cambiado. Pero es más exacto decir que he cambiado yo. Desde hace algún tiempo, estoy instalado en el escepticismo sobre las posibilidades de llegar a un acuerdo político en Euskadi.

-Bueno, pues…

-Ser escéptico es un mal ejemplo para la juventud. Es mejor que deis la oportunidad de escribir en esas páginas a los que mantienen la esperanza. A ver si se contagia.

-Explícame al menos tu escepticismo.

-Es complicado. Las sensaciones y las emociones se explican mal de modo racional. Te diría simplemente que el escepticismo ha llegado hasta mí. No creo que haya actitudes que permitan mantener la esperanza de conseguir un acuerdo político. Tengo la sensación de que cada uno va a lograr su propio beneficio o sus propios objetivos por los medios que sea sin contemplaciones.

-Es una generalización. ¿No?

-Seguramente. Ya te he dicho que es una sensación difícil de explicar y justificar racionalmente.

-¡Alguna razón tendrás!

-No sé. Tengo la sensación de que no se quiere el acuerdo de verdad. En todo caso, se quiere que el acuerdo consista en que el otro se vea obligado a aceptar mis tesis en su totalidad. Al adversario político, ni agua. Hay que desautorizarlo, deslegitimarlo, destruirlo. Es preciso hacer ver que el adversario es el enemigo. ¡El diablo! El único acuerdo que se busca es imponer las tesis propias.

-Quizá no hayas….

-Mira. Si tú y yo queremos llegar a un acuerdo, debemos estar dispuestos los dos a ceder en algo de lo que tenemos, en retroceder de nuestra posición, en aceptar que hemos ido demasiado lejos. ¿Quién acepta eso? Dime un solo nombre.

-Así a bote pronto, no se me ….

-Otro punto. El deporte universal aquí es declararse victima. Todos somos víctimas del vecino. Todos estamos sometidos por el otro. A todos nos impiden conseguir lo que deseamos. Y lo que deseamos es el más absoluto e incuestionable de los derechos. Los demás son los opresores. Nosotros, los oprimidos. ¿Quién está dispuesto aquí a reconocer que, en parte, también es opresor de los derechos del otro?

-Es que te pones …

-Lo único que te quería decir es que es mejor que reserves esa participación para los que mantienen el optimismo. Dan mejor ejemplo. Y dar bien ejemplo es más necesario que nunca. Además, seguramente yo estoy equivocado.

-Tampoco te…

-Difundir el escepticismo y estar equivocado, sería imperdonable.

-De todos modos, …

-De todos modos, y a pesar de mi escepticismo, estaré muy contento de que lo logréis. Sinceramente.