Vergangenheitsbewältigung
Debo reconocer, ante todo, que me aburre sobremanera opinar sobre eso que, acertadamente o no, hemos dado a llamar “conflicto vasco”. Me aburre cada vez más. Y me aburre, sobre todo, porque es un debate viciado de raíz, plagado de tabúes y superestructuras argumentales, de discriminadores semánticos y dogmas de obligada aceptación, y por supuesto, de opiniones e injerencias gratuitas, siempre excesivas y exasperantes. Es por todo esto que, cuando me ofrecieron colaborar en este espacio, invitación que acepté gustosamente, no pude evitar preguntarme: “¿Qué demonios puedo aportar yo sobre esto?”
La verdad es que hace tiempo que estoy mentalmente ubicado en el escenario post-conflicto, aún cuando no tengo del todo claro siquiera que tal escenario interese. Ni a unos ni a otros. Y soy consciente de que, al sugerir tal cosa, caigo en la primera trampa semántica, la de la sospecha de equidistancia. Da igual. Ese juego de palabras, que yo mismo he utilizado en ocasiones (ante posturas con connotaciones muy diferentes, eso sí), también pertenece al pasado. No siento la necesidad de templar gaitas, ni tampoco de explicar quiénes son los “unos” y quiénes los “otros”, en esta comedia de papeles cambiantes, porque ni yo mismo lo sé. Así que me permitiré la licencia de caer en estas trampas tantas veces como me apetezca.
Como decía, mi mente está en el escenario post-conflicto. Tengo múltiples razones para pensar así, y posiblemente me llevaría decenas de páginas expresarlas, pero como no son más que conjeturas, las dejaré estar. Sí considero interesante, en cambio, expresar mi moderado optimismo, no ante la posibilidad del fin del conflicto en su vertiente bélica, que es algo que doy por hecho, sino ante las oportunidades que se abren de cara al futuro. No es casual que la palabra china “wei-ji” (危机), que podríamos traducir como “crisis”, no sea sino la conjunción de dos ideogramas que expresan “peligro” (Wēi) y “oportunidad” (Jī). ¿Acaso no ha sido siempre así?
Yo creo que tenemos la enorme oportunidad de reconciliarnos con nuestro pasado para poder así evolucionar hacia una sociedad mejor. Los alemanes también tienen un término para definir este proceso: Vergangenheitsbewältigung. Posiblemente esto explique las altas cotas de bienestar y de conciencia social alcanzadas por un país devastado en múltiples ocasiones por las guerras y los fantasmas del pasado. Pero que nadie se equivoque, vergangenheitsbewältigungno puede limitarse a discernir entre buenos y malos y entrar en la subsiguiente rueda de estigmatizaciones y reparaciones. No es, al menos, la oportunidad que yo veo en todo esto. Creo que la verdadera oportunidad radica en que todos asumamos nuestras responsabilidades desapasionadamente. Tanta responsabilidad tiene quien ha de enseñar a sus hijos abstraerse de la sanguineidad a la hora de mirar con vergüenza el pasado, como quien ha de enseñar a sus hijos a abstraerse de la sanguineidad a la hora de condenarlo. Sin olvidar que es objetivo de todos mirarlo con vergüenza y condenarlo a la vez. No cabría mayor error que proyectar venganzas y frustraciones en quienes han de reconstruir ese escenario en el futuro. Ahí es donde veo el Wēi, el peligro. Por eso creo que un testimonio de una víctima no debería pisar un aula hasta que no hubiéramos hecho todos nuestros deberes, hasta que ningún alumno pudiera interpretarlo como un juicio a su propia sangre. Hoy por hoy, esas circunstancias no se dan, y lo que se está planteado es, a todas luces, precipitado. Significaría cerrar en falso y, honestamente, creo que no nos podemos permitir enterrar esta oportunidad. Ya ha habido demasiados entierros…

















Me ha gustado tu reflexión…sobre todo en la parte en la que apelas a la responsabilidad del mundo adulto
Eskerrik asko
06.05.2010(7:35)Gorka Santamaría nos describe su complicada personalidad,su afán de notoriedad obsesiva, habla de él, se escucha y hace un alarde de conocimientos de idiomas que no se entiende a qué responde, más allá de su pretendida originalidad. Porque, al final, no se le entiende cuando se pone detrás de esa jerga que encubre no sé cuantos complejos. Así es que a los que se autointitulan intelectuales les toman a broma la gente normal que quiere entender y solucionar el problema de la violencia sin diletantismo.
07.05.2010(20:37)Durante mucho tiempo se ha dicho que la Transición ha sido ejemplar. ¡Hasta se presumió de que la exportamos a Chile para que ellos pudieran salir de la dictadura!. Los resultados de que no sirve se vieron antes allí que aquí. Digo, por lo menos para “España”. Cada vez veo más críticos con que La Transición no fue la maravilla que se pretende vender.
Así que cuando alguien me habla de Alemania y de que ellos sí que han sabido hacer examen de conciencia (más bien a la fuerza ahorcan y es algo a lo que se les obligó desde fuera), y que han sabido tirar adelante con una reconciliación con ellos mismos, siempre lo pongo entrecomillado.
Cuando se debate por ahí sobre la ley de partidos, se suele poner de ejemplo a Alemania. Digo yo que quien hace eso no habrá leído las noticias de que hoy hay alrededor de unos 20.000 actos violentos de origen nazi tan sólo en Alemania. ¿Sirve de algo esconder algo que existe, prohibiéndole y dándole un halo de de clandestinidad que atrae más que repele?
¿De verdad hay tanto examen de conciencia y tanto arrepentimiento? Yo más bien lo dudo, a la vista de que no están teniendo tanto éxito al evitar que el nazismo siga vigente en la sociedad alemana, tanto cómo el franquismo en la española….
08.05.2010(13:20)Pentsakor,
Afortunadamente, frente a aquellos que nos dedicamos a la búsqueda de la pompa y el diletantismo (dicho sea sin adornos, por si acaso), siempre quedaréis esos ciudadanos “normales” que tenéis como cometido nada más y nada menos que “solucionar el problema de la violencia”. Y yo que simplemente me conformaba con no alimentarla y ya lo consideraba una gran contribución a nivel personal… será que no me fijo objetivos tan ambiciosos, o que infravaloro mis posibilidades, o qué sé yo, será que estoy demasiado ocupado mirándome el ombligo autocomplaciente que la naturaleza me ha dado…
O tal vez, y sólo tal vez, la cuestión sea que, mientras algunos nos conformamos con adornar (un poco) nuestras palabras, otros adornan pomposamente sus propios (y presuntos) actos heroicos…
En cualquier caso, me has hecho dudar de mis posibilidades de contribución a “solucionar el problema de la violencia”, por lo que te ruego seas un poco más explícito. Con suerte, igual hasta soy capaz de detener las nubes de ceniza del volcán ese (lo siento, pero aún no domino el islandés).
Yo de mayor también quiero ser como tú.
Nynaeve,
Sería interesante analizar dónde están los focos principales de grupúsculos neonazis en Alemania. La mayoría de ellos se sitúan en la antigua RDA, precisamente el territorio donde la gente nunca llegó a purgar en primera persona EL pecado (se asociaba a la RFA en el subconsciente de la población). El vergangenheitsbewältigung es un concepto propio de la Alemania Occidental.
En todo caso, no me refería tanto a esa situación actual que comentas, sino a cómo esa “reconciliación con el pasado” ha sido uno de los motores del desarrollo alemán, de su envidiable estado del bienestar y de su propia conciencia colectiva (no en el sentido nacional, sino en el sentido de derechos y obligaciones). Y en eso, creo que es un modelo a imitar. Evidentemente, ello no les inmuniza ante ciertas cosas.
10.05.2010(21:10)¿que tiene que ver alemania con euskal herria ? en alemania estan los nazis y los comunistas todos alemanes con diferente idiologia
21.05.2010(21:24)En euskal herria estan los de derecha y izquierda española y la izquierda y derecha euskaldun es decir no formamos una misma nacion unos son españoles y otros no somos españoles y si te aburre esta claro que esta premisa no la tienes en cuenta con lo cual estas hablando de lo que no conoces
Mi no entender.
26.05.2010(10:03)