Vuelta de tuerca a la ley de partidos
¿Para qué ha servido desde su aprobación hace más de ocho años la Ley de Partidos? Para ilegalizar a un único partido político, nada más. Es decir, la Ley de Partidos es una ley formulada y aplicada con la única intencionalidad de anular derechos civiles de un muy determinado segmento de la población, un segmento de la población independentista, socialista y que se ha resistido a condenar la violencia de ETA, no así otros tipos de violencia.
Tras la aprobación de la Ley de Partidos por el Tribunal Supremo, Batasuna alzó recurso ante el Tribunal Constitucional, optando éste por respaldar la decisión del Tribunal Supremo de ilegalización de Batasuna, Euskal Herritarrok y Herri Batasuna, quedando únicamente abierta la posibilidad de recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que, en una sentencia que sorprendió a quienes pensamos que es una ley que vulnera derechos, avaló su contenido.
De todos es sabido que las ideologías no delinquen, delinquen las personas, y para las personas que delinquen, el Código Penal ya está provisto de los mecanismos adecuados para actuar en consecuencia. Se puede, y de hecho se hace con cierta frecuencia, más de la deseable, endurecer las penas que estipula el Código Penal para el castigo de los delitos que cometen las personas, y, en una nueva vuelta de tuerca al despropósito que supone ilegalizar un partido político que no condena un determinado tipo de violencia, en el Reino de España el PSOE y el PP, con el apoyo de Coalición Canaria, hacen posible que el esperpento alcance dimensiones inquisitoriales.
Sorprendente, más teniendo en cuenta que el partido ilegalizado ha comenzado a aplicar los principios que permitirían su legalización a través de la declaración Zutik Euskal Herria (pdf) y con ella dar un paso hacia la normalización política en este país.
O no tan sorprendente.

















Afortunadamente cada vez menos gente se cree vuestras ruedas de molino. Sin ir mas lejos, hace dos semanas, el tribunal supremo de EEUU dio su visto bueno a provisiones similares de la ley patriota que declaran criminales actividades como el asesoramiento a organizaciones terroristas, como ETA y Batasuna, sobre actividades legales y pacificas. Has leido bien sobre actividades LEGALES y PACIFICAS. La Ley de Partidos de adelanto 8 anyos a dicha sentencia historica. Aqui tienes mas informacion,
http://www.paisvasco-informacion.com/2010/06/el-asesoramiento-de-brian-currin-la.html
http://www.paisvasco-informacion.com/2010/06/el-tribunal-supremo-de-estados-unidos.html
05.07.2010(19:56)Pues a mi no me sorprende en absoluto. Vivimos en un Estado controlado por dos partidos que están de acuerdo en lo más básico -la supervivencia de su privilegiada posición- y que manejan a su antojo el poder legislativo, el judicial, los medios de comunicación, los sindicatos, etc. Conclusión: pueden hacer lo que quieran, pueden moldear las mayorías a su gusto con dos únicas condiciones, que sea uno de ellos el que esté en el poder y que no se modifique sustancialmente el equilibrio de poder que les mantiene siempre en la cima a ambos.
05.07.2010(23:00)Yo espero que esta reforma nunca sea aplicable porque Ezker Abertzalea haya dado los pasos para blindar su legalización. Lo peor de la reforma es que se consagra un estado de sospecha permanente sobre todos los posibles electos de este sector político.
06.07.2010(23:22)Bueno, Paul. A mí la verdad, no me seduce nada la idea de vivir en un régimen fascista.
Tenga ese régimen banda armada que lo enfrente, o no.
“Y cuando desperté, el dinosaurio seguía allí”.
Es como decir que uno se alegra de que la mujer decida no divorciarse, porque si se divorcia el marido la matará. Y así no la mata.
Problema grave.
Un régimen que es capaz de decir que si un partido aboga por “la negociación” para superar un conflicto violento es lo mismo que “amparar la violencia” y a la vez meter en la cárcel a los que dicen tal cosa, es indigno de ser compartido y vivido.
Da igual si se produce la situación de que todos pasen por el aro.
En una plantación esclavista pueden darse dos situaciones.
1 Todos los esclavos son dóciles y la cosa funciona.
2 Algún esclavo sale rebelde y produce disturbios.
Si se da el caso uno, o dos, el régimen es el mismo.
Un régimen que en su Contitución entre muchas cosas dice garantizar como derecho fundamental que:
Artículo 16
2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias
Pero usa como prueba de cargo el silencio ante un pronunciamiento o moción política de “condena”
o que declara
Artículo 71.
1. Los Diputados y Senadores gozarán de inviolabilidad por las opiniones manifestadas en el ejercicio de sus funciones
Pero analiza para prohibir partidos si tal partido votó SÍ, NO, o se abstuvo en una votación supuestamente libre…para castigarle por el sentido de su voto
Un estado así, digo, no merece ser vivido ni respetado, es un estado podrido hasta la médula. Y da igual si tales cosas las tiene que perpetrar, o estan en “stand by” esperando la nueva ocasión para perpetrarse.
Un estado que presenta una moción a votación donde se puede votar SÍ, NO, o Abtención, pero si votas otra cosa que no sea SÍ, te ilegalizan o te encarcelan, es una (sin perdón) mierda, que se llama dictadura en mi tierra, que da igual que de momento no huela, o no la huelas.
te despiertas, y la mierda sigue ahí.
Si tu consuelo es que no haya disidencia para no tener que oler la mierda que salpica, a mí no me consuela, me entristece.
07.07.2010(1:18)@ José Luis Salgado Airas; eso es, vivimos en un régimen que guarda muchas similitudes con La Restauración española de hace casi dos siglos: un pacto de hecho para que las diferencias existan pero en lo fundamental todo esté bajo control, principalmente la política económica y la sacro santa unidad del reino. Una farsa pintada con un fino barniz de “democracia”.
@ Paul Ríos, yo también lo deseo, pero me temo que los deseos de la ciudadanía no entran en los cálculos de quienes están pergeñando la estratagema de no permitir que el pueblo esté representado en su parlamento con las proporciones democráticas justas.
@ NickNeuk, la disidencia no desaparece con la asunción de estrategias disidentes respetuosas con los derechos humanos y capaces de aglutinar a todos en un frente común.
08.07.2010(21:14)@Jose sin querer discutir sino filosofar:
la disidencia nunca desaparece, la represión tampoco.
En lo que llevamos de Historia documentada, 3000 o más años, y en las civilizaciones y estructuras de poder que hemos conocido, cientos, siempre ha habido disidencia, unas veces más consistente, otras mucho más violenta, otras más pasiva. Y lo que la experiencia histórica dice, es que tampoco importa mucho si la disidencia es violenta o no, si molesta al poder.
Y que éste es capaz siempre de reprimir por más pacífica y poco cruenta que sea la disidencia (suvbersión en esencia, porque tiende a poner en cuestión o derrumbar el statu quo, de algo que existe y se quiere que no exista, o de algo que no existe y se quiere crear).
No creo necesario poner ejemplos a decenas de resistencia pasiva, o simple contestación dialéctica que si de verdad ponen en peligro la pervivencia del statu quo, son reprimidas con brutalidad. En todos los tiempos, en todas las civilizaciones.
Pero abundando en ello, no debes ir muy lejos ni en tiempo ni en espacio para observar qué se hace con Udalbiltza y sus integrantes. O con la asociación Josemi Zumalabe y sus integrantes. Por más que disidencia más pacífica que esa no creo que pueda existir.
SI eso se hace ya, ¿Qué te dice que mañana no se va a hacer igual? Eso quiero decir. Un estado que es capaz de romper el criterio de respeto y proporcionalidad en la represión HOY y AHORA, lo va a tender a hacer siempre. Y eso no es de un gobierno concreto, es de siempre y de todos los lados.
Inevitablemente, si se conforma una disidencia que no altera para nada las cosas, no molesta al poder, pero no cambia nada, ni voltea (revoluciona nada). Una disidencia pasiva, o activa, va a necesitar necesariamente cierto tipo de “saltarse las reglas” o cierto tipo de violencia. No pagar impuestos es pacífico, pero es violento, es un acto de fuerza, encadenarte a una escavadora es pafífico, pero ese acto encierra violencia. Plantarse ante un tren, no mata a nadie, pero causa perturbación violenta (el tren debe parar sin que su deseo fuera parar= violencia).
No cuestiono nada, imagina a día de hoy, que gran parte de la población mundial, griega, o española me da igual, están absolutamente disconformes con lo que las élites están haciendo, y no “se puede” hacer nada. Si no se quiere actuar para desestabilizar el orden.
Mientras la disidencia sea “mental”, al poder no le molesta. Le da exactamente igual. Cuando pasa de ser “mental” a aplicarse en el mundo de las cosas (huelga,sentada,impago, boicot, sabotaje no cruento, y no digamos ya acción armada) es cuando el poder responde. Mientras haya como digo “esclavos dóciles” el poder no responderá.
Pero tampoco sería la primera vez que “incitadores” políticos o pafíficos, sindicalistas, o subversivos en el sentido político del término, han sido reprimidos de mil maneras, más sutiles o menos.
Hay un momento, un “punto de ruptura” en que la disidencia debe dejar de ser sólo teórica, y pasar a actuar en el campo de la materia. Y el voto, parece que no basta. El panorama de monopartido bicéfalo enquistado que domina hoy todo el mundo occidental, no permite ningún cambio de statu quo ni aunque la gente lo desee.
09.07.2010(0:15)@Jose (Y sigo con la chapa…)
Voy a poner un ejemplo de disidencia que existe hoy en día. La inmigración. (Que nadie se asombre)
Tenemos un statu quo que ha decidido parcelar el planeta, ponerle vallas, y plantar perros en las puertas para impedir el libre tránsito. Ese es el estatu quo, el inmigrante no es un disidente “organizado”, no forma parte de un movimiento politico, simplente por su necesidad o gana, se salta la valla. Acomete un acto que “violenta” las normas de los que aquí están.
¿Y qué hace el poder?, reprimir violentamente, muy violentamente me atrevo a decir. El inmigrante ejerce una disidencia en forma de desobediencia activa de la norma; se viene, salta la valla, no daña a nadie, hace lo mismo que nosotros, trabaja, vive, come y bebe. En esencia es una disidencia pacífica, sin embargo el poder comienza a violentar. Atrapará con hombres armados al interfecto, le obligará a meterse donde no desea (“el furgón policial”), su mimso cuerpo será rehén de una situación cuya custodia la acomete un ajeno al dueño del cuerpo, se le llevará esposado, con amenaza de reducción física, inmovilización corporal y marcha motriz forzada, a la frontera otra vez (en el mejor de los casos). En el peor se le encarcelará como hace España por dos meses incluso (Hay ya cárceles malllamadas “centros de internamiento” de donde no se puede salir), o por más tiempo como quiere hacer EEUU.
De hecho ya había una directiva europea que consideraba “delito” la llegada migrante, y delito a quien ayude a un migrante. Y se dan alegalmente muchos casos más graves de agresiones policiales, o ciudadanas consentidas para atacar al “disidente inmigrante”
He puesto ese ejemplo simple de disidencia “que respeta los derechos humanos” que a su vez es respondida con brutalidad. Eso quiero decir.
09.07.2010(0:38)Impecables tus comentarios NickNeuk. Nada que yo añada puede aportar más.
10.07.2010(11:33)[...] el blog del Proceso de Paz, en el post “Vuelta de tuerca a la Ley de Partidos”, de El Picapiedra, llevó a NickNeuk a una reflexión sobre la disidencia y su inmediata [...]
26.08.2010(9:41)