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Encuentro, pluralismo y convivencia en “Plaza Euskadi”

04.11.2011 (10:39 am)

La serie documental de EITB “Plaza Euskadi”, que a modo de ensayo sociológico recoge el sentir de la calle sobre diferentes temas, ha publicado tres interesantes capítulos en los que se reflexiona en torno al encuentro entre víctimas, el pluralimo y la convivencia.

¿Qué opina la ciudadanía vasca sobre tolerancia, pluralismo, libertad de expresión y deslegitimación política, social y ética del terrorismo? El programa de EITB  lo daba a conocer ayer a través entrevistas realizadas a pie de calle y que reproducimos a continuación. En ellas, también se pregunta sobre las víctimas: quiénes son, cómo es posible el acercamiento y la solidaridad activa hacia ellos, su presencia en las aulas…

Además, “Plaza Euskadi” ha recogido la reflexión sobre el tema de la convivencia de los analistas Peio Salaburu, Bernardo Atxaga, José Mª Ruiz Soroa, Víctor Urrutia, Jonan Fernández, Arantza Urretabizkaia y Sabino Ormazabal:

Precediendo a los dos capítulos anteriores, “Plaza Euskadi” reunió a  víctimas del terrorismo cocinando cous-cous en un txoko y conversando sobre sus experiencias: Axun Lasa, hermana del miembro de ETA José Antonio Lasa, Amaia Guridi, viuda de Santiago Oleaga, director financiero del Diario Vasco, y Jorge Pérez Jauregi, hermano de Roberto Pérez Jauregi:

La disolución de ETA

29.08.2011 (12:36 pm)

Pedro Eizaguirre Massé
Pedro Eizaguirre Massé

Desde el punto de vista “militar” ETA ha sido derrotada por los aparatos de seguridad del Estado y la colaboración internacional. Y desde el punto de vista político ETA ha sido derrotada por Bildu. Y todo esto ha sido posible porque hace tiempo que la sociedad vasca dio la espalda a ETA.

Aquella ETA nacida durante la dictadura militar franquista, que era vista con simpatía por gran parte de la sociedad vasca y denominada en muchos medios de comunicación internacionales como “los luchadores vascos por la libertad”, hace tiempo que pasó a la historia.

ETA llega al siglo XXI siendo rechazada por la inmensa mayoría de la sociedad vasca y definida en los medios de comunicación internacionales como organización terrorista.

La sociedad vasca ya solo espera de ETA el anuncio de su disolución.

Luego tendremos que “reconstruirnos” como sociedad. Tendremos que aprender a convivir con el recuerdo de los errores y de los horrores pasados. Para ello tendremos que dar tiempo al tiempo, tendremos que dejar que la nueva realidad vaya asentándose. Solo entonces podremos plantearnos una verdadera reconciliación.

Mientras tanto es necesario seguir tratando de tender puentes. En este terreno es imprescindible la labor de organizaciones como Lokarri.

Por una democracia de calidad

04.02.2011 (10:16 am)

Iñigo Lamarca, Arartekoa/Ararteko
Iñigo Lamarca, Ararteko

El día pasado respondía a la pregunta que me formulaba un periodista sobre la conveniencia de modificar la política penitenciaria relativa a la dispersión de los presos de ETA. El Ararteko ha mantenido invariablemente la misma posición, a saber que las personas en prisión, también las condenadas por las acciones terroristas del citado grupo, han de estar próximas a sus entornos familiares y sociales. Dicha posición está basada en razones éticas de carácter humanitario y de mejor protección posible de los derechos que asisten a las personas en prisión (tratándose de derechos de configuración legal no podemos hablar de conculcación de la legalidad sino de la elevación del nivel de ejercicio y salvaguarda de esos derechos). Cualquier consideración unida a razones de oportunidad política o relacionadas con la lucha antiterrorista ha de ser descartada del argumentario de la Defensoría del Pueblo de Euskadi, toda vez que debemos situarnos en la vanguardia de la demanda de la mejora del ejercicio de los derechos así como de su sistema de garantías.

Existen a día de hoy indicios sólidos que alimentan la esperanza de una pronta desaparición de ETA. Esa perspectiva debería redoblar los esfuerzos para trabajar con ahínco en la construcción o reforzamiento de las condiciones que hagan posible una doble tarea hercúlea: de una parte, la hegemonía absoluta de los valores democráticos de respeto a la dignidad de las personas y a sus derechos fundamentales, hegemonía que debería alcanzar la plenitud en su extensión e interiorización por parte de la totalidad de los ciudadanos y ciudadanas vascos. De otra parte, el ejercicio real y efectivo de los derechos a la verdad, la justicia, la memoria y la reparación a las víctimas de todos los grupos terroristas, según se reconoce en la ley vasca 4/2008. Junto con estas víctimas no debemos olvidarnos de aquellas otras resultantes de actuaciones ilegales (torturas, cargas policiales, actuaciones de bandas parapoliciales…) en un contexto de motivación política, según los términos del informe presentado recientemente por la Dirección de Víctimas del Terrorismo y la Dirección de Derechos Humanos del Gobierno Vasco en el Parlamento Vasco, que contó con la aquiescencia de todos los grupos de la Cámara.

Precisamente este último informe pone el foco en una realidad que no se ha abordado aún debidamente: el reconocimiento, con todas sus consecuencias, de las actuaciones ilegítimas e ilegales, según las normas, principios y valores del Estado democrático de derecho, en la lucha antiterrorista; o la desproporcionalidad y exceso de algunas de las medidas adoptadas, si las contrastamos con dichos principios y valores. Leer toda la entrada

Detenciones políticas y cultura de emergencia

21.01.2011 (11:29 am)
Fernando Mendiola y Manuel Nogueras miembros de Alternativa Antimilitarista – Iruñeko KEM-MOC
Fernando Mendiola y Manuel Nogueras, miembros de Alternativa Antimilitarista – Iruñeko KEM-MOC y Antimilitaristas.org

Comienza 2011 con mejores perspectivas en el llamado Conflicto Vasco, al menos en su vertiente armada y militar. Da la impresión de que estamos en un momento en el que la actividad política y social se va a situar en el centro del debate y en el que las personas no sean asesinadas en función de su opción política. Perspectivas halagüeñas, en conjunto, y en especial para quienes han sufrido de manera más directa las expresiones más indiscriminadas y descarnadas de la violencia política. Todo lo anterior, sin embargo, viene acompañado de más represión por parte del Estado. Y así, nos encontramos con las detenciones de jóvenes como consecuencia de su pertenencia a la organización Segi, bajo una acusación genérica de terrorismo. O también, la última operación contra el supuesto entramado de ETA (ya todo, ya tantas cosas son ETA…) en la que junto a supuestos militantes de Ekin (que en alguno de los casos se han manifestado, para más lacerante contradicción, abierta, explícita y públicamente a favor de vías exclusivamente políticas…) ha ido a prisión otro grupo de personas por ser los responsables de una página web. Encarcelamientos, en fin, de personas comprometidas en iniciativas sociales, cuya intervención política ha sido pública y civil, y a quienes se les ha aplicado la legislación antiterrorista por hacer política.

No se trata de un caso aislado, es más bien fruto del desarrollo incesante de un marco legislativo de excepción basado en el derecho penal de autor y que conforma un dispositivo jurídico penal sin garantías. Sin habeas corpus, sin derecho a no declarar contra sí mismo, sin derecho a ser atendido en todo momento por un abogado de confianza, sin derecho a no ser condenado sin más pruebas que las atestados policiales… se han cerrado periódicos, se han ilegalizado partidos o se ha privado de libertad a personas que hacen política. Un incesante recorte de derechos que se enmarca en una preocupante “cultura penal de emergencia” cada vez más fortalecida a nivel internacional, con la que se sigue persiguiendo a una parte de la disidencia.

En uno de los casos que nos ocupa, además, asistimos a la crónica de una redada anunciada. Varios jóvenes se presentaron públicamente hace dos meses denunciando su indefensión ante su aparición en listas negras policiales profusamente difundidas en las campañas criminalizadoras de los mass media. Finalmente, se cumplieron los presagios y no pocos de ellos denunciaron golpes, amenazas, torturas y vejaciones sexuales durante el periodo de incomunicación, esa herramienta que, junto con la presión física, defienden sin complejos la CIA o el Mossad y que ha sido criticado en más de una ocasión por organizaciones garantistas como Amnistía Internacional, entre otras, y también incluso por Martin Scheinin, relator especial de la ONU sobre la Protección y Promoción de los Derechos Humanos en la lucha el Terrorismo. <b>Leer toda la entrada</b>

Una experiencia, mil vivencias

15.12.2010 (3:20 pm)

Santiago de Compostela, tras la experiencia del Foro Mundial de Educación por la paz, es ahora para Lokarri un cálido lugar: salir de las facultades donde se celebraban las actividades del Foro con la cabeza llena de las vivencias y reflexiones, el caminar por las calles del casco viejo encontrándonos con saludos y complicidades de las personas que participábamos o las conversaciones nocturnas y cansadas sobre empatía o derechos humanos han hecho que Santiago nos haya dejado muy buen sabor de boca.

La mañana del domingo comenzaba con la actividad propuesta por Lokarri, a la que llamamos “Construyendo una cultura de paz en el País Vasco. Experiencias prácticas”. Como explicamos en otro post, la gran cantidad de actividades programadas de manera simultánea, hizo que, de inicio, poca gente acudiera a nuestra convocatoria. En la sala de al lado, Fundació per la Pau presentaba su taller “Innovando y educando: concurso de animaciones por la paz”. Al encontrarnos en la misma situación, de forma fluida y resolutiva, las dos organizaciones decidimos sumar nuestras fuerzas y compartir el tiempo del taller y los participantes. Así, la Fundació explicó su trabajo con el concurso de animaciones sobre la temática de la paz y mostró algunos de los vídeos premiados. Después Lokarri compartió sus aportaciones a la construcción de la paz en el contexto vasco, explicando los principios y funcionamiento de Lokarri para luego situarnos en el momento actual y sus oportunidades. Para acabar, propusimos vivenciar brevemente la metodología del ‘Hiru Txandatan’ con la idea de compartir una herramienta para la escucha activa y el diálogo constructivo. Los participantes se mostraron muy interesados en todo lo expuesto durante la actividad y nuestro balance fue muy positivo.

Por la tarde, Adierazi EH con Kepa Landa como ponente explicó el trabajo de esta plataforma por la defensa de los derechos humanos y libertades democráticas en Euskal Herria. Por otro lado y simultáneamente, estuvimos en la actividad propuesta por Bakeola sobre la exposición “Trazos y puntadas para el recuerdo, una ventana de paz en Euskadi” donde explicaron el trabajo pedagógico hecho con el alumnado del País Vasco y las víctimas del 11M. El emotivo testimonio de Isabel, madre de Jorge, que murió en el atentado del 11M, hizo de la actividad un espacio de reconocimiento constructivo del dolor.

Finalmente, el lunes por la mañana participamos en la actividad del Foro de asociaciones de educación en derechos humanos y por la paz titulada “Educar para la paz en el País Vasco”. Tras la introducción hecha por Josu Ugarte de Bakeaz, Maria Oianguren (Gernika Gogoratuz) moderó la mesa redonda con Txema Urkijo de la Oficina de las Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua de la Fundación de Víctimas del Terrorismo y Edorta Martinez por parte de Gesto por la Paz. La ausencia de Paul Ríos, que no pudo asistir porque su vuelo fue cancelado, hizo que a la mesa redonda le faltase la pluralidad propia de la sociedad vasca en cuanto a puntos de partida y planteamientos.

Después de todos esos días de compartir visiones, herramientas y preguntas, parte de la delegación de Lokarri volvió a casa con una valoración positiva del encuentro. Sin embargo, Lokarri sigue siendo representado en Santiago en el Congreso Internacional sobre Memoria, Reconciliación y Cultura de Paz, donde seguro encontraremos interesantes ideas para nuestro contexto que seguiremos compartiendo.

Torturas y terrorismo: las falsas simetrías

01.12.2010 (8:50 am)

Juanjo Alvarez Rubio, Catedrático de Derecho Internacional Privado (UPV)

El juicio por torturas seguido en la Audiencia Provincial de Gipuzkoa contra los policías que participaron en la detención de los miembros de ETA Portu y Sarasola está a la espera de sentencia, y cabe recordar que la vista oral del juicio se zanjó con el mantenimiento de la petición por parte del Fiscal de penas de cárcel por delito de torturas para cuatro de ellos y para otros seis por un delito de lesiones. El correcto desarrollo del juicio no impidió que su proyección y valoración dependiese, como casi siempre, del medio de comunicación que recogiese noticia sobre el mismo (para algunos medios su celebración no constituyó noticia relevante, y sembraron un elocuente manto de silencio informativo sobre el mismo).

Cabe recordar ahora la sentencia de la Audiencia Nacional en el caso Egunkaria, en la que se estableció un criterio garantista que por desgracia no suele ser seguido por dicho tribunal: en una velada crítica al empleo de malos tratos o torturas señaló claramente que es necesario probar los hechos en los que se basa la eventual culpabilidad con pruebas de cargo suficientes y lícitas: es decir, mediante pruebas obtenidas con corrección y sin violentar derechos fundamentales.

Por encima de otras valoraciones, como la que merece el escándalo político, jurídico y ético derivado de que todas las sentencias condenatorias por delitos de torturas o malos tratos hayan sido “burladas” por el gobierno español de turno mediante el recurso sistemático al indulto de los policías condenados, quisiera llamar la atención sobre otro aspecto, clave para que el reto de la convivencia entre vascos pueda ser realidad en un futuro próximo. Me refiero a las falsas simetrías, que tratan de poner en el mismo plano a agresor y a agredido, y que conducen a veces, tras el repudio, el rechazo y la condena a ETA la “comprensión” ante la reacción y el comportamiento de los policías que recurren a la tortura o a los malos tratos. Las lamentables declaraciones del ex presidente del gobierno español Felipe González se orientaban también en esta penosa dirección.

El fenómeno no es nuevo: en otros contextos, las hemerotecas están llenas de argumentos mediante los cuales, por ejemplo, se “comprende” y justifica la reacción de EEUU tras el 11-S, o la reacción de Israel tras los ataques de Hamás….¡y así se acaba cayendo en el perverso juego de falsas simetrías, justificando flagrantes vulneraciones de derechos individuales o de la legalidad internacional bajo una posmoderna concepción del ojo por ojo y diente por diente!.

Cuando en aras de la seguridad se vulneran Derechos fundamentales se está otorgando a los terroristas una primera victoria. Es inadmisible hablar de tolerancia “cero” para ciertas vulneraciones de derechos y mirar para otro lado ante flagrantes ejemplos de violaciones de otros derechos fundamentales. Y solo si nos rebelamos contra unas y otras vulneraciones legitimaremos la reivindicación de la paz, la superación de “trincheras mentales” que permiten a unos y a otros contemplar con diferente nivel de aceptación moral las violaciones de derechos fundamentales, según de donde provengan. La vida, la integridad física y moral, la dignidad, la ausencia de violencia no admiten gradación en función de la víctima o del agresor.

Ante ETA debemos elevar nuestra dignidad individual y como pueblo, pero debemos renunciar a la ley de talión, y responder con firmeza y cívicamente, sin miedo, sin sed de venganza, sin admitir atajos que conduzcan a un callejón sin salida, porque sin ley no hay justicia, y sin justicia no hay democracia.

La oposición frontal de una inmensa mayoría de vascos que nos negamos a aceptar la irracional y totalitaria deriva de ETA no puede impedir que elevemos la voz ante hechos como los ahora enjuiciados.

Deseo, como todos los vascos que creemos en la democracia, que todas las expresiones políticas puedan confrontar sus proyectos ante las urnas. Pero hemos aprendido, algo tarde, que solo cabe dialogar con quienes hayan decidido abandonar la violencia. El pago de un precio a cambio de su abandono es indigno. No cabe incentivar el final de la violencia de ETA con un diálogo previo, sino tras el cese de su barbarie. El concepto de contrapartida política a cambio de o en pago de la ausencia de violencia tiene el alto precio del deshonor como pueblo vasco. Y no pueden robarnos nuestra dignidad, porque ni nos representan ni pertenecen a nuestra nación vasca, la han despreciado y ensuciado con su violencia.

Pero ninguno de los anteriores argumentos frente a ETA, ninguno, debe permitir legitimar, amparar, comprender o justificar el recurso a la tortura o a los malos tratos. Ninguno.

Los derechos de las víctimas y la convivencia democrática

09.06.2010 (8:56 pm)

Iñigo Lamarca, Arartekoa/Ararteko
Iñigo Lamarca, Ararteko

Orain urte erdi, abenduaren 15ean hain zuzen, Javier Elzok Eusko Ikaskuntza-Euskadiko Kutxaren 2009ko saria jaso zuen, Donostiako Miramar jauregian izan zen ekitaldi eder batean. Maila handiko epaimahai batek −askotarikoak eta independenteak− aukeratu zuen egunetik egunera ospe handiagoa duen intelektual hori. Goi mailako hitzaldia irakurri zuen, eta hitzaldi hura hedabideen artean nabarmendu ez bazen ere, aretoa bete zuen jendeak eskuak mintzerainoko txalo zaparrada eskaini zion.

Gaurkotasun izpirik galdu ez duen hitzaldi hartan, hizpide izan zituen bakea, bizikidetasuna, zentzuzko elkarrizketa, bidegabekeriei ordaina ematea, egia historikoa eta memoria, biktimak eta biktima-sortzaileak, adiskidetzea eta abar, eta, nire ustez, giltza nagusiak aipatu zituen Euskadin, pixkanaka, gizakien biziak eta oinarri-oinarrizko eskubideak suntsitu dituzten izugarrikeriei ausardiaz eta prestutasunez begiratuko dien gizartea eraikiz joan gaitezen. Neure egin ditut haren azalpenak, eta lehen pertsonan adieraziko ditut, itzal handiko beasaindarraren atzean ezkutatu gabe.

El Parlamento Vasco dio un paso de gigante cuando aprobó en junio de 2003 una Proposición No de Ley, por una abrumadora mayoría, para impulsar una serie de iniciativas dirigidas a las víctimas de los grupos terroristas que han operado en Euskadi. Una de esas iniciativas se plasmó en la ley 4/2008 de reconocimiento y reparación de las víctimas aprobada por PNV, PSE, PP, Aralar, EA y EB, que constituye una formidable herramienta, por su magnífico contenido y por el valor del consenso, para avanzar hacia un escenario en el que las víctimas de todos los grupos terroristas (no hay duda, como lo decíamos en nuestro informe, de que los destinatarios de la ley son todas ellas) vean plenamente reconocidos sus derechos a la verdad, memoria, dignidad, reparación y participación, al tiempo que se profundiza en la deslegitimación de la violencia terrorista y en la asunción de los valores democráticos basados en el respeto a los derechos humanos. Nos urge que ETA desaparezca y con ello la amenaza de muerte que pesa sobre decenas de miles de personas, pero al mismo tiempo debemos hacer un esfuerzo notable por avanzar en el reconocimiento y reparación de las víctimas de los demás grupos terroristas (BVE, GAE, GAL etc.), que han estado –y siguen estándolo- bastante olvidadas.

La convivencia democrática deberá estar basada en Euskadi, para que sea sólida y justa, en el tándem formado por la vigencia plena de los valores democráticos, de una parte, y de otra el reconocimiento de los derechos anteriormente referidos de las víctimas de los terribles episodios de violencia que han asolado nuestra en las últimas décadas. En este sentido, debemos significar que el franquismo no ha saldado aún sus deudas, y las víctimas de la brutal dictadura esperan el turno para que la verdad y la justicia salgan por la puerta grande de la democracia.

Otro colectivo que aguarda su momento es el constituido por las víctimas de las torturas y malos tratos. y de los excesos policiales. La Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco aprobó, justo una semana después del discurso de Elzo, una Proposición No de Ley sobre víctimas de vulneraciones de derechos humanos derivadas de la violencia de motivación política y lo hizo por unanimidad, instando al Gobierno Vasco a que presente un informe en el plazo de seis meses. Hay que recordar que la dirección de derechos humanos del anterior Ejecutivo ya realizó un estudio que recogía las vulneraciones de derechos y las víctimas producidas por la práctica de la tortura, las penas de muerte dictadas por Franco, la acción de grupos parapoliciales y ultras, las desapariciones y las personas muertas y heridas por intervenciones policiales (mención expresa merecen a este respecto los terribles sucesos del 3 de marzo de 1976 en Vitoria-Gasteiz).

Abordar todas las cuestiones señaladas y conseguir lo antes posible la desaparición de ETA. así como la implantación plena de los derechos de las víctimas de los cuatro grupos referidos, no será tarea fácil, de ninguna de las maneras, y habrá que trabajar con inteligencia, con tesón y procurando consensos políticos y sociales lo más amplios posibles, pero en cualquier caso hay razones fundadas para la esperanza y el optimismo. Con la directriz del imperio de los derechos humanos y con mucha humanidad, como decía Elzo, lo conseguiremos.

El árbol en la semilla

03.05.2010 (10:59 am)

Gorka Ruiz, Bakeola
Gorka Ruiz, director de Bakeola

Decía Gandhi que “el fin está en los medios, como el árbol en la semilla”.

Estos días estamos asistiendo a un intenso debate en los medios de comunicación en torno a la reformulación del Plan Vasco de Educación para la Paz y los Derechos Humanos.

Hablando de Educación para la Paz debemos garantizar una coherencia entre el medio para lograrla y la finalidad que se persigue. De no ser así, podemos caer en una contradicción difícil de sostener y que estaría apoyada sobre pies de barro, pues aquello que se defiende es obviado en sus medios.

Me animo a lanzar algunas propuestas para construir juntos el camino que tenemos por delante…

…definamos un proceso de trabajo cuidado para elaborar el Plan.

…en el que se aborden las cuestiones políticas y pedagógicas de manera complementaria y equilibrada.

…que cuente con una amplia participación de las instituciones, el sistema educativo, las organizaciones sociales y los partidos en las diferentes fases del proceso.

…con los medios de comunicación en un segundo plano (al menos en un inicio).

…que valore el trabajo ya realizado …un proceso que cuide la dignidad de las personas y colectivos antes, durante y después del Plan.

…un proceso sereno, sin prisas y tejido con responsabilidad.

La tarea de construir juntos, las políticas de educación para la paz y los derechos humanos, lo requiere.

Hago mía la petición en la que los colectivos de victimas del terrorismo instan al conjunto de los partidos políticos a consensuar el texto del Plan con el mismo espíritu que presidió el debate de la Ley de Reconocimiento y Reparación.

Las victimas, las organizaciones sociales, la comunidad educativa, y el conjunto de la sociedad lo agradeceremos.

Mientras tanto seguimos plantando semillas en un bosque complejo, sin perder la esperanza de que educar para la paz en nuestra tierra es posible.

Atajos

13.04.2010 (11:10 pm)

Jordi Armadans, director de la Fundació per la Pau
Jordi Armadans, director de  Fundació per la Pau

Tenía previsto enviar un post sobre otra cuestión pero me parece imposible no dedicarlo a la absolución por parte de la Audiencia Nacional de los cinco responsables de Egunkaria. Y no solo por la importancia de la noticia en si misma, sino porque nos permite abordar una cuestión clave: la de los límites en la lucha contra el terrorismo o, más aún, la tensión entre libertad y seguridad.

Después del atentado del 11 S se impuso a nivel global un análisis que alertaba de la debilidad, en términos de defensa, que suponía para las sociedades un amplio abanico de derechos y libertades. Por ello, se concluía, había que redimensionarlos a la baja para fortalecer nuestra seguridad. Los medios de comunicación y la ciudadanía, atemorizada por todo lo que parecía venirse encima, accedieron sumisamente al nuevo planteamiento.

Esa nueva perspectiva, impulsada por Bush y sus jinetes ‘apocalípticos’, conectó fácilmente con muchos otros dirigentes necesitados de una buena coartada para meter en orden sus respectivos flecos de disidencia (sin ir más lejos, fue interesante constatar como Rusia y China, siempre proclives a desmarcarse del liderazgo norte-americano, bendijeron esta vez sin mayores problemas los nuevos rumbos).

Sin duda, uno de estos dirigentes fue Aznar. Después de intentar un proceso de paz, el fracaso de la tregua y el recrudecimiento de la violencia por parte de ETA, le impulsaron hacia una intransigencia total, no ya con el mundo de ETA sino con buena parte del mundo abertzale e, incluso, con todo aquel que simplemente disintiera o se apartara de la línea oficial de la lucha antiterrorista. Con gran irresponsabilidad un amplio sector político, jurídico y ‘mediático’ jalearon esa deriva en vez de contrastarla con una visión más sensata y racional.

En ese contexto, muchos fueron los desmanes. Imposible nombrarlos todos. Pero no puedo dejar de recordar la persecución que sufrió Julio Medem por un documental plural y reflexivo. O la absurda imputación a Sabino Ormazábal y otros miembros de la Fundación Joxemi Zumalabe. Así, el cierre de este caso o el de Egunkaria suponen una cierta enmienda a esa deriva loca.

También es verdad, y aquellos que somos críticos con la estrategia de la ilegalización de partidos no podemos obviarlo, que la izquierda abertzale oficial parece querer darle la razón al modelo ilegalizador: incapaz de autodeterminarse de la tutela armada, sólo parece mover ficha cuándo su proceso de invisibilización política e institucional le ha debilitado profundamente.

En fin, viendo la facilidad con que algunas barbaridades se han podido cometer y la poca crítica que han generado, hay que repetir hasta la saciedad una obviedad: no hay atajos, nunca la ampliación de los espacios de derechos y libertad debilita la democracia, y nunca, ni en el País Vasco ni en ningún otro lugar, la disminución de esos espacios va a acercarnos más a la paz.

La construcción de la paz no puede ser una lucha por conseguir o afianzar poder(es): mujeres en procesos de paz

07.04.2010 (9:54 am)

Idoia Llano

Ante las diferentes intervenciones e iniciativas en la construcción de la paz, la ciudadanía, cada uno de nosotros/as, tiene que “poder” sentir, no digo que lo vaya a hacer, pero “tiene” que poder hacerlo, que el alturismo de miras, el intento por conseguir un beneficio para la sociedad es incuestionable.  No se puede dudar de la intención de las personas que negocian o intentan resolver  el conflicto.

Si por casualidad una sombra de duda empaña los objetivos en la negociación, esta nacerá lastrada y con pocas garantías democráticas, y puede que tarde mucho más en convertirse en beneficio social.

La paz y su construcción en situaciones como las que vivimos en Euskadi, son una cuestión socialmente tan crucial, que tocan directamente a los derechos más fundamentales como la vida, en las que intuir que pueden ser puestas al servicio de una agenda (personal o de partidos) de poder, de ambición y protagonismo puede servir para generar desconfianzas difíciles de arraigar.

Creo que algunas mujeres familiares de víctimas del terrorismo desean ante todo olvidar lo que han sufrido, muchas desearán poder perdonar y lo lograrán o …no , otras ni lo uno ni lo otro y otras harán de su condición reivindicación justa y causa social. Leer toda la entrada