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“Hablan los ojos” en Vitoria-Gasteiz

28.01.2013 (12:57 pm)

El próximo martes 5 de febrero a las 19h en la Casa de Cultura Ignacio Aldekoa de Vitoria-Gasteiz (Paseo de la Florida, 9) presentaremos el documental “Hablan los ojos”. Tras el documental habrá un pequeño coloquio en el que participarán Gorka Espiau, director del documental, y Rosa Rodero, una de loas protagonistas de “Hablan los ojos”. La entrada es libre.

“Hablan los ojos” es un relato construido a través del diálogo acerca del fin de la violencia y el necesario proceso de reconciliación en el que participan dos víctimas del terrorismo (Rosa Rodero y Javi Asla), un militante de la izquierda abertzale que ha pasado 18 años en prisión (Joxean Agirre), la hija de un médico muerto tras recibir malos tratos (Tamara Muruetagoiena), una vocal del Consejo General del Poder Judical (Margarita Robles) y el ex director de Derechos Humanos del Gobierno Vasco (Jon Mirena Landa).

Estas presentaciones se han realizado ya en Donostia, Iruña y en Bilbao. En la capital vizcaína, tras el visionado del documental, se realizó un interesante coloquio que puedes ver a continuación.

“Diálogo y convivencia” – Streaming

03.12.2012 (1:53 pm)

Lokarri  han organizado un Seminario Internacional para promover la participación ciudadana en el proceso de paz. A partir de las 16h el Palacio Kursaal ofrecerá un espacio de reflexión, donde escuchar y compartir diferentes experiencias y perspectivas sobre la importancia del diálogo en el impulso y promoción de los procesos de paz y de la convivencia en diferentes lugares del mundo: Irlanda del Norte, Sudáfrica, Israel y Palestina, Colombia y Euskal Herria. Aquí tienes más información del Seminario.

El Seminario se celebra el viernes 14 de diciembre en el Palacio Kursaal de Donostia-San Sebastián y se puede seguir en directo en streaming aquí a partir de las 16h:



Streaming by Ustream

El conflicto armado en Colombia va en vías de superación

05.11.2012 (11:12 am)

Luis Eduardo Celis, Corporación Arco Iris

(Este artículo está publicado en el número 41 de la revista Haritu, fechado el 9 de octubre)

Colombia ha vivido una larga violencia socio-política, con sus ciclos de agudización y degradación, ha sido medio siglo de un conflicto armado, que tiene sus raíces en un orden rural profundamente inequitativo, excluyente y cuyos actores mas poderosos, la gran mayoría de ellos, han recurrido al ejercicio de la violencia para defender una forma de propiedad. Se inició por el latifundio ganadero en los años sesenta, el cual se expandió en los setenta y los ochenta del siglo pasado y luego se diversificó a otras aéreas productivas. Ésta es una de las raíces.

La otra raíz que alimentó el conflicto, fue la falta de garantías para la competencia política. En Colombia hasta el día de hoy, los que levantan banderas contra la tradición, pueden ser asesinados, pueden ganar elecciones y perderlas en fraudes cada vez más sofisticados. Se generó una cultura de una competencia electoral demasiado desigual. Estas circunstancias empujaron a hombres y mujeres de tres generaciones a buscar el poder por la vía violenta. Después de medio siglo de ejercicio de una acción política con armas, hoy se abre la posibilidad de cerrar en una mesa de diálogos y negociaciones.

Esta confrontación nada bueno le ha traído a Colombia: tenemos una sociedad polarizada por el conflicto, las cifras de desplazados sobrepasan en 10% del total de la población, en los últimos veinticinco años pueden llegar a ser entre 4 y 7 los millones de desplazados, los desaparecidos y los homicidios están por cuantificar pero son cientos de miles, la barbarie ha campeado en campos y ciudades, la violencia contra mujeres, niños y niñas nos han desgarrado como nación.

Luego de tanto esfuerzo por derrotar a las guerrillas de las FARC y el ELN, hoy se abre nuevamente un escenario de diálogos y negociaciones, hay en curso una mesa con las FARC y muy seguramente se abrirá un proceso con el ELN en las próximas semanas o meses.

El país, en general, de manera ampliamente mayoritaria apoya este proceso. Luego vendrán los detalles de su construcción e implementación de lo que se construya como acuerdo y allí el debate ciudadano y político irá delineando los contenidos y el tipo de cierre del conflicto que se construya y el tipo de post-conflicto al que se aboque la sociedad colombiana.

Llegamos nuevamente a un proceso de diálogos y negociaciones –en eso se parecen los conflictos de Colombia y el País Vasco- luego de tres intentos con las FARC y un número similar con el ELN; intentos que han fracasado porque las partes no se han aplicado con determinación a construir el acuerdo y han pensado que pueden mejorar sus posiciones en la confrontación y ganar, derrotando a su enemigo. Hemos estado instalados en un doloroso y sangriento empate negativo, del cual solo se podrá salir en una negociación. (…)

¿Por qué antes no ha sido posible un acuerdo y ahora puede resultar exitoso?

(Sigue. Puedes encontrar el artículo completo aquí).


Movilización popular en Colombia para respaldar la negociación

31.10.2012 (10:06 am)

Yuveli Maritza Muñoz, Comité Permanente por la defensa de los Derechos Humanos

El inicio del proceso de paz es una posibilidad de solucionar políticamente el conflicto social y armado en el cual se ha visto inmersa Colombia país durante muchos años. Para la inmensa mayoría del pueblo colombiano, en especial para los defensores de derechos humanos que hemos venido luchando de forma imparable por la defensa de los derechos humanos, es positivo. Por fin se puede lograr en este proceso el respeto al Derecho Internacional Humanitario y una salida política y negociada al conflicto interno. De igual manera es una oportunidad de construir un mejor país con justicia social, democracias, paz y soberanía, a través del diálogo y la participación de la sociedad colombiana.

Uno de los mayores retos a los que se tendrá que enfrentar este proceso es el de trabajar por una paz estable y duradera, buscando evitar que se repita este conflicto, protegiendo a la población civil de los efectos del conflicto armado. Habría que buscar un acuerdo de paz que permita poner fin a la confrontación armada, que buscara reconstruir y sanar las heridas dejadas por la guerra de tal forma que se pueda avanzar en un proceso de reconciliación de una sociedad que ha sido fracturada por el conflicto.

Debemos defender, respaldar y proteger el proceso de paz con el fin de no permitir el sabotaje y la descalificación por parte de la derecha reaccionaria, tal y como ocurriera en el pasado.

Así pues, como ciudadanía, hay que propiciar iniciativas al proceso y crear propuestas que apoyen esta negociación con la garantía de que el gobierno nacional y la guerrilla las tomen en consideración para incorporarlas dentro de este proceso.

El papel que debería desempeñar la ciudadanía y la comunidad internacional es rodear la negociación y respaldarla a través de la movilización popular con el fin de aislar a los que se oponen al proceso, evitando las provocaciones o sabotajes. Asimismo conformar un evento nacional e internacional que tenga amplia repercusión en el país y en el exterior para defender este proceso de paz contribuiría a su consolidación.

Juventud, paz, expresionismo abstracto y levadura crítica

30.10.2012 (10:02 am)

Maialen Lizarra
Maialen Lizarralde, Lokarri

¿Qué es paz, conflicto o violencia? ¿Es posible un lenguaje común? ¿Qué puede aportar la juventud a la construcción de la paz?

El pasado sábado 27 de octubre Lokarri organizó un taller de formación sobre cultura de paz y transformación de conflictos con la lente puesta en la juventud, de la mano de Kristian Herbolzheimer (Conciliation Resources). Miembros de diversas organizaciones juveniles se juntaron para, conjuntamente, escuchar y aportar su visión y salir así con algunas pinceladas sobre todas esas preguntas. Entre ellas estaban jóvenes de Alternatiba, Aralar, EGI, Ezker abertzalea, Gazte Abertzaleak, Juventudes Socialistas de Euskadi, Juventudes Socialistas de Navarra, Gazteok Bai, EGK y STEE-EILAS, y muchos otros excusaron su presencia.

El día empezó con una telaraña hecha entre las personas participantes y muchas preguntas que resolver durante el día. Kristian Herbolzheimer, con su amplia experiencia en procesos de paz (Colombia y Filipinas, entre otros) comenzó explicando las tendencias internacionales en construcción de paz y ofreció una perspectiva de cómo han sido y cómo son hoy en día los conflictos violentos de todo el mundo. Acabó esta parte con una frase que se fue asumiendo según pasaban las horas: La paz es una construcción colectiva. Todos y todas tenemos un papel que jugar.

Se continuó con los conceptos clave: paz, violencia, conflicto y guerra. ¿Qué significan para las personas participantes? ¿Qué consensos hay en el mundo de la construcción de la paz? Las y los jóvenes debatieron con profundidad, unieron conceptos con la realidad concreta del proceso vasco hacia la paz, escucharon las diferentes definiciones y al final se pudieron detectar significados comunes, asumiendo que tanto los significados como el lenguaje no son cerrados, sino que son algo dinámico que cambia con el tiempo y el desarrollo de cada sociedad e individuo.

Kristian ofreció un resumen muy visual sobre qué es la construcción de la paz:

Este cuadro expresionista-abstracto de Pollock, representa el caos que supone un proceso de paz a primera vista. Hay diferentes colores, diferentes formas, diferentes capas, pero todas imprescindibles, como son los actores, los caminos en la construcción de la paz. En el caos creativo se acaba generando una obra de arte. Para que salga bien hace falta tomar riesgos, tener una meta clara pero asumiendo que no sabes con qué te vas a encontrar, pensando que hay otra manera de hacer las cosas y no estando satisfecho con lo que hay, teniendo imaginación y creatividad para probar cosas diferentes. Lo que hagas generará incomprensión, te acabará quemando porque te sentirás incomprendido, pero hacen falta personas que sean la levadura crítica, esa levadura que hace subir a la masa. Eso es ser constructor/a de paz.

Y así el día fue respondiendo y a la vez haciendo nuevas preguntas: la participación de toda la sociedad es muy importante para construir la paz, pero ¿cómo hacerlo? Como jóvenes, ¿qué aportación específica podemos hacer a la construcción de la paz? Creatividad, apertura, estar libres de odios pasados, capacidad para relacionarse con normalidad…

Unos 20 jóvenes se  juntaron el sábado para pasar todo el día en un taller de formación entre jóvenes de distintas sensibilidades, con apertura, curiosidad y ganas de continuar. No hace falta mucho más para saber que esto es una aportación concreta a la construcción de la paz. Toda una capa de un cuadro expresionista abstracto, donde posibles levaduras críticas se mueven en caminos irregulares, coloridos, en un desorden ordenado.

Claves para una negociación exitosa en Colombia

26.10.2012 (12:15 pm)
Kristian Herbolzheimer Conciliation resources

El éxito de las nuevas negociaciones de paz depende de la voluntad efectiva de las partes, de tener representantes capacitados para la negociación y de un diálogo nacional paralelo a la negociación. Ciertos hechos actuales abren el camino hacia la paz:

- Las FARC anuncian el fin del secuestro y llaman a negociar

- El Presidente reconoce el conflicto armado, lidera reformas políticas, y apunta a “la victoria de la paz”.

- Las FARC aceptan diálogos en el exterior.

- La gestión de la información: la confirmación de los diálogos tomó por sorpresa al país.

- La disposición inmediata del ELN de converger en un proceso de negociación.

- La apuesta radical por la paz de sectores sociales, sobre todo los indígenas.

- La emergencia con fuerza de la Marcha Patriótica como nuevo espacio social y político de la izquierda.

- La perseverancia de Noruega en su labor pacificadora.

- El protagonismo de América Latina en el acompañamiento internacional.

El hastío de la guerra

Tanto gobierno como insurgencia parecen haber entendido que la guerra ha sido un fracaso: muy pocos han ganado con el conflicto, y la inmensa mayoría ha sufrido –de forma directa o indirecta– las consecuencias de la confrontación. Hoy el país está hastiado de violencia. Con el tiempo la sociedad podrá reflexionar sobre las responsabilidades colectivas en la continuación de una espiral de violencia tan prolongada.

Buenos negociadores

El gobierno tiene bien identificados los argumentos, los métodos y los márgenes para la negociación, y está preparado para abordar los retos que enfrentará tanto en la mesa de negociación como ante la oposición que puedan despertar los diálogos.

La guerrilla estará menos preparada. La asimetría en recursos humanos y económicos que se da en las guerras internas también se reproduce en los escenarios de paz; la guerra no da tregua y no permite preparar escenarios de construcción de paz. Además, la mayoría de los cuadros de las FARC con experiencia de negociación han muerto.

Ambas partes deben dialogar con todo el apoyo técnico y político necesario.

Un diálogo nacional

El protagonismo inicial es del gobierno y la insurgencia. Pero la transformación real de los problemas estructurales es una tarea colectiva que involucra a todos los agentes sociales, políticos y económicos. A este efecto convendría convocar iniciativas que conduzcan a un Diálogo Nacional para establecer un diagnóstico compartido sobre los múltiples conflictos y el proceso para superarlos. El objetivo de este Diálogo Nacional sería identificar un horizonte común del cual nadie se sienta excluido. Al mismo tiempo la paz es también un proceso personal. Ningún acuerdo de paz cura las heridas, la desconfianza y la prevención tan arraigadas tras décadas de confrontación.

Innovar para no fracasar

Todos los países en transición hacia la paz comparten el reto de innovar para lograr mejores resultados. Algunas de las tendencias globales sugieren:

- Crear equipos de negociación plurales, donde gobierno e insurgencia combinan cuadros propios con personas externas que aportan experiencia y representatividad de múltiples sectores, juntando fortaleza política, experiencia técnica, diversidad de opinión y capacidad de empatía.

- Dar protagonismo a las mujeres en la deliberación y en la toma de decisiones. Ellas aportan visiones complementarias, imprescindibles para el éxito del proceso.

- Rodear las negociaciones con mecanismos híbridos de apoyo e implementación, donde confluyen actores armados, instituciones, diplomáticos y sociedad civil.

- Reconocer el valor y fortalecer las otras vías hacia la paz: el empoderamiento ciudadano, el fortalecimiento de la democracia, la defensa de los derechos humanos, el desarme de la palabra, la transformación ética y cultural, el valor de la diferencia, la paz personal…

La paradoja de un escenario de negociación consiste en que las partes que se enfrentan también se necesitan: un nuevo fracaso sería una derrota colectiva, para la insurgencia, para el gobierno, para el país y para la comunidad internacional.

Esta paradoja es motivo de esperanza.

Reflexiones sobre “Hablan los ojos”

23.10.2012 (11:50 am)

Mikel Casado (Miembro de Lokarri)

El pasado 17 de octubre, con motivo de la celebración del primer aniversario de la Conferencia de Aiete, tuve ocasión de ver el estreno del documental “Hablan los ojos”, en el que se ve dialogar, cara a cara, víctimas de un lado y otro del conflicto que parece haber visto el final definitivo. Como miembro de Lokarri que soy, me gustaría comentar un par de aspectos que el documental explicita, y que tienen gran importancia en cuanto a la forma de encarar el futuro. Al mismo tiempo, me gustaría que esos comentarios sirvieran como una aportación más para la comprensión del fenómeno. Esos dos aspectos son la reconciliación y el relato, y, por encima de ambos, el diálogo.

Creo que lo que en realidad está en juego es la verdad. Cada cual cree estar en posesión de la suya. Pero al mismo tiempo, el ser humano, es un buscador de la verdad. Pero, como la verdad no existe como absoluta, se tiene que conformar con verdades compartibles. Claro que para ello es necesaria la previa actitud positiva de acercarse a otras visiones. El estudio, la lectura, pueden ser formas de hacerlo. El diálogo es otra forma. Decía el filósofo Gadamer que, a falta de verdades absolutas, la verdad aparece en el diálogo. Y tal diálogo puede servir para la reconciliación y para el relato.

En cuanto a la reconciliación, el documental expone de una manera sencilla, nada pretenciosa, la magia que en algunos casos puede surgir del diálogo, del intercambio de ideas y sentimientos entre dos personas que en un principio podrían considerarse antagónicas e irreconciliables.

Pero claro, en el diálogo hace falta aceptar hablar y escuchar. Pero puede que a ese diálogo, a ese intercambio de ideas y sentimientos, aunque se acuda con buena voluntad, acuda alguien con la intención de no cambiar un ápice algunas de sus verdades, o de no dejarse llevar más allá de los límites previamente autoimpuestos. Es decir, que alguno de los interlocutores, por las razones que sean, no esté dispuesto a tocar algún aspecto que le resulte demasiado espinoso, doloroso o escabroso. Y puede que lo consiga. Y ello es respetable, mucho mérito tiene el exponerse, aunque pueda, a priori, ser mejor ir totalmente abierto.

Pero también es posible que, en el transcurso de la conversación, bien por las razones o sentimientos expuestos por el otro interlocutor, quien previamente no estaba dispuesto a pasar de una autoimpuesta línea roja, se vea superado por la situación y, liberado de alguna rigidez, sentirse más capaz de soltar ideas, emociones retenidas, y comunicarse más fácilmente, más humanamente, con quien tiene enfrente y comprenderlo, incluso de abrazarse. Es lo que tiene el diálogo, que no sabemos qué vamos a encontrar ni en los otros ni en nosotros mismos.

Creo que en el documental se ve algo de esto. Esta suerte de, llamémoslo magia, puede o no darse en ese momento, pero puede ocurrir en otro, si se está dispuesto a llevarlo a cabo. Se trata de intentarlo, cada diálogo puede no ser definitivo, pero sí puede ser una gota que va calando y formando parte de nosotros, de nuestra forma de ver el fenómeno, y haciendo más fácil la comprensión de los otros. Eso es algo que conviene a quienes han sufrido una u otra forma de violencia y a la sociedad entera.

El segundo aspecto que quiero comentar es el del relato. Parece que hay quienes ven preciso encontrar el relato total, la historia realmente sucedida en las últimas décadas. Como si tuviéramos que aceptar que sólo hay un relato y levantar acta de ello. Me parece a mí que esto tiene algo de reminiscencia religiosa, una especie de nostalgia de la verdad absoluta divina que, a pesar de haber sido arrumbada por el descreimiento, aparece de otras maneras. Buscar el verdadero único relato total o historia de lo acontecido en las últimas décadas es algo legítimo, aunque sea imposible. Pues no podemos esperar que haya un solo relato, ya que no hay un ojo superior absoluto, divino, que haya hecho una fotografía total, espacial y temporal, de la historia del conflicto

Se ha repetido hasta la saciedad que cada uno de nosotros, como individuos, conocemos (o creemos conocer) la realidad histórica a través de unas gafas invisibles, que no son otra cosa que los sentimientos, prejuicios o intereses. Por eso unos ven lo que no ven otros, o lo ven de diferente color. Decía Pascal que no sólo pensamos con la razón, también con las vísceras. Pues lo mismo ocurre al mirar la realidad. De modo que pueden escribirse tantos relatos como individuos perceptores. Aunque sí es cierto que el relato que alguien hace se puede parecer más a los relatos de otras personas que comparten afinidades ideológicas o los mismos tipos de sentimientos, prejuicios e intereses. Pero no hay un relato único verdadero que se pueda imponer al resto.

En el documental también se ve algo de esto pues se aprecia que entre los interlocutores no hay acuerdo sobre un solo relato, pero se está dispuesto a compartir el propio, exponerlo a los demás sin ánimo de imposición, pero sí dispuestos a, escuchando las versiones diferentes, hacer correcciones sobre el propio, ver verdades que antes no se habían tenido en cuenta, sufrimientos vividos por otros, sentimientos que no hemos vivido. Sólo tenemos retazos parciales, aristas más o menos imperfectas de lo ocurrido, que esperan completarse en un diálogo sincero, abierto, con unos y otros, duradero en el tiempo, casi eterno. Cada vez nos acercaremos más, sin llegar nunca a ello, a la verdad. Y en ese dialogar se facilita la convivencia, la reconciliación. Quizá lo más importante sea el camino más que el punto de llegada.

Por eso el documental es una oportunidad para descubrir el diálogo no sólo como instrumento sino también como contexto en el que nos acerquemos a reconciliaciones y a relatos compartidos.

A continuación puedes ver íntegro el documental “Hablan los ojos – Parlen els ulls”

Recordar la guerra, homenajear la paz

02.05.2012 (4:58 pm)

El pasado jueves, día 26, se celebró el 75 aniversario del bombardeo de Gernika. Una triste efeméride que conmemora el brutal bombardeo contra la población civil que arrasó la localidad. A lo largo del día numerosos actos recordaron lo ocurrido en 1937: se inauguró la escultura “Agonía de Fuego”, de Nestor Basterretxea, volvieron a sonar las sirenas y la localidad se paralizó a la misma hora en que fue asolada por las bombas alemanas, se ofició un responso y se hizo una ofrenda florar por los fallecidos en los bombardeos…

Sin embargo, la jornada sobre todo se dedicó a homenajear la paz. Gernika-Lumo volvió a entregar sus premios a la Paz y Reconciliación y esta vez el reconocimiento fue para el ex presidente alemán Roman Herzog (quien en 1997 pidió perdón por la masacre cometida por el ejército alemán), Gernika Gogoratuz (por su trabajo de investigación y divulgación en torno a la paz) y para Lokarri (por su contribución al proceso de paz), lo cual es un honor para todas las personas que colaboran, participan y ayudan en las actividades organizadas por Lokarri y en nombre de las cuales recogió el premio Paúl Ríos.

El coordinador de Lokarri acudió a la entrega de premios acompañado de Maixux Rekalde, quien durante muchos años ha sido la presidenta de Lokarri. “Ella representa a esa generación que ha vivido la Guerra Civil, la Dictadura y todos estos últimos años de violencia y vulneraciones de Derechos Humanos” remarcó Paúl Ríos al recoger el premio. “Esta generación se merecía vivir una oportunidad como la que tenemos ahora, cuando ETA ha declarado el final definitivo de la violencia, abriendo una nueva etapa histórica en la que se dan las condiciones para una paz justa y duradera”.

Además aprovechó la presencia de representantes institucionales y políticos para pedirles un esfuerzo sincero para aprovechar esta oportunidad y avanzar en la construcción de una convivencia basada en la paz, el respeto, los Derechos Humanos, el pluralismo, el diálogo y la reconciliación. “Nuestros mayores se lo merecen, mi generación se lo merece y se lo debemos también a las futuras generaciones”.

La entrega de premios concluyó con un recital musical a cargo del dúo Deux Marchés de Nagasaki.

Fragmento de la canción titulada “Vida” grabado por Paúl Ríos en el acto de entrega de premios.

Contextos intempestivos

08.02.2011 (10:08 am)

Iñaki Arzoz, artista de Artamugarriak

Esta tregua de 2011, como cada tregua, aparece en un contexto diferente. Aunque históricamente el conflicto vasco ha sido bastante refractario a influencias externas, poco a poco, la deriva de su propio agotamiento le ha obligado a abrirse al flujo global. En estos momentos, el conflicto vasco, caracterizado por su ensimismamiento, es más poroso que nunca a los conflictos de otro orden político, económico, social y cultural que, aunque todavía no sean directamente determinantes, sí serán factores a tener en cuenta en una solución que veremos como el surgimiento de un nuevo contexto de contextos.

Propongo brevemente algunos de los que me parecen más significativos.

Contexto 1: La violencia en el primer mundo.
Después de la irrupción de Al-Qaeda, del 11-S al 11-M, la violencia política de baja intensidad o a pequeña escala ha perdido todo sentido político. La violencia ‘terrorista’ se ha convertido, como la denomina Sayak Valencia en “Capitalismo gore”, en un gag político-teatral. Su valor político (no su dolor ni sus consecuencias personales, tan reales e intransferibles como siempre) ha quedado reducido a la insignificancia mediática. En este aspecto, cualquier táctica imaginativa y noviolenta resulta más eficaz.

Contexto 2: La cultura de paz como industria cultural.
La candidatura de Donostia como capital europea de la cultura 2016, más allá de si triunfa o no, puede suponer una revolución cultural: trasmutar la violencia de baldón mediático y económico en atractor turístico-cultural. Una apuesta arriesgada que bien llevada puede contribuir a engrasar el proceso de paz y a crear un nuevo imaginario vasco, pero que corre el peligro de morir de éxito y caer en la banalidad, la retórica, el espectáculo y la comercialidad de la marca…

Contexto 3: La crisis redefine el conflicto vasco.
Aunque aparentemente la crisis nos afecte menos a los vascos, sufriremos el impacto de sus consecuencias a medio y largo plazo, como el paro de los jóvenes y la situación de los migrantes y, especialmente, el desmantelamiento del estado del bienestar, como la reciente reforma de las pensiones. Se avecina una época de intensas luchas sociales que va a redefinir este viejo conflicto nacional(ista) en términos económicos.

Contexto 4: La guerra por las redes.
El conflicto vasco nació en la era analógica y ha llegado hasta la era digital. Este es el nuevo escenario de la información y del conocimiento, de la cultura libre y de la reconquista del procomún. Una batalla política encabezada por una retaguardia de airadas ‘multitudes inteligentes’ que se rebelan, como en el Magreb, por twitter y facebook, de Wikileaks y Anonymous contra el Imperio o de los internautas, esa ‘vanguardia leninista de los colegas de Mad Max’ (Savater dixit), contra el liberalismo…

Esta ha sido la primera tregua vivida sin entusiasmo. Después del fiasco del atentado de la T4, cualquier tregua habría de ser recibida, obviamente, con cierto alivio pero sin atisbo de entusiasmo, como el inicio de un largo proceso, lleno de obstáculos y vaivenes, en una sociedad resabiada y reticente a la esperanza. Esto tiene un aspecto positivo: nos ofrece un escenario de trabajo más riguroso, de diálogo y negociación progresiva y profesionalizada, conducida por interlocutores y agentes experimentados. El aspecto negativo sin embargo es que este enfoque supone un mayor repliegue de una sociedad civil que permanece a la expectativa pero que, si se deja dominar por el inmovilismo, puede tardar demasiado en sumarse al proceso social paralelo y tan necesario como el político para culminar una solución válida y duradera.

Y la solución… no va a ser ya la llegada de la paz sino, como señalamos, un nuevo contexto de contextos -contextos intempestivos que giran en torno a nuevos conflictos-, esto es, la transformación del conflicto vasco hacia otro orden glocal, del que esperamos haya desaparecido definitivamente, al menos, el factor anacrónico de la violencia armada.

Una experiencia, mil vivencias

15.12.2010 (3:20 pm)

Santiago de Compostela, tras la experiencia del Foro Mundial de Educación por la paz, es ahora para Lokarri un cálido lugar: salir de las facultades donde se celebraban las actividades del Foro con la cabeza llena de las vivencias y reflexiones, el caminar por las calles del casco viejo encontrándonos con saludos y complicidades de las personas que participábamos o las conversaciones nocturnas y cansadas sobre empatía o derechos humanos han hecho que Santiago nos haya dejado muy buen sabor de boca.

La mañana del domingo comenzaba con la actividad propuesta por Lokarri, a la que llamamos “Construyendo una cultura de paz en el País Vasco. Experiencias prácticas”. Como explicamos en otro post, la gran cantidad de actividades programadas de manera simultánea, hizo que, de inicio, poca gente acudiera a nuestra convocatoria. En la sala de al lado, Fundació per la Pau presentaba su taller “Innovando y educando: concurso de animaciones por la paz”. Al encontrarnos en la misma situación, de forma fluida y resolutiva, las dos organizaciones decidimos sumar nuestras fuerzas y compartir el tiempo del taller y los participantes. Así, la Fundació explicó su trabajo con el concurso de animaciones sobre la temática de la paz y mostró algunos de los vídeos premiados. Después Lokarri compartió sus aportaciones a la construcción de la paz en el contexto vasco, explicando los principios y funcionamiento de Lokarri para luego situarnos en el momento actual y sus oportunidades. Para acabar, propusimos vivenciar brevemente la metodología del ‘Hiru Txandatan’ con la idea de compartir una herramienta para la escucha activa y el diálogo constructivo. Los participantes se mostraron muy interesados en todo lo expuesto durante la actividad y nuestro balance fue muy positivo.

Por la tarde, Adierazi EH con Kepa Landa como ponente explicó el trabajo de esta plataforma por la defensa de los derechos humanos y libertades democráticas en Euskal Herria. Por otro lado y simultáneamente, estuvimos en la actividad propuesta por Bakeola sobre la exposición “Trazos y puntadas para el recuerdo, una ventana de paz en Euskadi” donde explicaron el trabajo pedagógico hecho con el alumnado del País Vasco y las víctimas del 11M. El emotivo testimonio de Isabel, madre de Jorge, que murió en el atentado del 11M, hizo de la actividad un espacio de reconocimiento constructivo del dolor.

Finalmente, el lunes por la mañana participamos en la actividad del Foro de asociaciones de educación en derechos humanos y por la paz titulada “Educar para la paz en el País Vasco”. Tras la introducción hecha por Josu Ugarte de Bakeaz, Maria Oianguren (Gernika Gogoratuz) moderó la mesa redonda con Txema Urkijo de la Oficina de las Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua de la Fundación de Víctimas del Terrorismo y Edorta Martinez por parte de Gesto por la Paz. La ausencia de Paul Ríos, que no pudo asistir porque su vuelo fue cancelado, hizo que a la mesa redonda le faltase la pluralidad propia de la sociedad vasca en cuanto a puntos de partida y planteamientos.

Después de todos esos días de compartir visiones, herramientas y preguntas, parte de la delegación de Lokarri volvió a casa con una valoración positiva del encuentro. Sin embargo, Lokarri sigue siendo representado en Santiago en el Congreso Internacional sobre Memoria, Reconciliación y Cultura de Paz, donde seguro encontraremos interesantes ideas para nuestro contexto que seguiremos compartiendo.