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El proceso de paz… ¿Una “reactable”?

30.06.2010 (8:54 am)

Iñaki Arzoz, artista de Artamugarriak

¿Pero qué es una “reac table”? Según la Wikipedia: “un instrumento musical electrónico colaborativo dotado de una interfaz tangible basada en una mesa, e inspirado en los sintetizadores modulares de los años sesenta. Fue desarrollado por el Grupo de Tecnología Musical de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona (…) Múltiples usuarios simultáneos comparten el control total del instrumento moviendo y rotando objetos físicos sobre la superficie de una mesa circular luminosa. Manipulando dichos objetos, los cuales representan los componentes clásicos de un sintetizador modular, los usuarios pueden crear tipologías sonoras complejas y dinámicas, mediante generadores, filtros y moduladores, en una clase de sintetizador modular tangible. (…) Varios músicos simultáneos comparten control completo sobre el instrumento moviendo y rotando los objetos en el redondo tablero luminoso. Al mover y relacionar los objetos por la superficie del tablero se modifica la estructura y los parámetros del sintetizador de sonido. Estos objetos conforman los típicos módulos de un sintetizador modular. Simultáneamente, el proyector muestra la actividad y las características principales del sonido producido, otorgándole de esta forma la necesaria retroalimentación al ejecutante. De esta forma varios músicos pueden compartir el control desplazando y rotando fichas transparentes sobre la mesa luminosa. Cada uno de los usuarios puede crear una función sonora diferente”.

Esta es la descripción aproximada de la reactable, extraño y fascinante instrumento electrónico con forma de mesa, cuya exótica música inunda la red… Ahora relean su descripción -salvando las distancias- como si se tratara de un nuevo proceso de paz… Se ha iniciado un nuevo (pre)proceso de paz y necesitamos nuevos modelos de trabajo para desarrollarlo con perspectivas realistas de éxito. Por un lado reaparece el proceso estrictamente político y por otro -pero no menos importante- se reactiva, tímidamente, el proceso social. De momento pueden ser dos procesos paralelos pero en algún momento han de converger. Para preparar la tesitura de ese encuentro necesitamos entender, concebir e incluso visualizar ese escenario de múltiple interacción futura, un enriquecedor sampling de paz. Es en este sentido que proponemos la figura de la ‘reactable’ como metáfora y modelo, un instrumento colaborativo y participativo para crear la nueva música del proceso de paz.

Hasta ahora, en los fracasados procesos anteriores, hemos intentado seguir el modelo clásico de la orquesta, con su partitura, su director y el conjunto de instrumentistas tocando a su dictado. Pero el caso es que, por diversas razones, la bella composición de la paz triunfante -esa Sinfonía irlandesa- no ha funcionado; De la actuación de la orquesta hispano-vasca del proceso, con varios candidatos a director, queriendo imponer cada cual su partitura, dando instrucciones contradictorias a los interpretes e ignorando al público… ni siquiera ha resultado una radical obra dodecafónica sino, como sabemos, una estrepitosa y explosiva disonancia y la clausura de la orquesta. Este modelo orquestal, jerárquico y dirigista de proceso de paz ha fracasado una y otra vez en nuestro caso. ¿Quizá sea hora de ensayar y practicar el modelo de paz bajo otro paradigma conceptual, como reactable colaborativa y participativa? Los agentes políticos pueden proporcionarnos el marco de la mesa/reactable, pero entre todos tenemos que ir creando la música no escrita del proceso de paz.

Para que este proceso de paz tenga posibilidades reales, ha de transmutarse en una composición abierta, plural, horizontal y reticular, capaz de modular creativamente las tensiones del conflicto en una música común e inacabada, un work in progress nunca interrumpido.

Recientemente (11-12 de junio) se celebraron en Iruñea las II Solasaldiak. Conversaciones sobre noviolencia activa y desobediencia civil, tituladas “Ciudad desobediente”. Se llevaron a cabo talleres como “Un paso más en Nuestra marcha por la sal” y sobre los nuevos centros sociales y culturales alternativos 2.0… En la ciudad está surgiendo una nueva trama de colectivos noviolentos y desobedientes que ya funcionan como una reactable en el ámbito cultural y de las luchas sociales. Y su humilde música popular y amateur invita a los grandes intérpretes del proceso de paz a sumarse a la creación colectiva del proceso con el conjunto de la sociedad vasca…

Por mucho que la orquesta siga a pie juntillas la partitura irlandesa, si no es capaz de elaborar una variación participativa e interactiva con toda la sociedad, en algún momento puede derivar, una vez más, en una peligrosa cacofonía, en la cual sea imposible el acuerdo básico de seguir participando en el proceso.

Hasta ahora las visiones imaginativas, creativas y activistas del conflicto han brillado por su ausencia en el núcleo del proceso de paz vasco. Quizá sea la hora en la que la sociedad y la cultura participen de manera más activa, más que como meros comparsas o corifeos. Acaso proporcionando nuevos imaginarios, de mayor plasticidad, sensibilidad y profundidad, que nos permitan avanzar por sendas inexploradas en el camino de la paz.

El árbol en la semilla

03.05.2010 (10:59 am)

Gorka Ruiz, Bakeola
Gorka Ruiz, director de Bakeola

Decía Gandhi que “el fin está en los medios, como el árbol en la semilla”.

Estos días estamos asistiendo a un intenso debate en los medios de comunicación en torno a la reformulación del Plan Vasco de Educación para la Paz y los Derechos Humanos.

Hablando de Educación para la Paz debemos garantizar una coherencia entre el medio para lograrla y la finalidad que se persigue. De no ser así, podemos caer en una contradicción difícil de sostener y que estaría apoyada sobre pies de barro, pues aquello que se defiende es obviado en sus medios.

Me animo a lanzar algunas propuestas para construir juntos el camino que tenemos por delante…

…definamos un proceso de trabajo cuidado para elaborar el Plan.

…en el que se aborden las cuestiones políticas y pedagógicas de manera complementaria y equilibrada.

…que cuente con una amplia participación de las instituciones, el sistema educativo, las organizaciones sociales y los partidos en las diferentes fases del proceso.

…con los medios de comunicación en un segundo plano (al menos en un inicio).

…que valore el trabajo ya realizado …un proceso que cuide la dignidad de las personas y colectivos antes, durante y después del Plan.

…un proceso sereno, sin prisas y tejido con responsabilidad.

La tarea de construir juntos, las políticas de educación para la paz y los derechos humanos, lo requiere.

Hago mía la petición en la que los colectivos de victimas del terrorismo instan al conjunto de los partidos políticos a consensuar el texto del Plan con el mismo espíritu que presidió el debate de la Ley de Reconocimiento y Reparación.

Las victimas, las organizaciones sociales, la comunidad educativa, y el conjunto de la sociedad lo agradeceremos.

Mientras tanto seguimos plantando semillas en un bosque complejo, sin perder la esperanza de que educar para la paz en nuestra tierra es posible.

La lucha por la paz

13.04.2010 (8:52 am)

Pere Ortega, investigador de Centre d'Estudis per la Pau
Pere Ortega, investigador de Centre d’Estudis per la Pau

Hanna Arendt nos dejó escrito “de las armas podrá salir el poder, pero nunca saldrá la libertad”. Modestamente me atrevo a añadir, tampoco la democracia.

La historia reciente del siglo XX ha sido profusa en ejemplos que ilustran esa realidad. Hay que observar el fracaso de la violencia armada para aportar igualdad y justicia social a aquellos proyectos políticos que pretendían ser portadores de emancipación. Volvamos la vista a los grupos de liberación nacional o que pretendían una revolución social que llegaron al poder en Argelia, Rusia, China, Camboya y tantos otros lugares mediante la violencia armada; o las múltiples guerrillas que en el planeta intentaron implantar sociedades más igualitarias. En ninguna parte vimos como esos proyectos engendraban democracia o libertad. Quizás alcanzaron algo de justicia social que luego desaparecía por culpa de los errores y horrores cometidos mediante la violencia contra los pueblos que pretendían emancipar.

Y es que la violencia hipoteca el futuro de aquellas sociedades que la utilizan y asienta las bases de una violencia cultural. Una solución impuesta con violencia no acostumbra a ser una solución permanente pues aquellos que pierden los privilegios y son expulsados del poder mediante el uso de la violencia, obtendrán argumentos para rearmarse y convertirse a su vez en contra-violencia perpetuando un ciclo irreversible.

Es decir, si el fin justifica los medios, la violencia, en cualquiera de sus formas podrá ser utilizada por cualquiera de las partes en un conflicto para obtener ese fin. Entonces, y concluyo, no podemos tener la menor duda que la injusticia se encuentra tanto en los medios como en los fines si el uno o el otro están del lado de la violencia.

¿Y de qué democracia o paz estoy hablando? Desde luego no de la democracia formal, pues la democracia como sistema político, a pesar del desarrollo alcanzado, continúa albergando en su seno espacios no democráticos. Espacios donde se ejerce violencia cultural, estructural, social o política. Entonces es una tarea ineludible trabajar a favor de una democracia más profunda, más participativa, que abarque todos los ámbitos sociales y económicos. Sólo entonces conseguiremos una sociedad en paz, es decir, sin ninguna clase de violencia.

Para todos y en todo momento

12.04.2010 (9:16 am)

José Manuel de Pablos
José Manuel de Pablos

Artículo 3
Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 5
Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 7
Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 9
Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10
Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11
1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Artículo 19
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20
1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.

Declaración Universal de Derechos Humanos

Apelar al cumplimiento de estos artículos de una declaración que fue redactada en su día con más dosis de farsa que empeño en hacerla cumplir puede acarrearme el calificativo de ingenuo. Si la Declaración Universal de Derechos Humanos se viola sistemáticamente en todos los rincones del planeta ¿por qué debiera ser la piedra angular sobre la que construir la paz? Mi respuesta es: porque la interiorización de estos derechos para todas las personas y en todas las circunstancias es la única garantía de una convivencia realmente pacífica. Reivindicar cualquiera de estos derechos cuando favorecen “posturas propias” y obviar estos derechos cuando quienes los perjudicados son “los otros”convierte a quienes así actúan en farsantes. Y en eso precisamente es en lo que se ha convertido la tragedia que vivimos, en una gran farsa, en un gran enredo que sirve para aparentar y engañar. Leer toda la entrada

Buenas nuevas para un proceso de paz

16.02.2010 (2:25 pm)

Presidenta de la Sala de lo Social del TSJPV

Me había comprometido a escribir para hoy alguna aportación acerca del proceso de paz en este blog de Lokarri. Conociendo algo el país, acostumbro a posponer el cierre de mis reflexiones hasta el último momento, pues no sería la primera vez que lo escrito carecería de valor y podría resultar, incluso, algo ridículo. La realidad es cambiante, aunque tengo la sensación de vivir una y otra vez la misma película (cortometraje, más bien).

En esta ocasión he acertado al esperar para escribir estas líneas. No tendrían todo su sentido si prescindiera de la declaración “Zutik Euskal Herria” que la Izquierda Abertzale vinculada a Batasuna ha presentado después de un proceso de reflexión interna. Acabo de leer en su integridad la declaración y quisiera destacar algunos aspectos, unos de avance y otros no tanto.

La declaración reconoce que ha sido a través del debate como han descubierto lo que deben hacer, así como sus aciertos y equivocaciones. Es bueno apreciar el valor del contraste de opiniones en libertad.

La declaración manifiesta reafirmarse en el proyecto y en las raíces de la trayectoria de esta Izquierda Abertzale, y dice haber realizado una profunda autocrítica. No es bueno no reflejar sinceramente el resultado de este ejercicio crítico interno. No solamente no es bueno, sino que resta calado a su declaración de intenciones.

La declaración se jacta de que, gracias a la lucha, se ha recorrido el trayecto hasta abrir la opción de la constitución del Estado Vasco y se refiere a avances y victorias parciales y a la respuesta a las embestidas de los Estados. Se refiere al sufrimiento como “la terrible consecuencia de este largo ciclo de conflicto político y confrontación armada”. ¿Es soportable seguir escuchando esta terminología? ¿Es todavía tan difícil identificar a todos los causantes de la injusticia, y no sólo a algunos? ¿Era tan difícil aportar sentimiento a la declaración y plasmar la autocrítica, si es que la ha habido en este terreno?

La declaración apuesta por el cambio, por un proceso democrático, de negociación, acuerdo político y participación popular. Yo me alegro y me sumo a la apuesta.

Y también acudo a algunas de mis raíces, no tan lejanas, en las que, cuando ETA asesinó a dos personas el 30 de diciembre de 2006 y rompió el último proceso de paz, LOKARRI presentó el 28 de marzo de 2007 el Primer Informe de Observatorio Social del Proceso de Paz y Normalización. En aquel Informe se concluía, entre otras afirmaciones, que el proceso de paz tiene prioridad sobre cualquier otra consideración y que ETA debe manifestar con claridad su disposición de poner fin a la violencia para crear las condiciones que hagan posible reconstruir el proceso de paz.

Pues eso, proceso de paz sin violencia, con política y con valentía ante quienes vulneran derechos. La valentía que todavía no permite a esta Izquierda Abertzale levantarse frente a todas las injusticias.

Ah, y prometo, no ponerme, sino mantenerme en pie, zutik, como gran parte de la ciudadanía vasca se ha mantenido gracias a la lucha honesta por los derechos de todas las personas.

Democracia, política y participación

04.02.2010 (3:34 pm)

Alicia Suso   Parte Hartuz


No es nueva para casi nadie idea de crisis de la democracia, de la política y de la participación en nuestra sociedad. La actitud general de una gran parte de la ciudadanía hacia la política y las instituciones es negativa, oscila entre la indiferencia y el escepticismo, entre la ausencia de posicionamiento o confrontación, el aburrimiento, y la desconfianza, el recelo, la frustración.

Podríamos pensar entonces que es el tiempo de la sociedad civil organizada, de los movimientos sociales, de las asociaciones… y de las personas que están dispuestas a decir, proponer, construir algo distinto, de manera colectiva. Pero el asociacionismo y las formas tradicionales de participación no encuentran entre la gente una gran aceptación. Los motivos, muchos y diversos: un modelo de sociedad individualista, una política de fomento del asociacionismo prácticamente inexistente o poco adecuada, falta de autonomía económica en las propias asociaciones, problemas de democracia interna en las entidades, ausencia de sensación de excepcionalidad e algunos aspectos (violencia, imposibilidad de acceso a un empleo y a una vivienda digna…),… seguro que la lista podría ampliarse.

Podría ocurrir, que el supuesto rechazo a la política y la participación por parte de las personas jóvenes en particular y de la ciudadanía en general no sea tal, sino, más bien, un rechazo a un tipo de política y un tipo de participación poco adaptado a los nuevos tiempos. Podría ser, un rechazo que abriese el camino a nuevas formas de participación más abiertas, más flexibles, más transformadoras. Frente a la visión de decrecimiento, la de cambios en el modelo de participación.

Sería interesante indagar en esta idea (muchas personas ya lo están haciendo), impulsar formas de participación diferentes… sin renunciar a la capacidad transformadora, tan necesaria en los tiempos que corren. ¿Alguna idea?