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“Hablan los ojos” en Vitoria-Gasteiz

28.01.2013 (12:57 pm)

El próximo martes 5 de febrero a las 19h en la Casa de Cultura Ignacio Aldekoa de Vitoria-Gasteiz (Paseo de la Florida, 9) presentaremos el documental “Hablan los ojos”. Tras el documental habrá un pequeño coloquio en el que participarán Gorka Espiau, director del documental, y Rosa Rodero, una de loas protagonistas de “Hablan los ojos”. La entrada es libre.

“Hablan los ojos” es un relato construido a través del diálogo acerca del fin de la violencia y el necesario proceso de reconciliación en el que participan dos víctimas del terrorismo (Rosa Rodero y Javi Asla), un militante de la izquierda abertzale que ha pasado 18 años en prisión (Joxean Agirre), la hija de un médico muerto tras recibir malos tratos (Tamara Muruetagoiena), una vocal del Consejo General del Poder Judical (Margarita Robles) y el ex director de Derechos Humanos del Gobierno Vasco (Jon Mirena Landa).

Estas presentaciones se han realizado ya en Donostia, Iruña y en Bilbao. En la capital vizcaína, tras el visionado del documental, se realizó un interesante coloquio que puedes ver a continuación.

Cruzando puentes a Irlanda del Norte

15.01.2013 (10:11 am)

Maialen Lizarralde
Maialen Lizarralde, Lokarri

Un año después de la experiencia del proyecto “Construyendo puentes de reconciliación”, un grupo de jóvenes de distintas sensibilidades viajó a Belfast con Lokarri del pasado 28 de noviembre al 2 de diciembre. Concretamente, tal y como Lokarri explicó en la presentación del proyecto, participaron en la experiencia miembros de Juventudes Socialistas de Euskadi, Gazte Abertzaleak, Ezker abertzalea, EGI y Alternatiba junto a dos personas de Lokarri.

La conclusión de la vivencia de este año vuelve a ser muy positiva: el hecho de conocer de primera mano el desarrollo del proceso norirlandés y la intensa convivencia entre las personas que participan en la experiencia generan procesos de aprendizaje, diálogo y compromiso difíciles de crear en otros contextos cotidianos.

Difícil es también explicar todo lo aprendido y vivido, pero a continuación intentamos ofrecer una breve crónica del viaje.

1º día: Dublin

La primera parada del grupo fue en Dublin y su parlamento con nuestro anfitrión Ruairi Rowan. Conocimos la institución de la mano de jóvenes del Sinn Féin y pudimos saludar brevemente a Gerry Adams antes de participar en una reunión con representantes del Sinn Féin, entre los que se encontraba Eoin Ó Broin autor del libro “Matxinada. Historia del movimiento juvenil radical vasco” (Txalaparta). En la reunión se destacaron la importancia del diálogo, el importante papel de la juventud o el apoyo internacional. Insistieron también en la paciencia ante momentos en los que parece que todo se bloquea: “siempre toma más tiempo de lo que se piensa”, nos decían. Acabamos el día con una ruta histórica organizada por el Sinn Féin por lugares significativos de Dublín.

2º día: Belfast, viaje al pasado y al futuro

El segundo día del viaje, ya en Belfast, comenzó con una mesa redonda en la sede de Healing Through Remembering, donde participaron periodistas como Brian Rowan y Eamonn Maille, jóvenes de Alliance Party y del Northern Ireland Youth Forum y el ex miembro del grupo armado unionista UDA Jackie McDonald. La conversación fue realmente interesante.

Murales en Sandy Row, barrio unionista

Los periodistas destacaban su papel activo por la paz: al ser agentes que mantienen relación con todas las partes, tenían la responsabilidad de relatar lo que ocurría, lo que tiene que ver con el proceso de la verdad. Tal proceso, que ellos prefieren llamar proceso de explicación o información, no debe confundirse con la acusación, culpa o el perdón, y ante todo no debe ser una batalla “de culpas” entre políticos. Cuando del grupo surgía la pregunta de qué hacer cuando el gobierno no se mueve, contestaban “no merece la pena insistir en criticar al gobierno. Lo que hace falta es persuadirlo, hacer pedagogía y, sobre todo, empezar a usar otro lenguaje. La paz no se trata de exigencias, sino de lo que estás dispuesto a compartir. Pide tomar riesgos y hacer cosas que incomodan”.

Los jóvenes norirlandeses también reafirmaron la importancia de relatar el dibujo completo de lo que ha pasado, ya que las secuelas del conflicto también han llegado a su generación en forma de desconfianza y culpas y es necesario romper barreras.

Jackie McDonald
Jackie McDonald

Por su parte, Jackie McDonald también lo reafirmó: la llave está en la gente joven, porque la carga de la violencia ha llegado a ella también. “Hay que contarles lo que pasó, sin romanticismos, sin orgullo: esto es lo que hicimos y no se debe repetir” decía. Como expresó, también habló de las dificultades que pasan al salir de la cárcel y de lo esenciales que son en cualquier proceso de paz.

Tras esta conversación, el grupo fue a visitar el parlamento norirlandés en Stormont. Conoció su funcionamiento y peculiaridades, se reunió con el presidente del parlamento William Hay y participó en una charla con parlamentarios del Sinn Féin, DUP, SDLP y UUP, donde se vio cómo son capaces de juntarse en la misma mesa representantes que hasta hace unos años eran enemigos.

3º día: las rejas perduran, las paredes hablan

El tercer día fuimos a visitar a la organización Intercomm que trabaja en las relaciones entre comunidades. Allí tuvimos una conversación con distintas personas, muchas de las cuales eran ex-presos tanto unionistas como republicanos que hoy en día trabajan juntos en proyectos como el de Intercomm. Subrayaron que el proceso de paz real ocurre y debe ocurrir en las bases de la sociedad, y ahí las personas presas liberadas tuvieron y tienen un papel clave, aunque todos confirmaron las dificultades a la hora de reintegrarse, bien por recursos prácticos, bien por el odio social generado. El grupo preguntó cómo explicarían a sus nietos/as su relato personal y afirmaron que les es muy difícil hablarles de ciertas cosas a sus familiares pero a la vez es necesario hacerlo para “desarmar las mentes”. “No somos malas personas. Somos buenas personas que han hecho cosas terribles”, expresó uno de ellos.

Reunión en Intercomm

Uno de ellos, John Howcroft, quien fue miembro de un grupo armado unionista y hoy en día es trabajador social y doctorando, nos llevó después a visitar algunos barrios del norte de Belfast, que es la zona donde más se ha concentrado la violencia. Nos mostró murales que antiguamente favorecían la segregación y la violencia y que han sido renovados con el objetivo de comunicar valores a favor de la convivencia, muros que han sido abiertos para que las comunidades se puedan relacionar con más normalidad y edificios reformados en zonas muy conflictivas que ahora acogen personas de ambas comunidades. El ejemplo del propio John fue también revelador.

4º día: Falls Road con Brian Rowan

El periodista Brian Rowan ha sido testigo directo de muchísimos hechos históricos ocurridos durante el proceso de paz, y fue él quien nos llevó a ver las calles de las zonas republicanas alrededor de Falls Road mientras nos contaba anécdotas de esos hitos que él mismo presenció. Vimos murales, memoriales por las víctimas y tomamos un café mientras nos enseñaba el tesoro que había ido acumulando durante años: una carpeta con documentos, recortes y fotografías relevantes de los últimos años, incluyendo declaraciones originales de alto el fuego del IRA, entre otros. También visitamos el museo de presos republicanos antes de ir a reunirnos con Seanna Walsh en Tar Anall.

Seanna Walsh con el comunicado original del alto el fuego del IRA

Seanna Walsh pasó 21 años en prisión por su implicación con el IRA. Amigo de Bobby Sands, fue él quién leyó el comunicado de 2005 donde el IRA declaraba su alto al fuego. Nos contó su relato sobre el proceso de los últimos años, explicando que “no es un conflicto entre católicos y protestantes o republicanos y unionistas. Nosotros en el IRA teníamos claro que nuestra lucha era contra la ocupación Británica, es decir, contra el Gobierno británico, y no contra los unionistas”. Contó cómo la espiral de la violencia no lleva a ningún lado, que por eso concluyeron que hay que intentar negociar con el Gobierno británico y todas las partes llegaron a la misma conclusión.

También hablamos sobre los disidentes del IRA, que son una minoría sin objetivos claros, sobre el proceso de excarcelación aprobado en 1998, sobre perdón, verdad y víctimas… Y para acabar, el grupo le preguntó cómo se había sentido cuando leyó el comunicado que anunciaba el alto el fuego del IRA, a lo cual respondió emocionado “orgulloso y honrado de hacerlo”.

Encuentro con representantes del SDLP

La intensa agenda del viaje terminó con una reunión informal con juventudes del SDLP en un pub. Entre muchos temas, no dejaron de expresar su asombro y tal vez cierta admiración al ver a nuestro grupo de representantes de sensibilidades tan diferentes juntos y con una relación de tanta confianza compartiendo esta experiencia. “Parece que os conocéis desde siempre”, nos decían. Nos contaron que aunque hay relaciones entre las juventudes de distintos partidos, no saben si serían capaces de juntarse para una experiencia de este tipo. Ya les dijimos que quedan invitados a visitarnos.

Y es que como bien dice Ruairi Rowan en su crónica sobre nuestra visita en este artículo, parece que el aprendizaje fue en ambos sentidos y lo aprendido cruza los puentes de reconciliación entre y dentro del País Vasco e Irlanda del Norte.

Nota: pocas horas después de que el grupo regresara, estalló el conflicto que hoy aún perdura en relación a las banderas británicas. Dar seguimiento a la evolución de este conflicto relacionándolo con las reflexiones que nos compartían las personas con las que nos reunimos, también está siendo muy valioso. Vemos que su camino hacia la paz sigue con dificultades, que aquella “carga heredada” de la que nos hablaban está presente, y mostramos nuestro apoyo para que esta manifestación de violencia pueda canalizarse de manera que no pueda volver a repetirse.

Reflexiones sobre “Hablan los ojos”

23.10.2012 (11:50 am)

Mikel Casado (Miembro de Lokarri)

El pasado 17 de octubre, con motivo de la celebración del primer aniversario de la Conferencia de Aiete, tuve ocasión de ver el estreno del documental “Hablan los ojos”, en el que se ve dialogar, cara a cara, víctimas de un lado y otro del conflicto que parece haber visto el final definitivo. Como miembro de Lokarri que soy, me gustaría comentar un par de aspectos que el documental explicita, y que tienen gran importancia en cuanto a la forma de encarar el futuro. Al mismo tiempo, me gustaría que esos comentarios sirvieran como una aportación más para la comprensión del fenómeno. Esos dos aspectos son la reconciliación y el relato, y, por encima de ambos, el diálogo.

Creo que lo que en realidad está en juego es la verdad. Cada cual cree estar en posesión de la suya. Pero al mismo tiempo, el ser humano, es un buscador de la verdad. Pero, como la verdad no existe como absoluta, se tiene que conformar con verdades compartibles. Claro que para ello es necesaria la previa actitud positiva de acercarse a otras visiones. El estudio, la lectura, pueden ser formas de hacerlo. El diálogo es otra forma. Decía el filósofo Gadamer que, a falta de verdades absolutas, la verdad aparece en el diálogo. Y tal diálogo puede servir para la reconciliación y para el relato.

En cuanto a la reconciliación, el documental expone de una manera sencilla, nada pretenciosa, la magia que en algunos casos puede surgir del diálogo, del intercambio de ideas y sentimientos entre dos personas que en un principio podrían considerarse antagónicas e irreconciliables.

Pero claro, en el diálogo hace falta aceptar hablar y escuchar. Pero puede que a ese diálogo, a ese intercambio de ideas y sentimientos, aunque se acuda con buena voluntad, acuda alguien con la intención de no cambiar un ápice algunas de sus verdades, o de no dejarse llevar más allá de los límites previamente autoimpuestos. Es decir, que alguno de los interlocutores, por las razones que sean, no esté dispuesto a tocar algún aspecto que le resulte demasiado espinoso, doloroso o escabroso. Y puede que lo consiga. Y ello es respetable, mucho mérito tiene el exponerse, aunque pueda, a priori, ser mejor ir totalmente abierto.

Pero también es posible que, en el transcurso de la conversación, bien por las razones o sentimientos expuestos por el otro interlocutor, quien previamente no estaba dispuesto a pasar de una autoimpuesta línea roja, se vea superado por la situación y, liberado de alguna rigidez, sentirse más capaz de soltar ideas, emociones retenidas, y comunicarse más fácilmente, más humanamente, con quien tiene enfrente y comprenderlo, incluso de abrazarse. Es lo que tiene el diálogo, que no sabemos qué vamos a encontrar ni en los otros ni en nosotros mismos.

Creo que en el documental se ve algo de esto. Esta suerte de, llamémoslo magia, puede o no darse en ese momento, pero puede ocurrir en otro, si se está dispuesto a llevarlo a cabo. Se trata de intentarlo, cada diálogo puede no ser definitivo, pero sí puede ser una gota que va calando y formando parte de nosotros, de nuestra forma de ver el fenómeno, y haciendo más fácil la comprensión de los otros. Eso es algo que conviene a quienes han sufrido una u otra forma de violencia y a la sociedad entera.

El segundo aspecto que quiero comentar es el del relato. Parece que hay quienes ven preciso encontrar el relato total, la historia realmente sucedida en las últimas décadas. Como si tuviéramos que aceptar que sólo hay un relato y levantar acta de ello. Me parece a mí que esto tiene algo de reminiscencia religiosa, una especie de nostalgia de la verdad absoluta divina que, a pesar de haber sido arrumbada por el descreimiento, aparece de otras maneras. Buscar el verdadero único relato total o historia de lo acontecido en las últimas décadas es algo legítimo, aunque sea imposible. Pues no podemos esperar que haya un solo relato, ya que no hay un ojo superior absoluto, divino, que haya hecho una fotografía total, espacial y temporal, de la historia del conflicto

Se ha repetido hasta la saciedad que cada uno de nosotros, como individuos, conocemos (o creemos conocer) la realidad histórica a través de unas gafas invisibles, que no son otra cosa que los sentimientos, prejuicios o intereses. Por eso unos ven lo que no ven otros, o lo ven de diferente color. Decía Pascal que no sólo pensamos con la razón, también con las vísceras. Pues lo mismo ocurre al mirar la realidad. De modo que pueden escribirse tantos relatos como individuos perceptores. Aunque sí es cierto que el relato que alguien hace se puede parecer más a los relatos de otras personas que comparten afinidades ideológicas o los mismos tipos de sentimientos, prejuicios e intereses. Pero no hay un relato único verdadero que se pueda imponer al resto.

En el documental también se ve algo de esto pues se aprecia que entre los interlocutores no hay acuerdo sobre un solo relato, pero se está dispuesto a compartir el propio, exponerlo a los demás sin ánimo de imposición, pero sí dispuestos a, escuchando las versiones diferentes, hacer correcciones sobre el propio, ver verdades que antes no se habían tenido en cuenta, sufrimientos vividos por otros, sentimientos que no hemos vivido. Sólo tenemos retazos parciales, aristas más o menos imperfectas de lo ocurrido, que esperan completarse en un diálogo sincero, abierto, con unos y otros, duradero en el tiempo, casi eterno. Cada vez nos acercaremos más, sin llegar nunca a ello, a la verdad. Y en ese dialogar se facilita la convivencia, la reconciliación. Quizá lo más importante sea el camino más que el punto de llegada.

Por eso el documental es una oportunidad para descubrir el diálogo no sólo como instrumento sino también como contexto en el que nos acerquemos a reconciliaciones y a relatos compartidos.

A continuación puedes ver íntegro el documental “Hablan los ojos – Parlen els ulls”

Celebración del Aniversario de Aiete

18.10.2012 (4:45 pm)

Ayer celebramos el primer aniversario de la Conferencia Internacional de Aiete. Para ello organizamos un acto sencillo en la misma sala en la que un año atrás relevantes personalidades internacionales y la mayoría de partidos políticos y sindicatos estuvieron reunidos.

Paul Ríos, coordinador de Lokarri, introdujo el acto:

Tras la introducción pudimos disfrutar del documental “Hablan los ojos”, producido por Baleuko y TV3, un relato construido a través del diálogo acerca del fin de la violencia y el necesario proceso de reconciliación.

Una vez finalizada la proyección hubo un interesante coloquio que podéis ver aquí:

Hablan los ojos

16.10.2012 (9:26 am)

Hoy martes 16, a las 21.50h TV3  estrena “Parlen els ulls – Hablan los ojos“, un documental dirigido por Gorka Espiau y producido por Baleuko, que muestra la magia del diálogo para acercar las posiciones más alejadas después del final de ETA.

Todas las sensibilidades políticas tienen su relato sobre el fin de ETA, pero no hay diálogo entre sí. Cada uno trata de convertir su manera de interpretar los hechos en la historia verdadera. Este documental intenta romper esta espiral de incomunicación a través del diálogo entre seis relatos diferentes sobre el pasado y el futuro de la sociedad vasca al caserío Zabalgana del Museo Chillida.

El documental lo protagonizan dos víctimas del terrorismo (Rosa Rodero y Javi Asla), un militante de la izquierda abertzale que ha pasado 18 años en prisión (Joxean Agirre), la hija de un médico muerto tras recibir malos tratos (Tamara Muruetagoiena), una vocal del Consejo General del Poder Judical (Margarita Robles) y el ex director de Derechos Humanos del Gobierno Vasco (Jon Mirena Landa).

“Hablan los ojos” ofrece una fotografía con matices de la realidad vasca un año después del anuncio de ETA. Luces y sombras que nos permitan aspirar a un futuro relato compartido. ¿Viviremos una petición pública de perdón por el daño causado? ¿Qué pasará con los más de 700 presos de ETA? Como se debería tratar el proceso de reconciliación? Cada uno expone su relato, escucha, discute … y surge la magia en el momento más inesperado.

Coincidiendo con el primer aniversario de la Conferencia Internacional de Aiete, Lokarri ha organizado un acto sencillo para celebrarlo donde se proyectará “Parlen els ulls – Hablan los ojos” con un posterior coloquio con Gorka Espiau y algún protagonista del documental. La cita es mañana miércoles 17 en el Palacio de Aiete de Donostia-San Sebastián a las 19h. El aforo está completo.


Recordar la guerra, homenajear la paz

02.05.2012 (4:58 pm)

El pasado jueves, día 26, se celebró el 75 aniversario del bombardeo de Gernika. Una triste efeméride que conmemora el brutal bombardeo contra la población civil que arrasó la localidad. A lo largo del día numerosos actos recordaron lo ocurrido en 1937: se inauguró la escultura “Agonía de Fuego”, de Nestor Basterretxea, volvieron a sonar las sirenas y la localidad se paralizó a la misma hora en que fue asolada por las bombas alemanas, se ofició un responso y se hizo una ofrenda florar por los fallecidos en los bombardeos…

Sin embargo, la jornada sobre todo se dedicó a homenajear la paz. Gernika-Lumo volvió a entregar sus premios a la Paz y Reconciliación y esta vez el reconocimiento fue para el ex presidente alemán Roman Herzog (quien en 1997 pidió perdón por la masacre cometida por el ejército alemán), Gernika Gogoratuz (por su trabajo de investigación y divulgación en torno a la paz) y para Lokarri (por su contribución al proceso de paz), lo cual es un honor para todas las personas que colaboran, participan y ayudan en las actividades organizadas por Lokarri y en nombre de las cuales recogió el premio Paúl Ríos.

El coordinador de Lokarri acudió a la entrega de premios acompañado de Maixux Rekalde, quien durante muchos años ha sido la presidenta de Lokarri. “Ella representa a esa generación que ha vivido la Guerra Civil, la Dictadura y todos estos últimos años de violencia y vulneraciones de Derechos Humanos” remarcó Paúl Ríos al recoger el premio. “Esta generación se merecía vivir una oportunidad como la que tenemos ahora, cuando ETA ha declarado el final definitivo de la violencia, abriendo una nueva etapa histórica en la que se dan las condiciones para una paz justa y duradera”.

Además aprovechó la presencia de representantes institucionales y políticos para pedirles un esfuerzo sincero para aprovechar esta oportunidad y avanzar en la construcción de una convivencia basada en la paz, el respeto, los Derechos Humanos, el pluralismo, el diálogo y la reconciliación. “Nuestros mayores se lo merecen, mi generación se lo merece y se lo debemos también a las futuras generaciones”.

La entrega de premios concluyó con un recital musical a cargo del dúo Deux Marchés de Nagasaki.

Fragmento de la canción titulada “Vida” grabado por Paúl Ríos en el acto de entrega de premios.

Un futuro compartido a través del caleidoscopio ciudadano

19.12.2011 (2:03 pm)

Aitziber Blanco, Lokarri
Aitziber Blanco, Lokarri

Ignorando completamente el desapacible y lluvioso temporal del exterior, el Auditorio del BEC de Barakaldo rezuma un cálido clima para el diálogo. Calurosos y efusivos saludos entre personas que se conocen y que parece que comparten un trocito, unos más y otros menos, de la historia de sus vidas. Guiños más comedidos entre quienes van a comunicarse y a tratarse por primera vez, pero con el mismo semblante de anhelo que los primeros. De anhelo y satisfacción. Satisfacción porque ha llegado el “por fin”. El “por fin nos podemos sentar a dialogar”. El “por fin podemos acercarnos desenfundados de la venda del recelo y la desconfianza. Sin la obcecación de que nuestros diferentes atuendos ideológicos son el veto que marca la prohibida frontera para el entendimiento. Por fin vamos a poder conocernos, escucharnos, saber qué quiere cada uno de nosotros, qué desea, sueña y opina. Qué sospecha, qué teme, sufre y adolece. Y cuál es nuestra historia, la historia de cada uno y cada una, para poder construir una historia común, compartida”.

¿Qué es y qué hay que hacer para conseguir la reconciliación social? A partir de este interrogante empieza a desplegarse todo el caudal de ideas que se esconde tras el anhelo de cada uno de los más de 200 ciudadanos y ciudadanas que nos hemos acercado a este encuentro organizado por Lokarri. Con una agenda de temas a tratar, 13 círculos de personas dialogantes dibujamos un colorido caleidoscopio humano en el Auditorio. Un surtido abanico de cuestiones se deja asomar a través de la ventana del caleidoscopio. “Sin reconocimiento del daño causado, no es posible una convivencia sana y respetuosa” sugiere un participante de uno de los círculos. “Es indispensable garantizar los derechos políticos si queremos ahondar en una reconciliación social efectiva y real” afirma convencida una señora de otro grupo de debate. Desde un tercero se puede escuchar cómo un joven reivindica una política penitenciaria más justa, que garantice la reinserción y el acercamiento de los presos. “El perdón, el perdón por ambas partes, y aprender a respetarnos” son los ingredientes que aporta una chica de otro grupo para la receta de la reconciliación social.

Y más y más ideas y temas tratándose, como la revisión del pasado, la elaboración de un relato de lo ocurrido, la disolución de ETA, la responsabilidad de los gobiernos o el papel de los medios de comunicación, se pueden escuchar en los círculos de debate a los que uno puede acercarse a participar cuando quiere. Y es que la posibilidad participar en cuantos grupos de debate se desee, transitar libremente de uno a otro, y aportar en todos ellos o simplemente escuchar es una de las características del Open Space o espacio abierto, metodología en la que se ha basado Lokarri para desarrollar este encuentro.

Tras los interesantes debates, y ya cerca de las 14.00 h, llega el momento de evaluar: cada participante escribe en un post it qué se lleva de esta intensa mañana de diálogos y lo coloca en el papelógrafo que preside la plenaria. El contenido de los debates recogido en actas será enviado por mail a todas las personas participantes.

Tras la palabras de agradecimiento del Coordinador de Lokarri, Paul Ríos, por la asistencia al acto a todos los participantes y el anuncio de que con los resultados de los diálogos la Red ciudadana propondrá a la sociedad unas ideas concretas para poder caminar hacia la reconciliación social y la convivencia inclusiva, se cierra la ventana del caleidoscopio y la gente se entretiene en los pasillos comentando lo acontecido en la jornada, compartiendo diferentes impresiones.

Algunas de esas impresiones son recogidas y dadas a conocer poco después en Berria TB. Txaro Arteaga, ex-directora de Emakunde, comenta que “es difícil saber cuál es el camino que debemos seguir, pero este tipo de foros son muy importantes para que entre todos aportemos ideas para ir abriendo el camino de la reconciliación social. Hemos trabajado aspectos muy concretos y mi valoración de la jornada es muy positiva. A través de las conversaciones generadas, hemos confirmado una vez más que somos una sociedad muy plural y que el camino no será sencillo, pero hemos percibido mucha ilusión, esperanza confianza en que se consiga” . La periodista Mirentxu Purroy alude a la violencia del Franquismo y a la de ETA al hacer su valoración: “El Franquismo puso muchos muertos y luego vino ETA y puso más. No se ha hecho justicia ni por unos ni por otros. Hay que levantar el silencio, hacer la luz y abrir caminos de esperanza. No podemos esperar a que los partidos tomen decisiones. Los ciudadanos y ciudadanas somos capaces de abrir el camino del entendimiento. Y éste ha sido un encuentro que ha propiciado tender puentes para el entendimiento”.

Pero además de las valoraciones de de Txaro y Mirentxu, seguramente un considerable número de reflexiones e ideas rondarán este día y los siguientes las mentes de los más de 200 asistentes al “Encuentro por la reconciliación social”. Unas meditaciones que servirán de sólido cimiento para saber cómo mirar al pasado, qué hacer en el presente y cómo construir nuestro futuro.

Reconstruir el tejido social

15.12.2011 (9:43 am)

Carlos Martín Beristain, especialista en cuestiones de vícrtimas y reconstrucción del tejido social

Carlos Martín Beristain, especialista en cuestiones de víctimas y reconstrucción del tejido social

-¿Para qué tocar las heridas?
Alguien le responde:
-Para qué va a ser, para curarlas.
Y la mujer añade:
-¿Pero quién se atreve?
Diálogo, en El Silencio Roto.

Para hablar de la reconstrucción del tejido social, la primera cuestión es tomar en cuenta dos puntos de partida: cuáles han sido esas heridas, y cuáles los mecanismos que las han hecho posibles. Las heridas tienen que ver con el impacto del dolor y el sufrimiento. El dolor no puede repararse pero sí reconocerse. Y para ello hay que superar las fracturas de la sensibilidad, las que han llevado a memorias defensivas que justifican el dolor del otro por el sufrimiento propio o invisibilizan el impacto de ciertas violaciones de derechos humanos. Se necesita cruzar al otro lado, y superar las fronteras de la empatía. Dejar de utilizar el dolor para justificar la violencia por un lado, o para evitar confrontarse con cómo se ha usado la tortura por poner dos ejemplos. En palabras de Ignatieff, sin apología, sin reconocimiento de los hechos, el pasado nunca vuelve a su puesto y los fantasmas acechan desde las almenas. Sobre todas estas cosas se tiene que decir la verdad. Para retomar esa vieja esperanza que describe John Berger: quizá si le damos nombre a todo lo intolerable, de esa conciencia surja una acción compartida.

Igualar este reconocimiento moral del sufrimiento, y la crítica a las violaciones de derechos humanos, puede ayudar a generar una conciencia común. Y eso no significa igualar los mecanismos de victimización. Sobre esas cosas llevar todo a las divisiones ideológicas pueden seguir poniéndonos en diferentes lados. Hay que centrarse en el lado humano de la experiencia, individual y colectiva, que es donde podemos reconocernos en los otros como iguales. Para ello hay que superar también otras fronteras, las del lenguaje. Demasiadas veces el lenguaje se ha utilizado como arma arrojadiza para justificar acciones (“por la democracia”, “a consecuencia del conflicto”) en lugar de para llegar a consensos básicos sobre la defensa de la vida.

La utilización política o la focalización mediática han estado presentes en este país más que en cualquier otro. En muchas situaciones de violencia la mentira sustituye a la ética. Lo que se considera bueno o malo se juzga en función de quién lo dice o de nuestros objetivos. Por ejemplo, la política que se necesita para con las víctimas es la del reconocimiento y la reparación, no la de la politización de utilizarlas como estandarte. Para ello también hay que dejar atrás el miedo, de lo que no se puede decir o hacer porque nunca es “el momento”. El miedo a expresar la diferencia, la crítica, el desacuerdo. Como Virginia Wolf en sus reflexiones sobre el feminismo contra la guerra, creo que la extrañeza es un valor en estos procesos. No reconocernos en la coacción o la mentira. No dejarnos meter en los tópicos. Atrevernos a salir del marco del grupo de referencia o de lo que se considera políticamente correcto. O de la retórica de la impotencia porque en nuestro país todo parece muy complejo. También aferrarse a las cosas que han dado cohesión a la sociedad vasca, las relaciones familiares y comunitarias aun en un contexto tan politizado. Un recurso positivo puede ser visibilizar las experiencias positivas locales, tanto de convivencia política como social, para evitar la sobrerrepresentación negativa y ejercer un papel pedagógico en la sociedad.

La superación de esas fracturas sociales en lo local no va a llevar al acuerdo directo, ni al olvido o perdón, sino más bien a la aceptación de que se puede coexistir. Una cultura de derechos humanos es el piso común que se necesita. Esta reconstrucción es básica para pasar de un escenario de fin de la violencia, a otro de construcción de la paz, donde son claves las iniciativas de memoria colectiva que genere respeto y aprendizajes, de reconocimiento del dolor producido, medidas de humanización de la situación de los presos de ETA que han estado sometidos a leyes de excepción, y apoyo a los espacios sociales de reconstrucción de la convivencia. La mejora del clima social después del fin de la violencia de ETA ofrece condiciones favorables para hacer un proceso. Pero se necesita sensibilidad, inteligencia y compromiso para hacerlo posible.

Definir la reconciliación

13.12.2011 (9:30 am)

Pierre Hazan, Miembro del Grupo Internacional de Contacto

Pierre Hazan, Miembro del Grupo Internacional de Contacto

El término reconciliación es un concepto cargado de mucha ambigüedad. Por mi parte, defino la reconciliación como un proceso por el cual una sociedad pasa de un pasado dividido a un futuro compartido. Este proceso consiste en encontrar la forma de vivir al lado de antiguos enemigos, sin necesariamente amarles o perdonarles, ni tampoco olvidar el pasado de ninguna manera. La reconciliación apunta por tanto a la coexistencia pacífica con antiguos enemigos desarrollando con ellos el grado de cooperación necesario.

Tradicionalmente, la reconciliación entre ciudadanos enemigos con vistas a restablecer la paz cívica pasaba por la adopción de medidas de amnistía, término cuyo origen proviene del griego amnistia, que significa “olvido”. La amnistía, es decir, el olvido memorístico y judicial, se presentaba como necesario en el nombre de la unidad de la ciudad o de la nación restaurada.

Tras la guerra fría, el término reconciliación toma una importancia mayor en el léxico político. La cada vez mayor importancia de la retórica de los derechos humanos y del liberalismo político conforma una visión moral de las relaciones internacionales que substituye el enfoque pesimista de la Realpolitik dominante hasta entonces. Este cambio de perspectivas se explica también por el desarrollo de conflictos internos –ex- Yugoslavia, Rwanda, Burundi, Sierra Leona, Chechenia,…- marcados por políticas de limpieza étnica y crímenes de masa. Nuevas instituciones judiciales y extrajudiciales se crean a comienzos de los años 90 con el fin de restablecer la reconciliación nacional: los tribunales penales internacionales y las comisiones verdad y reconciliación.

Estos dos tipos de instituciones de justicia, una penal y la otra restauradora, confluyen en un punto fundamental: ya no es el silencio -vía amnistía- sino la expresión de la verdad sobre los crímenes lo que es percibido en adelante como indispensable para restaurar la reconciliación.

La reconciliación es concebida como un pilar esencial del proceso de paz en la salida de un conflicto. En teoría, la reconciliación va a la par con el regreso de la democracia, el establecimiento de un Estado de Derecho, la organización de elecciones libres y regulares, el desarme, desmovilización y reintegración (DDR) de los combatientes, el reconocimiento de las víctimas y la protección de los derechos humanos.

Estas medidas contribuyen en sí mismas a reforzar una nueva dinámica social. La reconciliación busca proceder a un cambio de creencias, de valores y de actitudes entre las poblaciones afectadas y a redefinir las relaciones entre grupos anteriormente divididos, para rehumanizar los miembros del ex grupo enemigo. El desafío de las políticas de reconciliación es por tanto elaborar las estrategias sociales, políticas y memorísticas que modifiquen las identidades personales y colectivas y, con ellas, las representaciones de uno mismo y del otro. Y ello con el objetivo de pasar de una lógica de exclusión y de violencia a una lógica de integración y de reconocimiento. Este proceso de elaboración progresiva de una nueva identidad colectiva participa en la consolidación de la paz, sabiendo que el proceso de reconciliación tiene que ser adaptado a la especificidad de cada sociedad.

El foco y la realidad

09.12.2011 (12:46 pm)

(En los próximos días y peviamente a la celebración del Open Space para la reconciliación  social que tendrá lugar el sábado 17 de diciembre en Barakaldo, Procesodepaz.org publicará varios post sobre el debate existente en torno a cómo abordar un proceso transitable de reconciliación social de la mano de cuatro personas de referencia en cuestiones relacionadas con la paz y la convivencia, como son Pierre Hazan (miembro del Grupo Internacional de Contacto), Carlos Martin Beristain (Especialista en cuestiones de vícrtimas y reconstrucción del tejido social, Gabriel Otalora (Licenciado en Derecho) y Mirentxu Purroy (periodista). Esta última abre el turno de publicaciones con el siguiente post:)

Mirentxu Purroy, periodista
Mirentxu Purroy, periodista

Cuando un largo contencioso de una herencia familiar no se resuelve, es porque el foco de la realidad no se pone en el presente. Las transmisiones familiares suelen arrastrar complejos problemas, repletos de historia y emociones, recuerdos y amores, rencores, agravios y desamores. Hermanas y hermanos se enfrentan por entender la propiedad de un mismo bien de manera diametralmente opuesta. Una misma realidad es percibida desde puntos de vista irreconciliables. Los acuerdos se hacen inviables, porque cada cual vive y ha vivido, recuerda y ha recordado, siente y ha sentido que lo que le pertenece, es suyo. Le corresponde.

Pero la realidad es divisible, troceable, parcelable, y se puede administrar con equidad, benevolencia y generosidad. Solo es necesario saber que hay solución, buscarla, poner el foco, iluminar bien y acertar en la diana. De manera que nadie se quedará con todo. Se administrará con justicia el lote a todas las partes.

Aunque el paisaje cotidiano vasco muestra casas solariegas, en pueblos y ciudades, casi en ruinas porque sus herederos no han llegado a un acuerdo para reconstruirlas, la mayoría hace mucho tiempo que no solo reparó los daños, sino que creó nuevos edificios.

Pero el dolor, la intensidad del sufrimiento inflingido, la profundidad de la injusticia, la prolongación del daño y la perpetuación humilladora de la violencia y el terror, tiene millares de herederos con nombres y apellidos. Unas y otros tienen su propia cronología.

Para muchos, librarse de la guerra civil y su dictadura que acumuló montones de muertos, miles, centenares de millares de víctimas aniquiladas por pensar diferente al franquismo, les costó casi toda su vida. Sin mediar justicia, memoria, ni reparación, se superpusieron sobre los montones de las anteriores muertes, las víctimas de ETA. En el horizonte terror y muerte, que junto con métodos igual de expeditivos del estado, dejaron casi sin oxígeno a la población. Ninguna buena herencia a repartir.

En cambio ahora ya se puede poner el punto de luz sobre la realidad que descubre muchos universos. Cada uno tiene su propio lenguaje. Pero un principio general se ha hecho camino: “no hay guerras justas, y si tierra abundante para vivirla en paz”. Es un momento conciliador.

Como todo bien que se desea repartir, resulta clave encomendar su administración a manos expertas en mediación, ajenas totalmente a los habitantes de Euskal Herria, territorio dolorido.

Lisa y llanamente tienen que estar libres de ataduras y prejuicios para escuchar la voz de todos y todas.

Resulta esencial que obtengan versiones personales de los hechos y las narraciones de las propias vidas. Sin interferencias. Así, quedará en manos de expertos la actualización de la justicia, la reparación, el reconocimiento y los derechos de todas las víctimas, sin quedar al albur de jurisdicciones obsoletas.

Así se irá haciendo difícil provocar demoras en las excarcelaciones, ó interceptar las travesías de auto reconocimiento de daños y sufrimientos causados a las víctimas. El reparto de salvoconductos de buena, mala o regular víctima, según el tamiz de los obstructores de libertades ajenas, resultará inviable.

Mientras, las veladuras que han tapado y silenciado muchos contornos y formas de pensamiento vasco, lentamente van emergiendo para ocupar el sitio que les correspondía. Son las víctimas sin dibujo ni retrato. Tampoco estaban en la paleta de los grandes grupos que se reparten los colores y los méritos en la reparación de daños. Son gentes que forman parte del paisaje que siempre han estado ahí. Ahora, ellas y ellos con total sencillez están haciendo natural el encuentro hacia el entendimiento. Con el más común de los sentidos, sin que se note, hacen presente. El gran lugar de acogida para todas las generaciones.

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