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Reflexiones en torno a Bildu y ETA

24.08.2011 (10:25 am)

Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política
Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política

Las reflexiones que siguen fueron escritas después del último comunicado de ETA (principios de julio). Después de escribirlas, tuve la sensación de que quizás lo que se decía no venía a cuento; que parecía que las cosas ya estaban encarriladas.

Pero pasa el tiempo y no da la sensación de que se prevean nuevos movimientos, por lo que sí creo que resulta adecuado lo que en ellas se dice. Básicamente que la IA o Bildu deberían animar públicamente a ETA a que manifieste explícita y claramente que el proceso iniciado tiene –en fases irreversiblemente encadenadas– como final su disolución como organización armada.

Aunque mi texto así lo evidencia, me parece conveniente afirmar que mis reflexiones en modo alguno se enmarcan en la sistemática deslegitimación política y mediática dirigida contra Bildu. Todo lo contrario. Se hace desde la creencia de que la aparición de Bildu en el escenario político es una de la mejores cosas que han ocurrido en este país en los últimos años.

Sobre discursos y perplejidades

1. Los discursos

El discurso de ETA, reflejado sistemáticamente en todos sus comunicados, es el propio de la conocida ley de la creciente autoalabanza provocada por la convergente y también creciente inoperactividad. Muy especialmente en las organizaciones armadas, cuanto más evidente y cercano resulta el desastre, con más entusiasmo se afirma el protagonismo en la victoria total.

Así, dicen que ahora es la lucha política la que debe prevalecer y que, por tanto, gracias a su suspensión de la acción violenta, se produce el éxito electoral de Bildu. Ello les lleva a decir –a insinuar– que deben permanecer dando ideas y ánimos, aunque de momento –parece que de largo momento– no apoyando con su violencia dichas inestimables –para ellos– ayudas. No parece que en su discurso afirmen estar interesados en disolverse, porque así –suponen– persistirá su benéfica influencia en el proceso de liberación del país. Por un lado, reivindican el papel de su anterior lucha armada en la supervivencia de una Euskal Herria unida, combativa e independentista. Y por otro, la decisión, en el mes de enero, de cesar la violencia es una opción dirigida a reforzar la opción estratégica exclusivamente pacífica, y electoralmente victoriosa, de la IA. Sin embargo, en su discurso no se deduce con evidencia que esa alternativa de cese constituya un paso inevitablemente ligado a la estrategia dirigida a acabar con su existencia como organización armada. Entrando en el terreno interpretativo, se podría quizás considerar que su afirmación en el último comunicado de que van a “profundizar en su decisión” –lo que debería implicar un paso más en el proceso de cierre de la organización– está condicionado a la “negociación”. Parecería que a la negociación sobre el tema de los presos. Es una interpretación. Lo único expreso en su actual y anteriores discursos es que su decisión de cese de la violencia aunque incondicional, es temporal.

El discurso de Bildu sobre ETA no es un discurso valorativo respecto a su protagonismo histórico, pero sí es un discurso comprensivo respecto a los pasos que está dando en relación al cese de la violencia. No afirman que gracias a ETA Bildu está donde está, pero implícitamente sí reconocen que ETA ha dado pasos, de momento suficientes, que han hecho posible tanto una consolidación de la opción independentista como de un escenario de paz. Si ETA dice que tanto gracias a su lucha armada como también al cese temporal de la misma, Euskal Herria sigue viva y la opción abertzale soberanista es fuerte y vencerá, Bildu dice que el cese ha permitido tanto la legalización como el desarrollo de proyecto abertzale de izquierdas. Son supuestos discursivos parecidos pero no idénticos. En el primero la acción, y la deliberada no acción, de ETA se presentan como la causa –no la única pero si la muy principal– del éxito de la IA. En el segundo el cese aparece como la remoción necesaria de un obstáculo para impulsar ese despegue político. Leer toda la entrada

Algo se mueve en Euskadi

03.04.2011 (9:52 pm)

Pedro Eizaguirre Massé
Pedro Eizaguirre Massé

En Euskadi, a principios del siglo XXI, continuamos teniendo dos grandes “conflictos”, el conflicto identitario y la existencia de ETA.

El conflicto identitario (quienes somos y a dónde queremos ir), asociado al encaje político del País Vasco en el Estado Español, divide a la sociedad vasca en dos mitades cuantitativamente bastante parecidas. Este “conflicto político” sin resolver, tendrá que resolverse por vías políticas (y al paso que van las cosas, tal vez por vías jurídico-políticas…)

La existencia de ETA es rechazada por la inmensa mayoría de la sociedad vasca, por razones éticas o morales y también por convicciones políticas.

A diferencia de lo que ocurría hace apenas un año, hoy, aquí y ahora todos los partidos políticos abertzales consideran que la violencia de ETA dificulta la lucha política, suponiendo un palo en las ruedas de la lucha del pueblo vasco en relación con el ejercicio de su libre autodeterminación.

La severa “tutela” política que históricamente ha ejercido ETA sobre la izquierda abertzale y, apoyándose en esta, el intento de “tutelar” políticamente a todo el pueblo vasco, ha pasado a la historia.

Los tiempos en los que unos “militares” (ETA) ejercían de severos “tutores” políticos, marcando las líneas de acción política de una izquierda abertzale que se comportaba como si fuera políticamente “menor de edad”, forman ya parte de nuestra historia reciente.

El conflicto de la existencia de ETA (¿ser o no ser?) empieza a ser competencia exclusiva de ETA.

Jaque mate al Estado de Derecho

21.12.2010 (9:25 am)

El Disidente
El Disidente

Como todo el mundo sabe, el Jaque Mate es una jugada en ajedrez que termina con la partida dando la victoria a quien la realiza. La jugada en sí consiste en que con el movimiento de una de las fichas, se mueva el Rey donde se mueva, acabará siendo comido por el contrincante quedando sin escapatoria. Pues algo parecido le ha pasado al Estado español con el anuncio de la izquierda abertzale de la creación del nuevo partido. En este anuncio ha dejado claro que se adaptará a los postulados de la Ley de partidos, rechazando de pleno la violencia para conseguir objetivos políticos y apostando únicamente por los medios políticos y democráticos para conseguirlos. Ante este sencillo movimiento de ficha, el Gobierno español ha reaccionado titubeando, con nerviosismo e improvisación a la hora de oponerse a una próxima legalización de Batasuna. Es decir, volviendo al lenguaje del ajedrez, ante este movimiento de Batasuna, al Rey solo le quedan tres movimientos que realizar, movimientos por los cuales, va a ser comido de cualquier manera.

El primer movimiento que realiza, el más previsible. Asegurar que el anuncio de Batasuna no es suficiente para la legalización y pedirle más ‘hechos’ que verifiquen su rechazo de la violencia. Sin embargo, la ley española establece actualmente unos artículos que cumplir para la creación de un partido político. Si Batasuna los cumple uno por uno, serán los jueces quienes tengan que aplicar la legalidad vigente y legalizar a la IA tradicional, en caso contrario, no la aplicarían a sabiendas, por la presión mediática y política, con lo cual, estarían prevaricando. De todas formas, los políticos españoles, asegurando que ellos mismos no permitirán la legalización de Batasuna, están evidenciando la ausencia de separación de poderes, dando a entender que son ellos, los políticos, y no los jueces, quienes aplican las leyes, una característica propia de los estados más totalitarios.

El segundo movimiento fatídico se daría si tras la negativa a la legalización, el Gobierno de España intenta insistir en que no se persiguen las ideas, sino a los terroristas. De ser así, si el hecho de que Batasuna, por tener unas siglas relacionadas legalmente con una organización armada, ha de ser ilegalizada permanentemente a pesar de los esfuerzos de su base militante por apostar por la palabra y no por la violencia, ¿qué es lo que está persiguiendo y encarcelando el Gobierno de España, la violencia ejercida por una organización terrorista, o unas siglas políticas en concreto? De esta manera, sería más visible que el Estado español persigue ideas y no a violentos.

El tercer movimiento posible es el primero por el cual sería comido de inmediato en la tabla blanquinegra. En relación con el anterior, si el Gobierno de España demuestra que a Batasuna hay que mantenerla ilegal digan lo que digan sus dirigentes en favor de los métodos exclusivamente pacíficos, ¿qué es lo que nos han querido decir los políticos durante estos últimos diez años, asegurando que la condición mínima que había que cumplir para la legalización era la de condenar la violencia? Nuevamente, demuestran que toda la estrategia seguida desde hace diez años ha resultado ser ua farsa. Está claro que hoy por hoy, Batasuna condena la violencia, en un proceso ratificado por su base social, sin precedentes, y la negativa de España ha sido la misma de siempre, desde luego, con ninguno de los tres movimientos posibles, el Estado español quedaría bien parado, más bien quedará como un estado mentiroso y con deslices autoritarios.

Eso sí, si nos fijamos en la masa social española, la que jalea y justifica el frente españolista Patxi-Basagoiti, la que mira para otro lado cuando se trata de tortura policial, la que mientras Batasuna grita Paz, ella grita Guerra, desde luego que nada va a cambiar en ella este jaque mate al estado, ni siquiera percibirá ningún matíz en su escandalosa derrota, pero lo que sí puede ocurrir, es que desde instancias internacionales alguien vuelva a preguntar qué es lo que pasa en España, sacando los colores a este Estado autodenominado de derecho, al igual que ocurre con cada examen sobre derechos humanos en comisarías españolas, al igual que ocurrió con Iniciativa Internacionalista, donde Europa advirtió a España de que no se puede estirar la Ley antiterrorista como un chicle. El momento en el que ETA acepte el desarme (ojalá sea por estas fechas) los tres movimientos del Estado de derecho serán su propia lapidación.

Un rincón de sol en la cabeza

16.11.2010 (8:47 am)
Joxerra Bustillo Kastexana
Joxerra Bustillo Kastrexana, jbustillo.blogspot.com

Me piden una nueva entrada para este blog y mi primera reacción es la pereza. ¿Puedo decir algo nuevo sobre el “proceso de paz”? ¿Acaso sobre el proceso? ¿Tal vez sobre la paz? Contestó a la amable petición de María dándome un respiro de dos o tres semanas, y sigo con mis cosas.

Pocos días después la primera página de “El país” me llama la atención en la estantería de una gasolinera. Contra mi costumbre, compró el diario y leo la larga entrevista que Juan José Millás le ha realizado en el AVE a Felipe González Márquez, ex presidente del Gobierno de España (1982-1996). Un escalofrío recorre mi espalda al leer y releer las frases que tienen que ver con la guerra sucia, los GAL y los elogios a sus colaboradores más cercanos en la tarea: Barrionuevo, Vera, Galindo. ¿Cómo es posible que este hombre se atreva a decir lo que dice y ni siquiera se le mude la sonrisa?

A estas alturas doy por hecho que la entrevista es conocida por quien esto lea. Me ahorro el trabajo de repetir las truculencias que de ella se desprenden. El reeconocimiento de que el Estado español mantenía sobre la mesa la opción de ordenar ejecuciones extrajudiciales para acabar con la vida de personas, por muy “terroristas” que estas fueran. El presidente elegido por el voto popular actuando como lo haría el personaje de Al Pacino en “El padrino”, ni más, ni menos.

Constatada la doble moral de quienes ejercen el poder, tan sólo nos queda la melancolía. Es cierto que formo parte del amplio grupo de ciudadanos que sospechaba sobre la posible identidad de FG como el señor X de los GAL. Ahora queda desvelado el misterio por las propias palabras del protagonista. Un diseñador de joyas en ratos libres que a sus 68 años ejerce de diplomático europeo de perfil bajo para satisfacer sus ansias de actualidad. ¿Actuará la Fiscalía contra él? Me temo que va a ser que no.

¿Tiene todo esto algo que ver con el incipiente proceso de paz en Euskal Herria? Está claro que sí, aunque fuera indirectamente. FG sospecha, como lo hace su compañero de partido Jesús Eguiguren, que el final de la lucha armada de ETA se acerca. Y ante la próxima apertura de un nuevo escenario político realiza un acto de confesión pública de algunos de sus pecados, confesión que en ningún caso va acompañada del necesario arrepentimiento. González dice aun a día de hoy que no sabe si hizo bien descartando el atentado masivo contra la dirección de ETA. Escasa muestra de moral para quien fue el jefe de los “demócratas” durante catorce largos años.

Pese a todo, es probable que en un breve plazo de tiempo la opción armada de la organización clandestina quede desactivada de forma definitiva. ¿Qué garantías tenemos de que el Estado español desactive al mismo tiempo todas sus opciones violentas en forma de detenciones injustificadas, torturas o cadenas perpetuas? Las palabras de Felipe González no ayudan a la esperanza, sino a todo lo contrario.

A pesar de esa constatación, me gustaría terminar esta pequeña aportación realizando un voto por la ilusión en lo que pronto puede venir a este país. Habrá complicaciones, contradicciones, vueltas y revueltas, pero se dará paso a un nuevo tiempo en el que todos, incluido FG, podamos sentirnos un poco más aliviados. No se trata de crear falsas expectativas, ni de dibujar mundos de fantasía en los que estemos en armonía mística las 24 horas del día. Simplemente recordar que, como dice la canción de Pablo Guerrero, “guardamos un rincón de sol en la cabeza”. Para algunos será muy poco, para mí será suficiente para seguir soñando “en el día en que florezcan fusiles y claveles” sobre este viejo país.

By any means necessary…

27.06.2010 (7:42 pm)

Galder González Larrañaga
Galder González, internauta

El 2 de abril de 1948 Jean-Paul Sartre estrenaba en el teatro parisino Antoine su obra “Les Mains sales”. En esta obra habla sobre el asesinato de un lider político y toda la trama consiste en saber si el asesinato es por motivos políticos o personales. En esta obra aparece una frase que se hizo conocida en su versión inglesa (Dirty Hands): “By any means necessary”. Por cualquier medio que sea necesario. Jean-Paul Sartre se refería en esta frase a la lucha de clases, que habría que derrocar, según decía su personaje, fuera cual fuera el medio usado para ello.

En 1965 el luchador por los derechos civiles y políticos Malcolm X, cuyo nombre tras convertirse al islamismo era El-Hajj Malik El-Shabazz, pronunció esta misma frase en un discurso que luego se hizo famoso. El discurso terminaba así: “Declaramos el derecho en esta tierra a ser un hombre, a ser una persona, a ser respetado como un ser humano, a obtener los derechos que le corresponden a un ser humano en esta sociedad, en esta tierra, en este día, que intentamos traer a la existencia por cualquier medio que sea necesario”.

En 1992 Spike-Lee dirigió una película sobre la vida de Malcolm X llamada así (Malcolm X, no “así”). En esta película hace un cameo Nelson Mandela, que había sido recientemente liberado tras 27 años de presidio. Mandela interpreta a un profesor de Soweto que obliga a los niños a decir “Yo soy Malcolm X”. Se supone que Nelson Mandela debía decir la frase del propio Malcolm X, pero se negó. No porque no estuviera de acuerdo, sino porque los políticos del apartheid podían usarla contra él. Así la película se acaba cuando tiene que decir esa frase y Spike-Lee mete un video en el que es el propio Malcolm X el que dice la dice: por cualquier medio que sea necesario. Nos puede parecer extraño que una persona que practicara la lucha armada aparezca haciendo un cameo en una película. No lo es tanto: Leon Trotsky también lo hizo 75 años antes, en la película “My official wife”. Desconozco si Ernesto “Che” Guevara aparece en alguna película no destinada a la propaganda cubana.

Años antes el propio Nelson Mandela defendía que había que conseguir la liberación, que había que derrocar el apartheid, por cualquier medio que fuera necesario. Lo dejó claro en su defensa de la lucha armada y en la organización del Umkhonto we Sizwe, una organización designada como terrorista por los gobiernos amigos del apartheid y que asesinó a decenas de civiles en su lucha por lo que creían justo.

Malcolm X y Nelson Mandela no eran los únicos líderes en la lucha de los derechos civiles y políticos que creían en la lucha armada. También lo creía el ejemplo del pacifismo Martin Luther King. Dejando de lado el argumento tipo Godwin de que King decía que habría luchado gustosamente contra Hitler si hubiera podido, nos dejó otras frases interesantes para esta argumentación. En su obra “Where we go” dice: “El debate sobre la cuestión de la auto defensa es innecesario, ya que muy poca gente sugiere que los Negros (sic) no deban defenderse a si mismos como individuos cuando son atacados. La cuestión no es si alguien debería usar su pistola cuando su casa es atacada, sino si es tácticamente deseable usar una pistola cuando se está participando en una manifestación organizada”. Martin Luther King apoyaba las luchas armadas de emancipación en África y, para ello, solía usar una frase de John Fitzgerald Kennedy: “aquellos que hacen imposible la revolución pacífica, harán la revolución violenta inevitable”. En Noviembre de 1962 en una conferencia del American Negro Leadership Conference on Africa (ANLCA), organización que colideraba, habló de que los países africanos que habían conseguido adherirse a la liga de naciones libres (Marruecos, Argelia y Tunez en aquel momento) lo habían hecho gracias a una insurrección armada. Por cierto, que también defendió en esa misma conferencia las luchas de liberación armadas en Angola y Mozambique, y llamó a las armas a todas las colonias africanas de los portugueses.

Todos estos líderes históricos de la no-violencia suelen mamar de Mohandas Karamchand Gandhi, el lider espiritual de la resistencia no violenta. Pues bien, Gandhi luchó en 3 guerras. Y no porque fuera llamado a filas, sino porque era su manera de defender que si quería tener los mismos derechos que un británico también tenía que tener las mismas obligaciones. Participó en la Guerra de los Boer y consiguió que le admitieran a él y a otros ciudadanos de origen indio que vivían en Sudáfrica en el cuerpo de ambulancias. También luchó contra los Zulú en la rebelión liderada por Bambatha kaMancinza de 1906 y a favor de los ingleses en la Primera Guerra Mundial (entonces “La Gran Guerra”). Aunque Gandhi sea tomado como una persona que desterró completamente la necesidad del uso de la violencia, esto no es así. En su libro “No violencia en la Paz y en la Guerra” escribió:

“Creo que donde haya que elegir entre cobardía y violencia sólo hay una opción, yo aconsejaría la violencia… Tomé parte en la Guerra de los Boer, en la llamada Rebelión Zulú y en la [Primera Guerra Mundial]. Así que aconsejo entrenarse en el uso de armas para todo aquel que quiera seguir los métodos violentos. Preferiría haber recurrido a las armas para defender la dignidad de la India que permanecer, de una manera cobarde, siendo un testigo desesperado de su propio deshonor”.

Varias décadas después, en Euskal Herria, un nuevo tiempo político parece estar abriéndose. Un tiempo político en el que la confrontación política, democrática y pacífica es la vía preferida por una de las partes del conflicto. La otra, mientras tanto, prefiere seguir ejerciendo el monopolio de la violencia, encarcelando dirigentes políticos y cebándose con los presos políticos. Es hora de analizar, en esta situación actual, la frase de Sartre: por cualquier medio que sea necesario. Leer toda la entrada