Yo también soy insistencialista!

- Oskar Matute, portavoz de Alternatiba

Hace ya algunos años, los amigos y amigas de Elkarri acuñaron un término que les definía a ellos y ellas y su propio papel en el conocido conflicto vasco. Se definían como insistencialistas. Hacían pues de la necesidad de insistir, una y otra vez, caída tras caída uno de los motores necesarios para que algún día fuese posible alcanzar la paz en Euskal Herria.
Yo comparto con ellos esta visión, y si me lo permiten esa denominación. Creo que en momentos como estos, con perspectivas de resolución más claras que en épocas anteriores, sigue siendo necesario insistir.
Insistir en la necesidad de una paz justa. Una paz que pueda ser presentada por todas las partes involucradas en el mismo como un escenario de ventaja sobre el mantenimiento de la actual situación.
Insistir en el valor de la palabra. El diálogo y la negociación son el camino para la resolución de este y cualquier otro conflicto. Es el uso de estas herramientas para desbloquear situaciones enquistadas la que nos confiere hondura democrática. Aun cuando en este país la alusión a la testosterona tenga más adeptos que el empleo de las neuronas.
Insistir en la posibilidad de que esta vez si sea la definitiva. Son muchos los procesos vividos con final amargo. Hacernos los resabiados para negar las potencialidades del momento presente, desatadas de manera importante, y no hay que negarlo, tras los pasos dados por la izquierda abertzale ilegalizada, no ayuda. Tan solo sirve para investirnos con la triste vitola de videntes del caos.
Insistir en la democratización de la toma de decisión. Los amigos y amigas de Lokarri son un claro ejemplo de cómo es necesario articular una respuesta civil que parta de la misma sociedad civil y que permita al pueblo tomar las riendas del proceso y convertirse en protagonista principal. Esto es más importante si cabe si uno ve cómo los anteriores procesos, bastante opacos, han tenido el resultado que han tenido.
Por eso quiero reclamarme como insistencialista. No me importa que alguien pueda pensar que nuestra buena intención es utilizada por terceros para favoreces estrategias que nada tienen que ver con la paz. Yo insisto en la búsqueda de la paz, del diálogo y la negociación, del derecho a decidir de la sociedad vasca. Y si de esta no lo logramos, no será porque hayamos puesto palos en la rueda.
Me consta que también hay insistencialistas de signo contrario. Aquellos que instalados en el poder,niegan la posibilidad de que se puedan dar avances, los sacan de la ley, los obstaculizan o directamente los niegan. Claro que para muchos políticos, que no todos, el cambio de chaqueta es una práctica inoculada en su ADN. Eso sí a la hora de ponerse medallas los primeros.
Cuanto mejor le iría a este país si todos, repito todos y todas, en todas las facetas de la vida, entendiéramos que la vida y la historia de este país estaba antes de que naciéramos y seguirá después de que nos vayamos. De mientras yo seguiré insistiendo, aunque solo sea por quebrar el pensamiento único.
















Oskar,
Después de haber escuchado por la radio una entrevista a Arana, el último párrafo de tu escrito quizás cobra mas sentido. Los protagonismos parece que no casan muy bien con la idea de que efectivamente estamos de paso y por poco tiempo.
Estoy de acuerdo con lo que comentas sobre las herramientas de diálogo y negociación para llegar a la paz a través de la justicia.
Pero sabes mejor que yo que no es suficiente. Las herramientas son esas pero nos siguen faltando instrumentos. Instrumentos imprescindibles para que sea la mayoría del pueblo el protagonista del cambio. La potencialidad de este pueblo es muy grande, pero le falta liderazgo político.
Muchas veces tengo la tentación de pensar de que “cada pueblo tiene lo que se merece”.
Se puede pensar otra cosa si resulta que un país con menos población que muchas grandes ciudades tiene en el 2010 cinco partidos de izquierda?. IA, EA, Aralar, Alternativa y EB. Que en poco tiempo pueden ser seis si se materializa una escisión en la izquierda federalista. Así evidentemente falta un instrumento adecuado que lidere a la mayoría social vasca.
Quizás sería mucho pedir una única sigla electoral, pero a mi me parece impresentable que todavía no exista una plataforma de partidos de la izquierda vasca unidos por mínimos comunes.
Unos dirán que es como consecuencia del conflicto armado, pero otros pensaremos que precisamente por la existencia de ese conflicto la necesidad es mucho mayor.
A ti como dirigente político, te pediría que sigas insistiendo en las herramientas, pero que hagas esfuerzos para que se materialice un instrumento de liderazgo social.
Pocas naciones de Europa, creo yo, tienen tanta potencialidad de verdadera izquierda como la vasca. Si es así la estamos desaprovechando. Utilizando, como bien dices, mas la testosterona que las neuronas.
Y además, en una sociedad desarrollada, las opciones políticas sin posibilidad real de gobernar van a desaparecer mas pronto que tarde.
Un saludo Oskar.
04.06.2010(10:21)Aupa Bidebi, en primer lugar gracias por dedicarle tiempo a leer el post que escribi para los compas de Lokarri. Comparto contigo buena parte de las reflexiones, sobre todo la referida a las “herramientas”. Creo que en este punto existen dos niveles inteconectados. El primero corresponde a lo que los partidos pueden hacer, y ahí es evidente que la atomización actual debe dar paso, tras los acuerdos programaticos correspondientes, a una unidad de acción que ponga en pie una “herramienta política” eficaz y capaz de reilusionar a la gente. Me aplicare en ello, desde la modestía de lo que soy y somos en Alternatiba. El otro nivel tiene que ver con la necesidad de una dimensión social, tan necesaria o más que la anterior “herramienta” pues es esta, la que empuja, da validez y hondura a la táctica política. Por ahí han de ir los esfuerzos, y coincido plenamente contigo en la potencialidad de la izquierda vasca en Euskal Herria en comparación con la que se da en otros confines de Europa. Usemos la cabeza para poner en pie lo que el corazón nos dicta.
07.06.2010(11:19)No hay otro camino para encontrar una solución: insistir, insistir e insistir. Siempre desde el realismo, con esperanza y el objetivo de encontrar lo que nos une. Creo que gracias a que muchos no hemos desistido, como es tu caso, Oskar, estamos ahora cerca de poder encontrar una solución para convivir pacífica y democráticamente.
12.06.2010(10:37)Ojala tengas razón y sin perder de vista la necesaria prudencia estemos cerca esta vez de alcanzar la paz y avanzar en la normalización (que no asimilación) que tanto merece y necesita este país. Pero sobre todo, hay que mantener la actitud y la voluntad de seguir insistiendo.
12.06.2010(12:08)