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El cese de ETA

26.10.2011 (9:05 am)

Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política
Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política

Tiempo de evaluaciones. Por qué lo han dejado. Qué es lo que ha supuesto ETA en los últimos 50 años. Qué puede pasar de ahora en adelante.

De momento, algunas muy breves reflexiones sobre el primer tema. ¿Por qué lo ha dejado? Relaciono un conjunto de causas desordenadas. Porque la represión policial y judicial hacían muy difícil -casi imposible- su continuidad como organización violenta. Porque lograron interiorizar (les costó su tiempo) que la sociedad vasca, o el pueblo vasco, o los vascos sin más, consideraban insoportable su existencia, el mantenimiento de su violencia. Porque su “frente” civil, la Izquierda Abertzale les hizo saber con respeto y cariño, pero también con contundencia, que tenían que dejarlo, porque ellos habían optado políticamente por la desconexión estratégica con la violencia. Habían elegido el rechazo al apoyo de las vías violentas en general y en particular –muy en particular– a las lideradas por ETA. Que por tanto, el apoyo político de la IA había desaparecido. Y porque comprendieron (también les costó su tiempo) que precisamente la única forma de que el proyecto independentista tuviese fuerza, presencia social y política y futuro era que ellos -ETA- desapareciesen.

Se trataría ahora de ordenar estas causas. Sólo es posible especular. Quizás podríamos operar con el esquema de causas necesarias pero no suficientes. Y meter en la primera categoría -necesidad de cese- la represión y la desconexión y en la segunda -suficiencia- la convicción política, pero probablemente el proceso es mucho mas circular e interactivo. Cada uno que lo interprete y califique como quiera y pueda, pero con un convicción clara. El conjunto de todas las causas o procesos causales cristalizan en una decisión casi objetivamente irreversible.

Ahora deberíamos decir algo sobre el cómo se ha orientado, facilitado, la ejecución de esta decisión. Merece dedicar algunas líneas al asunto porque pueden aparecer -están apareciendo- mezclados el cómo, el por qué y el contenido del cese definitivo. Todo el proceso que se abre en el último año -declaraciones de tregua, nacimiento de Sortu, declaración de Gernika, más comunicados etc- y, sobre todo, las recomendaciones de la Conferencia Internacional de la Paz y la posterior declaración ratificadora del IA tenían como objetivo hacer creíble (hacer creíble no quiere decir que sea creíble) que la decisión de cese definitivo e incondicional de ETA era una libre decisión política asentada en su convicción de que el momento político -el porvenir del proyecto independentista- así lo exigía. En este sentido, la reciente declaración de la Conferencia Internacional, aun cuando lo único evidente en su texto, lo único que aparece como no dependiente de circunstancias externas o eventuales concursos de diversas e imprecisas voluntades es la exigencia de cese definitivo e incondicional de la violencia de ETA, transmite sin embargo, a través de un lenguaje neutral y deliberadamente frío, la sensación de estar valorando y proponiendo soluciones políticas a un conflicto político.

ETA, como estaba previsto, se apoya en estos “aires” (sólo aires) políticos del texto para justificar su cese. No es cuestión de analizar ahora la veracidad de la exclusividad de esa argumentación política. Tan sólo recordar que la verdad está mucho allá de las declaraciones retóricas. Esta se apoya en los hechos y ahí -sólo ahí- debemos buscar las certezas. Pero sí es momento de decir que todos estos discursos y declaraciones de Conferencias han facilitado la decisión de ETA. La decisión con la que se acabó la historia. La decisión que le ha relegado a la historia.

Hablando de historia, deberíamos valorar también qué ha supuesto ETA en la caracterización, evolución y eventual transformación del conflicto político nacional vasco desde el que -y en el que- nace y frente al que más tarde se autonomiza. Y qué ha supuesto en la sociedad vasca su práctica y cultura de muerte. Pero esto -y el futuro previsible- es otra historia. Otras historias.

De la tregua a la paz: el paso definitivo

19.09.2011 (9:09 am)

José Luis Salgado, periodista
José Luis Salgado, periodista

Este mes de septiembre se cumple ya un año desde que ETA anunciase su alto el fuego permanente, general y verificable que venía a respaldar la apuesta por la vía democrática de una gran parte de los distintos colectivos que componen lo que se conoce como Izquierda Abertzale. Desde entonces, y a pesar de que Sortu aún continúa ilegalizada, la irrupción de Bildu en las instituciones gracias al amplio apoyo social recabado en las elecciones de Mayo ha cambiado radicalmente el mapa político vasco.

Aun así, no podemos decir que exista realmente un proceso de paz que permita a los vascos cerrar de una vez por todas este triste capítulo de nuestra historia. A pesar de los pasos que ha dado la IA para encauzar su discurso por vías estrictamente políticas, del acuerdo de Gernika, de las múltiples declaraciones expresando que esta vez la tregua es definitiva, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero continua atenazado por el “síndrome de la T4” y condicionado por la presión del Partido Popular y su peligrosa doctrina de la “victoria total” frente al terrorismo.

Esta tardía transición democrática que estamos viviendo en Euskalherria y que muchos esperamos que sea la definitiva no deja de ser un proceso tremendamente complejo y lleno de dificultades. Acabamos de conocer la sentencia de cárcel para Arnaldo Otegi y Rafa Díez Usabiaga en el caso Bateragune, condenados a 10 años en prisión por haber intentado dar un paso más hacia la normalización política en Euskadi. Y a las viejas exigencias de rechazo a la violencia ahora se suman los continuos llamamientos a los cargos electos de Bildu para que condenen el pasado poco menos que hasta los várdulos en tiempos el Imperio Romano. Por otra parte, tampoco desde Bildu se está gestionando correctamente el reconocimiento a las víctimas de ETA desde su nuevo papel en las instituciones guipuzcoanas.

A pesar de todas estas dificultades, no se han vuelto a escuchar disparos ni explosiones en nuestras calles y ninguna familia ha tenido que enterrar a ninguno de sus miembros desde marzo del año pasado. Es cierto que ETA no ha “bajado la persiana” definitivamente, o al menos, no lo ha admitido de forma explícita. Es posible que lo haga o que no lo llegue a hacer nunca, pero da la impresión de que es consciente de que su tiempo ha pasado y que ya hace tiempo que perdió el apoyo social con el que contó en décadas pasadas.

¿Qué nos falta para que la paz se consolide? Además de tiempo, aún parece quedar mucho para que se produzca un verdadero reconocimiento de todas las víctimas por parte de todos, aunque es algo que ya ha calado en una buena parte de la sociedad vasca. Mientras haya sectores que reclamen revancha y políticos que les secunden, las heridas permanecerán abiertas. Reconozco que no es fácil, que es un proceso que requiere mucho tiempo, pero ya va siendo hora de que se vayan dando pasos hacia ese reconocimiento.

Pero para que podamos dar el paso definitivo de la tregua hasta la paz falta algo. Y es un paso que ETA debería tener la valentía de dar: el anuncio del cese definitivo de su actividad. Esta sería el mejor impulso para solucionar definitivamente cuestiones como la situación de los presos y supondría restar argumentos a los sectores sociales y políticos que no acaban de sentirse cómodos en esta nueva situación que vivimos en Euskalherria y renovadas esperanzas a los que apostamos por la paz y la reconciliación como única forma de encarar nuestro futuro como sociedad.

Entrevista a Carlos Martín Beristain en H@ritu

15.09.2011 (11:08 am)

Gran experto en la reconstrucción del tejido social con personas, organizaciones y comunidades en países como Colombia, El Salvador, Guatemala, México, Brasil, Perú o Ecuador, Carlos Martín Beristain asegura que para acometer ese trabajo debemos distanciarnos del discurso de impotencia y resignación que en el caso vasco ha estado arraigado durante muchos años. Insiste en que hay que salirse del marco establecido por la polarización y la politización y buscar vías alternas, con mayor perspectiva ahora que “asistimos a un escenario que nos permite emprender proyectos que durante tiempo han sido más difíciles de abordar”. En torno a éstas y otras cuestiones profundiza Martín Beristain en esta entrevista que presentamos como avance del próximo número de H@ritu, la revista online de Lokarri.

-Puedes descargar la entrevista aquí

Nuevo cuestionario del Observatorio Social del Proceso de Paz

13.09.2011 (2:27 pm)

Observatorio Social del Proceso de Paz
Observatorio Social del Proceso de Paz

¿Cuándo se podrá considerar que la violencia de ETA ha desaparecido? ¿Qué opinión te merece el juicio sobre el caso Bateragune? ¿Qué temas deben abordarse para facilitar la reconciliación social? Estas son algunas de las preguntas que recoge el nuevo cuestionario del Observatorio Social del Proceso de Paz impulsado por Lokarri y que te invitamos a responder para que puedas dar tu opinión sobre la paz, la convivencia y la reconciliación. Para que tu voz sea escuchada y  la conozcan los gobiernos, los partidos políticos y los medios de comunicación.

El undécimo cuestionario del Observatorio presenta preguntas sobre los acontecimientos relacionados con la paz y la convivencia ocurridos desde el mes de junio hasta la fecha. Con las respuestas recibidas a las siete preguntas que recoge, Lokarri elaborará el Informe correspondiente al Observatorio Social de verano de 2011, documento que hará público y enviará a los agentes políticos y sociales.

¡Participa y responde al nuevo cuestionario antes del 27 de septiembre!

Táctica versus ética

08.09.2011 (2:43 pm)

Ignacio González Orozco, escritor y editor
Ignacio González Orozco, escritor y editor

Hace pocos días, uno de mis contactos en Facebook, simpatizante notorio de la corriente mayoritaria de la izquierda abertzale (en adelante IA, por usar una sigla ya generalizada), me comentaba su rechazo a la violencia de ETA. Recupero sus propias palabras: “Hoy por hoy la lucha armada no sirve para nada”.

Como las interpretaciones son siempre capciosas, intentaré abordar literalmente el anterior aserto. Su análisis semántico alude a un tiempo concreto, el presente, que sugiere una comparación negativa con respecto a un pasado; también acusa de nula utilidad a una actividad determinada, la lucha armada. En sentido estricto, esta oración no incluye ninguna consideración de orden moral sobre dicha actividad. Y añadiría yo, aun entrando en el terreno de la suposición, que la frase se refiere a una conveniencia política e histórica dada. No se cuestiona, colijo, la moralidad de la lucha armada, sino su efectividad en función de resultados. La crítica formulada sólo es de tipo técnico, pues no va más allá –o no parece hacerlo– de un análisis puramente utilitarista.

Aquel breve post de Facebook me llevó de nuevo a meditar sobre el protagonismo que en este proceso de paz está jugando –o no– la reflexión ética y su influencia real, tanto en el caso de los antiguos dirigentes de Batasuna que impulsaron Sortu como de la gran mayoría, identificada con la IA, de los 313.000 votantes que respaldaron a Bildu en las elecciones de mayo de 2011.

En opinión de los partidos constitucionalistas (PP, PSOE), la estrategia política de Sortu y Bildu obedece a los presupuestos utilitaristas recién sugeridos: una vez derrotada la lucha armada, aseguran, el rechazo a la misma viene obligado por la necesidad de salir de la ilegalidad. A la fuerza ahorcan, dice el refrán, por lo que la corriente mayoritaria de la IA se agarra como puede a su oportunidad de supervivencia, sin abandonar el original respaldo a ETA. Sin embargo, la cuestión parece más compleja a otros espectadores del proceso de paz, quienes sostienen que el viraje político respaldado por la masa social de la IA no carece de planteamientos éticos, dicho sea sin caer en estadísticas ficticias y aun reconociendo que buen número de votantes de este cuerpo electoral sigue anteponiendo las consideraciones coyunturales. Leer toda la entrada

Reflexiones en torno a Bildu y ETA

24.08.2011 (10:25 am)

Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política
Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política

Las reflexiones que siguen fueron escritas después del último comunicado de ETA (principios de julio). Después de escribirlas, tuve la sensación de que quizás lo que se decía no venía a cuento; que parecía que las cosas ya estaban encarriladas.

Pero pasa el tiempo y no da la sensación de que se prevean nuevos movimientos, por lo que sí creo que resulta adecuado lo que en ellas se dice. Básicamente que la IA o Bildu deberían animar públicamente a ETA a que manifieste explícita y claramente que el proceso iniciado tiene –en fases irreversiblemente encadenadas– como final su disolución como organización armada.

Aunque mi texto así lo evidencia, me parece conveniente afirmar que mis reflexiones en modo alguno se enmarcan en la sistemática deslegitimación política y mediática dirigida contra Bildu. Todo lo contrario. Se hace desde la creencia de que la aparición de Bildu en el escenario político es una de la mejores cosas que han ocurrido en este país en los últimos años.

Sobre discursos y perplejidades

1. Los discursos

El discurso de ETA, reflejado sistemáticamente en todos sus comunicados, es el propio de la conocida ley de la creciente autoalabanza provocada por la convergente y también creciente inoperactividad. Muy especialmente en las organizaciones armadas, cuanto más evidente y cercano resulta el desastre, con más entusiasmo se afirma el protagonismo en la victoria total.

Así, dicen que ahora es la lucha política la que debe prevalecer y que, por tanto, gracias a su suspensión de la acción violenta, se produce el éxito electoral de Bildu. Ello les lleva a decir –a insinuar– que deben permanecer dando ideas y ánimos, aunque de momento –parece que de largo momento– no apoyando con su violencia dichas inestimables –para ellos– ayudas. No parece que en su discurso afirmen estar interesados en disolverse, porque así –suponen– persistirá su benéfica influencia en el proceso de liberación del país. Por un lado, reivindican el papel de su anterior lucha armada en la supervivencia de una Euskal Herria unida, combativa e independentista. Y por otro, la decisión, en el mes de enero, de cesar la violencia es una opción dirigida a reforzar la opción estratégica exclusivamente pacífica, y electoralmente victoriosa, de la IA. Sin embargo, en su discurso no se deduce con evidencia que esa alternativa de cese constituya un paso inevitablemente ligado a la estrategia dirigida a acabar con su existencia como organización armada. Entrando en el terreno interpretativo, se podría quizás considerar que su afirmación en el último comunicado de que van a “profundizar en su decisión” –lo que debería implicar un paso más en el proceso de cierre de la organización– está condicionado a la “negociación”. Parecería que a la negociación sobre el tema de los presos. Es una interpretación. Lo único expreso en su actual y anteriores discursos es que su decisión de cese de la violencia aunque incondicional, es temporal.

El discurso de Bildu sobre ETA no es un discurso valorativo respecto a su protagonismo histórico, pero sí es un discurso comprensivo respecto a los pasos que está dando en relación al cese de la violencia. No afirman que gracias a ETA Bildu está donde está, pero implícitamente sí reconocen que ETA ha dado pasos, de momento suficientes, que han hecho posible tanto una consolidación de la opción independentista como de un escenario de paz. Si ETA dice que tanto gracias a su lucha armada como también al cese temporal de la misma, Euskal Herria sigue viva y la opción abertzale soberanista es fuerte y vencerá, Bildu dice que el cese ha permitido tanto la legalización como el desarrollo de proyecto abertzale de izquierdas. Son supuestos discursivos parecidos pero no idénticos. En el primero la acción, y la deliberada no acción, de ETA se presentan como la causa –no la única pero si la muy principal– del éxito de la IA. En el segundo el cese aparece como la remoción necesaria de un obstáculo para impulsar ese despegue político. Leer toda la entrada

En la nave va

07.04.2011 (8:48 am)

Félix Taberna, portavoz de la plataforma ciudadana “No digas que no se puede”
Félix Taberna, Portavoz de la plataforma ciudadana “No digas que no se puede”

Como tituló Fellini a su gran película, la nave avanza. Muchas son las vicisitudes, los episodios y los obstáculos que desde una y otra parte se ponen al proceso de fin de la violencia política. Basta ir a la hemeroteca para fijarse en la profusión de errores, dudas, desconciertos y algún acierto que surgen en torno a esta importante cuestión. A pesar de ello, considero que el proceso avanza. Como algunos creyentes afirman, Dios escribe recto con reglones torcidos. Seguro que habrá más problemas y probablemente más serios, basta ver los recientes episodios de Irlanda del Norte. Pero considero que la tendencia a la paz es imparable.

En las próximas elecciones forales y municipales habrá un aspecto novedoso, prácticamente inédito. Concurrirá una opción política del soberanismo independentista vasco que apuesta por la renuncia de la violencia y que a su vez representa al espacio sociopolítico de la autodenominada izquierda abertzale. Este es un paso más de normalización. No porque concurran a los comicios, que en más de una ocasión lo han hecho, sino porque concurren con un nítido mensaje de renuncia de la violencia política.

Los resultados electorales no serán traducibles para verificar el avance o retroceso en el proceso de paz, pero cristalizarán en las instituciones un mapa político de opciones exclusivamente democráticas en el sentido de rechazo a la violencia.

Donde aprecio más debilidad, en el momento actual, es en la respuesta social que debe influir positivamente este proceso. Quizás por los muchos años de desengaños; quizás porque la sociedad se desmoviliza por sí misma; quizás porque la demanda ciudadana está en otras preocupaciones… La cuestión es que la civilidad, la red social no presenta la suficiente energía positiva para ayudar en la rehabilitación social hacia la paz. De ahí, que las iniciativas sociales que existen en este campo sean cada día más necesarias y más vigentes.

Por ello, me atrevo a pedir a la ciudadanía que se mueva y que promueva acciones sociales para la paz. El silencio no deja de ser sino el efecto sonoro de la nada. Y en esta ocasión, es conveniente romper el silencio; tomar la palabra para decir que no podemos desaprovechar la oportunidad de acabar con una de las etapas más difíciles, duras y cruentas de la sociedad en nuestro entorno. Se lo tenemos que decir a los agentes políticos, a las instituciones y sobre todo nos lo tenemos que decir a nosotros mismos.

Algo se mueve en Euskadi

03.04.2011 (9:52 pm)

Pedro Eizaguirre Massé
Pedro Eizaguirre Massé

En Euskadi, a principios del siglo XXI, continuamos teniendo dos grandes “conflictos”, el conflicto identitario y la existencia de ETA.

El conflicto identitario (quienes somos y a dónde queremos ir), asociado al encaje político del País Vasco en el Estado Español, divide a la sociedad vasca en dos mitades cuantitativamente bastante parecidas. Este “conflicto político” sin resolver, tendrá que resolverse por vías políticas (y al paso que van las cosas, tal vez por vías jurídico-políticas…)

La existencia de ETA es rechazada por la inmensa mayoría de la sociedad vasca, por razones éticas o morales y también por convicciones políticas.

A diferencia de lo que ocurría hace apenas un año, hoy, aquí y ahora todos los partidos políticos abertzales consideran que la violencia de ETA dificulta la lucha política, suponiendo un palo en las ruedas de la lucha del pueblo vasco en relación con el ejercicio de su libre autodeterminación.

La severa “tutela” política que históricamente ha ejercido ETA sobre la izquierda abertzale y, apoyándose en esta, el intento de “tutelar” políticamente a todo el pueblo vasco, ha pasado a la historia.

Los tiempos en los que unos “militares” (ETA) ejercían de severos “tutores” políticos, marcando las líneas de acción política de una izquierda abertzale que se comportaba como si fuera políticamente “menor de edad”, forman ya parte de nuestra historia reciente.

El conflicto de la existencia de ETA (¿ser o no ser?) empieza a ser competencia exclusiva de ETA.

Cuando las cosas son al revés de lo que parecen

27.03.2011 (10:12 pm)
Jordi Armadans, director de la Fundació per la Pau
Jordi Armadans, director de Fundació per la Pau

Es precisamente ahora, tras la decisión del Tribunal Supremo (TS) de no permitir a Sortu presentarse a las próximas elecciones, cuando vemos más claramente los peligros de la Ley de Partidos. La nueva ley nos fue presentada como una herramienta para proteger a la democracia. Pero, la reiterada insistencia en el discurso de las excepciones, al final, siempre conduce a eso: a reducir y dañar seriamente el juego democrático y la pluralidad social y política. Y, tal como se ve, al final esas decisiones tan importantes se toman más en función de estados de ánimo o voluntades políticas que por un análisis estrictamente jurídico.

Pero, más allá del debate legal y de la reflexión sobre la profundización democrática, hay algo que encuentro paradójico en el debate que hemos vivido estas semanas previas y, ahora, con la noticia de la decisión del TS he vuelto a comprobar. Parece que la gente más distante de la izquierda abertzale y más desconfiada con su apuesta, están contentos por la decisión del TS. En cambio, la gente más cercana se muestra descontenta y apesadumbrada.

Obviamente, en parte es lógico. Pero, en el fondo, es más bien al revés. Porque, a veces las cosas no son lo que parecen. O generan consecuencias contrarias a lo que se pretende. Veamos:

-impidiendo la presencia electoral de Sortu, se transmite la sensación que el problema no es la violencia sino el proyecto o, en este caso, los orígenes del proyecto. Con la ilegalización, los discursos más duros y victimistas de los sectores refractarios al cambio de estrategia podrían verse reforzados y así, poner más dificultades al proceso de desvinculación de la izquierda abertzale respecto a la violencia.

-En cambio, si Sortu hubiera sido legalizado, la presión ciudadana, social, política y mediática sobre todo lo que hubiera dicho o dejado de decir Sortu y, claro está, en el caso que ETA hubiera vuelto a la violencia, hubiera sido brutal. En el fondo, la legalización era la mejor prueba para asegurarse que el viraje de la izquierda abertzale iba en serio y casi un seguro que evitaba su vuelta atrás.

H@ritu 36

28.02.2011 (9:01 am)

¿Quieres saber qué opinan Carlos Taibo, Rafaela Romero, Antton Lafont, Pello Zabala, Mikel Urdangarin, Jon Maia, Arantza Fernández de Garayalde, Teresa Aguiló, Txema Ramírez de la Piscina, Jabier Muguruza, Alain Coloma y Mikel Arana sobre el tema de la legalización de Sortu? El último número de H@aritu te ofrece sus opiniones. Además, en la revista de Lokarri encontrarás otros contenidos como: un repaso a los últimos acontecimientos relacionados con el proceso hacia la paz (presentación de los estatutos de Sortu, manifestación “Hacia la paz, legalización”, plan de trabajo del Grupo Internacional de Contacto); información sobre “Pluja seca”, documental en torno a la labor de los mediadores internacionales en el País Vasco; un resumen del análisis realizado por Gorka Espiau bajo el título “Los procesos de paz en el País Vasco y en Irlanda del Norte; un enfoque comparado” y el post de Roberto Cacho escrito para este blog con motivo de la presentación de los estatutos de Sortu.