Valentía para dar el paso de no retorno
29.03.2010 (10:58 am)
Cuando, hace varias semanas, recibí la invitación de Lokarri para participar en la construcción colectiva de esta blog tenía muy claro cuál era la reflexión que quería trasladar. Cómo militante, de izquierdas e independentista, quería transmitir el tedio que me provoca el omnipresente conflicto, el bloqueo que éste supone para muchos de los debates nucleares para las izquierdas de este país y el hartazgo que me producen la casi totalidad de las posiciones y opciones políticas entre las que se supone hemos de elegir. Sin embargo, y por desgracia, actualidad manda y en estos momentos resultaría del todo fuera de lugar no prestar atención a los dos hechos trágicos que estos días y horas ocupan nuestra atención: la desaparición y posterior muerte de Jon Anza en circunstancias bastante turbias y la muerte en tiroteo en el día de ayer del gendarme Jean-Serge Nérin. Ambos hechos nos sitúan de frente ante la crudeza del conflicto que vivimos en este país. De la misma manera nos sirven para poner de manifiesto las posiciones que el conjunto de los actores mantienen ante el conflicto.
La aparición del cuerpo de Jon Anza y las reacciones observadas en los responsables políticos del PSOE (desde el ministro Rubalcaba hasta el consejero Ares) nos dejan muy a las claras la miopía con que esta gente mira la cuestión de la democracia y los derechos humanos. Desde el nerviosismo inicial que se podía ver tanto en las redes sociales cómo en las declaraciones a medios, hasta el anuncio hecho por Rubalcaba de que se van a interponer denuncias contra toda aquella persona que hay apuntado en la dirección de que las Fuerzas de Seguridad del Estado Español hayan tenido algo que ver en ello nos dejan ante dos únicas alternativas de pensamiento:
1. De verdad el Estado ha tenido algo que ver en la muerte de Anza, y el PSOE conocedor de ello está tratando de taparlo por todos los medios.
2. Su estrategia de deslegitimación de la violencia es de todo menos inteligente.
En un estado democrático al uso una noticia de este alcance provocaría la emisión por parte de sus representantes políticos de un mensaje claro y taxativo en la línea de que los hechos se esclarecerán, llegándose a sus últimas consecuencias. Más aún, en el caso español y del partido socialista este mensaje debiera ser aún más nítido tras su vergonzoso y criminal pasado. Personalmente confio muy poco en la calidad de la democracia española y de los dos partidos que la sustentan, la misma confianza que me transmiten tanto las fuerzas de seguridad y el sistema jurídico español. En lo que tengo más confianza es en la inteligencia de los Ares y Rubalcaba y no precisamente a la hora de deslegitimar la violencia, sino a la hora de utilizar ese concepto para reforzar la posición política unionista en nuestro país. Leer toda la entrada






