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El nuevo informe del Observatorio Social desvela que se ha reavivado la esperanza y la ilusión en relación al proceso de paz

01.12.2011 (4:12 pm)

Observatorio Social del Proceso de pazAnalizadas las respuestas de las 1.170 personas que han respondido al cuestionario que ha servido como base para la elaboración del nuevo informe del Observatorio Social del Proceso de paz impulsado por Lokarri,  el documento de análisis concluye que la nota media de la situación del proceso hacia la paz en otoño de 2011 es de 7.76. A ello hay que sumar que nueve de cada diez personas valora de forma positiva la situación del proceso de paz y considera que estamos mejor que hace un año.

Tras la sensación de parón vivida tras el verano y reflejada en el informe anterior, la declaración de cese de la actividad armada de ETA ha reavivado la esperanza y la ilusión de las personas que han respondido al cuestionario. Esta declaración unilateral es percibida como definitiva y las garantías de ello residen en tres aspectos: en primer lugar el apoyo internacional a un escenario sin violencia escenificado en la Conferencia Internacional de Aiete, en segundo lugar el rechazo de la sociedad vasca al uso de la violencia y por último la apuesta firme de la izquierda abertzale ilegalizada por las vías exclusivamente pacíficas.

Así pues, tras más de dos años en los que tanto la sociedad como diferentes sectores políticos han contribuido a generar las condiciones necesarias para hacer posible el proceso de paz, este otoño por fin se empiezan a ver los frutos de tanto esfuerzo y compromiso. Y todo ello ha quedado reflejado en las respuestas y el análisis contenido en este informe.

Incluso las personas que se muestran más prudentes reconocen que nos hallamos en el principio del fin, en un momento nunca antes vivido, en un proceso de paz que, aunque complicado, es ya irreversible. Entre los paso que deben darse en el corto plazo se mencionan el diálogo entre ETA y el Gobierno para dirimir las cuestiones relacionadas con los presos y el diálogo político para impulsar acuerdos sobre la convivencia, sobre las heridas causadas y las víctimas.

Entre las recomendaciones que propone Lokarri en el informe para impulsar un proceso de paz, considera que el lehendakari, Patxi López, debe concretar su plan e intentar aunar esfuerzos desde las instituciones para llegar a consensos sobre la convivencia deseada y sobre los pasos que deben darse para alcanzarla, además de ofrecer a los ciudadanos cauces para trabajar la reconciliación y la convivencia a nivel local. También propone al Gobierno Vasco que lidere un proceso de diálogo y acuerdo, en cuyo marco tengan cabida todas las fuerzas políticas y que cuente con la participación activa de la ciudadanía. Además, recomienda tanto a Gobiernos como a partidos políticos que tomen en cuenta la declaración final de la Conferencia Internacional de Aiete, ya que  describe un camino transitable por todos los partidos políticos que siendo atendida podría contribuir al avance del proceso de paz.

Como  requisitos para que la paz sea irreversible deben darse dos condiciones, según destaca el documento: el cese definitivo de la violencia de ETA, que ya se ha producido, y la legalización de Sortu.

Reflexiones con nombre propio

Además, este informe recoge las aportaciones de cuatro personas de referencia en cuestiones relacionadas con la paz y la convivencia, como son Pierre Hazan, Carlos Martín Beristain, Gabriel Otalora y Mirentxu Purroy. Mediante sus reflexiones, todos ellos  han contribuido a arrojar algo más de luz sobre el debate existente en torno a cómo abordar un proceso transitable de reconciliación social.

La verdadera lucha es contra la indiferencia

24.06.2010 (9:38 am)

José Luis Salgado, periodista
José Luis Salgado, periodista

Poco a poco se van acercando las elecciones municipales y forales de 2011 y los partidos políticos están ya van tomando posiciones para afrontar una dura pre-campaña electoral. Estas son las primeras elecciones desde que se firmó el pacto PSE-PP que llevó a Patxi López a la Lehendakaritza, dando así un vuelco al panorama político e institucional vasco. Los resultados de estas elecciones nos van a permitir visualizar además como ha aceptado la ciudadanía los recortes, tanto económicos como de derechos sociales y laborales, que hemos tenido que sufrir los ciudadanos para contentar a instituciones como el FMI o la Unión Europea.

En este contexto, los últimos movimientos de la Izquierda Abertzale apostando por una salida democrática al conflicto político son percibidos por la ciudadanía con bastante indiferencia. Y esta indiferencia no es debida a que la sociedad vasca no desee un futuro en paz, sino que se debe a que los partidos que tienen la llave que abre el candado de la legalidad repiten una y otra vez que la única forma de que la Izquierda Abertzale se pueda presentar a las elecciones es que se desvinculen de la violencia de ETA.

¿Qué significa esto en realidad? Hace un par de años que se pedía a la IA que condenase la violencia y que apostase por las vías democráticas. Hoy en día ya esto ya no vale. Mientras ETA no desaparezca, no se va a permitir que la IA se presente a las elecciones. Y el fin de ETA ya no va a ser dialogado, ya que PP y PSOE ven a la organización terrorista ya vencida de facto. O bien ETA se rinde sin condiciones o se termina con ella por la vía policial.

Sea cual sea el fin de ETA, a nadie le conviene que se prolongue en el tiempo, más que a los partidos que se benefician electoralmente de la ilegalización de esta opción de izquierda. Si la lucha armada se prolonga, si ETA no se aparta y sigue sin mover ficha, miles de municipios vascos tendrán gobiernos de partidos neoliberales, la izquierda vasca seguirá atomizada e inoperativa, se perderá una oportunidad más para que se afiancen políticas sociales que respondan al pensamiento único mi puesto por los mercados y por instituciones a las que ningún ciudadano ha elegido, pero que gobiernan nuestras vidas a través de quienes les regalan nuestros votos.

Es la organización terrorista la que tiene que valorar su posición: la lucha armada no va a reportar ningún avance político en el conflicto. La oposición de la sociedad vasca a la violencia es clara. La propia existencia de ETA supone la traba más importante para que sus propias posiciones políticas sean excluidas de cualquier institución, justo cuando más alta hace que la izquierda pueda hacer frente unido frente a los excesos de los que han propiciado la crisis y ahora se benefician de ella.

La desaparición de ETA sería un revulsivo para acabar con la indiferencia y el hastío de esta sociedad. Estoy convencido de que los movimientos políticos que se produzcan en un escenario post-terrorismo pueden ser un buen punto de partida para que la sociedad vasca salga de un letargo que ya dura demasiado tiempo y se centre en solucionar los problemas más urgentes que padecemos. Eso no significa que nadie tenga que renunciar a sus objetivos últimos. Simplemente supondría cambiar de estrategia y abandonar una vía que ya ha demostrado sobradamente que no lleva más que a prolongar el odio y el dolor que nuestra sociedad quiere dejar atrás de una vez por todas.