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El inicio de una nueva etapa

23.10.2011 (6:03 pm)

Iñigo Lamarca, Arartekoa/Ararteko
Iñigo Lamarca, Ararteko

Lo primero de todo es expresar una alegría inmensa y profunda. Tras la voladura por parte de ETA del Proceso de Loiola había llegado a compartir el convencimiento y el abatimiento que se extendieron en la sociedad vasca de que no llegaríamos a ver en nuestras vidas el final de ETA. Aunque la organización que ha cercenado durante tantas décadas vidas y derechos fundamentales a tantas miles y miles de personas se hallaba muy debilitada, su mera existencia suponía una amenaza permanente para las libertades y derechos de las personas. El anuncio del jueves pasado marca de manera definitiva e irreversible el inicio del camino -esperemos que corto- que conducirá a la desaparición definitiva de una organización que ha ocasionado muchísima muerte y destrucción, violando las más elementales normas éticas y los derechos más básicos de las personas.

Ehundaka hildako utzi ditu 1959an sortu zen aipatu erakunde terroristak, milaka zauritu, milaka biktima… Egun oraindik milaka asko ziren mehatxupean bizi ziren gizon-emakumeak, estortsionatuta edo hertsatuta zeuden pertsonak, beldurraren preso eta askatasunik gabe bizi ziren pertsonak. Horrenbestez, milaka eta milaka lagunek bizitza eskubidea, askatasuna, integritate fisiko eta moralerako eskubidea…bai eta bizipoza ere bere osotasunean berreskuratzea berri izugarri ona da zalantzarik gabe.

Gertakari historiko baten aurrean gaude, gertakari on baten aurrean, eta horrek morala, animoa eta baikortasuna puztu egin beharko lizkiguke. Konturatzen ez ginen arren, nolabaiteko goibeltasuna eta etsipena oso zabalduta zeuden euskal gizartean ETAren ekintzen ondorioz, eta horrek, eta haren indarkeriak berak, nahiz eta horretaz ez jabetu, ia denetan zuen eragina, bai gizartegintzan, bai politikagintzan, bai eta elkarren arteko harremanetan ere.

Lo segundo que quisiera expresar en este breve texto es la felicitación y la enorme gratitud a todas las personas y organizaciones que han hecho posible que ETA haya decidido lo que ha decidido. Sin entrar en la peligrosa y delicada tarea de poner nombres y rostros a los y las hacedores de la paz, sí quiero subrayar que el trabajo y la contribución de Lokarri han sido, sin lugar a dudas, determinantes y quiero reconocerlo públicamente. También merece un público reconocimiento la ingente tarea que han llevado a cabo durante muchos años Gesto por la Paz y Elkarri, que se han dejado la piel, en circunstancias muy difíciles para muchos de sus miembros, en la construcción de condiciones sociales y de argumentos éticos que dejasen sin oxígeno a ETA.

Une hauetan, ezinbestekoa eta beharrezkoa da gogora ekartzea hildakoak, biktimak eta euren senideak eta lagunak. Hemendik aurrera, justizian eta memorian oinarritutako etorkizuna eraiki behar dugu guztion artean. Eta jarduera inportante horretan biktimen eskubideak erdi-erdian kokatu behar ditugu. Etorkizunean bakea eta giza eskubideekiko errespetua euskal gizartearen zutabe nagusi izatea nahi badugu eskubide horiek gizarte balioen bizkarrezurrean txertatu behar ditugu.

Se abre una nueva etapa en Euskadi, sin duda. Una etapa que, como decía en el párrafo precedente, ha de tener como uno de sus basamentos principales la garantía de los derechos de las víctimas de la violencia terrorista; de las víctimas de ETA y también de las producidas por las demás organizaciones terroristas que han operado en Euskadi. La ley 4/2008 de reconocimiento y reparación a las víctimas del terrorismo, magnífica ley aprobada por EAJ-PNV, PSE-EE, PP, Aralar, EA y EB, constituye una herramienta impresdindible para ello. A él habremos de sumarle las conclusiones de la Ponencia parlamentaria que analiza la realidad y los derechos de otras víctimas habidas en un contexto de motivación política (las víctimas de la tortura, de las actuaciones desproporcionadas de la policía, etc.).

Todos los partidos políticos, poderes públicos, agentes sociales, administraciones públicas etc. pero también el conjunto de la sociedad vasca, es decir cada uno de sus ciudadanos y ciudadanas, tenemos la gran responsabilidad de construir el futuro bajo el imperio de los valores éticos de respeto a los derechos humanos. Una tarea hercúlea pero a la vez necesaria e ilusionante. La superación del horror vivido en términos moralmente aceptables -es decir dando al menos la reparación moral debida a todas las víctimas y restaurando de modo integral y pleno, sin excepciones, la vigencia de los derechos humanos- exige el concurso de todos, para lo cual son muchos los que habrán de hacer un ejercicio autocrítico de sus actitudes y comportamientos que han justificado o tolerado las gravísimas conculcaciones de derechos humanos que se han producido en este país.

Hoy estrenamos la paz

21.10.2011 (10:49 am)

José Luis Salgado, periodista
José Luis Salgado, periodista

Hace poco más de un mes hablaba en este mismo espacio sobre el paso definitivo, el que nos llevaría de la tregua a la paz. Pues bien, ese paso ya se ha dado. ETA anunció ayer el cese definitivo de su actividad armada y su apuesta decidida por las vías democráticas en cuestiones políticas.

Somos muchos los que llevamos toda una vida esperando este momento y la alegría que ha supuesto el anuncio de ETA apenas se puede expresar con palabras. Se cierra un negro capítulo de nuestra historia y comienza un ilusionante camino hacia la reconciliación y la convivencia pacífica, que seguramente no será fácil, pero si todos somos capaces de poner nuestro granito de arena, lograremos culminar el proceso con éxito.

Hoy es también necesario recordar a todas las víctimas que ha dejado esta locura sin sentido. Son momentos duros para ellos, ya que es inevitable que se cuestionen si realmente ha valido la pena el dolor, el sufrimiento o el sacrificio realizado por ellos, sus familiares o amigos. No pueden sentir la misma alegría que sentimos la mayoría de los ciudadanos vascos, pero me gustaría pensar que ellos también se congratulan de que no vaya a haber nuevas víctimas en este periodo de paz recién estrenado.

Las reacciones a esta noticia han sido positivas en general, aunque hemos escuchado muchas que hablan de vencedores y vencidos. En mi opinión, todos hemos perdido, como sucede siempre que se usan las armas para respaldar ideas políticas. Ni el independentismo vasco ha conseguido sus objetivos mediante lo que han definido como lucha armada ni el estado español ha sido capaz de hacer frente a este cruel desafío desde vías estrictamente democráticas.

Por eso hay que agradecer el esfuerzo de organizaciones como Lokarri y otras que han trabajado incansablemente para que en Euskadi puedan imperar valores como el respeto a los derechos humanos, la paz, la negociación, el diálogo y la convivencia pacífica.

Hoy estrenamos una paz largamente esperada. Pero el reto continúa. No podemos dejar que vuelva a suceder algo como lo que nos ha dividido durante estas últimas décadas. No podemos olvidar el dolor y el sufrimiento causados. No podemos dejar que nuestros hijos crezcan en el odio y el resentimiento. No podemos dejar pasar esta oportunidad de recomponer una sociedad que se merece un futuro mejor.

El paso más importante ya se ha dado: ojalá no tengamos que volver a escuchar el sonido de las armas en nuestras calles nunca más.

Primeros sentimientos y pensamientos tras la noticia

21.10.2011 (10:01 am)

Jordi Armadans, director de la Fundació per la Pau
Jordi Armadans, director de la Fundació per la Pau

Si siempre he agradecido la ventana que me han ofrecido las amigas y amigos de Lokarri para dialogar sobre el qué, el como y el cuándo de un proceso que nos pudiera llevar al fin de la violencia y a la construcción de la paz, la oportunidad que me ofrecen hoy me parece casi terapéutica.

Ayer, al cabo de poco de la noticia de ETA, sentí la necesidad imperiosa de dirigirme a toda la gente que conozco y quiero de este país. Curiosamente, con algunas y algunos había hablado precisamente ayer. Con otras y otros, después del anuncio, nos ‘abrazamos’ por varias vías tecnológicas. Y sentí esa necesidad, y la siento aún hoy por la mañana, por dos razones.

La primera, claro, por amistad y afecto: sé que muchas y muchos de ellos han sufrido. A veces, los zarpazos de la violencia y la intolerancia. Otras, el ostracismo y el vacío. Algunas otras, la invisibilidad y la frustración por no poder defender sus proyectos políticos. También, una represión que se llevaba por delante derechos y libertades. Casi siempre, la desazón y la desesperanza. Pero, aún así, han seguido trabajando, impulsando, perseverando, confiando en que, finalmente, lo que ayer empezó a pasar, era posible. Mi primer pensamiento fue para todas y todos ellos.

La segunda, menos obvia, pero que me apetece especialmente destacar. Los esfuerzos que han hecho posible el inicio de este proceso de paz, son inmensos, diversos y, aunque probablemente no siempre convergentes, todos, al final, han sumado. Pero, como los medios de comunicación destacan principalmente a la clase política e institucional, yo quiero y encuentro necesario destacar a la gente honesta y libre que ha trabajado por la paz durante todos estos años. A veces desde una primera línea. La mayoría de las veces, desde el anonimato. Sobreponiéndose a las risas de desaprobación de los cínicos, superando la desesperanza de los alicaídos, enfrentándose a los embates de la realidad.

Me atrevo a decir que este capital humano es uno de los fundamentos más sólidos y firmes con los que puede contar el futuro de este, vuestro –y un poco mío- país.

Un fuerte abrazo.

Unas someras reflexiones sobre las críticas a la Conferencia de Aiete y el “conflicto”

18.10.2011 (11:53 am)

Joxerramon Bengoetxea (UPV/EHU, coordinador de EHU Gune)

En Euskadi somos mayoría quienes celebramos con alegría el éxito de la Conferencia de Aiete. Es algo muy importante para acelerar el tan ansiado final de ETA. Pero no podemos ignorar que importantes sectores de la sociedad no comparten nuestro optimismo. A primera vista choca que grupos de víctimas del terrorismo se sientan indignados por la presencia de personalidades tan comprometidas con la solución pacífica de conflictos a escala mundial: Bruntland, Kofi Annan, Ahern, … Las críticas fundamentales son de dos tipos: las basadas en la palabra paz y las basadas en la realidad vasca o española. Dejo de lado otras críticas que caen por su propio peso como cuando se dice (por ejemplo el líder del PP vasco) que la Conferencia no hace sino reforzar las tesis de ETA. Resulta paradójica esta afirmación pues lo primero que hace la resolución es exigir su propio final, algo a lo que la banda armada siempre se ha resistido. También exige un perdón a sus víctimas, y todos sabemos que ETA siempre las ha considerado como consecuencia del “conflicto”. Paso pues a analizar las dos críticas más importantes.

Sabido es que son muchas las personas que niegan la existencia de un conflicto en Euskadi. La Conferencia para la Paz que se ha celebrado en el Palacio de Aiete, Donostia, el 17 de octubre viene entonces criticada por las filas del PP y UPyD y por creadores de opinión de varios medios de comunicación de ámbito nacional español cercanos a los planteamientos de esos partidos como algo contraproducente al generar la impresión de aquí estamos en “Guerra”. El problema es que confunden conflicto y guerra. Es obvio que no estamos en guerra, pero eso no elimina la existencia de uno o varios conflictos.

Nos choca que los más críticos incidan en cambio en un término bélico para proponer su solución: la Victoria frente a ETA, una situación donde haya claros vencedores y vencidos y una clara capitulación por parte de ETA. No es este el lugar para desarrollar la existencia del conflicto o mejor de los conflictos que padece nuestra sociedad. El conflicto que ha causado y causa la mera presencia de ETA es innegable: el recurso a la violencia, a la amenaza, al terror para lograr una serie de objetivos en política. La lucha contra ETA por parte del Estado, a su vez, ha generado su parte de dolor y ha bordeado en varias ocasiones vulneraciones de los derechos fundamentales impropias de un auténtico Estado de Derecho, acuciando si cabe el conflicto. Este conflicto ha sido un drama para nuestra sociedad y sus secuelas van a requerir muchos esfuerzos de convivencia por parte de todos. No va a ser fácil.

Junto a este conflicto, llamémosle “ético”, existe un sano conflicto político sobre los modelos que unos y otros proponemos para la articulación de Euskadi en nuestro contexto europeo y global: desde quienes consideran que mejor quedarnos como estamos ya que gozamos de la mayor autonomía del mundo hasta quienes proponen una independencia casi basada en parámetros de autosuficiencia. Llamar a estas diferencias “conflicto” sería quizás abusar del término, pero el vocablo quizá pueda referirse a otra circunstancia: al hecho de que una gran parte de la población vasca, fundamentada sobre el derecho político y moral a la autodeterminación, reivindica con vehemencia el derecho a decidir su estatus como nación y otra parte de la población vasca y la gran mayoría de la española, apoyándose en la Constitución española, en la “única” nación española y en la interpretación que de este binomio ha realizado el Tribunal Constitucional español en su sentencia sobre el Estatut, niega dicho derecho con igual vehemencia. Este conflicto lo compartimos en Euskadi con otras naciones españolas y europeas.

La segunda fuente de críticas incide en otra idea, expresada con insultante crudeza por un líder del PP, el señor Pons, al decir que quienes vienen a la Conferencia pensando que venían a Ulster o a Sudáfrica no tenían ni puñetera idea. El insulto se las trae. No creo que nadie haya venido a Aiete pensando que el conflicto vasco fuera igual que el de Irlanda del Norte o de Sudáfrica. Tampoco la crisis que padece España es igual que la que padece Grecia, Irlanda o Italia, pero ello no impide que numerosas instituciones las analicen desde una perspectiva sistémica global, aunque las soluciones se tengan que ajustar a cada circunstancia. La acusación de Pons era injusta y muy escorada hacia el españolismo más rancio: que no vengan los extranjeros a enseñarnos nada, los españoles sabemos muy bien lo que hay que hacer. Con mayor elegancia, no es difícil, decía el Lehendakari Lopez desde el Ground Zero que bienvenida sea la Conferencia pero que la solución la han traído los demócratas. La idea es comparable a la de Pons, pero mejor expresada; sin embargo sigue mostrando un cierto escepticismo hacia la presencia de personalidades de fuera que ayuden o faciliten o medien en el conflicto. Esto se puede deber a que la presencia extranjera confirma la existencia del conflicto que desean negar, o a que lo internacionaliza como cuando insta no sólo al Gobierno español sino también al francés a dar ciertos pasos, privando a la esfera puramente interna española de la definición y del tratamiento del asunto; por supuesto que es una cuestión interna, pero España está siendo observada y en cierto modo juzgada por su tratamiento del asunto. Y a algunos estos ojos “extranjeros”, este aliento curioso no les hace ninguna gracia.

De la tregua a la paz: el paso definitivo

19.09.2011 (9:09 am)

José Luis Salgado, periodista
José Luis Salgado, periodista

Este mes de septiembre se cumple ya un año desde que ETA anunciase su alto el fuego permanente, general y verificable que venía a respaldar la apuesta por la vía democrática de una gran parte de los distintos colectivos que componen lo que se conoce como Izquierda Abertzale. Desde entonces, y a pesar de que Sortu aún continúa ilegalizada, la irrupción de Bildu en las instituciones gracias al amplio apoyo social recabado en las elecciones de Mayo ha cambiado radicalmente el mapa político vasco.

Aun así, no podemos decir que exista realmente un proceso de paz que permita a los vascos cerrar de una vez por todas este triste capítulo de nuestra historia. A pesar de los pasos que ha dado la IA para encauzar su discurso por vías estrictamente políticas, del acuerdo de Gernika, de las múltiples declaraciones expresando que esta vez la tregua es definitiva, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero continua atenazado por el “síndrome de la T4” y condicionado por la presión del Partido Popular y su peligrosa doctrina de la “victoria total” frente al terrorismo.

Esta tardía transición democrática que estamos viviendo en Euskalherria y que muchos esperamos que sea la definitiva no deja de ser un proceso tremendamente complejo y lleno de dificultades. Acabamos de conocer la sentencia de cárcel para Arnaldo Otegi y Rafa Díez Usabiaga en el caso Bateragune, condenados a 10 años en prisión por haber intentado dar un paso más hacia la normalización política en Euskadi. Y a las viejas exigencias de rechazo a la violencia ahora se suman los continuos llamamientos a los cargos electos de Bildu para que condenen el pasado poco menos que hasta los várdulos en tiempos el Imperio Romano. Por otra parte, tampoco desde Bildu se está gestionando correctamente el reconocimiento a las víctimas de ETA desde su nuevo papel en las instituciones guipuzcoanas.

A pesar de todas estas dificultades, no se han vuelto a escuchar disparos ni explosiones en nuestras calles y ninguna familia ha tenido que enterrar a ninguno de sus miembros desde marzo del año pasado. Es cierto que ETA no ha “bajado la persiana” definitivamente, o al menos, no lo ha admitido de forma explícita. Es posible que lo haga o que no lo llegue a hacer nunca, pero da la impresión de que es consciente de que su tiempo ha pasado y que ya hace tiempo que perdió el apoyo social con el que contó en décadas pasadas.

¿Qué nos falta para que la paz se consolide? Además de tiempo, aún parece quedar mucho para que se produzca un verdadero reconocimiento de todas las víctimas por parte de todos, aunque es algo que ya ha calado en una buena parte de la sociedad vasca. Mientras haya sectores que reclamen revancha y políticos que les secunden, las heridas permanecerán abiertas. Reconozco que no es fácil, que es un proceso que requiere mucho tiempo, pero ya va siendo hora de que se vayan dando pasos hacia ese reconocimiento.

Pero para que podamos dar el paso definitivo de la tregua hasta la paz falta algo. Y es un paso que ETA debería tener la valentía de dar: el anuncio del cese definitivo de su actividad. Esta sería el mejor impulso para solucionar definitivamente cuestiones como la situación de los presos y supondría restar argumentos a los sectores sociales y políticos que no acaban de sentirse cómodos en esta nueva situación que vivimos en Euskalherria y renovadas esperanzas a los que apostamos por la paz y la reconciliación como única forma de encarar nuestro futuro como sociedad.

Nuevo cuestionario del Observatorio Social del Proceso de Paz

13.09.2011 (2:27 pm)

Observatorio Social del Proceso de Paz
Observatorio Social del Proceso de Paz

¿Cuándo se podrá considerar que la violencia de ETA ha desaparecido? ¿Qué opinión te merece el juicio sobre el caso Bateragune? ¿Qué temas deben abordarse para facilitar la reconciliación social? Estas son algunas de las preguntas que recoge el nuevo cuestionario del Observatorio Social del Proceso de Paz impulsado por Lokarri y que te invitamos a responder para que puedas dar tu opinión sobre la paz, la convivencia y la reconciliación. Para que tu voz sea escuchada y  la conozcan los gobiernos, los partidos políticos y los medios de comunicación.

El undécimo cuestionario del Observatorio presenta preguntas sobre los acontecimientos relacionados con la paz y la convivencia ocurridos desde el mes de junio hasta la fecha. Con las respuestas recibidas a las siete preguntas que recoge, Lokarri elaborará el Informe correspondiente al Observatorio Social de verano de 2011, documento que hará público y enviará a los agentes políticos y sociales.

¡Participa y responde al nuevo cuestionario antes del 27 de septiembre!

Táctica versus ética

08.09.2011 (2:43 pm)

Ignacio González Orozco, escritor y editor
Ignacio González Orozco, escritor y editor

Hace pocos días, uno de mis contactos en Facebook, simpatizante notorio de la corriente mayoritaria de la izquierda abertzale (en adelante IA, por usar una sigla ya generalizada), me comentaba su rechazo a la violencia de ETA. Recupero sus propias palabras: “Hoy por hoy la lucha armada no sirve para nada”.

Como las interpretaciones son siempre capciosas, intentaré abordar literalmente el anterior aserto. Su análisis semántico alude a un tiempo concreto, el presente, que sugiere una comparación negativa con respecto a un pasado; también acusa de nula utilidad a una actividad determinada, la lucha armada. En sentido estricto, esta oración no incluye ninguna consideración de orden moral sobre dicha actividad. Y añadiría yo, aun entrando en el terreno de la suposición, que la frase se refiere a una conveniencia política e histórica dada. No se cuestiona, colijo, la moralidad de la lucha armada, sino su efectividad en función de resultados. La crítica formulada sólo es de tipo técnico, pues no va más allá –o no parece hacerlo– de un análisis puramente utilitarista.

Aquel breve post de Facebook me llevó de nuevo a meditar sobre el protagonismo que en este proceso de paz está jugando –o no– la reflexión ética y su influencia real, tanto en el caso de los antiguos dirigentes de Batasuna que impulsaron Sortu como de la gran mayoría, identificada con la IA, de los 313.000 votantes que respaldaron a Bildu en las elecciones de mayo de 2011.

En opinión de los partidos constitucionalistas (PP, PSOE), la estrategia política de Sortu y Bildu obedece a los presupuestos utilitaristas recién sugeridos: una vez derrotada la lucha armada, aseguran, el rechazo a la misma viene obligado por la necesidad de salir de la ilegalidad. A la fuerza ahorcan, dice el refrán, por lo que la corriente mayoritaria de la IA se agarra como puede a su oportunidad de supervivencia, sin abandonar el original respaldo a ETA. Sin embargo, la cuestión parece más compleja a otros espectadores del proceso de paz, quienes sostienen que el viraje político respaldado por la masa social de la IA no carece de planteamientos éticos, dicho sea sin caer en estadísticas ficticias y aun reconociendo que buen número de votantes de este cuerpo electoral sigue anteponiendo las consideraciones coyunturales. Leer toda la entrada

La disolución de ETA

29.08.2011 (12:36 pm)

Pedro Eizaguirre Massé
Pedro Eizaguirre Massé

Desde el punto de vista “militar” ETA ha sido derrotada por los aparatos de seguridad del Estado y la colaboración internacional. Y desde el punto de vista político ETA ha sido derrotada por Bildu. Y todo esto ha sido posible porque hace tiempo que la sociedad vasca dio la espalda a ETA.

Aquella ETA nacida durante la dictadura militar franquista, que era vista con simpatía por gran parte de la sociedad vasca y denominada en muchos medios de comunicación internacionales como “los luchadores vascos por la libertad”, hace tiempo que pasó a la historia.

ETA llega al siglo XXI siendo rechazada por la inmensa mayoría de la sociedad vasca y definida en los medios de comunicación internacionales como organización terrorista.

La sociedad vasca ya solo espera de ETA el anuncio de su disolución.

Luego tendremos que “reconstruirnos” como sociedad. Tendremos que aprender a convivir con el recuerdo de los errores y de los horrores pasados. Para ello tendremos que dar tiempo al tiempo, tendremos que dejar que la nueva realidad vaya asentándose. Solo entonces podremos plantearnos una verdadera reconciliación.

Mientras tanto es necesario seguir tratando de tender puentes. En este terreno es imprescindible la labor de organizaciones como Lokarri.

Reflexiones en torno a Bildu y ETA

24.08.2011 (10:25 am)

Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política
Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política

Las reflexiones que siguen fueron escritas después del último comunicado de ETA (principios de julio). Después de escribirlas, tuve la sensación de que quizás lo que se decía no venía a cuento; que parecía que las cosas ya estaban encarriladas.

Pero pasa el tiempo y no da la sensación de que se prevean nuevos movimientos, por lo que sí creo que resulta adecuado lo que en ellas se dice. Básicamente que la IA o Bildu deberían animar públicamente a ETA a que manifieste explícita y claramente que el proceso iniciado tiene –en fases irreversiblemente encadenadas– como final su disolución como organización armada.

Aunque mi texto así lo evidencia, me parece conveniente afirmar que mis reflexiones en modo alguno se enmarcan en la sistemática deslegitimación política y mediática dirigida contra Bildu. Todo lo contrario. Se hace desde la creencia de que la aparición de Bildu en el escenario político es una de la mejores cosas que han ocurrido en este país en los últimos años.

Sobre discursos y perplejidades

1. Los discursos

El discurso de ETA, reflejado sistemáticamente en todos sus comunicados, es el propio de la conocida ley de la creciente autoalabanza provocada por la convergente y también creciente inoperactividad. Muy especialmente en las organizaciones armadas, cuanto más evidente y cercano resulta el desastre, con más entusiasmo se afirma el protagonismo en la victoria total.

Así, dicen que ahora es la lucha política la que debe prevalecer y que, por tanto, gracias a su suspensión de la acción violenta, se produce el éxito electoral de Bildu. Ello les lleva a decir –a insinuar– que deben permanecer dando ideas y ánimos, aunque de momento –parece que de largo momento– no apoyando con su violencia dichas inestimables –para ellos– ayudas. No parece que en su discurso afirmen estar interesados en disolverse, porque así –suponen– persistirá su benéfica influencia en el proceso de liberación del país. Por un lado, reivindican el papel de su anterior lucha armada en la supervivencia de una Euskal Herria unida, combativa e independentista. Y por otro, la decisión, en el mes de enero, de cesar la violencia es una opción dirigida a reforzar la opción estratégica exclusivamente pacífica, y electoralmente victoriosa, de la IA. Sin embargo, en su discurso no se deduce con evidencia que esa alternativa de cese constituya un paso inevitablemente ligado a la estrategia dirigida a acabar con su existencia como organización armada. Entrando en el terreno interpretativo, se podría quizás considerar que su afirmación en el último comunicado de que van a “profundizar en su decisión” –lo que debería implicar un paso más en el proceso de cierre de la organización– está condicionado a la “negociación”. Parecería que a la negociación sobre el tema de los presos. Es una interpretación. Lo único expreso en su actual y anteriores discursos es que su decisión de cese de la violencia aunque incondicional, es temporal.

El discurso de Bildu sobre ETA no es un discurso valorativo respecto a su protagonismo histórico, pero sí es un discurso comprensivo respecto a los pasos que está dando en relación al cese de la violencia. No afirman que gracias a ETA Bildu está donde está, pero implícitamente sí reconocen que ETA ha dado pasos, de momento suficientes, que han hecho posible tanto una consolidación de la opción independentista como de un escenario de paz. Si ETA dice que tanto gracias a su lucha armada como también al cese temporal de la misma, Euskal Herria sigue viva y la opción abertzale soberanista es fuerte y vencerá, Bildu dice que el cese ha permitido tanto la legalización como el desarrollo de proyecto abertzale de izquierdas. Son supuestos discursivos parecidos pero no idénticos. En el primero la acción, y la deliberada no acción, de ETA se presentan como la causa –no la única pero si la muy principal– del éxito de la IA. En el segundo el cese aparece como la remoción necesaria de un obstáculo para impulsar ese despegue político. Leer toda la entrada

Lealtades

23.06.2011 (8:42 am)

Asier Gallastegi
Asier Gallastegi Korapilatzen.com

A veces, y en estos tiempos de manera reiterativa, surge un análisis que habla de los barros de esta historia que nos atrapa. Las hipótesis suelen ser del tipo de “intereses creados”, “cálculos electorales”, “inercia”… No conozco demasiado la “cara B” de esta batalla, me parece curiosa y me interesa esa sensación compartida desde diferentes lugares, y colores, apuntando a una especie de barro que atrapa y no nos deja avanzar.

Uno puntos que igual otro ya había tejido con más destreza. ¡Cuánto peso tienen nuestros muertos!

Recuerdo una Nochevieja hace unos años en un pueblo de Bizkaia. Música clásica en la plaza del pueblo mientras proyectaban fotografías de presos de ETA. Lo que más me movía era la posibilidad de que alguna de las personas más jóvenes que coincidían en tiempo y espacio entendieran que las decisiones de las personas “proyectadas” puedan ser validas aquí y ahora y para sus vidas.

Para encontrar los que trafican con la memoria de los muertos por acciones terroristas no hace falta buscar, están en cada vez más televisiones y en el impulso de causas judiciales imposibles.

¿Cómo podríamos rescatar tanto dolor para construir? Es como si ahora mismo la memoria solo pudiera tener forma de arma arrojadiza. Una versión muy primitiva del honor a nuestros mayores. “Cómo vosotros sufristeis también nosotros con vosotros”. “¿Cómo voy a vivir a tope si mi padre murió entre un amasijo de hierros?”. “¿Cómo voy a disfrutar si mi madre lleva 20 años encarcelada a 800 kilómetros de los suyos?”

Y puede parecer absurdo. La mayoría de las personas por muy doloridas que se encuentren disfrutan de su cotidiano, ¡Claro! Hablo de las energías puestas en mirar al infinito, superar la inercia, saltar del barro, las conversaciones que se repiten, los análisis políticos estancados, …

No sé si aquí también podríamos decir algo así como “en vuestro honor vamos a construir una sociedad dónde las diferencias construyan”, “respetando lo que fuisteis y sois elegimos vivir a tope nuestra cultura sin miedo a futuros”… Vosotros/as sois vosotros/as y nosotros/as somos nosotros/as.

Y ahora con otra mirada y otro cuerpo, quizás más ligero, a seguir construyendo. Necesitamos recuperar la fuerza de mirar al futuro con todas sus posibilidades. Y vamos a hacerlo para honrar también la memoria de nuestros mayores y nuestras víctimas.