Diez años
07.12.2011 (8:11 pm)
En el primer libro que publicó Bidea Helburu hace diez años a raíz de las primeras jornadas de noviolencia activa, escribí una introducción titulada “Abrir caminos”. En ella se dedicaban unas líneas a quienes habían participado en esas jornadas de la siguiente forma: “han hecho historia” o “están ayudando a hacerla”. Además, “en ciertos casos han abierto algunos de esos caminos cerrados que nos rodean”.
Diez años después puedo escribir que el centenar de personas que ha pasado como ponentes por estas jornadas ha ayudado a cambiar nuestra historia reciente con su ejemplo, tenacidad, insistencia y coherencia. Pero junto a ellas, también lo han hecho las que se han sentado al otro lado de la mesa, las denominadas cotidianamente como “público”, porque han compartido y contrastado sus ideas y prácticas llevadas a cabo en la compleja realidad vasca y fuera de ella.
Decía en 2002 que estas personas y grupos no acostumbran a decir “hay que hacer esto o aquello”, sino que lo hacen; que son consecuentes con lo que dicen; que con su práctica diaria personal dan ejemplo de lo que proponen para la sociedad en su conjunto. Y concluía escribiendo que, además, sus metas se vislumbran en el camino que han emprendido, eso tan manido de por sus hechos los conoceréis. Se podrá estar o no de acuerdo con lo que hacen, pero se ganan el respeto por eso que hacen.
Podemos escribir ahora, a pocas horas de celebrar las Décimas Jornadas de Noviolencia Activa en la Casa de la Paz y los Derechos Humanos de Aiete, que ese camino en Euskal Herria se ha ensanchado, está más nítido, y es compartido por un mayor número de personas. Podemos decir orgullosos que esta gente ha sumado su granito de arena y ha posibilitado hacer ese montón que avanza por la senda de la noviolencia activa.
Estoy orgulloso de mis compañeras y compañeros porque han posibilitado la realización de estas jornadas y, junto a ellas, la puesta en marcha de otras herramientas como publicaciones, iniciativas y debates. Estoy orgulloso porque de la misma manera que Bidea Helburu se creó a partir de gente que actúa en diversos campos y organismos, al cabo de diez años esa misma gente sigue en activo en todo tipo de iniciativas. Bidea Helburu ha cumplido su función y sus componentes no se van a casa.
Y digo que Bidea Helburu ha cumplido su tarea porque ha ayudado a posibilitar un debate complejo y a transmitir testimonios de prácticas noviolentas realizadas dentro y fuera de Euskal Herria. El libro de 500 ejemplos es una buena aportación, como lo será la web que recoge esas prácticas y el documental que tenemos entre manos. Este camino lo hemos recorrido junto a otra gente y colectivos: ahí están, entre otras, las conversaciones de noviolencia activa y transformación social, así como la iniciativa de “Egin bidea bakeari” y el círculo de sillas en silencio desde mayo de 2007.
En estas últimas jornadas miraremos para atrás lo suficiente como para no quedarnos como dicen que quedó “la mujer de Lot” al volverse hacia Sodoma. Queremos mirar adelante sin olvidar el pasado, para posibilitar que las nuevas generaciones lo tengan presente. No queremos quedarnos como estatuas de sal, sino seguir avanzando por el camino emprendido. Por cierto, no he encontrado en ningún sitio el nombre de “la mujer de Lot”. El Génesis (19.6-9) no lo cita, por lo que ha pasado a la historia de forma subordinada. Que sea igualitaria y transformadora nuestra propia “marcha por la sal” y acierte con el objetivo en el camino. Bidea helburu!












