bannerbanner



Toca moverse

29.09.2010 (11:15 am)

Mikel Arana, Coordinador general de Ezker Batua-Berdeak
Mikel Arana, Coordinador general de Ezker Batua-Berdeak

Nunca es fácil posicionarse de manera rotunda sobre los movimientos que se están dando en el ámbito de la izquierda abertzale, ni el efecto que eso pueda tener en un eventual proceso de paz en Euskadi, pero lo que es innegable es que la declaración de Gernika firmada el pasado sábado es un salto cualitativo.

Y lo es, porque abre una puerta que hasta ahora había estado cerrada como es la del liderazgo de la izquierda abertzale ilegalizada ante la propia ETA. Durante décadas, ETA ha sentido, porque así le han dejado sentirlo, que era la vanguardia del movimiento independentista vasco y por lo tanto, la que decidía en cada momento qué hacer y cómo.

Sin embargo, desde la declaración de Gernika, ninguna sensibilidad política en Euskadi, admite a día de hoy la existencia de ETA y mucho menos su liderazgo.

Ante este nuevo escenario, las respuestas que se están dando desde algunos ámbitos, están siendo manifiestamente insuficientes e incluso, en algunos casos, irresponsables.

Entiendo las cautelas, las desconfianzas e incluso la incredulidad de algunos, la declaración de Gernika y el propio documento de Zutik Euskal Herria vienen después de décadas de sufrimiento y el fracaso de anteriores procesos, pero lo que es innegable es que hoy estamos mejor que hace seis meses y que a nadie se nos hubiera pasado por la cabeza, hace un año, por ejemplo, que los acontecimientos iban a discurrir de esta manera.

En este sentido, creo que a todos los agentes políticos y sociales nos toca poner de nuestra parte para conseguir que el proceso que se ha abierto sea definitivo, o si se quiere, por utilizar la específica terminología que acompaña a este proceso, irreversible.

En primer lugar a ETA. ETA no puede seguir escudándose en comunicados más o menos ambiguos o en entrevistas clandestinas para tomar una decisión que todos le estamos reclamando. Debe anunciar su cese definitivo, ya.

En segundo lugar al gobierno central. El gobierno no puede permanecer impasible a los acontecimientos y mantener la misma postura con respecto a la izquierda abertzale ilegalizada. Le hemos oído infinidad de veces a Rubalcaba decir, que la izquierda abertzale tenía dos caminos, o pedirle a ETA que desaparezca o la propia desaparición de ETA si quería participar en las instituciones. Pues bien, ya se le ha pedido a ETA que desaparezca, por lo tanto, el gobierno, atendiendo a sus propias palabras, debería proceder a la derogación de la Ley de Partidos de manera inmediata.

Por último, no toca dar pasos también, a las fuerzas políticas vascas. En este sentido, o somos capaces de articular procesos de diálogo entre todos o puede ser que nosotros solitos nos carguemos esta oportunidad de paz, y aunque la ciudadanía no acababa de vivir este proceso con particular entusiasmo, lo cierto es que tenemos una deuda con ella, como es la de trabajar para facilitar el cambio de escenario político y no para entorpecerlo.

Debate y conclusiones en Batasuna: reflexiones desde el pesimismo constructivo

14.07.2010 (10:05 am)

Juanjo Alvarez, Catedrático de Derecho (UPV)

Resulta inevitable compartir una sensación de escepticismo y de prevención ante las expectativas que la nueva etapa parece ofrecer. Es cierto que la decepción y el hartazgo acumulado entre todos nosotros tras tantas frustradas tentativas en la búsqueda de la paz rotas por la inercia totalitaria de ETA impone una lectura con sordina de algunas grandilocuentes afirmaciones que se contienen en el documento. Es cierto que hay un exceso de retórica y de abstracción en el discurso…pero, pese a todo, quiero lanzar un mensaje de esperanza y de ánimo hacia quienes desde ese mundo inician una tímida pero importante emancipación frente al yugo militar y totalitario de ETA.

Las críticas de algunas fuerzas políticas y de algunos medios de comunicación se basan en prácticas discursivas a las que estamos acostumbrados en el día a día de nuestra política vasca: quien no haya recurrido a la retórica hueca que tire la primera piedra. Y recordar el pasado es necesario, de acuerdo, pero no puede servir para bloquear el futuro. Debemos dar una nueva (y definitiva) oportunidad a la paz.
Prefiero adoptar, emulando a Norberto Bobbio, una actitud pesimistamente constructiva: el optimismo desbordado que mostramos muchos ante los anuncios de treguas de ETA implica excesivas dosis de entusiasmo, que nubla la reflexión.

Esta declaración de pesimismo constructivo no es un gesto de renuncia: al contrario, es reflejo de sana austeridad emocional, es el deseo de mostrar un prudente rechazo a participar en el séquito mediático de quienes parecen ansiar o desear el inmovilismo absoluto de ese mundo abertzale, su ostracismo social y político… ¡que parecen desear, en realidad, que nada avance, o que parezca moverse para acabar en el mismo sitio!
El pesimismo que reivindico no frena la laboriosidad, las ganas de trabajar a favor de la convivencia entre vascos y por la paz. El optimista pensará que no es necesario hacer nada, que todo se arreglará tarde o temprano; el pesimista “cerrado” defenderá que se haga lo que se haga todo irá de mal en peor.

Y entre ambos planteamientos vitales y emocionales propongo actuar bien, de manera leal a nuestros principios….¡sin pedir garantías absolutas de que finalmente el barco de nuestra sociedad en paz llegue al buen puerto que todos deseamos!
Por primera vez, por ejemplo, aprecio en la reflexión del mundo abertzale radical la necesidad de tocar “suelo”, respecto a la distinción entre tener proyectos, tener ilusiones, tener expectativas políticas… y tener derecho a su materialización por encima de la voluntad mayoritaria del pueblo vasco. Reconocer que todo proyecto conlleva frustraciones, y que no cabe la imposición de proyectos mediante el macabro atajo de la violencia es subir el listón ético del debate hasta el piso en el que toca debatir sobre y de política: para convivir, para criticar, para construir, para debatir, para vivir.
Necesito creer en la sinceridad de las afirmaciones que se contiene en el documento. La credibilidad de su mensaje es anulada de raíz por parte de muchos observadores externos. Yo prefiero apostar por ser un ingenuo perpetuador de la esperanza de una Euskadi en paz, sin equidistancias ni falsas simetrías. La violencia anacrónica, la ideología totalitaria de ETA ha tratado durante demasiado tiempo de usurpar a través del terror nuestra soberanía y nuestra voluntad como nación vasca. Que nadie nos robe nuestra identidad. Es el momento de la política.

Brian Currin: “Por favor, no perdáis la esperanza”

30.05.2010 (10:14 pm)

Maialen Lizarra
Maialen Lizarralde, Lokarri

El pasado 19 de mayo, el abogado sudafricano Brian Currin ofreció una conferencia organizada por Lokarri y Fundació per la Pau en Barcelona. Bajo la atención de unas 90 personas, este experimentado abogado compartió sus reflexiones sobre las oportunidades para la paz en el País Vasco.

Tras recordar su trabajo en la facilitación del debate interno de Ezker Abertzalea, destacó los obstáculos que trae consigo la ilegalización: “no se puede tener un proceso de paz exitoso con las consecuencias que tiene la ilegalización”. Confirmó la importancia de los pasos dados por Ezker Abertzalea. El camino abierto por ‘Zutik Euskal Herria, la Declaración de Iruñea y la de Bruselas, ha llevado a Ezker Abertzalea a conseguir 3 cosas: 1) el apoyo social, 2) desarrollar la confianza con otros partidos y 3) el compromiso unilateral e irreversible con la no-violencia.

Currin afirmó que podemos estar ante un alto el fuego de facto: “me sorprendería mucho si ETA cometiese un atentado ahora”. Dijo que Ezker Abertzalea está y estará intentando persuadir a ETA para que ponga fin a la violencia.

En opinión de Currin, ha llegado la hora de que Madrid dé algunos pasos: liberar a los líderes de Ezker Abertzalea para que trabajen por este nuevo camino, acercar presos, legalizar a Batasuna… Expuso la “interesante trayectoria” de Zapatero y expresó querer verle como “el presidente de la paz”: “si él no lo hace, lo hará el que le siga”.

En el momento de las preguntas y reflexiones, salieron muchas ideas desde ese público plural, con víctimas de ETA y miembros de Ezker Abertzalea o el PSOE: falta de credibilidad, necesidad de flexibilizar los plazos, la importancia de que los presos participen en el proceso, la necesidad de que el proceso sea abierto, el dolor y enfado de las víctimas…

Así redondeó Brian Currin la conferencia: “Por favor, no perdáis la esperanza. Gracias y suerte.”

Explorando oportunidades para la paz

05.05.2010 (1:39 pm)
Manu Vilabrille
Manu Vilabrille,  Lokarri Bizkaia

Continuando con el ciclo de charlas que bajo el título “¿Cómo consolidar una oportunidad para la paz?” Lokarri está organizando en estas fechas, ayer martes 4 de mayo, tuvo lugar la tercera de estas charlas en La Bolsa de Bilbao. Alrededor de cincuenta personas se dieron cita para escuchar las reflexiones sobre la actualidad del proceso hacia la paz de boca de Paul Ríos, coordinador de Lokarri, y Gabi Otalora, analista social.

Paul Ríos realizó como introducción un somero repaso a los últimos acontecimientos acontecidos desde el pasado verano y a las oportunidades que en este momento se presentan tras el documento “Zutik Euskal Herria” y la Declaración de Bruselas. En su alocución el coordinador de Lokarri argumentó la importancia del apoyo social a esta Declaración: “nos han hecho un regalo, aprovechémoslo”.

Por su parte, Gabi Otalora expuso que la paz parece caminar en una dirección irreversible pero el contexto aun es frágil, pese a ello “todo apunta a que vivimos en un momento con serias opciones de que la paz llegue pronto a nuestro Pueblo. Una paz de mínimos que cuando llegue habrá que completar propiciando la reconciliación”.

Paul Ríos y Gabi Otalora
Paul Ríos y Gabi Otalora

En el turno de preguntas fueron muchas las aportaciones dirigidas a los ponentes haciendo referencia a la posición de Ezker Abertzalea y del Gobierno en el actual proceso, la necesidad de feminizar el conflicto, el concepto de deslegitimación de la violencia, la aportación de las víctimas…

Hoy miércoles, a las 19,30 h., continua este ciclo de charlas. La cita es en el Centro Ernest Lluch de Donostia, con los ponentes Martxelo Otamendi, director de Berria, Xabier Letona, director de Argia y Paul Ríos, coordinador de Lokarri.

Salir del laberinto

18.03.2010 (12:49 pm)

Iñigo Herce, periodista
Iñigo Herce, periodista

El único elemento con capacidad de transformar realmente el enquistado panorama político vasco es el abandono unilateral e incondicional de la actividad terrorista de ETA. Ni los debates en el seno de la izquierda abertzale que no condena la violencia, ni los documentos resultantes de esos debates anunciando la asunción futura de los principios democráticos son, por sí sólos, suficientes a estas alturas de la película. Ha sido la propia ETA, y quienes desde el ámbito político han unido su suerte a ella, quien durante muchos años ha tejido una madeja que ahora resulta imposible de deshacer. Han construido su propio laberinto del que muchos quieren escapar urgentemente, antes de que sea demasiado tarde.

La soledad con la que han tenido que hacer frente a la presentación en sociedad del documento Zutik Euskal Herria es reveladora. Tan sólo un partido y algunas voces, más a título personal que formal, han tomado con interés y han dado por buenos los postulados que en él se recogen. El resto, ha mirado con escepticismo, desconfianza, desinterés o incredulidad. Fiel reflejo de una sociedad hastiada de anuncios de procesos que luego malogran los de siempre.

Los responsables de la izquierda abertzale no han sido conscientes del cambio que ha vivido la sociedad vasca para con el denominado conflicto. Un cambio del que la propia izquierda abertzale, con los dos procesos de paz abortados en la última década, ha sido agente activo. No hace falta ser un avezado observador para medir la ilusión que generó, por imprevisto, el proceso de Lizarra, o el interés y la expectativa que surgieron tras Anoeta en el proceso labrado mano a mano con el PSE-EE y Zapatero y al que luego se sumó el PNV. Esta vez, el efecto pretendido por la izquierda abertzale con su debate y posterior documento ha tenido un efecto similar al de quien ha construido una habitación insonorizada y luego pretende hacer oír su voz más allá del habitáculo. Puedes gritar todo lo que quieras, pero no sirve de mucho.

El resultante de todo ese cambio silencioso es una sociedad que sólo espera ya el día en el que un portavoz autorizado anuncie el fin a tantos años de muerte, destrucción y dolor inútil. Sin más. El resto –el cambio político– , si tiene que ser, será. Y si no, no será. Pero nadie se rasgará las vestiduras ni en un caso ni en el otro. Eso sí: el nivel de exigencia con todo lo referido a los derechos humanos tiene ya un umbral que muy pocos están dispuestos a rebajar. La sociedad vasca no funciona con ETA en su sistema operativo. En el día a día, se ha hecho real el escenario “post-ETA”.

Nadie, o muy pocos, admiten ya salidas ventajistas. No se acepta un proceso en metamorfosis, que empiece de una manera y devenga en otra muy distinta para acabar siendo algo que no estaba en el guión. Si alguien espera todavía que el árbitro mire para otro lado en el minuto noventa para no pitar un fuera de fuego clamoroso y poder marcar así un gol por la escuadra, está equivocado. El Estado –léase PSOE, PP más todos los poderes que lo integran—se siente seguro y ganador, y sólo podrá aceptar ofrecer alguna contrapartida menor –en ningún caso del calado político que estuvo a punto de fraguarse en Loyola—cuando tenga la cabeza de ETA en una bandeja. Los partidos vascos, la mayoría, no están dispuestos a enredarse en un proceso para salvar la vida a una izquierda abertzale que, si consigue ser rehabilitada, aspirará a recuperar su propio espacio político.

A la izquierda abertzale sólo le queda un camino: o convence a ETA, o corta definitivamente la soga que les ata a la piedra que les hunde hasta el fondo. Como lo segundo es harto improbable –el acto trágico de matar al padre no suele ocurrir muchas veces en la historia–, sólo queda la opción de hacer ver a ETA lo positivo de esta salida. O, más que lo positivo, la probable desaparición paulatina del sangrante costo que su actividad está acarreando a lo largo de los últimos años a su mundo: incremento incesante de presos, algunos con condenas cercanas a la cadena perpetua; sufrimiento para cientos de familiares; detención de sus principales referentes civiles; expulsión de la arena política e institucional, con la merma de poder y dinero, y su inoperancia en la toma de decisiones; extensión de los juicios a ámbitos no directamente relacionados con su propia actividad pero que afectan a muchos ciudadanos.

Y todo ello, con una sociedad vasca que no sólo no se moviliza en solidaridad –salvo por cuestiones puntuales–, sino que incluso legitima con su participación las citas electorales en las que se ejecuta el denostado apartheid.

Llegados a este punto, ¿cómo puede la izquierda abertzale terminar de una forma más o menos ordenada con todo esto? Planteo varios puntos, aunque soy consciente de que se necesitarán muchos más:

-Hacer ver a ETA que se ha terminado. Que si quiere seguir en su camino de lucha armada tendrá que hacerlo en solitario.

-Convencer al Gobierno de que esta vez sí, va en serio, y otorgarle a través de los agentes internacionales que tanto se están esforzando por proclamar la sinceridad de la apuesta, firmes garantías de que la izquierda abertzale no va a apoyar ni amparar la violencia dentro de su acción política.

-Trasladar a los partidos vascos un compromiso para entrar en una mesa multipartita donde cada representante ostentará el poder que le otorguen los ciudadanos, pero donde ninguna organización militar puede tener ningún papel de tutelaje. Ello supone abandonar cualquier intento de enmascaramiento para hacer ver lo que no es. El esfuerzo para recuperar credibilidad tiene que ser importante.

-Ir desactivando poco a poco la frustración política que todo este escenario puede ir acarreando en una base que ha vivido demasiado tiempo en el delirio de quienes pensaron que podrían trastocar el orden de las cosas sólo porque alguien decidía quién podía vivir y quién no.

El poder transformador al que aludía al principio de este artículo es real. Sólo la desaparición de un elemento que ha estado presente en la vida de varias generaciones de vascos durante los últimos cincuenta años tendría la auténtica capacidad de cambiar las cosas. Ese cambio, incluso, podría ir en el sentido que dice propugnar ETA: una acumulación de fuerzas real en pos de un cambio de marco político. Veremos qué ocurre.

Cuestión de confianza (e intereses)

16.03.2010 (9:40 am)

Ion Andoni del Amo
Ion Andoni del Amo

Desconfianza. Y uno en estos días de revival ochenteno asocia la palabra directamente a ‘versiones oficiales’. Pues no, no vamos a ir por ahí, porque esa asociación ofrece pocas dudas, en proporción inversa a las que rodean las versiones oficiales, que son muchas y profundas. Pero hablaremos de otra desconfianza, la aludida en algunas de las valoraciones acerca de la nueva situación que puede abrirse tras la apuesta de Ezker Abertzalea por la apertura de un proceso democrático. A ello le suele seguir una enumeración de ‘pruebas del algodón’ y una conclusión de que en tanto no se cumplan, lo más conveniente resulta esperar y no desatar expectativas de paz que pueden resultar frustradas.

La experiencia de procesos pasados, que parecían los definitivos y acabaron frustrados, puede llamar, en efecto, a la prudencia, cuando no desconfianza. Sin embargo, también es igualmente cierto que tales procesos no pasaron en vano y todos hemos sacado (o deberíamos) las lecciones pertinentes. Y por eso mismo, hemos de desconfiar también de algunos de los discursos de la desconfianza: ¿todas las dudas actuales son tales, o algunas esconden detrás determinados intereses?

Resulta innegable que sobre la mesa está también en juego desde hace un tiempo cómo se reconfigura ese escenario de proceso democrático post lucha armada. Si posibilita la articulación de un movimiento independentista potente (estrategia planteada por Zutik Euskal Herria), o bien deviene en una desarticulación del mismo (la estrategia de la ‘deslegitimación de las ideas que lo sustentan’, en la versión fuerte de Mayor Oreja o más suave del actual Gobierno Vasco). Esos intereses políticos – y otros más partidistas – también están en juego, como no podía ser de otra forma en un conflicto de trasfondo político. Por eso no todas las alusiones a la falta de confianza son desinteresadas, y eso hay que tenerlo también en cuenta. En juego está el éxito social del relato, y las organizaciones, sobre los que se asiente la apertura de un nuevo ciclo. En el mismo sentido pudieran situarse las recientes operaciones policiales y el relato de Rubalcaba al respecto: anticipar una eventual decisión de ETA como producto de una derrota policial antes que como fruto de la decisión unilateral de la izquierda abertzale.

La voluntad expresada en ‘Zutik Euskal Herria’ parece sincera y, en cómo se ha producido el debate y su profundidad, diferente de procesos anteriores. Aún respaldada por ETA con una eventual decisión en el mismo sentido, tampoco supondría la paz por sí misma. Pero abriría un camino, un proceso, que podría ser impulsado por la sociedad vasca. ¿Significa esto que todas las desconfianzas son interesadas e infundadas? No, pero sí que las hay. Aún así, ¿resulta más prudente esperar entonces a que todo esté ‘atado’ y claro? Si algo puede afirmarse característico de las acciones humanas son sus consecuencias no esperadas. Nunca vamos a tener una certeza completa de que las cosas van a ir en el sentido que se pretende, aunque éste sea claro y sincero. Pero esto no debe ser un impedimento para la acción, sino todo lo contrario. Porque también es algo determinante el carácter preformativo de las definiciones que los sujetos hacen sobre la realidad: crean al mismo tiempo esa realidad. De ahí que el juego de intereses dispute las lecturas de la realidad y juegue con las desconfianzas. Porque si creemos, aun con cautelas, que hay elementos para abrir una nueva etapa, y actuamos en consecuencia, estaremos al tiempo favoreciendo que se produzca.

En la encrucijada del camino hacia la paz

11.03.2010 (9:04 am)
José Luis Uriz (Portavoz PSN en el Ayuntamiento de Villava-Atarrabia)

Desde que Batasuna presentó en sociedad el resultado de su debate en forma de un texto que había levantado mucha expectación: “Zutik Euskal Herria” que viene a significar algo así como “Euskal Herria en pie”, no dejan de haber análisis sobre cómo afectará éste a la búsqueda de la paz.

En ese debate interno ha habido de todo, desde momentos confusos al filtrarse documentos diferentes, incluso contradictorios, quizás uno que provenía de la línea política y el otro de la militar, hasta inconcebibles vetos de ETA a representantes de Batasuna, sólo porque les llevaba la contraria en una mesa creada para ser controlada por los militares. Incluso se comenta que ha habido “reconversiones” sobre la marcha y que algunos duros se han cambiado de bando en el transcurso de los debates fruto del convencimiento dialéctico de gentes como Otegi.

Pero lo que sí parece contrastado es que por primera vez en la historia de este ya largo y doloroso conflicto, una parte importante de los políticos de la izquierda abertzale se han rebelado ante el poder militar, y quizás el documento sea producto de esa rebelión. Este dato debe ser considerado con más cuidado, por el resto de las fuerzas políticas, especialmente las de ámbito estatal, y más concretamente por el PSOE y el Gobierno de Zapatero. No parece lo mismo lo ocurrido en esta ocasión que en otras anteriores, aunque no debe extrañar el recelo que provoca después de tantos fiascos, de tantos engaños, especialmente a consecuencia del impacto que produjo la ruptura de la anterior tregua con el terrible atentado de la T4. Ahora probablemente los que seguimos defendiendo la vía dialogada para la resolución de este conflicto, incluidos los autores intelectuales del documento sufriremos las consecuencias de ese gravísimo error, y las reacciones que ha provocado caminan en esa dirección. Leer toda la entrada