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Streaming Foro Social

12.03.2013 (2:19 pm)

El  jueves 14 de marzo y el viernes 15 a partir de las 17h podrás seguir en directo el Foro Social para impulsar el proceso de paz.

El Foro Social es una iniciativa impulsada por un amplio abanico de organizaciones locales e internacionales que tiene como objetivo fomentar la participación ciudadana y abordar los principales temas en los que, hasta ahora, no hay avances o han sido muy débiles.



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Las leyes penales y penitenciarias ante las nuevas realidades

16.07.2012 (11:23 am)
Iñigo Lamarca

El Ararteko Iñigo Lamarka ha escrito este artículo en el Informe Primavera 2012 del Observatorio Social del Proceso de paz publicado por Lokarri el 12 de Julio.

La posición del Ararteko sobre la aplicación de la legislación penal y penitenciaria a las personas que se hallan en prisión por la comisión de delitos considerados por el Código Penal como de naturaleza terrorista ha sido siempre coherente y responde al principio de la interpretación de la ley según los términos más favorables a los derechos de las personas. El comunicado que dio a conocer ETA el 20 de octubre del pasado año en el que anunciaba el cese definitivo de su actividad violenta ha alumbrado, sin duda, un nuevo escenario que el Derecho no puede ignorar. Como tampoco puede ignorar otros hechos de significativa relevancia, como las manifestaciones de destacados dirigentes de la ilegalizada Batasuna rechazando el uso de la violencia, el hecho de que ese rechazo, expresado en términos contundentes e indubitados, se recoja explícitamente en los Estatutos de Sortu o, más recientemente, la disolución de Segi y de Askatasuna. La idea de que nos hallamos en un tiempo histórico nuevo en el que la violencia terrorista de ETA carece de todo margen y de oxígeno para actuar, lo cual le conducirá inexorablemente a su disolución formal –que debemos exigirle que lo haga ya-, es una idea compartida por la inmensa mayoría de la sociedad vasca y de las formaciones políticas. En base a todo ello, entendemos que el contexto en el que surgió la legislación antiterrorista y se aplicó ésta por parte del Ejecutivo y de los jueces y fiscales, ha cambiado radicalmente; en consecuencia, el Derecho ha de evolucionar y adaptarse si no quiere traicionarse a sí misma incumpliendo lo dispuesto por las normas de interpretación y aplicación jurídicas contenidas en el Código Civil.

De entrada, habría que plantearse el acercamiento de los presos a los que nos hemos referido a cárceles del País Vasco o próximas a nuestra comunidad puesto que ninguna ley prescribe la dispersión y el alejamiento de aquéllos fuera de sus entornos socio-familiares. Fue una decisión política ligada a la lucha antiterrorista la que determinó la dispersión, y creemos que en el momento actual deben primar los principios generales del Derecho penitenciario español, así como el Principio 20 del Conjunto de Principios de Naciones Unidas para la protección de todas las personas sometidas a cualquier forma de detención o prisión, permitiendo en consecuencia que el cumplimiento de la condena se haga en prisiones de la CAPV o cercanas, lo cual acabaría de paso con los efectos negativos, costes y riesgos que el alejamiento comporta para familiares y amigos, que resultan injustos e injustificados.

La legislación penal y penitenciaria española se ha dotado de normas específicas y extraordinarias en relación con delitos tipificados como terrorismo. Entendemos que habría que plantearse la revisión o modificación de esas normas para una mejor salvaguarda de los derechos de las personas y para, asimismo, elevar la calidad del Estado democrático de Derecho y reforzar su legitimación. En tanto en cuanto no se produzca esa modificación, creemos que existen argumentos jurídicos sólidos para interpretar la referida legislación en el sentido de que en todo lo relativo a la excarcelación de presos aquejados de enfermedades graves, a la clasificación penitenciaria (acceso a los grados segundo y tercero), a la aplicación de los beneficios peniten-ciarios y a la obtención de la libertad condicional sean los principios y el contenido material de las disposiciones del sistema normativo general los que sean empleados por los jueces y la administración peniten-ciaria. Todo ello ha de estar, a nuestro juicio, al servicio de los siguientes principios, que entendemos son básicos de un sistema democrático: procurar la paz y la convivencia sociales, facilitar la reinserción social de las personas que han delinquido de manera que asuman los valores éticos de respeto a los derechos humanos, y emplear los medios de la justicia restaurativa para dar satisfacción a la víctimas de los delitos cometidos.

Políticas penitenciarias en H@ritu

25.06.2012 (4:51 pm)

Ya está disponible el número 40 de Haritu, la revista de Lokarri.

En esta ocasión la política penitenciaria es protagonista con interesantes entrevistas a Xabier Etxebarria (mediador de los encuentros entre presos de ETA acogidos a la “vía Nanclares” y víctimas), Amaia Esnal (miembro de la plataforma de apoyo al colectivo de presos Herrira) y Jon Landa (profesor de Derecho Penal y ex-director de Derechos Humanos del Gobierno Vasco).

Hacemos un repaso a la campaña de Lokarri en la que venimos recabando adhesiones a la Declaración de Aiete, incluyendo un resumen de las mesas redondas donde analistas políticos han expuesto la situación en la que nos encontramos ocho meses después de la Conferencia Internacional de Aiete.

En la sección internacional la situación en Colombia es la protagonista. Puedes leer una crónica en primera persona de la liberación de los últimos uniformados secuestrados por las FARC .

Te ofrecemos la posibilidad de leer todos los números de Haritu aquí.

Un futuro compartido a través del caleidoscopio ciudadano

19.12.2011 (2:03 pm)

Aitziber Blanco, Lokarri
Aitziber Blanco, Lokarri

Ignorando completamente el desapacible y lluvioso temporal del exterior, el Auditorio del BEC de Barakaldo rezuma un cálido clima para el diálogo. Calurosos y efusivos saludos entre personas que se conocen y que parece que comparten un trocito, unos más y otros menos, de la historia de sus vidas. Guiños más comedidos entre quienes van a comunicarse y a tratarse por primera vez, pero con el mismo semblante de anhelo que los primeros. De anhelo y satisfacción. Satisfacción porque ha llegado el “por fin”. El “por fin nos podemos sentar a dialogar”. El “por fin podemos acercarnos desenfundados de la venda del recelo y la desconfianza. Sin la obcecación de que nuestros diferentes atuendos ideológicos son el veto que marca la prohibida frontera para el entendimiento. Por fin vamos a poder conocernos, escucharnos, saber qué quiere cada uno de nosotros, qué desea, sueña y opina. Qué sospecha, qué teme, sufre y adolece. Y cuál es nuestra historia, la historia de cada uno y cada una, para poder construir una historia común, compartida”.

¿Qué es y qué hay que hacer para conseguir la reconciliación social? A partir de este interrogante empieza a desplegarse todo el caudal de ideas que se esconde tras el anhelo de cada uno de los más de 200 ciudadanos y ciudadanas que nos hemos acercado a este encuentro organizado por Lokarri. Con una agenda de temas a tratar, 13 círculos de personas dialogantes dibujamos un colorido caleidoscopio humano en el Auditorio. Un surtido abanico de cuestiones se deja asomar a través de la ventana del caleidoscopio. “Sin reconocimiento del daño causado, no es posible una convivencia sana y respetuosa” sugiere un participante de uno de los círculos. “Es indispensable garantizar los derechos políticos si queremos ahondar en una reconciliación social efectiva y real” afirma convencida una señora de otro grupo de debate. Desde un tercero se puede escuchar cómo un joven reivindica una política penitenciaria más justa, que garantice la reinserción y el acercamiento de los presos. “El perdón, el perdón por ambas partes, y aprender a respetarnos” son los ingredientes que aporta una chica de otro grupo para la receta de la reconciliación social.

Y más y más ideas y temas tratándose, como la revisión del pasado, la elaboración de un relato de lo ocurrido, la disolución de ETA, la responsabilidad de los gobiernos o el papel de los medios de comunicación, se pueden escuchar en los círculos de debate a los que uno puede acercarse a participar cuando quiere. Y es que la posibilidad participar en cuantos grupos de debate se desee, transitar libremente de uno a otro, y aportar en todos ellos o simplemente escuchar es una de las características del Open Space o espacio abierto, metodología en la que se ha basado Lokarri para desarrollar este encuentro.

Tras los interesantes debates, y ya cerca de las 14.00 h, llega el momento de evaluar: cada participante escribe en un post it qué se lleva de esta intensa mañana de diálogos y lo coloca en el papelógrafo que preside la plenaria. El contenido de los debates recogido en actas será enviado por mail a todas las personas participantes.

Tras la palabras de agradecimiento del Coordinador de Lokarri, Paul Ríos, por la asistencia al acto a todos los participantes y el anuncio de que con los resultados de los diálogos la Red ciudadana propondrá a la sociedad unas ideas concretas para poder caminar hacia la reconciliación social y la convivencia inclusiva, se cierra la ventana del caleidoscopio y la gente se entretiene en los pasillos comentando lo acontecido en la jornada, compartiendo diferentes impresiones.

Algunas de esas impresiones son recogidas y dadas a conocer poco después en Berria TB. Txaro Arteaga, ex-directora de Emakunde, comenta que “es difícil saber cuál es el camino que debemos seguir, pero este tipo de foros son muy importantes para que entre todos aportemos ideas para ir abriendo el camino de la reconciliación social. Hemos trabajado aspectos muy concretos y mi valoración de la jornada es muy positiva. A través de las conversaciones generadas, hemos confirmado una vez más que somos una sociedad muy plural y que el camino no será sencillo, pero hemos percibido mucha ilusión, esperanza confianza en que se consiga” . La periodista Mirentxu Purroy alude a la violencia del Franquismo y a la de ETA al hacer su valoración: “El Franquismo puso muchos muertos y luego vino ETA y puso más. No se ha hecho justicia ni por unos ni por otros. Hay que levantar el silencio, hacer la luz y abrir caminos de esperanza. No podemos esperar a que los partidos tomen decisiones. Los ciudadanos y ciudadanas somos capaces de abrir el camino del entendimiento. Y éste ha sido un encuentro que ha propiciado tender puentes para el entendimiento”.

Pero además de las valoraciones de de Txaro y Mirentxu, seguramente un considerable número de reflexiones e ideas rondarán este día y los siguientes las mentes de los más de 200 asistentes al “Encuentro por la reconciliación social”. Unas meditaciones que servirán de sólido cimiento para saber cómo mirar al pasado, qué hacer en el presente y cómo construir nuestro futuro.

Lealtades

23.06.2011 (8:42 am)

Asier Gallastegi
Asier Gallastegi Korapilatzen.com

A veces, y en estos tiempos de manera reiterativa, surge un análisis que habla de los barros de esta historia que nos atrapa. Las hipótesis suelen ser del tipo de “intereses creados”, “cálculos electorales”, “inercia”… No conozco demasiado la “cara B” de esta batalla, me parece curiosa y me interesa esa sensación compartida desde diferentes lugares, y colores, apuntando a una especie de barro que atrapa y no nos deja avanzar.

Uno puntos que igual otro ya había tejido con más destreza. ¡Cuánto peso tienen nuestros muertos!

Recuerdo una Nochevieja hace unos años en un pueblo de Bizkaia. Música clásica en la plaza del pueblo mientras proyectaban fotografías de presos de ETA. Lo que más me movía era la posibilidad de que alguna de las personas más jóvenes que coincidían en tiempo y espacio entendieran que las decisiones de las personas “proyectadas” puedan ser validas aquí y ahora y para sus vidas.

Para encontrar los que trafican con la memoria de los muertos por acciones terroristas no hace falta buscar, están en cada vez más televisiones y en el impulso de causas judiciales imposibles.

¿Cómo podríamos rescatar tanto dolor para construir? Es como si ahora mismo la memoria solo pudiera tener forma de arma arrojadiza. Una versión muy primitiva del honor a nuestros mayores. “Cómo vosotros sufristeis también nosotros con vosotros”. “¿Cómo voy a vivir a tope si mi padre murió entre un amasijo de hierros?”. “¿Cómo voy a disfrutar si mi madre lleva 20 años encarcelada a 800 kilómetros de los suyos?”

Y puede parecer absurdo. La mayoría de las personas por muy doloridas que se encuentren disfrutan de su cotidiano, ¡Claro! Hablo de las energías puestas en mirar al infinito, superar la inercia, saltar del barro, las conversaciones que se repiten, los análisis políticos estancados, …

No sé si aquí también podríamos decir algo así como “en vuestro honor vamos a construir una sociedad dónde las diferencias construyan”, “respetando lo que fuisteis y sois elegimos vivir a tope nuestra cultura sin miedo a futuros”… Vosotros/as sois vosotros/as y nosotros/as somos nosotros/as.

Y ahora con otra mirada y otro cuerpo, quizás más ligero, a seguir construyendo. Necesitamos recuperar la fuerza de mirar al futuro con todas sus posibilidades. Y vamos a hacerlo para honrar también la memoria de nuestros mayores y nuestras víctimas.

Por una democracia de calidad

04.02.2011 (10:16 am)

Iñigo Lamarca, Arartekoa/Ararteko
Iñigo Lamarca, Ararteko

El día pasado respondía a la pregunta que me formulaba un periodista sobre la conveniencia de modificar la política penitenciaria relativa a la dispersión de los presos de ETA. El Ararteko ha mantenido invariablemente la misma posición, a saber que las personas en prisión, también las condenadas por las acciones terroristas del citado grupo, han de estar próximas a sus entornos familiares y sociales. Dicha posición está basada en razones éticas de carácter humanitario y de mejor protección posible de los derechos que asisten a las personas en prisión (tratándose de derechos de configuración legal no podemos hablar de conculcación de la legalidad sino de la elevación del nivel de ejercicio y salvaguarda de esos derechos). Cualquier consideración unida a razones de oportunidad política o relacionadas con la lucha antiterrorista ha de ser descartada del argumentario de la Defensoría del Pueblo de Euskadi, toda vez que debemos situarnos en la vanguardia de la demanda de la mejora del ejercicio de los derechos así como de su sistema de garantías.

Existen a día de hoy indicios sólidos que alimentan la esperanza de una pronta desaparición de ETA. Esa perspectiva debería redoblar los esfuerzos para trabajar con ahínco en la construcción o reforzamiento de las condiciones que hagan posible una doble tarea hercúlea: de una parte, la hegemonía absoluta de los valores democráticos de respeto a la dignidad de las personas y a sus derechos fundamentales, hegemonía que debería alcanzar la plenitud en su extensión e interiorización por parte de la totalidad de los ciudadanos y ciudadanas vascos. De otra parte, el ejercicio real y efectivo de los derechos a la verdad, la justicia, la memoria y la reparación a las víctimas de todos los grupos terroristas, según se reconoce en la ley vasca 4/2008. Junto con estas víctimas no debemos olvidarnos de aquellas otras resultantes de actuaciones ilegales (torturas, cargas policiales, actuaciones de bandas parapoliciales…) en un contexto de motivación política, según los términos del informe presentado recientemente por la Dirección de Víctimas del Terrorismo y la Dirección de Derechos Humanos del Gobierno Vasco en el Parlamento Vasco, que contó con la aquiescencia de todos los grupos de la Cámara.

Precisamente este último informe pone el foco en una realidad que no se ha abordado aún debidamente: el reconocimiento, con todas sus consecuencias, de las actuaciones ilegítimas e ilegales, según las normas, principios y valores del Estado democrático de derecho, en la lucha antiterrorista; o la desproporcionalidad y exceso de algunas de las medidas adoptadas, si las contrastamos con dichos principios y valores. Leer toda la entrada

“Presoak kalera, amnistia erdia”

25.10.2010 (8:50 am)

Galder González Larrañaga
Galder González Larrañaga

Cuando algunos políticos y tertulianos valoraron la manifestación masiva del 2 de octubre en Bilbo, citaron la presunta desproporción en la balanza de gritos de los y las manifestantes. Según algunos no era de recibo que en una manifestación denunciando la prohibición de manifestaciones y exigiendo todos los derechos para todas las personas se gritara contundentemente “Presoak kalera, amnistia osoa” y no se hiciera mención en esos gritos a ETA. Podría estar de acuerdo con parte de esa argumentación, pero la gente que se manifestó era de una ideología concreta y, por lo tanto, no se pude pedir que cambien su discurso porque no sé quién podría ponerse nervioso.

Sin embargo este artículo no trata sobre lo apropiado de los gritos de amnistía en una manifestación por todos los derechos de todas las personas. Doy por hecho que, cuando en este país todos los derechos sean respetados, incluyendo el de autodeterminación o el derecho a la vida, la amnistía estará incluida en el pack.

Cuando representantes de varios partidos, sindicatos y organizaciones sociales firmaron en Gernika un acuerdo sobre los mínimos democráticos, algunos de los partidos que criticaban la manifestación vieron con buenos ojos ese paso. Es más, Aralar, que acompañó en el coro al PNV, firmó ese mismo documento. ¿Y qué es lo que se dice en ese documento? Bueno, pues uno de los pasos que se exige es el cumplimiento de las medidas legales que los estados no están dispuestos a asumir. Que cumplan sus propias leyes, no más.

En estos momentos existen más de una decena de presos y presas gravemente enfermas que deberían estar en la calle. No mañana, ni dentro de un año. No. Ya es ya. Asimismo más de un centenar de prisioneros políticos han cumplido ya la totalidad de sus penas. También deberían estar en la calle. Más de un centenar: se dice pronto. De igual manera existen más de 200 presos y presas únicamente por su actividad política. Ni armas, ni muertes… actividad política que en cualquier otro lugar con un mínimo de democracia sería perfectamente legal. Decenas de jóvenes en la cárcel con la única acusación genérica de ser miembros de Segi. Internacionlistas, editores de periódicos o miembros de partidos políticos. Otro centenar largo de personas tienen privada toda actividad política a pesar de estar en la calle. Y miles y miles de personas no pueden ejercer el derecho al sufragio pasivo.

Leyes fascistas como la Ley de Partidos, usada en Turquía como ejemplo para aniquilar kurdos, deben ser abolidas o, por lo menos, dejadas en suspenso ya. Ya no es mañana ni en el 2012. Ya es ayer. Conseguir una situación de mínimos donde, por lo menos, todas las ideas puedan ser defendidas por igual es urgente. De acuerdo con sus leyes, las creadas ad hoc para el enemigo, ésas que sólo pretenden arrinconar a las personas de izquierdas y abertzales a la cárcel y la desaparición, la Izquierda Abertzale debería tener ya un referente político-legal. Y todas las personas presas por haber militado en un partido deberían estar en la calle. Es simple. Es democrático. No cabe mucha discusión sobre este tema.

¿Se resuelve el conflicto solo con que estos centenares de presos y presas y estas decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas recuperen sus derechos? No. Pero es un paso, aunque insuficiente. En estos tiempos en los que se discute (cada vez menos) la suficiencia o insuficiencia de los pasos dados por ETA y por la izquierda abertzale sería bueno ver como otros dan pasos insuficientes. No hace falta que los presos salgan a la calle con una amnistía general. Bastaría para ver que hay pasos algo mucho más insuficiente. A todos los que se escandalizaron por pedir la amnistía en una manifestación en Bilbo les hago una sugerencia de lema: “Presoak kalera, amnistia erdia”. Incluyan en esa mitad a presos enfermos, preventivos y condenados por su mera actividad política pública. También a las personas que han cumplido ya su pena. Eso será un paso, insuficiente, pero un paso, al fin y al cabo.

Como el agua y el aceite

15.06.2010 (8:56 am)

Asier Gallastegi
Asier Gallastegi Korapilatzen.com

Vivo junto a una estación de tren de cercanías. Al otro lado de la casa tenemos vistas a una plaza con su iglesia. Antes de ser un espacio peatonalizado y hace ya unos lustros también un lugar dónde llegaban autobuses y camiones cargados de personas y mercancías.

Yo no era muy consciente pero parece que muchas de las personas que llegaban a la capital desde otros pueblos de la provincia y de otros lugares del estado tendían a quedarse en el barrio que les acogía en primer lugar.

Además la historia reciente ha dibujado a esta parte de Bilbao con otras marcas importantes, reaolojos tras las inundaciones, algunas calles con viviendas baratas por destartaladas… El resultado es una comunidad conglomerado.

Imaginaros ahora que ayer se hubiera celebrado en esta parte del mundo algo parecido a su fiesta patronal. En una parte de la plaza un castillo hinchable y algunas mesas con talleres para los más pequeños, en la parte de atrás de la iglesia algunas personas preparando una paella para las personas mayores… La música con todo el hitparade del momento sin ningún tipo de filtro; música para la chavalería. Bajo mi balcón una comida popular convocada en uno de los bares. Txalaparta, alboka, tambor… las personas que se reúnen entorno a la mesa homenajean a un amigo común preso.

Me tocó estar dentro de la organización de esta fiesta durante años. Los cruces, si los había, eran duros y de desencuentro. Como el agua y el aceite. Durante años participé en otras comisiones de fiestas dónde la “tensión política” era una clave fundamental que nos obligaba a posicionarnos.

Es complejo. Entiendo las estrategias políticas que reclaman el espacio, las calles, las plazas y que buscan que las expresiones más populares sirvan de altavoz. (Nunca he aguantado los anagramas de serpientes y hachas y otras expresiones similares).

Sin irme por derroteros que podrían servir para otra decena de posts, quiero llamar la atención sobre algo que me parece clave para el tiempo que nos toca vivir: la construcción de lugares, espacios y actividades que sirva para encontrarnos. La fiesta creo que tiene potencial, y si es en formato reducido y ligado a un territorio de escala humana, más aún.

El dolor esta y tiene un montón de matices, niveles, colores… Nos solemos empeñar en compararlos, medirlos, negarlos… Me gustaría pensar que las pequeñas comunidades y sus celebraciones pudieran ser un lugar donde encontrarnos y tejer primera persona del plural. Comer y beber juntos/as…

Críos de un lado de la plaza vuelven corriendo de la otra con sus caras pintadas. Unos centenares de metros más allá, en otro barrio conglomerado, cientos de personas estaban convocadas a disfrutar de arroces cocinados de mil y un maneras, la lluvia lo impidió esta vez. Confiaremos en que amaine.

Las Condiciones para un proceso de paz

16.02.2010 (11:00 am)

Nynaeve, La Rueda del Tiempo

Frente al proceso de paz hay varias posiciones. Pero la que me interesa analizar hoy es la persona que estando de acuerdo con la existencia de un Proceso de Paz, pone como condición que ETA entregue las armas antes de sentarse a negociar.

Me resulta totalmente irreal que alguien crea o considere que “esto” sea una posibilidad. Ponerle esa condición a ETA es cómo decirle al gobierno que su condición previa es que suelte a todos los presos políticos sin delitos de sangre, legalice a Batasuna y deje en suspenso el resto de ilegalizaciones.

Porque son las bazas que tienen ambos. Pedirle a ETA que deje las armas previamente, es pedirle que se rinda. Ahí no hay negociación que valga, sólo esperar clemencia dado su gesto.

Soy consciente de que en muchos casos “esa condición” viene porque nos la han metido hasta en la sopa. Es más, de primeras uno piensa, que es hasta razonable, y si es tan razonable, ¿por qué no lo iba a aceptar ETA si de verdad tiene interés en un proceso de paz?

Se puede pedir un cese de las hostilidades, de hecho más o menos es lo que pasó en el anterior. Y ninguno lo cumplió.

Creo que en todo proceso de paz se ha aprendido algo que sirve para el siguiente. Espero que tras todos los intentos hasta la fecha, empecemos a estar maduros para que el siguiente sea el definitivo, por eso me parece importante señalar, el poco recorrido que tiene dicha condición.

También es cierto que entre los que piensan que esa condición es indispensable hay dos tipos de personas. Las que lo hacen para rechazar de plano un proceso de paz (saben que no es posible) y las que preferirían que fuera así, pero que si luego se sientan y no se ha dado esa condición, aún aceptarán lo positivo que tiene el que por fin, estén tras una mesa y no parapetados cada uno en su trinchera.

El conflicto violento

11.02.2010 (8:40 am)
Pedro Ibarra, Catedrático de la UPV

En ocasiones cuando hablamos de cómo resolver el conflicto violento hacemos apelaciones genéricas a que también hay que exigir el cese de determinadas violencias del Estado porque las mismas pueden suponer una coartada para que ETA siga haciendo uso de la violencia armada.  Con esta argumentación le otorgamos a ETA un papel que YA no tiene. Esotorgarle el papel de alguien que responde a una injusticia; y como la injusticia se ejerce con violencia (vulneración de derechos humanos en general y tortura, por ejemplo, en particular), a ese alguien no le queda más remedio que responder violentamente. Ciertamente no es lo que literalmente se defiende con el argumento dela coartada. Pero también me parece que si decimos que ETA tiene una coartada para actuar violentamente (en sentido inverso, así lo hacemos) estamos diciendo que tiene argumentos, JUSTIFICACIÓN, para hacerlo. Siguiendo con este discurso de la coartada, deberíamos admitir que como el Estado, con su violencia constitutiva, impone un indeseado marco político a Euskadi, ETA estaría justificada para exigir, con violencia, otro marco. Es más, en la medida que su violencia no le excluye del escenario político, dado que su violencia es política por estar justificada, ETA estaría legitimada para dialogar con el Estado sobre cuál debe ser ese otro marco. Tendría, como cualquier otro actor político, todo el derecho a exigir que se le escuche y que con ella se dialogue sobre política. En consecuencia, este argumento de la coartada nos llevaría a un escenario insostenible. Y ello es así porque ETA ha dejado de ser (si es que algún día lo fue) alguien que pueda dialogar y establecer acuerdos políticos con gobiernos y partidos. No es un actor político. El problema de fondo estriba en que seguimos, consciente o inconcientemente, introduciendo a ETA en el escenario político. No acabamos de tener claro que los escenarios / procesos en juego son dos; y con dos dinámicas sustancialmente diferentes:

Uno: un problema -ya no político- que es ETA. La única forma de resolverlo es negociar con ellos su disolución más o menos ordenada (presos, armas, etc. ).

Dos: otro problema. Este sí es político. Tiene a su vez dos frentes:

- El estado vulnera derechos humanos. Y hay exigir el cese inmediato de estas vulneraciones. Y punto.

- El estado mantiene un indeseado marco político para Euskadi. Hay que exigir a las fuerzas políticas (o sea, evidentemente no a ETA) diálogo/acuerdo y también consulta refrendaria sobre un nuevo marco/ pacto (o lo que sea). Y punto.


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