El conflicto armado en Colombia va en vías de superación
05.11.2012 (11:12 am)Luis Eduardo Celis, Corporación Arco Iris
(Este artículo está publicado en el número 41 de la revista Haritu, fechado el 9 de octubre)
Colombia ha vivido una larga violencia socio-política, con sus ciclos de agudización y degradación, ha sido medio siglo de un conflicto armado, que tiene sus raíces en un orden rural profundamente inequitativo, excluyente y cuyos actores mas poderosos, la gran mayoría de ellos, han recurrido al ejercicio de la violencia para defender una forma de propiedad. Se inició por el latifundio ganadero en los años sesenta, el cual se expandió en los setenta y los ochenta del siglo pasado y luego se diversificó a otras aéreas productivas. Ésta es una de las raíces.
La otra raíz que alimentó el conflicto, fue la falta de garantías para la competencia política. En Colombia hasta el día de hoy, los que levantan banderas contra la tradición, pueden ser asesinados, pueden ganar elecciones y perderlas en fraudes cada vez más sofisticados. Se generó una cultura de una competencia electoral demasiado desigual. Estas circunstancias empujaron a hombres y mujeres de tres generaciones a buscar el poder por la vía violenta. Después de medio siglo de ejercicio de una acción política con armas, hoy se abre la posibilidad de cerrar en una mesa de diálogos y negociaciones.
Esta confrontación nada bueno le ha traído a Colombia: tenemos una sociedad polarizada por el conflicto, las cifras de desplazados sobrepasan en 10% del total de la población, en los últimos veinticinco años pueden llegar a ser entre 4 y 7 los millones de desplazados, los desaparecidos y los homicidios están por cuantificar pero son cientos de miles, la barbarie ha campeado en campos y ciudades, la violencia contra mujeres, niños y niñas nos han desgarrado como nación.
Luego de tanto esfuerzo por derrotar a las guerrillas de las FARC y el ELN, hoy se abre nuevamente un escenario de diálogos y negociaciones, hay en curso una mesa con las FARC y muy seguramente se abrirá un proceso con el ELN en las próximas semanas o meses.
El país, en general, de manera ampliamente mayoritaria apoya este proceso. Luego vendrán los detalles de su construcción e implementación de lo que se construya como acuerdo y allí el debate ciudadano y político irá delineando los contenidos y el tipo de cierre del conflicto que se construya y el tipo de post-conflicto al que se aboque la sociedad colombiana.
Llegamos nuevamente a un proceso de diálogos y negociaciones –en eso se parecen los conflictos de Colombia y el País Vasco- luego de tres intentos con las FARC y un número similar con el ELN; intentos que han fracasado porque las partes no se han aplicado con determinación a construir el acuerdo y han pensado que pueden mejorar sus posiciones en la confrontación y ganar, derrotando a su enemigo. Hemos estado instalados en un doloroso y sangriento empate negativo, del cual solo se podrá salir en una negociación. (…)
¿Por qué antes no ha sido posible un acuerdo y ahora puede resultar exitoso?
(Sigue. Puedes encontrar el artículo completo aquí).









