Una paz cada vez más cercana
05.10.2010 (9:06 am)

- José Luis Salgado, periodista

En mi último artículo en este foro, allá por el mes de mayo, me quejaba de la indiferencia de la sociedad vasca ante los primeros pasos de la Izquierda Abertzale por desvincularse de la violencia. Concluía con la premisa de que era necesario un importante paso de ETA hacia su propia desaparición para que la sociedad vasca reaccionase. Las cosas han cambiado mucho desde entonces: afortunadamente, ETA se ha decidido a hacer callar sus armas (al menos momentáneamente), algo que, como muchos predecíamos, ha empezado a cambiar el escenario político de nuestro país.
Una buena muestra del fin de esa indiferencia que nos atenazaba es la manifestación del pasado sábado en Bilbao: casi 50 mil personas movilizadas en favor de los derechos humanos, civiles y políticos. Representantes de todas las fuerzas políticas vascas, excepto PSE y PP, de sindicatos, de organizaciones de todo tipo se manifestaron a favor de lo más básico de la democracia. Ciudadanos cansados de la violencia de ETA, pero también de leyes y de tribunales de excepción. Ya hemos sufrido demasiado tiempo con ambas estrategias, ambas lesivas para la pacífica convivencia que deseamos la mayoría de los vascos.
Tras la declaración de tregua de ETA, su aceptación de la Declaración de Bruselas y la firma del Acuerdo de Gernika, la posición de los partidos mayoritarios en el Estado es la misma que antes del verano: ETA no ha abandonado las armas y por tanto, no hay que modificar la política antiterrorista, entiéndase ésta coma la suma de acciones policiales contra miembros de la organización y acciones judiciales contra lo que han criminalizado como el “entorno de ETA”. No quieren dar a ETA la oportunidad de ir dando pasos hacia el punto de no retorno, la entrega de armas y el abandono definitivo de la lucha armada. Ellos quieren emitir su comunicado modelo “Cautivo y desarmado…”.
Las declaraciones de Rodolfo Ares advirtiendo al PNV sobre la pretensión del “polo soberanista” de sustituirle como fuerza hegemónica del nacionalismo vasco ponen de manifiesto la predilección del PSE por un nacionalismo dividido. El Consejero de Interior reitera que “nada ha cambiado en ETA” y se empeña en no creer en que la Izquierda Abertzale no contemple la violencia dentro de su estrategia política. En cuanto al PP, varios de sus representantes han expresado que la tregua de ETA es sólo una treta para poder concurrir a las próximas elecciones municipales. También apuestan por la continuidad de la política actual para acabar definitivamente con el terrorismo.
A pesar de lo que piensen algunos, la situación está cambiando y la paz se ve cada vez más cercana, aunque en ningún caso, inmediata. Los que se han acostumbrado a barrer y esconder el conflicto político bajo el felpudo de la violencia tendrán que darse cuenta de que ya no lo pueden seguir haciendo. Muchos estamos deseando ver qué sucede en una Euskadi sin violencia, incluso aquellos que no somos nacionalistas, pero que pensamos que el derecho a decidir es uno de los pilares de la democracia real. El día que ETA desaparezca, la única imposición por las armas será el Artículo 8 del Título Preliminar de la Constitución de 1978.
Estamos en un momento clave de nuestra historia y creo que es buen momento para reconocer el trabajo de gente como los miembros de Lokarri, que nunca han desesperado y siempre han trabajado, incluso en los momentos más negros del conflicto, por ver una Euskadi en paz. Me enorgullece haber compartido mesa de debate con ellos, una mesa siempre abierta a todas las opiniones e ideas y me entristece que sean atacados desde ciertos medios de comunicación, fieles a su estrategia de criminalizar todo lo que no comulgue con sus ideas inamovibles. Aún queda mucho trabajo por hacer, pero sé que van a estar ahí hasta el final, hasta que todos los habitantes de este país nos podamos mirar a la cara sin odio en la mirada.












