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Detenciones políticas y cultura de emergencia

21.01.2011 (11:29 am)
Fernando Mendiola y Manuel Nogueras miembros de Alternativa Antimilitarista – Iruñeko KEM-MOC
Fernando Mendiola y Manuel Nogueras, miembros de Alternativa Antimilitarista – Iruñeko KEM-MOC y Antimilitaristas.org

Comienza 2011 con mejores perspectivas en el llamado Conflicto Vasco, al menos en su vertiente armada y militar. Da la impresión de que estamos en un momento en el que la actividad política y social se va a situar en el centro del debate y en el que las personas no sean asesinadas en función de su opción política. Perspectivas halagüeñas, en conjunto, y en especial para quienes han sufrido de manera más directa las expresiones más indiscriminadas y descarnadas de la violencia política. Todo lo anterior, sin embargo, viene acompañado de más represión por parte del Estado. Y así, nos encontramos con las detenciones de jóvenes como consecuencia de su pertenencia a la organización Segi, bajo una acusación genérica de terrorismo. O también, la última operación contra el supuesto entramado de ETA (ya todo, ya tantas cosas son ETA…) en la que junto a supuestos militantes de Ekin (que en alguno de los casos se han manifestado, para más lacerante contradicción, abierta, explícita y públicamente a favor de vías exclusivamente políticas…) ha ido a prisión otro grupo de personas por ser los responsables de una página web. Encarcelamientos, en fin, de personas comprometidas en iniciativas sociales, cuya intervención política ha sido pública y civil, y a quienes se les ha aplicado la legislación antiterrorista por hacer política.

No se trata de un caso aislado, es más bien fruto del desarrollo incesante de un marco legislativo de excepción basado en el derecho penal de autor y que conforma un dispositivo jurídico penal sin garantías. Sin habeas corpus, sin derecho a no declarar contra sí mismo, sin derecho a ser atendido en todo momento por un abogado de confianza, sin derecho a no ser condenado sin más pruebas que las atestados policiales… se han cerrado periódicos, se han ilegalizado partidos o se ha privado de libertad a personas que hacen política. Un incesante recorte de derechos que se enmarca en una preocupante “cultura penal de emergencia” cada vez más fortalecida a nivel internacional, con la que se sigue persiguiendo a una parte de la disidencia.

En uno de los casos que nos ocupa, además, asistimos a la crónica de una redada anunciada. Varios jóvenes se presentaron públicamente hace dos meses denunciando su indefensión ante su aparición en listas negras policiales profusamente difundidas en las campañas criminalizadoras de los mass media. Finalmente, se cumplieron los presagios y no pocos de ellos denunciaron golpes, amenazas, torturas y vejaciones sexuales durante el periodo de incomunicación, esa herramienta que, junto con la presión física, defienden sin complejos la CIA o el Mossad y que ha sido criticado en más de una ocasión por organizaciones garantistas como Amnistía Internacional, entre otras, y también incluso por Martin Scheinin, relator especial de la ONU sobre la Protección y Promoción de los Derechos Humanos en la lucha el Terrorismo. <b>Leer toda la entrada</b>

“Presoak kalera, amnistia erdia”

25.10.2010 (8:50 am)

Galder González Larrañaga
Galder González Larrañaga

Cuando algunos políticos y tertulianos valoraron la manifestación masiva del 2 de octubre en Bilbo, citaron la presunta desproporción en la balanza de gritos de los y las manifestantes. Según algunos no era de recibo que en una manifestación denunciando la prohibición de manifestaciones y exigiendo todos los derechos para todas las personas se gritara contundentemente “Presoak kalera, amnistia osoa” y no se hiciera mención en esos gritos a ETA. Podría estar de acuerdo con parte de esa argumentación, pero la gente que se manifestó era de una ideología concreta y, por lo tanto, no se pude pedir que cambien su discurso porque no sé quién podría ponerse nervioso.

Sin embargo este artículo no trata sobre lo apropiado de los gritos de amnistía en una manifestación por todos los derechos de todas las personas. Doy por hecho que, cuando en este país todos los derechos sean respetados, incluyendo el de autodeterminación o el derecho a la vida, la amnistía estará incluida en el pack.

Cuando representantes de varios partidos, sindicatos y organizaciones sociales firmaron en Gernika un acuerdo sobre los mínimos democráticos, algunos de los partidos que criticaban la manifestación vieron con buenos ojos ese paso. Es más, Aralar, que acompañó en el coro al PNV, firmó ese mismo documento. ¿Y qué es lo que se dice en ese documento? Bueno, pues uno de los pasos que se exige es el cumplimiento de las medidas legales que los estados no están dispuestos a asumir. Que cumplan sus propias leyes, no más.

En estos momentos existen más de una decena de presos y presas gravemente enfermas que deberían estar en la calle. No mañana, ni dentro de un año. No. Ya es ya. Asimismo más de un centenar de prisioneros políticos han cumplido ya la totalidad de sus penas. También deberían estar en la calle. Más de un centenar: se dice pronto. De igual manera existen más de 200 presos y presas únicamente por su actividad política. Ni armas, ni muertes… actividad política que en cualquier otro lugar con un mínimo de democracia sería perfectamente legal. Decenas de jóvenes en la cárcel con la única acusación genérica de ser miembros de Segi. Internacionlistas, editores de periódicos o miembros de partidos políticos. Otro centenar largo de personas tienen privada toda actividad política a pesar de estar en la calle. Y miles y miles de personas no pueden ejercer el derecho al sufragio pasivo.

Leyes fascistas como la Ley de Partidos, usada en Turquía como ejemplo para aniquilar kurdos, deben ser abolidas o, por lo menos, dejadas en suspenso ya. Ya no es mañana ni en el 2012. Ya es ayer. Conseguir una situación de mínimos donde, por lo menos, todas las ideas puedan ser defendidas por igual es urgente. De acuerdo con sus leyes, las creadas ad hoc para el enemigo, ésas que sólo pretenden arrinconar a las personas de izquierdas y abertzales a la cárcel y la desaparición, la Izquierda Abertzale debería tener ya un referente político-legal. Y todas las personas presas por haber militado en un partido deberían estar en la calle. Es simple. Es democrático. No cabe mucha discusión sobre este tema.

¿Se resuelve el conflicto solo con que estos centenares de presos y presas y estas decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas recuperen sus derechos? No. Pero es un paso, aunque insuficiente. En estos tiempos en los que se discute (cada vez menos) la suficiencia o insuficiencia de los pasos dados por ETA y por la izquierda abertzale sería bueno ver como otros dan pasos insuficientes. No hace falta que los presos salgan a la calle con una amnistía general. Bastaría para ver que hay pasos algo mucho más insuficiente. A todos los que se escandalizaron por pedir la amnistía en una manifestación en Bilbo les hago una sugerencia de lema: “Presoak kalera, amnistia erdia”. Incluyan en esa mitad a presos enfermos, preventivos y condenados por su mera actividad política pública. También a las personas que han cumplido ya su pena. Eso será un paso, insuficiente, pero un paso, al fin y al cabo.