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La controversia en torno a Sortu y Bildu

12.05.2011 (9:28 am)

Iñigo Lamarca, Arartekoa/Ararteko
Iñigo Lamarca, Ararteko

La publicación del artículo “Tiempos históricos” en diversos medios escritos (se mandó a todos los que se editan en la CAPV o tienen ediciones específicas para Euskadi), artículo en el que abogábamos, en base a un razonamiento jurídico ligado a la defensa de los derechos fundamentales en juego, por la legalización de Sortu, marcó claramente la posición institucional del Ararteko en una materia controvertida y sensible. Si bien el cometido principal de la oficina que dirijo es atender y analizar las quejas y las consultas que nos plantean los ciudadanos y ciudadanas, ello opera, según reza nuestra ley reguladora, en el amplio marco de la defensa de los derechos reconocidos en el título I de la Constitución en calidad de alto comisionado del Parlamento Vasco, lo cual implica la realización de actuaciones que sirvan a la referida finalidad.

La decisión de una amplia mayoría del sector social identificado con los postulados políticos de Batasuna de generar una nueva dinámica socio-política que fuese incompatible con la violencia de ETA (decisión que se materializó en el documento ‘Zutik Euskal Herria’ que fue aprobado tras un arduo debate) se tradujo en la solemne declaración que los dirigentes de la mencionada formación política Rufi Etxeberria e Iñigo Iruin hicieron en el palacio Euskalduna el pasado 7 de febrero. Posteriormente, se presentó una nueva formación política, Sortu, llamada a sustituir a Batasuna, formación que, tanto en las manifestaciones públicas de sus representantes como en las disposiciones de sus Estatutos, expresaba su rechazo a la violencia de ETA. Este hecho de enorme significado y trascendencia histórica no podía ser obviado por el Ararteko que, en múltiples ocasiones se había manifestado radicalmente en contra de la organización terrorista por razones éticas basadas en el respeto a los derechos humanos. Lo que durante tanto tiempo habíamos anhelado estaba ocurriendo: el sector social que había alimentado la existencia y persistencia de ETA abogada por su desaparición. Es cierto que la citada organización, que tanto horror y vulneración de derechos ha ocasionado, aún no ha desaparecido pero no es menos cierto que sus días muy probablemente están contados en tanto en cuanto su base social la rechace. No me corresponde analizar o especular sobre las razones que han impulsado a la izquierda abertzale tradicional a adoptar tal histórica decisión. Lo importante es que, a tenor de numerosas declaraciones y pronunciamientos, la decisión parece que es definitiva e irreversible, y ello puede contribuir decisivamente a que un nuevo tiempo histórico se abra paso en Euskadi.

Un nuevo tiempo histórico en el que la aplicación de la Ley de Partidos, al albur de las nuevas circunstancias, debería conducir a la legalización de Sortu (como lo sostuvo una minoría muy significativa de la Sala competente del Tribunal Supremo) y a permitir la concurrencia de la coalición Bildu a las elecciones, como al final determinó el Tribunal Constitucional.

En el nuevo escenario que se está gestando a trancas y barrancas hay elementos que pueden contribuir a que avancen decisivamente la paz y el respeto a los valores, principios y derechos democráticos, pero también se avizoran no pocas dificultades y obstáculos. En el nuevo escenario histórico tienen que estar muy presentes los derechos a la verdad, memoria, justicia, reconocimiento y reparación de las víctimas del terrorismo, de ETA y de los demás grupos terroristas que han operado en Euskadi. También los de las otras víctimas de excesos policiales, torturas etc. habidas, según expresión del propio Parlamento Vasco, en un contexto de motivación política. Los grupos que componen el Legislativo de Euskadi han hecho un magnífico trabajo creando, de manera consensuada, disposiciones legales y herramientas de políticas públicas que resultarán tremendamente útiles para avanzar en el nuevo escenario. En todo caso, los valores éticos de respeto a los derechos fundamentales de la persona deberán ser el cemento necesario para construir una nueva Euskadi asentada en los cimientos de la paz, la diversidad, la justicia y la memoria de las terribles vulneraciones de derechos y sus víctimas, donde todas y cada una de las personas que integran la sociedad vasca encuentren un lugar digno y equitativo en la misma.

Paz por paz: de dónde venimos para poder saber a dónde vamos

23.02.2011 (10:38 am)

Alain Coloma Jiménez, Relaciones Públicas y Político Socialista
Alain Coloma Jiménez, Relaciones Públicas y Político Socialista

Respecto a todos los focos desde los que se puede abarcar el tema “proceso de paz”, he decidido hacerlo desde el repaso a los tres momentos que, en mi opinión nos llevan a hoy mismo: a la declaración de la IA de rechazar el terrorismo de ETA, y la fundación de un partido que no sólo lo rechaza, sino que plantea expulsiones para quien contravenga ese principio. Ese presente, a día de hoy no es nada más que eso, pero nos muestra un horizonte de esperanza para el objetivo final de toda lucha antiterrorista: y es que el terrorismo desaparezca.

1.- Ley de Partidos

Sé que para muchos lectores de este blog, la Ley de Partidos es una aberración antidemocrática que nunca debió existir. Yo parto de la base de que no sólo era necesaria, sino que además no es antidemocrática en tanto en cuanto el Tribunal que representa a 27 democracias tipo, lo dio como válido. Y lo que daba como válido, era un sistema en el que se impedía que cualquier organización se presentase a unas elecciones teniendo vínculos con una banda terrorista.

Y era una Ley necesaria, para conseguir en 10 años, un paso que a la izquierda abertzale le hubiera costado dar infinitamente más. Basta un violento, basta un partidario por la violencia, para que cuando se debate entre sí seguir por una estrategia violenta o sólo por la estrategia política, se imponga la primera.

2.- Proceso de paz de 2006

Yo creo que hoy no se entiende el actual proceso de paz sin el anterior, e incluso me atrevería a asegurar, que son el mismo proceso, aquel que se nos anunciaba como “largo, duro y difícil”.

El futuro estaba bien planteado, un futuro sin ETA. La necesidad de diálogo estaba bien planteada, diálogo entre diferentes. Y un largo etcétera esperanzador.

¿Qué es lo fundamental que falló en aquel proceso que tan bien diseñaron políticos nacionalistas, socialistas y abertzales y que le diferencia por cierto de este? Que el resultado de ese proceso, había sido la buena intención de las élites políticas de unos partidos políticos, de manera que cuando ETA, presionando como había decidido presionar (incluso con un de Juana Chaos que hasta entonces había marginado) vuelve a imponer con facilidad, mediante una bomba, el criterio abertzale de no volver a apostar por los votos. Leer toda la entrada

Sortu y el nuevo escenario

08.02.2011 (12:09 pm)

José Luis Salgado, periodista
José Luis Salgado, periodista

Ayer por fin se produjo la esperada presentación de los estatutos de Sortu, el nuevo partido que lanza la izquierda abertzale ilegalizada para defender sus ideas por vías exclusivamente democráticas. Después de varias décadas de justificar y amparar las acciones de ETA, nace un nuevo proyecto que da la espalda a esa forma de actuar y cuyos estatutos lo dejan bien claro. En el acto del Euskalduna ayer por fin sonaron las palabras que tanto ha esperado oír la sociedad vasca, hastiada ya de inverosímiles argumentos para justificar una lucha armada que no tiene ya ningún sentido.

A pesar de la claridad con la que Sortu cumple con los requisitos exigidos a la Ley de Partidos al pie de la letra, su legalización tendrá que pasar el filtro de la Justicia española, ya que sus estatutos serán recurridos de oficio por los impulsores de una ley creada expresamente para expulsar a la izquierda abertzale de las instituciones. Tanto PSE como PP continúan exigiendo a Sortu más de lo que la propia Ley de Partidos y la sentencia del Tribunal de Estrasburgo valoran como valores mínimos para un partido político sea legal.

El Lehendakari Patxi López ha valorado positivamente la presentación de Sortu y la percibe como algo novedoso en el contexto de la superación del conflicto y como un paso adelante en la dirección correcta pero, como otros miembros de su partido, considera que Sortu debe pasar el filtro de la justicia. Desde el Gobierno central la reacción ha sido la esperada: no confían en la izquierda abertzale y creen que puede ser una sucesión fraudulenta de Batasuna, por lo que remitirán los estatutos a la fiscalía para que resuelva sobre su inscripción en el Registro de Partidos.

La posición del Partido Popular continua siendo la misma: cualquier partido que presente la Izquierda Abertzale ilegalizada es continuación de los anteriores y, por tanto, debe ser ilegal a pesar de lo que digan sus estatutos. Para el Partido Popular, mientras ETA siga existiendo, no habrá un nuevo escenario y, por tanto, no se debe permitir a ninguna nueva formación que presente la Izquierda Abertzale ilegalizada que pueda concurrir a los comicios.

Y es que a los partidos mayoritarios en el estado no les conviene un nuevo escenario sin ETA. Este escenario en el que no hay asesinatos pero ETA no ha desaparecido, les permite seguir aplicando la Ley de Partidos y deformar así a su favor el mapa electoral vasco. Les permite seguir manteniendo su pose de intransigencia frente al electorado español. Les permite seguir mezclando conflicto armado y conflicto político, desactivando así cualquier iniciativa democrática en favor de la autodeterminación. En definitiva, les permite convertir el nuevo escenario en el escenario anterior.

Así pues, ni tenemos un nuevo escenario ni el viejo acaba de desaparecer. El proceso se alarga y quedan demasiados flecos sueltos para que veamos, ni de lejos, una sociedad en paz y normalizada. Hay partidos y asociaciones de víctimas que no han cambiado un ápice en sus posturas. ETA no se atreve a dar el paso definitivo y la Izquierda Abertzale ilegalizada está pendiente de lo que decidan en instancias judiciales. Incluso el colectivo de presos está dividido. Es, por tanto, prematuro una vez más el pensar que la paz y la normalización están cerca. El escenario va cambiando, eso es indudable, pero lo hace con una lentitud exasperante para los que apostamos desde siempre por una salida del conflicto que no nos convierta en una sociedad fracturada durante las décadas venideras.

Oportunidad histórica para la paz en Euskal Herria

13.01.2011 (8:50 am)

Xabier Pérez Igrexas
Xabier Pérez Igrexas Contradiscurso.net

“ETA decidió declarar un alto al fuego permanente y de carácter general, que puede ser verificado por la comunidad internacional”. Hasta ahí el fragmento más difundido (aunque de manera parcial e incluso ultraresumida) del comunicado de ETA hecha público en el lunes. Sin restarle la relevancia que tiene ese cacho el texto que le sigue encierra también un elevado significado que está a ser obviado.

“Este es el compromiso firme de ETA con un proceso de solución definitivo y con el final de la confrontación armada” prosigue.

Leídas y escuchadas innumerables, y lamentables, intervenciones que calificaron –en algunos casos por un enfoque errado y en otros por desprecio y oportunismo- este anuncio de insuficiente, demandando un mayor énfasis en la adjetivación de los enunciados del comunicado, uno sólo puede preguntarse si puede existir una solución definitiva que no sea irreversible. ¿No existe sinonimia entre ambos conceptos?

En las próximas semanas habrá un alud de análisis y opiniones sobre lo anunciado ayer. La legión de tertulianas/os del sistema seguro que reiterarán el argumentario que ayer daba la sensación que Rubalcaba había distribuido. Viendo la curiosa coincidencia, en la literalidad, en las reacciones de coordenadas ideológicas pretendidamente antagónicas (el ejemplo paradigmático fue la comparecencia de Cayo Lara), la tesis de una coordinación intencionada de los mensajes coge fuerza. Muchas voces, incluso aparentemente diversas, reproduciendo una y mil veces el mismo discurso.

El comunicado de ETA, firmado el mismo día (8 de enero) que se celebraba una multitudinaria movilización en Bilbo donde millares de vascas y vascos salieron a la calle a defender los derechos de los presos –y que el Partido Popular equiparó con defender violadores y pederastas-, además de ser una muy buena noticia es la manifestación concreta de un paso decisivo, de calado histórico, que avanza en el camino marcado por la izquierda abertzale. Leer toda la entrada

Jaque mate al Estado de Derecho

21.12.2010 (9:25 am)

El Disidente
El Disidente

Como todo el mundo sabe, el Jaque Mate es una jugada en ajedrez que termina con la partida dando la victoria a quien la realiza. La jugada en sí consiste en que con el movimiento de una de las fichas, se mueva el Rey donde se mueva, acabará siendo comido por el contrincante quedando sin escapatoria. Pues algo parecido le ha pasado al Estado español con el anuncio de la izquierda abertzale de la creación del nuevo partido. En este anuncio ha dejado claro que se adaptará a los postulados de la Ley de partidos, rechazando de pleno la violencia para conseguir objetivos políticos y apostando únicamente por los medios políticos y democráticos para conseguirlos. Ante este sencillo movimiento de ficha, el Gobierno español ha reaccionado titubeando, con nerviosismo e improvisación a la hora de oponerse a una próxima legalización de Batasuna. Es decir, volviendo al lenguaje del ajedrez, ante este movimiento de Batasuna, al Rey solo le quedan tres movimientos que realizar, movimientos por los cuales, va a ser comido de cualquier manera.

El primer movimiento que realiza, el más previsible. Asegurar que el anuncio de Batasuna no es suficiente para la legalización y pedirle más ‘hechos’ que verifiquen su rechazo de la violencia. Sin embargo, la ley española establece actualmente unos artículos que cumplir para la creación de un partido político. Si Batasuna los cumple uno por uno, serán los jueces quienes tengan que aplicar la legalidad vigente y legalizar a la IA tradicional, en caso contrario, no la aplicarían a sabiendas, por la presión mediática y política, con lo cual, estarían prevaricando. De todas formas, los políticos españoles, asegurando que ellos mismos no permitirán la legalización de Batasuna, están evidenciando la ausencia de separación de poderes, dando a entender que son ellos, los políticos, y no los jueces, quienes aplican las leyes, una característica propia de los estados más totalitarios.

El segundo movimiento fatídico se daría si tras la negativa a la legalización, el Gobierno de España intenta insistir en que no se persiguen las ideas, sino a los terroristas. De ser así, si el hecho de que Batasuna, por tener unas siglas relacionadas legalmente con una organización armada, ha de ser ilegalizada permanentemente a pesar de los esfuerzos de su base militante por apostar por la palabra y no por la violencia, ¿qué es lo que está persiguiendo y encarcelando el Gobierno de España, la violencia ejercida por una organización terrorista, o unas siglas políticas en concreto? De esta manera, sería más visible que el Estado español persigue ideas y no a violentos.

El tercer movimiento posible es el primero por el cual sería comido de inmediato en la tabla blanquinegra. En relación con el anterior, si el Gobierno de España demuestra que a Batasuna hay que mantenerla ilegal digan lo que digan sus dirigentes en favor de los métodos exclusivamente pacíficos, ¿qué es lo que nos han querido decir los políticos durante estos últimos diez años, asegurando que la condición mínima que había que cumplir para la legalización era la de condenar la violencia? Nuevamente, demuestran que toda la estrategia seguida desde hace diez años ha resultado ser ua farsa. Está claro que hoy por hoy, Batasuna condena la violencia, en un proceso ratificado por su base social, sin precedentes, y la negativa de España ha sido la misma de siempre, desde luego, con ninguno de los tres movimientos posibles, el Estado español quedaría bien parado, más bien quedará como un estado mentiroso y con deslices autoritarios.

Eso sí, si nos fijamos en la masa social española, la que jalea y justifica el frente españolista Patxi-Basagoiti, la que mira para otro lado cuando se trata de tortura policial, la que mientras Batasuna grita Paz, ella grita Guerra, desde luego que nada va a cambiar en ella este jaque mate al estado, ni siquiera percibirá ningún matíz en su escandalosa derrota, pero lo que sí puede ocurrir, es que desde instancias internacionales alguien vuelva a preguntar qué es lo que pasa en España, sacando los colores a este Estado autodenominado de derecho, al igual que ocurre con cada examen sobre derechos humanos en comisarías españolas, al igual que ocurrió con Iniciativa Internacionalista, donde Europa advirtió a España de que no se puede estirar la Ley antiterrorista como un chicle. El momento en el que ETA acepte el desarme (ojalá sea por estas fechas) los tres movimientos del Estado de derecho serán su propia lapidación.

Una enseñanza para no repetir errores

29.10.2010 (11:42 am)

Bakeaorain
Bakeaorain

“Hay pocos episodios en la Historia, que la posteridad tenga menos motivo para perdonar: una guerra emprendida en defensa de la santidad de los compromisos internacionales, y que acaba con la infracción, por parte de uno de los campeones victoriosos, del más sagrado de esos compromisos”, Así se pronunciaba en 1919 J.M. Keynes, en su libro: “Las consecuencias económicas de la paz,” tras ser testigo directo del Tratado de Paz con el que se dio punto final (¿o seguido?) a la primera Guerra Mundial. Se trata de un libro muy recomendable, especialmente para quienes tienen el papel de evitar que se frustre una paz que ahora tenemos tan cerca. En este libro J.M. Keynes critica la actitud vengativa de Francia y la falta de coraje de países como Estados Unidos que no supieron frenar esas ansias de venganza. El resultado fue un tratado que humillaba a Alemania, una paz cartaginesa impulsada por Clemenceau que nada tenía que ver con la paz magnánima que defendía el Presidente Wilson. Había que aplastar a Alemania para que no tuviese la tentación en el futuro de repetir nuevas invasiones. Hoy ya conocemos el resultado de aquella apuesta. Una enseñanza que nos debería servir para no repetir errores similares en la búsqueda de la PAZ, nuestra PAZ. Las recientes declaraciones de dirigentes del PP exigiendo purgatorios de cuatro años para que la IA no se pueda presentar a las próximas elecciones va más allá de lo que la ley exige y supone una dosis de humillación que en nada beneficia la búsqueda de la paz. Si Rajoy, Basagoiti y compañía asumen el papel de Clemenceau es necesario que Zapatero, Rubalcaba y compañía ejerzan, con más éxito eso sí, el papel que desempeñó Wilson, para imponer una paz magnánima y duradera. La venganza nunca traerá la paz, ésta sólo se podrá asentar con justicia y generosidad.

Todos ellos se apresuran estos días para, en menor o mayor medida, ofrecernos discursos de vencedores y vencidos. Destacan el papel que la ley de partidos o la presión policial han jugado para precipitar esta posición cuando a mi modo de ver, la ley de partidos ahora o los GAL en la década de los 80, han retrasado el proceso de maduración de Batasuna y prolongado su subordinación a ETA. También manifiestan las dudas, razonables en cierto modo, sobre el carácter estratégico o táctico de los movimientos actuales de la IA dada la proximidad de las elecciones municipales. Claro que, la actitud escéptica o pasiva de PSOE y PP también genera dudas sobre su carácter interesado de cara a esas elecciones, especialmente en Euskadi.

Por todo ello, a ambos les ruego que no jueguen al corto plazo, que tengan altura de miras, sean generosos, no se enzarcen en disputas para salir en la foto y catalicen esta oportunidad. Que los errores que apunta J.M. Keynes no se reproduzcan en esta ocasión. De lo contrario, sus palabras con las que arranco este post tendrán tristemente plena vigencia.