“No a la prohibición de manifestaciones. Ninguna imposición, ninguna violencia. Sí a los derechos humanos, civiles y políticos”
03.10.2010 (10:22 pm)
Ayer acudí a la manifestación de Bilbao convocada bajo el lema “No a la prohibición de manifestaciones. Ninguna imposición, ninguna violencia. Sí a los derechos humanos, civiles y políticos”. Mi valoración general sobre el desarrollo de la misma es muy positiva, exceptuando los momentos en los que un numeroso grupo de personas aprovechó el momento para proferir consignas con las que podía estar de acuerdo o no, pero que estaban totalmente fuera de lugar. Si hay que reclamar la independencia y una amnistía se convoca un acto explícitamente para ello y se grita lo que haya que gritar. Eso en el caso de que la autoridad pertinente “tenga a bien” permitir el desarrollo de una manifestación que reivindique tales pretensiones.
No a la prohibición de manifestaciones. Los ejemplos que podía utilizar para justificar la necesidad de convocar una manifestación que reclame el derecho legítimo de la ciudadanía a manifestarse son varios, y no hace falta ir muy atrás en el tiempo. Ayer, una nutrida representación de esa ciudadanía volvió a dar ejemplo de que es posible manifestarse sin causar grandes inconvenientes, siempre que las autoridades públicas renuncien a la coacción y la prohibición y siempre que la policía se limite a realizar funciones que no vayan más allá de garantizar los mínimos transtornos posibles en la jornada para las personas ajenas a las manifestaciones. Y no olvidemos que las distintas policías son un cuerpo al servicio de las autoridades públicas, por lo que la responsabilidad máxima siempre corresponde a estas.
Ninguna imposición, ninguna violencia. No soy ningún experto en anális políticos y sociales, y no quiere perderme en fundamentos filosóficos, que tampoco domino, sobre la pregunta “¿que es imposición? y ¿qué es violencia”? Considero que la mayoría de la población debiera saber discernir entre estos aspectos, y saber, aunque solo fuera de manera intuitiva, cuando se producen cualquiera de estos hechos. Algunas situaciones de este tipo las tenemos todos claras: matar a un ser humano es violencia, torturar a un ser humano es violencia; querer mantener determinado status político es imposición, negarse a desaparecer de la escena contraviniendo los deseos de la mayoría de la ciudadanía es imposición. Ayer decenas de miles de personas se manifestaron en contra. Que tomen nota quienes están obligados a hacerlo.
Sí a los derechos humanos, civiles y políticos. Para que una sociedad pueda desarrollarse libremente es fundamental que esté amparada por unos mínimos que, de forma paradójica, raramente se dan de manera conjunta en las llamadas “sociedades libres”. Toda sociedad que no respete y ampare al individuo de manera particular, y a la propia sociedad de forma conjunta, es una sociedad enferma. Atajar una enfermedad requiere de un tratamiento específico, y la primera premisa de este tratamiento pasa por la educación. Dificilmente respetaremos al adversario como ser digno de respeto si no tenemos asumido que este principio es válido para tod@s y en todo momento. Dificilmente podremos pedir respeto a nuestros derechos si previamente no respetamos los derechos de los demás. Dejemos de buscar causas para “defendernos de los ataques del adversario” y empecemos a buscar causas para “convivir de forma pacífica con el adversario”.












