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Retos del próximo gobierno

22.10.2012 (10:04 am)

Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política
Pedro Ibarra, catedrático de Ciencia Política

(Este artículo está publicado en el número 41 de la revista Haritu, fechado el 9 de octubre)

Se supone que próximo Gobierno deberá consolidar el proceso de paz y la normalización de la convivencia

El asunto plantea varias dudas. Por un lado no sabemos quien va a estar en el próximo gobierno, con lo cual a lo mejor, hacer un catálogo de buenos deseos y demandas puede ser ejercicio muy inútil. El próximo Gobierno a lo peor nada tendrá que ver con nuestras sentidas y sinceras peticiones, pero no porque las vea difíciles de poner practica sino porque, sin más, es contrario a las mismas. Haríamos, pues un relato que nada tiene que ver con la realidad porque no tiene ninguna cercanía con lo posible.

Pero también es verdad qua podemos admitir como muy probable que surja un futuro Gobierno proclive en principio a poner en marcha mediadas dirigidas a asumir nuestras demandas de paz y normalización. Es muy probable que el nacionalismo vasco democrático en alguna, o en las dos, de sus hoy, dos versiones, este prioritariamente presente en el gobierno. De antemano tal Gobierno parecería muy interesado en hacer cosas relacionadas con la paz y la normalización.

Sin embargo la duda mas profunda, el problema que entiendo mal definido, es de carácter conceptual. No esta claro cuál es esa paz que debe restaurarse y cual es esa anormalidad que debe normalizarse. No se trata tanto de buscar una adecuada respuesta a un problema. Es algo previo. Es una pregunta: ¿cuál es el problema?

Empecemos con el asunto de la paz. Se puede definir la misma de varias maneras

1. La ausencia de confrontación política armada en el territorio. Pues esa paz ya parece lograda. Uno de los contendientes ha dicho que lo deja de forma incondicional. Luego ya no hay guerra. O sea que desde esta perspectiva no tiene demasiado sentido demandar la paz.

2. Otro enfoque mas riguroso es el que nos habla de la paz como de una situación de convivencia armónica, porque la misma está asentada en la libertad, la igualdad, la justicia y el bienestar de todos lo ciudadanos. Es cierto. Pero también lo es que tal paz y su obtención poco tienen que ver con la confrontación violenta que hemos tenido en las ultimas décadas. En consecuencia deberá demandarse a ese futuro gobierno, como a cualquier otro gobierno y mas allá de la confrontación violenta habida en su territorio, que lleve a cabo políticas de justicia igualdad, etc dirigidas a asentar una verdadera paz

3. Un tercer enfoque es el preventivo. Aquel que hace referencia a demandas y decisiones políticas que impiden o disuadan a determinados grupos a volver a la guerra. Políticas que deslegitiman la vuelta a la violencia. Porque las razones esgrimidas para su vuelta, aparecerán como injustificadas, dado que las decisiones políticas que se implementen irán en la dirección solicitada por los potenciales grupos proclives a la opción violenta. Por el contrario, en un escenario así parecería que tales grupos tendrían causas justificadas para reiniciar la violencia caso de que no lleven a cabo esas decisiones políticas cercanas a sus demandas. Fea conclusión. Acerquemos el asunto. Es bueno y deseable que el nuevo Gobierno Vasco establezca conversaciones interpartidarias dirigidas a discutir, y eventualmente establecer, un nuevo marco de autogobierno. Es bueno y deseable porque es más democrático y porque avanza hacia lo que desde la perspectiva nacional, es deseado por una mayoría de la población. Es bueno y deseable por democrático y por justo. Nada tiene que ver con la paz. Y si tiene que ver con la paz, mal asunto. Quiere decir que ETA, al margen de su declaraciones, todavía no se cree que su cierre es incondicional; que por tanto, para ellos, la paz es la concesión de sus demandas políticas. Por eso, para no alimentar ese posible malentendido (por no llamarlo, ya a estas alturas, increíble ignorancia ) no resulta bueno y deseable pedir la paz. Hay que pedir democracia.

4. Finalmente cabe entender que cuando hablamos de paz pedimos la concreta desaparición de las consecuencias de la guerra . Hay paz -sería mas exacto decir hay más paz- en cuanto se eliminan o al menos alivian, las heridas del enfrentamiento armado. Aquí sí parece que el futuro Gobierno debería y podría hacer cosas concretas. Presionar para que se establezca un camino de salida digna para los presos y para la vuelta de lo exiliados. Y apoyar con todas las medidas de solidaridad posible a las victimas. A todas las victimas por igual.

Lo de la normalización en general también es asunto algo confuso.

Me permito reproducir lo que escribía hace un par de años sobre el discurso del PSE después de asumir el Gobierno de Euskadi, cuando afirmaban su compromiso de cambiar para lograr la normalidad. Literalmente esta es la crítica que hacia:

“(Es al revés. Lo normal es …no cambiar ) Lo normal es dejar las cosas como están. Si se proponen como un gobierno de izquierdas deberían exigir más …anormalidad. Lo normal es lo que hay. Y no puedo creer que al nuevo gobierno le gusta lo que hay.

No se sostiene (la promesa de normalidad) porque…el debate entre normalidad y anormalidad, diseccionado racionalmente, conduce al estricto vacío. Al absurdo. Los que estaban de acuerdo con algunas propuestas del viejo gobierno (nacionalista ) ¿eran una cuadrilla de anormales? Los votantes de izquierda del nuevo gobierno que quieren que este haga una política social transformadora ¿son también anormales por exigir cambios sustanciales? ¿Son normales los gobiernos que promueven el que el personal no se preocupe de los grandes retos de la gestión publica? (me refería a la propuesta de Nuevo Pacto Estatutario de Ibarretxe ) ¿Son más normales que aquellos que introducen en el espacio publico cuestiones de alto significado político? Preguntas de imposible contestación porque se basen en un concepto absurdo y…perfectamente inútil para definir y valorar la acción política “.

Este discurso y concepto de la normalización debe ser mirado con mucho cuidado. Y con mucha prevención.

Así por ejemplo, si la Izquierda Abertzale habla de normalización ¿de que habla? Si lo anormal era la violencia, ya no hay que establecer la normalidad. Esta ya existe dado que ha desparecido la anormal violencia. Si afirma que la normalización consiste en el establecimiento de un nuevo marco jurídico, parece que si lo normal es lo que hay, lo anormal, aunque probablemente justo, sea pedir el cambio. A no ser que pretendan…tranquilizarnos. “Nuestro” nuevo Gobierno -dicen- instaurará la normalidad. Con ello la emoción que se quiere transmitir a los ciudadanos es que tras un época plagada de sobresaltos, y aun de espantos, ahora pasaremos a tiempos de sosiego en los que el gobierno hará, cosas normales, para que nosotros podamos llevar un vida también normal. Pues qué bien. Pero no se sostiene. Porque la guerra ya se acabó por lo que en este extremo nada debe normalizarse. Y por otro lado lo que se supone que quieren hacer es cambiar el status de autogobierno. Abandonar la normalidad de lo que existe, de lo que se autoreproduce cotidianamente. O sea que no nos tranquilicen. Que nos parece muy bien que quieran cambiar. Pero que llamen a las cosas por su nombre.

El concreto asunto de la normalización de la convivencia puede tener otra dimensión. Es cierto que, abandonado este pantanoso y sinsentido discurso de la normalización, el nuevo Gobierno sí debía y sí podía hacer algo para que convivamos mejor. Tendríamos que definir que es convivir mejor y que al respecto podría hacer el gobierno.

El Gobierno podría actuar en el terreno de la reconciliación colectiva social. En ésta no aparecen daños directos materiales tangibles visibles, individualizables. No nos referimos por tanto a los familiares de asesinados, a los lesionados, torturados, amenazados (de realmente amenazados). Hablamos del conjunto de sociedad que ha percibido que se vulneran las normas de convivencia social. Que, con mayor o menor cabreo, no ha sufrido un daño directo, sino que como miembro de esa sociedad ha sentido que las relaciones de convivencia estaban siendo destruidas por la violencia.

Con este escenario en mente, lo mas deseable y probablemente lo único posible, es acordar colectivamente la falta de legitimidad del daño causado y el compromiso claro de que nadie, elegirá la acción violenta por razones o exigencias políticas y/o sociales. Deberían en esta línea especificarse todas las formas de violencia que se rechazan, lo que supondría implícitamente aceptar otra formas de violencia tales como la presión colectiva en la movilización social y/o la coacción legal y legitima del Estado. Y en el impulso, y aun la materialización, de este acuerdo colectivo, el nuevo Gobierno puede tener un papel determinante.

“Ocho meses después de la declaración de Aiete – Mesas redondas

18.06.2012 (3:27 pm)

El martes 19 en Vitoria-Gasteiz y el miércoles 20 en Bilbao, Lokarri organiza sendas mesas redondas bajo el título “Ocho meses después de la Declaración de Aiete. Retos de futuro”.

Las citas son las siguientes:

  • El próximo martes 19 de junio a las 19h en la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa de Vitoria-Gasteiz. En esta mesa redonda tomarán parte los siguientes ponentes: Antonio Duplá (profesor de la UPV-EHU), Kepa Gordejuela (militante social) y Paul Ríos (coordinador de Lokarri).
  • El próximo miércoles 20 de junio a las 19h en el Centro cívico La Bolsa de Bilbao. En esta mesa redonda tomarán parte los siguientes ponentes: Ramón Zallo (catedrático de la UPV-EHU), Olatz Barriuso (analista política de El Correo) y Paul Ríos (coordinador de Lokarri).

Ambas dos mesas redondas, junto con las realizadas en Iruña y Donostia,  pueden verse aquí

Curso sobre paz, conflictos y convivencia. Pamplona, 11, 12 y 13 de mayo

05.05.2011 (12:22 pm)

Organizado por la Cátedra UNESCO de “Ciudadanía, Convivencia y Pluralismo” de la Universidad Pública de Navarra, los días 11, 12 y 13 de mayo tendrá lugar en Pamplona, en el Aula Fernando Remacha del Edificio El Sario de la Universidad Pública de Navarra, el curso “Paz, conflictos y convivencia”.

Con un interesante programa de seminarios y conferencias de carácter abierto, a través del curso se busca hacer una reflexión fundamental sobre la Paz, los Conflictos y la Convivencia de la mano de relevantes personalidades e instituciones que trabajan estos temas en un momento esperanzador y, a la vez, de enorme responsabilidad para lograr entre todos y todas una justicia y paz duraderas y una convivencia reconciliada. El objetivo de los organizadores es que “esta reflexión sea operativa y sirva para afrontar los problemas que tenemos actualmente, los de todos y los que derivan de nuestra específica implicación en los efectos de la violencia por motivos políticos”.

El curso se estructurará en tres áreas temáticas:

I. PERSPECTIVA HISTÓRICA Y CONCEPTOS. Imperativos y amenazas de la Paz.

En esta área se desarrollan las claves fundamentales de una cultura de la paz desde perspectivas históricas, filosóficas y socio-políticas.

II. PAZ Y CONFLICTOS. Quiebras de la convivencia y resolución de conflictos.

En ella se contempla cómo abordar los conflictos, especialmente los generados en nuestra sociedad desigual, diversa y plural. Todo ello desde una filosofía, metodología y técnicas para un abordaje positivo, ético y constructivo de los conflictos.

III. MIRADAS DE PAZ. Consecuencias de la violencia en víctimas y victimarios.

El área se centra en las consecuencias de la violencia en las víctimas y victimarios, desde la cultura de la paz. Verdad y memoria, justicia y reparación, normalización y reconciliación vienen a constituir clave y tónica fundamentales de aquellas miradas.

Las jornadas se apoyarán en los trabajos que las Cátedras, Escuelas, Seminarios y Fundaciones para la Paz de nuestro entorno realizan y que serán presentados a lo largo los tres días. Entre otros, participarán ponentes como Paul Ríos (Coordinador de Lokarri), Jonan Fernández (Director de Baketik), Javier Alcalde (Gesto por la paz), Iñaki Arzoz (Artamugarriak), Carlos Taibo (Profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid), Josep Ramoneda (Director del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), Carles Vidal (Profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona en el Programa de Educación de la Escuela de Cultura de Paz), Carmen Magallón (Directora de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz), Vicente Martínez Guzmán (Director Honorífico de la Cátedra UNESCO de Filosofía para la Paz), Manuela Mesa (Directora del Centro de Educación e Investigación para la Paz (CEIPAZ) -de la Fundación Cultura de Paz-,  Esther Erice (Presidenta de la Audiencia Provincial de Navarra Medidas penales alternativas y política criminal), Manuel Dios (Director del “Seminario Galego de Educación para a Paz) Kristian Herbolzheimer (Director de los Programas Colombia y Filipinas de Conciliation Resources).

Valoración de Brian Currin del comunicado de ETA

05.09.2010 (9:47 pm)

Por su interés, reproducimos el comunicado en el que Brian Currin valora la decisión de ETA de no cometer acciones armadas:

La declaración del grupo separatista vasco ETA, haciendo pública la decisión que tomó hace varios meses de “no llevar a cabo acciones armadas” es un acontecimiento positivo en el proceso hacia un fin permanente e irreversible de la violencia y la lucha armada en el País Vasco.

Aunque ETA no declare propiamente un cese permanente de su lucha armada, sí dice que ha llegado el momento de construir un marco democrático para el País Vasco respetando los deseos de la mayoría del pueblo vasco. Esto debe leerse en el contexto de la resolución adoptada a principios de este año por las bases de la Izquierda Abertzale en la que apoyaban la posición de sus dirigentes políticos a favor de la no-violencia y los medios exclusivamente pacíficos, junto con el compromiso de suscribir los Principios Mitchell, que exigen la irreversibilidad de la no-violencia.

En su respuesta, los dirigentes políticos de la IA interpretan el comunicado de ETA en el contexto de “Zutik Euskal Herria” y en el contexto de la Declaración de Bruselas como un paso más hacia la irreversibilidad de esta nueva etapa política de medios exclusivamente no-violentos y democráticos en el País Vasco.

La magnitud y la importancia histórica de la declaración de ETA del 5 de Septiembre de 2010 no está en la declaración de un alto el fuego, sino más bien en el hecho de que su decisión de no realizar acciones armadas es incondicional y unilateral, y por otra parte, en el hecho de que la decisión de ETA es una respuesta y una consecuencia del liderazgo político de la IA y de la voluntad expresada por el pueblo vasco. Esto en sí mismo es una victoria para la política y la democracia.

Brian Currin

5 de Septiembre de 2010

Cultura, violencia y paz

09.07.2010 (10:10 am)

Pere Ortega, Centre d'Estudis per la Pau
Pere Ortega Centre d’Estudis per la Pau

La cultura se puede definir como un conjunto de tradiciones y formas de vida de una comunidad. Estas formas de convivencia condicionan la manera de pensar y de actuar de sus gentes. Además, estas maneras de vivir son producto de una historia particular que las convierten en únicas. La cultura, en resumen, es una construcción social, cambiante pues evoluciona en el transcurrir del tiempo y que explica cómo somos, cómo pensamos y como actuamos.

Entonces, la violencia forma parte de la construcción cultural de una sociedad ¿Y cómo se sitúa una sociedad frente al tema de la violencia? Pues en general la vemos deambular con total libertad en la mayoría de nuestras sociedades. La vemos a diario en las relaciones domésticas, de género, entre jóvenes; también tiene su espacio en los medios de comunicación, en películas, videojuegos y comics, dónde constantemente se producen actos y situaciones violentas. Violencia que tiene su máxima expresión y perversión en los conflictos armados. Tal es la magnitud y la abundancia de la violencia personal en nuestras vidas que pensamos que ésta, en muchas situaciones, está justificada, (los buenos de las películas por ejemplo); o aquellos otros “buenos” que consideramos están legitimados para ejercerla en defensa propia, según el punto de vista ideológico de cada persona. Por ejemplo, los palestinos, uigures, tamiles, kurdos frente a unos estados que los oprimen; o del Gobierno español que participa en la guerra de Afganistán porqué la considera justa.

Las consecuencias de esta situación, se traduce en que haya colectivos o Estados que consideren justa la participación en luchas armadas y guerras. Ya sean, las FARC en Colombia o Estados Unidos en las numerosas guerras en que ha participado. Y esa decisión de participar en una guerra, obedece a la existencia de una sociedad que legitima el uso de la fuerza para resolver un conflicto determinado.

La cultura es el fruto de siglos de historia y su transformación se produce muy lentamente. Así, cambiar el uso de la violencia, tanto en el ámbito personal como en el colectivo, no es una cuestión fácil. Para que se produzca, hace falta un largo trayecto de educación para la paz, hasta que la mayoría de la sociedad esté convencida de que los medios pacíficos son los únicos legitimados para resolver los conflictos. La paz, como todas las utopías sociales es posible alcanzarla. Solo necesita del impulso, compromiso y convencimiento de un movimiento social en buscar la resolución de los conflictos por otros medios que no sean los violentos. Ese es el camino de la paz.

¿Todo el mundo quiere la paz? Pues según quién y cómo

07.07.2010 (10:10 am)

Nynaeve, La Rueda del Tiempo

Esto de la paz es curioso. Hables con quien hables, siempre estarán a favor la paz. Lo que no dicen siempre es el tipo de paz que se quiere tener.

Sin ir más lejos tenemos la paz al estilo Franco. No podemos negar que durante muchos años reinó “la paz”. Eso sí a costa de cepillarse a cualquier disidente. Esa y no otra es la que yo creo que quiere el Sr. Mayor Oreja, por ejemplo, que en unas recientes declaraciones recogidas en La Rueda del Tiempo, por NicKNeuk, deja claro que el mayor peligro de que la vía de resolución de conflictos que está abierta, llegue a buen fin es que ETA pudiera dedicarse a hacer política, con el daño que eso supondría para España, la cual está en peligro.

Así que lo que este señor, no dice, pero que está claro si nos atenemos a los hechos es que una etapa de poca actividad de ETA, es asumible, si con ello no se pone en peligro su sacrosanta unidad. Eso sí, con todas las “garantías” que este Estado de Derecho que tenemos hoy, sigan vigentes, vamos… que no ceje la violencia del Estado.

Y después de todo, es previsible su actitud, no sólo lo dice, es que estoy segura de que él cree a pies juntillas que la Izquierda Abertzale es etarra. Bueno, digo yo que se refiere a la izquierda abertzale, porque en la misma entrevista, con hablar de la izquierda vasca, le basta y sobra… así que yo me pregunto si para este señor, Aralar y/o EB, o no son izquierda o no son vascos.

Lo que todavía me parece peor es lo que hacen desde el PSOE. Porque yo estoy segura de que una gran mayoría en el PSE no cree que la izquierda abertzale sea ETA, aunque en función de para qué sirva el discurso, en unos casos lo afirman, en no pocos lo matizan y en otros lo rechazan.

Mientras tanto, independientemente de elegir el modelo con el que vestir el santo, por si las moscas, se aseguran lo que al parecer realmente les importa, tener más representatividad intentado quitar de la ecuación electoral a un sector, que les resulta molesto.

Independientemente de lo antidemocrático que es eso, previsible en un partido profranquista como el PP y en principio mucho más cuestionable en un partido como el PSOE –insisto-, la irresponsabilidad que conlleva respecto a que en lugar de favorecer un fin ordenado de la violencia, lo que estén es provocando justo lo contrario, hace plantearse, si también ellos quieren la paz y no su Paz.

Al hilo de esto, no puedo de dejar de repetirme con sorna, las declaraciones de Coalición Canaria tras votar a favor de dichas rebajas democráticas.

En materia antiterrorista hay que estar siempre, siempre con el gobierno, aunque se equivoque.

Pues no, lo siento, si el gobierno se equivoca y callamos lo único que conseguimos es que la injusticia sea todavía mayor. Injusticia de la que nos hacemos cómplices.

Por mucho que se empeñen algunos, si lo que se busca es “su” paz y no “la” paz, lo que pasa por que haya mayor democracia y no lo contrario, no podremos solucionarlo nunca. Más tarde o más temprano, volveremos a lo mismo.

Aprender de los errores del pasado

06.07.2010 (11:58 am)

El Disidente
El Disidente

Si algo está quedando claro en estos tiempos de velocidad vertiginosa y contradicciones en torno al terrorismo y su posible desenlace, es que el fallido proceso de paz iniciado en 2006, lejos de parecer un proceso inútil que no valió para nada, ha resultado ser una pieza clave para dar el paso definitivo a un proceso que por fín acabe bien, y es que como dijo Otegi, en el pasado proceso, se hicieron muchas cosas mal, se cometieron demasiados errores que fueron minando poco a poco la confianza entre las dos partes negociadoras, pero si hay que sacar algo bueno de ese fracasado proceso, es que nos sirvió a muchos para identificar por fín, cuales deberán ser las piezas del puzle a colocar en el siguiente, las piezas ya han sido puestas sobre la mesa, quedando hecha la tarea dificil, y dando lugar al sencillo trabajo de, con paciencia, ir colocando dichas piezas, y ese sería el objetivo del próximo proceso de paz.

En primer lugar, y desde mi punto de vista, los errores más grandes que se cometieron en el proceso de 2006 fueron, por parte de la izquierda abertzale, la gran inmadurez con la que afrontaron el reto, no estaba nada claro que la mayoría de sus bases estuvieran comprometidas a la vez en un mismo objetivo que fuera el fin de la violencia, todos sus debates y proposiciones se hicieron de manera interna, siendo opacos al espectador, lo que facilitó a los detractores lanzar bulos en forma de alarmas para soliviantar a la sociedad y sacarla a la calle enfurecida. ETA tuvo en ese proceso el estatus de representante político, el mayor de los errores. A este último gran error que menciono, se le unen también los errores del gobierno, al que hay que achacarle un error de cálculo o quiza de falta de perpectiva cuando en esas reuniones de Loyola, Eguiguren y su pizarra, parecieron ofrecerles el oro y el moro a ETA, ese agente político al que se le estaban proponiendo temas de índole política, como la anexión de Navarra a Euskadi, algo que está recogido en la Constitución española, y que poco a poco, parecio que ETA pasó a aceptarlo como una decisión democrática que debía salir de los navarros, a una imposición en la que con una pistola sobre la mesa dijo “Sin Navarra, nada de nada”. Tras estos tropezones tan preocupantes, el gobierno también pecó de la misma opacidad que la izquierda abertzale, ocultando y negando cualquier filtración salida de esas negociaciones, lo que alimentó más la estrategia de la ultraderecha y multiplicó por dos las reacciones de esta en la calle.

Hoy sin embargo las condiciones son distintas, la izquierda abertzale ha contado con la ayuda desinteresada de prestigiosos mediadores internacionales, y con esa ayuda que jamás será debidamente agradecida, ha limado todas las imperfecciones mostradas en el proceso de 2006. Hoy la IA ha tomado la decisión unilateral de ser ella el agente político que lleve la iniciativa, ha iniciado un debate llebado a cabo por la inmensa mayoría de sus bases, hoy la IA sabe a donde va y cómo va. Tal y como les aconsejó Brian Currin, sus propuestas ya no son opacas ni alimentan malintencionadas sospechas sembradas por la ultraderecha, y como afirmó Pello Urizar hace unos días tras la unión política entre EA y Batasuna, ETA ya no va a ser ni parte ni arte, ni se va a sentar a negociar con nadie ni va a proponer reformas políticas con pistolas encima de la mesa como condición para su desarme.

Es aquí donde se puede dar un punto de inflexión a la posición reaccionaria e inamobible del Gobierno. En un proceso entre dos partes, ambas deben de ceder algo para llegar al entendimiento, y para rebajar el nivel de desconfianza del Gobierno español, existe una pieza clave con la que creo, empiezan a estar de acuerdo muchas personas. Se trata de una cuestión que yo no supe ver hasta que se produjo la última reunión entre el Lehendakari Ibarretxe y Zapatero, recuerdo como Zapatero se tapó los oidos ante sus palabras, cómo salió Ibarretxe igual que había entrado, con la negativa del presidente a hablar con un político demócrata, elegido por la mayoría de vascos, de aquellas cosas en las que no había tenido reparo en hablar con una organización terrorista, a quien nadie ha elegido democráticamente y representaba a una cantidad mínima de vascos. Fue ahí cuando me di cuenta de lo tremendamente erroneo que había sido, en primer lugar, considerar a miembros de ETA como agentes políticos, y segundo, tratar con ellos temas políticos que a la postre, se le niegan al presidente electo de los vascos.

Por tanto, teniendo claro que ese error no debe cometerse otra vez, el factor clave que puede hacerle al Gobierno bajar del monte es, dejar claro con la misma transparencia que se ha llevado hasta ahora, que, en primer lugar, ETA ya no va a llevar la batuta en la negociación y solamente va a ser un espectador que deberá asumir la decisión tomada por toda la base de Batasuna, y en segundo lugar, que en el próximo proceso de paz, no se tratarán temas políticos, como el derecho a decidir, o la anexión de Navarra, se debería dejar bien claro que los parámetros de la negociación no se iban a mover más allá del ámbito de lo que sería organizar el desarme de ETA, el desmantelamiento de todas sus estructuras militares, después la cuestión de los presos, el cómo llevar a cabo el acercamiento de todos ellos y su liberación una vez producido el desarme, y después tratar la reinserción de todos ellos en la sociedad. Sería desde mi punto de vista el mejor paso para acabar con el conflicto, cerrar heridas, cicatrizarlas y hacer borrón y cuenta nueva para iniciar el exitoso camino que está llevando el independentismo en Cataluña.

Puede que a muchos les parezca ceder demasiado por parte de la IA y nada por parte del Gobierno, y que los resultados una vez terminado el conflicto, comiencen con una clara desventaja para la IA, pero a partir de ahí, el movimiento popular sin ilegalizar y sin el continuo estigma de la violencia que el Gobierno explota para beneficiarse electoralmente, irá subiendo como la espuma, y esa subida y esa coyuntura será la que poco a poco, obligue al Estado central a ceder y a tratar temas políticos que de ninguna manera se habrían conseguido en 2006, planteados por una organización terrorista.

Nuestro aliento a los brotes verdes de paz

29.04.2010 (9:20 am)

Bakeaorain
Bakeaorain

A principios del siglo XX, Sir Ernest Shackleton lideró numerosas expediciones al polo sur. Fracasó en todas ellas dirán algunos, los que quizás no saben ver la grandeza del ser humano, pues no alcanzó sus objetivos en ningún caso. No obstante, su optimismo, capacidad de liderazgo y tenacidad le permitieron pasar a la historia como uno de los grandes y mejores exploradores y aventureros. Fue precisamente a bordo de su barco Endurance (perseverancia) cuando Shackleton alcanzó su mayor gloria al regresar con vida, él y todos los tripulantes del barco, polizón incluido, de una aventura en el Polo Sur que bien podría haber acabado en tragedia. El documental “atrapados en el hielo” nos narra esta fabulosa aventura.

Una bonita metáfora que bien podría aplicarse a la situación que atraviesa la izquierda abertzale, atrapada como está en una espiral de acción reacción de la que tienen que salir si quieren sobrevivir. En este caso, la perseverancia también es un valor, al igual que lo fue para Shackleton para salvar las vidas de todas las personas que tenía bajo su mando. Esa motivación también resulta clave para que en este viaje de supervivencia, nadie quede rezagado o abandonado en el camino. Shackleton y sus compañeros de viaje regresaron todos con vida y fueron recibidos como héroes alcanzando la gloria eterna. Si la IA culmina su travesía con éxito, con toda su tripulación, lo que nosotros alcanzaremos es la Paz eterna. Desde aquí nuestro aliento a los “Shackleton” que están liderando este proceso.

Plan de Educación para la Paz: educar con el ejemplo.

27.04.2010 (9:26 am)

José Manuel de Pablos
José Manuel de Pablos

Ante la penúltima polémica provocada por el actual Gobierno Vasco del PSE y sus socios preferentes del PP con las intenciones del Departamento de Educación de implantar en los ciclos de formación escolar de Educación Primaria y Educación Secundaria la asignatura de Educación para la Paz, quisiera dejar aquí algunas consideraciones que como padre siento que son importantes para la formación académica y, sobre todo, moral de mis hijos.

De las cinco definiciones que el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua recoge para el vocablo Educar quiero resaltar la segunda, que dice:

Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc.

La definición que hace la Real Academia Española de la Lengua no es de mi entero agrado, en el sentido que la educación no debiera ser solo impartida a niños y jóvenes, sino que también en la edad adulta se pueden “desarrollar y perfeccionar facultades intelectuales y morales…”; y que este ejemplo de la persona adulta esforzándose en alcanzar un grado mayor de educación es el mejor legado que puedo transmitir a mis hijos y la mayor lección que creo podré jamás impartirles.

Porque es al andar, como recomiendan los expertos en Pedagogía, que mejor podemos enseñar a recorrer el camino, y somos las personas adultas quienes primero tenemos que educarnos en la Paz para transmitir a las generaciones venideras el valor de la Paz y el respeto a los Derechos Humanos para todos y en todo momento.

Por estas consideraciones se me hace difícil entender que los mismos políticos que no hacen todo lo necesario para que las recomendaciones del Relator Especial de la ONU en España para la Tortura, y las recomendaciones que Amnistía Internacional recoge en su informe Sal en la Herida sean puestas en práctica, pretendan crear un plan de estudios para formar a mis hijos en el respeto, la convivencia y la Paz.

En el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, la primera definición que aparece para el vocablo Educar es:

Dirigir, encaminar, doctrinar.

Así, a mis hijos no, gracias.

Gravedad, ¿por qué no “saudade”?

03.03.2010 (9:03 am)
Asier Gallastegi, Korapilatzen.com

Hace unas semanas estuvo visitándonos un amigo. Nació en Madrid pero vive en Cádiz hace años. Allí era tiempo de chirigotas y colores, en Bilbao los coros salían a cantar en la víspera de Santa Águeda.

Fernando, mi amigo, me llamaba la atención sobre lo que estaba viendo y escuchando. Tenía sensación de algo casi religioso; profundo y denso. Yo, que desde pequeño lo he asociado con un rito lleno de encuentros, amigos y disfrute, le escuchaba sorprendido.

El último de estos versos lo escuchábamos desde el ZubiZuri cuando cruzó ouna trainera por debajo de nosotros. Sí, yo también pensaba que sólo nos faltaba encontrarnos con un harrijasotzaile al cruzar al otro lado, pero la verdad es que eso ocurrió así, como os lo describo, y sólo hace unos días.

En la oscuridad y el silencio, el sonido de los remos rozando la embarcación sonaba grave. Volvieron a llamarle la atención el ritmo y el tono. Parecía la misma música. Esta vez yo también me había dado cuenta.

Hay algo debajo de todo esto. Producto de tantas y tantas acciones e inacciones hay un fondo de tristeza, de melancolía. Si en vez de asomarnos desde Artxanda al Nervión y tantas cosas que nos rodean, lo hiciéramos desde el mirador de Santa Catalina al Tajo, lo llamaríamos “saudade”.

¿Y qué hacemos con estas emociones sin nombre?

¿Nos revolvemos hasta expandir el dolor?, ¿lo acentuamos?, ¿lo envolvemos de nuevos dolores y emociones hasta hacerlo irreconocible?… ¿Planificamos una estrategia llena de color para tapar los dolores con alegrías fingidas?…

Esta parte del mundo necesita alguien que le abrace mientras tararea una canción de cuna, y tendrá que ser en euskera para que nos llegue dentro y le permita llorar todo lo que necesita para seguir siendo.
Mi amigo suele repetir una idea y yo la he hecho mía; “el futuro es mestiza”.