Reflexiones en torno a Bildu y ETA
24.08.2011 (10:25 am)
Las reflexiones que siguen fueron escritas después del último comunicado de ETA (principios de julio). Después de escribirlas, tuve la sensación de que quizás lo que se decía no venía a cuento; que parecía que las cosas ya estaban encarriladas.
Pero pasa el tiempo y no da la sensación de que se prevean nuevos movimientos, por lo que sí creo que resulta adecuado lo que en ellas se dice. Básicamente que la IA o Bildu deberían animar públicamente a ETA a que manifieste explícita y claramente que el proceso iniciado tiene –en fases irreversiblemente encadenadas– como final su disolución como organización armada.
Aunque mi texto así lo evidencia, me parece conveniente afirmar que mis reflexiones en modo alguno se enmarcan en la sistemática deslegitimación política y mediática dirigida contra Bildu. Todo lo contrario. Se hace desde la creencia de que la aparición de Bildu en el escenario político es una de la mejores cosas que han ocurrido en este país en los últimos años.
Sobre discursos y perplejidades
1. Los discursos
El discurso de ETA, reflejado sistemáticamente en todos sus comunicados, es el propio de la conocida ley de la creciente autoalabanza provocada por la convergente y también creciente inoperactividad. Muy especialmente en las organizaciones armadas, cuanto más evidente y cercano resulta el desastre, con más entusiasmo se afirma el protagonismo en la victoria total.
Así, dicen que ahora es la lucha política la que debe prevalecer y que, por tanto, gracias a su suspensión de la acción violenta, se produce el éxito electoral de Bildu. Ello les lleva a decir –a insinuar– que deben permanecer dando ideas y ánimos, aunque de momento –parece que de largo momento– no apoyando con su violencia dichas inestimables –para ellos– ayudas. No parece que en su discurso afirmen estar interesados en disolverse, porque así –suponen– persistirá su benéfica influencia en el proceso de liberación del país. Por un lado, reivindican el papel de su anterior lucha armada en la supervivencia de una Euskal Herria unida, combativa e independentista. Y por otro, la decisión, en el mes de enero, de cesar la violencia es una opción dirigida a reforzar la opción estratégica exclusivamente pacífica, y electoralmente victoriosa, de la IA. Sin embargo, en su discurso no se deduce con evidencia que esa alternativa de cese constituya un paso inevitablemente ligado a la estrategia dirigida a acabar con su existencia como organización armada. Entrando en el terreno interpretativo, se podría quizás considerar que su afirmación en el último comunicado de que van a “profundizar en su decisión” –lo que debería implicar un paso más en el proceso de cierre de la organización– está condicionado a la “negociación”. Parecería que a la negociación sobre el tema de los presos. Es una interpretación. Lo único expreso en su actual y anteriores discursos es que su decisión de cese de la violencia aunque incondicional, es temporal.
El discurso de Bildu sobre ETA no es un discurso valorativo respecto a su protagonismo histórico, pero sí es un discurso comprensivo respecto a los pasos que está dando en relación al cese de la violencia. No afirman que gracias a ETA Bildu está donde está, pero implícitamente sí reconocen que ETA ha dado pasos, de momento suficientes, que han hecho posible tanto una consolidación de la opción independentista como de un escenario de paz. Si ETA dice que tanto gracias a su lucha armada como también al cese temporal de la misma, Euskal Herria sigue viva y la opción abertzale soberanista es fuerte y vencerá, Bildu dice que el cese ha permitido tanto la legalización como el desarrollo de proyecto abertzale de izquierdas. Son supuestos discursivos parecidos pero no idénticos. En el primero la acción, y la deliberada no acción, de ETA se presentan como la causa –no la única pero si la muy principal– del éxito de la IA. En el segundo el cese aparece como la remoción necesaria de un obstáculo para impulsar ese despegue político. Leer toda la entrada









