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El relato de la memoria

16.11.2011 (3:17 pm)

Dando continuidad al post de Joxean Agirre del pasado 7 de octubre, durante esta semana Procesodepaz.org publicará varios post sobre un tema de tanta transcendencia como es la construcción del relato de la memoria. Javier Merino (historiador y miembro de Bakeaz), Jonan Fernández (director de Baketik) y Daniel Innerarity (Catedrático de filosofía política y social, y director del Instituto de Gobernanza Democrática)  serán quienes aporten su reflexión en torno al tema.

Javier Merino, Historiador y miembro de la Escuela de paz de Bakeaz
Javier Merino, Historiador y miembro de la Escuela de paz de Bakeaz

La necesidad de re c o n s t ruir la convivencia en una sociedad, la vasca en este caso, después de un conflicto serio con graves expresiones de violencia obliga a un esfuerzo de elaboración de un discurso que sea capaz de ayudar a la necesaria reconciliación sin menoscabar la justicia y veracidad del relato explicativo del pasado. En este sentido, la experiencia relativamente reciente de la transición española a la democracia tras la muerte de  Franco puede ser útil de cara a extraer conclusiones sobre sus aciertos y errores. Treinta años después, se ha suscitado desde importantes sectores de la sociedad española la necesidad de revisar un discurso hegemónico caracterizado por la renuncia al análisis riguroso del pasado en aras supuestamente de pre s e rvar la convivencia pacífica; en el relato canónico, se impuso la condonación de los crímenes pretéritos bajo el rótulo general del rechazo a una violencia cruzada desatada en un contexto polémico. La resultante fue un discurso dominante reflejado en la frase «Todos fuimos culpables», con la consiguiente renuncia a la atribución de responsabilidades a quienes violaron los derechos humanos; en buena parte de los casos, esta perspectiva implicó una equiparación de víctimas y verdugos a tod a s luces injusta, y que constituye la razón última de la exigida revisión al cabo de varias décadas.

Volviendo al caso vasco, la responsabilidad de la tarea incumbe a toda la sociedad, pues el conjunto de la misma se ha visto afectado por la violencia (no de la misma manera, obviamente) y la convivencia futura va a estar marcada por la naturaleza del relato que se imponga; pero sin duda el liderazgo corresponde en primer lugar a los dirigentes políticos, elegidos por la ciudadanía para marcar la pauta de los debates políticos y morales que afectan al entramado social en el marco de un Estado de derecho. El discurso debe asimismo re f o rzarse con la labor de los expertos científicos, del tejido asociativo y del conjunto de instituciones, o rganizaciones políticas, sindicales y sociales en sentido amplio. La obligación compartida en esta tesitura es contribuir a la elaboración, en primer lugar, y a la difusión, en segundo, de un relato que tenga como prioridad la explicación y análisis del pasado, sin olvidos ni sesgos interesados, y que se marque como objetivo esencial la reparación moral de las víctimas, de tod o s aquellos que han sufrido directamente la violencia, lo que implica ineludiblemente la ausencia de impunidad.

Debe hacerse justicia, lo que no es incompatible con medidas de perdón encaminadas a la reconciliación siempre que se produzca el reconocimiento del daño causado, de la injusticia cometida en las personas afectadas y la firme voluntad de renunciar al empleo de la violencia. Se trata de premisas imprescindibles para reintegrar en el juego democrático a las personas o g rupos implicados en el pasado en actuaciones violentas, sean ellas producto de la acción terrorista de gru p o s a rmados o de la violación de derechos humanos cometida por personas vinculadas a las instituciones del Estado. Al igual que en las relaciones humanas, la superación de un pasado traumático no puede hacerse desde el silencio y el olvido; tanto como el respeto a las víctimas, lo exige el objetivo de una sociedad sana, que para serlo debe afrontar un futuro reconciliado desde el conocimiento, el análisis y la reflexión sobre un pasado complejo, pero al tiempo éticamente diáfano en cuanto a las violencias y abusos cometidos.

Echo algo de menos en el relato del fin de ETA

11.11.2011 (3:43 pm)

Esteban Umerez Argaia
Esteban Umerez Argaia, abogado

NOTA: Escribí el post que reproduzco a continuación, atendiendo a la amable invitación de procesodepaz.org, este pasado 6 de octubre, y lo envié en esos días. La vorágine posterior de la Conferencia de Aiete y la declaración histórica de 20 de octubre de cese definitivo por parte de ETA impidieron entonces su publicación, pues bastante trabajo tuvieron esos días los y las administradoras de esta web, y ahora procesodepaz.org me ha ofrecido la posibilidad de revisarlo tras los últimos acontecimientos.

Tras releerlo, he decidido dejarlo tal cual. Quiero seguir diciendo lo que decía entonces. Hablaba ya de relato y la palabrita se ha puesto de moda, pero la mantengo. Si acaso, añadiría alguna reflexión más, pues escribo esto en fecha de 11 de noviembre de 2011, siguiente al Día de la Memoria por las Víctimas, y en el que se publica una entrevista extensa a ETA en el diario Gara.

Una de las claves para construir un futuro decente (DRAE: Honesto, justo, debido), es que sepamos reconocer el sufrimiento padecido por tantas y tantas personas, golpeadas injustamente por actos violentos que durante demasiado tiempo han sido justificados de una u otra forma, por unos u otros agentes, por acción o por reacción, por ekintza o castigo merecido, por lo que sea. Esconder a parte de esas víctimas, separarlas para evitar equiparaciones o diluirlas en un reconocimiento genérico impide cerrar esas heridas, evita admitir completa y honestamente que también sufrieron daño y puede llegar a parecer, incluso, que aún oculta algún tipo de justificación. En cualquier caso, añade injusticia a la injusticia ya causada.

Por eso, en lugar del reconocimiento a todas las víctimas, propondría el reconocimiento a cada una de las víctimas. Cada una tiene una historia que debemos escuchar, a la que nos debemos enfrentar incluso cuando no nos gusta, y que debe recibir la reparación que merece.

Por lo demás, en el post de 6 de octubre me refería concretamente al fin de ETA, y quisiera mantenerlo en sus propios términos. Lo tenéis a continuación:

A octubre de 2011, estamos donde, hasta hace poco, éramos incapaces de imaginar que íbamos a estar. Leo el post que escribí para este mismo espacio en junio de 2010 y, aunque sigo sintiendo como propio aquello que decía, me doy cuenta de cuán lejos estaba entonces de imaginar los avances que se iban a producir en el siguiente año y medio.

Estamos cerca de presenciar el desmantelamiento definitivo de ETA. Todo lleva a pensar que, en efecto, la renuncia tajante de la Izquierda Abertzale al uso de la violencia y a la amenaza de su uso, y la apuesta firme por las vías exclusivamente políticas, nos sitúan en puertas de ese final. Sin cobertura social, empezamos a creer que es cierto que ETA ya está liquidada, y que sólo hace falta escenificar la disolución de lo que quede de la estructura militar de la organización armada.

Son muchos los análisis e innumerables las declaraciones políticas al respecto, cada vez más claras y positivas, pero, aprovechando que procesodepaz.org me vuelve a brindar la oportunidad de pronunciarme aquí, diré que echo de menos un punto que considero importante en el relato del final de ETA

El final de ETA se tiene que producir con el reconocimiento colectivo de que la lucha armada no ha servido para nada. Sólo para provocar dolor, sufrimiento y odio. No ha servido para la consecución de, ni para la aproximación a, ninguno de los objetivos políticos que pudiera pretender.

En 1959, un grupo de jóvenes agrupados en una formación llamada Ekin decidió pasar a la confrontación armada con España, a la vista de la represión padecida por su actividad, fundamentalmente cultural, de reivindicación de la identidad y la aspiración nacional vascas. En 1968 llegaron las primeras muertes con el Sargento Pardines y Txabi Etxebarrieta, y la primera acción directa, con Melitón Manzanas. Cientos de muertes más en los siguientes 40 años, de los que 10 fueron en dictadura y transición, y los 30 siguientes de enfrentamiento a un régimen democrático que, de forma más o menos contestable, ha demostrado tener capacidad para superar la amenaza.

En mi opinión, es importante que quede para la Historia el relato de que el pueblo vasco intentó la confrontación armada con España, y que ese mismo pueblo rechazó esa confrontación armada después, mucho antes de que ésta demostrara que no había servido para nada.

Creo que no podemos negar que ETA tuvo un importante apoyo social en la década de los 70 y comienzos de los 80, que fue menguando después y que ha sido definitivamente rechazada y condenada desde la década de los 90 hasta hoy. Por eso digo que nuestro pueblo intentó, y nuestro pueblo rechazó.

Pero es importante que quede destacado también, en ese relato, que el intento de confrontación armada no sirvió para nada. Aún escucho alguna voz que defiende que “sin ETA no estaríamos donde estamos”. Eso es una obviedad, sin ETA la Historia de Euskal Herria sería muy distinta, pero quienes eso afirman nunca explican dónde estamos, ni dónde estaríamos.

Bienvenida sea la apuesta por la utilización exclusiva de vías políticas para la consecución de objetivos políticos. Bienvenido sea el activismo pacífico. Y que sea así para siempre en nuestro pueblo. Nuestros hijos y nietas, en la Euskal Herria de dentro de unas décadas, harán lo que quieran, lo que crean conveniente hacer en la época que les toque vivir, pero al menos querría desearles que no repitan nuestra Historia, que sepan no repetirla. Y que alguien les cuente que la lucha armada no sirvió.

Para eso es para lo que creo que debemos ser honestos en el relato de este final de ETA

Me salen sarpullidos cuando oigo términos como “vencedores y vencidos”. Son ganas de perpetuar la confrontación en vano. ETA no ha doblegado a España, pero tampoco España ha conseguido en todo este tiempo asimilar cultural, social, política o afectivamente a Euskal Herria. Me atrevería a decir que ni siquiera España ha conseguido asimilarse política o afectivamente a sí misma. España también debería ser honesta con el relato de su propia Historia.

Pero ahora pienso en nosotros y nosotras, en la Euskal Herria que vamos a poder disfrutar los que no imaginábamos que íbamos a ver esto en nuestra vida, y la Euskal Herria que queremos dejar para nuestros descendientes. Si nos decimos a nosotros mismos la verdad, vamos a ser capaces de hacer bien las cosas. Ahora, y para el futuro.

Encuentro, pluralismo y convivencia en “Plaza Euskadi”

04.11.2011 (10:39 am)

La serie documental de EITB “Plaza Euskadi”, que a modo de ensayo sociológico recoge el sentir de la calle sobre diferentes temas, ha publicado tres interesantes capítulos en los que se reflexiona en torno al encuentro entre víctimas, el pluralimo y la convivencia.

¿Qué opina la ciudadanía vasca sobre tolerancia, pluralismo, libertad de expresión y deslegitimación política, social y ética del terrorismo? El programa de EITB  lo daba a conocer ayer a través entrevistas realizadas a pie de calle y que reproducimos a continuación. En ellas, también se pregunta sobre las víctimas: quiénes son, cómo es posible el acercamiento y la solidaridad activa hacia ellos, su presencia en las aulas…

Además, “Plaza Euskadi” ha recogido la reflexión sobre el tema de la convivencia de los analistas Peio Salaburu, Bernardo Atxaga, José Mª Ruiz Soroa, Víctor Urrutia, Jonan Fernández, Arantza Urretabizkaia y Sabino Ormazabal:

Precediendo a los dos capítulos anteriores, “Plaza Euskadi” reunió a  víctimas del terrorismo cocinando cous-cous en un txoko y conversando sobre sus experiencias: Axun Lasa, hermana del miembro de ETA José Antonio Lasa, Amaia Guridi, viuda de Santiago Oleaga, director financiero del Diario Vasco, y Jorge Pérez Jauregi, hermano de Roberto Pérez Jauregi:

¡Bien! Pero no va a ser fácil…

25.10.2011 (8:34 am)

Pedro Eizaguirre Massé
Pedro Eizaguirre Massé

El anuncio de ETA sobre el cese definitivo de “su actividad armada” (…) es una muy buena noticia para la sociedad vasca, una sociedad dividida, pero que en su inmensa mayoría lleva años exigiendo a ETA el cese definitivo de su “actividad armada” (…)

Un largo, difícil y doloroso proceso (excesivamente largo, difícil y doloroso…) nos ha traído hasta aquí, hasta este momento que supone el inicio de otro proceso que también será largo, difícil y doloroso. Pero posible.

Un proceso que debe conducir a una “normalización” de la convivencia en el País Vasco / Euskadi / Euskal Herría, una “normalización “ social y/o política.

La “normalización” de esta convivencia será fruto de la reconciliación…

Para que se produzca la reconciliación, debe practicarse la autocrítica, asumir los errores, arrepentirse del horror/dolor/sufrimiento causado.

También habrá que aguantar el sufrimiento que provocará la necesaria generosidad ante tanto dolor…

Las víctimas no tienen “el deber” de ser generosas con sus verdugos ni de perdonarles. Pero la sociedad en su conjunto sí. Si como sociedad no somos capaces de ser generosos y perdonar, no habrá reconciliación, no seremos capaces de “pasar página”, quedará un poso “cancerígeno” que tarde o temprano generará metástasis en el cuerpo social.

Es necesario ser generosos…

A nivel personal y a nivel colectivo tendremos que echar mano de terapias psicológicas como la “terapia cognitiva”. Tendremos que apoyarnos en el pensamiento de Epicteto: “No nos afecta lo que nos sucede, si no lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede”.

El inicio de una nueva etapa

23.10.2011 (6:03 pm)

Iñigo Lamarca, Arartekoa/Ararteko
Iñigo Lamarca, Ararteko

Lo primero de todo es expresar una alegría inmensa y profunda. Tras la voladura por parte de ETA del Proceso de Loiola había llegado a compartir el convencimiento y el abatimiento que se extendieron en la sociedad vasca de que no llegaríamos a ver en nuestras vidas el final de ETA. Aunque la organización que ha cercenado durante tantas décadas vidas y derechos fundamentales a tantas miles y miles de personas se hallaba muy debilitada, su mera existencia suponía una amenaza permanente para las libertades y derechos de las personas. El anuncio del jueves pasado marca de manera definitiva e irreversible el inicio del camino -esperemos que corto- que conducirá a la desaparición definitiva de una organización que ha ocasionado muchísima muerte y destrucción, violando las más elementales normas éticas y los derechos más básicos de las personas.

Ehundaka hildako utzi ditu 1959an sortu zen aipatu erakunde terroristak, milaka zauritu, milaka biktima… Egun oraindik milaka asko ziren mehatxupean bizi ziren gizon-emakumeak, estortsionatuta edo hertsatuta zeuden pertsonak, beldurraren preso eta askatasunik gabe bizi ziren pertsonak. Horrenbestez, milaka eta milaka lagunek bizitza eskubidea, askatasuna, integritate fisiko eta moralerako eskubidea…bai eta bizipoza ere bere osotasunean berreskuratzea berri izugarri ona da zalantzarik gabe.

Gertakari historiko baten aurrean gaude, gertakari on baten aurrean, eta horrek morala, animoa eta baikortasuna puztu egin beharko lizkiguke. Konturatzen ez ginen arren, nolabaiteko goibeltasuna eta etsipena oso zabalduta zeuden euskal gizartean ETAren ekintzen ondorioz, eta horrek, eta haren indarkeriak berak, nahiz eta horretaz ez jabetu, ia denetan zuen eragina, bai gizartegintzan, bai politikagintzan, bai eta elkarren arteko harremanetan ere.

Lo segundo que quisiera expresar en este breve texto es la felicitación y la enorme gratitud a todas las personas y organizaciones que han hecho posible que ETA haya decidido lo que ha decidido. Sin entrar en la peligrosa y delicada tarea de poner nombres y rostros a los y las hacedores de la paz, sí quiero subrayar que el trabajo y la contribución de Lokarri han sido, sin lugar a dudas, determinantes y quiero reconocerlo públicamente. También merece un público reconocimiento la ingente tarea que han llevado a cabo durante muchos años Gesto por la Paz y Elkarri, que se han dejado la piel, en circunstancias muy difíciles para muchos de sus miembros, en la construcción de condiciones sociales y de argumentos éticos que dejasen sin oxígeno a ETA.

Une hauetan, ezinbestekoa eta beharrezkoa da gogora ekartzea hildakoak, biktimak eta euren senideak eta lagunak. Hemendik aurrera, justizian eta memorian oinarritutako etorkizuna eraiki behar dugu guztion artean. Eta jarduera inportante horretan biktimen eskubideak erdi-erdian kokatu behar ditugu. Etorkizunean bakea eta giza eskubideekiko errespetua euskal gizartearen zutabe nagusi izatea nahi badugu eskubide horiek gizarte balioen bizkarrezurrean txertatu behar ditugu.

Se abre una nueva etapa en Euskadi, sin duda. Una etapa que, como decía en el párrafo precedente, ha de tener como uno de sus basamentos principales la garantía de los derechos de las víctimas de la violencia terrorista; de las víctimas de ETA y también de las producidas por las demás organizaciones terroristas que han operado en Euskadi. La ley 4/2008 de reconocimiento y reparación a las víctimas del terrorismo, magnífica ley aprobada por EAJ-PNV, PSE-EE, PP, Aralar, EA y EB, constituye una herramienta impresdindible para ello. A él habremos de sumarle las conclusiones de la Ponencia parlamentaria que analiza la realidad y los derechos de otras víctimas habidas en un contexto de motivación política (las víctimas de la tortura, de las actuaciones desproporcionadas de la policía, etc.).

Todos los partidos políticos, poderes públicos, agentes sociales, administraciones públicas etc. pero también el conjunto de la sociedad vasca, es decir cada uno de sus ciudadanos y ciudadanas, tenemos la gran responsabilidad de construir el futuro bajo el imperio de los valores éticos de respeto a los derechos humanos. Una tarea hercúlea pero a la vez necesaria e ilusionante. La superación del horror vivido en términos moralmente aceptables -es decir dando al menos la reparación moral debida a todas las víctimas y restaurando de modo integral y pleno, sin excepciones, la vigencia de los derechos humanos- exige el concurso de todos, para lo cual son muchos los que habrán de hacer un ejercicio autocrítico de sus actitudes y comportamientos que han justificado o tolerado las gravísimas conculcaciones de derechos humanos que se han producido en este país.

Hoy estrenamos la paz

21.10.2011 (10:49 am)

José Luis Salgado, periodista
José Luis Salgado, periodista

Hace poco más de un mes hablaba en este mismo espacio sobre el paso definitivo, el que nos llevaría de la tregua a la paz. Pues bien, ese paso ya se ha dado. ETA anunció ayer el cese definitivo de su actividad armada y su apuesta decidida por las vías democráticas en cuestiones políticas.

Somos muchos los que llevamos toda una vida esperando este momento y la alegría que ha supuesto el anuncio de ETA apenas se puede expresar con palabras. Se cierra un negro capítulo de nuestra historia y comienza un ilusionante camino hacia la reconciliación y la convivencia pacífica, que seguramente no será fácil, pero si todos somos capaces de poner nuestro granito de arena, lograremos culminar el proceso con éxito.

Hoy es también necesario recordar a todas las víctimas que ha dejado esta locura sin sentido. Son momentos duros para ellos, ya que es inevitable que se cuestionen si realmente ha valido la pena el dolor, el sufrimiento o el sacrificio realizado por ellos, sus familiares o amigos. No pueden sentir la misma alegría que sentimos la mayoría de los ciudadanos vascos, pero me gustaría pensar que ellos también se congratulan de que no vaya a haber nuevas víctimas en este periodo de paz recién estrenado.

Las reacciones a esta noticia han sido positivas en general, aunque hemos escuchado muchas que hablan de vencedores y vencidos. En mi opinión, todos hemos perdido, como sucede siempre que se usan las armas para respaldar ideas políticas. Ni el independentismo vasco ha conseguido sus objetivos mediante lo que han definido como lucha armada ni el estado español ha sido capaz de hacer frente a este cruel desafío desde vías estrictamente democráticas.

Por eso hay que agradecer el esfuerzo de organizaciones como Lokarri y otras que han trabajado incansablemente para que en Euskadi puedan imperar valores como el respeto a los derechos humanos, la paz, la negociación, el diálogo y la convivencia pacífica.

Hoy estrenamos una paz largamente esperada. Pero el reto continúa. No podemos dejar que vuelva a suceder algo como lo que nos ha dividido durante estas últimas décadas. No podemos olvidar el dolor y el sufrimiento causados. No podemos dejar que nuestros hijos crezcan en el odio y el resentimiento. No podemos dejar pasar esta oportunidad de recomponer una sociedad que se merece un futuro mejor.

El paso más importante ya se ha dado: ojalá no tengamos que volver a escuchar el sonido de las armas en nuestras calles nunca más.

Primeros sentimientos y pensamientos tras la noticia

21.10.2011 (10:01 am)

Jordi Armadans, director de la Fundació per la Pau
Jordi Armadans, director de la Fundació per la Pau

Si siempre he agradecido la ventana que me han ofrecido las amigas y amigos de Lokarri para dialogar sobre el qué, el como y el cuándo de un proceso que nos pudiera llevar al fin de la violencia y a la construcción de la paz, la oportunidad que me ofrecen hoy me parece casi terapéutica.

Ayer, al cabo de poco de la noticia de ETA, sentí la necesidad imperiosa de dirigirme a toda la gente que conozco y quiero de este país. Curiosamente, con algunas y algunos había hablado precisamente ayer. Con otras y otros, después del anuncio, nos ‘abrazamos’ por varias vías tecnológicas. Y sentí esa necesidad, y la siento aún hoy por la mañana, por dos razones.

La primera, claro, por amistad y afecto: sé que muchas y muchos de ellos han sufrido. A veces, los zarpazos de la violencia y la intolerancia. Otras, el ostracismo y el vacío. Algunas otras, la invisibilidad y la frustración por no poder defender sus proyectos políticos. También, una represión que se llevaba por delante derechos y libertades. Casi siempre, la desazón y la desesperanza. Pero, aún así, han seguido trabajando, impulsando, perseverando, confiando en que, finalmente, lo que ayer empezó a pasar, era posible. Mi primer pensamiento fue para todas y todos ellos.

La segunda, menos obvia, pero que me apetece especialmente destacar. Los esfuerzos que han hecho posible el inicio de este proceso de paz, son inmensos, diversos y, aunque probablemente no siempre convergentes, todos, al final, han sumado. Pero, como los medios de comunicación destacan principalmente a la clase política e institucional, yo quiero y encuentro necesario destacar a la gente honesta y libre que ha trabajado por la paz durante todos estos años. A veces desde una primera línea. La mayoría de las veces, desde el anonimato. Sobreponiéndose a las risas de desaprobación de los cínicos, superando la desesperanza de los alicaídos, enfrentándose a los embates de la realidad.

Me atrevo a decir que este capital humano es uno de los fundamentos más sólidos y firmes con los que puede contar el futuro de este, vuestro –y un poco mío- país.

Un fuerte abrazo.

Entrevista a Carlos Martín Beristain en H@ritu

15.09.2011 (11:08 am)

Gran experto en la reconstrucción del tejido social con personas, organizaciones y comunidades en países como Colombia, El Salvador, Guatemala, México, Brasil, Perú o Ecuador, Carlos Martín Beristain asegura que para acometer ese trabajo debemos distanciarnos del discurso de impotencia y resignación que en el caso vasco ha estado arraigado durante muchos años. Insiste en que hay que salirse del marco establecido por la polarización y la politización y buscar vías alternas, con mayor perspectiva ahora que “asistimos a un escenario que nos permite emprender proyectos que durante tiempo han sido más difíciles de abordar”. En torno a éstas y otras cuestiones profundiza Martín Beristain en esta entrevista que presentamos como avance del próximo número de H@ritu, la revista online de Lokarri.

-Puedes descargar la entrevista aquí

Nuevo cuestionario del Observatorio Social del Proceso de Paz

13.09.2011 (2:27 pm)

Observatorio Social del Proceso de Paz
Observatorio Social del Proceso de Paz

¿Cuándo se podrá considerar que la violencia de ETA ha desaparecido? ¿Qué opinión te merece el juicio sobre el caso Bateragune? ¿Qué temas deben abordarse para facilitar la reconciliación social? Estas son algunas de las preguntas que recoge el nuevo cuestionario del Observatorio Social del Proceso de Paz impulsado por Lokarri y que te invitamos a responder para que puedas dar tu opinión sobre la paz, la convivencia y la reconciliación. Para que tu voz sea escuchada y  la conozcan los gobiernos, los partidos políticos y los medios de comunicación.

El undécimo cuestionario del Observatorio presenta preguntas sobre los acontecimientos relacionados con la paz y la convivencia ocurridos desde el mes de junio hasta la fecha. Con las respuestas recibidas a las siete preguntas que recoge, Lokarri elaborará el Informe correspondiente al Observatorio Social de verano de 2011, documento que hará público y enviará a los agentes políticos y sociales.

¡Participa y responde al nuevo cuestionario antes del 27 de septiembre!

Lealtades

23.06.2011 (8:42 am)

Asier Gallastegi
Asier Gallastegi Korapilatzen.com

A veces, y en estos tiempos de manera reiterativa, surge un análisis que habla de los barros de esta historia que nos atrapa. Las hipótesis suelen ser del tipo de “intereses creados”, “cálculos electorales”, “inercia”… No conozco demasiado la “cara B” de esta batalla, me parece curiosa y me interesa esa sensación compartida desde diferentes lugares, y colores, apuntando a una especie de barro que atrapa y no nos deja avanzar.

Uno puntos que igual otro ya había tejido con más destreza. ¡Cuánto peso tienen nuestros muertos!

Recuerdo una Nochevieja hace unos años en un pueblo de Bizkaia. Música clásica en la plaza del pueblo mientras proyectaban fotografías de presos de ETA. Lo que más me movía era la posibilidad de que alguna de las personas más jóvenes que coincidían en tiempo y espacio entendieran que las decisiones de las personas “proyectadas” puedan ser validas aquí y ahora y para sus vidas.

Para encontrar los que trafican con la memoria de los muertos por acciones terroristas no hace falta buscar, están en cada vez más televisiones y en el impulso de causas judiciales imposibles.

¿Cómo podríamos rescatar tanto dolor para construir? Es como si ahora mismo la memoria solo pudiera tener forma de arma arrojadiza. Una versión muy primitiva del honor a nuestros mayores. “Cómo vosotros sufristeis también nosotros con vosotros”. “¿Cómo voy a vivir a tope si mi padre murió entre un amasijo de hierros?”. “¿Cómo voy a disfrutar si mi madre lleva 20 años encarcelada a 800 kilómetros de los suyos?”

Y puede parecer absurdo. La mayoría de las personas por muy doloridas que se encuentren disfrutan de su cotidiano, ¡Claro! Hablo de las energías puestas en mirar al infinito, superar la inercia, saltar del barro, las conversaciones que se repiten, los análisis políticos estancados, …

No sé si aquí también podríamos decir algo así como “en vuestro honor vamos a construir una sociedad dónde las diferencias construyan”, “respetando lo que fuisteis y sois elegimos vivir a tope nuestra cultura sin miedo a futuros”… Vosotros/as sois vosotros/as y nosotros/as somos nosotros/as.

Y ahora con otra mirada y otro cuerpo, quizás más ligero, a seguir construyendo. Necesitamos recuperar la fuerza de mirar al futuro con todas sus posibilidades. Y vamos a hacerlo para honrar también la memoria de nuestros mayores y nuestras víctimas.