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Para todos y en todo momento

12.04.2010 (9:16 am)

José Manuel de Pablos
José Manuel de Pablos

Artículo 3
Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 5
Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 7
Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 9
Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10
Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11
1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Artículo 19
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20
1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.

Declaración Universal de Derechos Humanos

Apelar al cumplimiento de estos artículos de una declaración que fue redactada en su día con más dosis de farsa que empeño en hacerla cumplir puede acarrearme el calificativo de ingenuo. Si la Declaración Universal de Derechos Humanos se viola sistemáticamente en todos los rincones del planeta ¿por qué debiera ser la piedra angular sobre la que construir la paz? Mi respuesta es: porque la interiorización de estos derechos para todas las personas y en todas las circunstancias es la única garantía de una convivencia realmente pacífica. Reivindicar cualquiera de estos derechos cuando favorecen “posturas propias” y obviar estos derechos cuando quienes los perjudicados son “los otros”convierte a quienes así actúan en farsantes. Y en eso precisamente es en lo que se ha convertido la tragedia que vivimos, en una gran farsa, en un gran enredo que sirve para aparentar y engañar. Leer toda la entrada