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Tus respuestas sobre el proceso hacia la paz

02.03.2011 (3:34 pm)

Tras la presentación de los estatutos de Sortu, ¿crees que debe ser legalizada? ¿Qué opinión te merece el hecho de que el Gobierno haya impugnado su legalización? ¿Qué papel pueden desempeñar los facilitadores internacionales hacia un un proceso de paz en Euskal Herria?

Estas son algunas de las preguntas del nuevo cuestionario del Observatorio Social del Proceso de Paz que Lokarri te anima a responder para que colabores impulsando un nuevo proceso de paz. Con todas las respuestas obtenidas Lokarri elaborará un nuevo informe sobre la situación hacia la paz. El plazo para responder finaliza el 16 de marzo.


Paz por paz: de dónde venimos para poder saber a dónde vamos

23.02.2011 (10:38 am)

Alain Coloma Jiménez, Relaciones Públicas y Político Socialista
Alain Coloma Jiménez, Relaciones Públicas y Político Socialista

Respecto a todos los focos desde los que se puede abarcar el tema “proceso de paz”, he decidido hacerlo desde el repaso a los tres momentos que, en mi opinión nos llevan a hoy mismo: a la declaración de la IA de rechazar el terrorismo de ETA, y la fundación de un partido que no sólo lo rechaza, sino que plantea expulsiones para quien contravenga ese principio. Ese presente, a día de hoy no es nada más que eso, pero nos muestra un horizonte de esperanza para el objetivo final de toda lucha antiterrorista: y es que el terrorismo desaparezca.

1.- Ley de Partidos

Sé que para muchos lectores de este blog, la Ley de Partidos es una aberración antidemocrática que nunca debió existir. Yo parto de la base de que no sólo era necesaria, sino que además no es antidemocrática en tanto en cuanto el Tribunal que representa a 27 democracias tipo, lo dio como válido. Y lo que daba como válido, era un sistema en el que se impedía que cualquier organización se presentase a unas elecciones teniendo vínculos con una banda terrorista.

Y era una Ley necesaria, para conseguir en 10 años, un paso que a la izquierda abertzale le hubiera costado dar infinitamente más. Basta un violento, basta un partidario por la violencia, para que cuando se debate entre sí seguir por una estrategia violenta o sólo por la estrategia política, se imponga la primera.

2.- Proceso de paz de 2006

Yo creo que hoy no se entiende el actual proceso de paz sin el anterior, e incluso me atrevería a asegurar, que son el mismo proceso, aquel que se nos anunciaba como “largo, duro y difícil”.

El futuro estaba bien planteado, un futuro sin ETA. La necesidad de diálogo estaba bien planteada, diálogo entre diferentes. Y un largo etcétera esperanzador.

¿Qué es lo fundamental que falló en aquel proceso que tan bien diseñaron políticos nacionalistas, socialistas y abertzales y que le diferencia por cierto de este? Que el resultado de ese proceso, había sido la buena intención de las élites políticas de unos partidos políticos, de manera que cuando ETA, presionando como había decidido presionar (incluso con un de Juana Chaos que hasta entonces había marginado) vuelve a imponer con facilidad, mediante una bomba, el criterio abertzale de no volver a apostar por los votos. Leer toda la entrada

Presentación del plan de trabajo del Grupo Internacional de Contacto

14.02.2011 (4:51 pm)

Mañana, martes 15 de febrero, a partir de las 10.30 h. de la mañana, se podrá seguir en directo a través de este blog la rueda de prensa en la que el Grupo Internacional de Contacto, presentado hoy en Bilbao, explicará su plan de trabajo para  facilitar, agilizar y posibilitar el logro de la normalización política en Euskal Herria.

Watch live streaming video from ezkerabertzalea at livestream.com

Un nuevo escenario

02.02.2011 (9:04 pm)

Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política
Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política

El último comunicado de ETA es el propio e inevitable de un organización política violenta que no acaba de asumir que tiene que cerrar -en silencio- el tinglado. Por un lado, sí está convencida de que la historia -su historia- se acabó entre otras razones y sobre todo porque “su” organización civil, la Izquierda Abertzale (IA), ha decido cortar con ellos. Con prudentes y medidas pero muy claras palabras, la IA ha decidido optar exclusivamente y a todos los efectos por las vías políticas pacíficas. Pero por otro lado, ETA no puede resistirse a la nostalgia de que ellos puedan “vigilar “ que el proceso democrático (léase proceso hacia la autodeterminación e independencia) llegue a buen puerto. De ahí surge esa última frase del comunicado en la que dicen que seguirán luchando hasta que finalice el citado proceso.

Sin duda, esta última frase/afirmación, en serio, no se la creen ni ellos. Es un acto de retórica vanguardista dirigida a su entorno, o solo a ellos mismos o, sin más, a pocos de ellos mismos; es una concesión a una minoría interna más intransigente. Parece bastante evidente que ETA no va a volver a actuar pase lo que pase con el mencionado proceso. Pero una cosa es que no lo haga y otra cosa es que diga que nunca lo va a hacer. Estamos -insisto- en el terreno de la retórica. Porque parece objetivamente contradictorio decir que la tregua es permanente (o sea, que la misma no se va a acabar pase lo que pase) y que dejan que la misma se verifique internacionalmente (o sea, que se supone que otras gentes entrarán en sus espacios y territorios), y a continuación decir que no está claro el que no pudieran dar una vuelta atrás. Nadie, incluido el propio Gobierno y por supuesto la Izquierda Abertzale, creen que van a volver atrás. ETA no va a hacer nada, se legalize o no a la IA. Lo que si entra dentro de lo probable es que, después de la legalización, haga un nuevo comunicado de cierre definitivo, ya sin ninguna literatura. Será el momento de decir que el proceso, gracias a ellos, ya está encarrilado hacia la victoria final y que, por lo tanto, lo dejan definitivamente. Los niveles de ignorancia, arrogancia y autoengaño que pueden exhibir en sus comunicados las organizaciones armadas sectarias (es lo que es ETA desde hace muchos años) no tienen límites. Es lo que hay. En este caso… afortunadamente.

Bajando un poco más a los hechos, tanto el comunicado -la serie de comunicados- como especialmente el proceso de la IA iniciado ya hace bastante tiempo, diseñan dos separados escenarios de conflicto. Por un lado, está el problema (que no, en modo alguno, el conflicto político) de ETA. El como establecer un acuerdo sobre su disolución que, por otro lado, no sea estrictamente necesario formalizar. Este es el escenario real que ahora se abre, entrando dentro de lo muy probable que ETA y el Gobierno inicien contactos dirigidos a ese fin de cierre definitivo. Leer toda la entrada

Pasos

27.01.2011 (8:31 pm)

Mikel Arana, Coordinador general de Ezker Batua-Berdeak
Mikel Arana, Coordinador general de Ezker  Batua-Berdeak

En el momento de escribir este comentario, apenas han transcurrido 15 días desde el comunicado de ETA en el que anunciaba un alto el fuego general, permanente y verificable. Señalo la fecha, porque da la sensación de que ha transcurrido un mundo desde aquel momento, pero no es así. Es además, una sensación compartida con mucha gente con la que he hablado sobre el tema, y todos lo achacamos a lo mismo, no era el comunicado que esperábamos y eso ha enfriado muchísimo el ánimo de la ciudadanía.

No hay más que hacer un poco de memoria para darnos cuenta que esta tregua no ha generado ni el más mínimo entusiasmo popular, si la comparamos, por ejemplo, con la de la época de Lizarra.

Constatada pues, la ausencia de entusiasmo general, es evidente, que para la ciudadanía vasca, el proceso de paz está en sus más incipientes inicios, por lo que parece imprescindible que se den pasos que lo vayan consolidando, al tiempo que ganando la batalla al escepticismo.

Entre estos pasos, creo que cabe destacar tres que, además, están entrelazados entre sí, es decir, que el uno sin el otro no tendría demasiado recorrido.

La exigencia de la izquierda abertzale a que ETA desaparezca, la inscripción de la izquierda abertzale en el registro de partidos políticos como un partido legal y el inicio de los trabajos de verificación internacional de la tregua.

Aún confiando en la veracidad de la apuesta inequívoca de la izquierda abertzale por las vías exclusivamente políticas, a ese camino emprendido hace meses le falta el último sprint: la exigencia a ETA de su disolución. Más allá de las interpretaciones extensivas de la Izquierda Abertzale con respecto al comunicado de ETA, lo que es innegable, al tiempo que intolerable, es que ETA manifiesta su intención de perdurar en el tiempo.

Si la apuesta es por la política, no cabe permanecer en silencio ante la amenazante existencia de un grupo terrorista.

Ahora bien, si efectivamente, piensan presentar unos estatutos adaptados en su totalidad a la Ley de partidos, no les va a quedar más remedio que exigir esa desaparición.

Y es aquí donde viene el segundo paso para afianzar el proceso de paz y el primero a dar por el Gobierno español, la legalización de la IA.

Guste más o guste menos, se confíe más o se confíe menos, un Estado que se quiera llamar a sí mismo democrático, no puede interpretar las leyes según la conveniencia política de cada momento. Así que con la misma rotundidad con la que se han ilegalizado partidos por no adaptarse, según los tribunales a la Ley, se deben legalizar cuando sí se adaptan. Ni lectura de intenciones, ni cuarentenas, ni elementos extrajurídicos varios.

¿Qué hubiera ocurrido en la transición si a aquellos que venían de apoyar la dictadura se les hubiera aplicado la misma fórmula?

Es difícil adivinarlo, pero desde luego, la transición con sus virtudes y defectos, no hubiera sido como efectivamente fue.

Por último, resuelto el tema de la legalización y el apoyo tácito o explícito de cualquier fuerza política a ETA, resuelta la parte política, por decirlo de alguna manera, queda la parte militar. Como decía antes, tenga ETA más o menos apoyo social, su mera existencia es inaceptable, y es aquí donde entra en juego la verificación de ese alto el fuego, y el segundo paso a dar por el gobierno.

La verificación, debe ser en Euskadi, como lo fue el Irlanda, el primer paso de la desaparición de ETA, y para ello es necesaria la presencia de agentes internacionales, pero también, la implicación del propio gobierno.

Si estos tres procesos empiezan a caminar, creo que entonces sí, sustituiremos el escepticismo por esperanza.

La firma de Gernika

27.09.2010 (10:52 am)

Txema Ramírez de la Piscina, profesor de la EHU / UPV
Txema Ramírez de la Piscina, profesor de la EHU / UPV

El Acuerdo para un escenario de paz y soluciones democráticas firmado el pasado sábado por decenas de fuerzas políticas y agentes sociales en Gernika tiene una importancia considerable. El tiempo dirá si es o no “histórico”. La potencialidad del mismo está fuera de toda duda. El acierto que sus firmantes muestren en su desarrollo determinará finalmente sus límites. Mienten quienes afirman “no hay nada nuevo bajo el sol”.

Las razones

El texto abandona el lenguaje críptico y habla con claridad tanto a ETA como al Gobierno central solicitando a la primera su final y a los segundos la derogación de la ley de partidos. No solamente eso. En el texto se hacen reflexiones muy interesantes tanto sobre las víctimas como sobre la situación de los presos vascos. Se habla claramente de amnistía. El cumplimiento por parte de ETA de lo que ahí se le pide aceleraría enormemente el proceso de reconciliación ya iniciado entre las diversas sensibilidades que hoy componen la izquierda abertzale. Esa reconciliación facilitaría el surgimiento de lo que algunos venimos demandando desde hace tiempo: una nueva izquierda abertzale roja, verde, amplia y exclusivamente civil.

Esa nueva fuerza política revolucionaría el actual escenario político. PSOE, PP y PNV son conscientes de ello y, evidentemente, no van a favorecer operaciones de ese tipo: no es su misión. El resurgimiento de esa fuerza política pondría en riesgo los privilegios y cuotas de poder que tienen dichos partidos. La ficción de Gobierno que Patxi López ha montado desde la virtualidad se vería amenazada, al igual que muchos de los turbios negocios amparados por la doctrina de la seguridad nacional.

Particularmente paradójica resulta la situación del PNV. Son el partido más votado en la Comunidad Autónoma Vasca, pero siguen con el alma en pena. Hoy el PNV es un cúmulo de carencias: sin líder carismático, sin iniciativas claras y sin un proyecto político definido. Arzalluz, Ibarretxe y Egibar son parte de la historia o, simplemente, están neutralizados. El PNV ni está en Gernika ni se le espera. Trabajo les cuesta, incluso, encontrarse a sí mismos en las campas de Foronda. Su debilidad es palpable, aunque puedan ganar las siguientes elecciones. Iñigo Urkullu no es un referente consolidado ni tan siquiera para muchos de sus militantes. ¿Qué queda del plan soberanista dignamente defendido por Ibarretxe en 2005 ante el Congreso de los Diputados, texto que –recordémoslo fue aprobado por la mayoría del Parlamento vasco? ¿Qué queda de todo aquello?

Los ingredientes

Continuemos haciéndonos preguntas: ¿con qué mimbres debería forjarse la nueva izquierda abertzale?, ¿cómo podría articularse una nueva mayoría social? En la humilde opinión de quien esto escribe, hoy en día hay cuatro ingredientes a tenerse muy en cuenta, como son: la confianza entre los actores, la flexibilidad en la aplicación de los principios, la utilización de la comunicación emocional y el uso de las redes sociales.

Confianza. Hay que superar el escepticismo y generar ilusión. Fácil de decir, complicado llevarlo a la práctica. La ilusión no se genera de la nada. Se sustenta en bases sólidas. En este caso, el proceso de refundación de la izquierda abertzale adquiriría velocidad de crucero si ETA despejara cuanto antes y sin condiciones la incógnita de su futuro. El surgimiento de la nueva izquierda abertzale no puede depender del visto bueno de una organización armada. Es imposible. Cada cual debe exponer sus argumentos en libertad, intentar convencer a quienes tienen diferentes puntos de vista, sin ayudas o imposiciones externas, sin derecho a veto. Para ello, resulta indispensable la confianza mutua, el respeto, la generosidad y la complicidad entre quienes protagonizan el proceso, sin obsesionarse por los destellos de las cámaras.

Flexibilidad. Firmeza en los principios, flexibilidad en su aplicación. La articulación de una nueva mayoría social a favor, por ejemplo, del derecho a decidir, exigirá saber adecuar los ritmos a las situaciones políticas concretas de cada territorio. Flexibilidad e imaginación también a la hora de responder a las decisiones antidemocráticas que provengan por parte del estado, sabiendo superar con creatividad dichas amenazas, evitando repetir tics heredados del pasado.

Comunicación emocional. La izquierda abertzale en general y ETA en particular son maestros en el arte de la criptografía. Hay que saber leer entre líneas. Frecuentemente utilizan para sus declaraciones públicas códigos propios de la comunicación interna. Es legítimo, pero ineficaz; y muy limitado: no se supera el umbral “de los de casa”. Hoy en día los dirigentes sociales utilizan la comunicación emocional. No solamente transmiten ideas políticas. También transmiten emociones, sentimientos. La palabra abre las puertas del corazón. Y da acceso a la razón.

Redes sociales. Hoy en día el 91,5% de los jóvenes del estado entre 18-32 años está conectado a alguna red social. Muchos de ellos no acuden jamás a un kiosco para comprar el periódico. Lo leen en la red. Las redes sociales constituyen un fenómeno imposible de ignorar. El poder de la identidad debe unirse al fenómeno de la alter mundialización utilizando el magnetismo de las nuevas tecnologías para ganar en influencia social.

En realidad estas cuatro recomendaciones podrían resumirse en una sola frase: la transición de la nueva izquierda abertzale debe asentarse en el desarrollo de una nueva cultura política.

Mi felicitación más sincera a todos los firmantes del documento de Gernika.

Las condiciones para un proceso de paz: irreversibilidad y legalización

17.09.2010 (10:17 am)

Extracto de la rueda de prensa ofrecida por Lokarri en la que Paul Ríos expone las condiciones para que un proceso de paz sea viable: irreversibilidad y legalización. Leer el texto íntegro

Aprender de los errores del pasado

06.07.2010 (11:58 am)

El Disidente
El Disidente

Si algo está quedando claro en estos tiempos de velocidad vertiginosa y contradicciones en torno al terrorismo y su posible desenlace, es que el fallido proceso de paz iniciado en 2006, lejos de parecer un proceso inútil que no valió para nada, ha resultado ser una pieza clave para dar el paso definitivo a un proceso que por fín acabe bien, y es que como dijo Otegi, en el pasado proceso, se hicieron muchas cosas mal, se cometieron demasiados errores que fueron minando poco a poco la confianza entre las dos partes negociadoras, pero si hay que sacar algo bueno de ese fracasado proceso, es que nos sirvió a muchos para identificar por fín, cuales deberán ser las piezas del puzle a colocar en el siguiente, las piezas ya han sido puestas sobre la mesa, quedando hecha la tarea dificil, y dando lugar al sencillo trabajo de, con paciencia, ir colocando dichas piezas, y ese sería el objetivo del próximo proceso de paz.

En primer lugar, y desde mi punto de vista, los errores más grandes que se cometieron en el proceso de 2006 fueron, por parte de la izquierda abertzale, la gran inmadurez con la que afrontaron el reto, no estaba nada claro que la mayoría de sus bases estuvieran comprometidas a la vez en un mismo objetivo que fuera el fin de la violencia, todos sus debates y proposiciones se hicieron de manera interna, siendo opacos al espectador, lo que facilitó a los detractores lanzar bulos en forma de alarmas para soliviantar a la sociedad y sacarla a la calle enfurecida. ETA tuvo en ese proceso el estatus de representante político, el mayor de los errores. A este último gran error que menciono, se le unen también los errores del gobierno, al que hay que achacarle un error de cálculo o quiza de falta de perpectiva cuando en esas reuniones de Loyola, Eguiguren y su pizarra, parecieron ofrecerles el oro y el moro a ETA, ese agente político al que se le estaban proponiendo temas de índole política, como la anexión de Navarra a Euskadi, algo que está recogido en la Constitución española, y que poco a poco, parecio que ETA pasó a aceptarlo como una decisión democrática que debía salir de los navarros, a una imposición en la que con una pistola sobre la mesa dijo “Sin Navarra, nada de nada”. Tras estos tropezones tan preocupantes, el gobierno también pecó de la misma opacidad que la izquierda abertzale, ocultando y negando cualquier filtración salida de esas negociaciones, lo que alimentó más la estrategia de la ultraderecha y multiplicó por dos las reacciones de esta en la calle.

Hoy sin embargo las condiciones son distintas, la izquierda abertzale ha contado con la ayuda desinteresada de prestigiosos mediadores internacionales, y con esa ayuda que jamás será debidamente agradecida, ha limado todas las imperfecciones mostradas en el proceso de 2006. Hoy la IA ha tomado la decisión unilateral de ser ella el agente político que lleve la iniciativa, ha iniciado un debate llebado a cabo por la inmensa mayoría de sus bases, hoy la IA sabe a donde va y cómo va. Tal y como les aconsejó Brian Currin, sus propuestas ya no son opacas ni alimentan malintencionadas sospechas sembradas por la ultraderecha, y como afirmó Pello Urizar hace unos días tras la unión política entre EA y Batasuna, ETA ya no va a ser ni parte ni arte, ni se va a sentar a negociar con nadie ni va a proponer reformas políticas con pistolas encima de la mesa como condición para su desarme.

Es aquí donde se puede dar un punto de inflexión a la posición reaccionaria e inamobible del Gobierno. En un proceso entre dos partes, ambas deben de ceder algo para llegar al entendimiento, y para rebajar el nivel de desconfianza del Gobierno español, existe una pieza clave con la que creo, empiezan a estar de acuerdo muchas personas. Se trata de una cuestión que yo no supe ver hasta que se produjo la última reunión entre el Lehendakari Ibarretxe y Zapatero, recuerdo como Zapatero se tapó los oidos ante sus palabras, cómo salió Ibarretxe igual que había entrado, con la negativa del presidente a hablar con un político demócrata, elegido por la mayoría de vascos, de aquellas cosas en las que no había tenido reparo en hablar con una organización terrorista, a quien nadie ha elegido democráticamente y representaba a una cantidad mínima de vascos. Fue ahí cuando me di cuenta de lo tremendamente erroneo que había sido, en primer lugar, considerar a miembros de ETA como agentes políticos, y segundo, tratar con ellos temas políticos que a la postre, se le niegan al presidente electo de los vascos.

Por tanto, teniendo claro que ese error no debe cometerse otra vez, el factor clave que puede hacerle al Gobierno bajar del monte es, dejar claro con la misma transparencia que se ha llevado hasta ahora, que, en primer lugar, ETA ya no va a llevar la batuta en la negociación y solamente va a ser un espectador que deberá asumir la decisión tomada por toda la base de Batasuna, y en segundo lugar, que en el próximo proceso de paz, no se tratarán temas políticos, como el derecho a decidir, o la anexión de Navarra, se debería dejar bien claro que los parámetros de la negociación no se iban a mover más allá del ámbito de lo que sería organizar el desarme de ETA, el desmantelamiento de todas sus estructuras militares, después la cuestión de los presos, el cómo llevar a cabo el acercamiento de todos ellos y su liberación una vez producido el desarme, y después tratar la reinserción de todos ellos en la sociedad. Sería desde mi punto de vista el mejor paso para acabar con el conflicto, cerrar heridas, cicatrizarlas y hacer borrón y cuenta nueva para iniciar el exitoso camino que está llevando el independentismo en Cataluña.

Puede que a muchos les parezca ceder demasiado por parte de la IA y nada por parte del Gobierno, y que los resultados una vez terminado el conflicto, comiencen con una clara desventaja para la IA, pero a partir de ahí, el movimiento popular sin ilegalizar y sin el continuo estigma de la violencia que el Gobierno explota para beneficiarse electoralmente, irá subiendo como la espuma, y esa subida y esa coyuntura será la que poco a poco, obligue al Estado central a ceder y a tratar temas políticos que de ninguna manera se habrían conseguido en 2006, planteados por una organización terrorista.

¿Paz cercana?

22.06.2010 (1:40 pm)

Txema Mauleón, Concejal de Iruña y miembro de Batzarre
Txema Mauleón, Concejal de Iruña y miembro de Batzarre

El reciente acuerdo entre EA y la Izquierda Abertzale, junto a otras declaraciones públicas y la aceptación de los principios Mitchel, muestran una cierta voluntad por parte de la IA de avanzar hacia posiciones de “exclusividad de las vías pacíficas y democráticas”.

Sin embargo, es preciso señalar que en estos mismos términos se expresaba Euskal Herritarrok en la tregua del 98, la cual posteriormente se reconoció como tregua táctica, o tregua trampa, según los diferentes analistas y agentes. Hoy como entonces, el principal problema al que hacer frente es el mismo. ¿Está dispuesta ETA a dejar las armas sin un precio político?

En las últimas décadas, el desprestigio social de la violencia ha crecido de manera incontestable tanto en la sociedad vasca como en la española, y una minoría totalmente insuficiente estaría por un final de ETA a cambio de una negociación política.

También ha salido tocada la opción de las dos mesas, ETA-Gobierno por un lado y partidos políticos por otro, pues si se pretende, como lo hizo ETA en la última tregua, que estas tengan vasos comunicantes, se queda en una separación formalista inasumible para la sociedad democrática, que no puede tolerar que se negocie la paz a cambio de concesiones políticas a una organización terrorista.

Por ello, desde mi perspectiva caben pocas opciones. O ETA está dispuesta a dejar las armas a cambio de una salida no revanchista, donde se pueda hablar de que pasa con los presos, las víctimas, etc., y se tiende a un acuerdo “humano” de cierre de heridas, o difícilmente se acabará con la violencia. Ni el Gobierno ni el PP (y tienen que estar de acuerdo pues de lo contrario le podría costar las elecciones generales al PSOE), se van a meter en una aventura de negociación política ni siquiera entre partidos, si persiste la espada de Damocles de “si no hay acuerdo, volvemos a las armas”. Tengo la sensación, pues lo repiten constantemente en sus términos, que Zapatero y Rubalcaba han aprendido esta lección de la última tregua.

Y desde luego, me cuesta ver que relato haría ETA y la IA de 40 años de violencia, con cerca de mil muertos provocados por ETA, y decenas de muertos entre sus filas, las víctimas del GAL, etc., si no pueden vender que su “lucha”, otros diríamos su violencia terrorista, no ha servido para nada político, lo que no quiere decir que no haya influido y mucho en la política vasco-navarra y española de las últimas décadas.

Está por ver que haría, como consecuencia de la negativa de PSOE y PP a una salida negociada, la IA tras su último acuerdo con EA (nosotros ya lo ensayamos y salimos escaldados de Euskal Herritarrok), si ETA vuelve a atentar. La novedad sería si estuviera dispuesta a condenar la violencia y se desmarcara en su mayoría de ETA (cosa que hasta el momento se niega a realizar), lo que podría hacerles volver a las instituciones y aislar de manera muy fuerte a una ETA, que quedaría muy debilitada en sus apoyos sociales y posibilidades de continuidad.

No se si cabe una salida intermedia. Una idea que resulta de interés es la posibilidad de una moratoria durante uno años en algunas de las reivindicaciones políticas legítimas del nacionalismo vasco (derecho de salida, fundamentalmente), en tanto se resuelve el drama humano provocado por 40 años de violencia, de tal manera que se pueda hablar de todo, incluido el derecho de salida, una vez superada dicha violencia, y cerradas sus principales heridas mediante la reparación a las víctimas de todo tipo, reinserción de presos, etc. Sería la única manera de poder hablar de una reivindicación justa, como es la posibilidad de que se respeten las opciones independentistas si un día son mayoritarias en la sociedad vasca, sin que sea consecuencia del chantaje de ETA.

NO NEWS: GOOD NEWS

14.06.2010 (9:01 am)

Presidenta de la Sala de lo Social del TSJPV

2010 empezó con fuerza y con una buena cadencia, para nuestro eterno tema, quiero decir. En febrero, la Izquierda Abertzale vinculada a Batasuna hizo su primera declaración en la que, discrepancias aparte por mi parte, manifestó su apuesta por el cambio, por un proceso democrático, de negociación, acuerdo político y participación popular. En marzo se presentó la Declaración de Bruselas, que nos ha ilusionado a muchas personas porque permite pensar que existen bases sólidas sobre las que colocar un punto final a la violencia y a la injusticia desde el compromiso democrático de quienes siguen pretendiendo hacer política. En abril, nuevamente esta Izquierda Abertzale ha apostado con algo más de claridad por esas vías democráticas.

Mayo ha sido un mes más discreto y junio lleva el mismo camino cuando ha consumido ya una tercera parte. Y, por eso, seguramente, escucho a la gente, que empieza a ponerse nerviosa y a preguntarse qué ocurre que no pasa nada, qué pasa que no hay noticias, en qué piensan los unos y los otros, de cuánto tiempo disponemos…

Tenemos prisa, porque tenemos ganas de hablar de otra cosa, de discutir de la reforma laboral, de la respuesta a las crisis, de qué futuro queremos y de cómo nos organizaremos en el futuro.

La prisa no es buena consejera, pero sí lo es la exigencia de responsabilidad a quien tiene que actuar: esto y no otra cosa viene a decir la famosa Declaración de Bruselas.

No crea esa Izquierda Abertzale que ha dado ya todos los pasos imprescindibles, pues aún falta la plena realización de su anunciado compromiso y ya se sabe que “no hay dos sin tres” y que “a la tercera va la vencida”. No crea la Izquierda Abertzale que ETA va a echarle una mano, la ETA que nos ha sumido en este agujero de dolor y de negrura. Tendrá que ser la “política” la que hable, sin complejos y con decisión, con seguridad, con asunción de responsabilidades (que son muchas) y sin arrogancia.

No crea tampoco ETA que bastará callar y refugiarse en el silencio como el avestruz. Tendrá que hablar: apartarse del camino y dejar expreso paso a la política o bien seguir en su locura. Pero tendrá que decidir, ahora que ha sido nuevamente interpelada, esta vez también por quienes tenía más cerca y que le suplican les deje actuar para intentar conseguir sus metas de la única manera que hoy es posible: con la fuerza de la palabra y de los votos. ETA debe saber ya muy bien a estas alturas qué tiene que hacer y cómo va a tener que hacerlo: otras fórmulas anteriores no han servido y menos aún van a servir ahora. También esto lo dice la Declaración de Bruselas: un alto el fuego permanente y completamente verificable.

Hay un tercer sujeto o pata para esta operación y también a él se refiere la Declaración. Se espera que el Gobierno responda “debidamente” a la declaración que se exige a ETA, pues sólo así se podrá avanzar, resolver diferencias y alcanzar una paz duradera. También sabemos qué supondría esta respuesta debida del Gobierno, pues ya se pidió en su día, durante la tregua del año 2006: bastará, de momento, con situarse en los cauces de un Estado de Derecho sin legislación excepcional ni aplicación excepcional de la misma y con respeto a todos los derechos humanos.

Fácil, ¿verdad? Pues eso. Cada cual sabe lo que tiene que hacer, cómo y cuándo tiene que hacerlo; todo está escrito, todo está medido y cada paso tiene fecha, pero yo no la sé. Bastará que se cumpla lo previsto para cada hoja del calendario. Por el momento: no hay noticias, por lo que son buenas noticias. Pero no olvidemos insistir y exigir: sin prisa pero sin pausa, cada cual en su puesto recordando lo esencial, o sea, que queremos ver el final, la paz duradera, en palabras de la Declaración de Bruselas.