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Streaming Foro Social

12.03.2013 (2:19 pm)

El  jueves 14 de marzo y el viernes 15 a partir de las 17h podrás seguir en directo el Foro Social para impulsar el proceso de paz.

El Foro Social es una iniciativa impulsada por un amplio abanico de organizaciones locales e internacionales que tiene como objetivo fomentar la participación ciudadana y abordar los principales temas en los que, hasta ahora, no hay avances o han sido muy débiles.



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“Hemos puesto rostro y voz a las víctimas de abusos policiales

07.11.2012 (10:17 am)

El pasado 24 de octubre se estrenó en ETB el documental “Un año sin ETA. 20 O – Año 1“, dirigido por Maite Ibañez y Maite Esparza, donde se analizaba lo acontecido antes y después de la declaración de cese definitivo de la violencia por parte de ETA. El anterior trabajo documental de estas dos directoras, “¿Por quién no doblan las campanas”?, narra en primera persona nueve historias reales de víctimas de abusos policiales producidos entre 1960 y 1978. Con Maite Ibañez y Maite Esparza hablamos sobre sus trabajos documentales.

(Esta entrevista está publicada en el número 41 de la revista Haritu, fechado el 9 de octubre).

¿Qué habéis pretendido con “¿Por quién no doblan las campanas?“?

Maite Ibáñez: Entendemos que para hacer la memoria, la historia de este país, dentro de lo que tanto se reclama de justicia, paz y memoria, tenemos que empezar a reconocer ya a todas las víctimas. Y para eso hay que dar voz a todas ellas. Por eso pensábamos que era necesario que también tuvieran voz las víctimas de abusos policiales.

¿Creéis que puede ayudar a normalizar la convivencia y a la reconciliación?

Maite Esparza: Creo que puede aportar bastante desde la perspectiva de los mensajes que va a recibir la persona que lo vea. El espectador va a tener la oportunidad de contrastar historias muy diferentes, que tienen algo compartido, que es el dolor de una pérdida, en cualquier caso, injusta y violenta. Y creo que las personas que participan aquí, las historias que cuentan, van a evitar que prejuzguemos. Liberar prejuicios es algo que de cara a la construcción de una convivencia cotidiana es importante, y a partir de ahora, quizá especialmente.

Maite Ibáñez: Suele pasar que cuando hablamos de víctimas, al final siempre las ponemos en relación con víctimas del terrorismo, concretamente, víctimas del terrorismo de ETA. En la mayoría de las ocasiones nuestro imaginario siempre nos lleva a esos mismos sitios. Sin embargo, con este trabajo hemos sentido que estábamos sacando del armario a las víctimas de abusos policiales. El propio decreto del gobierno fue un paso en ese sentido. Y nosotros les hemos puesto rostro, les hemos dado voz, y hemos sacado a la luz una realidad que parecía que nunca había ocurrido. Para la mayoría de las personas eran víctimas que no existían, que no estaban incluidas en ninguna parte, nadie las tenía en su referencia mental.

¿Podría haber una segunda parte?

Maite Ibañez: “¿Por quién no doblan las campanas?” es solo un primer paso, porque refleja solo parte de lo ocurrido desde el año 1960 hasta el 1978. En ese sentido hemos seguido el camino que la ley marcaba con el decreto. Pero nuestra intención es que esto tiene que seguir, ya que las víctimas de abusos policiales pasan por encima del año 1978 y hay más, claro está. Y evidentemente, también habrá que darles voz.

Maite Esparza: A mí me gustaría creer que va a haber una segunda parte, por lo que eso implica socialmente hablando. Espero que sí.

Maite Ibáñez: La gente además se ha mostrado muy agradecida. Nos han mostrado mucho agradecimiento en el sentido de “ya era hora”. Había esa sensación de que siempre estábamos contando lo mismo, siempre se estaba mirando desde la misma perspectiva, con la misma mirada… y ya era hora de que también estas historias se contasen. Desde un punto de vista histórico también era necesario destapar todo esto, levantarlo, ponerlo en conocimiento de la gente, ya que la mayoría de las personas no eran conscientes de todas las víctimas que hay con este problema.

Continúa leyendo la entrevista aquí

Celebración del Aniversario de Aiete

18.10.2012 (4:45 pm)

Ayer celebramos el primer aniversario de la Conferencia Internacional de Aiete. Para ello organizamos un acto sencillo en la misma sala en la que un año atrás relevantes personalidades internacionales y la mayoría de partidos políticos y sindicatos estuvieron reunidos.

Paul Ríos, coordinador de Lokarri, introdujo el acto:

Tras la introducción pudimos disfrutar del documental “Hablan los ojos”, producido por Baleuko y TV3, un relato construido a través del diálogo acerca del fin de la violencia y el necesario proceso de reconciliación.

Una vez finalizada la proyección hubo un interesante coloquio que podéis ver aquí:

Aniversario de la Conferencia Internacional de Aiete

17.10.2012 (12:22 pm)

Hoy celebramos el primer aniversario de la Conferencia Internacional de Aiete, un hito importante en el camino hacia la consolidación de la paz. Aquel día junto con relevantes personalidades internacionales, logramos reunir, en una fotografía inédita, a la mayoría de partidos políticos y sindicatos.

Ya que el aniversario coincide con la campaña electoral, en Lokarri hemos querido organizar un acto sencillo para celebrarlo. Concretamente, proyectaremos el documental “Hablan los ojos” en el propio Palacio de Aiete. Este trabajo es un relato de lleno matices sobre el fin de la violencia y el necesario proceso de reconciliación un año después de la Conferencia de Paz.

Tras el estreno del documental, producido por TV3 y Baleuko, habrá un interesante coloquio en el que participarán, entre otros, Gorka Espiau, director del “Hablan los ojos” y Paul Ríos, coordinador de Lokarri.

Hablan los ojos

16.10.2012 (9:26 am)

Hoy martes 16, a las 21.50h TV3  estrena “Parlen els ulls – Hablan los ojos“, un documental dirigido por Gorka Espiau y producido por Baleuko, que muestra la magia del diálogo para acercar las posiciones más alejadas después del final de ETA.

Todas las sensibilidades políticas tienen su relato sobre el fin de ETA, pero no hay diálogo entre sí. Cada uno trata de convertir su manera de interpretar los hechos en la historia verdadera. Este documental intenta romper esta espiral de incomunicación a través del diálogo entre seis relatos diferentes sobre el pasado y el futuro de la sociedad vasca al caserío Zabalgana del Museo Chillida.

El documental lo protagonizan dos víctimas del terrorismo (Rosa Rodero y Javi Asla), un militante de la izquierda abertzale que ha pasado 18 años en prisión (Joxean Agirre), la hija de un médico muerto tras recibir malos tratos (Tamara Muruetagoiena), una vocal del Consejo General del Poder Judical (Margarita Robles) y el ex director de Derechos Humanos del Gobierno Vasco (Jon Mirena Landa).

“Hablan los ojos” ofrece una fotografía con matices de la realidad vasca un año después del anuncio de ETA. Luces y sombras que nos permitan aspirar a un futuro relato compartido. ¿Viviremos una petición pública de perdón por el daño causado? ¿Qué pasará con los más de 700 presos de ETA? Como se debería tratar el proceso de reconciliación? Cada uno expone su relato, escucha, discute … y surge la magia en el momento más inesperado.

Coincidiendo con el primer aniversario de la Conferencia Internacional de Aiete, Lokarri ha organizado un acto sencillo para celebrarlo donde se proyectará “Parlen els ulls – Hablan los ojos” con un posterior coloquio con Gorka Espiau y algún protagonista del documental. La cita es mañana miércoles 17 en el Palacio de Aiete de Donostia-San Sebastián a las 19h. El aforo está completo.


Un futuro compartido a través del caleidoscopio ciudadano

19.12.2011 (2:03 pm)

Aitziber Blanco, Lokarri
Aitziber Blanco, Lokarri

Ignorando completamente el desapacible y lluvioso temporal del exterior, el Auditorio del BEC de Barakaldo rezuma un cálido clima para el diálogo. Calurosos y efusivos saludos entre personas que se conocen y que parece que comparten un trocito, unos más y otros menos, de la historia de sus vidas. Guiños más comedidos entre quienes van a comunicarse y a tratarse por primera vez, pero con el mismo semblante de anhelo que los primeros. De anhelo y satisfacción. Satisfacción porque ha llegado el “por fin”. El “por fin nos podemos sentar a dialogar”. El “por fin podemos acercarnos desenfundados de la venda del recelo y la desconfianza. Sin la obcecación de que nuestros diferentes atuendos ideológicos son el veto que marca la prohibida frontera para el entendimiento. Por fin vamos a poder conocernos, escucharnos, saber qué quiere cada uno de nosotros, qué desea, sueña y opina. Qué sospecha, qué teme, sufre y adolece. Y cuál es nuestra historia, la historia de cada uno y cada una, para poder construir una historia común, compartida”.

¿Qué es y qué hay que hacer para conseguir la reconciliación social? A partir de este interrogante empieza a desplegarse todo el caudal de ideas que se esconde tras el anhelo de cada uno de los más de 200 ciudadanos y ciudadanas que nos hemos acercado a este encuentro organizado por Lokarri. Con una agenda de temas a tratar, 13 círculos de personas dialogantes dibujamos un colorido caleidoscopio humano en el Auditorio. Un surtido abanico de cuestiones se deja asomar a través de la ventana del caleidoscopio. “Sin reconocimiento del daño causado, no es posible una convivencia sana y respetuosa” sugiere un participante de uno de los círculos. “Es indispensable garantizar los derechos políticos si queremos ahondar en una reconciliación social efectiva y real” afirma convencida una señora de otro grupo de debate. Desde un tercero se puede escuchar cómo un joven reivindica una política penitenciaria más justa, que garantice la reinserción y el acercamiento de los presos. “El perdón, el perdón por ambas partes, y aprender a respetarnos” son los ingredientes que aporta una chica de otro grupo para la receta de la reconciliación social.

Y más y más ideas y temas tratándose, como la revisión del pasado, la elaboración de un relato de lo ocurrido, la disolución de ETA, la responsabilidad de los gobiernos o el papel de los medios de comunicación, se pueden escuchar en los círculos de debate a los que uno puede acercarse a participar cuando quiere. Y es que la posibilidad participar en cuantos grupos de debate se desee, transitar libremente de uno a otro, y aportar en todos ellos o simplemente escuchar es una de las características del Open Space o espacio abierto, metodología en la que se ha basado Lokarri para desarrollar este encuentro.

Tras los interesantes debates, y ya cerca de las 14.00 h, llega el momento de evaluar: cada participante escribe en un post it qué se lleva de esta intensa mañana de diálogos y lo coloca en el papelógrafo que preside la plenaria. El contenido de los debates recogido en actas será enviado por mail a todas las personas participantes.

Tras la palabras de agradecimiento del Coordinador de Lokarri, Paul Ríos, por la asistencia al acto a todos los participantes y el anuncio de que con los resultados de los diálogos la Red ciudadana propondrá a la sociedad unas ideas concretas para poder caminar hacia la reconciliación social y la convivencia inclusiva, se cierra la ventana del caleidoscopio y la gente se entretiene en los pasillos comentando lo acontecido en la jornada, compartiendo diferentes impresiones.

Algunas de esas impresiones son recogidas y dadas a conocer poco después en Berria TB. Txaro Arteaga, ex-directora de Emakunde, comenta que “es difícil saber cuál es el camino que debemos seguir, pero este tipo de foros son muy importantes para que entre todos aportemos ideas para ir abriendo el camino de la reconciliación social. Hemos trabajado aspectos muy concretos y mi valoración de la jornada es muy positiva. A través de las conversaciones generadas, hemos confirmado una vez más que somos una sociedad muy plural y que el camino no será sencillo, pero hemos percibido mucha ilusión, esperanza confianza en que se consiga” . La periodista Mirentxu Purroy alude a la violencia del Franquismo y a la de ETA al hacer su valoración: “El Franquismo puso muchos muertos y luego vino ETA y puso más. No se ha hecho justicia ni por unos ni por otros. Hay que levantar el silencio, hacer la luz y abrir caminos de esperanza. No podemos esperar a que los partidos tomen decisiones. Los ciudadanos y ciudadanas somos capaces de abrir el camino del entendimiento. Y éste ha sido un encuentro que ha propiciado tender puentes para el entendimiento”.

Pero además de las valoraciones de de Txaro y Mirentxu, seguramente un considerable número de reflexiones e ideas rondarán este día y los siguientes las mentes de los más de 200 asistentes al “Encuentro por la reconciliación social”. Unas meditaciones que servirán de sólido cimiento para saber cómo mirar al pasado, qué hacer en el presente y cómo construir nuestro futuro.

Reconstruir el tejido social

15.12.2011 (9:43 am)

Carlos Martín Beristain, especialista en cuestiones de vícrtimas y reconstrucción del tejido social

Carlos Martín Beristain, especialista en cuestiones de víctimas y reconstrucción del tejido social

-¿Para qué tocar las heridas?
Alguien le responde:
-Para qué va a ser, para curarlas.
Y la mujer añade:
-¿Pero quién se atreve?
Diálogo, en El Silencio Roto.

Para hablar de la reconstrucción del tejido social, la primera cuestión es tomar en cuenta dos puntos de partida: cuáles han sido esas heridas, y cuáles los mecanismos que las han hecho posibles. Las heridas tienen que ver con el impacto del dolor y el sufrimiento. El dolor no puede repararse pero sí reconocerse. Y para ello hay que superar las fracturas de la sensibilidad, las que han llevado a memorias defensivas que justifican el dolor del otro por el sufrimiento propio o invisibilizan el impacto de ciertas violaciones de derechos humanos. Se necesita cruzar al otro lado, y superar las fronteras de la empatía. Dejar de utilizar el dolor para justificar la violencia por un lado, o para evitar confrontarse con cómo se ha usado la tortura por poner dos ejemplos. En palabras de Ignatieff, sin apología, sin reconocimiento de los hechos, el pasado nunca vuelve a su puesto y los fantasmas acechan desde las almenas. Sobre todas estas cosas se tiene que decir la verdad. Para retomar esa vieja esperanza que describe John Berger: quizá si le damos nombre a todo lo intolerable, de esa conciencia surja una acción compartida.

Igualar este reconocimiento moral del sufrimiento, y la crítica a las violaciones de derechos humanos, puede ayudar a generar una conciencia común. Y eso no significa igualar los mecanismos de victimización. Sobre esas cosas llevar todo a las divisiones ideológicas pueden seguir poniéndonos en diferentes lados. Hay que centrarse en el lado humano de la experiencia, individual y colectiva, que es donde podemos reconocernos en los otros como iguales. Para ello hay que superar también otras fronteras, las del lenguaje. Demasiadas veces el lenguaje se ha utilizado como arma arrojadiza para justificar acciones (“por la democracia”, “a consecuencia del conflicto”) en lugar de para llegar a consensos básicos sobre la defensa de la vida.

La utilización política o la focalización mediática han estado presentes en este país más que en cualquier otro. En muchas situaciones de violencia la mentira sustituye a la ética. Lo que se considera bueno o malo se juzga en función de quién lo dice o de nuestros objetivos. Por ejemplo, la política que se necesita para con las víctimas es la del reconocimiento y la reparación, no la de la politización de utilizarlas como estandarte. Para ello también hay que dejar atrás el miedo, de lo que no se puede decir o hacer porque nunca es “el momento”. El miedo a expresar la diferencia, la crítica, el desacuerdo. Como Virginia Wolf en sus reflexiones sobre el feminismo contra la guerra, creo que la extrañeza es un valor en estos procesos. No reconocernos en la coacción o la mentira. No dejarnos meter en los tópicos. Atrevernos a salir del marco del grupo de referencia o de lo que se considera políticamente correcto. O de la retórica de la impotencia porque en nuestro país todo parece muy complejo. También aferrarse a las cosas que han dado cohesión a la sociedad vasca, las relaciones familiares y comunitarias aun en un contexto tan politizado. Un recurso positivo puede ser visibilizar las experiencias positivas locales, tanto de convivencia política como social, para evitar la sobrerrepresentación negativa y ejercer un papel pedagógico en la sociedad.

La superación de esas fracturas sociales en lo local no va a llevar al acuerdo directo, ni al olvido o perdón, sino más bien a la aceptación de que se puede coexistir. Una cultura de derechos humanos es el piso común que se necesita. Esta reconstrucción es básica para pasar de un escenario de fin de la violencia, a otro de construcción de la paz, donde son claves las iniciativas de memoria colectiva que genere respeto y aprendizajes, de reconocimiento del dolor producido, medidas de humanización de la situación de los presos de ETA que han estado sometidos a leyes de excepción, y apoyo a los espacios sociales de reconstrucción de la convivencia. La mejora del clima social después del fin de la violencia de ETA ofrece condiciones favorables para hacer un proceso. Pero se necesita sensibilidad, inteligencia y compromiso para hacerlo posible.

Definir la reconciliación

13.12.2011 (9:30 am)

Pierre Hazan, Miembro del Grupo Internacional de Contacto

Pierre Hazan, Miembro del Grupo Internacional de Contacto

El término reconciliación es un concepto cargado de mucha ambigüedad. Por mi parte, defino la reconciliación como un proceso por el cual una sociedad pasa de un pasado dividido a un futuro compartido. Este proceso consiste en encontrar la forma de vivir al lado de antiguos enemigos, sin necesariamente amarles o perdonarles, ni tampoco olvidar el pasado de ninguna manera. La reconciliación apunta por tanto a la coexistencia pacífica con antiguos enemigos desarrollando con ellos el grado de cooperación necesario.

Tradicionalmente, la reconciliación entre ciudadanos enemigos con vistas a restablecer la paz cívica pasaba por la adopción de medidas de amnistía, término cuyo origen proviene del griego amnistia, que significa “olvido”. La amnistía, es decir, el olvido memorístico y judicial, se presentaba como necesario en el nombre de la unidad de la ciudad o de la nación restaurada.

Tras la guerra fría, el término reconciliación toma una importancia mayor en el léxico político. La cada vez mayor importancia de la retórica de los derechos humanos y del liberalismo político conforma una visión moral de las relaciones internacionales que substituye el enfoque pesimista de la Realpolitik dominante hasta entonces. Este cambio de perspectivas se explica también por el desarrollo de conflictos internos –ex- Yugoslavia, Rwanda, Burundi, Sierra Leona, Chechenia,…- marcados por políticas de limpieza étnica y crímenes de masa. Nuevas instituciones judiciales y extrajudiciales se crean a comienzos de los años 90 con el fin de restablecer la reconciliación nacional: los tribunales penales internacionales y las comisiones verdad y reconciliación.

Estos dos tipos de instituciones de justicia, una penal y la otra restauradora, confluyen en un punto fundamental: ya no es el silencio -vía amnistía- sino la expresión de la verdad sobre los crímenes lo que es percibido en adelante como indispensable para restaurar la reconciliación.

La reconciliación es concebida como un pilar esencial del proceso de paz en la salida de un conflicto. En teoría, la reconciliación va a la par con el regreso de la democracia, el establecimiento de un Estado de Derecho, la organización de elecciones libres y regulares, el desarme, desmovilización y reintegración (DDR) de los combatientes, el reconocimiento de las víctimas y la protección de los derechos humanos.

Estas medidas contribuyen en sí mismas a reforzar una nueva dinámica social. La reconciliación busca proceder a un cambio de creencias, de valores y de actitudes entre las poblaciones afectadas y a redefinir las relaciones entre grupos anteriormente divididos, para rehumanizar los miembros del ex grupo enemigo. El desafío de las políticas de reconciliación es por tanto elaborar las estrategias sociales, políticas y memorísticas que modifiquen las identidades personales y colectivas y, con ellas, las representaciones de uno mismo y del otro. Y ello con el objetivo de pasar de una lógica de exclusión y de violencia a una lógica de integración y de reconocimiento. Este proceso de elaboración progresiva de una nueva identidad colectiva participa en la consolidación de la paz, sabiendo que el proceso de reconciliación tiene que ser adaptado a la especificidad de cada sociedad.

El foco y la realidad

09.12.2011 (12:46 pm)

(En los próximos días y peviamente a la celebración del Open Space para la reconciliación  social que tendrá lugar el sábado 17 de diciembre en Barakaldo, Procesodepaz.org publicará varios post sobre el debate existente en torno a cómo abordar un proceso transitable de reconciliación social de la mano de cuatro personas de referencia en cuestiones relacionadas con la paz y la convivencia, como son Pierre Hazan (miembro del Grupo Internacional de Contacto), Carlos Martin Beristain (Especialista en cuestiones de vícrtimas y reconstrucción del tejido social, Gabriel Otalora (Licenciado en Derecho) y Mirentxu Purroy (periodista). Esta última abre el turno de publicaciones con el siguiente post:)

Mirentxu Purroy, periodista
Mirentxu Purroy, periodista

Cuando un largo contencioso de una herencia familiar no se resuelve, es porque el foco de la realidad no se pone en el presente. Las transmisiones familiares suelen arrastrar complejos problemas, repletos de historia y emociones, recuerdos y amores, rencores, agravios y desamores. Hermanas y hermanos se enfrentan por entender la propiedad de un mismo bien de manera diametralmente opuesta. Una misma realidad es percibida desde puntos de vista irreconciliables. Los acuerdos se hacen inviables, porque cada cual vive y ha vivido, recuerda y ha recordado, siente y ha sentido que lo que le pertenece, es suyo. Le corresponde.

Pero la realidad es divisible, troceable, parcelable, y se puede administrar con equidad, benevolencia y generosidad. Solo es necesario saber que hay solución, buscarla, poner el foco, iluminar bien y acertar en la diana. De manera que nadie se quedará con todo. Se administrará con justicia el lote a todas las partes.

Aunque el paisaje cotidiano vasco muestra casas solariegas, en pueblos y ciudades, casi en ruinas porque sus herederos no han llegado a un acuerdo para reconstruirlas, la mayoría hace mucho tiempo que no solo reparó los daños, sino que creó nuevos edificios.

Pero el dolor, la intensidad del sufrimiento inflingido, la profundidad de la injusticia, la prolongación del daño y la perpetuación humilladora de la violencia y el terror, tiene millares de herederos con nombres y apellidos. Unas y otros tienen su propia cronología.

Para muchos, librarse de la guerra civil y su dictadura que acumuló montones de muertos, miles, centenares de millares de víctimas aniquiladas por pensar diferente al franquismo, les costó casi toda su vida. Sin mediar justicia, memoria, ni reparación, se superpusieron sobre los montones de las anteriores muertes, las víctimas de ETA. En el horizonte terror y muerte, que junto con métodos igual de expeditivos del estado, dejaron casi sin oxígeno a la población. Ninguna buena herencia a repartir.

En cambio ahora ya se puede poner el punto de luz sobre la realidad que descubre muchos universos. Cada uno tiene su propio lenguaje. Pero un principio general se ha hecho camino: “no hay guerras justas, y si tierra abundante para vivirla en paz”. Es un momento conciliador.

Como todo bien que se desea repartir, resulta clave encomendar su administración a manos expertas en mediación, ajenas totalmente a los habitantes de Euskal Herria, territorio dolorido.

Lisa y llanamente tienen que estar libres de ataduras y prejuicios para escuchar la voz de todos y todas.

Resulta esencial que obtengan versiones personales de los hechos y las narraciones de las propias vidas. Sin interferencias. Así, quedará en manos de expertos la actualización de la justicia, la reparación, el reconocimiento y los derechos de todas las víctimas, sin quedar al albur de jurisdicciones obsoletas.

Así se irá haciendo difícil provocar demoras en las excarcelaciones, ó interceptar las travesías de auto reconocimiento de daños y sufrimientos causados a las víctimas. El reparto de salvoconductos de buena, mala o regular víctima, según el tamiz de los obstructores de libertades ajenas, resultará inviable.

Mientras, las veladuras que han tapado y silenciado muchos contornos y formas de pensamiento vasco, lentamente van emergiendo para ocupar el sitio que les correspondía. Son las víctimas sin dibujo ni retrato. Tampoco estaban en la paleta de los grandes grupos que se reparten los colores y los méritos en la reparación de daños. Son gentes que forman parte del paisaje que siempre han estado ahí. Ahora, ellas y ellos con total sencillez están haciendo natural el encuentro hacia el entendimiento. Con el más común de los sentidos, sin que se note, hacen presente. El gran lugar de acogida para todas las generaciones.

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¿Quieres colaborar en el proceso de reconciliación social?

¿Te interesa la reconciliación social? ¿Tienes ideas que aportar, propuestas o dudas, o deseos de escuchar  la voz de otras personas en relación a este tema? Lokarri te propone dos iniciativas para ello:

  • Espacio abierto para la reconciliación. Barakaldo, sábado 17 de diciembre

Acércate al BEC de Barakaldo el sábado 17 de diciembre, de 10.00h. a 14.00 h., y participa en el encuentro abierto organizado para reflexionar sobre las claves para abordar un proceso de reconciliación. Queremos escuchar y dialogar con tantas personas y sectores sociopolíticos como sea posible. Infórmate e inscríbete

A través del blog de Lokarri tienes la oportunidad de participar en el diálogo que se está generando entre personas interesadas en la reconciliación social debatiendo y aportardo tus ideas, construyendo conocimientos conjuntamente. Entra y participa en la conversación

Juventud y víctimas en Irlanda del Norte

03.12.2011 (6:03 pm)

El segundo día de la visita a Belfast comenzó con una recepción del Alcalde de Belfast. Es un jóven de solo 25 años que destacó que la juventud no tiene que verse como juventud, sino como ciudadanos, siendo su opinión importante. Fue muy clarificador cuando subrayó que la situación ha cambiado mucho para la juventud. Ahora pueden hacer política porque todas las ideas son legítimas y tenidas en cuenta mientras que antes podían terminar en la cárcel o muertos en una esquina.

Después llegó uno de los momentos más emocionantes de la visita. Nos reunimos con Alan, el director de Wave. Su mujer fue asesinada y desde entonces ha hecho su propio camino en relación a la paz. No tenía contacto con la comunidad católica pero puso en marcha Wave como una inciativa capaz de integrar a víctimas de ambas comunidades. Su idea es que las víctimas son víctimas independientemente de quien las haya causado. Para compartir esta iniciativa han decidido “dejar la maleta en la puerta”. Han compartido la sangre y el dolor y ahora quieren compartir el futuro.

Alan se mostró crítico con los Acuerdos de Viernes Santo porque no fueron capaces de abordar el pasado y con la puesta en libertad de los presos pero entendió que era algo necesario para comenzar juntos de nuevo. Sus críticas también llegaron al proceso de desarme aunque lo apoyaron desde la convicción de que “un arma menos, una víctima menos”.

Ahora su asociación está impulsando una campaña para el reconocimiento y reparación a los heridos. Todos firmamos la petición justo antes de que Alan rompiera a llorar al contar que su suegra le crítico cuando decidió entrevistarse con Gerry Adams.

El día terminó con un paseo por algunos de los barrios protestantes y católicos donde aún permanencen los grandes murales que recuerdan a los años del conflito en Irlanda del Norte. Justo antes tuvimos la oportunidad de estar con el director de Relatives for Justice, una organización que atiende a las víctimas de la policia y el ejército. Reivindican su derecho a la verdad, a que se sepa todo lo que sucedió. Considera que la juventud está cambiando porque no ha vivido los años del conflicto. Ahora bien, nos alertó del gran peligro de la paz: “hombres jóvenes desempleados”. Por ello, insistió en lo importante que es implicar a la juventud en el proceso de paz.